CAPITULO 14
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Necesitaba cavilar y pretender que no le rabiaba que su desgastado orgullo continuará dirigiéndose a un profundo abismo oscuro colmado de inmutables repudios con ardientes agravios pasados, probablemente los ultrajes cometidos hace poco en un futuro le cobraría factura amargamente.
Paso sus dedos sobre la bandita que Erza le proporcionó, se meció en la hamaca suavemente utilizando sus pies para frenar y volver a iniciar, por un instante se disipó entre el oscuro cielo de Magnolia, sus pasatiempos consistían en prestar atención a los demás, a poca distancia de ese parque se ubicaban edificios donde resaltaban las sombras de sus habitantes, cotidianamente les creaba historias, la sombra de la mujer que sacudía una toalla o algo parecido era de una divorciada o la de un hombre y mujer como recién casados. Lo cierto es que el día resultó realmente extenso.
—Allí estabas.
La rubia se sobresaltó al ser interrumpida por una voz, Loke se mostró amedrentado, prontamente se acercó a ella, para su sorpresa el muchacho ya sostenía su rostro entre sus suaves manos, en menos de un par de segundos todo rastro de preocupación se transformó en frustración.
—Loke…
—Fue Karen. No te gastes en negarlo, ella misma me llamó para avisarme con orgullo lo que había cometido. Perdón Lucy, no comprende que no la quiero.
—No te preocupes—manifestó ella inmediatamente, francamente estaba conmovida por la preocupación que le expresaba Loke.
—¿No preocuparme? ¡Por un demonio! Karen cruzó los límites. Te dejó en vergüenza frente a todos. Lo lamento, todos creen que tú y yo…
Lucy negó con una pequeña sonrisa, entendía la inquietud de Loke.
—Sabes que no me importa que digan de mí, estoy acostumbrada.
—Sé que tuvimos algo, pero…no llegó a nada, para mi desgracia y aunque sepa la verdad me molesta que me prohíbas aclarar las cosas. Mañana podría intentar esparcir la verdad de todo—sin previó avisó tomó las manos de Lucy entre las suyos y buscó su mirada—por favor, Lucy. Te quiero mucho y no deseo que sufras por esos comentarios.
Ella escapó de aquel contacto visual, en un principio cuando tuvo a Loke a sus pies intentó hacer lo mismo con él, mientras lo besaba sobre el sillón de su apartamento presintió que iría con Loke hasta las últimas consecuencias, factiblemente jugaría con él unos días y lo abandonaría, no obstante, ella se detuvo. Deseaba fervientemente comprender la fuerte punzada que arremetió contra ella para dejarla atrapada en la inconciencia.
Sin pronosticarlo al despertar Loke estaba a su lado preocupado por su descompensación, luego de un fin de semana de cuidados el muchacho abandonó sus deseos de poseer a Lucy, manifestó que tal vez podría ser su amigo luego de ser testigo de la triste mirada de Lucy.
Lamentablemente Karen comprendió mal el inicio de esa amistad cegada por el despecho del abandono de Loke hace apenas dos semanas se movilizó guiada por los descontrolados celos.
—No Loke—negó, se zafó de sus manos y se levantó mostrando una mirada dura—¿no te parece que te estas entrometiendo bastante en mis decisiones?
—Es lo lógico, luego de ver como todo el mundo te trata—disgustado él imitó la acción de la rubia para quedar frente a ella—no es sano para ti, no lo es para nadie, Lucy te lo pido déjame limpiar tu imagen, todo saldrá bien.
—¡Es suficiente, Loke! ¡Si no quiero que sea así, no lo será!
—¡Eres una demente si pretendes que lo deje así! —bramó exaltado, la tranquilidad que intentaba mantener hace semanas se estaba rompiendo—¡estoy harto de sus palabras! ¡de que cada vez que te vean pasar…!
—¡Digan que soy una puta sin corazón! —exclamó ella agitando sus manos, el muchacho no pudo continuar hablando, bajó su cabeza ofuscado por la magnitud de sus palabras—esto es lo que soy, Loke—continuó llevando sus temblorosas manos a su pecho—siempre lo seré, contigo no pude, pero sabes que seguiré, porque no cambiare lo que soy.
—Si puedes…—murmuró él—eso es lo que más me duele. No quieres nada, puedo pensar simplemente que te…
—¿Qué me gusta? —indagó soltando una suave carcajada—¡me encanta! ¡me divierte jugar con todos! ¡no tienes idea del tiempo que paso riéndome de todos! ¡es maravilloso ver como lloran por mí!
