Los personajes de Candy Candy pertenecen a sus autoras Mizuki e Igarashi. Esta historia es de mi autoría como todas las que he escrito y lo hago sin fines de lucro, solo por entretención
La Mentira de Candy
CAPITULO IV
Conociendo a la familia Andrew
Pasaron algunas semanas desde que Candy se hiso novia del millonario William Albert Andrew, ni en sus mejores sueños se lo podía haber imaginado. Ella una muchacha tan sencilla se convirtiera en novia de un hombre como el, tan guapo y rico como de esos príncipes de los cuentos. Sin embargo estaba consiente que todo había sido a través de una mentira. Ella se estaba haciendo pasar por otra persona, con otra realidad muy diferente a la que realmente tenia, pero esa era la única manera de poder estar con un hombre como él y tener la posibilidad de rencontrarse con su hermana.
Esas semanas habían sido maravillosas para ella, disfrutando de su noviazgo con Albert. Él era una persona extraordinaria que la invitaba a cenar a lujosos restaurante, al cine y a bailar, regalándole rosas y finos chocolates. Y cuando no se veían siempre la estaba llamando o enviándole románticos mensajes a su celular. Sin duda era todo un príncipe, que a cada instante le demostraba lo mucho que la amaba. Sin embargo eso había tenido un costo y había gastado todo sus ahorros que tenía en comprarse ropa. No podía vestir como lo hacía siempre, supuestamente ella era una joven de familia de dinero, así que tenía que andar bien vestida. Su amiga Patty había averiguado que había una tienda donde vendían ropa usada de buena calidad y bajo precio. Así que Candy se fue de inmediato y se compró varias prendas, zapatos y algunos accesorios que le servirían para su nueva apariencia.
Por otro lado había dejado sus estudios de lado, así que tenía que ponerse a estudiar mucho para poder pasar sus exámenes con buenas calificaciones. Además le iba tocar hacer sus prácticas en algún hospital de la ciudad, así que tenía que estar bien preparada para hacerlo bien.
Ese dia no tuvo clases, así que aprovechó para encerrarse en su cuarto a estudiar, hasta la hora de la cena que bajó para comer.
—Candy que bueno que bajaste. Mi abuela preparó pollo para la cena –le dijo Patty al verla en el comedor.
—Que rico, tengo mucha hambre –dijo sentándose.
En eso llega la abuela Martha, con una fuente en las manos.
—Aquí está el pollo –dijo colocándolo en la mesa.
—Se ve delicioso, abuela Martha –se saboreó la rubia.
—Lo está Candy. Pásame tu plato para servirte.
La abuela sirvió todos los platos y las tres comenzaron a cenar.
—Abuela hay que dejarle un poco a Tom –le recordó Patty.
—Ya le guarde en el horno. Va llegar con mucha hambre.
—¿Y dónde está Tom? –preguntó Candy –No lo he visto en todo el dia.
—Salió a buscar trabajo –respondió Patty.
—Ojala que encuentre, se ha pasado toda la semana buscando y no ha encontrado nada.
—Es un buen muchacho –comentó la abuela Martha –Haría buena pareja contigo Patty.
—¡Oh abuela que cosas dice…! –se sonrojó la joven.
—Es verdad lo que dice la abuela Martha, aparte que Tom es muy guapo –añadió Candy divertida.
—A mí no me interesa tener novio.
—Es muy bonito tener novio a tu edad, querida nieta. ¿No es así Candy?
—Si –suspiró la rubia pensando en Albert.
—¿Y cómo van las cosas con el señor Andrew?
—De maravillas abuela Martha, es todo un príncipe, cada dia lo amo más. Pero no dejo de sentir miedo que el descubra que no soy la persona que él cree.
—Si él se enamora de ti de verdad te va saber perdonar, así que durante este tiempo tienes que enamorarlo perdidamente –le dijo la abuela con una risita.
—Lo peor que quiere que este fin de semana vaya a su mansión para presentarme a su familia.
