CAPITULO 11
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Las palabras fueron avispas
Y las calles como dunas
Cuando aún te espero llegar
En un ataúd guardo tu tacto
y una corona
Con tu pelo enmarañado
Queriendo encontrar
un arcoiris infinito
Héroes Del Silencio
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Durante las siguientes dos semanas Natsu confirmó lo que una vez leyó vagamente, el cuchicheo de los alumnos, las miradas despectivas, los atrevidos comentarios destructivos comprobaban que una novedad era el desencadenante para el cruel bullicio.
Cada día se auscultaban nuevas risas y frases desastrosas. Una mañana Gray gritó interrumpiendo la burla de un par de chicas al iniciar conversación sobre Lucy, aunque pretendió preguntar no lo hizo. Comprendía perfectamente la irritación, después de todo Lucy era importante para Gray de la misma manera que continuaba siéndolo para él.
—Que desastre—se quejó Lisanna luego de dejar caer su pan de mala manera sobre la vieja mesa—¡es terrible oírlas cuchichear en el baño! ¡es como el nido!
—Amén, hermana—cantó Gray antes de beber su gaseosa—cuéntame más.
Natsu accedió intentando encontrarles el lado divertido a tantos relatos descabellados.
—¿Cuál de las dos? —interrogó con ironía—¿la historia de que Natsu te quitó a Lucy? O ¿qué Lucy se interpuso entre el romance de ustedes dos?
—¡Rayos! —murmuró Natsu con los ojos grandes de la impresión—yo...con Gray ¡mátame!
—¡Deja de resistirte a mis encantos!
—¡Me resisto!
Lisanna suspiró al ser testigo de una nueva discusión entre ellos, no entendía si Natsu era idiota o evitaba a propósito no ver a Lucy, dirigió su mirada para encontrar a la rubia sentada en una solitaria mesa encerraba en un mundo dentro de ese celular.
—Es muy triste—murmuró al escuchar a unas muchachas departir sobre Lucy.
Los alumnos del último año de preparatoria pasaron la última semana zanganeando con tal de adquirir el conocimiento necesario para los exámenes próximos. Durante esa época era común que muchos vieran con recelo el cuaderno de apuntes de Dragneel, a simple vista fulguraba generoso en hojas sublimemente utilizadas. Los celos incrementaron cuando se percataron que Natsu prestaba con confianza sus apuntes a Lisanna y Gray, nadie menos ni más. No encontraban más consuelo que involucrarlo en los rumores con Lucy, presumían que tales palabras harían sentir mal a Natsu y Gray. No obstante, fue todo lo contrario y dejó en evidencia lo inmaduros que eran todos.
Pero los rumores eran rumores. Seguirían su rumbo natural a pesar del arrepentimiento de quienes lo esparcieron, lamentablemente se sostenía por el altercado que ambos protagonizaron hace ya un mes.
Ese día no fue especialmente diferente, más miradas y la pregunta naciente de qué clase de relación compartieron Lucy y Jackal, el muchacho pelirrosa no impedía regañarse internamente por esa inevitable incógnita.
—Debes intentar pensar en otra cosa—musitó luego de zarandear su cabeza y tomar entre sus manos su camisa perfectamente lavada.
La lucha interna de Natsu estaba atravesando el peor momento, repasar que todos hablaban de Lucy y su escandalosa relación no formaba más que un inevitable malestar.
—¡Levanta ese tarro de harina! —escapó de sus pensamientos y prontamente terminó de abotonar el último botón en cuanto Erza apareció con sus brazos cruzados—estás vivo, creí que habías muerto y por eso vine a buscarte.
—Lo...siento, estoy algo cansado por los próximos exámenes.
Sonrió luego de expresar su flojo argumento, con apenas tres semanas en "Titania" descubrió que Erza era recta en los momentos indicados, la peliroja achicó su mirada y asintió lentamente.
—Esperó que lo que te atormenta por fin vea su fin—comentó antes de salir de la habitación.
