CAPITULO 12

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Era extraño que Natsu llegará unos minutos tarde, especuló en tomar su celular y llamarlo, era lo mejor suponiendo que pudo haber ocurrido algo. Buscó el número de Natsu y antes de llamarlo echó una mirada a una intranquila Juvia, la muchacha estaba allí para ayudar aprovechando su mes de vacaciones, con el tiempo que pasaban llegó a conocer lo suficiente a Natsu como para saber que un retraso no iba en absoluto con él.

La puerta de la cafetería se abrió ruidosamente provocando que Fullbuster gritará y distinguiera a Natsu, estaba por expresar su preocupación cuando Lucy ingresó a la escena.

—¿Qué...paso? —balbuceó sorprendido, su amigo no manifestó algún indicio de contestar prontamente, simplemente pasó al lado de Gray, luego le daría los detalles.

—¡Lucy!—la pelirroja abandonó su puesto y corrió para atrapar el rostro de Lucy entre sus manos, con aquel movimiento Natsu soltó la mano de Heartifilia y se dirigió inmediatamente a cambiarse.

Estar un momento a solas para poder vestirse le sirvió para aclarar su mente, el trayecto recorrido fue ciertamente algo pesado, ir sosteniendo la mano de Lucy estimuló los mismos sentimientos de hace días y para su terror personal estos podrían ser más intensos. En el momento que auscultó la elevada voz de Jellal creyó que debía salir a dar su versión de los hechos antes que Lucy se adelante a dar una explicación.

Al salir divisó a Gray sentado al lado de Juvia, ambos estaban listos para ayudar en lo que surgiera en aquel momento, Jellal observaba con el ceño fruncido a Erza cubriendo con una bandita las marcas de las uñas de Karen, estas se habían enterrado en la mejilla de Lucy y probablemente tendría un aspecto peor si él no intervenía.

—No puedo creer que vengas de esta forma—masculló Jellal—¿quién te hizo esto?

Lucy abrió sus labios y miró a su primo vacilante, antes que su voz apareciera Natsu interrumpió para responder.

—Fue una mujer, al parecer es la novia de un admirador de Lucy—todos lo observaron extrañados—eso ocurre con frecuencia, hay mujeres que atacan a otras.

Sus últimas palabras perdieron fuerza al cruzar mirada con Lucy, estaba mintiendo descaradamente y temía no sonar convincente, no quería comprender porque rebuscó mentir con tal de no meter a Lucy en algún problema frente a su primo, su accionar reciente perpetuaba resistencia ante sus impresiones, Jellal se adelantó a él pretendiendo estar seguro de lo narrado por Natsu.

—Lo que dice Natsu puede ser cierto—habló ágilmente Juvia, la muchacha junto sus manos para hablar con más seguridad—digo, a una compañera de mi clase le ocurrió lo mismo, Lucy-san parece ser una chica bastante linda, no me sorprendería que la atacaran por celos.

—Es increíble—refunfuño Erza luego de pasar su dedo sobre la bandita de Lucy—es muy inmaduro atacarla por ser bastante agraciada.

—¿Estas bien, Lucy?—examinó el peliazul, la miró fijamente esperando algún tipo de pista, pero ella solo se limitó a asentir impidiendo mirarlo de frente, ante el silencio de ella suspiró afligido—te agradezco que hayas ido en su ayuda, Natsu.

—No es nada, Jellal—expresó apresuradamente para impedir que descubriera su nerviosismo—hice lo que debí hacer.

Nadie hizo algo más para frenar que el silencio reinará en aquel lugar, Natsu se apartó escapando de esos sentimientos que lo estaban sofocando nuevamente, sujetó entre sus manos su libreta y acomodó el cuello de su camisa. Erza en completo silencio observó a Lucy, antes de concluir que lo narrado era falso la rubia se apartó de la silla con premura, sus uñas se hundieron entre las mangas de su chaqueta.

—Lucy...—murmuró Jellal, antes de continuar la rubia avanzó unos pasos quedando a una distancia prudente.

—No te preocupes por mí, Jellal—su voz escapó dura pero trémula—no te daré más problemas.

—No digas eso...Lucy.

Heartifilia ignoró las palabras de su primo y se aproximó a la salida, sin embargo, se detuvo un instante antes de abrir la puerta, soltó un pequeño lamento antes de retroceder e ir por Natsu, el muchacho se amedrentó al tenerla frente a él con una expresión retraída.

