Llego elegantemente tarde. No tengo ninguna excusa, estuve todo el día haciendo cosas que no eran escribir y aquí estoy, a las 6 de la mañana, sin haber dormido porque no quería dejar pasar más tiempo.
Así que si hay incoherencias o algo por el estilo, en mi defensa es que estoy más dormida que despierta.
Bokuto x Akaashi: Alguien juraría haber escuchado un "crack" sonar en algún lugar cuando el autocontrol de ambos se fue directo a la mierda.
1
Una palabra que nunca se asociaría con Bokuto Koutarou es autocontrol.
Sin duda da la imagen de un chico totalmente despreocupado, un poco idiota y que vive más por instinto que por otra cosa. Y lo es, obviamente, no es algo que se pueda contradecir. Sin embargo, si alguien realmente se molestara en ver más allá de su carácter idiota vería que hay muchas más cosas por descubrir.
Bokuto sabe con certeza que, si no hubiera ni una gota de autocontrol en su cuerpo, Akaashi Keiji ya habría pagado las consecuencias.
Y no son unas consecuencias malas, cree él al menos, porque no es como que le despierte algún instinto homicida o algo por el estilo. De cierta forma parece que Bokuto es incapaz de odiar a alguien de corazón. No. Si Bokuto no se recordara a sí mismo tener autocontrol todos los días, estamparía el cuerpo de Akaashi contra alguna de las paredes el gimnasio y le rompería la boca a besos. Exigiría que nadie, absolutamente nadie, le viera más de la cuenta porque no tienen permitido apreciar lo que por derecho es suyo. Que por algo es el capitán, carajo.
Si realmente no supiera lo que es el autocontrol probablemente tendría a Keiji enclaustrado en alguna habitación para que nadie nunca más tuviera acceso a su persona más que él. Porque lo quiere todo de Akaashi, absolutamente todo. No sólo sus pases, no sólo sus suspiros de resignación porque Bokuto es simplemente demasiado Bokuto como para no soltar menos de dos suspiros al día por él. No quiere que sólo le mire por ser tan increíble como es -y modesto, por supuesto- o porque es su deber como armador estar al tanto de la estrella. Bokuto lo quiere todo, absolutamente todo. Sus miradas de cariño, sus palabras de aliento, las penas que se guarda de vez en vez porque no cree necesario expresar nada en voz alta. Quiere sus labios cada que se le apetezcan, quiere marcar su piel tan fuerte para que todos entiendan que es suyo y de nadie más. Quiere hacer cosas tan perversas, cosas que ha imaginado un millón de veces mientras se corre entre sus dedos. Cosas sucias que de sólo volver a pensar en ellas la boca se le humedece y su polla da un respingo interesado.
Bokuto tiene más autocontrol del que podría alguien imaginar y eso a veces le frustra tanto que cree en cualquier momento perderá el control y hará algo terrible. Porque más que todo lo anterior, más que sus propios deseos, Koutarou no quiere que Akaashi le odie, por ningún motivo. No sabría qué hacer en ese momento. Volverse loco, quizás. Llorarle a Kuroo en el hombro, más probablemente.
Muchos piensan que Bokuto es increíble, y no es sólo su ego hablando. Bokuto Koutarou tiene un don especial para encantar a la gente. Para motivarle y hacer relucir aspectos que muchos no sabían que tenían porque Bokuto es muy simple de mente y te dice las cosas tal cual para que entiendas lo increíble que puedes ser tú también. Así que a veces es imposible imaginar que sea cobarde a la hora de enfrentar sus sentimientos. Kuroo es el único que sabe porque saber esas cosas y aguantar lloriqueos viene en el pack de mejor amigo, pero no por ello quedó menos sorprendido al saberlo.
Así que Bokuto vive lidiando con su autocontrol y los sentimientos que queman dentro de su pecho, y sospecha, no tardan en desbordarse.
2
Por el contrario, si hay algo que uno puede asociar con Akaashi Keiji es la paciencia y el autocontrol.
Cuando tienes que lidiar con alguien como Bokuto a diario te dan un curso especial y todo, porque si no es posible que lo termines ahorcando sin miramientos.
Sin embargo, Akaashi piensa que no hay nada más lejos de la realidad que eso. Porque si realmente tuviera el autocontrol que todos creen, no sentiría cada día más y más su paciencia menguar y hacer cosas. Cosas de las cuales posiblemente luego se arrepentiría, pero le quema tanto en las manos y en el corazón que no hacerlas le terminarían matando. O volviendo loco.
Y todo es culpa de Bokuto, por supuesto. Siempre es culpa de él por ser tan Bokuto y siempre andar buscando su atención, rondándole todo el maldito tiempo como si quisiera acaparar la atención de Keiji y no viera a nadie más nunca. Pero entonces se aleja y es idiota con más gente, es demasiado cercano con Kuroo y anda pululando con los más jóvenes de aquí y allá dando consejos estúpidos que de todas formas la gente sigue porque funcionan ¿y cómo no hacer caso de las cosas que alguien como Bokuto dice? Porque es un idiota y todo, pero es el idiota más increíble que vas a conocer en tu vida y nadie entiende muy bien cómo es que esos dos conceptos funcionan tan bien juntos, pero ahí están, combinados en una sola persona y es imposible no mirarlo, no admirarlo, no pensar que, aunque suene estúpido, tiene toda la maldita razón en lo que dice.
