Se encontraba todo el pueblo reunido alrededor de una gran fogata, mientras el gran salón aun se encontraba en construcción, organizaban sus comidas allí. A la luz de la luna solían divertirse mucho, sobre todo cuando Gobber se emborrachaba y se ponía a cantar.
Estaba sentado en una larga mesa, junto a sus más cercanos, quienes bebían y comían tranquilamente, frente a él se encontraba Astrid, ambos se dirigían miradas y sonrisas cómplices de vez en cuando.
—¡Muy bien! ¿que les ocurre a ustedes dos?— Soltó Gobber escandalosamente mientras los miraba a ambos de manera acusatoria —Están muy raros.
Sonrió ante las palabras del herrero, volvió a dirigirle una mirada a la rubia que se encontraba frente a él, quien le asintió. Se levantó de su lugar, decidido y con emoción.
—¡Ajem!— Se aclaro la garganta, intentando tomar la atención de la animada aldea, sin mucho éxito a decir verdad —disculpen… podrían… ¡OIGAN!
Todo Berk guardo silencio ante su grito, tomándole completa atención y esperando a sus palabras.
—Como sabrán, el invierno prácticamente nos pisa los talones y aun nos falta mucho por construir.
—¿Podrías por favor no hablar de trabajo cuando estoy comiendo?— Se quejó su primo Snotlout, quien se echó perezosamente en la mesa, noto que algunos vikingos secundaban su opinión, así que tendría que ir al punto pronto —Déjanos descansar, aunque sea en la cena.
—Les menciono esto porque es importante, necesitamos estar listos para las heladas— Comento el con seriedad para dar énfasis en sus palabras —Quiero que las casas y los suministros estén listos para entonces.
—El gran salón necesita estar listo en caso de que no logremos terminar las casas, así tendremos un refugio en caso de cualquier problema y por último…
Le dirigió una nueva mirada a Astrid, quien le sonrió nerviosa, pero con una mirada segura, incitándolo a continuar.
—Astrid— en cuanto escucho su nombre, la rubia se levanto de su lugar y se puso junto a el —Astrid y yo… hemos decidido casarnos.
Escucho un grito ahogado departe de toda la aldea, para luego dar paso a los vítores, vio cómo su madre se levanto con lagrimas en los ojos y le dio un fuerte abrazo a su novia, Gobber le dio un fuerte golpe a el en la espalda y la pandilla los abrazaron a ambos, felices por ellos.
—La idea es casarnos al comienzo del invierno— Menciono para retomar la atención de los vikingos —Es por esto que me gustaría que todo estuviera listo antes.
—Por esto es que les pido, un último esfuerzo— Soltó inclinándose un poco sobre la mesa —Será difícil y trabajaremos mucho, pero seria importante para mi… para nosotros.
Hubo murmullos entre los habitantes, pero escucho un "Estoy con él, ¡quien me sigue!" de Tuffnut y luego mucho animo de parte de todos.
—No puedo creer que esto esté pasando— Dijo Fishlegs con emoción en su voz —Pero solo tienen un par de meses para preparar todo y la presión…
Pero los gemelos no lo dejaron continuar, ambos taparon su boca y se aclararon la garganta, pero previendo lo que querrían decirle, se apresuró para hablar el antes.
—Con Astrid hablamos y tienen absolutamente prohibido planear cualquier cosa de la boda, es una orden de jefe.
—Ustedes se lo pierden— Comento la gemela cruzándose de brazos y tomando asiento —Y ni queríamos planear lo que sea.
—Ya quisieras tenernos como planeadores de tu boda— Le secundo el gemelo, tomando asiento junto a su hermana —Nosotros tenemos el "estilo".
—Bueno, estoy feliz por ustedes— Interrumpio Eret los quejidos de los los gemelos, mientras apoyaba una mano en su hombro —Espero sean muy felices.