—Gracias por ayudarme.

—No fue nada, Lucy—dudo en decir algo más, no quería involucrarse nuevamente por ello giró para arreglar una mesa que previamente fue organizada por Juvia, la muchacha consintió y sin mirar a los demás abandonó el lugar. El sonido de la campana los forzó a regresar a su lugar, en especial Gray quien directamente fue por Natsu con interrogantes.

—¿Qué sucedió?—miró fugazmente a Erza y Jellal quienes hablaban de lo suyo en la barra en voz baja.

—Perdón Gray, te lo contare luego, por ahora creo que lo mejor será no decir algo.

No insistió en conocer los hechos, se limitó a realizar su trabajo arduamente en conjunto con los demás, percibió que el ambiente animado que caracterizaba a "Titania" se redujo a tal punto que todos solo se comunicaban con el fin de atender a los clientes, cerca de las ocho de la noche Gray repasó los acontecimientos queriendo de alguna forma descifrar la actitud que Lucy poseía con sus propios familiares, tiempo atrás profesaba que Lucy era una persona desconsiderada solo por serlo, actualmente, presentía que existía algo más.

—El trabajo y está finalizado—informó Jellal al salir de la cocina—muchas gracias por el trabajo de hoy. Pueden salir temprano.

Gray no soslayó mirar ligeramente a Natsu, quien simplemente aceptó con una mirada silenciosa. Abandonaron la cafetería avivadamente, como era habitual Gray acompaño a Natsu en su camino, pero no gozó de palabras en medio del recorrido.

—Quien en realidad la atacó fue la novia de Loke.

—La tal Karen—platicó Gray, impidió el camino de su amigo al interponerse, el pelirosa paró su caminata y pestañeo estupefacto ante la seriedad de Gray, fue extraño, solo debía contarle lo que realmente estaba ocurriendo, pero su amigo estaba allí, esperando algo más de su parte.

¿Qué más esperaba Gray?

Toda la tarde se conservó concentrado en sus pensamientos, el nombre de Lucy tenazmente atacaba su persistencia, escapar, Lisanna tenía razón no podía escapar por siempre de sus sentimientos, el tiempo que anduvo alejado de Lucy fue el mejor, manifestó muchas cosas de él además de ser persistente, concebía que faltaba algo, no pudo seguir con su camino en cuanto vio a Lucy en problemas.

Le preocupaba su bienestar por más que lo negara todas las noches antes de dormir, le molestaba los comentarios que iban contra ella en el instituto y detestaba a esas compañeras que la juzgaban creyéndose mejor, para Natsu no existía nadie mejor que Lucy, regresó a su presente y se disipó en la mirada de Gray, negó con su cabeza para luego mostrarse seguro, las dudas aún gobernaban su ser, pero estaba listo para actuar.

—Me preocupa Lucy—confesó, antes de esperar alguna reprimenda por parte de Gray decidió continuar—no sé qué demonios ocurre con ella, no conozco mucho. Pero... la quiero. Y tengo miedo de no estar con ella para ayudarla.

—Natsu...—el pelinegro bajó la mirada.

—Sé que estoy mal, que me hizo llorar todo un día y aún siento el dolor, pero ¿Por qué ella es así? Necesito saber de Lucy, quiero comprenderla—sin notarlo sus manos comenzaron a moverse dejando sus palmas arriba a la par de sus palabras—y ahora solo sabemos que tuvo una relación con ese tal Jackal, ese tipo es extraño, no me da buena pinta ¡podría incluso estar obsesionado con Lucy!

De solo pensar en aquella posibilidad su cuerpo emprendió a temblar aterrado, vislumbró que Lucy efectivamente continuaba siendo muy importante para él, expresar su sentir estimuló a que sus emociones se esparcieran en él, repentinamente la sensibilidad lo doblegó hasta que surcaron en pequeñas lágrimas pretendió ocultarlas descendiendo su cabeza.

—Lo siento...yo no puedo—el pelirosa llevó sus manos a su rostro e intentó lucir estable a pesar que la tarea se dificultaba por sus manos trémulas.

Gray no manifestó algo, permitió que su amigo se pronunciará abiertamente luego de un tiempo, al apreciar que Natsu no podía continuar concibió que por fin conseguía respirar.