Atestiguó que era terrible intentando disfrazar sus pensamientos, probablemente Gray lo percibió también. Salió liberando un largo suspiro, en una de las mesas Juvia ayudaba a Gray con unas sillas.
Prácticamente Juvia recibió hace semanas atrás a los nuevos con mucha cautela, se limitaba a soltar frases cortas y responder con cierta distancia en cuanto tenían un tiempo libre. No obstante, durante esa primera semana Gray consiguió obtener una conversación y ella sin poder escapar respondía cordialmente hasta que Fullbuster empezó a expresar su amor por los helados. Juvia animada platicó con ellos y sonreía abiertamente frente a los chicos.
—Oh, Natsu buenas tardes—la muchacha dio los últimos retoques antes de dirigirse a la siguiente mesa.
—Hola, Juvia ¿cómo te fue en tus clases?
—Juvia me contó que su profesor de antropología estaba furioso porque Juvia fue la única en llevar su avance—se adelantó Gray
—Se suponía que en la universidad tienes que trabajar de más—interpretó Natsu extrañado, la joven asintió en respuesta y alzó sus manos a sus costados.
—Por eso mismo es que el profesor José explotó de furia.
Los tres soltaron pequeñas risas antes de que la jornada laboral diera su inicio. Aprovechando que Juvia se mantenía alejada el pelirrosa se acercó a Gray con la voz baja acompañada de un atisbo suspicaz.
—Noté que Juvia es muy linda.
Gray escapó de su ensimismamiento y observó confundido a Natsu.
—Si lo es. Es muy amable y linda—concordó, aunque era de esperar aquella reacción el pelinegro retrocedió y lo apuntó con la mano temblorosa—¡te gusta!
Gray estaba tan seguro de su especulación que incluso se recriminó haber gritado aquello exponiendo a su amigo.
—¿Qué? ¡no! ¡eres un idiota!
—Perdón...yo creí.
—Pero a ti te parece interesante, en el poco tiempo que nos conocemos me di cuenta que no eres muy atento con quienes no te importan—dijo él con un sutil orgullo impregnado—eres muy amable con Juvia y ella, bueno, creo que le llamas la atención.
—¿De verdad lo crees? —luego de que Natsu asintiera con una sonrisa resplandeciente de victoria le encajó un golpe sobre su hombro—no digas tonterías, yo...bueno.
—Lucy...—terminó Dragneel, no lo culpaba, el tiempo podía curar, pero no olvidar, no podía explicarle a Gray que también apreciaba la calidez del tacto de la rubia—¡Dios! ¡Dejemos de hablar de eso!
—¡Así es! ¡deja de preguntarme cosas raras!
—¿Qué clase de cosas raras? —ambos voltearon enérgicamente al ver a Erza con una sonrisa repleta de la más espantosa curiosidad.
Amaban a la campana por interrumpir la tediosa tarea de explicar el contenido de la conversación, desde esa misteriosa visita por parte de Lucy el acontecimiento no se volvió a repetir muy a pesar que Jellal lanzará miradas afligidas a la puerta cada vez que un cliente ingresaba. La cotidianidad dominaba los últimos días con una extraña dulzura, el día siguiente estaba destinada a ser de la misma manera, Natsu estaba totalmente seguro que así era de esperar.
—Hay cierta molestia por parte del consejo, las cosas se están retrasando un poco y vamos a necesitar que los representantes sean bastante activos por los restantes dos meses—el profesor Macao dejó sobre el escritorio unas hojas luego de dar la noticia—según Wakaba ustedes ya realizaron su elección así que en este momento llamaré a los representantes.
Se liberaron los murmullos en el pequeño intermedio que ofreció el profesor antes de tomar las listas y buscar la que correspondía al mismo salón, Natsu estaba con la cabeza sobre su pupitre, deseaba de una vez llegar a su apartamento para reposar unos minutos.
—El primero en la lista es Gray Fullbuster.
Gray dejó caer su silla inclinada contra el suelo luego de haber estado desafiando a la gravedad en su juego cotidiano, la sorpresa se moldeó en su rostro a tal punto que al ponerse de pie se tambaleó.
