Los personajes de Candy Candy pertenecen a sus autoras Mizuki e Igarashi. Esta historia es de mi autoría como todas las que he escrito y lo hago sin fines de lucro, solo por entretención
La Mentira de Candy
CAPITULO VI
La llegada de Anthony
Pasaron algunos días desde que Candy se rencontró con su hermana Annie. Se sentía muy feliz, que iba a colocar todos sus esfuerzos para ganarse su confianza y confesarle que eran hermanas. Tenía que ser prudente con ese tema, ya que no tenía conocimiento si Annie sabía que era adoptada. Cuando los Britter la adoptaron era muy pequeña, así que lo más probable que pensara que los Britter eran sus verdaderos padres. Debía ser paciente y esperar el momento indicado para confesarle esa verdad.
Por otro lado su novio Albert se encontraba en los Ángeles, así que esa semana no se verían.
Candy comenzó sus prácticas en un hospital de Chicago, se sentía con muchas energías para cumplir con su labor de enfermera lo mejor posible. Esa mañana llegó con dos de sus compañeras, que fueron presentada con Flammy la enfermera que las iba a guiar en sus prácticas.
—Señoritas. Me presento mi nombre es Flammy y yo seré su guía en este hospital –se presentó con una voz seria y autoritaria –Lo primero que vamos hacer es recorrer algunas salas para que conozcan las instalaciones del hospital, y así les voy a ir explicando sus labores.
—Si enfermera, Flammy –dijeron las tres estudiantes.
—¿Tienen alguna pregunta que hacerme?
—Sí, yo deseo saber el horario de nuestras prácticas –le preguntó Candy pensando que cuando Albert regresara no iba poder salir con él con tanta facilidad como antes.
—Una buena enfermera jamás debería de preguntar eso, en un hospital no hay horarios fijos, si hay una emergencia que atender hay que quedarse hasta donde sea necesario. Eso tiene que tenerlo muy claro, señorita…
—Entiendo…
Candy la observó viendo que era una joven muy seria, pero se veía que era una gran profesional.
...
La rubia se pasó toda la mañana en el hospital aprendiendo muchas cosas que le servirían para ser una buena enfermera. Por la tarde tuvo clases, por lo que ese dia llegó en la noche a casa de la abuela Martha. Cansada subió a su cuarto donde se dio un rico baño, al salir su amiga Patty la estaba esperando.
—Hola Patty –la saludó secándose el cabello.
—¿Quería saber cómo te fue en tu primer dia de prácticas?
—Muy bien, aunque la enfermera que nos va a enseñar es un poco seria, pero se ve que sabe mucho. ¿Y a ti como te fue en la universidad?
—Bien…tengo mucho que estudiar.
—¿Y tus compañeros? ¿Te llevas bien con ellos?
—Me junto con una compañera que también esta becada como yo. Los demás son muy pesados, la mayoría son de dinero.
—Me imagino…esos niños ricos son así.
—Sabes, si conocí a un chico muy simpático, me ayudó a llevar unos libros de la biblioteca.
—¿Y cómo se llama? –preguntó Candy interesada.
—Que tonta soy, no le pregunté –sonrió - Él estudia ingeniería.
—¿Te gustó Patty?–rio Candy divertida.
—Oh claro que no…
—Hay amiga, sino tiene nada de malo que te enamores.
—Bueno…si me agrado mucho –confesó Patty sonrojada –Ya me voy a dormir, mañana tengo que levantarme temprano.
—Yo también, hasta mañana, Patty.
—Hasta mañana, Candy.
Candy se terminó de secar el cabello y se colocó su piyama para meterse a la cama, en ese momento sonó su celular.
—Albert, mi amor –contestó.
—Candice, ¿cómo has estado?
—Muy bien. Extrañándote mucho.
—Yo también te extrañado. Deseo pronto regresar a Chicago. ¡Muero por besar tus dulces labios!
Candy rio…
—¡Albert…! ¿Cómo te ha ido con tus negocios?
—Muy bien…¿Y tú que has hecho?
—Nada importante…¿Cuándo regresas?
—Pronto…¡Te amo, Candice!
—¿Y yo a ti…mi amor? Que descanses.
—Tú también. Te llamo mañana.
—Ok.
…
Albert dejó su celular encima de la mesa donde estaba cenando con George.
—¿Todo bien con tu novia? –le preguntó George.
—Si…la extraño tanto.
—William por lo que veo cada vez estas más enamorado de ella.
—Si…sin duda es la mujer de mi vida –admitió el rubio.
—William, hay algo que tengo que contarte.
—¿Sobre qué? –le preguntó bebiendo vino.
—Tu tía Elroy, me pidió que buscara a los padres de tu novia para conocerlos.
—¡Tía Elroy te pidió eso!
—Si…
Albert frunció el ceño con molestia.
—¡No puede ser! ¿Qué le pasa a mi tía? ¿Cómo se le ocurre pedirte algo así?