—¿En serio Candy? –le preguntó Patty mientras saboreaba el pollo.
—Sí y tengo miedo. Por lo que me ha contado su tía Elroy es una mujer muy orgullosa y estricta. Si esa mujer se da cuenta que no soy una señorita de sociedad estoy perdida.
—Tranquila Candy, yo voy a estrenarte muy bien para que esa mujer no te descubra –le dijo Martha.
—Eso me hace sentirme más tranquila, con su ayuda todo es más fácil.
—¿Y tu hermana Annie también va estar en la cena? –le preguntó Patty.
—No lo sé…espero que sí, ya quiero pronto rencontrarme con ella –dijo Candy deseando que fuera así.
...
Tom el amigo de infancia de Candy, había llegado a una hermosa residencia, por el anuncio de un empleo de chofer. Una de las sirvientas lo hiso pasar a la biblioteca, donde se encontraba el dueño de la lujosa propiedad.
—Señor Legan este joven viene por el trabajo de chofer –le anunció la sirvienta.
—Acércate muchacho –le dijo desde su escritorio.
Tom un poco nervioso caminó hasta él.
—¿Cómo te llamas?
—Tom Steven.
—¿Y de dónde eres…?
—De Michigan. Vine a Chicago en busca de trabajo.
—¿Tienes experiencia como chofer?
—Bueno…no, pero se manejar muy bien, mi padre me enseño. Por favor deme la oportunidad.
—No se…-dijo el señor Legan dudoso y tomándose la barbilla -Yo quiero a alguien con experiencia.
—Tómeme a prueba unos días y si no le gusta como lo hago me despide.
—Está bien…muchacho. Me convenciste.
—Muchas gracias, señor Legan.
En eso Elisa entró a la biblioteca.
—Papá necesito que me des dinero –le dijo sin darse cuenta que su padre se encontraba con alguien.
—Después hija. Ahora estoy ocupado.
Elisa poso sus ojos en la presencia de Tom, que vestía modestamente.
—Y este muchacho ¿quién es? –preguntó mirándolo con indiferencia.
—Él es Tom Steven. Será mi nuevo chofer.
—Gusto en conocerla señorita –la saludó Tom sonriéndole.
Ella lo ignoro.
—Entonces después vengo, atiende a tu empleado.
Tom apretó los puños, pensando en que se creía esa presumida para tratarlo así.
…
Llegó el dia en que Albert llevó a Candy a su mansión para que conociera a su familia. Ella se sentía muy nerviosa pensando que las cosas tenía que resultar lo mejor posible. Gracias a la abuela Martha había aprendido muchas cosas, que le servirían para dar una buena impresión delante de los parientes de su novio, en especial de la tía de él una mujer muy estricta.
Cerca de las ocho de la noche los rubios llegaron a la mansión Andrew. Como siempre lo hacían se habían encontrado en las empresas Andrew, ya que Candy le seguía diciendo que su amiga, vivía tan lejos para que fuera a buscar ahí.
—Princesa ya llegamos a mi mansión –le dijo Albert ayudándola a bajarse del automóvil.
Candy se quedó con la boca abierta al ver lo grande y hermosa que era la residencia de los Andrew. Con sus ojos la empezó a recorrer la inmensa mansión, rodeada de un gran jardín y una amplia pileta iluminada por distintas luces de varios colores que la dejó a un más sorprendida.
—Es preciosa tu mansión, Albert –comentó alucinada.
—Gracias –le sonrió –Entremos para que conozcas a mi familia.
—Espera, estoy un poco nerviosa.
Él le acaricio el cabello con mucha ternura.
—Tranquila amor, todo va salir bien. No tienes por qué sentir nervios, yo voy a estar a tu lado.
Ella se sintió más tranquila con sus palabras. Lo abrazo y el la acogió en sus fuertes brazos.
—¿Ahora podemos entrar? –le preguntó.
—Sí…Entremos.
