CAPITULO 13
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Refunfuño al ver la hora, tenía pensado ir al mini mercado que quedaba por la esquina de su casa aprovechando que Jellal le permitió salir una hora antes, al cerrar su casillero tomó rápidamente su bolso y se colocó rápidamente sus zapatillas, si tomaba el bus probablemente estaría en su casa a las diez en punto. Al intentar salir escuchó unas voces, la muchacha obtuvo la oportunidad de salir y despedirse con velocidad, sin embargo, ocultó su presencia tras la puerta del vestidor y se llevó una sorpresa cuando descubrió del porque la presencia de Natsu y Gray.
—Natsu y Gray…están…—murmuró asombrada, no pensó que ambos compartieran sentimientos por aquella chica que hace horas con su presencia desencadenó un ambiente tenso. Se sentía culpable por no salir en lugar de quedarse en silencio abrazando su bolso contra su pecho. No comprendía muy bien la avalancha de sentimientos que se enredaban en ella, lo único que contemplaba era la curiosidad que la obligaba a contener la respiración para no ser descubierta mientras escuchaba.
—¿Desde cuándo? — pronunció repentinamente Jellal, luego de la confesión de ambos Erza les había ordenado a todos que tomaran asiento, ahora estaban compartiendo una de las mesas, el silencio de la calle amortiguaba la incomodidad que crecía sin piedad.
Gray se sobresaltó en cuanto Jellal exigió respuestas, vislumbró por un instante el perfil serio de Natsu y las manos unidas de Erza y Jellal. Carraspeó para aclarar su voz y asintió dispuesto a encontrar repuestas.
—Yo estuve con Lucy hace dos años—explicó algo azorado —pero ella terminó conmigo hace tiempo.
—Por mi parte, mi relación con Lucy acabo hace apenas un mes—completó el pelirosa.
—¿Un mes? —susurró Erza ofuscada —ustedes vinieron a trabajar para molestarla ¿me equivocó?
—¡Para nada, Erza! Nosotros vinimos a trabajar limpiamente. Nos enteramos que Lucy era prima de Jellal luego de la llegada de Jackal…
—De acuerdo—habló finalmente Jellal—entonces ustedes quieren saber que ocurrió con Lucy. Es muy gracioso, hace unos días estaba realmente feliz por la llegada de ambos para ayudarnos en el trabajo y resulta que ustedes estuvieron con ella y ahora profesan su amor por ella en mi presencia.
—Lamentamos esto, Jellal—se disculpó francamente Natsu—quisimos olvidar a Lucy e ignorar todo lo que estuvo ocurriendo con ella.
—¿Ocurriendo con ella? —preguntó exaltado, ambos estudiantes se lanzaron miradas aprobatorias, si ambicionaban información debían darle lo mismo a Jellal.
—Luego de que Lucy dejara a Natsu comenzó a frecuentar a Loke, es un chico de otro curso. Hace unas semanas al parecer la pareja de Loke realizó un escándalo fuera del instituto—explicó Gray al dejar sus manos sobre la mesa.
—Hoy ayude a Lucy de las manos de la misma mujer. Aprovechó que estaba sola para molestarla.
—Dios mío—susurró la escarlata. Su mirada se tornó afligida, no creía que Lucy volvería a meterse en problemas.
—Mierda…—farfulló Jellal, sus dedos se enredaron entre su cabellera azul y les lanzó una mirada llena de dolor, ambos esperaban una reprimenda e incluso que reaccionará lo suficientemente mal como para echarlos del puesto, no obstante, su jefe se permitió mostrar su lado más vulnerable—no sé si pueda darles toda la información para llegar a comprenderla, pero si mi perspectiva de todo lo ocurrido. Déjenme decirles que ella nunca fue así, solo esta confundida…
—Entonces…Jackal es el responsable—concluyó Natsu asomando su cuerpo hasta la mesa, Erza negó con la cabeza y se recostó contra el respaldo de su asiento.
—Solo puedo contarles que Lucy…no es lo que parece.
Jellal cerró los ojos y respiró profundamente, al abrirlos miró fijamente a Natsu y Gray, prontamente sus palabras tomaron el rumbo de aquella situación, se sumergió en sus días pasados y se plasmaron en ese presente. Fernandez a pesar de ser primo de Lucy siempre la quiso. Sus padres vivían en la misma cuadra separados por unas tres casas, posiblemente muchos se animarían a asegurar que un primo ocho años mayor que una prima no podría compartir un lazo estrecho, el muchacho se mostraba orgulloso de reflejar lo contrario. Su prima era como la hermana que sus padres jamás le dieron, la cuidaba y la mimaba muchas veces, si Jude y Layla, los padres de Lucy, le prohibían comer algún chocolate él se lo regalaba a escondidas, incluso era el causante que Lucy amara ir incluso a clases.
