Los personajes de Candy Candy pertenecen a sus autoras Mizuki e Igarashi. Esta historia es de mi autoría como todas las que he escrito y lo hago sin fines de lucro, solo por entretención
Nota : Este capitulo se lo dedico a Mayra Exitosa por tener la gentileza de volver hacerme la portada para mi fic. Muchas gracias Mayra por tu buena voluntad y felicitarte por lo talentosa que eres. Saludos para ti.
La Mentira de Candy
CAPITULO V
El rencuentro con Annie
Al dia siguiente Candy se levantó muy contenta. Esa misma tarde vería a su hermana Annie, despúes de tantos años de estar separadas. Al llegar al comedor para desayunar de inmediato le contó a su amiga Patty la buena noticia.
—Candy me alegro mucho por ti, por fin te rencontraras con tu hermana –le dijo Patty.
—Sí, nos vamos a encontrar en un club.
—Quién diria que gracias a William Andrew darias con el paradero de tu hermana.
—Si Patty, gracias a Albert voy a volver haber a Annie. Sin embargo he tenido que fingir una vida que no tengo. No quiero ni pensar que va pasar cuando se enteré de la verdad.
—Ahora no pienses en eso amiga, lo importante que hoy veras a tu hermana.
—Si, tienes razón -sonrió Candy revolviendo su café –Sabes no tengo ropa deportiva para poder ir.
—Por qué no vamos a la tienda de ropa husada, puedes encontrar algo que te sirva.
—¿Me acompañas, amiga?
—Claro Candy -contestó Patty entusiasmada –Yo tengo que comprarme unos libros. El lunes entro a la universidad.
—Verdad…vas a entrar a una de las universidades más prestigiosas de Chicago.
—Sí, gracias a la beca que me gané. Ojala que me vaya bien.
—Te ira espectacular Patty, eres una chica muy inteligente.
—Gracias amiga –sonrió la joven.
—Hay otra cosa que tengo que contarte.
—¿Que Candy?
—Albert me regaló un collar de esmeraldas.
—¿En serio?
—Sí, es precioso y muy fino. Yo no quería aceptarlo, pero el insistió.
—Debe ser muy caro.
—Me imagino que si, después te lo muestro.
—Ok amiga. ¿A qué hora tienes que ir al club?
—A las cuatro…
—A esa hora vas a estar en la heladería.
—Sí, pero algo tengo que hacer para salir antes –comentó Candy un poco preocupada.
En eso llegó Tom.
—Buenos días, chicas –las saludó sentándose a la mesa.
—Buenos dia Tom –contestaron las dos al mismo tiempo.
—¿De qué platicaban…?
—De nada importante –contestó Candy –¿Y a ti como te ha ido con lo del trabajo?
—Les tengo buenas noticias, encontré trabajo como chofer.
—¿En serio?
—Si hermanita…
—¿Y dónde es? –preguntó Patty.
—En casa de una familia de dinero, voy hacer el chofer del dueño de casa.
—¿Me imagino que te van a pagar muy bien? –le preguntó la rubia, que deseaba que su hermano postizo tuviera un buen trabajo.
—Si…muy bien –contestó Tom con alegría -Así que hoy mismo me voy a vivir a una hermosa residencia.
—¿Y a quién pertenece?
—A la familia…
En eso sonó el celular de Tom.
—Tengo que contestar, es mi futuro jefe –dijo el joven yéndose a otro lugar de la casa.
—Qué bueno que Tom encontró trabajo –comentó Patty.
—Si me alegra mucho por él –dijo Candy tomándose el ultimo sorbo de café, sin imaginarse que su amigo de la infancia seria el chofer del padre de Elisa Legan, su rival.
…
Albert después de pasar toda la mañana en la biblioteca, donde había mandado unos correos electrónicos e hiso unas llamadas. Subió a su habitación para cambiarse de ropa para ir al club. Una vez listo bajo a buscar su automóvil y pasar a buscar a su novia Candice.
—¿William, a dónde vas? –le preguntó su tía Elroy que estaba en el jardín leyendo un libro.
—Al club, voy a jugar un poco de tenis.
—¿Vas solo…?
—No, con mi novia, la voy a pasar a buscar.
—¿William de verdad estás enamorado de esa joven?–le preguntó Elroy que no se convencía mucho de esa relación, que tenía su sobrino con aquella muchacha que acababa de conocer.
No podía negar que la chica era hermosa, educada y de buena familia, sin embargo algo había en ella que no la convencía completamente.
