Capítulo 9
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No vuelvas
No vuelvas sin razón
No vuelvas
Estaré a un millón de años luz
Soda Stereo
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Como todas las tardes luego de que el timbre anunciará el final de las clases, los alumnos se amontonaban en la amplia entrada carcajeando y armando planes, la mayoría anhelaba realizar alguna actividad antes que ir a casa. Después de todo, el invierno estaba desistiendo de predominar para permitir un poco más de tiempo de luz a la jornada.
Natsu estaba sorprendido por su determinación tomada hace apenas un par de horas, el lugar vacío de Lisanna fue ocupado por Gray, era inevitable no escuchar el murmullo de sus compañeros impactados por tal cambio de un día para otro.
—La calle es también muy linda, en cuanto vi el anuncio supe que era mi oportunidad y que ahora somos amigos es una señal—anunció luego de que abandonaran el salón, la sonrisa alegre de Gray le transmitía confianza.
—Si mis padres se enteran me darán un sermón.
—Sermón, espera ¿vives solo?
—Vivo solo, pero ellos me ayudan económicamente. Por eso en cuanto sepan esto dirán que no hace falta que trabaje.
—Entiendo—el pelinegro meditó unos segundos, no tenía idea de aquella parte de la vida del callado Natsu, no poseía alguna curiosidad por él hasta que lo vio cerca de Lucy. Tal vez debería estar agradecido con ella por haberlo conocido—de todas formas, es una gran experiencia. Estoy seguro que lo entenderán.
—También lo esperó—murmuró el pelirrosa luego de cruzar la primera avenida del instituto, alrededor de ellos los demás chicos se despedían e incluso jugaban entre golpes—es algo nuevo para mí y la verdad, en este momento deseo tener mucho que hacer.
—¡Perfecto! Esto te sacara de la rutina, te lo aseguro.
Ambos continuaron conversando sobre la situación familiar de cada uno, Natsu consiguió enterarse que los padres de él estaban trabajando fuera del país, Lyon es su hermano mayor por cuatro años y estaba estudiando en la universidad Lamia Scale, por otro lado, Ultear trabajaba como secretaria en las oficinas de la empresa de Ichiya. Para él era muy gratificante entender a Gray; mientras tanto Fullbuster concibió la razón por la que Natsu resaltaba en la clase académicamente. Fue un gran descubrimiento para él estar al tanto de la vida detrás del Dragneel que todos veían diariamente.
—Esta por oscurecer—observó Natsu en cuanto llegaron al centro de la ciudad, por su parte Gray parecía buscar con su mirada el lugar al que animosamente se refería, luego de unos segundos el pelinegro con un movimiento de cabeza registró un local que se hallaba entre tiendas de ropa. Dragneel a los lejos vislumbró alrededor de cuatro mesas fuera del local, todas con una decoración bastante agradables, el tono blanco resaltaba entre las luces que iluminaban la noche.
—Ultear dijo que tiene un buen amigo en este lugar, le dio gracia lo chico que es Magnolia—manifestó al admirar el cartel que daba nombre a la cafetería, ambos se echaron un vistazo y consintieron que el nombre parecía rudo y de fantasía para una cafetería bastante bonita.
—Titania...—musitó Natsu. Su amigo fue el primero en dar un paso al abrir la puerta y desencadenar un ruido proveniente de una pequeña campana, el lugar ostentaba una iluminación afable además de una perfecta sincronización, las mesas a pesar de hallarse vacías se hallaban perfectamente equipadas.
—¿Sientes ese aroma?—preguntó Gray a la vez que se deleitaba con el aroma a pan recién horneado.
—Es delicioso.
Al ingresar con más soltura percibieron a lo lejos unas mesas más grandes listas para grupos de hasta siete personas, ambos prestaron atención encantados a los cuadros exponiendo lo que la cafetería ofrecía como lo mejor de Magnolia, detuvieron su caminar frente a la barra con alrededor de diez asientos individuales con cómodas almohadas. El paso apresurado de un joven interrumpió la inspección de ambos estudiantes. De cabellos azules y sonrisa amable se acercó a ambos luego de dejar sobre una mesa su trapo.
—Bienvenidos a la cafetería Titania ¿Qué desean?—ambos fijaron su mirada en el tatuaje que destacaba en parte de su rostro, cualquiera lo hubiera confundido con un simple delincuente pero el semblante servicial y el hálito amistoso daban una imagen totalmente diferente.
—Venimos por el puesto de meseros—habló firmemente Gray.
El hombre asintió comprendiendo a lo que habían llegado, se quitó su delantal y pasó sus dedos sobre su mejilla pensativo.