—No pidas disculpas—expulsó posando sus manos sobre los hombros de Natsu, no sabía cómo controlar su alma partida ni mucho menos como evitar que volviera a llorar—escúchame, deja de disculparte, no tienes la culpa de nada. Natsu, te comprendo.

Dragneel enjuagó sus lágrimas y lo observó pasmado, al conseguir la atención de su amigo Gray se separó y suspiró derrotado, desvió su mirada a la vez que ocultaba sus manos entre los bolsillos de su pantalón. Tenía espanto de hablar, a pesar de todo requería también ser sincero con Natsu. Frente a él su amigo se mantenía de pie anunciando su lucha contra lo inevitable, estaban destrozados y él también deseaba estar listo para juntos conservar la fuerza.

—También me preocupa Lucy, sé que es tonto, pero no puedo evitarlo, lo de hoy fue lo peor que pudo ocurrir—no existía manera de continuar evitándolo-Natsu, yo la amo.

—¡Yo también la amo!—exclamó Natsu con firmeza, ambos se observaron mutuamente por unos largos segundos. Tal vez intentaban buscar alguna solución, la cabeza de ambos estaba ahogada en la incertidumbre.

Con la convicción de que a partir de ese momento todo saldría bien el pelirosa asintió con la contemplación fija en lo evidente, giró y observó el camino que llevaban recorriendo.

—Necesito respuestas, quiero saber que paso con Lucy—manifestó, Gray se acercó a él y torció la cabeza liada por la intención de él.

—¿Cómo sabremos más de Lucy?

—Fácil—alegó—Jellal y Erza saben. Vamos por ellos antes de que cierren la cafetería, no podré dormir si no se algo esta noche.

—¿Erza y Jellal? Pero podrimos perder nuestro empleo—murmuró, la intención era atrevida pero la determinación que emanaba Natsu fue suficiente para buscar estar a su altura—de acuerdo, es mejor que apresuremos el paso.

Con eso ultimo dicho, Natsu y Gray comenzaron a correr por las largas calles de Magnolia, sorteaban a los peatones y se gritaban la hora mutuamente ilusionados con encontrar a sus jefes en "Titania"

Jellal aún se conservaba en un triste mutismo, era consciente que en algún momento enfrentaría a Jackal y sobre todo a su prima, no obstante, no se creía aun preparado para tomar las responsabilidades, secó la última taza y la acomodó con cuidado en la alacena. Su esposa ingresó a la cocina y recostó su cuerpo en el marco de la puerta, le disgustaba no hallar las palabras necesarias para apaciguar su dolor.

—Jellal...—musitó, el peliazul advirtió la presencia de Erza, volteó para mirarla apenado por su accionar, ella se acercó para abrazarlo silenciosamente, le era frustrante luego de tanto tiempo no conocer la forma de aliviar su carga.

El sonido de la campana interrumpió el momento, la escarlata se apartó y lo miró atónita, habían dado el aviso de cerrado, inmediatamente salió para avisar que no se estaba prestando servicio, sus facciones inminentemente se volvieron de extrañeza, frente a la barra Gray y Natsu estaban inclinados recuperando la respiración.

—¿Qué sucede?—tanteó alarmada por el estado de los muchachos.

—¡Erza!—su esposo apareció repentinamente listo para enfrentar a alguna dificultad, pero la vio al lado de Natsu y Gray golpeando sus espaldas—chicos ¿están bien?

Natsu luchó para recomponerse y asintió advirtiendo al matrimonio Fernandez.

—Queremos hablar sobre Lucy—aclaró.

—¿Lucy? ¿Ocurrió algo con Lucy? —expresó temeroso el peliazul, sin embargo, Gray negó con una mueca.

—Lucy está bien, pero nosotros no lo estaremos por mucho tiempo si no sabemos algo.

Ante las miradas indefinidas de Jellal y Erza el pelirosa optó por mirarlos sólidamente, estaban allí y ya no retrocederían, con seguridad él inspiró con calma.

—Gray y yo amamos a Lucy—se inclinó respetuosamente ante ellos y Gray imitó el accionar—por favor, vinimos a pedirles que nos cuenten que ocurre con Lucy. No podemos seguir viéndola así, ya no podemos ocultarlo.

Jellal se tensó, jamás creyó que ambos llegarían con semejante noticia, los observó aún inclinados frente a ellos cuando apreció la mano de Erza sostener la suya, fue un alivio, porque en ese instante parecía caer en un incierto y oscuro pozo.