Primavera Perdida XI
Dany había llorado al pequeño Allen como si hubiera nacido de ella. Cuando Jon debió comunicárselo, los ojos de la reina le miraron con incredulidad para luego cerrarse y dar paso a las lágrimas. Las piernas le fallaron y Jon la vio encogerse como si le hubieran asaeteado el vientre. Él la sostuvo y se sintió miserable cuando notó que no sentía pena. Y no sabía si eso se debía a que Sansa había dejado de importarle o si era por el niño que no había significado nada para él.
"¿Desde cuando que soy cruel?"
En ocasiones la preocupación por lo que sería de Sansa le apremiaba a ir con ella. Era su hermana, o al menos una de las mujeres que había amado. Pero no lo hizo, en cambio, solo le envió un extenso y sentido mensaje, junto a un pequeño regalo para engalanar el féretro del heredero fallecido. Fue Dickon quién contestó y Jon se sintió lleno de alivio cuando notó que aquello ya no dolía.
No tardó, tampoco, en llegar la misiva de Tyrion, quién si había acudido a saber de su hermana y el señor de Altojardín. La cual, fuera de lo protocolar le señaló los serios problemas que se avecinaban para la casa Targaryen si es que no se solucionaba el asunto de la sucesión.
"… Lo mínimo a lo que os podéis enfrentar es a una guerra civil, tantos aliados tan esparcidos no nos dejan opciones para entender o ver sus maquinaciones o ideas respecto del gobierno, no tenemos certeza de un heredero y las grandes casas como la Stark o Lannister aún carecen de alguien que pueda continuar con vuestro legado, además no querrás enfrentaros a postulantes o señores que se crean con más o menos derecho a gobernar"
Jon pensó en Gendry Baratheon, era el único hijo vivo del último rey, y que, genealógicamente estaba emparentado con los Targaryen. Sin embargo, el muchacho llevaba años pretendiendo a Arya sin obtener respuesta de esta, y ciertamente que no imaginaba a su hermana pequeña como señora de los siete reinos. Eso sin mencionar las suspicacias que podrían generar el que finalmente una Stark, que había crecido a su lado, aspirara a semejante posición.
"Siempre y cuando Gendry no se harte y se case con alguna otra muchacha"
Además, Tyrion no lo decía de manera explícita en su carta, pero en sus líneas se entendía la opción de buscar otros alivios en las habitaciones de varias doncellas que se considerarían aceptables para estar a su lado. Técnicamente él era el heredero de Rhaegar, aun cuando al pensarlo la idea le resultara tremendamente incómoda.
Jon, en un afán de establecer cierta tranquilidad con Dany, había cedido, en un reclamo que jamás existió, y dio a entender con claridad absoluta que todo su poder, provenía de la fuerza de su esposa. Que el ejército siguiera a Dany, que el consejo se centrara en ella, que él fuera el consorte, era el tipo de situación que, sencillamente, le daba lo mismo. Era esa la razón por la cual había accedido a ser Mano cuando Tyrion debiera volver a la Roca, Lannister ya le había dejado en claro que su influencia solía calmar los ánimos de la reina y Jon, sin buscar ni aparentar un dominio sobre los siete reinos que no le interesaba, solo había accedido.
Ahora, la idea de buscar un heredero en alguna doncella de otra casa, junto con incomodarle le resultaba tremendamente injusta.
En general, con Dany, no solían estar de acuerdo en muchas cosas, y más de alguna vez habían discutido fuertemente por asuntos que se referían al gobierno. Pero ella era su esposa, y para más la reina que él había apoyado y elegido libremente; no una yegua de cría. Las razones que los unían iban mucho más allá de la perpetuidad de la casa Targaryen, el gobierno de Poniente e incluso del amor que debería existir entre ambos.
Jon debía respetar a su esposa. Y compartir la cama con otra mujer, incluso para dar un heredero no era aceptable.
"No pensabas eso cuando se trataba de Sansa"
Sacudió la cabeza para dejar de lado aquellos pensamientos, aunque le parecía común en él; auto-infringirse heridas morales justo en el momento en que su cabeza y corazón había olvidado lo que era traicionar a Dany. Suspiró. Debía volver al asunto que, si no era solucionado luego, les traería una serie de problemas a todos.
Eso, sin mencionar que al parecer Tyrion obviaba que involucrar a otra doncella, otra casa, también era un paso repetido en varios de los conflictos que sumergieran a los Siete reinos en la guerra. Y Jon, lidiando, por un lado, con Poniente y por el otro con Dany, sabía, era algo a lo cual no se podía arriesgar.
Daenerys entró en su solar seguida de cerca por Missandei, una de las pocas personas en la corte que lograba animar a su reina, se divertían recordando los tiempos en los cuales se conocieran. Jon las dejaba, incluso cuando escuchaba sobre los Grandes Amos, la esclavitud y las costumbres Dothrakis. Era un tema que le desagradaba profundamente, y ya bastante había tenido con tener que hacer la vista gorda ante los crímenes que los seguidores de su esposa habían cometido una vez que la guerra por el amanecer terminara.
De todas maneras, no era un tema para hablarlo, no al menos durante esos meses.