—Bueno, Astrid tuvo que conformarse, ya que no pudo ponerme las riendas— Soltó con autosuficiencia Snotlout —Muchas quisieran atar a este vikingo.
Mientras su primo seguía dando alardes sobre el mismo, Fishlegs seguía con su propia emoción y los gemelos aun hablaban de su estilo, Astrid se sentó junto a él, se apoyo en su hombro y el la abrazo en respuesta, ambos con una sonrisa en sus rostros.
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El nuevo Berk comenzaba ya a tomar forma, todos trabajaban unidos desde el alba hasta el anochecer, era agotador, pero hasta ahora les estaba dando buenos resultados.
De pronto había uno que otro roce entre vikingos malhumorados, pero el los solucionaba rápidamente, con el tiempo se estaba volviendo cada vez mejor en eso de dirigir y manejar la aldea.
Solo quedaba un asunto por resolver, su boda, de la cual nadie se estaba encargando, ni siquiera el y Astrid, quienes estaban demasiado ocupados con todo lo demás.
Solo había una persona en todo el pueblo en la cual le confiaría la preparación de aquel día, su madre, a quien llevaba un buen rato buscando, pero no la encontraba por ningún lugar.
Recorrió todos los lugares que se le pudieron ocurrir, pero aun así no veía por ningún lugar a la mayor de los Haddock.
Iba a rendirse completamente, esperando encontrarla luego en su casa, cuando la vio, estaba en aquel risco en donde se despidieron de los dragones, ahí solo de pie, observando.
Se acerco a ella lentamente, el no había vuelto a mirar el horizonte buscando dragones desde que le propuso a Astrid que se casaran, su nueva vida era lo único que estaba en su mente en ese instante, pero supuso que era diferente para su madre, quien aun no encontraba su lugar sin los dragones.
Solo se paro de pie junto a ella, ninguno de los dos dijo nada, solo se quedaron allí, mirando el cielo.
—A veces, creo que los veo, allí a los lejos— Dijo su madre rompiendo el silencio que había entre ellos —Pero estoy segura de que solo es mi imaginación.
—También los extraño…— Fue lo único que pudo responder, comprendiendo bien el sentimiento de su madre —A veces también creo que escucho a Toothless en el tejado.
—Me pregunto todo el tiempo como esta, si… es feliz— Continuo, liberando por fin aquello que le aquejaba en su corazón —Me duele… todo el tiempo.
—Viví demasiado con ellos y ahora… no tenerlos alrededor de mi… — Compartió su madre con él, noto que intentaba contenerse —Para mi… es difícil volver a ser solo una persona de tierra.
Pudo ver como una lagrima corría por su rostro, instintivamente la abrazo con fuerza, lo que lo hizo soltar lagrimas a el también.
—Una vez… papa me dijo "que con el amor viene la separación, es parte del trato"— Murmuro en su hombro, mientras aún se aferraban el uno al otro —Pero… creo que nosotros aun tenemos amor para dar.
Se separo de ella con lentitud y le dedico una cálida sonrisa, ella toco su mejilla con suavidad, compartiendo una suave sonrisa, mientras las lágrimas aun corrían por su rostro.
—Mama, quiero que seas parte de nosotros, de Astrid y de mí, quiero que estés ahí... siempre.
—Eso me encantaría, pero creo que habrá momentos en los que tendría que marcharme.
Esto ultimo lo dijo mientras le guiñaba un ojo, sintió como los colores se le subieron el rostro, se alejó avergonzado, balbuceando cosas, su madre solo soltó una pequeña risa.
—Creo que deberíamos volver— Soltó su madre mientras conservaba la sonrisa en el rostro —Aún hay mucho que hacer.
—Si, hablando sobre eso…
—¿Hay algún problema?
—No, no, es decir… mamá, ¿te gustaría planear nuestra boda?
Su madre ensancho aún más su sonrisa, sus ojos verdes volvían a verse con emoción, mientras volvía a darle un rápido abrazo.
—Seria todo un honor.
