Los personajes de Candy Candy pertenecen a sus autoras Mizuki e Igarashi. Esta historia es de mi autoría como todas las que he escrito y lo hago sin fines de lucro, solo por entretención


La Mentira de Candy

CAPITULO XIV

Lo sé todo, Candy White

—Lo sabes todo –le dijo Candy aturdida, tomándose la frente con una de sus manos.

El la soltó.

—Si…lo sé todo, Candy White –le confirmó - ¿Porque ese es tu verdadero nombre verdad?

Ella asintió con la cabeza, sintiéndose perdida en sus mentiras.

—Si…ese es mi nombre.

Albert la miró sintiendo que se le hervía la sangre, al pensar de la clase de mujer de la que se había enamorado. Una mentirosa que se había burlado de él, haciéndose pasar por alguien que no era.

—Candy White, una chica enfermera que trabaja en un hospital de Chicago -continuó -La misma que conoció mi sobrino Anthony y de la que está muy enamorado.

—¿Cómo me descubriste? -le preguntó sospechando que Anthony o Stear se lo pudieron haber dicho.

—Fue en el hospital donde haces tus prácticas.

Lo miró asombrada.

—¿En el hospital?

—Sí. Cuando mi tía Elroy se enfermó y el doctor que la vio me dijo que su estado era delicado. Yo fui al hospital donde haces tus prácticas, en busca de una enfermera que cuidara a mi tía. Ahí te descubrí trabajando como enfermera. Al principio no entendía nada, pero hablé con una de tus compañeras y le pregunté sobre ti, ella me dio toda la información que necesitaba.

—¿Hace cuánto que lo sabes?

—De antes que me fuera de viaje.

—¿Y por qué me lo dices hasta hora?

—Por qué…estuve averiguando sobre tu vida. No me fui de viaje de negocios como te dije –le confesó -Sino que te estuve siguiendo para saber todo de ti. Ahí me entere de la clase de farsante que eres, donde realmente vives, quien es tu amiga Patty, que trabajas en una heladería y estudias enfermería.

—¡No me digas eso Albert! –le pidió tapándose los oídos para no escuchar esas palabras, de la boca del hombre que amaba.

—¿Acaso es mentira? –replicó alterado –¡Eres una farsante que me engañó de la peor manera, asiéndose pasar por alguien que no eras! ¿Cómo fui tan imbécil en caer en tu juego?

—Todo tiene una explicación.

—La única explicación, es que me enamoraste para sacarme dinero. Como lo ibas hacer con mi sobrino Anthony, un plan perfecto, conquistar al tio y al sobrino –protestó Albert lleno de rabia y celos.

Ella negó con la cabeza.

—¡Eso no es así! –replicó Candy - ¡A mí nunca me ha interesado tu dinero! Y lo de Anthony yo nunca tuve nada con él. Fue una coincidencia haberlo conocido, no sabía que era tu sobrino.

—No te creo nada, todo lo planeaste desde el dia que te presentaste en la fiesta haciéndote pasar por una chica de dinero.

—¡Estas equivocado! Yo fui a esa fiesta para… –quiso decir que fue para encontrar a su hermana, pero se arrepintió. No quería involucrar a Annie en aquel asunto.

—Ni siquiera tienes el valor para decir la verdad.

—La única verdad es que te amo -le dijo Candy mirándolo a los ojos –Te he mentido en muchas cosas, menos en el amor que siento por ti.

—Jajajajaja no me hagas reír, deja de mentir, tu no me amas. Una persona que ama a otra no la engaña de esa manera.

—Yo trate muchas veces de decirte quien era realmente…

—¿Cuándo lo ibas a hacer? El dia que estuvieras casada conmigo –expresó apresando los puños - ¡No quiero verte nunca más en mi vida, Candice, ha perdón Candy White!

—¡Albert yo te amo! -le tomó un brazo con sus ojos llenos de lágrimas –Créeme por favor, te amo con toda mi alma.

—Y yo te odio con todo mí ser –se soltó de ella con brusquedad.

—¡Albert perdóname por haberte mentido!

—¡Vete Candy! Ten un poco de dignidad -le pidió dándole la espalda.

Ella con el corazón destrozado salió corriendo del lugar, pensando que por culpa de todas sus mentiras había perdido al amor de su vida para siempre, mientras que Albert se quedó ahí parado sintiendo que él viento se llevaba las lágrimas que caían por sus mejillas.

Stear había invitado a Patty al cine y después a comer una rica pizza.

—Esta pizza esta deliciosa –comentó Patty probándola con muchas ganas.

—Patty no te vayas a atragantar.

—Oh Stear vas a pensar que soy una glotona –dijo Patty un poco apenada - Pero tenía mucha hambre.

—Jajajaja no te preocupes, yo también tenía hambre. ¿Y qué te pareció la película?

—Muy entretenida, gracias por haberme invitado.

—Fue un placer.

—Pensé que ya no querías ser mi amigo por lo que sucedió con mi amiga Candy.

Stear suspiró.

—Bueno…no te voy a negar que me molestó mucho lo que ocurrió con tu amiga, pero eso no tiene nada que ver contigo.

—Sí, pero yo he sido su cómplice.

—Yo sé que lo hiciste porque ella es tu amiga, pero no debiste avalarle sus mentiras. Eso no es correcto.

—Lo se…Stear y sé que Candy hiso mal en hacerse pasar por alguien que no era, pero todo lo hiso por amor, ella ama de verdad a tu tio. Además hay otro motivo que la llevo a mentir.

—¿Qué motivo? –preguntó Stear tomando un sorbo de bebida.

—Eso no te lo puedo decir, pero algún dia lo sabrás y quizás puedas llegar a comprender a Candy.

—Como sea Patty, lo importante es que ella hable con mi tio y le diga la verdad.

