Los personajes de Candy Candy pertenecen a sus autoras Mizuki e Igarashi. Esta historia es de mi autoría como todas las que he escrito y lo hago sin fines de lucro, solo por entretención
La Mentira de Candy
CAPITULO XVII
El regreso de Albert
En el aeropuerto de Chicago, William Albert Andrew arribaba después de haber estado dos años viajando por el mundo. Donde conoció a muchos lugares, nuevos empresarios para hacer negocios y hermosas mujeres también, sin embargo, ninguna de ellas pudo igualarse a Candice Wempley. Para su pesar seguía pensando en ella, ese tiempo que estuvo alejado de Chicago no le sirvió para nada, Candice o Candy seguía metida en su corazón, aunque sabía que ella era una mentira. Eso lo llenaba de impotencia, quería odiarla, era una mala mujer, pero no, la amaba y lo peor que nunca la iba dejar de amar.
Saco su celular de su chaqueta y llamó a su amigo y hombre de confianza George Johnson, para comunicarle sobre su llegada. Una vez que habló con su amigo, tomó un taxis, que lo llevara a su mansión. Al llegar se encontró con su tía Elroy, sentada en el salón.
—¿Como esta, mi querida tía? –la sorprendió con un beso en la mejilla.
Ella de inmediato se paró del sillón.
—¡Regresaste, William! –exclamó dándole un fuerte abrazo.
—Si tía, ya era tiempo.
—No te imaginas como te extrañado.
—Yo también, tía.
—¿Y dónde está Anthony, Stear, Archie? –preguntó por sus sobrinos -Los quiero saludar.
—Anthony y Stear salieron y Archie en Florida, viajó con sus padres para pedir la mano de Annie.
—Así que mi sobrino se va casar.
—Sí, se va casar. Llegaste a tiempo para la boda. ¿Y tú cuando te casas?
—Oh tía, apenas vengo llegando y me torturas con eso.
—Es que algún dia tendrás que hacerlo. ¿O quieres quedarte soltero toda tu vida?
—No sería una mala opción.
—¡Como puedes decir eso! –replicó Elroy - Eres un hombre joven y muy atractivo. No me digas que en esos viajes no conociste a ninguna mujer que te gustara.
—Bueno…conocí a varias muy bellas, pero…
—¿Pero qué…? ¿Sigues enamorado de Candice? Esa muchacha que se burló de ti.
—Tía, mejor cambiemos de tema –le pidió Albert que lo que menos quería era hablar de su ex novia –O no te daré el regalo que te traje.
—Está bien –sonrió la anciana –¿Y qué regalo es…?
—Ya lo veras, te va a encantar. Lo voy a buscar.
—Ve, yo te espero aquí.
…
En la residencia Legan, Elisa había pasado la noche en la habitación de Tom. Llevaba dos años de una relación oculta con él, una relación pasional, donde no existía ningún compromiso. Para ella Tom era un chico con el que podía pasar un buen rato, ya que sabía que jamás podría tener algo serio con él. Era un simple chofer y ella merecía a un hombre como William Andrew.
—Ya tengo que irme –dijo Elisa colocándose su ropa.
—Esta noche te espero nuevamente –le dijo Tom desde la cama.
—Voy a ver si puedo venir.
—Si no vienes soy capaz de ir a buscarte a tu cuarto.
—Jajajaja, no te atreverías, Tom. ¿Qué pasa si mi padre te descubre entrando a mi cuarto?
Él se levantó de la cama.
—Le tendría que contar la verdad.
—Si lo haces te hecha a la calle a patadas.
—¿Y qué…? Por ti estoy dispuesto a perder mi trabajo.
—¿Lo dices en serio, Tom?
—Sí, lo digo en serio, me gustas demasiado, Elisa Legan–le dijo tomándola por la cintura y besándola con mucha pasión.
...
Después de aquel acalorado beso, Elisa subió a su habitación, donde al llegar se dio cuenta que su celular estaba sonando.
—Tía Elroy, que sorpresa. ¿Cómo ha estado? –contestó tirándose a la cama.
—Bien, Elisa. Te llamaba porque tengo algo que contarte.
—¿De qué se trata?
—De William, acaba de regresar a Chicago.
Los ojos de Elisa se iluminaron.
—¡Eso es maravilloso tía Elroy! Es la mejor noticia que me pudo haber dado.
—Por eso te quise llamar, yo se lo mucho que quieres a mi sobrino.
—Lo amo y ahora voy hacer todo para que sea mío, ya no está esa mentirosa para quitármelo.
—Yo te voy a ayudar a que así sea, Elisa. ¿Qué te parece si vienes en la tarde para que lo veas?
—Ahí voy a estar, tía Elroy.
Elisa se levantó de la cama y comenzó a saltar de alegría.
—¡Que feliz me siento, por fin William va ser mío! –exclamó eufórica.
—Hablando sola hermanita –le dijo Niel que estaba afirmado en el marco de la puerta.
—Niel, William regreso a Chicago.
—Con razón estas tan feliz.
—Ahora sí que me voy a casar con él.
—¿Y qué va pasar con tu romance con el chofer?
Elisa miró horrorizada a su hermano.
—¿De que estas hablando?
Niel caminó hasta ella.
—Hermanita, no te hagas la tonta, sabes de lo que te estoy hablando. Se perfectamente que tienes un romance con el chofer.
—Es solo una aventura –reconoció sin darle importancia –Tom no significa nada para mí. El hombre que va ser mío es William Andrew.
—Nos has pensando que puede seguir enamorado de su ex novia.
—No, el la odia, es una mentirosa que se hiso para por alguien que no era. Así que tengo el camino libre para conquistarlo –sonrió complacida.
—Elisa me prestarías un poco de dinero.
—¿Por qué no le pides a papá?