Tomados de la mano los rubios hicieron ingreso al salón de la mansión, Candy luciendo un bonito vestido hasta las rodillas en tono azul y Albert con una fina camisa blanca y pantalón gris. Ahí se encontraba Elroy Andrew junto a Stear y Archie que estaban muy ansioso por conocer a la novia de su tio.
—Tía Elroy, sobrinos quiero presentarle a mi novia la señorita Candice Wembley –le dijo Albert.
—Es un placer conocerlos –contestó Candy lo más educada que pudo.
Elroy la observó de pies a cabeza viendo que era una joven muy bella, más de lo que se veía en el periódico.
—Eres muy hermosa, Candice –le dijo mostrándole una leve sonrisa.
—Gracias, señora…-contestó la rubia sintiendo sus manos traspiradas.
—Hermosa es poco, es bellísima –comentó Stear –Es la novia más bella que has tenido tio William.
—Mi hermano tiene razón –añadió Archie –Es preciosa.
—Ya muchachos no alaguen tanto a mi novia o me terminare poniendo celoso -expresó Albert en tono de broma.
Candy rio con aquella broma, haciéndola sentir un poco más relajada.
Una sirvienta apareció en el salón.
—Señora Elroy, la cena esta lista –le anunció.
—Entonces, pasemos a al comedor.
Todos pasaron a un lujoso comedor, donde se sentaron a cenar.
—¿Candice, William me contó que tu padre tiene muchas acciones en varias empresas? –le preguntó Elroy que le interesaba saber mucho de la familia de la chica.
—Sí.
—¿Y tu madre a que se dedica en Nueva York?
—Bueno… mi mamá… se dedica sus reuniones sociales.
—Debe ser una mujer muy conocida en el ambiente social de Nueva York.
—Si…
—¿Y tienes hermanos?
—No…
—Ojala tengamos la oportunidad de conocer pronto a tus padres.
—¿Por qué no…? aunque ellos viajan mucho –dijo Candy incomoda y bebiendo un vaso de agua para calmar su ansiedad.
Eso de estar mintiendo no le causaba mucha gracia, pero no tenía otra alternativa.
Albert la observó dándose cuenta que su novia estaba incomoda con las preguntas de su tía Elroy, el la conocía muy bien, así que algo tenía que hacer para que no siguiera acosando a la mujer que amaba.
—Ya tía, deja de hacerle tantas preguntas a Candice. Ya llegara el momento que conozcamos a su familia. Ahora disfrutemos de la cena.
—Me parece muy bien tio –lo apoyó Stear –Yo me muero de hambre.
—¿Archie es verdad que tienes novia? –le preguntó Candy para que le hablara de Annie.
—Sí, se llama Annie Britter –contestó el joven.
—¿Y estas muy enamorado de ella?
—Si…la amo de verdad.
—Me gustaría mucho conocerla.
—Claro Candice, podría ser mañana en el club.
—¿En el club?
—Sí, tio William te puede llevar, él siempre va a jugar tenis. ¿No es así tio?
—Si –confirmó Albert - ¿Qué te parece amor si mañana me acompañas al club?
—¡Me encantaría!
—Entonces lo haremos mañana –le dijo tomándole una de sus manos.
Después de cenar Albert invito a su novia a dar un paseo por el jardín, para disfrutar de la hermosa noche y de la compañía de ella.
—¿Cómo lo pasaste con mi familia? –le preguntó tomándola por la cintura.
—Muy bien, estaba tan nerviosa sobre todo por tu tía, pero tengo que reconocer que me trato bien y bueno tus sobrinos son muy simpáticos.
—Todos quedaron encantados contigo. Te falta conocer a mi hermana Rosemary.
—¿Tienes una hermana?
—Sí, pero ella vive en Londres con su esposo e hijo, espero que pronto viaje a América para que te conozca. Estoy seguro que va quedar encantada contigo, igual que yo.
—En serio, señor Andrew –lo abrazó por el cuello sonriéndole con coquetería.
—Sí, me tienes completamente enamorado, Candice Wembley –contestó besándola en los labios.
En un beso anhelado por los dos.
