CAPITULO 17

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—¿Era necesario esto?

Aquellos ojos azules lo inspeccionaron de abajo para arriba, se detuvo a contemplar con firmeza cada detalle de la vestimenta, se acercó y franqueó sus manos sobre la tela de algodón del chaleco irradiante de tonalidades oscuras y retiró una pequeña mancha producida por haber estado moviendo cajas hace unos minutos atrás.

—Muy necesario, notarás cómo recuperamos todo el dinero y nos sobra para gastarlo en la despedida de curso.

Un suave bufido escapó de sus labios, con sus manos llevó su cabello hacia atrás y frunció el ceño cuando Lisanna brincó agitada por el aura ruda y seductora que irradiaba su amigo.

—¡No me mires así! —exclamó sobresaltado, la albina se arrimó a Gray y lo abrazó efusivamente.

—¡Serás nuestra atracción principal!

—¡Suéltame, demente! ¡No soy una atracción!

Lisanna estaba mentalizando la cantidad de muchachas que estarían haciendo fila con tal de ser atendidas por Gray, si el muchacho era bastante encantador como de costumbre verlo arreglado llevando un estilo de los trajes victorianos lo convertía en una irresistible tentación imposible de no advertir. Los chillidos de Gray y Lisanna lo recibieron al ingresar al aula con un par de cajas con lo necesario para la cocina.

—Sus gritos llegan hasta los pasillos— manifestó Natsu sonriendo mansamente, se agachó para abandonar las cajas con los finos manteles para las mesas faltantes. Luego de sacudir sus manos y suspirar sereno se percató que Lisanna lo miraba con ímpetu—¿Qué ocurre?

—¡Natsu! ¡también estas muy guapo!

El pelirrosa levantó sus manos en un acto de inocencia pura, seguidamente negó con un gesto bañado en un adorable sonrojo.

—No digas tonterías, Liss.

Strauss arqueó una ceja y llevó una mano a su pecho con una aparente indignación, si ella expresaba algo era porque era cierto, ambos estaban realmente atractivos arreglados de esa forma y sus cabellos alborotados por fin acomodados.

—Lucy, diles que es cierto.

La rubia cuadró una taza y tomó otra para limpiarlo, alzó sus magnos ojos y examinó a los dos muchachos, Gray descarrió la mirada seguido de un puchero, hallarse estudiado por Heartifilia aún le provocaba cierto calor, Natsu no se encontraba en desiguales condiciones, él la miró esperando alguna palabra por parte de la joven que finalmente luego de su apreciación sonrió afectuosamente.

—Son muy atractivos. Estoy segura que cautivarán a mucha clientela.

Lisanna aplaudió satisfecha, Lucy algo cohibida por la efusividad de la muchacha continuó con su labor, estar dentro de ese vestido rosa pálido le dificultaba a la hora de realizar sus movimientos, sin embargo, su compromiso solo sería acomodar ciertas cosas y atender a quienes serían sus próximos clientes, era cierto que Lisanna fue un gran apoyo para los encargados del aula. La albina se invitaba cuando los tres estaban con la soga al cuello por toda la planificación, además de que Gajeel y Levy a diferencia de sus demás compañeros mostraron también estar dispuestos a ayudar en lo que se solicitaría.

—Ah...gracias—el pelirrosa respondió con las mejillas ardientes, en un acto por proteger su regocijo emergió del aula perfectamente organizada para la ocasión.

Lisanna antes de continuar alabando la apariencia de Gray rotó a echarle un vistazo a la rubia, se movía a la par de su trabajando ignorando alguna que otra mirada retadora de sus compañeras de salón, era indudable que la muchacha resaltaba entre todas las integrantes del grupo de graduación. Hace unas semanas atrás recibió con suspicacia a Lucy en la mesa. En ese momento tembló de pavor por especular que Gray se levantaría y le gritaría a Natsu por traerla, no obstante, luego de diez minutos sumida en su inclinación sonrió sorprendida por el recibimiento alegre que Gray le daba. Supuso que Heartifilia se concibió incomoda por aparecer de la nada ante ella que se disculpó, no solo por presentarse y sentarse como si nada hubiera ocurrido sino por la forma agresiva de tratarla hace meses atrás.

Strauss abandonó atrás todo reproche y se dedicó a disfrutar de la nueva compañía de Lucy, la apreció algo diferente, seguía siendo aquella muchacha misteriosa con una increíble inteligencia, solo que en ese momento estaba más suelta, prestaba atención y se reía de las tonterías que Gray y Natsu formaban, desertó de darle demasiada importancia porque también al igual que Heartifilia se perdió en la placentera sensación de paz.

Luego de días de planeación todos en el aula estaban ayudando con la organización, el festival comenzaría en solo un par de horas y debían ya estar listos para recoger a los invitados que se tomaban la molestia de ingresar al instituto Fairy Tail. No podían perder la oportunidad de dejar en alto los últimos momentos de sus experiencias como estudiantes de instituto.