Volvieron a dirigirse a la aldea, dándole la espalda al horizonte, cerrando una puerta para ellos, pero abriendo los brazos hacia el futuro.
—Sabes, intentaba ser fuerte para ti— Le menciono su madre, mientras tocaba su cabello maternalmente.
—Que gracioso, yo intentaba ser fuerte para ti.
ambos se alejaron en dirección a su hogar, sintiendo que la relación con su madre se había fortalecido de alguna forma.
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El tiempo paso rápidamente, trabajaba día y noche sin descanso, no había tenido tiempo de ver a sus amigos y si lo hacia era por temas completamente relacionados con la aldea, lo mismo con su madre a quien solo veía para hablar de temas relacionados con su inminente boda.
Pero a la que mas extrañaba ver era a Astrid, a quien no se topaba ni por casualidad. Intento buscarla un día, pero siempre se hallaba en lugares diferentes, su mente paranoica le decía que había huido para evitar casarse con el.
—¡Mi muchacho se casa mañana!— Sintió un fuerte golpe en la espalda que lo saco de sus pensamientos, seguido por un abrazo de esos que te rompen la espalda —¿Estas nervioso?
—La verdad es que no mucho— Soltó cuando al fin pudo respirar —Pero cuando llegue el día de mañana de seguro me vuelvo loco.
—Ah recuerdo las bodas en las que estuve— El herrero dijo mientras suspiraba con emoción —En una, la novia huyo, en otra hubo una gran pelea y para que mencionar aquella en donde atacaron la aldea.
—Si, no me estas ayudando.
—Tranquilo, de seguro nada ocurre en la tuya.
—Gobber, hablando de la boda…— Comenzó nervioso, mientras daba rodeos con sus manos —Tu… ¿estarías en el lugar de mi padre?
Pudo ver como al herrero se le soltaba una lagrimilla, mientras se la limpiaba rápidamente e insistía que había mucho polvo en el aire.
—Por supuesto Hiccup— Soltó una vez el polvo dejo de molestarle en los ojos —Voy a prepararles algo especial a ustedes dos.
Le dedico una gran sonrisa al herrero, para luego abrazarlo con fuerza. Se despidio y regreso a su casa, lo mejor sería que ese día se acostara temprano.
Se encontró con su hogar vacío, de seguro su madre aun estaba arreglando detalles, se dirigió a su habitación dispuesto a lanzarse en su cama, pero cayo en cuenta de las palabras de Gobber, mañana era su boda, mañana tendría una esposa, comenzó a sentir un poco de pánico ¿Y si ocurría algo? ¿Y si se arrepentía Astrid? O peor ¿Y si él se arrepentía?
Comenzó a sentirse mareado y que la casa se le hacia cada vez más pequeña, comenzó a dar grandes bocanadas de aire, intentando sentirse mejor, pero resultaba peor.
Escucho que tocaban a su puerta, por lo que bajo como pudo, intentando verse lo mas normal posible.
Y allí estaban Fishlegs, Eret, Snotlout y Tuffnut, con grandes sonrisas y enseñándole varias jarras de hidromiel, todo su instinto le decía que cerrara la puerta.
—¡Ah, ni lo sueñes!— Soltó su primo mientras le daba un empujón y entraba en la casa —Hoy es tu ultima noche de libertad y no vas a escapar.
—Chicos… no es el momento.
—Te volvió el frió ¿no es así?— Le dijo el gemelo mientras se ponía demasiado cómodo en una silla —No te preocupes Hippy es normal, a mi tío Roffnut le paso, aunque el termino arrojándose por un acantilado.
—Gracias, nos si eso empeora o mejora el como me siento.
—No se de que te quejas— Comento nuevamente Snotlout mientras se comenzaba a servir el hidromiel —Te vas a casar con Astrid y todos aquí sabemos que es una belleza.
—Con un buen gancho derecho— Agrego Eret se había mantenido de pie cerca de la puerta —Odio admitirlo, pero el pequeño aquí tiene razón.