—¿Por qué lo dudas tía? -le preguntó frunciendo el ceño.
-La conoces tan tampoco, no crees que puede ser un capricho. Has tenido muchas novias y con ninguna de ellas lograste formalizar.
—Sí, pero con Candice será diferente. A ella la amo de verdad.
—¡Amarla! En solo dos semanas que llevan de novios.
—Me enamoré de ella a primera vista -la aclaró Albert -Así que no quiero que nunca más vuelvas a dudar de lo que siento por mi novia.
—Yo solo quiero lo mejor para ti, William.
—Lo se…tía y te aseguro que Candice es lo mejor para mí. Ya tengo que irme -le dio un beso en la mejilla- Nos vemos en la tarde.
—Hasta la tarde, sobrino…
No muy convencida de las palabras de Albert, Elroy entro a la mansión y subió a su habitación, donde hiso una llamada una persona que la podía ayudar a sacarse todas sus dudas con respeto a Candice Wembley.
—¿George, podemos hablar? –le preguntó.
—Sí, señora Elroy. ¿Qué necesita?
—Necesito que me hagas un favor.
—Dígame, ¿en que la puedo ayudar?
—Quiero que localices a los padres de la novia de William. Deseo conocerlos sin que ella y mi sobrino se enteren.
…
Eran las tres y media de la tarde y Candy aun no podía salir de la heladería. Su novio la pasaría a buscar a las cuatro y a esa hora ella tenía que estar lista para irse al club. Mientras atendía a un cliente pensaba en que podría inventar para irse de la heladería, pero hasta el momento nada se le ocurría.
—Señorita le pedí helado de vainilla no de chocolate –le reclamó un cliente.
—¡Oh señor disculpe! Se lo cambió enseguida.
—¿Candy te sientes bien?–le preguntó una compañera.
—Si…
—Andas muy distraída.
En ese momento una idea se le vino a la cabeza.
—Es que me duele mucho el estómago –arrugó el rostro –Creo que comí algo que me cayó mal.
—Te llevo a un hospital para que te revisen.
—No, yo preferiría irme a mi casa.
— Ve, yo después hablo con el encargado.
—Gracias….
—Llega a descansar y tomate un té de hierba para que te sientas mejor.
—Es lo que voy hacer.
Candy sintiéndose un poco mal por la mentira que tuvo que decirle a su compañera de trabajo, se marchó lo más rápido que pudo a la casa de la abuela Martha. Al llegar subió a su cuarto donde de inmediato se cambió de ropa, un atuendo deportivo que había comprado en la mañana. Mientras se colocaba las zapatillas, su celular sonó viendo que era Albert que la estaba llamando.
—Amor, ¿estas lista? Te estoy esperando aquí abajo del edificio.
—¿Me estas esperando? –le preguntó Candy tragando seco.
—Si…
—¡No puede ser!
—¿Que ocurre, Candice?
Ella se quedó en silencio pensando en que mentira le iba a decir a su novio.
—Amor, ¿estás ahí?
—Sí, Es que…no estoy en el departamento de mi amiga.
—¿Y dónde estás?
— En….la calle…espérame ahí. Llego enseguida –dijo cortando el celular.
Se terminó de arreglar y lo más rápido posible salió de la casa de la abuela Martha. Ahí vio a su novio que estaba afirmado en su automóvil debajo del edificio donde ella supuestamente vivía. Candy sin que la viera atravesó la calle y llegó hasta él.
—¡Albert! –lo nombró mostrándole una sonrisa.
—Mi amor, ¿de dónde vienes? –le preguntó él mirándola extrañado.
—Vengo… de dar un paseo…Salí a tomar un poco de aire –respondió apresurada -¿Nos vamos al club?
—Si vamos…pero antes dale un beso a tu novio.
—Oh claro que si –dijo besándolo con cierto nerviosismo.
—¿Te sientes bien, Candice? –le preguntó notando que su novia estaba un poco extraña.
—Si…Albert -contestó tratando de calmarse -¿Cómo me veo?
El la miró fijamente.
—Muy guapa, como siempre –le sonrió –Ahora nos vamos preciosa.
—Si vamos…-dijo la rubia sintiéndose aliviada, de que Albert no descubriera la verdad sobre su vida, ahora menos que nunca él podría enterarse que no era la persona que él creía.
...