A pesar de sus esfuerzos Dany se había dejado llevar por la tristeza desde que el hijo que ambos esperaran muriera dentro de ella. El viaje a través de los Siete Reinos le había ayudado a distraerse del luto que embargara a la Fortaleza Roja y ante lo que parecía la sombra de la rutina, más de alguna vez Dany le había ofrecido cruzar el mar Estrecho y recorrer un mundo del cual él solo había leído; Pentos, Lys, Qarth, en ocasiones para impresionarlo Dany hablaba en esas lenguas. Jon solo le sonreía, a todo ello él solo asentía sabiendo que por mucho que lo dijera Daenerys no tenía intención de volver a Essos.
No se hablaba en voz alta pero, después de la revuelta de la Bahía de los Esclavos, la cual al final había sido aplastada y reinstaurado el viejo orden, nadie en Essos quería saber del regreso de Daenerys Targaryen y sus dragones.
Además, y por sobre todo, ella disfrutaba de gobernar Poniente e incluso más que ello, disfrutaba ante la idea de ser ella quién reconstruyera un continente desangrado por la guerra. Jon no era ciego, sabía las falencias de ambos como gobernantes y entendía sobre la necesidad de mantenerla a ella estable, de esa forma Daenerys podía, realmente, llegar a ser amada por los señores y sus súbditos. Y ese asunto, era absolutamente esencial para un gobierno… eso y un heredero.
― ¿En que estáis, mi señor? ― preguntó Dany.
― Tyrion me ha enviado una carta ― ella no esperó a que él se la extendiera y sencillamente la cogió. Guardaron unos minutos de silencio hasta que ella deposito el papel sobre el escritorio.
― Desde la guerra que a Tyrion le preocupa nuestra descendencia ― Jon no la miró cuando le contestó.
― La estabilidad es una bendición para el comercio, a Lord Lannister le preocupa que esta sea duradera.
― Niños y cosechas ― dijo Dany, y solo entonces Jon alzó la vista para mirarla y en silencio asentir ― dejadnos ― ordenó y Missandei obedeció. Una vez que la muchacha se retiró, Jon la vio suspirar y tomar asiento frente a él.
― ¿Qué haremos, mi señor? ― preguntó ella, mirando al horizonte tras él, mucho más allá de él.
Jon negó. No lo sabía y las opciones que había no le gustaban.
― Lord Tyrion sugiere… ― en ese momento Dany echo la cabeza hacia atrás lanzando un sonido lleno de exasperación.
― Sé lo que sugirió ¿Qué es lo que vos deseáis? ― le preguntó tranquila, pero evidentemente molesta.
"Volver al norte, volver a Invernalia"
― La paz ― contestó, siendo completamente honesto ― no voy a elegir doncella alguna para que me dé herederos por muy aceptables que sean, habéis luchado por Poniente y este trono, no os ofenderé tratándote como una paridera ― los ojos de Dany se volvieron suaves cuando le miró y su sonrisa lo fue más aún.
― Eso no soluciona nuestro problema ― dijo, sin embargo, con tono irritado.
―Es verdad, y creo que nuestras opciones se están acabando… ― Dany se levantó impaciente y comenzó a caminar por el lugar.
― Sin embargo, las habéis pensado ― declaró sin mirarlo, Jon la vio mecerse de un lado a otro, el cabello pálido se extendía y recogía a cada movimiento, la túnica gris oscura llevaba un broche de la casa Targaryen sobre su cadera izquierda y el dragón tricéfalo lanzaba destellos escarlatas cada vez que el sol le daba.
― Así es, mi reina ― Dany se detuvo y lo miró.
― Decidme… ― Jon suspiró.
― Estaba pensando en Gendry… ― Dany alzó la mano.
― No, detente ahí. No toleraré al bastardo del usurpador ― Jon cerró la boca con disgusto, pero respiró profundamente y habló.
― No tenéis razones para ello ― en aquel momento fue Dany quién le miró ofendida. Y Jon supo que otra discusión de avecinaba.
― ¿De qué habláis? Por supuesto que tengo todo el derecho del mundo en cuestionar semejante idea ― Jon sintió como es que la molestia demudaba a su rostro.
― ¿Por qué es bastardo, o por qué es un Baratheon?, lo habéis acusado de ser esas dos cosas y en ninguna de ellas él tiene la culpa ― Daenerys alzó el rostro con un profundo suspiro.
― Sabéis porque lo digo ― Jon recordó a Sansa en el bosque de los Dioses, el gesto de hielo que inundó sus ojos cuando lo acusó de burlarse de ella y cómo es que le humilló al degradar sus sentimientos.
Decidió imitarla.
Se levantó y alzó el rostro en un gesto frío que pocas veces había usado.
― No ― dijo tajante ― no lo sé ― el violeta de los ojos de Dany se encendió y su mueca se endureció.
― Es el bastardo de un traidor.
― Y vos la hija de un loco ― replicó veloz como una serpiente. La vio empuñar las manos y mirarlo, aún más enojada.
― Tened cuidado mi señor, os estáis arriesgando mucho ― y Jon nuevamente sintió como es que le temblaban las rodillas.
