Disclaimer: los personajes le pertenecen al mangaka Kazuki Takahashi. Sólo los uso para escribir mis ideas.
Parte 1
"Infancia"
Capítulo 3
El cuchicheo entre estudiantes se hizo presente, se miraban entre sí confundidos y sorprendidos, Yugi tampoco podía creer el nombre que sus oídos captaron en esa presentación.
-¿¡Seto Kaiba!?
-¿Kaiba no es la familia más adinerada del mundo?
-¿Qué hace el hijo del hombre más rico del mundo con nosotros?
La fama de la familia Kaiba y la empresa KC era tanta que incluso los niños no se salvaban de haber escuchado dicho nombre en alguna conversación de adultos en las que se inmiscuían sin que sus padres lo notaran. En todo el mundo era conocido el nombre de Kaiba por ser una empresa dedicada a las armas más poderosas para los combates y la guerra, Gozaburo Kaiba era el famoso dueño de esta compañía, pero que el hijo de ese empresario fuera a estudiar con ellos resultaba muy extraño. Otra cosa a mencionar era que todos eran conscientes de que Gozaburo y su familia vivían en Japón ¿qué estaban haciendo en otro país?
-Por favor toma asiento. Ahí hay una banca vacía.
El maestro señaló la banca al lado izquierdo de Yugi lo cual causó estremecimiento y nervios en el tricolor: tendría junto a él al niño más rico del mundo.
Kaiba obedeció y fue hacia donde le indicaron, se sentó al lado de Yugi y comenzó a sacar sus útiles escolares ante la mirada curiosa del niño de cabellos tricolores. Kaiba sintió esa mirada sobre él y volteó su cabeza mirando a Yugi, el cual bajó la mirada y se dedicó a observar su cuaderno. Los ojos azules de Kaiba se enfocaron en Yugi por unos segundos hasta que volvió a enfocarse en sus libros.
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La curiosidad infantil era excesiva en los niños que se acomodaron en círculo alrededor de Kaiba para hacer todas las preguntas del mundo. Seto no contestaba a todas las interrogaciones, a veces sólo asentía con la cabeza, fruncía el ceño o hablaba de forma cortante y educada al mismo tiempo de tal forma que nadie se sentía rechazado o insultado por él. Yugi era el único que no se acercó a pesar de que la curiosidad lo mataba por dentro, su timidez no le permitía tener una cercanía con nadie que no fuera Anzu. El niño rico notó que de todos los alumnos sólo uno no lo "acosaba" con preguntas sin sentido; entre la multitud distinguió a Yugi y entrecerró sus ojos extrañado de no recibir la atención del tricolor.
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Cuando el atardecer estaba en pleno apogeo, los niños aprovechaban el descanso vespertino para platicar sobre las enseñanzas del día, casi todos se juntaban en grupos para realizar sus actividades de niños. Esas eran las tardes en las que Anzu Mazaki aprovechaba para ver de nuevo su espectáculo del atardecer, lo único que le daba esperanza en esa prisión escolar.
Alejada del tumulto de niños, Anzu esperaba a su amigo en la parte de atrás del edificio, muy cerca del árbol donde treparían por segunda vez en el día. Su plan era mirar los colores en el cielo y los campos y después dedicarle todo el resto del tiempo al niño.
Sonrió ampliamente cuando lo divisó llegando junto a ella.
-¡Yugi! Por fin llegaste.
La expresión de su rostro resaltó su belleza de niña haciendo que Yugi enrojeciera de vergüenza.
-¡Anzu! Siento la demora, es que unos niños me detuvieron en el baño y me obligaron a entregarles uno de mis juguetes.
-Otra vez te están molestando.
El tono de Anzu denotó coraje mientras colocaba sus nudillos en la cintura y fruncía el ceño de forma corajuda.
-No te enojes conmigo. No sé cómo defenderme de ellos.
Yugi se encogió de hombros con un semblante avergonzado y se llevó su mano detrás de su cabeza.
-Yugi, te he dicho miles de veces que debes aprender a cuidarte tú solo. Los hombres deben de ser fuertes.
Yugi se sintió un poco cohibido por eso; en verdad deseaba ser un niño valiente que no necesitara protección de su amiga para salir adelante. Nunca podía defenderse de nadie, lo cual no mantenía siempre bajo la mira de los brabucones que no tenían nada mejor que hacer más que molestar a sus compañeros indefensos.
-En fin, no perdamos tiempo. ¡Subamos!
Sin más, Anzu comenzó a trepar por el árbol con su habilidad notoria y Yugi lanzó un suspiro de fatiga.
-No tienes remedio.
Con poco sigilo, la siguió y diez minutos después estaba en la cima sentado en la copa del árbol con su amiga.
-¡Mira esto!
El color anaranjado del cielo resplandecía dando un toque único a las montañas y valles, junto con las viviendas de la gente del pueblo. Yugi expresó una gran alegría y por un momento se olvidó del tema sobre sus abusadores en la escuela.
-No sé tú, pero en verdad desearía que nos pudiéramos quedar así por siempre.-dijo Anzu.
-Estoy de acuerdo. Es lo mejor de este internado.
La mirada azul de la niña se posó sobre su amigo y con cariño inocente, se recargó en el brazo de Yugi provocando que las mejillas de este se ruborizaran.
-Anzu, ¿Por qué sigues haciendo eso?-sonaba nervioso y asustado.
-Es mi forma de decir que te quiero y que eres el mejor amigo que puedo tener en este lugar espantoso.
