Los personajes de Candy Candy pertenecen a sus autoras Mizuki e Igarashi. Esta historia es de mi autoría como todas las que he escrito y lo hago sin fines de lucro, solo por entretención


La Mentira de Candy

CAPITULO IX

Fin de semana en Lakewood

Parte I

Candy no podía sentirse más feliz, se iría de viaje con el hombre que amaba y con su hermana Annie. Estaba segura que aquel viaje seria inolvidable al lado de las dos personas que más quería en el mundo, sin embargo era la oportunidad que tendría para hablar con él y contarle toda la verdad.

Cerca de las siete de la mañana Albert pasó a buscarla en su automóvil para llevarla a Lakewood, mientras que Archie y Annie iban en otro. El viaje era largo, así que más temprano partieran sería mejor.

Candy iba fascinada, disfrutando del paisaje del lugar, observando el largo camino rodeado de una naturaleza maravillosa, con muchos árboles y flores.

—¡Esto es maravilloso Albert! – comentó sintiendo el aire fresco y el olor a bosque.

—Y eso que no hemos llegado a la mansión, es asombrosa.

—Ya me la imagino, debe ser como esas que salen en los cuentos de hadas.

—Jajajaja, algo así…mi princesa.

—¡Tu princesa! –repitió ella parpadeando rápidamente.

—Sí, tú eres mi princesa y yo soy tu príncipe -le dio un corto beso en los labios.

Dos horas después los rubios y Archie con Annie llegaron a la localidad de Lakewood, donde se encontraba la mansión de los Andrew. Cuando Candy se bajó del automóvil se quedó paralizada al ver la hermosa residencia de estilo antigua, igual a como ella se la había imaginado.

—Mi amor esta es la mansión –le dijo Albert abrazándola por la espalda.

—¡Es preciosa!

—Aquí pasaremos un hermoso fin de semana.

—Será maravilloso.

—Tio, hacía tiempo que no veníamos, ¿verdad? –le comentó Archie al bajarse de su automóvil junto a Annie.

—Si…por falta de tiempo.

—¿Annie que te pareció la mansión? –le preguntó Candy.

—Muy bonita.

—¿Te sientes cansada? –le preguntó Archie a su novia.

—Un poco amor, quisiera darme un baño.

—Entremos a la mansión.

—Annie podríamos compartir la habitación –le propuso Candy para estar cerca de ella.

—No, prefiero estar sola en mi cuarto.

—Entiendo…-dijo la rubia con decepción.

—Archie adelántense yo voy después con Candice–le dijo Albert.

—Ok, tio….

Archie y Annie se dirigieron al salón de la mansión. Un salón muy elegante con antiguos muebles y lujosas lámparas y alfombras traídas de Europa.

—¿Annie por qué no quisiste compartir la habitación con Candice? –le preguntó.

—Archie tu sabes que soy amiga de Elisa, no puedo hacerme amiga de la novia de tu tio.

—¿Annie dime la verdad tu sabía lo que Elisa hiso la noche de la fiesta?

—¡Oh Archie, claro que no! –mintió Annie –Ella es mi amiga, pero no me prestaría para ese tipo de cosas.

—Sí, tienes razón, tú eres una chica buena, por eso te amo tanto –le dio un beso en los labios, confiando en lo que le había dicho Annie.

Albert le siguió mostrando el jardín de la mansión a su novia, pero ella se quedó un poco triste por la negativa de su hermana. Lo que más quería era hacerse amiga de Annie, pero esta al parecer no tenía intención de serlo, a pesar que esa vez en la cafetería le dijo lo contrario. No quería pensar que Annie sabía lo que Elisa iba ser la noche de la fiesta, le costaba creer que su hermana fuera así, sin embargo su mala actitud con ella indicaba que sí.

—¿Candice te ocurre algo? –le preguntó Albert.

—No nada…

—No me mientas, estabas muy sonriente y ahora te pusiste triste.

—Es que siento que no le agrado a Annie.

—No lo creo, lo que pasa que no te conoce bien. Además tú sabes que es amiga de Elisa.

—Sí, debe ser eso –suspiro –Pero yo sé que poco a poco me iré ganando su amistad.

—Claro que lo conseguirás, eres una chica encantadora –le tomó la barbilla –Entremos princesa.

—Sí, mi príncipe.

Ambos rieron.

Entraron al salón de la mansión, donde Albert le pidió a una de las sirvientas que llevaran a Candy y a Annie a sus habitaciones. Ahí ambas jóvenes se dieron un rico baño y se cambiaron de ropa para bajar almorzar.

El dia estaba maravilloso, así que Albert pidió que el almuerzo lo sirvieran al aire libre.

—Tio, después de comer podríamos hacer algo entretenido –le propuso Archie.