Se suponía que al haber enfrentado lo que había enfrentado, su temple se había galvanizado en hielo, en acero, en granito. Existían muchas cosas que él podía tolerar, las discusiones con Dany eran parte de ello. Sin embargo, cuando la debilidad lo atacaba, él sabía, se debía únicamente al temor de perder el control.
Habían pasado casi dos años de aquella noche en el Bosque de los Dioses en donde Sansa le había provocado hasta el límite de su ira. Si ella no lo hubiera alejado Jon no sabía de qué habría sido capaz. Y era tan difícil el sopesar o entender lo que ocurría con su cuerpo en aquellos momentos. Una cosa, claramente, era pelear. Jon sabiéndose buen soldado y comandante podía enfrentar a la muerte misma si esta llevaba una espada, si era un enemigo al cual atacar, con el cual luchar. ¿Pero cómo hacerlo con ellas? ¿Cómo controlar los deseos de besar a Sansa o de gritar cada vez que se enzarzaba en una discusión con Dany?
"Viserys lo llamaba despertar al Dragón"
Y Jon no quería ser uno.
Por lo que empuño las manos una, dos, tres veces. Cerró los ojos y respiró. El patio de entrenamientos de Invernalia se extendió antes sus ojos y Robb, de niño, lo esperaba con una espada de madera, Ser Rodrick le decía algo que no alcanzó a escuchar. Y la voz de Dany acaparó todo el lugar, sonando más preocupada que nada.
― ¿Mi señor? ― Jon abrió los ojos y el gesto de Dany se había vuelto tranquilo y suave.
― No lo volváis a hacer, Majestad ― dijo y se sintió satisfecho cuando ella retrocedió herida ― no me amenazaréis cada vez que no estéis de acuerdo conmigo ― ella lo miró confundida y en su rostro Jon pudo ver la duda. Daenerys sabía que había obrado mal, pero era demasiado orgullosa para admitirlo, incluso a él.
Pasaron varios segundos en silencio, solo interrumpidos por sus manos revisando documentos, los cuales miraba sin ver, antes de que ella volviera a sentarse. Jon sintió alivio, pero no lo demostró.
― No lo dije porque fuera un bastardo ― dijo ella al final ― si no por ser hijo de quién es ― Jon no alzó la vista cuando, en el tono más tranquilo que pudo, contestó:
― ¿Culparéis a Gendry por lo que hizo su padre? ― y supo que ella estaba recordando la vez en que le dijo que no la juzgara por los crímenes de Aerys. Incomoda contestó:
― No, pero los señores buscarán la forma de acercarlo al trono, quizás por que métodos.
― Si nos adelantamos no deberíamos tener problemas. Es hijo del antiguo Rey, y Robert era nieto de Rhaelle Targaryen ― Jon vio a Dany hacer una mueca incómoda, solo que en ese momento no dijo nada.
― Allen habría sido perfecto ― sentenció entonces Dany consiguiendo su estupor. Ella alzo la mirada y Jon vio verdad en sus ojos.
― ¿Bromeáis cierto? ― ella negó.
― Por supuesto que no, educado por vuestra hermana y Lord Tarly habría sido una excelente decisión.
― Allen estaba destinado a ser el Señor de Invernalia ― objeto como si fuera lo obvio ― Gendry sigue teniendo más derecho que cualquier Tarly.
― Allen habría sido un Stark, como lo decía el acuerdo de matrimonio de vuestra hermana. A su mayoría yo habría decretado su cambio en el nombre y lo habría casado con…. ― Dany negó ― con quién fuera.
― Los Stark no tienen derecho al trono ― reiteró Jon.
― Soy la reina podría haber decretado a quién fuera ― finalizó ella mientras se cogía el cabello y lo dejaba caer, desinteresada.
― Habríais iniciado otra guerra ― aquello la obligó a mirarlo nuevamente. Volvía a estar molesta.
― No me habléis como si fuera una ignorante ― replicó ― además ¿Por qué os negáis a que los Stark lleguen al trono? ¿Acaso no os trataron como si fuerais de los suyos? ― Jon parpadeó no dejaría que sus palabras le molestaran, sobre todo al considerar que no debería sentirse molesto por estas.
"Es solo mi orgullo, son solo mis ideas"
― Mi madre era una Stark, por supuesto que soy de ellos ― sentenció sin poder evitarlo y algo hubo en su declaración que hizo que Dany frunciera su ceño.
De pronto se sintió expuesto, de pronto entendió que, queriéndolo, había revelado lo que había en su corazón.
― No olvidéis, mi señor ― dijo Dany sin quitarle la mirada de encima llena de suspicacia y con lentitud ― que vuestro padre era un Targaryen ― su tono era desafío y Jon sopeso la idea de contestarle, como cada vez que su ascendencia salía a colación.
Cuando los norteños lo aclamaran lo llamaron el Lobo Blanco, cuando Dany lo alzo para ser su consorte a sus espaldas le decían el Dragón Silencioso. Y no lo hacían de frente porque eso sería desconocer su crianza Stark y aquello era ofenderlo.
