.

.

.

Capítulo 5

.

.

.

.

Raro. No había otra palabra para describir aquella situación.

Desde hace tiempo atrás que mi vida había girado por completo para ser revuelto patas para arriba, sin duda alguna la responsable de que mi mundo ahora se encontrara tocado era: Lucy Heartifilia.

No me quejo nunca lo hice, porque de alguna manera ella tiene algo que me obliga a ceder ante sus deseos. Desde aquella noche en la cual ella me dijo que trataría de llevar una vida normal conmigo como compañero no había hecho semejante cambio. Debo admitir que me irritaba que ella me hablara específicamente solo cuando no había nadie a nuestro alrededor, nunca se lo dije porque temía que lo tomara a mal y dejara de la nada de verme inclusive de lejos.

Aun así, las pocas veces que hablábamos de nuestros gustos la observaba con detenimiento Lucy era hermosa, no había duda de ello, no sabía cómo hacía para mostrar antes todos una apariencia sensual como a la vez inocente. Lo que sabía de ella era que le encantaba el color rosa, por ello me dijo que cuando teníamos sexo le encantaba enredar sus dedos entre mi cabellera lo cual provoco que me sonrojara en ese momento y Lucy de inmediato soltaba una de esas carcajadas que tanto me gustaban, le gustaba cualquier tipo de película, desde las comedias románticas hasta las de acción, amaba comer de todo, no importa que sea, además que el chocolate era su perdición. Pero cuando trataba de ir más allá de solo gustos ella me detenía sutilmente.

Lucy nunca me dejo conocerla más allá de su belleza.

Pero no tenia de que quejarme en absoluto, ella estaba tratando que nuestra relación fuera más allá que puramente sexo. Y ello me alegraba. Aquella mañana como siempre me encontraba caminando con mi amiga Lisanna ella me contaba con gracia como su hermana Mirajane llevaba su relación con Laxus, de la misma manera que ambos nos reímos por las peleas graciosas de Elfman y Evergreen, Lisanna me comento que Mira estaría encantada de verme por la casa uno de esos días para cenar, una oferta tentadora que no podía rechazar, siempre me gustaron los platillos de Mira.

—¿Recuerdas cuando éramos niños y Mira-nee te dijo que yo cocinaría tan rico como ella? —me cuestionó ella, asentí divertido.

—Solo era una treta de Mira para convencerme que me case contigo—recordé divertido. Lisanna sonrió levemente sonrojada.

Ambos nos dispusimos a entrar al aula cuando alguien se había interpuesto en nuestro camino.

—Buenos días Dragneel—Lucy soltó una risita al verme completamente paralizado ante su saludo, volvió su mirada a Lisanna y con un asentimiento de cabeza la saludo-Strauss—Lisanna asintió en respuesta.

-Bu...buenos días Heartifilia- salude. Lucy me sonrió cruzándose de brazos.

— ¿Cómo amaneciste? —me pregunto confiada, observe a nuestro alrededor y note como estudiantes murmuraba ante nuestra escena.

—Muy bien ¿tu? —pregunte.

—Muy bien, la verdad tuve un sueño maravilloso- me dijo mordiendo su labio.

—Ya veo—susurre cohibido ante su insinuación. Lucy soltó una sonrisa y golpeo mi hombro mientras se iba.

—Espero vernos pronto Dragneel—me dijo, y por algún motivo supe que era la promesa para un encuentro mi pecho se calentó de repente queriendo entender como era eso. Lucy se alejó ante mi mirada.

—Natsu...

—¿Ah? —pregunte regresando a la realidad.

—Tú y Lucy...bueno.

De inmediato me alarme sonrojado.

—¡No! —negué estrepitosamente mientras entraba prácticamente al instituto corriendo bajo la mirada de los demás alumnos.

Durante las clases Lisanna me miraba de reojo de vez en cuando sabía que estaba sospechando sobre mi comportamiento, últimamente estuve demasiado cambiado según ella, pero nunca le di motivos para que lo afirmara y estoy seguro que con lo que había pasado con Lucy ella estaría sospechando aun con más ardor. Por un momento me sentí un miserable.