—Estoy… asustado— Dijo el mientras se unía al grupo en la mesa, mientras miraba una pequeña mancha intentando aclarar sus pensamientos —De que las cosas cambien.
—Por supuesto que cambiaran— Continuo Fishlegs mientras apoyaba una mano en su hombro —Es parte de la vida, pero no tiene porque ser malo.
Se quedo un momento pensativo en las palabras de sus amigos, los miro cada uno y sonrió, tenían razón, no había nada que temer. Tomo una jarra de hidromiel y la bebió toda de un golpe.
—Bien ¿y cuál es la idea de esta noche?
La noche continuo llena de bebidas y risas, no solía beber tanto así que comenzó a sentir pronto en efecto de la bebida en su cuerpo y al parecer no era el único, ya que los jóvenes a su alrededor comenzaron a verse mas alegres de lo normal.
—¿Y cómo son las bodas en Berk?— Dijo de pronto Eret, mientras llenaba nuevamente su jarra con hidromiel.
—Pues, se cumplen una serie de tradiciones— Comento con orgullo de su conocimiento el más regordete —Por ejemplo, en este momento Astrid debe estar en su baño de la novia y mañana ambos novios frente a la aldea darán el discurso tradicional para unir pare…
—Si, si, lo que digas cara de pez— Lo interrumpió Snotlout mientras tapaba la boca del chico —Aquí lo que yo escuche, es que hay un par de chicas sin ropa.
—No estarás insinu…— Soltó nuevamente Fishlegs mientras se descubría la boca, para ser silenciado nuevamente.
—Yo no insinuó nada, tal vez es momento que hablemos de "ello", veras Hiccup cuando un vikingo y una vikinga se quieren mucho, pero mucho, mucho…
—¡No, me niego a tener esta conversación con ustedes!— Corto de lleno a su primo, mientras se bebía otra jarra hasta el final —Eso es algo solo entre Astrid y yo.
—Como quieras— Bufo Snotlout, mientras se tambaleaba, pero aun así continuaba bebiendo —Te perderás mis maravillosos consejos.
—¡Aay, nuestro pobre Hippy!— Le soltó escandalosamente el gemelo mientras lo abrazaba —El pobre abandona su libertad.
—¡Ya se!— Dijo mientras jalaba su cabeza y la juntaba con su "barba" —Le llamaremos a este emblemático momento "despedida de soltero"
Se separo con dificultad y riendo del gemelo, los chicos continuaron bebiendo y celebrando, no supo en que momento fue en que cayo completamente dormido.
Despertó con dificultad, se encontraba en la fragua, ¿como había llegado ahí? No lo recordaba, se levanto pesadamente mientras buscaba al herrero, pero Gobber no se encontraba por ningún lugar, se dio cuenta de que la aldea en general estaba muy vacía, lo que era bastante raro.
Y como si le diera un golpe, lo recordó de pronto, ¡su boda!, se supone que el debería estar alistándose para ese gran momento en su vida.
Corrió hasta su casa en donde se topo de frente con su madre al abrir la puerta, quien lo fulmino con su mirada.
—¿¡DONDE RAYOS ESTABAS!?— Le grito su madre en cuanto pudo, provocandole un gran dolor de cabeza se veía realmente enojada —¡DEBISTE COMENZAR A PREPARARTE HACE HORAS!
—mamá, por favor… no grites— Puso sus brazos frente a el en modo de defensa —En serio, lo siento.
Pudo ver como su madre suspiraba, aun se le veía enfadada, pero supuso que solo se controlaba con tal de no asesinarlo.
—Sube a tu cuarto y prepárate— Le dijo con una tranquilidad contenida —Tendrás que hacerlo rápido, si tardas solo un poco, subiré y te vestiré.