"Por supuesto que es una ofensa… sobre todo al compararlo con ese dragón"
Fue entonces cuando la bestia de hielo aulló en su interior, cuando el fuego se apagó. De la misma forma en la cual las llamas cedieron a los caminantes. Pensó en Viserion y su fuego blanco, en la piel de Fantasma y los ojos fríos y azules de Sansa.
― Lo lamento... majestad ― dijo reclinándose hacia atrás y llevándose un puño al mentón ― ¿Se supone que debo sentirme orgulloso de ello? ― Daenerys boqueó contrariada, mientras que Jon se le quedó mirando a medias insolente a medias intrigado, al no tener respuesta, puesto que verdaderamente había sorprendido a su esposa continuó ― ustedes los extranjeros han idealizado a Rhaegar como el último dragón cuando no fue más que un cobarde inútil y un traidor… ― siquiera vio a Dany alzarse, o como es que esta hizo desparecer todo el espacio que los separaba para cruzarle la cara de una bofetada, Jon sintió el golpe y el ardor en su rostro cuando notó que las uñas de su esposa le habían arrancado la piel.
De todas maneras, volvió el rostro tan rápido como le fue posible y su silencio dijo mucho más que sus palabras.
― No volveréis a hablar de mi hermano así ¿Habéis escuchado?
― ¿O que majestad? ― preguntó tranquilo como las aguas en calma ― ¿volveréis a amenazarme? ¿con que? ¿Me ejecutaréis por deciros unas cuantas verdades de vuestro hermano? ― escupió ― ¿el traidor? ¿el cobarde? ― los ojos de Dany refulgieron y cuando volvió a alzar su mano para golpearlo Jon la sostuvo de la muñeca ― No ― sentenció, Dany quiso soltarse y en ese momento Jon la sujeto con fuerza contra sí, la vio abrir la boca y se adelantó ― adelante llamad a vuestra guardia ― la soltó ― adelante, decidles lo que queráis, mentidles si es que os place majestad, haced vuestra rabieta.
Fue cuando un gesto olvidado y casi desconocido apareció en los ojos de la reina para hacerle sentirse triste. Había ahí, un vacío lleno de aquel sentimiento que algunos llamaban miedo. Y Daenerys de la Tormenta que había vencidos a los señores esclavistas y enfrentado al Rey de la noche se lo entregó a él.
Sin embargo, demasiado testaruda para ceder Jon la vio erguirse y controlando el temblor de sus labios le dijo:
― No volveréis a tocarme Jon y, os doy ahora para retractaros ― aquello le sacó una risa incrédula y casi burlesca. Era un gesto que sabía irritaría a su reina y algo dentro de su cabeza le dijo que jamás antes había sido semejante bastardo.
"Padre estaría avergonzado"
Pero Lord Eddard Stark no había sido su padre, ni Sansa su hermana. En cambio descendía de una línea de reyes locos y egoístas que habían sangrado a los siete reinos y, en especial, a la casa de su madre.
"Lyanna…"
Su padre la había amado tanto que renegó de su honor para convertirlo a él en su Bastardo. Y aquello era lo mejor, prefería por mucho ser el bastardo del lobo que el hijo del Dragón.
― No lo haré ― dijo mirando hacia el muro más cercano y luego centrando su mirada en ella ― vuestro hermano traicionó a su propio padre, a su esposa, a su madre y a sus hijos a cambio de una chiquilla que apenas era una niña, que apenas conocía ¿Acaso no os quejabas de haber sido violada por vuestro salvaje de los caballos? ¿Qué diferencia hay con el maldito de Rhaegar Targaryen? Que secuestro y alejó de su familia a una muchacha tan estúpida que se entregó a él sin mediar consecuencia alguna ¿Merecían todos esos hombres, mujeres y niños morir por alguien así? ― y Dany lo miraba lívida ― Elia Martell se llamaba y la violaron y le aplastaron la cabeza, apuñalaron a Rhaenys ¡Mi hermana! ¡Una niña de tres años! Tantas veces que su cuerpo quedó desfigurado, y a Aegon ¡Un bebe! No mayor que Allen acabo sus días en la manos de la Montaña cuando le aplastaron su cabeza ¿Habéis visto al pequeño de Sansa? ― dio dos pasos hacia ella y continuó ― su cabeza caía en mi mano ¿Podéis siquiera haceros una idea de lo que es tener el cráneo de un hombre para jugar con él? Tratad, siquiera tratad de entender lo que es el de un niño… ¿Y dónde estaba el maldito último Dragón cuando todo eso ocurría? ¡¿Por qué mando a toda su jodida guardia a la maldita Torre?! ¡¿QUE CLASE DE HOMBRE ABANDONA A SU FAMILIA EN MEDIO DE LA GUERRA?! ― le gritó tan cerca del rostro que Dany casi desfalleció, en vez de ello se le quedó mirando completamente ida. Jon retrocedió respirando superficialmente y con la boca apretada de furia, cuando encontró el soporte de su escritorio, dio un largo suspiro sin dejar de mirarla ― No volváis a decirme que Rhaegar era mi padre ― dicho eso cogió sus pocas pertenencias y abandonó la habitación ― Soy un Stark ― sentenció y no miró atrás cuando salió de su habitación.