—Amor quiero que cierres los ojos –le pidió Albert al terminar el beso.
—¿Para qué…?
—No preguntes tanto y ciérralos.
Ella sonriente hiso lo que su novio le pidió.
Albert saco una cajita del bolsillo de su pantalón y se la coloco en las manos de ella.
—Ahora, abre los ojos.
Ella los abrió encontrándose con la cajita en sus manos.
—¿Y esto que es? –preguntó.
—Ábrela…
Candy la abrió encontrándose con un fino collar de esmeraldas.
—¿Albert y este collar?
—Es para ti, es un regalo por nuestro noviazgo.
—Oh Albert no puedo aceptarlo, se ve que es una joya muy cara.
—Candice no digas tonterías, es un regalo con todo mi amor para ti. ¿No me lo vas a despreciar?
Ella sonrió sintiéndose realmente feliz.
—Oh Albert, claro que no –lo abrazo emocionada –Gracias, esta precioso.
—Déjame colocártelo.
Ella se volteo para que su novio le colocara el collar.
—Se te ve maravilloso –le dijo Albert mirándola alucinado –Combina muy bien con tus ojos verdes.
—Gracias mi príncipe, te amo tanto.
—Y yo a ti mi princesa –le dijo besándola en los labios.
Un beso apasionado que duro varios minutos.
—Bueno, ya tengo que irme…-dijo Candy al terminar el beso.
—Te voy a dejar a la casa de tu amiga. ¿Como es que se llama?
—Patty Obrian, pero no es necesario que me lleves Albert, puedo tomar un taxis, ya te he dicho que vive muy lejos.
—De ninguna manera yo te llevo…Ya es tiempo que conozcas donde vives con tu amiga. ¿No lo crees?
Ella asistió con la cabeza pensando en cómo iba hacer para que su novio no descubriera donde realmente vivía.
...
Minutos después, mientras Albert manejaba, Candy iba en silencio, cuando recordó que cerca de la casa de la abuela Martha hay un enorme edificio, donde podría inventar que ahí vive con su supuesta amiga.
—Albert, ya llegamos…
El detuvo el automóvil.
—Así que en este edificio vive tu amiga –dijo mirandolo.
—Si…
—¿Y cuándo me la vas a presentar?
—Otro dia. Ahora debe estar dormida.
—No olvides que mañana te voy a venir a buscar para ir al club.
—¿A qué horas vas a venir?
—¿Qué te parece a las cuatro?
—¡A las cuatro…! -exclamó Candy que a esa hora le tocaba trabajar en la heladería.
—Si…¿No puedes a esa hora?
—Oh claro que puedo, aquí mismo te voy a estar esperando.
—De acuerdo, amor…
Se dieron un último beso y Candy se bajó del automóvil, caminando hacia la entrada del edificio, pero cuando Albert se marchó, retrocedió y se fue a la casa de la abuela Martha.
Al llegar subió a su habitación, ahí se sacó los zapatos y se lanzó en la cama, a pensar en todo lo bello que le estaba sucediendo. Tenía al novio más guapo y maravilloso del mundo y al dia siguiente se rencontraría con su querida hermana. Que más podía pedirle a la vida, pero en el fondo sabía que todo eso lo había obtenido atrás vez de mentiras, mentiras que tarde o temprano serían descubiertas y ella tendría que saber enfrentar.
Continuará…
Hola mis lindas chicas.
Espero que se encuentren muy bien. Aqui les dejo otro capitulo de este fic, espero que le gusten. Muchas gracias por todos los comentarios que me han mandado y a las chicas que ha colocado el fic en sus favoritas, saben que si su apoyo nosotras las escritoras no somos nada jejejeje
Saludos para las chicas que comentaron el capitulo anterior :
Guest , Guest, Enamorada, elbroche , Balderas, Selenityneza, Guest, tutypineapple, Ana isela hdz, pivoine3, Patty Martinez, Stormaw, Alyvenus, Gaby LezU, chidamami, Guest.
Un gran abrazo para cada una de ustedes.