Akaashi quisiera encadenar a Bokuto a su cama y que nadie más tenga contacto con él. Que nadie más vea lo genial que es e intente alejarlo de su lado. Quiere monopolizar cada parte de Koutarou y marcarlo como si fuera de su propiedad. Escribir "Akaashi Keiji" por todo su cuerpo y que sonría como idiota por él y sólo para él.
Es estúpido pensar todo eso, lo sabe, Bokuto no es un objeto y tiene derecho a prestarle atención a más de una persona, pero no por ello jode menos.
Así que Akaashi debe tragarse las ganas todos los días, aunque sienta que su autocontrol se va a la mierda de a poco, cuando su sonrisa no es por él y alguien más tiene la atención que él tanto desea.
3
En un futuro ambos intentarán pensar qué fue lo que pasó. Qué fue lo que lo detonó. ¿Fue Akaashi o fue Bokuto? ¿Fue una mezcla de ambos? No están seguros. Sólo saben que ambos perdieron la paciencia al mismo tiempo.
Alguien juraría haber escuchado un "crack" sonar en algún lugar cuando el autocontrol de ambos se fue directo a la mierda.
Pero no era algo realmente importante, no al menos para ellos que estaban más concentrados en besarse de forma profunda, perder sus manos bajo la ropa del contrario y sentir el calor del cuerpo que se aferraba al suyo con fuerza. Bokuto hundía con fuerza su lengua en la boca de Keiji, buscando absorber cada suspiro que intentaba escapar de esa dulce boca que, estaba seguro, estaba hecha sólo para él. Akaashi perdía sus manos bajo el uniforme de Bokuto, acariciando la piel caliente de su espalda, disfrutando de las contracciones de sus músculos ante los roces travieso de sus manos. Eran lenguas y dientes marcando. Manos y dedos juguetones. Eran jadeos y gemidos ahogados en la boca contraria, bebiendo como un hombre en el desierto. Había una increíble desesperación en sus caricias y sus besos, como si todo fuera un sueño que se desvanecería con algún movimiento en falso. Eran erecciones machacándose la una contra la otra de forma tan deliciosa que Bokuto gruñó enterrando su cara en el cuello del moreno y Akaashi hundió sus uñas en la tibia carne de la espalda a la que seguía aferrado.
Las traviesas manos de Bokuto bajaron y bajaron hasta que liberó ambas erecciones de la prisión de tela que eran sus uniformes y pudo juntarlas en un roce tan delicioso y valiente que ambos de preguntaban cómo carajos no se habían corrido ya, ahí, de forma patética y con un gemido nada digno.
Autocontrol, pensaron ambos. Porque querían que eso durara para siempre, que la piel del otro no se alejara nunca y que la lengua extra se quedara ahí por siempre hasta recorrer cada rincón mil veces.
Fueron tantas emociones y tantas sensaciones empujados a su cuerpo que el orgasmo les sentó brutal. Se corrieron ahogando sus gritos en un nuevo beso, que más parecía un intento de respiración boca a boca, el corazón les martilleaba tan fuerte en el pecho que retumbaba en sus oídos.
Cayeron en el suelo hechos un manojo de piernas y brazos porque sus cuerpos no soportaban nada más de momento. Poco les importo quedar como un desastre de fluidos que al secarse se sentirían terriblemente incomodos. Pero no podían pedir nada más perfecto que ellos dos, ahí, en un mugroso almacén de deportes, a la vista de cualquier persona que decidiera entrar por cualquier motivo porque ellos son así de impetuosos.
Akaashi pudo jurar que Bokuto ronroneó en su cuello cuando le abrazó mejor después de acomodar bien la ropa de ambos. Porque, si los iban a encontrar ahí ya que ninguno podía moverse demasiado, que al menos no fuera con las pollas al aire.
Bokuto, una vez estuvo más tranquilo y cómodamente aferrado al cuerpo de Akaashi, se preguntó de qué había servido todo su autocontrol al final, si iban a terminar morreándose en el almacén después de pelear por quién sabe qué razón. Siente que ha perdido demasiado tiempo valioso que pudo aprovechar, pero está tan satisfecho y disfrutando de las caricias que Keiji le da a su cabello que al final no importa.
Lo importante, creen ellos, es que al fin están así, como siempre debieron estar. Y que nadie los descubrió en el proceso.
Lo cual es estúpido, porque olvidan que están en el almacén del gimnasio y parte del equipo no se ha ido, preocupados por haberlos visto discutir. Pero todos están tan aliviados de que por fin dejarán de rondarse el uno al otro de forma tan patética y lamentable que al día siguiente todos fingirán que nada ha pasado, que ellos no saben nada y que no han sido unos idiotas todo ese tiempo intentando fingir algo que todo el equipo sabe.
Y, por supuesto, nadie volverá a entrar a ese almacén nunca jamás.
Como siempre, les digo que le di una medio leída entre líneas, pero hoy que estoy más dormida que despierta. Perdóooon por todos mis errores :'c
Yo no termino de entender lo que es un drabble.