—Papá no me quiere dar ningún centavo, dice que me lo gasto con mujeres y mis amigos.
—¿Acaso es mentira?
—Elisa, no seas mala préstame dinero –le insistió Niel –No querrás que le cuente a mi padre que te acuestas con su chofer.
—¡Me estas chantajeando!
—Tómalo como quieras.
—Está bien…-dijo Elisa buscando su cartera donde le paso el dinero.
—Gracias, hermanita –Niel le dio un beso en la mejilla –Salúdame a tu William Andrew.
—En tu nombre voy a saludar a tu futuro cuñado.
…
Por la tarde, Elisa luciendo un atractivo vestido y un peinado nuevo, se fue a la mansión Andrew, para darle la bienvenida a su querido William Andrew, él hombre del cual siempre ha estado interesada y que ahora que había regresado no iba descansar hasta conseguir casarse con él.
—Qué bueno que llegaste, Elisa –la saludó Elroy.
—¿Y dónde está William?
—Debe estar por bajar.
—¡Muero por verlo!
—Lo se…Elisa y no sabes cómo desearía que William se casara contigo. Después de lo que pasó con Candice solamente tu puede ser la esposa de él.
—Le aseguro que así va ser, tía Elroy.
En eso apareció Albert.
—William, mira quien vino a verte –le dijo Elroy.
Albert arqueo los labios al ver que se trataba de Elisa Legan.
—Hola, Elisa –la saludó.
—Bienvenido, William –le dio un fuerte abrazo –¡Estas guapísimo!
—Gracias…¿Cómo has estado, Elisa?
—Extrañándote mucho.
—Elisa, te quedas a cenar con nosotros –le ofreció Elroy.
—Preferiría que William me invitara a cenar algún lado –contestó con un tono coqueto.
—Elisa yo…
—Sobrino invita Elisa, me imagino que tienen mucho de que platicar –lo presionó la anciana.
—Está bien –dijo Albert sin tener otra alternativa.
...
Candy y Anthony habían ido a ver una entretenida película a un cine de la ciudad. Habían pasado una tarde muy amena, donde ambos se estaban conociendo de una manera diferente. Anthony estaba fascinado con Candy, ella era tan dulce y alegre que lo hacía enamorarlo más. Y Candy estaba viendo en Anthony a un chico sencillo, que tenían muchas cosas en común.
—¿Candy, te gusto la película? –le preguntó Anthony.
—Si…me reí mucho -respondió ella con una risita.
—Qué bueno, a mí también me gusto.
—¡Me encanta las comedias!
—Entonces no te arrepientes de haber venido conmigo al cine.
—Claro que no Anthony, la pase muy bien.
—¿Te gustaría ir a comer algún lado?
—La verdad ya quería irme a mi departamento.
—Pero es temprano todavía, anda vamos a cenar a un bonito restaurante.
—Está bien, vamos –contestó la rubia con una sonrisa.
Minutos después Candy y Anthony llegaron a un restaurante de la ciudad, donde pidieron una mesa.
—¿Candy que te gustaría cenar?–le preguntó el joven.
—Podría ser un pescado.
—Es una buena opción, yo voy a pedir lo mismo –dijo mirando el menú.
—Es muy bonito este restaurante –comentó Candy mirando a su alrededor las mesas y la decoración que tenía, cuando sus ojos se paralizaron en la entrada, donde venían llegando la presencia de Albert y Elisa Legan.
La rubia enfermera se quedó paralizada sin dejar de mirarlos.
—¿Que te gustaría de postre?
Ella no le respondió
—¿Qué pasa, Candy? –preguntó Anthony.
—Mira quien viene entrando al restaurante.
Anthony desvíos sus ojos hacia la entrada encontrándose con su tio y Elisa.
—¿Que hace mi tio aquí?
—¿Anthony, por qué no me contaste que había regresado?
—No lo sabía…
Elisa en ese instante se dio cuenta que Candy estaba con Anthony.
—William, ahí está Anthony con tu ex novia.
Albert miró hacia ellos, sintiendo una punzada en su corazón. Ahí estaba la mujer que todavía amaba, más hermosa que nunca y en compañía de su sobrino.
Por otro lado ella sentía que su corazón se le iba salir por la boca, rencontrarse con el amor de su vida, la hacía sentir una gran emoción, a pesar que sabía que él la despreciaba.
—¿Que hacen juntos? –se preguntó Albert inundado de celos.
—No lo sabías, ellos se han seguido viendo, hasta Anthony está haciendo sus prácticas en el mismo hospital donde trabaja esa mentirosa. Y la muy arribista está haciendo todo para quedarse con tu sobrino, claro como no lo logro contigo.
Albert enfurecido salió rápidamente del restaurante.
—¡William, espérame! –le gritó Elisa siguiéndolo, pero este se marchó en su automóvil a toda velocidad.
Continuará…
Hola lindas chicas.
Espero que se encuentren muy bien. Aquí les dejo otro capitulo de este fic, espero que lo difruten.
Gracias a todas las chicas que votaron, me gusto mucho cada una de sus opiniones. Hay algunas que si desean que Candy se de una oportunidad con Anthony y otras dicen que no, por otro lado algunas chicas desean que conosca a otro galan, así que estan dividida las opiniones jejejeje.
Saludos y agradecimientos a las chicas que comentaron el capitulo anterior :
Selenityneza, elenharket2, Yuyu, elbroche, Balderas, Mizty mend, karlafer30, Adri Garca, Guest, Guest, Nina, tutypineapple rosarioescobar, Balderas, Dady, Patty Martinez, MadelRos, KT1947, Guest, Coqui Andrew, Sandra Carreo, Guest, Loreley Ardlay, Dady, Chickiss SanCruz.
Gracias por su apoyo.