Nadie se atrevería a negar el gran afecto que él sentía por Lucy, estuvo presente en varias etapas de la vida de Lucy, su primer día en el jardín, en la primaria y en la torturadora secundaria. Incluso fue a quien le presentó por primera vez a Erza. No recuerda muy bien cuando fue que la inocente sonrisa de Lucy iba perdiendo color, pero podría asegurar que todo el declive comenzó a los trece años, luego de la bienvenida de Lucy como estudiante de secundaria ella fue directo a la casa de su primo. Justamente él estaba realizando unas cuentas armando ya su futuro.
—¡Jellal! —el grito de la pequeña Lucy lo asustó a tal punto que dejó caer su calculadora sobre el suelo.
—¡Lucy! ¡Niña me asustaste! —Se inclinó para tomar su calculadora mientras la pequeña rubia se tiraba sobre su cama dando pequeños saltos—estas muy feliz ¿Qué tal tu bienvenida?
—¡Estuvo genial! ¡Los de grado superior dieron un discurso y nos prepararon unas deliciosas galletas!
—Eso suena grandioso, cuando ingresé a secundaria me sentí bastante nervioso.
—¿Enserio? Eso es nuevo, el gran Jellal nervioso.
—No te burles niña—se quejó él luego de arreglar las pilas de su aparato—¿algo que contar?
Ante el silencio de su prima él levantó su mirada intrigado, la vio algo inquieta jugando con su cabello. Era nuevo verla en aquel estado.
—Bueno…—habló dubitativa—hoy, quien dio el discurso me pareció muy lindo. Se llama Jackal y es mi superior por un año. Tiene una sonrisa hermosa y me di cuenta que todas están locas por él.
—Tú también—afirmó él con el ceño fruncido. Comenzó a reír a carcajadas cuando el rostro de su prima se tiño de rojo, a pesar que Lucy luchaba por ocultar ese hecho sus pequeñas manos no cubrieron gran parte de sus mejillas calientes por recordar la voz de Jackal dándoles la bienvenida.
—Creo que sí.
Aquella tarde Jellal entendió que su prima estaba dejando de ser tan pequeña. Ese temible día estaba llegado y a pesar que su novia Erza le explicaba que era anormal le inquietaba que saliera lastimada, supuso que Jackal era bastante popular y no negaba que su prima era muy bonita como para llamar su atención, no obstante, no conocía que era lo que ese chico buscaba en las demás para entablar una relación. Su preocupación durante ese primer año creció en cuanto observaba a Lucy emocionada buscando algo que regalarle a Jackal para su cumpleaños, fue un pequeño alivio enterarse que ese chico había aceptado el detalle de Lucy.
Hasta el presente Jellal se arrepentía de haber seguido con su vida, Lucy estaba por ingresar a segundo año y la noticia de su mudanza ciertamente era parte de su poca información sobre lo que estaba pasando su prima.
—¡No me dijiste que te ibas a mudar! —exclamó la rubia cruzando sus brazos—¡se supone que nos contamos todo!
—Lo siento. Es algo que decidí hace solo un par de días—explicó él luego de acomodar sus libros—sé que es muy pronto. Pero Erza y yo queremos comenzar una vida juntos. Tenemos muchos planes, en primer lugar, hemos echado un ojo a un local que está en venta.
—¿Un local? —ella se acercó curiosa y revisó los folletos que él le extendió—¿Qué planean hacer?
—Ambos pensamos en apoyarnos mutuamente para abrir una cafetería. Estamos muy emocionados, pero primero queremos vivir juntos para estar en la misma sintonía. Y probablemente pronto casarnos.
—¿Te vas a casar? —preguntó ella sonrojada—¡Dios! ¡mi primo se va a casar con una hermosa mujer!
—¡Tonta! De todas formas, no tienes el derecho de reclamarme algo, los tíos me contaron que estas saliendo con Jackal y ni una palabra a tu primo ¿no?
—¡Lo siento! ¡Lo siento! Te iba a contar durante estos días ¡conseguí el corazón de Jackal! — voceó ella elevando sus brazos—pero te voy a extrañar, te vas a vivir a la parte más céntrica de Magnolia.
—No te preocupes—él sonrió y le lanzó una de sus almohadas provocando que la rubia perdiera el equilibrio—siempre podrás venir a verme. Erza te adora.
Ambos se sonrieron contentos, esa tarde compartieron su última merienda. Las cosas estaban cambiando lentamente.