Desde niños Lisanna y yo nos contábamos todo, ella siempre fue mi mejor amiga, cualquier problema siempre estaba ella y sus hermanos para mí, ahora Lisanna no tiene ni idea de mi relación turbulenta con Lucy. Si supiera no sabría que me diría, si me juzgaría si me dejaría de lado, de solo pensar que Lisanna se aleje de mí me duele, es una persona importante para mí.

Solté un sonoro suspiro al sentir como los pensamientos acababan conmigo, estaba hecho una completo lio, y cuando sonó el timbre de receso creí sentirme liberado. Antes de levantarme pensé que Lisanna me acompañaría, pero no fue así, ella dijo que Elfman la llamaría para dejarle un recado y tenía que estar en el aula. Solo asentí ante ella y me fui.

Mientras caminaba por los pasillos miles de pensamientos se cruzaban en mi mente, la relación extraña que llevo con Lucy estaba acabando con mis momentos de paz absoluta, de hecho, a veces me preguntaba qué hubiera pasado si no hubiera aceptado su propuesta, pero sabía que los caminos de los tal vez ni me llevarían a nada. Un leve chistido llamo mi atención, comencé a mirar de un lado a otro buscando al responsable pero no había visto a nadie.

De inmediato supe de dónde provenía aquel sonido, había un cuarto de limpieza me hacer con sigilo temiendo que sea algo peligro, el chistido seguía llamándome cuando de repente la puerta se abrió lo suficiente para que alguien me tomara del brazo y me hiciera entrar a la oscuridad de la habitación.

—¿Qué...?

—Shhh. Silencio Dragneel nos descubrirán.

—¿Lucy?

—Si Dragneel. A no ser que traigas locas a más chicas.

Solté una risa amarga.

—Lo dudo mucho— sentencie.

-Pero si estas realmente bueno—me susurro lo que provoco que me estremeciera—Realmente te deseo Dragneel no podía esperar más.

—Espera...estamos en el instituto—dije.

—Que importa. Quiero tenerte ahora para mi sola.

No pude continuar porque Lucy se apodero de mis labios, nunca podía resistirme luego de que sus labios tocaban los míos, ella lo sabía estaba perfectamente seguro que ella era consiente que siempre sucumbía a sus deseos. Lucy rodeo mi cuello en medio de la oscuridad mientras su lengua entraba a mi cavidad para inspeccionar, enrede su lengua con la mía en una lenta caricia.

Me sentía desfallecer por lo genial que se sentía nuestras lenguas unidas, juntas. Fueron varios besos que acabaron con nuestra respiración cuando Lucy me empujo contra una pared. Comencé a jadear cuando sentí como pasaba su lengua por mi cuello y acariciaba mi torso bajo mi camisa.

—Eso es Dragneel—me susurro mientras se deshacía de mis pantalones.

—Por favor...Lu...podemos esperar—le sugerí incomodo por el lugar. Pero en medio de la oscuridad escuche su risa lo que provoco que mi corazón bombeara con más fuerza, me encanta su risa.

—Te necesito— me dijo en un susurro cuando tomaba mi miembro con su mano, un gemido escapo de mi boca. Lucy comenzó a mover su mano de arriba y abajo, se sentía genial, me estaba volviendo loco. Pequeños gemidos escapaban de mí ser, tenía que retenerme de no gritar con fuerza por la abrazadora sensación que me provocaba su tacto. Mi pecho subía y bajaba, Lucy detuvo sus caricias y me sentí impotente, liberé un leve quejido, me dio un pequeño beso-Dilo. Di que me necesitas Natsu- me pidió.
Estremecido tomé su rostro en medio de la oscuridad y encontré sus labios.

—Te...necesito.

—Me tendrás—me prometió mientras daba un pequeño salto aferrándose a mí, ambos gemimos al sentir nuestros sexos rozándose—Dragneel...por favor—rápidamente la tome con mi fuerza y la apoye contra la pared Lucy aferró sus piernas alrededor de mi cintura y rápidamente en un movimiento seco entre en ella, ambos gemimos con casi sonoramente. Comencé a moverme dentro de Lucy ella gemía al lado de mi oído, podía escucharla claramente como su cantarina voz liberaba su placer, aquel que yo le estaba proporcionando, por mi parte yo mordía mi labio con fuerza para no gritar de placer. Comenzamos a movernos más rápido, me estaba perdiendo sentía que en cualquier momento me lastimaría el labio por morderlo tanto—Be...besa...me— me pidió entre gemidos que querían ya ser sonoros.

