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La puerta estaba abierta cuando sus amigos entraron, y los encontraron desnudos… Durmiendo en el sofá.

Jack ahogó un grito, Crow en cambio se rió, Kiryu y Aki cerraron la puerta, la chica decidió no mirar, no al menos hasta que consiguieron taparlos con una cobija, hablaron despacio y bajito, y se dirigieron al piso de arriba por café para no molestarlos.

Los tórtolos seguían abrazados, y nunca se dieron cuenta de la presencia de los chicos. Yubel quién era la que estaba en guardia también se sintió contagiada de la risa. Negó con la cabeza y se mordió los labios al darse cuenta lo descuidado que fue Judai, y no poner seguro a la puerta.

A la mañana siguiente, Yusei fue el primero en abrir los ojos, y se sonrojo fuertemente al darse cuenta en la embarazosa situación en la que estaban ambos. También notó la cobija encima de ellos, de lejos, la silueta de Yubel se materializó, ésta obviamente no le estaba viendo, tampoco quería intimidarlo, y no estaba acostumbrada a que Judai tuviera intimidad tan abiertamente.

—Tus amigos llegaron anoche, cuando ustedes se olvidaron de cerrar la puerta con llave— una gota de sudor atravesó el rostro del azabache —. Por suerte, Kiryu fue discreto en buscar una cobija para ambos.

Yusei solo silabeo algunas onomatopeyas en respuesta, movió un poco a Judai apenas para no despertarlo repentinamente, que continuaba durmiendo encima de él, incluso le hizo gracia que tenía un hilo de baba colgando de su boca, éste se removió un poco, y ronco apenas. Yusei no pudo evitar reírse un poco, pero volvió a sacudirlo tomándolo del hombro; éste se despertó apenas mirándolo con los ojos entrecerrados.

—¿Hmm? — murmuro, apenas la luz del sol dio de lleno en sus orbes cafés, tuvo que poner una mano delante de él, Yusei le abrazó y le dio un beso en la frente.

—¡Buenos días!, tenemos que cambiarnos — dice carraspeando un poco, y luego le habla en el oído, para clavarle otro beso en su sien.

—¿Por qué? ¿Y por qué hay una cobija encima mío? — pregunta Judai mientras observa la colcha gruesa, entonces, ahí cae en cuenta, se irgue, y se sienta, mirando a su pareja —. ¿¡No me digas que…!?

Yusei asiente conteniendo la risa. Judai observa a su alrededor pero no ve a nadie, asique busca su ropa, por suerte sus jeans están al costado del sillón, por lo que los toma en un rápido movimiento y se los pone. El de ojos cobaltos no soporta más la risa y larga la carcajada ante la mirada sonrojada y tímida de su novio.

«—¡Yusei!— gritó Judai en forma de regaño, el otro puso los brazos para atajar el golpe, y el castaño se lo asestó apenas en la cabeza —. ¡Me hubieras dicho que tus amigos están aquí!

—¡Quise decírtelo!, pero no pude, lo siento — comenta Yusei, un poco entre risas, luego de que Judai ya está con su ropa puesta, él logra ponerse su chaqueta azul, para subir a la cocina y preparar el desayuno para todos.

Yusei había olvidado que sus amigos se quedaban a pasar la noche en su casa, ya que la mayoría, empezando por Kiryu que vive en su aldea (Crashtown), Jack y Crow habían dejado sus motocicletas anoche, y por último, Aki, que se quedaba en la habitación de huéspedes.

«—Por cierto — agrega mientras sirve café en la taza en la que toma Judai, para luego, servirse la suya —. Yubel me ha avisado sobre los chicos…

Judai se queda a media taza al oír esas palabras, afloja su agarre bajando apenas el pocillo.

—¿Yubel? — efectivamente, sintió como si fuera una traición por parte de su espíritu guardián.

—Sí… hace bastante tiempo que la puedo ver y oír. — afirma el contrario como si fuera habitual, Yusei se sienta frente a él, mientras le mira, para luego tomar su taza.

—Esos… son sus poderes espirituales — la voz de Yubel los hace sobresaltar a ambos, ella está a un lado de Judai.

—No te aparezcas así tan de repente. —amonesta el peli castaño, su espíritu solo lo mira con las cejas fruncidas y cruzada de brazos, pero atenta e internamente, divertida.

—Estabas tan dormido Judai, que no quise despertarte. Pero sentí que debía ponerlos al tanto para que no se encuentren con sorpresas — comenta ella seria mirando al de ojos azules, se encoge de hombros.

—¡Y te lo super agradezco, Yubel! — el tono de voz de Yusei es amable, por lo que ella suaviza sus facciones, y le sonríe, asiente para dar a entender que todo está más que bien, y desaparece.

—Hemos olvidado un poco últimamente el tema de tus vínculos espirituales, pero lo veo mucho más fortificado desde la última vez — Judai sorbe de nuevo su taza de café.

Yusei toma una tostada sin untar, y le da un mordisco, al terminar su café, se sirve un vaso con leche para bajarlo de un trago. Faraón aparece mientras se enrosca en las piernas de Judai.

—En mis tiempos libres, estuve invocando a Stardust Dragon — los ojos de Yusei se iluminan de una manera que a Judai lo hace derretirse; que alguien como él o parecido sienta ese amor y respeto por sus cartas y sus monstruos, le hace calentar el corazón. El felino ahora se sube encima del azabache, éste acaricia su pelaje mientras el gato se relaja por encima de su regazo.

—En ese caso, me gustaría verlo cuando estemos solos.— comenta Judai airoso, su sonrisa se amplía con dejes de ilusiones.

—¡De acuerdo!— confirma el de ojos azules a su pareja, pasa de nuevo sus dedos sobre el pelaje suave del gato naranja y sonríe cuando escucha Faraón ronronear, digno de un gato.

