Yo, al parecer, no entiendo el concepto de drabble porque ahora va otra vez algo de más de 2 mil palabras.

Drabbles joder, drabbles Maribeeeel...

En fin, es lo que hay. Aquí siguen siendo las 11 de la noche así que no llego tarde, sigue siendo 3 de agosto xD

¿Ves Leana bebé? Tarde pero seguro.

Kageyama x Hinata: Y jode, maldita sea, jode mucho esa necesidad de complacer a Hinata.


1

Con el pasar del tiempo y sin que se haya dado cuenta, para Kageyama el voleibol se ha vuelto una necesidad. Come, respira, bebe y posiblemente se hace una paja pensando en voleibol. Sino fuera tan incómodo dormiría abrazado a una pelota de voleibol, pero la vez que lo intentó amaneció bastante torcido.

Siempre pensó que él viviría para ser armador y nada más vendría a importunarle. Por esa misma razón, le frustraba que nadie le siguiera el ritmo del juego. Le molestaba darse cuenta que a nadie le importaba tanto como le importaba a él cada punto. Estar cara a cara contra otro buen armador era el mejor momento de su día.

Entonces llegó Hinata Shouyo.

El muy maldito.

Con su carisma, su ímpetu, su sed de aprender más, de ser el mejor, de llamar siempre la atención, de ser la estrella. Su sed de grandeza -quizás compensando su falta de estatura, piensa vagamente Kageyama- y esa aparente necesidad por siempre llamar la atención de Kageyama.

Suga pudo, pensando bien en ello, aunque el pensamiento no lo hacía especialmente feliz, darle todo lo que necesitaba. Atención, pases, paciencia, mejora continua sin necesidad de golpes o gritos. Pero Hinata se aferró a Kageyama porque lo considera su enemigo natural, o algo por el estilo. Amenazó con seguirlo a cada escenario del mundo y no hay manera en que Tobio no responda a eso dando todo de sí. Hacer de Hinata el mejor así tenga que ser él quien se amolde a las necesidades de Hinata.

Lo cual es irónico y estúpido porque Kageyama nunca se ha puesto al nivel de nadie, nunca se ha detenido a pensar en las necesidades de nadie más en este mundo más que las propias y aquí estamos, dándolo todo por Hinata porque, por alguna razón, no se imagina de otra forma.

Y jode, maldita sea, jode mucho esa necesidad de complacer a Hinata. Jode darse cuenta que el mejor voleibol que ha jugado ha sido junto a ese enano que le ha llevado a retarse de formas inimaginables sólo para complacerle.

Podría quejarse sobre no estar recibiendo nada a cambio, pero la sensación que hormiguea en sus manos y en su estómago después de cada victoria es tan placentera como el mejor de los remates hecho por su colocada. La desazón después de cada derrota viene al ver la cara de Hinata y su constante pensamiento de "no debiste levantarla para mi" porque entonces Tobio le está fallando como armador. Se supone que está haciendo de todo para evitar ese sentimiento en Hinata y lo mejor de todo es que Hinata no se sienta a ver cómo sus caprichos son cumplidos, sino que busca ponerse a la altura y poder responder de la misma forma. Y uno podría pensar que es difícil porque, ya saben, Tobio es todo un genio nacido para el voleibol y Hinata lo único que cree tener es espíritu de lucha y una increíble habilidad atlética. Pero el mismo Kageyama le ha reclamado al respecto, sobre la envidia que le tiene a sus habilidades atléticas y que siente que están siendo desperdiciadas en alguien como Hinata.

Si pudiera, volvería el tiempo atrás y borraría muchas palabras que ha dicho, obviamente. No ha sido sólo cosa de Hinata, sino de todo Karasuno el ir aprendiendo sobre el calor del equipo, sobre no estar solo y perder el miedo a confiar en alguien más.

Y Kageyama confía en Hinata de una forma tan ciega como el mismo Hinata confía en Kageyama. Los dos saben que el otro hará lo que sea para estar a la altura, para jugar juntos una y otra y otra vez sin perder y poder pararse lado a lado en cada escenario del mundo.

Porque, aunque ninguno lo diga, no se imaginan enfrentándose en la cancha sino chocando sus puños lado a lado en el mismo equipo.

2

Sin embargo, el problema con las necesidades, descubre Kageyama una noche, acostado en su cama y con una erección entre las piernas que le está incomodando bastante, es que son algo que no desaparecen con facilidad. Ni siquiera está seguro que desaparezcan, punto. Sólo van aumentando y aumentando y de pronto te descubres a ti mismo entre tus sabanas, sudoroso y avergonzado porque has tenido un sueño húmedo con tu compañero de equipo y te has corrido gimiendo su nombre.

