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Capítulo 7

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No había permitido que dijera algo, no obstante, había algo seguro. Lisanna no estaba dispuesta a dejar que cualquiera pudiera escuchar alguna palabra de la conversación, por ello, la albina tomó el brazo de Natsu y lo guio hacia la salida del instituto. Aquella situación estaba generando una incomodidad de mal gusto en el muchacho.

Apenas se escuchaba el paso de ambos sobre la vereda bañada por la luz del mismo atardecer, no tenía fuerzas para huir del agarre de Lisanna.

—Al final, es por eso que de repente hablabas con Heartifilia—murmuró ella levantando su mirada hacía él. Natsu intentó alejarse, pero Lisanna lo sujetaba de tal forma que el remordimiento lo golpeaba evitando que lo logrará con éxito.

—Lo lamento—susurró él—todo paso tan rápido, solo lo hicimos...

Pudo percibir los ojos cristalinos de Lisanna, no había manera de evitarlo.

—¡Natsu! —la exclamación repentina lo tomo por sorpresa, no esperaba que su amiga descargara su frustración con un golpe tan débil contra su pecho, a pesar de todo, aquel golpe había logrado transmitir lo necesario—¡eres malo! ¡sabias que yo...!

—Perdóname...—se inclinó ante ella realmente arrepentido por estar provocando las lágrimas de una de sus más preciadas amigas—debí decírtelo, pero me aterraba tanto que me dijeras que estaba haciendo mal...yo no quiero perder tu amistad.

—Siempre te amé—aquellas palabras fueron aquella piedra que repentinamente lo obligaron a retroceder—y pensar que estuviste con ella...me duele—a pesar de que intentaba limpiar sus lágrimas unas nuevas volvían a surgir—perdóname, pero, necesito estar sola por un largo tiempo.

—Lis...

Lisanna desapareció del panorama junto con los últimos rayos del sol mientras arrastraba sus pies notablemente derrotada.

Sin mucho más de por medio Natsu abandonó el lugar con la cabeza baja. Por primera vez estaba preguntándose si fue correcto aceptar a Lucy en su vida. Y aunque gran parte de él estaba aún divagando entre las declaraciones de Gray quería creer que todo era un simple mal entendido, Lucy seguiría a su lado y Lisanna tal vez mejoraría. Si, sinceramente él esperaba ello.

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No estaba de buen humor, sus pisadas firmes eran una clara muestra de su repentino enfado. Jamás había permitido que una situación le generará la suficiente importancia como para sentirse de aquella forma y por esa razón se le hacía complicado controlarse. Cruzó la pista y de su pequeña bolsa sacó una barra de chocolate para devorarla con premura, le urgía llegar a su departamento y dejarse arrastrar por el sueño. En dos ocasiones evitó enviarle algún mensaje a Natsu, de haberlo logrado habría caído rendida ante su imposición por no mostrarse interesada en él.

El rugido de una moto interrumpió sus pensamientos, por instinto volteó hacía la derecha para distinguir aquella sonrisa desvergonzada. Exhalo entrecortadamente y apretó el agarré de su bolsa.

—¿Qué quieres? —preguntó de mala manera, dio una última mordida a su barra y guardó la envoltura en su bolsillo—no sabía que habías regresado—comentó para reiniciar su caminata. El sujeto la siguió aún montado en la moto, su mirada penetrante se posó sobre los pechos de la rubia.

—Qué manera fea de recibirme Lu—canturreo sacudiendo su cabeza mientras sus hebras doradas acompañaban el movimiento.

Lucy le lanzó una mirada dura, acomodó uno de sus mechones tras su oreja e ingresó al departamento no sin antes soltar una risa amarga.

—Vuelve a irte al demonio, Jackal.

Cerró la puerta de la entrada principal no sin antes escuchar parte de la carcajada del sujeto, llevó su mano hacía su pecho y dejó escapar una gran cantidad de aire que estaba reteniendo. Muy a pesar de intentar mantener la calma y querer llegar a su departamento, tuvo que sentarse unos minutos para poder controlar el temblor de sus piernas.

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Al día siguiente el asiento de Lisanna se hallaba vacío, no tenía forma de saber cómo se encontraba ya que al llamarla inmediatamente era enviado al buzón de voz. Lucy no le había enviado algún mensaje y aunque lo estaba negando deseaba tanto que ella hubiera mostrado alguna preocupación por él, el murmullo de sus compañeros lo irritaba a tal punto que maldijo en más de una ocasión. Lucy apareció sin dirigirle alguna mirada, aquel acto desinteresado por parte de ella fue un golpe bajo, el muchacho junto sus manos sobre la mesa e intentó mantener la calma.

