CAPITULO 18

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La voz de las personas apenas se filtraba entre aquel estrecho y oscuro pasillo, si intentaba huir era posible que Jackal lo interceptaría antes de tener una mínima posibilidad. A pesar de que aquellos pensamientos cobardes emergían como factibles posibilidades Natsu se conservó inmóvil frente a Jackal con una mirada rigurosa.

—¿Estas bromeando? —manifestó el pelirrosa disgustado, Jackal contrajo sus facciones iracundo por la negación que Natsu estaba difundiendo en ese momento.

—¿No escuchaste, idiota? Te vas a alejar de Lucy, ella me pertenece. Por tu bien.

Era cierto que hace unos segundos se encontraba azorado por la presencia de Jackal y la seguridad de Lucy, sin embargo, las exigencias de aquel muchacho en lugar de amedrentarlo alimentaron su espíritu de lucha, al sentirse protegido por su determinación le restituyó la mirada a Jackal, no se doblegaría ante el viejo amor de Lucy.

—No lo hare. Es más, yo te exijo que te alejes de Lucy, de una vez por todas déjala en paz con su vida—el pelirrosa se enderezó y se apartó de Jackal para hacerle frente—ya fue suficiente Jackal, supérala. No tienes el derecho a querer joderle la vida.

Jackal entrecerró sus ojos y la fiereza se acopió en su pecho, de camino al instituto estaba seguro que ese sujeto cedería y saldría corriendo dejando a Lucy a su disposición, pero no, estaba ahora frente a él retándolo como si tuviera la suficiente fuerza para enfrentarlo, ese golpe directo a su pedantería lo impulsó a tomarlo con salvajismo del cuello de su camisa e intentar intimidarlo.

—Te lo advierto, si no te alejas de Lucy, haré lo posible para...

—¿Para tenerla? Ella no es tu objeto, su promesa no tiene validez, probablemente la manipulaste para que haga eso—especuló aún firme.

— ¿Eso crees, idiota? Lucy disfrutaba de mí, no tienes idea de cómo gemía cuando...

—Vete al diablo—interrumpió Natsu con amargura, de un movimiento se logró zafar del agarre de Jackal y se distanció con las luces de la festividad iluminando su rostro—entiéndelo, ella no te pertenece. Así que te recomiendo que sigas en lo tuyo.

—Fue una advertencia.

—Lo sé, pero créeme que si algo me llega a ocurrir todos te apuntarán. No te conviene ir contra mí, Jackal.

Creyó que no existía palabra alguna que dar, la seguridad gobernó sus pasos y dejó plantado a Jackal sumergido en la oscuridad de la noche. Su corazón continuaba golpeando su pecho y el sabor amargo de sus palabras repentinamente quemaron sus labios.

Al regresar con la bolsa de hamburguesas calientes distinguió que una parte de él suspiró con alivio por lograr salir airoso de la pequeña batalla con Jackal, lo escrutó en su zona y logró hacerle frente, pero sobretodo protegió la sonrisa de Lucy, aquella divina sonrisa que lo recibió en el umbral de la puerta del salón acompañada de las armoniosas carcajeos de sus amigos.

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—Estás desesperado si vienes a mí por ayuda.

Un resoplido escapó de sus labios y sus cachetes se hincharon en respuesta.

—Ya me di cuenta que estás mirando Thor "Un mundo oscuro"

— ¡Como lo supuse de ti, eres un digno hermano del Dios del engaño!

— ¡Zeref, por favor! ¡No te creas Loki!

Un par de risotadas se auscultaron de fondo en la línea de Zeref.

—Perdón, perdón. Mavis, cariño por favor pausa la película.

Natsu se tumbó sobre su sofá y cerró sus ojos reconsiderando si fue una sabia decisión hablar con su hermano mayor sobre la situación alrededor de Lucy.

— ¿Que necesitas de mí? Pero tenlo por seguro, mi opinión lleva un costo.

Natsu retornó su anterior postura y sus ojos se agradaron perturbados a la vez que el aire abandonaba sus pulmones.

—No haremos el "ayúdenme"

— ¡Oh! ¡Vamos, debemos hacer el "ayúdenme"!