Daenerys lo encontró al tercer día.
Luego de que saliera hecho una furia de su habitación y tras gritarle a ella, había casi huido al patio de entrenamientos en donde paso toda la tarde lastimando a los escuderos y caballeros que se atrevían a entrenar con él. Solo cuando no quedó nadie y sus músculos se le acalambraron decidió abandonar el patio y aún molesto, dirigirse a las cocinas en donde lo dejaron a solas para comer y beber, luego salió a cabalgar al Bosques Real y volvió cuando amanecía para quedarse a solas todo ese día en el Bosque de los Dioses.
Pensó y rezo a los antiguos Dioses, pero estaba demasiado lejos del Norte para ser oído. Recordó su juramento a más allá del Muro y lo diferente que era ahí, en la capital. Cuando no hubo respuesta a sus plegarias, volvió a su habitación y se encerró a beber.
Esperaba emborracharse, pero en algún momento el vino se le hizo agrio a pesar de su dulzura y el solo olor comenzó a ponerle enfermo. En medio de la oscuridad volvió a pensar hasta que los ojos se le cerraron y su cabeza se apagó. Despertó en medio de la oscuridad, sin resaca y vestido, se sentía decepcionado, esperaba que los sentimientos que le rodearan ese día desaparecieran después de su vigilia tratando de hacerse escuchar por los dioses de su padre o en su cabalgata, pero no, seguían ahí.
En silencio y sin dar espacio a la luz decidió que debía volver a sus responsabilidades, nada obtendría de dejarse llevar por lo que fuera le atormentaba en ese momento. Solo qué en vez de ello, se quedó sentado contra el muro principal de su habitación, mirando a contra luz las cortinas de esta y cómo es que la pálida luz del día se filtraba por una pequeñísima rendija, recogió sus piernas y apoyo los codos en las rodillas.
El pasillo a su espalda sonó con el inconfundible golpeteo de pisadas y la voz de Dany algo dijo antes de que su puerta se abriera, despacio y tranquila.
La reina ingreso en sus aposentos ya vestida, de toda su indumentaria solo su cabello resaltaba en medio de la oscuridad y cuando se acercó a su cama Jon habló:
― ¿Necesitáis algo majestad? ― preguntó más cansando que curioso.
Dany saltó con su interrupción y se volteó a verlo. A Jon le resultó imposible distinguir su rostro.
― Hablar con vos ― contesto ella. Él se levantó y se acercó a los ventanales, descorrió las gruesas cortinas y la luz le hirió los ojos cuando entró como una cascada a su habitación. Se llevó una mano al rostro y talló uno de sus ojos. No dijo nada y cabizbajo asintió.
No vio a Dany mirarlo con atención, ni menos como es que su gesto había pasado de la suficiencia a la preocupación.
― Os espero en la sala de consejo ― dijo ella y él nuevamente asintió. Cuando Dany salió, llamo a un sirviente para ordenar un baño frío, aquello le despertaría, si no la cabeza si su cuerpo. Algo del recuerdo de lo que había sido se adentró en él cuando el agua fría lo limpió, más que eso, lo devolvió al Muro y antes que eso a Invernalia.
Aquello levantó un poco sus ánimos para cuando se presentó frente a Dany en la sala del consejo privado. Estaban ella y Missandei, pero en cuanto le vieron la interprete le hizo una escueta reverencia y se retiró.
― Por favor, sentaros ― Daenerys estaba siendo mucho más gentil de lo que nunca fuera con él, y Jon entendía que se debía a su exabrupto. Él jamás había perdido la calma frente a ella y de seguro eso le había hecho replantearse una infinidad de cosas y situaciones que, claramente, tendrían que ver con ellos dos.
Durante aquellas horas de reflexión en el Bosque de los Dioses había llegado a la conclusión de que en realidad lo que ocurriera con ellos, realmente no le importaba.
Siquiera se molestó en mostrarse arrepentido o incómodo. Solo tomo su puesto al otro extremo de la mesa y la miró fijamente.
Dany correspondió el gesto un par de segundos como si buscara una respuesta, pero Jon no se sentía dispuesto a ceder nada. Ella bajó el rostro como si le comprendiera y suspiro.
― Había… ― comenzó, pero luego se detuvo, una risa nerviosa apareció en sus labios mas no obtuvo ninguna reacción de su parte. Volvió a suspirar ― había pensado en que deciros después de lo que me habéis reclamado la otra noche ― Jon solo se quedó observándola, escuchando sus palabras, pero sin verla, realmente ― Y no puedo discutir con vos respecto de lo que Rhaegar representa para mí, así como para vos. Puede que fuera el asunto que nos enfrentara en ese momento, pero no soy tan estúpida como para no entender el trasfondo de todo esto ― nuevamente Dany se le quedó mirando como si esperara una respuesta, la cual Jon no sabía darle.
Ella volvió a suspirar.