—¿Yo? —inquirió cuándo se halló frente a sus compañeros—¡todos ustedes me la pagaran! —bramó apuntando sucesivamente, era inaceptable que se hubieran atrevido a elegirlo como representante sabiendo como detestaba aquel rol—Natsu ven y consuélame.
El pelirrosa solo descosió una pequeña risita al negarse, era ciertamente divertido ver como Gray fue elegido de la manera más inconcebible, luego de aquello lo llevaría a comer algo o lo ayudaría con la tarea de química.
—Cuida tus palabras Fullbuster, de todas formas, te agradezco que hallas llamado a Dragneel porque él también fue elegido.
—¡Esta bromeando! —el muchacho aporreó su pupitre preso del frenesí—ustedes…—masculló con la mirada entrecerrada, definitivamente sus compañeros cruzaron la línea, elegirlo a él también fue lo peor, devastado y aún con el desconcierto reinando su cabeza se delimitó a expulsar una lamentación sonora.
—Animo, tenemos poder a partir de ahora—vivificó Gray dejando descansar su mano sobre el hombro de Natsu—se las haremos cobrar cuando entreguemos los presupuestos.
¿Qué más podía salir mal? Era muy extraño que los hayan elegido para representar al salón para un evento muy importante, pero no tenían de otra.
—Por ultimo venga al frente Lucy Heartifilia.
Toda la positividad se esfumó por completo, Gray llevó su cabeza hacia atrás y cerró sus ojos maldiciendo a sus compañeros y a sus futuras generaciones, la rubia fue tomada desprevenida, con los ojos brillantes de caos separo su mentón de la palma de su mano y eventualmente se concibió perdida.
—Es…imposible…yo…
—No es imposible, señorita. Venga inmediatamente.
Dubitativa Lucy se puso de pie e ignoró las miradas filosas de muchos además de los murmullos que eran poco agradables, el aroma dulce que la cubría en ese instante lo envolvió inmediatamente, Natsu se tensó en aquel momento, todo le estaba saliendo mal.
—Acá están sus representantes, ellos serán los encargados de que todo salga bien—luego de sus palabras se dirigió a los tres—espero hagan un buen trabajo, todo depende de ustedes a partir de hora. En la siguiente semana se encargarán de notificar un aproximado para el presupuesto ¿de acuerdo?
Los tres asintieron sin dejar salir sus voces, Macao los envió a tomar asiento y antes de comenzar la clase se preguntó internamente si no era una mala idea, de todas formas, se animó durante las clases, confiaba que esos alumnos se llevarían bien a pesar de los problemas anteriores.
—¿Pueden hablar ahora? —la muchacha albina sujetó su bolso y volteó a ver a Natsu y Gray, ambos continuaban con la mirada al frente y sus expresiones nulas, lidió con la ausencia de ambos durante dos horas seguidas.
—Gray…
—¿Si?
—Deben enfrentarla algún día—habló Lisanna, su semblante se tornó serio—tú también, Natsu.
Los chicos se detuvieron y echaron una mirada con resignación, era cierto, Lucy estaría allí durante el resto del año, era el momento de afrontar la situación con altura, después de todo intentarían mantener una relación meramente de trabajo. Lisanna tuvo el alivio de verlos mejor, se despidieron entre los tres aun con la sorpresa reinar en ellos.
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En cuanto estuvo solo caminando a su hogar no consiguió evadir recordar el perfil frágil que Lucy transmitía hace unas horas atrás, sinceramente las últimas semanas en el instituto fue testigo de la crueldad de muchos compañeros, Lucy de a poco se mostraba sin interés por lo que pensaban de ella o tal vez jamás le interesó, tantas interrogaciones velaron en su cabeza que conciliar el sueño le fue imposible, sin más remedio pensó en comenzar su trayecto.
Más que nunca tenía que demostrar su fuerza frente a Lucy, a pesar de apreciarse como una pluma entre ráfagas de viento su fortaleza debía resplandecer, frente a él y bajo los últimos rayos del sol las personas perseguían su rumbo, escuchaba las conversaciones que tenían, unos hablaban de una fiesta de cumpleaños otros de un parque nuevo, anhelaba sentirse completo.