—¿Como que sobrino?

—Salir a dar un paseo a caballo, por aquí hay lugares muy bellos.

—Es una buena idea. ¿Mi amor que dices? –se dirigió a Candy.

—Me encantaría Albert, a mí me gusta mucho cabalgar.

—¿Y dónde aprendiste?

—Me enseñó un amigo –contestó Candy recordando que su amigo Tom le había enseñado cuando niña.

—¿Un amigo o un novio? –preguntó Albert dudoso.

—Jajajaja mi amor, un amigo, el único novio que he tenido has sido tú.

—¿Seguro…?

—Si….no te pongas celoso.

—Yo no sé montar –intervino Annie.

—No te preocupes, yo te llevo en mi caballo –le dijo Archie con cariño.

Después de comer todos se fueron a cabalgar por las tierras de los Andrew. Llegaron a un bonito lago, donde se bajaron para descansar y que los caballos tomaran agua.

—Que lastima que no andamos con ropa de baño, se ve que el agua esta exquisita –comentó Archie.

—Pero mañana podríamos venir –dijo Albert.

—Sí, vengamos mañana –añadió Candy –Hasta podríamos hacer un pinic.

—¡Eso me parece perfecto! –exclamó Archie –¿Annie te animas?

—Claro amor…-le dijo dándole un corto beso en los labios.

Candy miró a su hermana, viendo lo feliz que era con Archie. Eso alegró su corazón y deseo que esa relación perdurara en el tiempo. Lo que más quería que su hermana estuviera bien y ella se iba a encargar de que siempre fuera así.

Mientras tanto en la mansión Andrew, Elroy se encontraba con George en la biblioteca. Tenía algo pendiente que tratar con él, así que aprovechando que su sobrino William se encontraba en Lakewood, había citado a George para hablar sobre el tema.

—¿George has localizado a los padres de Candice?–le preguntó desde el escritorio donde estaba sentada.

—Bueno…si, pero ellos están viajando por Europa –respondió mintiendo, como Albert se lo había pedido.

—¿Y sabes cuándo regresan?

—No, esa información no la pude conseguir.

—Espero que regresen pronto.

—Usted siente desconfianza de la señorita Candice, ¿verdad?

—Sí, George -le confirmó Elroy.

—No debería, es una buena joven que su sobrino ama mucho, y eso es lo que importa.

—Tienes razón, pero de todos modos quiero conocer a los padres de ella, así me voy a quedar más tranquila.

Anthony se encontraba tomando sol en la piscina junto a su primo Stear. Ellos no quisieron viajar a Lakewood, ya que era un viaje de parejas y ellos no la tenían.

—¿Anthony que te parece si esta noche salimos a bailar?–le preguntó Stear -Ya que no fuimos a Lakewood.

—No tengo ganas de salir –respondió sin entusiasmo.

—¿Y eso? A ti siempre te gusta salir.

—Lo haría, si una hermosa enfermera me acompañara.

—¿La chica del hospital?

—Sí, no dejo de pensar en ella. Me gusta tanto.

—¿Y por qué no la conquistas?

—Porque tiene novio.

—Qué mala onda primo, te vas a tener que resignar –dijo Stear.

—No creo que pueda…¡Esa chica tiene que ser mía!

—Pero si me acabas de decir que tiene novio.

—Y eso que tiene, estoy dispuesto a quitársela.

-¿En serio Anthony?

—Sí, me propuse averiguar quién es el novio de Candy y cuando lo conozca se la voy a quitar.

—Hola chicos -los saludo Elisa que llegó en ese momento.

Anthony y Stear la miraron con desagrado.

—¿Elisa que haces aquí?–le preguntó Stear –No eres bienvenida en esta mansión.

—Vengo hablar con William.

—Mi tio no se encuentra –le respondió Anthony –Se fue a Lakewood con su novia.

—¿A Lakewood?

—Si…Elisa, ¿Verdad Stear?

—Así es…se fue con Candice, Archie y Annie.

—No puede ser -dijo Elisa que tenía que hablar con William para pedirle disculpa como le había pedido su padre.

Al llegar a su residencia Elisa le pidió a una sirvienta que le preparara una maleta con algunas cosas. Una vez lista bajo a la cochera para hablar con el chofer de su padre.

—Tom, quiero que me lleves a Lakewood –le ordenó.

—No puedo llevarla a ningún lado señorita, su padre me puede necesitar.

—Mi padre va llegar a la noche, así que alcanzas a irme a dejar a Lakewood.

—Primero le voy a visar a su padre –dijo Tom sacando su celular.

Elisa se lo quito de las manos.

—¡No vas a llamar a mi padre! Mira roto igualado es mejor que hagas lo que te digo o te vas arrepentir el resto de tu vida.