Lamentablemente durante los dos primeros meses la comunicación con Lucy se limitaba a llamadas telefónicas, estaban realmente ocupados con la creación de la cafetería, luego de unos meses más por fin pudo ver a Lucy en el día de su boda, para su sorpresa la rubia llegó acompañada de su novio. Nunca pensó que lo vería allí.
—Jellal, Erza él es Jackal mi novio—ese muchacho rubio les sonrió amistosamente y extendió su mano para saludarlos.
—Es un placer conocerlos. Lucy me contó que los estima demasiado—no le pareció un mal muchacho, su sonrisa y su mirada pacifica le transmitía la más cálida bienvenida.
—Me alegra conocerte, Lucy se ganó tu corazón.
Mentiría si afirmará que Jackal en un principio no le agrado, le parecía un muchacho bastante hablador y agradable, fue tanta la curiosidad por él que hasta los invitaba a su cafetería, normalmente Jackal aparecía con Lucy en su local una vez a la semana. Durante medio año compartieron un vínculo de amistad y confianza. Sin embargo, su prima cada vez hablaba menos, lamentablemente sus labores eran tan abrumadoras que la llamaba con frecuencia, Lucy en cada conversación se quedaba callada por largos ratos.
—Tal vez sea la adolescencia—supuso. En una ocasión. Para su preocupación Jackal y Lucy no aparecieron en la cafetería durante un mes. Algo andaba mal. Pero estaba exagerando, quería pensar que todo era simple exageración de su parte.
—Estoy algo preocupada.
—¿Por?
—Últimamente dicen que surgió una banda de crimen, creo que se hacen llamar "Tártaros" el tema es que roban en locales, son bastantes peligrosos.
—¿Enserio? Que mal, lamentablemente esos jóvenes no saben qué hacer.
Durante los próximos días muchos hablaban de aquella banda, eran peligrosos según muchos. Temía por la seguridad de su local también. Fueron solo un par de semanas para descubrir lo que lo saco de sus casillas. Durante una de sus compras a lo lejos vio a Jackal caminando entre la multitud de personas. Pensó en acercarse para saludarlo, pero, creyó extraño el rumbo que estaba tomando, sin decir alguna palabra lo siguió. Fue impactante para él ver a Jackal saludando amistosamente a un grupo de sujetos que a simple vista no daban buena espina.
—Esta noche, tenemos trabajo compañeros.
—¿Dónde?
—En la joyería de Magnolia. Será nuestro botín mayor. El nombre de Tártaros sonara en Magnolia.
Se alejó rápidamente, no deseaba ser descubierto, con la cabeza martillando su cordura fue rápidamente a la casa de Lucy. No permitiría que su prima se viera involucrada en ese lugar. En cuanto la vio salir de su casa supo que algo andaba mal con ella, lucía bastante apagada, sin pensarlo la tomó por los hombros y buscó su mirada.
—¿Sabes que debes alejarte de Jackal, ¿no?
—¿Qué? ¡No no no! ¡No pienso dejar a Jackal! ¡No permitiré que esa maldita me gane a quien más amo! —exclamó alejándose de él.
—¡Escúchate! ¡¿De qué rayos hablas?! ¡vas a dejar de ver a Jackal!
—¡Te dije que no! ¡hice mucho para que siga a mi lado! ¡no tienes idea de todo lo que hice para que me mirara solo a mí!
—¿Hiciste? —asustado la tomó del brazo—¿Qué hiciste?
—Muchas cosas…—expresó ella al borde de las lágrimas. Jellal lanzó un insulto al aire—él me mira a mí, no quiero que deje de ser así.
—¡Cállate! ¡hablaré con los tíos!
—¿Qué van a hacer? ¿encerrarme?
—¡Si es necesario! ¡si! ¡mírate! —no le importó el escándalo que se estaba tejiendo en el jardín de la casa Heartifilia.
Ingresó a la casa con Lucy a la fuerza, Layla salió de su habitación asustada por la actitud agresiva de su sobrino. Le dolió tener que contar todo lo que había descubierto, incluso más las lágrimas de Lucy y sus ruegos porque la dejen ir. Jude fue quien aseguro que todo se solucionaría. Durante esa noche, Erza lo consoló diciendo que hizo lo correcto, era necesario que Lucy se alejara de Jackal, necesitaba dormir aquella noche para pensar muy bien en como persuadirla a la mañana siguiente.
Para su mala fortuna no sería así, los padres de Lucy llamaron alrededor de las nueve de la noche repletos de lágrimas. Lucy aún dolida por todo lo ocurrido había escapado sin dejar nota alguna. La desesperación por la ausencia de su prima nublo su razón en medio de sus lágrimas recordó que Tártaros poseía un plan para esa noche, Lucy probablemente estaría con Jackal. Levantó el teléfono y se comunicó con la estación de policía.