Trago duro y como si fuera un niño pequeño regañado, se dirigió al cuarto de lavado donde se dio un baño rápido, no hubo tiempo de calentar el agua, así que por lo menos esperaba el agua helada lo despertara y se afeito la imperceptible barba que comenzaba a crecerle.
se dirigió a su habitación, donde la ropa que usaría se encontraba perfectamente estirada en su cama, era una túnica blanca con bordados de oro que combinaba junto a un pantalón de color claro, uñas muñequeras de oro y por último una corona de hojas de las cuales desconocía su nombre u origen.
Se vistió rápidamente, comenzando a sentir nervios a medida de que se ponía las prendas, ¿Cómo estaría Astrid? ¿igual de nerviosa que el? ¿o ella no tendría nervios?
—¿Puedo entrar?— Escucho mientras tocaban a su puerta, era su madre quien sonaba mucho mas dulce que hace un rato.
—Pasa, ya estoy listo— Comento mientras terminaba de ajustarse la ropa.
Su madre abrió lentamente, en cuanto cruzaron sus miradas su madre se llevo las manos al rostro, las lagrimas amenazaban con salir.
—Oh... hijo…— Soltó entre los sollozos que ahora comenzaba a emitir —Te ves… tan guapo.
—Mama… por favor, no llores— Le dijo el con suavidad —No soporto verte llorar.
—Lo siento… lo siento— Ella le respondió mientras se limpiaba el rostro —Solo vine a decirte que Gobber esta aquí, yo iré a ver si Astrid necesita algo.
Se acerco a el con lentitud y le toco la mejilla con suavidad, dándole una gran sonrisa.
—Estoy muy orgullosa de ti— Le dijo mientras le daba un fuerte abrazo, que el devolvio con la misma fuerza —Y estoy segura que tu padre también lo estaría.
—Gracias mamá.
Acompaño a su madre al primer piso de la casa, en donde Gobber los esperaba, al verlo también le sonrió de gran manera, su madre se despidió de ambos, dejándolos solos.
—Te ves como todo un jefe— Le dijo, aunque se quedo pensativo, mientras le daba un vistazo de arriba a abajo —Pero creo que te falta algo.
Se miro a si mismo, tratando de ver que cosa podía faltarle, estaba usando todo lo que le habían dejado.
—Esto— El herrero le tendió un paquete que se encontraba perfectamente envuelto, el cual recibió y abrió sobre la mesa.
Dentro se encontró con una piel envuelta y un cinturón, el cual llevaba a el símbolo de un furia nocturna, tomo la piel y la levanto, era una capa, como la que usaba su padre, pero esta llevaba los mismos símbolos que su cinturón, lo que lo hizo soltar unas lagrimas.
—Muchas gracias…— Dijo mientras se limpiaba los ojos rápidamente —Esto es… wow…
—Basta… o me haras llorar a mi también.
Le dio un rapido abrazo al herrero y se termino de arreglar con las cosas que Gobber le había dado, sin duda se sentía diferente, se sentía como todo un jefe.
Ya estaba listo, suspiro nerviosamente y con Gobber se dirigió al lugar de su boda, justo a los pies de la estatua de su padre, en cuanto abrió la puerta de su casa lo invadió el frió del exterior, había nevado la noche anterior por lo que todo el pueblo estaba cubierto por un manto blanco .
Su madre ya se encontraba en el lugar de la boda, al igual que todo el pueblo, solo faltaban Astrid y sus padres, se acerco a su madre y le sonrió nervioso.
—Hijo, te tengo una sorpresa— Le comento mientras lo dirigía mas cerca de la estatua —Espero te guste.
En cuanto estuvo un poco mas cerca lo vio, ahí en la parte baja de la figura, se encontraba un tallado de como había conocido a Toothless, volvió a emocionarse sintiendo que las lagrimas volverían, sin duda el día estaba siendo muy emotivo.
Le dio un abrazo rápido a su madre, para luego tomar su lugar frente a Gothi, esperando a que su novia llegara; le dio un vistazo a la gente que se había reunido allí, podría decir que estaba todo el pueblo, notando por sobretodo a sus amigos quienes ocupaban el frente de la multitud.