—¿Necesitas ayuda con las tazas? —una pequeña muchacha se avecinó a Lucy con la clara intención de socorrer, desde su lugar Lisanna celebraba feliz por el atrevimiento de esa muchacha para acercarse a Lucy a pesar de que los rumores continuaran en el instituto. Era cierto que Levy era bastante lista, lo suficiente para no dejarse llevar por todo ello.

—Claro, muchas gracias. Solo me falta acomodar unas cuantas cosas más.

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Ser elogiado por Lucy fue nuevo y le despertó cierto orgullo por su persona, se estancó en el pasillo y se inclinó para tomar aire, una gran sonrisa adornaba su rostro esperanzado por los nuevos sentimientos que afloraban en él. Dio un par de pasos dispuesto a intentar disfrutar del largo día que se avecinaba en Fairy Tail. La sensación de que sería un magnifico día ahogaba su pecho de alegría.

Al advertir que eran las ocho y media corrió de regreso a su salón, el instituto era inflexible al tratarse de horarios y probablemente los porteros ya estaban abriendo las grandes puertas del instituto para los invitados. En menos de veinte minutos los individuos invadieron los pasillos.

La cafetería del último curso como se perseveraba estaba desbordante de movimientos, cada vez que una mesa se liberaba otros la ocupaban inmediatamente. Las muchachas sonreían sonrojadas y movían sus cabellos dispuestas a coquetear y los chicos solo se limitaban a disfrutar de la vista.

—¡Me estoy muriendo de calor! —exclamó Gray derrumbándose sobre el suelo, se deshizo de su chaqueta y la arrojó al aire ignorando la mirada aterrada de Lisanna.

—¡Oye idiota, es alquilado no lo tires! —la joven se precipitó al suelo para sostener la chaqueta.

—Sí, sí y por eso te lanzas al suelo sabiendo que puedes manchar tu vestido—apuntó con una ceja arqueada.

Lisanna gritó alterada por su desliz. Aquella escena fue del disfrute de Natsu, se asentó sobre una silla y se recostó riendo apaciblemente, fue un día agotador a tal punto que olvido comer.

—¿Quieres un poco de jugo? —se topó con la mirada curiosa de Lucy, prontamente se irguió y sonrió con afecto.

—Claro. Muchas gracias, Lucy.

Heartifilia le entregó un vaso y se colocó frente a la silla de él, se reclinó contra el respaldo y su mirada se extravió hacia la ventana, afuera aún habían personas caminando y las tiendas no dejaban de ser visitadas, la música de las bandas escolares los acompañaba con avenencia hasta ese lugar.

—Hiciste un gran trabajo—habló ella repentinamente, Natsu asintió y abandonó su vaso vacío sobre la mesa.

—Tú también. Nunca te vi tan apurada.

—Es porque no dejaban de venir, fue agotador, pero creo que ahora los entiendo a ustedes dos...y a Jellal—Lucy arrimó su mentón sobre la palma de su mano y se bosquejó en sus labios una nostálgica sonrisa—les satisface ver a todos salir campantes y alegres.

Aquella mirada fue suficiente para él, conmemoró la historia de Jellal. A pesar que las cosas entre ambos parecían avanzar, Lucy nunca apareció por la cafetería.

—Lucy...—ella subió su mirada al escuchar su nombre y descubrió la innegable determinación en Natsu—Jellal será feliz si te ve por la cafetería, créeme, él te quiere mucho—aproximó su cuerpo al borde de la mesa extendió sus brazos para tomar las manos de Lucy, fueron solo unas pequeñas palabras que le llegaron tan justo a su corazón que sus ojos brillaron con ganas de derramar lágrimas, si solo supiera Jellal lo arrepentida que estaba, esa vez apareció para verificar que estaban a salvo con Jackal suelto, sin embargo, no tuvo la valentía de pedirle perdón.

—¡Oye Natsu! —el peligro se levantó del suelo—Lisanna dijo que están vendiendo unas deliciosas hamburguesas ¡acompáñame! —el nombrado frunció el labio dubitativo, Lucy asintió y apretó el agarré de Natsu.

—Tengo ganas de una hamburguesa.

—Ah, está bien—un suave suspiro abandono su ser al ponerse de pie, distinguió el leve dolor de piernas que estaba experimentando, antes de marcharse acarició la cabeza de la rubia, una melodiosa carcajada de parte de la chica lo despidió.

Como suponía Gray bajaba las escaleras a su lado con unas frases quejumbrosas sobre lo asfixiado que se sentía con ese atuendo. En esa momento no le negaba aquella afirmación, estar vestido así le dio ciertos problemas de bienestar.

—¡Hay mucha gente! —la melodía rockera del lugar se intensificó y las personas recorrían con bandejas de comida entre sus manos, estarían allí por un buen tiempo al parecer, pensaron con resignación.