Fue una noche larga, Layla llamó avisando que la policía logró evitar el robo y que lograron capturar a algunos, entre ellos a Jackal. Fue un alivio pensar que Lucy efectivamente estaba en el departamento de Jackal. Al día siguiente Lucy apareció por la cafetería.
—¡Lucy! —pronunció él emocionado por verla sana y salva. Lejos de una sonrisa o mirada de arrepentimiento por parte de Lucy ella lo miró con dureza.
—¿Estas feliz? —interrogó con la voz ronca—¡le darán años encerrado! ¡lo alejaste de mí! ¡después de todo lo que hice! ¡él me odia! ¡me dijo que no quiere volver a verme!
—Lucy, era lo mejor, Jackal no era bueno para ti. También es lo mejor para él.
—¿Cómo lo sabes? ¡tú eres feliz! ¡yo no! después de todo…lo que hice no.
—Deja eso, apenas tienes catorce años, conocerás a alguien en un futuro aún eres joven.
—¡No no! ¡yo amo a Jackal! ¡lo quiero a él!
—¡Cálmate! ¡reacciona! —el peliazul rápidamente la atrás hacia el dispuesto a darle un abrazo. Sin embargo, la rubia lo alejó.
—¡Te odio! ¡eres malo! ¡te odio, Jellal!
—No sabes lo que dices, no tienes idea del mal que él te hizo—expresó dolido, lucho por no llorar en ese momento, Lucy estaba desarreglada y tan acabada que estaba aterrado por ella.
—No, él tiene razón. Nunca valí nada ni siquiera pude hacer que se quedara ¡y todo fue por tu culpa! ¡ojalá nunca hubieras sido mi primo! —la rubia repentinamente dejó de gritar, la respiración agitada de Jellal inundó el lugar, no pudo más. La mejilla roja de Lucy fue suficiente para él. Sus lágrimas surgieron sin control.
—¡Vete Lucy! ¡Vete! —gritó limpiando sus lágrimas, sus facciones se tensaron en cuanto vió a Lucy acariciar su mejilla y mirarlo con rabia.
—¡Jellal! ¡Lucy! —Erza salió de la cocina y asistió a Lucy. Los gritos de ambos le advirtieron que todo saldría de la cordura.
—Dile que se vaya Erza ¡dale gracias a tu estúpido amor por Jackal! ¡si no quieres que sea tu primo! ¡entonces no lo seré más! —rugió herido, dio media vuelta y abandonó el lugar. En la cocina el muchacho comenzó a llorar por haberse atrevido a levantarle la mano a su querida prima.
—Está bien Erza. Me voy.
—¡Lucy! ¡te queremos mucho! ¡no tienes idea de cuánto te queremos! —vociferó la escarlata, no obstante, Lucy solo asintió y abandonó el lugar en silencio.
Le era extraño hablar luego de tanto tiempo sobre lo ocurrido. Estaba avergonzado por la pérdida de firmeza de su voz, sus palabras terminaron por cortarse a causa del frio que le provocaba hablar de Lucy y su casi rota fraternidad. Luego de tiempo, las vecinas de su antiguo hogar comenzaron a hablar, Jellal se enteró que Lucy dejó a sus padres y que mantenía relaciones cortas con algunos jóvenes, nunca llegó a comprender la magnitud de su problema. Le dolía saber que Lucy estaba fuera de su compresión.
—Luego de eso, solo escuché que ella estuvo con algunos chicos—dijo bajando la mirada—no la entiendo…parece que disfruta, pero…no lo hace.
—No—el pelirosa juntó sus manos sobre su regazo, la garganta le quemaba a tal punto que deseaba llorar, no percibía que le ocurría.
—Natsu…—musitó Gray turbado, conocer esa parte de Lucy para él fue demasiado.
—Para nosotros fue una alegría que Lucy volviera luego de tiempo. A pesar de todo, no sabemos que hacer…antes juraba amar a Jackal y ahora no lo puede ni ver—Erza suspiró angustiada.
—Es como si ella buscará algo— Sus ojos brillaron presos del arrebatador sentimiento, sin alguna palabra de por medio él se paró—les agradezco por todo ¡tengo que irme!
—¡Natsu espera! —exclamó Gray, pero era tarde, había abandonado el lugar. El pelinegro suspiró y volvió a sentarse con la mirada perdida.
—Lo lamento, Gray—departió Jellal.
—No. Les gradezco a los dos. No tienen idea de cuánto. Necesito asimilar esta parte de la historia.
Gray conocía perfectamente lo que Natsu estaba por hacer, no lo detendría. En ese instante estaba dudando si era viable odiar a la mujer que amaba.