Escucho murmullos que hicieron que pusiera atención a lo que los provocaba; ahí fue cuando la vio, a ella, la vikinga mas hermosa que había conocido.
Astrid venia caminando junto a sus padres, estaba usando un hermoso vestido blanco, su largo cabello estaba suelto y sobre su cabeza llevaba una corona de flores, al igual que el llevaba muñequeras y un cinturón de oro, pero lo que mas llamo su atención fue la capa que cubría su espalda, era blanca como la nieve que había alrededor; esta llevada dos símbolos con nadders, sin duda ese también era un regalo de Gobber.
En cuanto llegó se puso frente a el, le entrego el ramo que llevaba al herrero, quien al parecer ya estaba conteniendo las lagrimas.
Estaba nervioso, podía sentir como todo su cuerpo temblaba; sentía que no podía quitar la vista de su novia o simplemente moriría, después de un par de tradiciones que la verdad no escucho del todo, llego el momento final de la ceremonia.
Sonrió y le extendió sus manos a Astrid esperando que las tomara, la sorprendió arreglándose una parte de su vestido, el le dio un pequeño asentimiento; ella lo observo y luego miro sus manos, como dudando sobre si debía tomarlas o no; el jamas dejo de sonreirle, lleno de felicidad y sinceridad.
Astrid sonrió junto a el y tomo sus manos con suavidad, para luego dale un pequeño asentimiento, Gothi envolvió sus manos en una tela que se veía muy delicada, para luego con su bastón terminar la ceremonia que forjaba su unión.
Su felicidad fue demasiada, ya no resistió más y la beso con intensidad, el mundo había dejado de existir para el, ahora solo eran ellos dos.
—¡POR EL JEFE Y LA JEFA!
Se separo de su ahora esposa, ambos se dedicaron una mirada llena de amor para luego ponerse frente al pueblo como la pareja real que eran ahora, pudo fijarse en sus amigos quienes lloraban escandalosamente.
—¡QUE COMIENCE LA CELEBRACIÓN EN EL GRAN SALÓN!- Escucho a su madre gritar, en cuanto escucharon sus palabras, la mayoría de los berkianos comenzaron a caminar apresuradamente, abandonando el lugar.
Al notar que la atención en ellos desapareció por un momento, jalo la mano de Astrid, guiándola junto a el.
La llevo a ese lugar, el acantilado en donde se despidieron de los dragones, ella no dijo nada en ningún momento, solo se quedo mirando el horizonte justo como el, apretando con mucha más fuerza su mano.
Pudo escuchar unos pasos detrás de ellos, pero no volteo, sabia exactamente quienes eran, Astrid miro hacia atrás por un momento, para luego volver su vista hacia el frente.
Las nubes estaban por lo bajo, provocando que el mar fuera reemplazado por estas, lo comparo a como cuando volaba con Toothless muy arriba; le hubiera encantado que el estuviera con el en ese momento.
Miro a la rubia que estaba junto a el, quien le devolvió una mirada triste, supuso que ella estaba pensando en lo mismo, la atrajo a el tomándola del hombro, para darle un poco de consuelo, ella solo apoyo su cabeza en el hueco de su cuello.
No supo cuanto tiempo pasaron allí, completamente en silencio, mirando el horizonte, se separo de Astrid y se puso frente a todos.
—Gracias— Soltó, dejando a más de uno mirándolo raro —Por dejarme ser yo mismo.
Pudo ver un par de sonrisas, de pronto todos corrieron en su dirección y le dieron un gran abrazo grupal, no necesitaba mucho más para sentirse feliz.
—Bien, sera mejor que vayamos al gran salón— Dijo mientras se separaba de todos y tomaba la mano de Astrid —Después de todo el banquete no puede comenzar sin nosotros.