—Soy Jellal Fernandez, también soy dueño de la cafetería ¿están completamente seguros de querer el puesto?
Gray dirigió su mirada a Natsu y sin cavilar de más confirmaron estar dispuestos a tomar el puesto. Jellal permitió que ambos tomaran asiento antes de desaparecer al cruzar la puerta trasera. En solo cuestión de segundos unos pasos resonaron y dejaron al descubierto a la mujer con la mirada más dura que ambos pudieron presenciar. Desde lejos apreciaban la fuerza de la mirada de aquella pelirroja que con a pesar una mancha de harina sobre su mejilla lucía realmente amenazante, temblaron en su lugar al tenerla frente a frente, esperaron la ametralladora de preguntas sobre experiencia y el inminente rechazo de ella, con los brazos cruzados y una desgarradora aura aniquiladora los recorrió echando un vistazo de arriba a abajo, su cabello escarlata caía sobre sus brazos, tras ella Jellal les sonreía con cierta compasión, intuyeron en aquel momento porque el joven dueño parecía estupefacto por la valentía de ambos al pedir empleo en "Titania"
El par de minutos que habían transcurrido ante la penetrante mirada de la mujer fueron equivalentes a una eternidad, se alejó de ambos y aflojó sus facciones, con una pequeña sonrisa aporreó la barra con las palmas de sus manos.
—¡Bienvenidos! Seré su jefa, Erza Scarlet. Necesito que llenen estas fichas con sus datos y tenemos que acordar el sueldo además del tiempo que trabajaran, son estudiantes por lo visto-interpretó dejando dos hojas con lapiceras, Jellal observaba el acontecimiento con los ojos totalmente grandes.
—¿Bienvenidos?—murmuró el peliazul.
—Bien...venidos—repitieron ambos chicos sujetando sus fichas, sin perder más tiempo se inclinaron repetidas veces frente a Erza con grandes lagrimones, la mujer elevó ambas manos negando ese gesto, como si fuera una orden sin pronunciar comenzaron a llenar sus fichas con urgencia.
—Los aceptaste bastante rápido—dilucidó Jellal al quedar al lado de Erza, ladeó su cabeza curioso al percatarse que la pelirroja ratificaba con una sonrisa victoriosa.
—No había más opción—giró su rostro y sus ojos indicaron cierta vergüenza—nadie quería el puesto...
Natsu y Gray detuvieron su accionar y quedamente fijaron sus miradas en la pelirroja que cubría su rostro con ambas manos y a Jellal quien le daba palmaditas a la vez les sonreía en forma de disculpa.
—Erza fue muy dura con los anteriores empleados—reveló retrocediendo en cuanto Erza se separó indignada por los recuerdos de aquella mala experiencia.
—¡Se lo merecían! Eran poco carismáticos y solo asustaban a los clientes—frunció sus labios unos segundos antes de dejar caer su mano frente a Gray y Natsu para sonreírles con seguridad—pero ustedes, parecen muy buenos trabajadores. Espero no equivocarme.
—¡En absoluto!
—Natsu y yo haremos un gran trabajo.
—Estoy seguro que será así—admitió Jellal con optimismo.
Sin una palabra más de por medio, ambos terminaron de llenar sus fichas y dieron la entrega luego de unos veinte minutos, a pesar de ser las ocho de la noche se tomaron la molestia de continuar en la cafetería con tal de escuchar atentamente las indicaciones de Jellal y Erza, los pedidos estaban a cargo de Jellal y Erza era quien se encargaba del delicioso menú. Sus uniformes eran bastante pulcros sin llegar a la informalidad. Tendrían un gran sueldo por mes asimismo de ciertos incentivos que les otorgarían con el tiempo.
—De acuerdo—la mujer se inclinó para tomar entre sus manos un cuaderno—Natsu y Gray trabajaran de lunes a viernes luego de clases, la cafetería cierra alrededor de las diez de la noche. Los días martes y miércoles Juvia vendrá a darles una mano. Ah, ya la conocerán.
—Genial, esperó nos llevemos bien con ella—acotó Natsu, a su lado el pelinegro expresó querer lo mismo.
—No se preocupen, es algo seria, pero es una buena compañera.
Las horas pasaron muy rápido a tal punto que ambos gritaron sorprendidos al reparar que eran las diez de la noche, a pesar de no ser su primer día de trabajo colaboraron en lograr que todo estuviera en orden antes de cerrar, se despidieron de Erza y Jellal luego de descubrir que ambos eran esposos.
—Parecen una pareja muy trabajadora—observó Gray reteniendo nuevamente su bolso.