—¿Una pelea?
—No lo parece, creo que la está intimidando.
¿Con Lucy se sintió así? La verdad no del todo, sin embargo, fue nuevo y tan bello que se preguntaba cómo se consideraría ser amado por ella, probablemente la sensación se asemejaría a poder ser capaz de creer en lo imposible. La felicidad eterna.
Las palabras cruzadas y la indecisión de las personas llamaron su atención, detuvo su marcha a pesar de estar llegando unos minutos tarde, Natsu permaneció helado con la escena que se desarrollaba frente a una pequeña tienda de ropa, era la misma mujer de hace semanas, la diferencia era que Lucy estaba sola, no se hallaba Loke como en esa ocasión para defenderla.
—¡No te escaparas de mí! ¡Te hare la vida imposible, desgraciada!
Natsu cerró sus ojos y giró su rostro escapando de aquella escena, debía ser fuerte, era un problema de Lucy, no tenía nada que ver, dio un paso y luego otro. Pero, Lucy no merecía eso, sacudió su cabeza y se forzó a mirar de frente, tal vez si lo merecía, pero, quien demonios era para afirmarlo. No era su problema. No lo era, se repitió, su corazón golpeaba desbordado de impotencia, no podía esta vez negar su criterio.
—¡Rayos! —balbuceó en cuanto se dirigió a ella, extendió su mano y evito así que Karen perpetuará su fuerza contra el rostro de Lucy—ya fue suficiente, está dando un espectáculo como la vez pasada.
—No es tu asunto, esta zorra me robo a Loke.
—Entonces también ve a reclamarle a Loke—la rubia abrió sus ojos sorprendida, la confusión centelleó en sus ojos cuando la cálida mano de Natsu apretó su frágil hombro, por instinto ella se apegó a él—a Lucy ya le hiciste un escándalo dos veces, así que, con permiso, nos retiramos.
—¿Natsu?...
No alcanzaba a creer lo que había hecho, ignoró por completo los reclamos de Karen y los suspiros de muchas mujeres, la pequeña voz de Lucy no pudo siquiera detenerlo.
—Te llevaré con Jellal—anunció el pelirrosa aún caminando y sosteniendo con fuerza la mano de Lucy.
Ella no se resistió, asintió aun sabiendo que él no la veía, fue un alivio porque la vergüenza había teñido sus mejillas y su rostro se había tornado fatal. Natsu se insultó por haber perdido la capacidad de ignorarla, sin embargo, en su ser una pequeña alegría surgió por haber sido capaz de librarla de ese terrible ambiente.
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La noche se presentó en Magnolia, sentado sobre su moto la risa de uno de sus amigos lo irritó, llevaban allí una hora, esperando a los demás, le dio un sorbo a su lata de cerveza y un sonido de satisfacción abandono su cuerpo. Los faroles comenzaron a encenderse y a crear un camino extenso iluminado, no pensó que estaría en el lugar correcto y que el destino lo llevará a estar sentado justamente en ese instante. Bajó su brazo para tener una vista óptima.
—Jackal ella es tu chica—apuntó él, el rubio sonrió y ladeo la cabeza observando fijamente a Lucy sosteniendo la mano de Natsu, achicó sus ojos, se le hacía conocido—deberíamos ir a dar una lección, se está metiendo con tu mujer—el hombre dio un paso dispuesto a cruzar la calle y llegar a ellos.
Jackal elevó su mano y lo detuvo con una mirada repleta de gozo. Le entregó su lata de cerveza y acomodó uno de sus mechones.
—Déjala—sentencio con diversión—ella prometió que sería mía por siempre. Confió en mi linda Lucy.
El sujeto comenzó a carcajearse y Jackal aprovechó para morder su labio inferior.
«Claro, ese tipo trabaja para Jellal»
Sin decir más, observo la hora, era bastante tarde y ver a Lucy significaba un día de suerte para Jackal.