El pelirrosa se quedó sin palabras, Zeref era un hermano que disfrutaba plenamente de lo que le gustaba y lo expresaba sin miedo. No era la primera vez que hacían algo así, Natsu y Zeref podrían pasar horas hablando sobre teorías de cualquier serie o película. Luego de que juntos vieron la tercera entrega del Dios del trueno su hermano estaba tan embriagado que luego de salir del cine lo convenció de hacer el "ayúdenme" por dejarse llevar terminaron corriendo por todo el centro comercial, porque Zeref no tuvo mejor idea que lanzarlo contra un hombre fornido y con aires de ser capaz de matar a medio mundo.

—Lo tomaré como un si—no replicó algo, si deseaba la opinión de su hermano sobre sus últimas vivencias debía hacerlo—cuéntame libremente lo que desees.

—Hay una chica. Lucy, ella es grandiosa y espero tengas tiempo de escúchame.

Como supuso, Zeref guardó silencio durante la narración de su pequeña historia, omitiendo ciertas cosas íntimas, de vez en cuando Mavis soltaba frases cortas de estremecimiento, incluso los balbuceos de su sobrino August interrumpían tiernamente su narración.

— ¡Ya no es virgen, Zeref!

— ¡Lo se lo sé! ¡Mamá lo va a matar! ¡Estúpido ella cree que eres puro!

— ¡Pueden cerrar la boca, no cabe duda que son el uno para el otro! Además...si, no soy virgen—musitó avergonzado.

—Natsu.

El pelirrosa reparó la voz firme de su hermano, emprendió a prestar atención y conjeturó que las cosas se pondrían serias.

—Esa chica, Lucy al parecer te trajo muchos problemas. No creo que sea sano que estés con ella cuando nos estas diciendo que su ex novio pertenece a una banda peligrosa. Mamá y papá estarían pegando el grito al cielo ¿acaso no viste suficientes películas? ¡Te metes con la chica del malo y todo explota!

—Lo sé...

— ¡Espera a que terminé! Me alegra que me estés contando todo, y se perfectamente que no la dejaras, porque la amas. Natsu, cuídate por favor...si ella está queriendo intentarlo sigan juntos. Tienes amigos y evidentemente estoy aquí para ti.

—Zeref...—susurró conmovido, temía que su hermano se opusiera rotundamente, pero sus palabras fueron suficientes para hacerlo feliz.

—Por supuesto si algo pretende contra ti se las verán con la ira del Dios del engaño.

— ¡Basta! O no haré el "ayúdenme"

— ¡No serás capaz! ¡No escaparás de mí, Natsu hijo de Igneel, heredero de los terrenos en Spriggan, dueño de ese apartamento y Dios del fuego!

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Natsu hace un par de días le había propuesto intentar rehacer ciertos lazos, era innegable que su voz se quebraba al momento de las explicaciones, no obstante, Lucy se apreció apoyada cuando Loke no la apresuró a hablar, debió tener una paciencia de hierro para soportar alrededor de dos minutos con su silencio a través de su celular. Finalmente como si deseará transmitir algo le pidió verse pronto y Loke aceptó sin meditarlo.

No hubo alguna palabra de despedida de por medio, solo el suspiro de un cercano encuentro. No esperó unos largos segundos parada frente a la puerta, una pequeña risita se proyectó en sus labios al deliberar que Natsu probablemente estaba sentado sobre su sillón acariciando el pelaje de Happy esperándola.

—¡Lucy!—la muchacha cerró sus ojos con sosiego y consintió que la calidez de Natsu la extasiara con ese suave abrazo— ¿Cómo estuvo tu pequeño viaje?

—Muy bien, perdón la demora—la rubia descendió su mirada y observó fugazmente sus uñas rosadas pintadas perfectamente hace apenas un par de horas—invite a Loke ¿no te molesta, verdad?

Natsu cerró la puerta de su apartamento tras él antes de aproximarse a ella y depositarle un beso sobre su mejilla.

—No me molesta, solo disfrutemos del día ¿de acuerdo?—la rubia descansó su cabeza contra el pecho de Natsu—vamos, nos espera Jellal, hace unos minutos me llamó preguntándome si aún te encanta el pastel de chocolate.

Lucy liberó un cantarín carcajeo y sin premeditarlo dejándose llevar por la embriagadora dulce sensación tomó la mano de Natsu y camino junto a él.

—Ojala recordará que una vez le dije que siempre seria mi favorito, sin importar cuantos años pasaran.