—¡Basta! —rugió el muchacho aturdido, el grito de Loke cargado de energía interrumpió las exclamaciones de Lucy, sin pensarlo la tomó por los brazos y la sacudió estremecido por el misterioso sentir de ella—¡no te creo! ¡por favor! Déjame ayudarte…—suplicó sin evitar que sus ojos brillaran presos de las emociones que lo revolcaban.
—No hay nadie a quien ayudar, Loke—la frialdad de sus palabras y la ausencia de su resplandeciente mirada condujo a que la soltará lentamente con la aplastadora perdida.
—De acuerdo…—él se apartó para dejarla sola, presentía que no se controlaría si continuaba queriendo insistir—solo no olvides que puedes contar conmigo, Lucy.
La rubia lo observó marcharse cabizbajo, desde su lugar percibía el sabor salado de sus lágrimas, otra vez ese sentimiento la estaba atormentado. El espantoso silencio la llevó a soltar un largo suspiro. Los arbustos se sacudieron poniéndola en alerta, retrocedió estupefacta y lista para morir si era su momento, sin embargo, la sonora carcajada de Jackal la hizo tiritar.
—¡Eso fue divertido! —el rubio salió dando manotadas al aire, su mano derecha reposaba sobre su estómago continuando con su festín personal.
—Jackal…—masculló, al aproximarse se vio imposibilitada para escapar, la penetrante mirada de Jackal la congeló en ese momento—¿qué quieres? ¿qué haces aquí?
—Te seguí, te vi con el empleaducho de tu primo y cuando saliste con una expresión de muerte que es mi favorita no pude resistirme a venir a verte y ¿qué quiero? Eso mismo te pregunto, cariño—el muchacho comenzó a circular rodeándola a la vez que le echaba un vistazo a todo su cuerpo sin pretender disimular sus deseos carnales—no cambiaste nada Lu, sigues siendo la misma desgraciada de siempre.
—Cállate—lamentablemente su voz se quebró, aunque batalló por lucir convincente.
—Te duele admitirlo, lo sé. No te preocupes también me costó admitir lo mío—sus manos heladas tomaron el rostro de Lucy, con un dedo Jackal emprendió a trazar la mejilla de la rubia—no lo niegues. Estabas con todos esos idiotas porque no puedes olvidarme, te es imposible reemplazarme por uno de ellos, no olvide tu promesa, Lucy—acercó su rostro al de ella, a pesar de tener la posibilidad de besarla se detuvo antes que sus labios se rozaran—mientras más personas lastimes, te acercas a mí ¿sabes por qué? Porque somos una basura y la basura siempre estará junta.
Lucy no resistió un segundo más, su lucha interna consiguió ayudarla a apartarse de él, en su intento por huir su cuerpo inestable por sus desbordantes emociones se tambaleó para dejarla tirada sobre el suelo. La humillación e impotencia la abatió en cuanto Jackal se largó a reír por aquella mala pasada.
—Lo siento linda, Lu. La verdad duele—alzó su mano despidiéndose—nos veremos pronto, mi amor.
Consintió que el tiempo desfilará, no buscó recomponerse por más que su ropa se ensuciará, aún estremecida rodeó sus piernas con sus brazos y ocultó su rostro entre ellas, cerró sus ojos e intentó impedir que Jackal torturará su cabeza. Para su asombro su celular comenzó a vibrar, Lucy lo apretó e intentó arrojarlo contra una de las veredas, no obstante, evitó hacerlo, con lo nervios gobernando sobre su inestabilidad ella abrió su casilla de mensajes.
"Perdona la intromisión, pero Lucy. Necesito hablar contigo ven a mi departamento.
Es urgente"
—Natsu…—murmuró intrigada, sin percatarse de sus acciones estaba de pie ya caminando.
«¿Qué es tan urgente? ¿acaso le ocurrió algo a Jellal?», interrogó dudosa.
Repentinamente las culpas de sus acciones recayeron en ella con dureza, sin cuestionarse más sobre las infinitas razones por las cuales Natsu la estaría llamando avanzó trasteando su celular, sus movimientos se asemejaban a las de un cuerpo sin alma, con la mirada perdida en una recta dirección Lucy advertía que la perdición la guiaba, eventualmente su tiempo llegaría y sin negarse se entregaría. La dirección de Dragneel estaba instalada en sus pensamientos, cada paso era un recuerdo imborrable.
La noche le imposibilitaba distinguir visiblemente a lo lejos, no fue inevitable que se percatará de la presencia de un sujeto apenas iluminado por la luz de los faroles. Hace años su instinto de supervivencia la hubiera alertado para que retrocediera raudamente, para sus destrozadas ganas de vivir eso era el pasado, Lucy avanzó sin temer, aún con sus ojos fijos en descubrir el rostro de ese sujeto.