—Lo va se pronto.

— Patty no quiero que eso afecte nuestra amistad, yo te tengo mucha estima.

—Yo también Stear –dijo Patty con una tímida sonrisa.

En la residencia Legan, Tom tenía todo listo para marcharse. Ese mismo dia llegó el señor Legan de su viaje, así que Tom pidió hablar con él para darle su renuncia.

—¿Tom, que tienes que decirme?–le preguntó el señor Legan en la biblioteca.

—Señor Legan, yo voy a dejar el trabajo de chofer.

—¿Y eso por qué? –le preguntó mirándolo extrañado -¿No me digas que te salió un trabajo mejor?

—No, pero tuve un problema con su hija Elisa y es mejor que me vaya de aquí.

—¿Que te hiso Elisa? La conozco muy bien.

—No señor Legan, ella no me hiso nada, fui yo la que come ti una falta con su hija.

—¿Que falta, Tom?

—Lo que pasa que yo…

—Tom no quiso que sacara mi automóvil –intervino Elisa entrando a la biblioteca.

Tom la miró sorprendido por su aparición y dichos.

—Si fue eso hisite muy bien, Tom. Mi hija no tiene permiso para sacar su carro. ¿Verdad Elisa?

—Si…papá…Yo me enfade con Tom y le dije que se fuera de la casa. Por eso él quería renunciar.

—Pero es que…-trato de decir Tom para contar la otra parte de la historia.

—¿Pasó algo más? –preguntó el señor Legan.

—No…papá, fue solo eso –respondió Elisa apresurada –Tom, olvida lo que te dije, puedes seguir trabajando para mi padre.

—Entonces Tom, no tienes por qué irte de aquí.

—Está bien, señor Legan.

—Ve a lavar mi automóvil, más tarde lo voy a necesitar.

—Permiso, señor Legan –dijo Tom mirando a Elisa de reojo preguntándose porque había llegado a la biblioteca impidiendo que el dijera la verdad.

En la noche Tom estaba tirado en su cama viendo televisión antes de dormir, cuando tocaron a su puerta. Pensando que podía ser una de las sirvientas que le iba a dejar la cena, se paró abrir.

—Señorita Elisa –la nombro asombrado.

—¿Tom, puedo pasar?

—Sí, pase.

Ella entró y Tom cerró la puerta.

—¿A qué se debe su visita señorita? –le preguntó mirándola fijamente.

—Vengo a decirte que no te atrevas a decirle a mi padre sobre lo que le hisite a mi celular.

Tom cruzo los brazos.

—¿Por qué…? Era una buena manera de que el no quisiera que trabajara más en su casa.

—Sí, pero si lo haces se va a enterar de las fotos que te saque con la novia de William. Si se entera que ando asiendo esas cosas me mata.

—Jajajajaja yo en su lugar haría lo mismo.

—¡No te burles Tom! –replicó furiosa - Agradéceme que todavía tienes trabajo.

—Oh gracias señorita Elisa –le hiso una reverencia - Pero no entiendo, si me odia tanto es mejor que me vaya de aquí.

—Claro que te odio roto igualado.

—Yo pienso que no –dijo Tom tomándola por la cintura.

—¡Suéltame!

—De verdad quiere que la suelte, señorita Elisa.

Ella lo miró a los ojos y lo besó.

Un beso que terminó en la cama de Tom, donde desataron toda su pasión.

Candy había llegado a la casa de la abuela Martha, ahí se encerró a su habitación a llorar, para desahogar todo el dolor que sentía en su corazón. Un dolor tan grande que apenas podía respirar, recordando una y otra vez las duras palabras que le había dicho su novio. Palabras que la habían herido profundamente, pero que tenían mucho de verdad. Ella le había mentido desde el dia en que se conocieron en esa fiesta, haciéndose pasar por alguien que no era, fingiendo una vida que no tenía y eso ni él ni nadie se lo podía perdonar.

—¿Amiga que te pasa? –le preguntó Patty entrando al cuarto ya que cuando llego a la casa, la abuela Martha le dijo que Candy había llegado muy afectada por una razón que no le quiso contar.

—Patty Albert se enteró de todo.

—¿Tú se lo contaste?

—No, él ya lo sabía.

—¡Santo cielo! ¿Y cómo lo tomó?

—Mal, me odia –contestó con dolor - No quiere verme nunca más.

—Oh amiga lo siento tanto –la abrazo Patty.

—Lo perdí para siempre, Patty.

—¿Cómo se enteró?

—Me descubrió en el hospital donde trabajo.

—Entonces, ¿sabes que estudias enfermería?

—Si…lo sabe todo. Piensa lo peor de mí, que todo lo hice para sacarle dinero.

—Candy, tienes que decirle que todo lo hiciste para estar cerca de tu hermana.

La rubia negó con la cabeza.

—No, yo no puedo involucrar a Annie en esto.

—Candy, tienes que hacerlo –insistió Patty - ¿O quieres que tu novio piense que eres una interesada?

—¿Tú crees Patty?

—Si…amiga, aclara las cosas con él, al menos para limpiar tu imagen.

—Tienes razón, voy hablar con Albert, le voy a confesar que Annie Britte es mi hermana –dijo Candy esperando que él la quisiera escuchar.

Continuará…


Hola lindas chicas.

Aqui les dejo un nuevo capitúlo de este fic, espero que lo difruten. Muchas gracias por todos sus reviwes y por apoyarme también con mi nueva historia.

Elbroche, Adri Garca, Selenityneza, pivoine3, Balderas, Guest, elenharket2, Stormaw, wall-e17, Chickiss SanCruz, Mercedes, tutypineapple, sayuri1707, KT1947.

Un cariñoso saludo para cada una de ustedes, muchas gracias por sus comentarios.