Lo que es peor, la erección sigue firme entre sus piernas y lo único que sabe es que necesita de Hinata en ese momento. De lo real y no sólo de su recuerdo para poder correrse de nuevo con un patético gemido y el cosquilleo del orgasmo en su vientre.

3

Otro problema con las necesidades, es que pueden no ser las mismas para todos. Pueden tener similitudes, pero no ser las mismas.

Tobio necesita fervientemente tocar, besar, lamer y hacer cosas sucias con Hinata con un desespero que terminará por volverle loco. Sin embargo, puede que para Hinata esa necesidad sea avivada por alguien más y eso es deprimente en sí mismo porque Kageyama nunca se imaginó necesitando de nadie más hasta la llegada de Hinata. No se ve con nadie más ni quiere hacerlo, así como no quiere imaginar a Hinata con nadie más porque eso significa que habrá alguien más para complacer las necesidades de Shouyo y Tobio se verá tristemente relegado.

Es triste y patético y le tiene por días con un humor de perros que le lleva a desquitarse con cualquiera que se le ponga enfrente.

Y por cualquiera se entiende que son Hinata y Tsukishima porque Kageyama será de todo menos un irrespetuoso con sus senpais y Yamaguchi desprende tanta inocencia que Tobio se sentiría sucio con la sola idea de gritarle a menos que le esté siguiente una broma a Tsukishima. Pero en dado caso se desquitaría con el rubio y no con el pecoso.

—¿Y ahora qué le pasa a este? —Es Tanaka el primero en preguntar por la extraña actitud de Kageyama.

Al moreno le ha dado por irse directamente a casa después de los entrenamientos, evitando comer con los demás cuando Daichi les compra bollos y, sobre todo, evitando irse junto a Hinata

Nadie responde porque nadie sabe la respuesta y Hinata sólo siente una ligera punzada en su pecho al verse abandonado de esa forma.

4

Ha sido una larga semana. Kageyama aún no entiende cómo es posible que siga entrenando con tanta naturalidad cuando sus manos pican por tocar a Hinata a cada segundo. La ansiedad no le abandona y en cada descanso, como en ese momento, se queda en una esquina mirando sus manos, moviendo los dedos constantemente. Hinata intentó hacer la broma del viejo pervertido, pero Tobio ni siquiera le contestó. Le mandó una mala mirada y se fue del lugar.

Es la misma sensación que tiene cuando toca el balón de voleibol, pero ahora no desaparece en los juegos, al contrario, parece incrementarse, más si Shouyo anda pululando cerca, lo cual parece empeorar la situación.

Quizás el clímax del asunto llega cuando, por primera vez en todo su tiempo jugando con Karasuno la voz de Hinata le distrae de tal forma que al levantar el balón termina en el rostro de Asahi.

Tobio está tan avergonzado. Quiere pedir perdón y la muerte en ese momento, pero Asahi es tan Asahi que sólo le sonríe y pide continuar la práctica. Por el contrario, es Noya quien parece a punto de saltarle a la yugular en cualquier momento.

—Me retiro por hoy —masculla con una inclinación y camina rápido para tomar sus cosas y básicamente huir del lugar antes de que alguien haga algún comentario innecesario o que las fuerzas de Tanaka fallen y Noya logre llegar a él y romperle un par de huesos.

No va demasiado lejos. De hecho, ni siquiera intentó alejarse demasiado porque fue a darse de topes en la frente con la pared trasera del gimnasio, por lo cual no es difícil que Hinata lo encuentre en esa estúpida posición.

Ninguno dice nada, Kageyama recargado en su muro de la vergüenza y Hinata intentando que sus neuronas hagan contacto y le expliquen la situación. Lo cual no parece suceder y le pone de malas. Va a expresar su malhumor y exigir explicaciones cuando Kageyama voltea a verle con una mirada tan decidida que le daría más miedo sino tuviera la frente roja por los continuos golpes que se ha dado.

—Ya entendí —dice Kageyama, observando sus dedos de nuevo, los cuales se mueven una y otra vez, con ansias por tocar—. Lo entiendo ahora —repite deteniendo el movimiento y mirando fijamente a Hinata, quien está a punto de preguntarle si se ha vuelto loco, pero Tobio sigue hablando—. Esta necesidad, la entiendo ahora —dice como si Hinata supiera de qué coño habla, mostrando sus manos como si en ellas estuviera escrito lo que necesita—. Tocarte, abrazarte, besarte, complacerte, toda esa necesidad de que me mires —continua el moreno, no muy seguro pero decidido—, es porque me gustas, eso debe ser. Eso significa.

Y así, lo suelta. Porque lo está pensando en voz alta, en realidad. Ni siquiera era demasiado consciente de la presencia de Hinata en el lugar y Kageyama parece ser un experto en eso de pensar en voz alta. Así que cuando se da cuenta ambos chicos se congelan en el lugar, entendiendo lo que ha dicho Tobio en voz alta y si no les sale humo por las orejas de la vergüenza es puro milagro.