—Ella no está muy convencida de tu noviazgo con Candice. Por eso desea conocer a sus padres.
—Lo se…pero eso no le da derecho a meterse con la familia de mi novia –expresó Albert furioso –Cuando regrese voy hablar seriamente con ella.
—Si lo haces sabrá que te lo dije.
—Tienes razón, George. No te preocupes no le diré nada.
—¿Que le digo cuando me pregunte si averigüe algo de ellos?
—Dile que no los encontrarte, que se fueron de viaje.
—De acuerdo, pero pienso que es mejor que pronto tu novia te presente a sus padres, así tu tía Elroy se va quedar más tranquila.
—Sí, cuando regrese a Chicago le pediré a Candy que me lleve a Nueva York para conocer a mis suegros –dijo Albert con una sonrisa.
…
Días después la rubia seguía haciendo sus prácticas en el hospital. Al llegar de inmediato Flammy la llevó a ver a los que serían sus pacientes, esta vez le tocaría la sala de hombres. Candy se pasó toda la mañana con ellos ayudándolos en todo lo que pudiera.
—Ya señor la venda quedo perfecta, eso si no tiene que rascarse para que no se le salga –le dijo un hombre de cuarenta años, que estaba con una pierna herida.
—Es que a veces me pica mucho, señorita…
—Me imagino, pero tiene que aguantarse. Piense que entre más le cicatrice la herida, más pronto saldrá de aquí.
—Tiene razón señorita…Usted es muy agradable, no como esa otra señorita de anteojos, es muy gruñona.
Candy rio para dentro.
—Es más seria, pero es buena enfermera.
En eso llegó otra compañera de Candy.
—Candy, la enfermera Flammy te necesita en la otra sala de hombres. Llegó un joven que choco en su carro.
—Voy enseguida…
La rubia se dirigió a la otra sala, donde Flammy estaba con el herido.
—¿En qué puedo ayudar? –preguntó al ver al hombre que estaba inconsciente.
—Candy quédate con él, cúrale la herida de la cabeza –le pidió Flammy - Yo voy a buscar al doctor.
La rubia buscó algodón y desinfectante para curarle la herida de la cabeza al paciente. El comenzó a quejarse.
—Tranquilo, se va poner bien…-le dijo con una voz dulce que a él le encantó.
El desconocido abrió sus ojos azules, encontrándose con la enfermera más bella que había visto en su vida.
—Creo que he muerto, porque estoy viendo un hermoso Ángel –comentó sonriente.
Candy sonrió.
—No soy un Ángel, solo una simple enfermera.
—Qué hospital es este que tiene enfermeras tan bellas.
—Por lo que veo no esta tan mal.
—Jajajaja, parece que no. Hay me duele la cabeza –se la toco el joven con una de sus manos.
Flammy entro con el doctor.
—¿Cómo se siente? –le preguntó examinándolo.
—Me duele un poco la cabeza.
—Vamos a tener que hacerle un escáner.
—No es necesario, doctor.
—De todos modos hay que descartar si sufrió un daño con el golpe. Enfermera Flammy usted me va a acompañar para hacerle el examen al paciente.
—Si doctor.
—Yo preferiría que fuera la rubia –dijo el muchacho echándole una seductora mirada a Candy.
—Ella es solo una estudiante que está haciendo sus prácticas en este hospital –intervino Flammy.
—Eso a mí no me importa, sino va ella no me hago ese examen.
—De acuerdo. La enfermera Candy ira con nosotros –contestó el doctor.
La rubia acompañó al paciente para hacerse el examen, pero a la salida se encontró en el pasillo con Flammy que la estaba esperando.
—Candy quiero hablar contigo –le dijo mirándola seria.
—¿Que pasa enfermera, Flammy?
—Que sea la última vez que te tomes atribuciones que no te corresponden.
—¿No sé a qué se refiere?
—Me refiero al paciente del accidente en automóvil, era yo la que tenía que ir con él para hacerse el escáner, no tú.
—El pidió que fuera yo.
—Y que importa lo que haya pedido, debiste haberte negado –replicó Flammy con molestia -Recuerda que eres solo una estudiante de enfermería. Eso tiene que quedarte muy claro.
—Sí, no volverá a ocurrir.
—Eso espero –dijo Flammy marchándose.
Candy suspiró sintiendo que aquella enfermera era una exagerada y no le tenía buena voluntad.
…
En la residencia Legan, Tom estaba trabajando cómodamente. Todas las mañana le tocaba llevar al señor Legan a las empresas Andrew, donde era socio y por la tarde lo iba a buscar. Por lo que varias horas se quedaba en la residencia esperando en llevar a la señora Sara Legan algún lugar o aprovechaba para lavar el lujoso automóvil.
Esa mañana después de haber ido a dejar al señor Legan a su trabajo y Sara a la peluquería. Se quedó limpiando el carro con un paño seco para sacarle brillo.