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Dio una calada a su cigarrillo apoyado contra la pared de esa habitación sombría. Últimamente su humor no era del todo agradable, si alguien lo molestaba probablemente su paciencia arrollaría cruelmente a aquel ser desdichado. Luego de hablar durante dos horas con Flare, la novia de su mano derecha supo que algunos miembros estaban algo irritados con la falta de trabajo. No estaban comprendiendo que debían ser sigilosos con sus movimientos.

—Cariño ¿otras vez ese rostro?

El hombre extendió su brazo y recibió el cuerpo voluptuoso de Seilah, antes de sus húmedos besos tocaran el suave cuello percibió una pequeña marca rojiza cubierta torpemente. A pesar de hallarse en un lugar oscuro la intensidad de sus ojos oscuros podían vislumbrar.

—Ja, no perdiste el tiempo en ir tras Jackal.

Seliah se alejó bruscamente y tapó su marca con las primeras muestras de sudor bañando su frente, la amenazadora figura de Mard Geer la hizo tropezar con una de las sillas, el hombre llegó hasta ella y sin miramientos la inmovilizó estrujando sus mejillas.

—Ah Seliah ¿Cuántas veces más debes aprender?

No tuvo tiempo de gritar a causa de la fuerte bofetada que recibió, la fuerza del golpe la hizo caer a un costado derribando su fortaleza, Mard Geer gruño con los celos desbordando en cada uno de sus despiadados movimientos. Seliah percibió como su blusa era arrancada lastimando su piel. Sus ojos se desviaron a la nada, le dolía la filosa mirada fría de Mard Geer, le ardía la piel por sus mordidas y sus poderosos agarres.

—Para...perdóname...

Para su fortuna, él se detuvo antes de continuar tocándola salvajemente y se apartó de ella sin antes pasar su lengua sobre la marca que desató el infierno en Seliah.

—No te preocupes, te perdono como siempre. Sigue siendo la zorra que va tras Jackal—al terminar de acomodar su chaqueta se agachó y rozó el rostro de la mujer—cuando Jackal al fin recupere a su amada Lucy serás desechada como siempre, querida Seliah por lo menos Lucy le era fiel hasta la muerte, admito que Jackal se sacó la lotería con ella. Es una mujer con todas las palabras—esas palabras flotaron en el aire encerradas en esa habitación en cuanto el hombre se fue.

Seliah se arregló e intento cubrir su cuerpo desnudo, las lágrimas mojaban su rostro y caían desenfrenadas sobre sus piernas rígidas.

«Lucy, Lucy, Lucy»

Años atrás vivía enamorada de Jackal, advirtió en él alguien a quien complacer sin miramientos, sus besos quemaban como una suave caricia del mismo fuego celestial, anhelaba probarlos por siempre, no obstante, esa estúpida de Lucy llegó. A pesar de ser un grupo de viles maleantes ella era un ángel entre ellos, la amaban, la adoraban, la protegían, no le permitían conocer sus puntos sucios por temor a que ella se fuera.

Y era de Jackal. Y Jackal de ella.

Intentó peinarse con sus manos palpitantes, pero sus dedos se terminaban enredado entre su descompuesta melena. Sus ojos rojos estaban ardiendo sin misericordia. La furia la hizo estrellar el espejo hasta reducirlo a pequeños pedazos que reflejaban su lamentable estado.

«La odio, la odio ¡la detesto tanto! ¡¿Por qué tuvo que ser ella?! Luche tanto por Jackal para que esa idiota sea dueña de su corazón ¡la odio!»

Con la imagen de Lucy siendo abrazada por Jackal años atrás brotó de la habitación corriendo, la desesperación la estaba reduciendo a nada, chocó con algunos peatones que le reclamaban irritados el altercado pasando por alto su desolado estado. Sus movimientos descoordinados la hicieron tropezar un par de veces hasta rasparse las rodillas, se quitó los mechones adheridos a su rostro por sus lágrimas y achico sus ojos distinguiendo la cafetería del primo de Lucy.

La angustia que la ahogaba menguó ligeramente al imaginarse dentro de ese lugar destrozando todo lo que se le atravesaba, precisaba sentirse acompañada en las profundidades de la desolación. Necesitaba gritar y por primera vez intento sonreír.