― He estado tan centrada en mi propio dolor y tristeza que no vi la vuestra ― dijo al final, consiguiendo una minina reacción de él ― al principio creí que se había tratado de nuestro hijo, pero luego recordé la fiesta por la victoria y antes de eso la despedida de Invernalia ― ella negó ― ahí no fue la tristeza lo que me cegó sino el amor que siento por vos, por lo que… no vi lo que os ocurría... y ahora, ahora me parece tan evidente ¿Desde cuándo os sentís así, mi señor? ― en aquel momento Jon tragó pesado, no se esperaba esas palabras y menos aquella franqueza. Aun así, no dijo nada y Dany volvió a suspirar, esta vez con un deje de impaciencia ― es ese mismo amor Jon, el que me lleva a buscar entenderos, sé que no pedisteis todo esto, lo que os preocupa también me preocupa a mí, por favor, decidme mi señor… ¿Qué es lo que ator….
― No os amo ― dijo antes de que ella siquiera pudiera terminar. Jon la vio encajar el golpe y fruncir el ceño lentamente, como si no hubiera entendido bien sus palabras. Dolida, su boca se entreabrió en una mueca de disgusto y pena que le recordó a un niño.
― ¿Qué? ― fue lo único que pudo articular ella. En esa ocasión fue Jon quién suspiro, esta vez resignado.
― No os amo, y no quiero seguir acá. Detesto Desembarco del Rey ― declaró ― detesto este palacio y las intrigas de los cortesanos, las mentiras y toda la ambición que rodea el trono. Y disculpadme mi reina, eso es lo que me atormenta ― su rostro siquiera había mutado una vez que soltara aquellas palabras.
Los ojos de Dany pasaron de la extrañeza, al enojo, a la pena. Aun así, se compuso para preguntarle.
― ¿Hay alguien más? ― con rapidez la vio limpiarse las lágrimas que no alcanzaron a caer. Jon se había decidido en esas horas y asintió. La voz de Dany salió en un susurro cuando preguntó ― ¿Quién? ― y él sabía lo que arriesgaba cuando contestó:
― Sansa ― Dany parpadeo incrédula y la ira no alcanzó a llegar a su rostro en medio de la confusión, más que ello la palidez de la traición se vio opacada por la duda.
― ¿Qué? ― en aquel momento su decisión flaqueó y algo parecido a la vergüenza le apretó el cuello, trató de hablar y las palabras no le salieron, carraspeó y entonces recuperó la entereza para mandar los Siete Reinos al diablo.
― Es Sansa, estoy enamorado de ella ― las nulas ganas de ir con ella ahora que estaba atribulada, su resignación ante la imagen que le diera en Altojardín, el pequeño de ambos señores y la muerte del mismo. La tranquilidad con la cual había absorbido todo le habían convencido de que sus sentimientos por ella desaparecieron o se habían esfumado a un rincón casi inalcanzable para él. Que, al fin de cuentas, lo que extrañaba era el Norte y su hogar, y que Sansa como una representación de ello le había obligado a verla como algo más. La excusa había servido el tiempo suficiente como para tratar de enamorarse de Dany.
Hasta que entendió que la felicidad de Sansa era la propia y que su propia negativa de enardecer cerca de ella le había conseguido ver todo lo logrado en aquellos tiempos de paz. Sin embargo, el precio a pagar había sido su propia tranquilidad y la esquiva felicidad que había tenido en aquellos pocos días antes de ir a Rocadragón, cuando paseaban por el Bosque de los Dioses o coincidían en la habitación de sus padres para cenar, cuando entendió lo agradable que era estar con ella, lo inteligente y graciosa que podía llegar a ser, lo mucho que la extrañaría cuando la dejara atrás.
Y ante la revelación de su ascendencia no pudo menos que sentirse maldecido, semanas antes de llegar y después de yacer con Dany se había comprometido con ella en un sueño iluso en una guerra que era casi imposible de ganar.
Sus ideas fueron interrumpidas cuando Dany se levantó de su puesto y completamente indignada le preguntara:
― ¿Me habéis traicionado con ella? ― Jon solo alzó la mirada para verla directamente en el rostro y negó, dio un suspiro suave y contestó.
― Ella no me ama ― luego se estiro sobre su silla completamente desenfadado. Si Daenerys llamaba a Drogon o Rhaegal para volverlo cenizas no movería ningún pie, siquiera haría el esfuerzo de huir.
Recordaba que desde esa vez en el Bosque de los Dioses el nombre de Rhaegar le había resultado odioso. Saberse su hijo, saberse el sobrino de Dany; ira, extrañeza y asco. No era justo, él había pensado en volver con su hermana en estar con los suyos. Mientras Bran les narraba la trágica historia de amor entre dos imbéciles, él lo único que había deseado era ir con Sansa, era abrazarla como aquella vez en el Muro y no dejarla jamás.
De pronto, toda la lucha que se veía en Daenerys dejó de importarle.
No había obrado mal. Había hecho lo correcto. Y aquel vago consuelo se veía ridículo al lado de haberle roto el corazón a su reina.
Dany se dejó caer sobre su silla derrotada. Y a Jon le pareció considerado el disculparse, no porque realmente lo sintiera, sino porque era su esposa y había compartido parte de su vida con ella.