—Lucy.
La rubia detuvo su caminata al reconocer que estaba frente al departamento de Natsu, presumió que el pelirosa la esperaría en su hogar, no obstante, se encontraba frente a ella con el cuerpo tenso y una inquietante mirada turbia. Ella asintió silenciosa y consintió que Natsu se aproximará lo suficiente como para distinguir el caos que Dragneel experimentaba en ese momento.
Por unos segundos creyó que Natsu acabaría con ella en esa solitaria calle, después de tantas novelas y de conocer que las personas son capaces de todo cuando se sienten desérticas no era una demencia que Natsu tomará cartas en el asunto, era lo justo luego de haberlo utilizado cruelmente para dejarlo en la nada.
—Lucy—volvió a repetir su nombre con consuelo, ella cerró sus ojos y consintió preparada para lo que venía—¿por qué?
Eso quería ella también saber ¿porque llegó a tan lejos?
Natsu inhaló y se mantuvo unos segundos mudo, su voz emitió su más profunda tristeza, tan imprecisa y rota.
—Gray y yo hicimos mucho por olvidarte ¿sabes? Resolvimos seguir adelante y dejarte de lado. Yo lo decidí en el momento en el que me resistí a devolverte la mirada—el muchacho volvió a respirar, las palabras estaban en su cabeza listas para ser profesadas pero las emociones que golpeaban su pecho también lo confundían—para mi desgracia apareciste en mi trabajo ¡fue terrible! ¿lo sabes? Querer dejar de ver tu cara para que llegues como si nada de esta porquería hubiera ocurrido ¡me lastimaste, Lucy!
Ella lo miraba firmemente, aquella incitación lo ayudó a manifestarse.
—¡Eres tan molesta! ¡cruel! ¡demuestras quererte a ti misma! ¡muestras que solo te divierte jugar con todos! Dime ¿estas satisfecha o quieres que te ayude a buscar al próximo? ¡no tienes idea de cuánto te quería! Solo deseaba que Lucy me viera igual, solo eso…
Lucy no pudo soslayar cerrar y abrir sus ojos al ser inmovilizada por Natsu, sus manos estremecidas sujetaban sus hombros e interpretó que era el momento. Ella le sonrió débilmente reconociendo todas sus reproches e ira, era lo menos que podía demostrar como un ser empático.
—A pesar de todo…de todo…—musitó él estremecido—te amo, Lucy. No tienes idea de lo que me duele aceptar que no puedo odiarte, es imposible ignorarte y hacer de cuenta que no me importas ¡si aún te amo! No luche por buscar entenderte…quiero entenderte más Lucy…quiero conocer a Lucy. A la Lucy que Jellal recuerda con cariño.
—No…—balbuceó con espanto, su cuerpo no se movía y mucho menos poseía la fuerza para intentarlo. Natsu la volvió a mirar, esta vez con una firme ímpetu. Se horrorizó al saber que en su vulnerabilidad él poseía el poder de descubrirla.
—Dime ¿por qué, Lucy? A pesar de todo lo que hiciste no te odio, te amo. Te aterra eso, lo sé. No te divierte esto, finges que no te importa, pero la verdad es que deseas que te odie, te hubiera gustado que te gritará mi repudio como todos—aproximó su rostro al de ella y distinguió que sus ojos comenzaban a fulgurar—¿Por qué quieres que todos te odien? ¿Por qué lastimas a todos a tu alrededor para que te desprecien?
Algo en ella se despedazó, estaba perdida, bruscamente todas las palabras de Jackal la atacaron a tal punto de pretender gritar de rabia. Ya no podía aparentar al lado de Natsu, su patética existencia se evidenció ante él. Lucy bajó su cabeza y mordió su labio inferior para amorrar su lamento, no obstante, sus sentimientos vociferaban por ser rescatados, alguien los había encontrado muy en el fondo. Cuando levantó su rostro fue inverosímil que sus labios emprendieran a tiritar.
—Natsu…—no consiguió negarlo, cerró sus ojos y su llanto comenzó a emerger sin control, estaba quebrada como su voz al pronunciar el nombre del muchacho que descubrió su más despiadado propósito.
—¡Lucy! —se permitió sollozar, raudamente él la envolvió entre sus brazos para proteger su existencia vulnerable, no evadiría acompáñala esta vez.
Heartifilia despavorida se aferraba a él evidenciando un desolador llanto. Nada volvería a ser igual. Natsu lo presagió al descubrir que por primera vez anhelaba resguardar a alguien. Por el momento solo conseguía abrazar una existencia rota y ansiar a pronto devolverle el resplandor.