En ese momento Elisa salió de la casa, para ir de compras y juntarse con su amiga Annie.
—Buenos días, señorita –la saludó.
—Buenos días –contestó ella indiferente.
—¿Quiere que la lleve algún lado?
—No, se te olvida que tengo mi propio automóvil.
—Oh tiene razón, señorita –sonrió Tom.
Elisa caminó hasta su carro donde se subió y prendió el motor para hacerlo partir, pero algo pasó que el automóvil no partió.
—¡No puede ser! –exclamó ofuscada –¿Por qué no parte este vehículo?
Tom al ver lo que estaba pasando se acercó a ella.
—¿Le ayudo en algo, señorita?
—No.
—Parece que su carro no quiere partir.
—¡Eso a ti no te importa…! -le gritó Elisa -¡Vete a limpiar el carro de mi padre!
—Bueno señorita…yo solo la quería ayudar –dijo Tom regresando al automóvil de su patrón.
Elisa siguió intentando hacer andar su automóvil, pero al final se dio por vencida. Se bajó y se dirigió hasta Tom.
—Tom, ve a ver que tiene mi carro –le ordenó pasándole las llaves, pero él no se las recibió.
—Lo siento, pero ahora no la puedo ayudar.
—¿Qué?
—Que no la puedo ayudar –le confirmó -Tengo que terminar de limpiar el auto de su padre.
—¡Me estas desobedeciendo!
Tom encogió los hombros.
—Yo le ofrecí mi ayuda, pero usted no la quiso. Así que ahora se las arregla solita.
—¡Roto igualado! ¿Cómo te atreves hablarme de esa manera? –protestó Elisa roja de la rabia –Cuando llegue mi padre le voy a decir que te despida.
—Haga lo que quiera, señorita…-le dijo Tom ignorando sus amenazas.
—Imbécil, te vas arrepentir de tus groserías –le advirtió Elisa marchándose.
Tom sonrió cruzando los brazos, pensando que era una yegua indomable a la que tendría que aprender a domar.
…
Más tarde en la mansión Andrew, Elroy se encontraba en la sala leyendo un libro cuando Archie llegó a interrumpirla.
—Tía Elroy –la nombró.
—¿Que sucede Archie?
—Llamaron de un hospital donde dicen que Anthony tuvo un accidente.
Anthony Brown era el hijo de Rosemary Andrew, hermana mayor de Albert. Él vivía en Londres junto a sus padres, pero siempre viajaba a Chicago para visitar su otra familia.
A Elroy de la impresión se le cayó el libro que tenía en sus manos.
—¡Un accidente!
—Sí, tenemos que ir a verlo.
—¡Oh Dios mío! ¿Pero cómo ocurrió?
—Choco el carro de tio William.
—Este muchacho apenas llega de Londres a visitarnos y ya se metió en problemas –dijo la anciana tomándose la frente - Archie dile al chofer que prepare el automóvil para que nos llevé a ese hospital. Espero que no sea nada grave, que le voy a decir a Rosemary si le pasa algo a su hijo.
...
Media hora después Elroy y Archie llegaron al hospital donde se encontraba Anthony.
—Anthony ¿cómo te sientes? –le preguntó Elroy mirándolo preocupada.
—Tía, solo tuve un pequeño accidente.
—¿Pero cómo ocurrió, primo? –le preguntó Archie.
—Un tipo en otro automóvil se me atravesó. No me paso nada grave, me siento mejor.
—Voy a avisarle a tu madre lo que sucedió –dijo la anciana sacando su celular.
—Tía Elroy no es necesario, para que vamos a preocupar a mi mamá –le pidió Anthony –Ya te dije que me siento mejor. En este hospital me han atendido muy bien y hay unas enfermeras muy bonitas.
—¿Qué cosas dices primo? –rio Archie.
—Es la verdad, conocí una rubia muy encantadora. Creo que me enamore de ella.
—¡Anthony que tonterías dices! –lo regañó Elroy –Enamorado de una simple enfermera.
—¿Y que tiene tía? Es bellísima.
—¿Y cómo se llama esa enfermera?–le preguntó Archie.
—No lo sé…pero lo voy averiguar –contestó Anthony guiñándole un ojo.
Continuará…
Hola lindas chicas
Espero que se encuentren muy bien. Aqui les dejo otro capitulo de nuestros rubios, espero que les guste y me mandes sus comentarios con el cariño de siempre. Mil gracias por todo su apoyo.
Saludos para las chicas que comentarón el capitulo anterior.
Elbroche, Enamorada, Katnnis, Nuna141, Ashlyne, Ana Isela Hdz, Loreley Ardlay, Sasha Vy, pivoine3, Balderas, wall-e17, JUJO, Guest, Stormaw, Selenityneza, tutypineapple, Biank Andrew, abril.
Besitos para todas y gracias por seguir leyendo la historia.