—¡Buenos días! — saluda Aki, interrumpiendo tan amena charla, saliendo del cuarto de huéspedes, mientras se estira, desperezándose un poco, ella igualmente está arreglada y maquillada, aun cuando es hora del desayuno.

Ambos chicos devuelven el saludo un tanto intimidados recordando que quizá, ella los debe de haber visto cuando llegaron a la casa la noche anterior, casi que Yusei se tapa el rostro con las manos, y Judai bajo la mirada.

—B-buenos días — respondieron ambos avergonzados, Aki se rió con una mano en su boca. Luego se sirvió su café, y se sentó al lado de Judai.

—Ohayo minna-san —saludo Crow, lo cual, provocó que sus miradas bajarán completamente a la mesa. El peli naranja sonrió ladinamente, deseaba fotografiar éste momento —. ¿Ustedes bien?

—Sí — responde Yusei, da otro sorbo a su café, y con el dorso de su mano, se limpia la boca —. ¿A que hora regresaron?

—Hmm, como a la de la mañana, no lo recuerdo exactamente — responde el peli-naranja.

Ambos novios se sonrojaron. Jack y Kiryu se les unen en la mesa, y para peor, porque Kiryu sonríe sádicamente, mientras que el rubio se siente ofendido.

—Yo creo que aquí la pasaron muy bien — comenta el platinado, toma su tostada y la unta con mermelada.

—Ehmm, yo he terminado —anuncia Judai mientras levanta sus trastos y los lleva a la bacha de la cocina—. Tengo que salir a hacer algo, asique vendré más tarde. — abre el grifo, mientras toma la esponja y el detergente para lavar la taza y la cuchara.

Yusei se apresura también a alcanzarlo con su taza y su cuchara, y espera a que su novio termine de lavar, para hacer lo mismo, retiene a Judai tomándolo del brazo.

—¿Quieres que vaya contigo? — su mirada denota un poco de desesperación.

El castaño lo mira, en en ella, se encuentra un pedido de auxilio. Lo entiende enseguida.

—Sí claro — responde el castaño, Yusei acomoda la porcelana en el secador de platos como hizo Judai, y mira al resto —. Volveremos más tarde.— anunció a sus amigos.

Algunas risillas se escuchan desde la mesa, ambos deciden ignorarlos y salir lo más pronto posible hacia la D-Wheel.

XxX

Bajaron de la motocicleta en el estadio arena de Kaiba corp. Judai no lo había visto desde que había viajado al futuro pero había oído muchos comentarios sobre éste lugar, incluso había visto imágenes en internet, y estaba impresionado de lo grande que era a como lo recordaba.

—¡Vaya! Si que Kaiba ha progresado con su estadio. — comenta cuando se quita el casco y observa fascinado la entrada, fiel al estilo de Seto Kaiba con sus dragones azules.

—El estadio ha quedado espléndido — comenta Yusei, el deja su propio caso en la D-Wheel y se lleva sus manos a su cintura mientras inclina su cabeza apenas para ver la enorme puerta—. ¿Quieres entrar? —propone, ahora se acomoda mejor los guantes.

A Judai se le iluminaron los ojos.

—¿Y podríamos tener un duelo? — está emocionado cuando lo pregunta, se encuentra con la mirada de su novio —. Estar aquí, me trae recuerdos — pasa su dedo índice entre su boca y su nariz. Yusei sonríe, y es cierto, hacía tiempo que ambos no tenían un duelo, no tuvo que mirar a su pareja para saber que estaba sonriendo alegremente.

«—Oh, pero antes… Yusei… ¿Quisieras acompañarme al pasado? Es que quiero ver a Asuka y a los demás, quiero… quiero presentartelos — sus ojos cafés se encuentran con los azules cobaltos.

Yusei no puede negarse a esa petición y a esa mirada que lo deslumbró desde aquella vez en Venecia, Judai se había vuelto una debilidad para él en todo éste tiempo, se había convertido en un gran apoyo emocional y afectivo, había aprendido a quererlo tanto, había aprendido a conocerlo tan bien, a aceptar su forma de ser aún cuando hay cosas que a Yusei no le gustaba, como estaba seguro que a Judai le pasaba lo mismo, que podía comprender esa emoción, esa adrenalina de hacer algo que te gusta sin arriesgar la vida de nadie, y ambos lo habían pasado como la "misma mierda", como lo dijo una vez su pareja cuando comenzaron a contarse sus vivencias personales, las batallas ganadas, los amigos y demás.

—De acuerdo, solo…organicémonos cuando será el día.— éste ofrece su mano al otro, y sus dedos se entrelazaron para ingresar al estadio, y recorrerlo, y reservar un espacio.

A Judai le trajo recuerdos de cuando él se presentó al examen de ingreso a la Academia.

—La verdad, es que tengo muchas ganas de hacer esto — sonríe y mira todo el lugar azorado.

Yusei y él caminaron hasta la mesa de informes, consultaron sobre alguna arena de práctica disponible, y mientras esperaban a que la muchacha de informes les informará, Judai dio una nueva propuesta a su pareja.

—Deberíamos anotarnos en algún tag duel, ¿qué te parece? — Yusei enarca una ceja ante tal propuesta.

—Hace bastante que no participó en algún torneo — dice mientras lleva su mano a su mentón meditando—, así que deberíamos buscar alguno en línea, ¿Qué tal?

Judai asiente, la mujer vuelve justo a tiempo y les avisa que tienen disponible una arena de duelos.

Al llegar, ambos se pusieron frente a frente, acomodaron sus discos de duelos, intercambiaron sus mazos para mezclarlos y los devolvieron al otro.

Una vez a una distancia prudente, pusieron sus decks en sus discos.

¡Duelo!

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