― Lo siento ― dijo, los ojos de Dany refulgieron cuando le miraron.
― Quiero saberlo todo ― dijo en voz baja, Jon negó.
― No es neces…
― ¡Dímelo todo Jon! ¡Dime cómo es que me habéis mentido y traicionado de esta forma! ― Daenerys golpeó la mesa y Jon centró su mirada en el puño apretado de ella ― ¡Todo lo que os he entregado! ¡Pasasteis de ser el bastardo de Invernalia al señor de los siete reinos! ¡Quiero que me cuentes todo! ― Jon se levantó y la encaró.
― ¿Por qué quieres eso? Ya os he dañado ¿Para qué más? ¿Para qué…
― ¡Ahora Jon! ― y la voz de Dany se quebró en lágrimas, pero se recompuso cuando alzó los ojos brillantes y tristes hacia él ― ¡Os lo exijo y me lo debes! ― era verdad, si la "consideración" que Dany le despertaba solo se extendía a romperle el corazón y pedirle perdón por ello, no estaba siendo más que un bastardo.
Por lo tanto, procedió a sentarse y mirarla.
― Bien, decidme ¿Qué quieres saber? ― uso un tono de voz suave y tranquilo. Dany se limpió las lágrimas y lo miró.
― ¿Desde cuándo…? ― Jon sopeso la idea de mentirle, pero nuevamente se dijo que ya bastaba. Lo había hecho tanto tiempo.
Negó.
― Creo que desde que nos volvimos a encontrar.
― Pero ella es vuestra hermana ― Jon asintió.
― Y vos sois mi tía, nada de eso nos detuvo cuando os busque esa noche ― fue cuando Dany se levantó y comenzó a pasearse por el salón, sin dejar de mirarle.
― ¿Por qué lo hicisteis? ¿Por qué me buscasteis? ― Jon no titubeo cuando le dijo.
― Me gustabais.
― ¿Y ya no? ¿Encontráis que ella es más hermosa que yo? ― el negó y sonrió con pesadez.
― ¿Acaso es esa la razón por la cual la gente se enamora? ¿Si se es más bello que otro? No, siempre consideré a Sansa hermosa y vos también lo sois, pero es ella a quién amo, de quién me enamoré.
― ¿Estabais enamorado de ella siendo vuestra hermana?
― Aún no lo sé, pero, si sé que la extrañé terriblemente cuando abandoné el norte para ir a conoceros.
― Y si la amabais tanto ¿Por qué accediste a casaros conmigo?
― Yo creía que ella era mi hermana. Y cuando Brann nos habló…
― ¡Pudisteis haber roto el compromiso! ― Jon la miró recordando lo que había sentido en ese momento.
― Os había dado mi palabra, os lo había prometido ― Dany se sentó sobre un sofá cercano a la ventana mientras se cubría el rostro para, esta vez, realmente llorar.
Jon solo se quedó ahí, sin saber cómo sentirse, viendo como Dany lidiaba con la idea de que alguien a quién amaba no era reciproco en sus sentimientos. Además, sopeso la idea de que aquello era un trago difícil para la reina puesto que siempre, donde fuera Daenerys de la Tormenta había sido querida, admirada y respetada.
"Excepto en Poniente"
Y eso era algo que había visto en todas las reuniones que se sostuvieran con los señores del Norte después de la Batalla por el Amanecer. El despliegue de Dany y sus Dragones, fuera de maravillarlos los llenó de incertidumbre.
"Si con la polla puede asegurar nuestra supervivencia" había escuchado más de una vez, y en esos momentos pasaba de ser el traidor al objeto que mantendría a Dany tranquila contra el Norte, mientras el renunciaba a su título y cedía el de Guardian a su hermana.
"Vuestros señores no tienen amor por mí" le había dicho Dany su primera noche junto en Invernalia. Jon le había bajado el perfil al asunto señalándole que en general, y él se incluía, los norteños no confiaban en nadie del Sur, principalmente porque estos no se veían expuestos a la inclemencia de su clima, además los consideraban débiles y frágiles. Le explicó también indicándole que no podría esperar mucho de aquellos que aún recordaban a Aerys, ya eran demasiado viejos para enseñarles a pensar diferente y que, finalmente, no se preocupara que ella les mostraría lo que realmente era.
Cuando Daenerys despertó de su convalecencia y se presentó en el salón de Invernalia por primera vez después de la batalla, los vítores y hurras habían resonado en el castillo con la fuerza de mil voces, y la entonces, reconocida reina de los Siete Reinos había jurado amistad eterna entre el Norte y Desembarco del Rey.
Viéndola ahí, ahora, Jon comenzó a temer que quizás no eran tan diferente a su padre, a su verdadero padre. Alguien que arriesga su hogar y su familia por una mujer.
"Al menos, Rhaegar si era correspondido"
― ¿Te sientes orgulloso ahora? ― preguntó de pronto Dany, mucho más calmada y con los ojos hinchados de pena.
Jon negó, por supuesto que no había gratificación alguna en hacerla sufrir, pero tampoco la había en su vida diaria. Dany respiró con fuerza y se levantó para servirse una copa de vino, la cual bebió con celeridad, para luego beber otra.