Ambos juntamos nuestros labios mientras nuestras lenguas se buscaban desesperadamente, entonces sentí que podía gemir cuanto se me diera la gana. Comenzamos nuevamente a movernos con más desenfreno mis gemidos y los de Lucy se fundían en uno solo. Mi miembro bombeaba dentro de ella una y otra vez queriendo la liberación. Llego aquel momento en el cual solo se escuchaba nuestros gemidos ahogados, nuestros jadeos cuando nos separábamos solo unos segundos para tomar bocanadas de aire y el sonido de nuestros sexos acoplándose una y otra vez. Me estaba volviendo loco, quería más, mucho más, estábamos desesperados por ello me moví con más fuerza. La penetraba una y otra vez, una y otra vez. Hasta que por fin sentimos la liberación tan aheleada.

Con una última estocada ambos gritamos entre nuestro beso.

Suspire aliviado y con Lucy nos deslizamos hasta chocar con el suelo. Salí de Lucy y escuché un pequeño quejido por su parte.

—Estuvo fantástico—dijo Lucy mientras me vestía.

—Espero que nadie nos haya escuchado—conteste.

—Lo dudo. Aunque si alguien nos hubiera escuchado seguro está masturbándose ahora.

—¡Lucy! —reproche.

Lucy rio.

—¿Qué? Las cosas como son Dragneel—contesto—aunque me gustaría verte masturbándote mientras repites mi nombre una y otra vez—me susurro cerca.

—Ca...cállate—masculle sonrojado. Lucy no dijo nada más, pero estaba seguro que su sonrisa estaba presente.

Ambos salimos del cuarto de limpieza con cuidado de no ser descubiertos.

Al llegar al aula suspiramos al notar que llegamos tarde, y por primera vez en toda mi vida escolar no masculle, sino que le sonreí a Lucy divertido mientras me tomaba el atrevimiento de arreglar un mechón suyo.

Ella me sonrió en repuesta y abrió la puerta del aula.

Luego de que el profesor Wakaba nos diera un pequeño sermón sobre la puntualidad nos permitió volver a nuestros asientos.

Trate de ignorar la mirada interrogante de Lisanna como los murmullos del aula, había empezado a disfrutar de mi cambio de vida.

Pensaba en todo lo ocurrido. Me preguntaba cómo alguien como es que alguien como Lucy se sintiera atraída por mí. Y mientras más lo analizaba me descubría sonriendo levemente.

—¡Repitelo! —cuando levanté mi mirada vi a Lucy levantarse de su asiento mirando con rabia a Gray

Gray se levantó empujando su asiento violentamente mientras la miraba con recelo.

—¿Otra vez quieres escucharlo Lu?

Lucy le planto una mirada furiosa y en un instante el sonido sordo de la palma de Lucy chocando contra la mejilla de Gray fue lo único que se escuchó.

—¡Ustedes dos basta! —grito el profesor, Gray apretó su s dientes y fulmino a Lucy con la mirada— ¡Llamare al director!

Él la miro como si quisiera hacerla añicos.

—¡Eres una maldita perra! —bramó.

—Natsu...—me llamó Lisanna cuando me vio plantarme frente a Gray.

—No la vuelvas a llamar así—advertí observando a Gray.

Gray me planto la mirada apretando su mandíbula para luego sonreír con furia.

—Ya veo...—susurro—así que esta perra ahora te folla.

Un fuego broto de mí, sentí como comenzaba a fluir por mi cuerpo y me quemaba el pecho, era un fuego que necesitaba ser liberado.

—Natsu...—me llamó Lucy tocando mi hombro.

—¿Que...dijiste? —pregunte temblando.

Gray sonrió de lado.

—¡Perra! ¡Que Lucy es una perra!

Entonces mi razón se nublo.

—¡Cállate!

Brame al tirarme sobre Gray, escuche el grito sonoro de todos mis compañeros de aula.

Luego la oscuridad de todo me absorbió, era como estar perdido entre tanta muchedumbre solo que esta vez me impregnaba sin indicios de salida.

—¡Natsu! —grito Lucy y creo que también Lisanna, pero los brazos que me sostenían eran de Lucy.