—Además se nota mucho la unión que tienen—demarcó mientras cruzaban una avenida—demos lo mejor en el trabajo—el pelirrosa alzó su mano para estrechar la mano de Gray, el muchacho se detuvo con una notable sorpresa, no obstante, no dudo en estrechar la mano de Natsu con un gesto.
La noche de Natsu estuvo repleta de pensamientos sobre como concurriría el día siguiente, no tuvo el espacio de concurrir a sus dolores más profundos, el nombre de Lucy se ausentó de su ser aquella noche, la emoción por algo nuevo que realizar adormeció sus sentimientos de la manera más justa posible.
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La mañana se hallaba bastante fresca, al salir de su departamento advirtió que su entusiasmo golpeaba su pecho hasta provocarle cosquillas. Tomó el bus con el optimismo trabajando, antes de bajar se animó a desbloquear su celular y buscar a Lisanna entre sus contactos, dubitativo escribió y borro alrededor de cinco veces.
—Vamos Natsu...es tu amiga, murmuró volviendo a escribir con seguridad. Al percatarse que el bus llegaba a su destino, con cierta torpeza se puso de pie y se retuvo hasta llegar a la puerta trasera, antes de bajar por las escaleras del transporte envió el mensaje y guardo su celular.
Liss, espero estés bien. Quería decirte que es un gran día. Anímate a comprobarlo, por cierto, tengo trabajo. No les digas nada a mis padres. Nos vemos, Liss.
Los comentarios de Gray eran realmente entretenidos, fue divertido descubrir que ambos discutían cada hora, pero eran esas discusiones sin mala intención y sobre todo animada para sus compañeros. Natsu se mantuvo tan concentrado durante las clases y en pelear con Gray que no se le paso por la cabeza que Lucy llegó observarlo en un par de ocasiones. Cuando adquirió conciencia de sus agotadoras acciones estaba parado frente a su casillero donde yacía su uniforme. Al salir del vestidor acomodando su camisa distinguió que aún no se hallaba rastro de los clientes.
—En pocos momentos llegaran. Nuestros principales consumidores son los estudiantes—aclaró Jellal acomodando unas sillas.
—En especial las estudiantes—siguió Erza con los ojos entrecerrados—¿No es así, Jellal?
El joven concibió una corriente retorcida en su espalda, con movimientos robóticos observó a Natsu y Gray confirmando lo intensas que eran aquellas estudiantes, hace menos de un mes debía de controlar la emoción de esas adolescentes a la vez que combatía con los celos de su esposa.
—Si tienen algún inconveniente con alguna de ellas no duden en pedir ayuda de Erza y Juvia—señalo lamentando lo agobiados que probablemente se sentirían.
—Muchas gracias, pero creo que Gray será quien pida ayuda con frecuencia—manifestó el pelirrosa adecuando las mangas de su camisa, en su lugar Erza desertó de recolectar los ingredientes para su delicioso pastel de fresas, Jellal le lanzó una mirada curiosa a Gray quien solo subió ambos brazos a sus costados con una pequeña sonrisa.
—¿De qué hablas, Natsu?—aventuró Erza al dejar el tarro de harina sobre la barra—eres bastante atractivo ¿no lo creen todos?
—La verdad, nunca se dio cuenta que algunas compañeras lo consideran atractivo. El problema es que es bastante callado—el pelinegro por unos segundos tomó asiento y soltó una carcajada al ver el rostro de Natsu, fue como si le hubieran lanzado un balde con pequeños cubos de hielo, su rostro sonrojado no hacía más que delatarlo. Los tres presentes comenzaron a reír estrepitosamente, fueron unos cortos segundos livianos antes que la campana del local notificará la presencia de algún cliente, fue Jellal quien dio unos pasos lidiando para detener su ataque de carcajadas, por el momento era el más estable de los cuatro.
—Bienveni...—la sonrisa inmediatamente desapareció del rostro de Jellal al igual que Erza, aquella expresión afligida fue motivo para que aquel rubio esbozara su característica sonrisa retorcida—Jackal...
—Hola, Jellal—gesticuló ocultando sus manos entre los bolsillos de sus pantalones para iniciar su camino hasta adentrarse al local, examinó sin reservas el lugar silbando con una fingida sorpresa—no cambio mucho, por lo que veo solo cambiaron el personal—sus ojos salvajes se dirigieron a Gray y Natsu, ambos no pudieron evitar percibir aquella pesada atmosfera y la dureza que emanaba Jackal.
—Supe que saliste muy pronto—interrumpió Erza con una voz severa, el rubio rápidamente le destinó una mirada a la pelirroja, cruzó sus brazos y permitió que el peso de su cuerpo recayera sobre su pierna derecha.