Minutos despúes, Candy y Albert llegaban a un prestigioso club de Chicago. Para la rubia era algo nuevo que la tenía impresionada por lo grande que era con muchas instalaciones deportivas y una gran piscina, entre otras cosas. Al llegar se sentaron en una mesa que estaba junto a la piscina, mientras esperaban que llegara Archie con su novia Annie.
—Amor, ¿quieres algo de beber? –le preguntó Albert.
—No, más tarde –respondió Candy que se sentía ansiosa por rencontrarse con su hermana –¿A qué hora iban llegar Archie con su novia?
—Deben estar por llegar…Parece que estas muy interesada en conocer a la novia de Archie.
—Sí, mucho…
—¿Y eso…?
—Es que…me gustaría tener otra amiga aquí en Chicago -contestó mintiendo.
—Podrías haber invitado a tu amiga Patty.
—Oh no podía, para la próxima…
—Ok, preciosa…-le dijo dándole un corto beso en los labios –Tengo que contarte que la próxima semana me voy a los Ángeles.
—¿Y a qué se debe ese viaje, señor Andrew?
—Por negocios –le tomó una mano –¿No te gustaría venir conmigo?
—¡Ir contigo a los Ángeles! –repitió ella con sus ojos iluminados.
—Si…la pasaríamos muy bien. Los Ángeles es una ciudad alucinante. Has estado ahí, ¿verdad?
—Oh claro que sí, muchas veces –mintió una vez más.
—¿Qué me dices mi amor?
Candy suspiro deseando decirle que sí, pero en ese momento recordó que le era imposible, sus estudios y trabajo en la heladería no le permitían salir de la ciudad.
—Albert…no puedo.
—¿Por qué….amor? –le preguntó decepcionado - ¿Que te lo impide?
Ella suspiro hondo pensando en otra mentira.
—Es que…no quiero dejar sola a mi amiga, no anda muy bien.
—¿Está enferma?
—No…. pero anda deprimida… terminó con su novio.
—Entiendo…bueno será para la próxima.
—Si…¡Te amo Albert!
—Y yo a ti, Candice –le dijo besando sus labios.
A lo lejos los ojos de Niel Legan observaban a la romántica pareja. De inmediato se fue al gimnasio, donde se encontraba su hermana Elisa.
—Elisa que bueno que te encuentro. Tengo algo que contarte.
—Niel, ahora estoy ocupada –le contestó mientras hacia la bicicleta.
—Es importante…adivina, ¿A quién acabo de ver en el club?
—¿A quién…?
—A tu querido, William Andrew.
—¿William está aquí? –preguntó Elisa deteniendo su ejercicio.
—Si…
—Voy a saludarlo…
—No tan rápido hermanita –la detuvo tomándole un brazo - No anda solo.
—¿Con quién vino?
—Con la misma rubia de la fiesta.
Elisa miró a su hermano sorprendida.
—¿Estás seguro Niel?
—Si hermanita…-le confirmó sonriendo.
—Eso tengo que verlo. ¿Dónde están?
—En la piscina…
Elisa apresurada se dirigió hasta la piscina del club, donde vio a Candy y Albert, que estaban parados al lado de la piscina como una pareja de enamorados.
"No puede ser que hace William con esa estúpida, esto no se va quedar así", pensó dirigiéndose hasta ellos.
—¿William Andrew que haces con esta tipa? –le preguntó echándole una fulminante mirada a Candy.
Los rubios se miraron.
—Para tu información Elisa, esta tipa como tú la llamas es mi novia, así que has el favor de no volver a llamarla de esa manera –le aclaró Albert con enojo.
Elisa se quedó pálida con la noticia, no podía creer lo que estaba escuchando.
—¿Tu novia…? es una broma, ¿verdad?
—No es una broma, Candice es mi novia –le confirmó abrazando a la rubia.
—¡Yo soy tu novia! –replicó Elisa con unos ojos desorbitados.
—Jajajaja por favor Elisa, tu sabes que eso no es verdad.
—Sí, lo es…teníamos una relación y ahora por culpa de esta…-dijo Elisa con intención de empujar a Candy a la piscina, pero la rubia se esquivó y fue Elisa quien cayó al agua.
La pareja de rubios se echó a reír.
Elisa se salió de la piscina y furiosa se marchó del lugar toda mojada, sintiendo que había hecho el completo ridículo.
—Jajajaja pobre Elisa, pensó que se iba a salir con la suya –comentó Albert divertido.
—Sí, eso le pasa por meterse conmigo.
—Por lo que veo eres es de temer, señorita Candice…
Ella lo abrazo por el cuello.