El rubor se hizo más intenso en la cara de Yugi, su cuerpo comenzó a calentarse por dentro de una forma tan especial que en esos tiernos años de niño no podría describir qué le estaba pasando. Pasarían muchos años para lo que entendiera.
Cuando el color del cielo se fue perdiendo y empezó a oscurecerse bajaron del árbol de la misma forma que lo hicieron en la mañana.
-Si te incomoda tanto el subir mejor no lo hagas.
-¿Ya no quieres que esté contigo?-Yugi frunció el ceño triste dando la impresión de lo hirió lo dicho por su amiga.
-Claro que no, nunca me fastidiaría de ti, te lo dije justamente hoy. Que te quiero mucho.
Otra vez Yugi se encogió de hombros enrojecido ligeramente y se removió en su sitio con timidez notable. Anzu comprendió que estaba siendo muy sincera con Yugi y sonrió con ternura.
-Es sólo que me preocupo por ti. Si te caes será un problema no sólo por las heridas que puedas tener, sino porque los doctores te atenderían y descubrirían nuestro secreto.
-Sé que no soy muy fuerte, pero mi mayor deseo es poder adquirir fuerza y creo que este árbol me ayudará.
Volteó a ver al árbol con cierto cariño analizando que en las últimas veces que lo visitaba con ella se volvieron más unidos, por lo que no le convenía dejar de asistir a esas "aventuras" en las que podía tener más contacto con Anzu.
-Estoy segura que serás un adulto muy fuerte cuando crezcas.
Al principio mostraba confusión y luego su semblante se volvió el de un niño sonriendo de oreja a oreja.
-¡Anzu!
Sin poder contenerse, se abalanzó sobre su amiga y la abrazó con cariño, Anzu se sonrojó un poco aunque no fue tanto como Yugi anteriormente. Hacía un tiempo que Yugi le causaba emociones que ninguno niño lo hacía; había ternura, afecto, comprensión en su corazón cada vez que pensaba en él, probablemente porque era un niño muy débil y dependía de ella como si fueran hermanos. En ocasiones no creía que lo viera como un hermano, era especial ese sentimiento, pero no podía describirlo aún como niña de 7 años.
-Bueno, Yugi. Hay que volver al edificio o nos descubrirán.
-Anzu, me dijiste que todas las noches vienes aquí a ver las estrellas. ¿Por qué no venimos juntos?
-Es un poco peligroso. ¿Sabes cómo atravesar el instituto sin que lo noten?
Anzu fue la que le enseñó a Yugi cómo abrir la puerta de emergencia del dormitorio sin ser visto, pero nunca le enseñó cómo atravesar los pasillos durante la noche sin ser visto por la guardia y los maestros. Una de las especiales de Anzu era escapar de la autoridad escolar, pero Yugi era miedoso por lo que eso se dificultaría para él y en un ataque de pánico se vendría todo abajo.
-Puedes enseñarme cómo se hace.
-Es fácil, pero lo que me preocupa es que entres en pánico y se compliquen las cosas.
-Tal vez hoy no pueda, pero haré mi mejor esfuerzo.
El temor de Anzu se hizo más grande.
-Ay, Yugi, no te metas en líos.
-Estaré bien, lo prometo.
Al ver su seguridad y alegría no le quedó de otra más que sonreír.
-De acuerdo. Si puedes venir ven, pero no te apresures tampoco en hacerlo.
-Claro.
La felicidad de Yugi era tanta que incluso Anzu se contagió de ella y le devolvió el gesto.
-Bueno, te esperaré.
Chocaron sus manos y se dispusieron a irse a sus respectivos dormitorios: no podrían entrar por la escalera de emergencia, era peligroso así que entrarían por el patio de juegos. Estaban por marcharse cuando Yugi recordó algo.
-Ah, por cierto Anzu ¿supiste la noticia?
-¿Qué noticia?-se extrañó Anzu.
-Llegó un alumno nuevo al colegio.
-¿A mitad del año? Qué raro.
-Sí, lo más curioso de todo es que el niño más rico del mundo.
-¿Ah, sí? ¿De quién se trata?
-De Seto Kaiba, el hijo del dueño de KC, la empresa más grande armas.
Anzu caviló por unos segundos. Un estudiante nuevo, rico, hijo de Gozaburo Kaiba, un hombre dedicado a la fabricación de naves de guerra y armas.
Entonces recordó al niño de cabello castaño y ojos azules que la trató como basura por un simple incidente que a cualquiera le pasa, junto con él y otro niño más pequeño apareció un hombre de apariencia aterradora que la mirada con desprecio.
"¿Será aquel niño?"
-¿Sabes en qué clase estará?
-En la mía, curiosamente.
Yugi mostraba inocencia ante ese niño y sonreía lleno de gusto; seguramente pensaba que podría hacerse amigo del estudiante nuevo; lo conocía muy bien como para saber que eso era lo que estaba pensando.
Anzu no pudo evitar sentirse incómoda ante el pensamiento que pasó por su mente: si ese niño odioso que se portó mal con ella era Seto Kaiba los tormentos de Yugi en la escuela aumentarían, en especial si trataba de volverse amigo del niño ricachón.
Continuara...
SamCR87: Comprobado por la vida misma; del odio al amor hay un paso xdd.
Cote Dark Dangerous Love: Amigos con grandes diferencias de personalidades. Que bueno que te atraiga la historia. Apenas comenzamos, muajajajaja.