—Así es, se tragan el buen comportamiento—Jackal sonrió abiertamente como si sus palabras fueran suficiente—me voy a portar muy bien ¿de acuerdo? No dejare que ustedes de nuevo estén dándome reprimendas.
—Jackal, si a lo que viniste es a intimidarnos déjame decirte que...
—Eh eh eh cuidado con lo que digas, Jellal—interrumpió el rubio con sus manos levantadas—esta vez no me contendré por el cariño que les tengo a ustedes.
—Jackal, sabes que era lo mejor.
Natsu advirtió que la arrogancia y tranquilidad de Jackal se había esfumado en cuanto sus ojos rasgados brillaron fijamente hacia su jefe, sin pensarlo se interpuso para evitar que Jackal actuará agresivamente, Gray reaccionó y se mantuvo alerta por si algo ocurría.
—Por favor le voy a pedir que se retire, Jackal—a diferencia de otras veces su voz sonó clara y potente, rígido en su lugar el pelirrosa rogaba internamente porque nada saliera de control.
—¿Quién te crees que eres empleaducho?—rugió el rubio, no iba a permitir que ese desconocido se introdujera en sus asuntos con el matrimonio Fernandez—no es tu asunto, ni mucho menos el tuyo—aclaró mirando también a Gray.
—Es nuestro asunto, viniste a intimidar a nuestros jefes mientras trabajábamos, no vamos a permitir esta falta de respeto—agregó Gray, el pelirrosa ratificó aun con la mirada fija en Jackal.
No pensaron que Jackal se limitara a reír moviendo sus manos a la vez que sus pasos se aproximaban a la salida.
—Que buenos empleados se consiguieron—comentó despectivamente, su expresión se tornó dura—ya hablaremos.
Todos comenzaron a respirar con tranquilidad en cuanto la puerta se cerró secamente, Erza suspiró con la mirada baja sin decir alguna palabra cuando Jellal abandonó el lugar para refugiarse en la pequeña oficina del local. Solo Erza estuvo de pie tras la barra esperando encontrar las palabras para darle una explicación a Natsu y Gray, no deseaban presionarla por ello ambos comenzaron a ordenar las sillas, supieron que probablemente unos veinte minutos fueron los que corrieron hasta que la pelirroja comenzó a hablar.
—Lamento eso, Jackal solo está molesto con nosotros a pesar que lo hicimos por su bien.
—No te preocupes, Erza—platicó rápidamente Gray.
—Así es, a pesar que los conocemos de poco tiempo creemos que son sensatos.
—Jackal antes era muy amable y...—la mujer se perdió por unos segundos en sus recuerdos—pensar que íbamos a ser familia.
—¿Familia?—ambos jóvenes se miraron intrigados por el dato, una pequeña sonrisa iluminada por la nostalgia se dibujó en el rostro de Erza.
—Sí, Jackal hace años tuvo una relación con la prima de Jellal.
—Sí, mi prima—interrumpió el peliazul saliendo con unas tazas entre sus manos, el sonido de las tazas siendo ajustadas en orden sobre la barra fue acompañado por la campana de la puerta, listos para atender a su primer cliente los jóvenes se aproximaron para cumplir su labor. Jellal renunció a su quehacer y sus ojos se humedecieron al verla parada frente a las mesas—Lucy...
La rubia pestañeo inundaba por la brutalidad de sus sentimientos, ver a Jellal y Erza le dio paz, pero advertir la presencia de Gray y Natsu la volvió a confundir, sus labios se abrieron presas de la incomodidad que invadía sus sentidos. Sus achocolatados ojos viajaban hacia los presentes intercaladamente sin poder pensar en su próximo movimiento.
—Mierda—murmuró Gray al comprender por fin, se suponía que debían olvidar todo y mantenerse en calma, pero allí estaba la vida escupiéndolos nuevamente. Sin siquiera mover su cabeza sus ojos fueron directos a Natsu temeroso de su reacción.
El corazón de Natsu latía desenfrenado, quería olvidarla, estaba feliz de haber resistido ir a buscar a Lucy por un día completo, estaba efusivo por querer sentirse nuevo, no obstante, allí estaba ella, de pie frente a ellos, frente a él.
¿Qué demonios iba a hacer ahora?
Llorar, sonreír o simplemente dejar escapar una palabrota.
Estaba en silencio esperando el siguiente movimiento por parte de ella, no iba a caer a pesar de percibir el deseo de abrazarla con fuerza, no podía permitirse volver a su estado más vulnerable luego de prometerse avanzar.