― ¿Cómo pudiste? ― preguntó mirando el fondo de su copa, entonces alzó la vista hacia él ― ¡Bastardo! ― le gritó y azotó la copa contra el suelo en donde estalló ― ¡Íbamos a tener un hijo!.
Jon sabía que la ira de Dany podía ser terrible y era uno de los escenarios en los cuales se había dispuesto, no solo para aquella confesión, sino desde el preciso momento en que se rehusó a que lo siguieran señalando como un Targaryen, como el hijo de Rhaegar. Razón por la cual decidió que fuera de todos esos reclamos, él solo hablaría cuando ella se lo pidiera.
Sentía que sería un error tratar de consolarla, conociendo a Dany él sabía que lo que ella esperaba de sus cercanos era ser la primera en todo. Y para muchos así era, además era la Reina de los Siete Reinos y él su esposo; desde luego que era un trago amargo para el corazón y su orgullo.
― ¡Casi muero por ello! ― le reclamó. Jon no reaccionó a nada, no podía, no debía. Escuchó sus pasos presurosos hacia él y prácticamente se expuso cuando notó que ella lo golpearía, Dany con las fuerzas que tenía lo sacudió y lo abofeteó dos veces ― ¡Por todos los dioses di algo bastardo! ― Jon se levantó en silencio y la miró.
― ¿Qué más debo decir? ― preguntó realmente preocupado ― ¿Qué queréis que haga? ― los ojos de Dany se volvieron a llenar de lágrimas y derrotada apoyó la frente en su pecho.
― ¿Por qué no me dijisteis antes? ― dijo llorando ― ¿Por qué fuisteis tan cruel? ― solo en ese momento Jon se atrevió a poner sus manos sobre los hombros de la reina y se detuvo cuando su instinto le dijo que la abrazara ― ¿Por qué fingisteis que me amabais? ― Dany se separó y lo miró.
― Traté ― contestó ― traté de amaros y hacer una vida contigo. Ya no puedo ― Daenerys se separó de él y procedió a sentarse en el sofá completamente pálida. Le dio la espalda para mirar al horizonte y, nuevamente Jon solo esperó.
El ruido del exterior escaló por los muros de la Fortaleza y de pronto Jon recordó que era un día como cualquier otro. Pensó en sus responsabilidades como Mano y la solución a algunos conflictos que tendría con algunos señores. Se preguntó si eran los asuntos que Dany habría revisado con el resto del consejo, mientras él se ausentara.
Negó para sí mientras ella lo ignoraba, no era lo importante ahora.
― Siempre fuisteis tan hermético conmigo Jon ― dijo de pronto Dany sin mirarlo ― al principio creí que era porque sois reservado, luego os vi con el Bastardo de Robert y me dije mirad si puede hacer amigos, pero jamás os comportasteis así conmigo, con él reíais y compartíais de buen grado, yo pensaba sus padres fueron grandes aliados y todos dicen que amigos, pero vuestro padre fue Rhaegar y su padre lo mató. Aun cuando lo supisteis no hiciste o dijiste nada, seguiste tratándolo como un amigo, un aliado ― entonces se giró hacia él ― y conmigo siquiera después de convertirme en vuestra amante pudiste sonreír como lo hacíais con él ― ella rio triste y volvió la vista al exterior, su voz sonó quebrada y llena de reproche cuando continuo ― de seguro me creíais tan loca como a mi padre y por eso fuisteis incapaz de decirme la verdad ¿cierto Lord Stark? decís que Rhaegar era un traidor y cobarde, pues, mi señor, no sois tan diferente ― Dany se levantó y se acercó a él ― iros, marchaos. No os quiero aquí. Iros ahora ― Jon dio un hondo suspiro y contestó.
― Como ordenéis, mi reina ― no vio a Dany sentarse casi agotada antes de que esta le llamara nuevamente.
― Y Jon ― él se giró antes de abrir la puerta ― debisteis haber tenido más fe en mí.
N/A:
Soy fan del Jonsa, gran fan pero no soy anti Daenerys. Daenerys siempre me agradó, al menos hasta la séptima temporada, y si bien comencé odiando -si odiando- a Sansa, desde el 2do libro/temporada que esta se ganó mi respeto.
Ambas han cometido errores, y creo que Dany es conquistadora y Sansa gobernante. Ambos papeles de mucha fuerza y responsabilidad, principal razón por la cual me fastidia que exista un enfrentamiento entre ellas, sobre todo por Jon, que al fin de cuentas es solo un "hombre", que volvió de los muertos pero hombre y nada más.
Quizás también dejé algo OC a Dany, pero quiero verla como alguién a quién el discurso de "no repitas los errores de tus ancestros" que Jon le dio antes de hacer precisamente lo opuesto contra los Lannisters, con los años y después de la Guerra por el Amanecer, finalmente si le entró en la cabeza. Es decir, todos son bastantes años más viejos y por ende deberían... deberían ser más maduros.
Eso, espero que el capítulo no les decepcionara.
Saludos, sobre todo a: Abel, Hatake y Fran.
Gracias.