—Ok señorita…¿cómo usted ordene? –dijo Tom con una leve sonrisa.

Elisa se subió al automóvil y emprendieron el viaje hacia Lakewood, pero durante el trayecto se pinchó una rueda del auto.

—¿Qué pasa? –le preguntó Elisa al ver que Tom detuvo el vehículo.

—Se pinchó una rueda, señorita.

—¡Lo último que me faltaba! –expresó enfadada.

—Voy a tener que repararla.

—Hazlo de inmediato, tenemos que llegar pronto a Lakewood.

Tom se sacó la chaqueta y se arremangó la camisa para comenzar a cambiar la rueda.

Elisa estaba tan impaciente que no aguantó más y se bajó.

—¿Por qué demoras tanto en cambiar esa rueda? –le preguntó molesta.

—Tiene que quedar bien, o quiere que tengamos un accidente.

—¡Mira roto igualado no me hables en ese tono!

Tom se paró y se acercó a ella.

—No me trate así señorita, mire que soy capaz de dejarla aquí tirada con automóvil y todo.

Ella lo miró con sus ojos muy abiertos.

—No te atreverías hacer algo así.

—Quiere apostar –le dijo besándola a la fuerza.

Elisa se zafó y le dio una fuerte bofeteada.

—¡Roto igualado! ¿Cómo te atreves a besarme?

—A puesto que le gustó mi beso.

—Jajajaja no sea ridículo, me dio asco.

—Yo no pensaría eso –le dijo volviéndola a besar.

...

Después de dar el paseo a caballo regresaron a la mansión, donde cenaron. Candy y Albert antes de irse a dormir salieron al jardín para tomar un poco de aire y disfrutar de su amor que cada dia crecía más. Albert sentía que después de haber tenido muchas novias, por fin había conocido a la mujer de su vida. Una mujer hermosa, fina y con una personalidad espontanea que a él le encantaba. Ella tenía todo lo que quería en una mujer, así que esperaba que su relación durara para siempre. Por otro lado Candy se sentía en las nubes al lado de un hombre como Albert, tan guapo, inteligente y con una sencillez a pesar de la gran fortuna que poseía. Todo era como un sueño, sin embargo sabía que algún dia iba a despertar cuando el descubriera que no era la persona que él creía. Pero en ese momento no quería pensar en eso, solo disfrutar de ese instante junto a él y de aquel mágico lugar.

Caminaron un poco y cerca de la entrada de la mansión se sentaron en una banca. Ella que llevaba puesto unos jeans y una blusa se sentó en las piernas de él.

—Mi amor, ¿cómo lo estás pasando? –le preguntó Albert.

—Muy bien, este lugar me encantó. No quisiera irme nunca de aquí.

—Entonces estarías dispuesta a quedarte aquí conmigo para siempre.

—Si –le contestó Candy deseando que fuera así –¡Te amo Albert! Nunca lo olvides.

—Y yo a ti mi princesa –le dijo dándole un beso en los labios con mucha pasión.

En eso llegó un automóvil que interrumpió el beso de los rubios y aún más cuando vieron bajar a Elisa legan.

—¿Elisa que haces aquí? –le preguntó Albert mirándola con sus ojos bien abiertos.

—Vine porque vengo a pedirte disculpa por lo que hice la noche de la fiesta –respondió haciéndose la inocente –Fue una travesura.

—¡Una travesura! ¡Por favor Elisa crees que soy idiota! –protestó Albert alterado –¡Vete por donde viniste! ¡No voy a dejar que entres a mi mansión!

—William de verdad lo siento. Candice es la verdad, nunca quise hacerles daño –se dirigió a la rubia.

—Lo siento Elisa, pero no te creemos nada.

—Ya escuchaste a mi novia. ¡Vete de aquí Elisa!

Tom decidió bajar del automóvil, cuando se dio cuenta que su amiga de la infancia estaba en la mansión Andrew.

—¿Candy que haces aquí? –le preguntó inocentemente.

—¿Princesa por qué el chofer de Elisa te llama Candy? –le preguntó Albert mirándola extrañado.

Ella se quedó paralizada sin saber que responder.

Continuará…


Hola lindas chicas.

Espero que se encuentren muy bien. Aqui les dejo otro capitulo de esta historia, espero que les guste y me manden sus reviews que nunca dejo de leer.

Saludos para la chicas que comentaron el capitulo anterior :

Elbroche, pivoine3, Balderas, Guest, Selenityneza, Loreley Ardlay, abril, Ana Isela Hdz, Chickiss SanCruz, JUJO, wall-e17, Sasha Vy, abril, Biank Andrew, Ashlyne, karito.

Gracias por todo su apoyo.