.
.
.
Capítulo 4
.
.
.
.
¡Un tonto!
Así me sentía un verdadero tonto, la botella vacía cobro mi mal humor al patearla dejando que todo se vaya con ese acto.
Lucy tenía razón, teníamos sexo, pero no teníamos nada más profundo, no tenía que preocuparme por ella, pero aun así me preocupaba.
Al llegar a mi hogar solo pude echarme sobre mi cama pensando en todo, Happy se echó sobre mi buscando mi cariño. Ni siquiera había pasado la semana y ya tenía esta maraña de pensamientos.
—Maldito Gray...
Sea lo que le haya dicho la hizo llorar. Lucy estaba lastimada y no saber el motivó provoca que me surja la impotencia.
Mis ojos se estaban cerrando cuando escuche que llamaban a mi puerta. Pesadamente me levanté, casi arrastrando mis pies llegué a la puerta, solo al abrir sentí unos cálidos labios sobre los míos.
Sorprendido observé a Lucy, aunque luego comencé a cerrar mis ojos buscando un mayor contacto. Luego cerré la puerta y entre besos nos adentramos a mi habitación.
—¡Ah! ¡Nat...Natsu!
Solté un gruñido al sentirla, mi mandíbula se tensaba y este indescriptible placer solo nublaba mi vista, quería verla. Así que reuní fuerzas y traté de verla.
Allí estaba saltando sobre mí, dominándome. Los pechos de Lucy rebotaban al compás de sus movimientos y su cabello rubio también. No pude más y deje caer mi cabeza cerrando mis ojos dejando que ella me lleve al mismo cielo.
—Nat-Natsu...
—¡Lucy! ¡Más por favor! —roge, solo después de eso Lucy comenzó a mover su cadera mucho más rápido provocándome múltiples descargas, se sentía tan bien. Finalmente, ambos gritamos, habíamos acabado.
Mi respiración estaba recién calmándose, por lo cual mis pensamientos volvían a ser claros, me dolía esto, no sabía que hacer este tipo de cosas acarreara un peso semejante al dolor. Lucy me había dejado en claro que yo era su juguete.
Escuchar como ella se vestía para marcharse me lo dejaba más que claro. Y me revelaba el leve dolor que sentía.
Tenía que terminar esto, temía que todo se fuera de mis manos.
—Lu...
—Lo siento.
De inmediato me callé, allí estaba Lucy dándome la espalda en medio de mi habitación, me levanté confundido.
—¿Q-qué? —pregunte.
Lucy dio media vuelta para verme con ojos cristalinos, un leve dolor surcaba de ellos.
—Que siento lo que te dije por la tarde —en ese momento el aire se me podía haber ido de mis pulmones—yo...no debí hacerte pagar mis problemas, no debí haberte dicho algo. Bueno...no tenemos nada, pero, eso no significa que no tengas valor para mí—parecía nerviosa, bajo la mirada—te preocupaste por mi...te tomaste las molestias de buscarme—cuando observé mejor vi como mordía su labio inferior, estaba a punto de llorar —Se que...no merezco...
—¡Lucy! —sin pensarlo la estreche entre mis brazos ocultando su rostro. Sin más solo sentí la calidez de sus lágrimas—no te preocupes. Lamento haberte molestado. Yo verás, me había preocupado.
Pasamos un rato así, sin decir algo más. Era la primera vez que la tenia de esa manera.
—Gracias por preocuparte Natsu.
—Bueno. Sé que solo tenemos una relación exclusivamente sexual...pero...
—¿Pero? —preguntó sin separarse de mí. No podía hablar, me repetía una y otra vez lo tonto que podía ser—Bueno. No me molestaría que me hables de vez en cuando en el instituto.
¡Esto era demasiado!
Y.…me hacía feliz.
—¿Te agrada la idea? —preguntó.
—Claro.
Lucy se separó delicadamente. Me observó por un largo rato, pensándolo bien, nunca habíamos intercambiado alguna conversación personal que no tuviera de por medio el sexo.
—Desnudo Dragneel. Completamente desnudo.
Cuando me di cuenta estaba desnudo.
¡Lo había olvidado!
—¡N-no me mires! —grite probablemente demasiado rojo mientras buscaba algo para cubrirme, pero pronto mi accionar se vio opacado por la linda risa que soltó Lucy.
Era cantarina y realmente bella, podría pasar horas escuchando su risa.
Lucy me observó juguetona.
—Como si nunca hubiera visto tu cuerpo Dragneel. Tranquilízate o me veré obligada a tirarte sobre la cama.
Baje la mirada apenado por recordarla sobre mi montándome una y otra vez.
—Bien...será mejor que me vaya retirando, la pase bien Dragneel. Muchas gracias.
Lucy. acomodó su cabello dispuesta a cruzar la puerta, me alarmé, y buscando una solución me di cuenta que apenas eran las nueve de la noche.
—¡Espera!
Lucy volteó sorprendida, pero expectante. Trague duró y me arriesgue a que ella se negará y se fuera.
—Es muy temprano aún. Verás no cene ni nada. Y me preguntaba si querías, bueno si querías quedarte a cenar.
Lucy parecía analizar mi propuesta. Suspire resignado esperando su rechazó.
—¡Será divertido! -afirmó. Parpadee confundido ante su reacción, no me lo creía—Bien. Iré a sacar los ingredientes para la cena. No tardes.
Y sin más salió de mi habitación.
Sólo me quede allí parado, totalmente confundido. Era una mezcla extraña que explotaba en mi interior.
Pero pude distinguir lo feliz que me sentía.