«Tranquilo, debe estar cansada. Se ve agotada»

Pasó la clase chocando la punta de su lápiz contra la hoja de su cuaderno vacío, deseaba en todo momento que el timbre del receso callara a su profesor. A los pocos minutos aquel deseo se cumplió, su cuerpo volteó sobre su asiento y vislumbró a Lucy salir del salón ante la llamada de alguien.

—Demonios...—se puso de pie y salió del aula por la puerta principal, observó a Lucy hablar con total soltura con otro muchacho, sin siquiera pensarlo se acercó a ambos con una sonrisa forzada-Hey Lucy ¿quién es?

Lucy frunció el ceño y sonrió nerviosa al chico que con las cejas levantadas dirigió su mirada sobre el muchacho y sonrió por sentirse algo más alto que Natsu. Inmediatamente Lucy posó sus manos sobre el pecho del joven.

—Es Loke—contestó rápidamente—Loke, él es Natsu.

Loke acomodó sus lentes y esbozó una sonrisa mientras extendía su mano.

—Un gusto, Natsu.

Podía sentir el malestar irritando su propia garganta. A pesar de intentar articular alguna palabra solo se limitó a extender su mano y asentir con la mirada áspera.

—Bueno, luego arreglamos para la clase particular.

—¡Claro Lu! —exclamó él emocionado, sin esperar más comenzó a caminar por los largos pasillos del instituto. Al oír sobre la clase particular Natsu percibió un golpe helado contra él.

—¿Clase? —murmuró con la voz entrecortada, le estaba costando hablar inclusive la mirada despreocupada de Lucy le exasperaba, al percataste que ella no tenía intención de dar explicación alguna optó por comentar sobre el mensaje que esperaba recibir por parte de ella —no me llamaste ayer...

—No tenía muchas ganas de tener sexo, la verdad—aquellas palabras lo dejaron desconcertado, vislumbró tal vez la sonrisa burlona de Lucy no podía saberlo con certeza ya que su vista se nublo repentinamente.

—No tenías ganas de tener sexo ¿tú? ¿acaso crees que esperaba solo eso de tu parte? —las lágrimas de Lisanna y las palabras de Gray retumbaron en su cabeza, cerró sus ojos vertiginosamente y suprimió los deseos de llorar—sabes que estaba mal ¡necesitaba que por lo menos me llamarás para preguntar!

La rubia levantó sus manos manifestando una sonrisa inocente.

-Yo que sabía que estabas mal, no voy a estar llamándote para saber que sientes.

No lo pudo soportar más, retrocedió aterrado, la sonrisa de Lucy, que tantas veces consideró hermosa en aquel momento le producía rechazo. Unas pequeñas lágrimas se acumularon en sus ojos rasgados, estaba aterrado, tenía miedo. En aquellos pequeños microsegundos pudo discernir porque esperaba alguna muestra de afecto de ella, la razón por la que le dolía su indiferencia y por la que se sentía sucio al ser alguien que solo satisfacía los deseos carnales de Lucy.
Natsu Dragneel se sentía perdido al darse cuenta que la amaba y lo peor es que era de Lucy.

—Espero haberte dado la diversión que querías, Lucy—con los brazos temblorosos se alejó caminando como pudo. Quería tenerla lejos, por primera vez quería que Lucy estuviera lejos de él.

No le había podido responder. La voz rasposa y dolorosa de Natsu lo demostraba todo. La sonrisa que se esforzó por mostrar de a poco se borró de sus labios y cerró sus ojos con pesar.

—Perdóname—aunque no lo demostrara Lucy Heartfilia por dentro sentía el latir desenfrenado de su corazón y el ardor de las lágrimas.

Era la primera vez que alguien más le preocupaba y no podía demostrarlo, era necesario para ella ahogar todo aquello en lo más profundo de su ser. Retrocedió, tenía ganas de encerrarse unos minutos en el baño, sin embargo, la mirada helada de Gray se interpuso en su camino.

—Sabía que era cuestión de tiempo—comentó ingresando al aula—siempre te gustó esto ¿verdad? ver como todos lloran por ti—un pesado suspiro abandonó el ser de Gray—me da lástima por Dragneel, es un buen chico.

Gray se alejó ingresó riendo abiertamente, Lucy pestañeo reteniendo las lágrimas. Quería negar todo lo que le había afirmado, pero no pudo. No podía dejar al descubierto que Natsu efectivamente era diferente, y es por ese mismo motivo que deseaba que él no se viera nunca más involucrado con ella.