—Un poquito –sonrió Candy guiñándole un ojo.
—Tio, Candy –los nombro Archie que llegó junto a su novia Annie.
Candy y Albert se voltearon.
—Archie, Annie que bueno que llegaron –contestó Albert.
Candy se había quedado paralizada al ver la presencia de su hermana, que estaba convertida en toda una señorita, hermosa y fina. En ese momento se le vinieron miles de recuerdos a la memoria, cuando ambas era solos una pequeña que había quedado sin sus padres y tuvieron que ir a vivirse a un hogar de niño. Fueron momentos muy duros para ambas, sin embargo estaban juntas y eso era lo que importaba. Hasta que un dia Annie fue adoptada por los Britter y Candy se quedó sola, deseando desde ese dia volver algún dia rencontrarse con su hermana.
—Candy te presento a mi novia, Annie Britter –dijo Archie –Annie ella es Candice, la novia de mi tio.
—Annie es un placer conocerte –dijo Candy dándole un abrazo con mucha emoción, un abrazo que deseaba darselo desde que se habían separado.
—El placer es mío, Candice –contestó Annie fríamente, sin imaginarse el lazo que la unía aquella joven.
Annie era muy pequeña cuando los Britter la adoptaron, así que era casi imposible que reconociera a Candy como su hermana mayor.
—Archie, tienes una novia muy bonita.
—Gracias, Candice. ¿Tio que te parece si nos echamos un partido de tenis? –le propuso Archie.
—Claro, aunque estoy dispuesto a ganarte, como siempre…
—Eso está por verse tio, he practicado mucho para ganarte –le dijo Archie tomándole un hombro.
—jajajaja, ya lo veremos.
—¿Chicas nos acompaña? –le preguntó Albert.
—Por supuesto, mi amor –respondió Candy entusiasmada.
Minutos después Albert y su sobrino Archie se pusieron a jugar tenis. Candy y Annie se quedaron observándolos, mientas platicaban.
—¿Annie y hace mucho tiempo que eres novia de Archie? –le preguntó la rubia que quería saber todo de su hermana menor.
—Como un año…
—¿Y dónde se conocieron?
—En casa de una amiga, ella me lo presentó.
—Se ve que están muy enamorados.
—Si…lo estamos –contestó Annie - ¿Y tú estás muy enamorada del tio de mi novio?
—Sí, lo amo con todo mi corazón.
—Sabías que ha tenido muchas novias…
—No, pero me imagino, es un hombre muy atractivo –dijo Candy echándole una mirada a su novio, que estaba ganando la partida de tenis.
—Y muy rico también –añadió Annie con mala intensión.
—No todo es el dinero…hay otras cosas mucho más importante en la vida –dijo Candy pensando que haber encontrado a su hermana era lo más importante para ella.
Elisa a lo lejos le hiso una seña a Annie.
—Permiso, voy hablar con mi amiga, Elisa –dijo.
—¿Eres amiga de Elisa?
—Sí, ella fue la que me presentó a Archie. Somos amigas de hace mucho tiempo.
Candy se sintió decepcionada, pensando en cómo su hermana podía ser amiga de una persona tan presumida como Elisa Legan.
—Permiso, Candice.
Annie llegó hasta donde estaba Elisa, en vuelta en una toalla encima de su ropa.
—¿Elisa que te sucedió? ¿Porque estas toda mojada? –le preguntó.
—Me caí a la piscina por culpa de esa estúpida de Candice.
—¿Ya te enteraste que es novia de William Andrew?
—Si…ya me entere –contestó con rabia –Me imagino que no te vas hacer amiga de ella.
—No, como se te ocurre, tú eres mi única amiga.
—Más te vale Annie. Me tienes que ayudar a sacar del camino a esa estúpida.
—¿Y cómo?
—No sé, pero algo se me va a ocurrir, esa aparecida no me va a quitar a mi William -dijo Elisa con seguridad.
Continuará…
Hola mis lindas chicas.
Espero que se encuentren muy bien. Aqui les dejo otro capitulo de este fic con mucho cariño para todas ustedes, que lo difruten.
Saludos y agradecimientos por comentar el capitulo anterior para :
Katnnis, Balderas, Loreley Ardlay, Ana Isela Hdz, elbroche, chidamami, Stormaw, pivoine3, wall-e17, tutypineapple, Coqui Andrew, JUJO, Sasha Vy, Biank Andrew, Ashlyne, Guest.
Besitos y muchas bendiciones