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Cuando entraron al gran salón los vítores del pueblo y el olor de la comida, inundaron sus sentidos. Aunque no supo si la celebración de los vikingos en ese momento era por ellos o porque por fin podrían comer.
El y Astrid se sentaron en la mesa que les habían preparadado, justo arriba y en medio, el lugar de los jefes.
Se fijo en los detalles de las enormes sillas, ambas tenían tallados de dragones de distintas especies, un trabajo que debió haber costado, pero eso lo hacia un más maravilloso.
Se topo con la mirada de Astrid, quien lo observaba fijamente con una sonrisa, la luz del gran salón de daba un brillo singular, que la hacia aun más hermosa, se acerco y le dio un corto beso, sin importar toda la gente de su alrededor.
—¡Consíganse una habitación!
Rio ante el comentario, se levanto y alzo su jarra con hidromiel, Astrid lo secundo haciendo lo mismo, paso su mano por su cintura para atraerla aún más a el.
—Quiero agradecerles, por permitir que todo saliera tan bien— Comenzó su pequeño discurso —Y de hacer este uno de los mejores días de mi vida.
—Quiero agradecer a los dioses, por dejarnos celebrar este momento y… por ponerte en mi camino, Astrid… eres el amor de mi vida.
—Bueno, no me dejaron muchas opciones— Bromeo ella, provocando las risas de todos —Eres el amor de mi vida Hiccup, agradezco a los dioses por dejarme estar a tu lado.
—Por ultimo… agradezco… a mi padre— Sintió como la garganta se le apretó, la rubia que estaba a su lado puso una mano en su espalda, dándole mas fuerza —Por continuar guiándonos desde el Valhalla.
—¡Skol!- Dijo mientras alzaba aun mas su jarra.
—¡Skol!— Pronuncio Astrid a su lado, el pueblo también los siguió pronunciando el brindis, levantando sus tazas, para luego beber.
El día fue pasando entre bebidas, comidas y bailes; la gente de la aldea se acercaba a ellos para darle sus felicitaciones e incluso algunos les dieron regalos para el nuevo hogar que formarían.
—Hiccup, estoy algo cansada— Menciono su Lady en voz baja —¿Podemos irnos?
Le asintió, también se encontraba muy cansado, el día en si había sido bastante agotador y solo tenia ganas de llegar a su cama y dormir.
Ambos se levantaron, dispuestos a marcharse del gran salón, nadie los había notado, hasta que escucho a un Gobber bastante ebrio gritar.
—¡Ey, ustedes dos! ¡Diviértanse!— les grito en un evidente tono pícaro, provocando que toda la aldea se uniera.
Se sonrojo, recordando abruptamente lo que se suponía tendría que pasar entre ellos esa noche.
Se dirigieron a su casa, la cual ahora era el nuevo hogar de Astrid, de ellos, se sentía como un manojo de nervios, pero dejo escapar una bocanada de aire para tranquilizarse.
—Bienvenida a tu nuevo hogar, señora Haddock— se sintió raro llamarla así, pero al mismo tiempo le daba una felicidad inmensa.
—Ah, pensé que seria mas grande— Dijo ella mientras ponía sus manos en la cadera y fruncía el ceño.
—Si quieres podemos agrandarla. Poner mas paredes y…— Comenzó a hablar nerviosa y rápidamente, pero Astrid solo se rió de el.
—Estaba bromeando.
Bufo ante su comentario mientras ella aun reía, así que juguetonamente la cargo en sus brazos, provocando que ella soltara un grito, la beso con suavidad, para luego llevarla al interior de la casa.
Una vez estuvieron adentro cerro la puerta con su pierna y la bajo cuidadosamente.
Se quedaron ahí en silencio, pero no de manera incomoda, solo parecía que ninguno de los dos quería romper el momento.
De pronto Astrid tomo su mano, dirigiéndolo a su habitación, que ahora era de ellos, el corazón le comenzó a latir con tanta fuerza, que creyó que ella podría escucharlo.