—¡Gray, Natsu!

Juvia se libró de un pequeño grupo de personas y se encaminó hacia ellos con el brazo extendido y una gran sonrisa brillante de agitación.

—Juvia, viniste—saludó Natsu alzando una mano en saludo.

—No podía perderme venir a ver el evento—la muchacha juntó sus manos sobre su pecho—además esto me trae muchos recuerdos.

—Es una pena que en la universidad no hagan este tipo de festividades—comentó Gray frunciendo el ceño, advertía en Juvia una grata felicidad por estar entre todos ellos.

—¡Ah! ¡se ven increíble! —observó la peliazul luego de dejar de prestar atención al panorama del lugar, sus mejillas se tiñeron dócilmente al verlos tan arreglados—seguro trabajaron muchísimo.

—Sí, lo bueno es que nuestro trabajo termino, ahora nos dirigíamos a comprar algo y a llevarle a los demás compañeros—explicó Natsu buscando el puesto de hamburguesas con pequeños estiramientos de su cuello.

—Genial, yo estaba buscando una bebida caliente—distraídamente volteó su rostro para hallar algún rastro.

—Si quieres, te puedo acompañar, se de uno que queda cerca—indicó Gray, la muchacha volvió a mirarlo y sonrió encantada—Natsu ¿puedes comprar por mí?

Dragneel río fascinado con la amabilidad de Gray que sin meditarlo aceptó.

—No hay problema. Ve con Juvia, si tienen tiempo suben al salón— murmuró una picardía imperceptible para ambos muchachos que ya caminaban uno al lado del otro con sosiego.

—A todo esto, no tuve tiempo de decirte que me alegra mucho que Natsu y tú estén bien—Gray cortó su caminata y volteó para mirarla con regocijo, estaba realmente feliz a pesar de todo el infierno de la preparación del evento que tuvo que atravesar.

—Gracias a ti, Juvia. Realmente tu consejo me animo a por fin enfrentar mis sentimientos, será difícil borrar lo que siento, pero...estoy libre.

La determinación incrustada en la voz y semblante de Gray le provocó una sonrisa involuntaria, valía la pena ver a Gray con esa actitud. No quiso meditarlo demasiado se restringió a caminar al lado de Gray con la agradable sensación de pertenencia.

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Comprendía el llanto de los niños que en un intento desesperado por marcharse jaloneaban la ropa de sus padres para abandonar el espacio reducido. El calor era sofocante, lo único que le aliviaba era pesar que a unos pasos más podría llegar al puesto de hamburguesas, con los ojos cerrados y un susurro suplicante continúo caminando esquivando niños y personas.

—Con permiso...—mascullaba acalorado.

Fugazmente pensó que podría llevar algo de beber también, apenas quedaba algo de jugo y estaba seguro que todos morirían de sed. Sonrió conmovido al observar con rapidez a un niño sujetando la mano de otra niña, parecían disfrutar del momento festivo ajenos a la incomodidad de las personas por pasar. Tomó algo de aire y se preparó para con pasos largos llegar a la fila del puesto. Su impuso no lo llevó a su destino, torció una ceja y maldijo por lo bajo, algo lo retenía.

—¡Que rayos! —exclamó pensando que su vestimenta se había atorado infortunadamente.

Todo rastro de alguna divertida actitud por su mala suerte se esfumó al comprender que lo retenía. Natsu achicó los ojos y sus músculos se tensaron, un escalofrió similar a la primera vez que lo conoció recorrió su cuerpo, la diferencia es que ahora él conocía cierto perfil de él.

Jackal terció su cabeza extasiado por el efecto de su presencia en Natsu, no estaba dispuesto a tolerar más traiciones, conjeturó que el chico sería razonable y por ese motivo se tomó la molestia de meterse al instituto para entablar una conversación.

—Hola, empleaducho...—saludó con la voz rasposa—¿sabes? Vine a verte. Tenemos muchas cosas de que hablar, ya sabes...sobre eso—apuntó con diversión.

—Lárgate.

Natsu ignoró las miradas de amonestación de los peatones que se las arreglaban para caminar alrededor de aquellos dos muchachos con la mirada fija. La rabia se extendió por todo su cuerpo y se proponía a marchar su conciencia.

—Creo que no escuchaste, vamos a hablar—decretó Jackal asomándose con pose intimidante, supuso que ese joven se rehusaría, así que sus ojos salvajes se posaron fugazmente hacia los salones de la segunda planta—si no quieres hablar conmigo tendré que buscar a mi amada Lucy.

El pelirrosa frunció el ceño y sus facciones se endurecieron. No podía consentir que Jackal rondara con el fin de perturbar la tranquilidad de Lucy. Después de todo deseaba liberarla de aquella presencia absorbente. Gruño derrotado y caminó en sentido contario.

Jackal sonrió victorioso.

«No te preocupes, Lucy. Él no se acercará a ti, no lo hará.»