Kageyama ni siquiera había pensado en decirle esas cosas a Hinata. No en ese momento, no en esa vida porque no es ni remotamente normal y agradece no expresar todo lo que implica besarle y tocarle. A pesar de la vergüenza se deleita un poco con el sonrojo de Hinata, quien parece tan sorprendido y tan en shock que por un momento se pregunta si estará respirando aún y que sería interesante averiguar hasta dónde le llega el sonrojo que se pierde bajo su playera.

Pasado, sin embargo, el shock inicial, el ceño de Shouyo se frunce profundamente y parece realmente enojado, lo cual alarma enormemente a Tobio.

No debí decir eso, piensa con terror, ahora lo he arruinado de verdad.

Se replantea de nuevo la idea de viajar al pasado y borrar un millón de cosas que ha dicho por idiota, comenzando por su inesperada confesión. Debió guardar por siempre esos sentimientos con él y seguir su vida normal con sus compañeros. Ahora, sin duda, Hinata de verdad se alejará definitivamente y eso era una mierda.

Está tan sumido en sus pensamientos autodestructivos que no siente al más pequeño acercarse hasta que lo tiene a un palmo de su cara y se ve sin vías de escape porque lo ha acorralado contra la pared. Hinata será pequeño y todo pero, a veces, cuando quiere puede verse algo intimidante.

—¿Por eso has estado enojado? —Reclama en voz alta, pero sin gritar—. ¿Estás enojado porque te gustó? —suelta la última palabra con un gruñido—. ¿Es tan malo que yo te guste, oh gran jodido rey? Pues disculpa por no estar a tu maldita altura Bakayama porque…

—¡Espera, espera! —interrumpe Tobio porque no entiende exactamente la molestia de Hinata—. Yo nunca dije que estuviera molesto por eso.

—¿Entonces por qué lo estás?

—Porque quiero tocarte todo el maldito tiempo y no puedo… ¿Y tú por qué coño estás enojado, para empezar?

—Quieres tocarme —repite Hinata, ignorando la pregunta y bajando el tono de voz.

Kageyama tiene la decencia de sonrojarse bastante y guardar silencio, no queriendo ponerse más en evidencia.

Ambos se quedan mirando fijamente, esperando que alguno haga algún movimiento en falso para comenzar una nueva pelea, porque parece ser la única forma en la que pueden comunicarse.

—¿Quieres tocarme? —vuelve a decir Hinata, ahora con un tono de pregunta, aunque ambos saben que es una afirmación.

—Sssssíííí… —parece más el siseo de una serpiente que una respuesta y es posible que Tobio se mordiera un poco la lengua para evitar contestar. Pero esos ojos fijamente en los suyos le sacan la respuesta a la fuerza.

Hinata, por toda respuesta, da una sonrisa resplandeciente, toma ambas manos de Kageyama y las mete bajo su playera, alrededor de su cadera donde la suave y tibia piel parece arder en las palmas de Kageyama. Manos que están más acostumbradas a tratar con cariño y devoción el duro material de un balón de voleibol pero que se aferran a la delgada cadera para tocar y tocar y seguir tocando más. Sus dedos cubren toda la superficie y el suspiro que suelta Hinata le hace estremecer. Recorre de la cintura a la espalda, subiendo por los músculos largos que se contraen a su toque. Vuelve a bajar para rodear de nuevo la cintura, apretando un poco antes de subir esta vez por el pecho, gimiendo discretamente al sentir los pequeños relieves de los pezones de Hinata que se estremece de placer al sentir su roce.

Sin poder soportarlo más, Tobio rodea por completo el cuerpo de Hinata con sus brazos, casi enterrando el pequeño cuerpo entre sus músculos y deleitándose con el olor que desprende en ese momento.

Por algún motivo tiene la necesidad de soltar un montón de palabrería cursi, pero siente que si habla más podría morir de humillación, así que sólo se queda ahí, disfrutando del hecho que Hinata le está regresando el abrazo tan apretadamente como puede.

—También me gustas, Kageyama, así que no vuelvas a ignorarme.

Y no se lo dice, pero Shouyo debería saber que para Tobio es imposible ignorar su existencia. Le es imposible no sucumbir ante él porque desde el momento que se conocieron y sin saberlo, estaban destinados a complementar las necesidades del otro.


Tarde me di cuenta que no se dieron ni un besito. Pero no supe cómo meterlo sin que pareciera muy forzado :c lo siento.

Por cierto, algo que no dice en el primer drabble, como esto se publica básicamente después de terminado la única corrección por la que pasa es la que le doy yo entre líneas así que, disculpen todos los errores, son míos y no sé cómo remediarlos :c