Al entrar se dio cuenta, de que su cama había sido reemplazada por una mas grande, ademas de un par de cosas que supuso eran de la rubia.
Ella comenzó a quitarse la capa y los adornos que llevaba, se sonrojo al pensar en que se quitaría todo, pero la rubia solo se recostó en la cama con su vestido, lo miro y palmeo el lado vació, entendiendo de inmediato, la imito y se quito las cosas "incomodas" para recostarse a su lado, ambos solo se quedaron allí, observando el techo.
—¿Alguna vez pensaste que esto pasaría?— Le dijo ella con suavidad, mientras volteaba el rostro para verlo.
—¿Hablas enserio?— Le respondió con diversión, mientras repasaba mentalmente su historia con ella —Ni en un millón de años, pensé que tu y yo… e incluso con cualquiera, en algún punto pensé que terminaría expulsado de la aldea y completamente solo.
Ella rió ante su comentario, se levanto para mirarla con el ceño fruncido asiéndose el ofendido.
—Me alegra saber que mi casi desgracia, te hace feliz.
—No seas dramático— Le contesto mientras ella le daba un leve empujón —Si te hace sentir mejor, jamas pensé en casarme.
—No veo como eso me haría sentir mejor.
—Tonto, hablo de antes. Siempre pensé que terminaría casándome obligada con Snotlout o algún otro.
—Por favor My Lady, todos sabemos que hubieras herido seriamente a cualquiera antes de casarte obligada.
Astrid le golpeo el hombro con fuerza, el cual se sobo con dolor para luego lanzarse a la chica y comenzar a hacerle cosquillas.
—¡Oh no! Has comenzado una guerra que no podrás terminar— Le dijo ella entre risas.
Ambos comenzaron una mini lucha, en la cual por supuesto termino ganando la rubia, ella siempre ganaba después de todo. Para cuando se dio cuenta el se encontraba sobre ella, miro aquellos ojos azules y la beso con suavidad.
—¿Estas mas tranquilo?— Le soltó ella cuando dejo de besarle— Escucha Hiccup… no tenemos que hacer nada si no quieres.
Se sonrojo ante las palabras de su lady y soltó con un gran suspiro su cabeza entre el cuello de Astrid y la cama.
—Se supone que yo debería decirte eso— Respondió sin mirarla, ella solo le acariciaba el cabello tranquilamente —¿Tú… quieres?
La sintió suspirar y jalo de su rostro, para que la mirara, su rostro mostraba una pequeña sonrisa.
—Hiccup te amo, pero no haremos nada de lo que no te sientas preparado y tampoco quiero que te sientas obligado.
—Ahora se porque Gobber dice que tu llevas los pantalones de la relación— Bufo sintiéndose como un tonto, pero en respuesta Astrid volvió a darle otro golpe más fuerte que el anterior —¡Auch! ¿Porque me golpeas?
—¡Eso fue por lo que sea que estés pensando y esto!— Dijo mientras lo jalaba del cuello y le daba un apasionado beso —Es por todo lo demás.
Le sonrió a su ahora esposa, sin duda esa mujer lo volvía loco de las maneras menos esperadas, continuo besándola con necesidad, quería sentirse cerca de ella, mostrarle cuanto la amaba.
poco a poco el nerviosismo comenzó a marcharse y en la soledad de la casa solo se encontraban ellos amándose como nunca antes, la noche aun era joven para ellos y les aguardaba toda una vida juntos.
Nuevo capitulo y creo que es el mas largo que haya escrito alguna vez.
Me costo bastante escribir este capitulo, no porque no supiera que poner, si no que quería poner demasiadas cosas y nunca terminaba.
Por cierto, cambie el nombre del fic, se llama igual que la canción de Melendi, pues considero que la letra es muy acertada con la película y lo que quiero escribir.
en fin, espero les guste.
P.D: Skol es una palabra que usaban los vikingos para brindar, practicamente es "salud", pero no queria ponerlo como tal. jaja
