CAPITULO 19

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Jellal no emergía de su agradable maravilla, Lucy continuaba saboreando su pastel con una templada satisfacción, a pesar de haberla visto tiempo atrás esta vez al percibirla suelta y sonriente su corazón brincó de regocijo. Jellal oprimió la mano de Erza y supo que su esposa estaba igual de complacida con la escena que se libraba frente a ellos.

— ¡Natsu, no te comas el pastel de Lucy!

Gray se levantó de su asiento y de un porrazo impidió que el pelirrosa se llevará a su boca un trozo del delicioso pastel de la rubia. Natsu entrecerró sus ojos y lo miró con rabia.

— ¡Gray!—chilló Natsu.

Lucy comenzó a reírse al notar a Natsu lanzarle su porción a Gray, aunque todo podría haber finalizado allí ambos comenzaban a lanzarse lo que encontraban a su alrededor. Cremas de pastel e incluso bizcochos salieron volando. La paciencia de Juvia se desvaneció al recibir un poco de crema sobre su cabello.

— ¡Gray, Natsu, compórtense!

— ¡No te hagas la madura por estar en la universidad!—pronunció Natsu lanzándole un poco más de crema.

— ¡No soy tan mayor, solo un año!

Juvia ofendida por aquellas burlonas palabras se alzó dispuesta a unirse a la batalla de postres.

— ¡Se calman, mocosos!—rugió Erza dirigiéndose, en un arranqué de fuerza golpeó la mesa y esta cayó a un costado con todo.

Solo se escuchaba la tapa de la azucarera girar ruidosamente sobre el suelo. Erza agrandó sus ojos y su cuerpo se sacudió ante la mirada intensa de los cuatro muchachos, hasta que Jellal comenzó a reír con ímpetu. Lucy parpadeó con un brillo en sus ojos ante las mejillas rojas de Jellal, por un instante aquella escena la transportó al tiempo en el que Jellal reía hasta quedar sin aire por sus torpezas productos de su inexperta edad.

— ¡Cariño, no te rías!—gritó Erza cruzando sus brazos.

—Lo siento, lo siento—cuchicheó sin aire el peliazul, aporreó la mesa con la palma de su mano y volvió a reír sin poder detenerse.

—Vaya...Jellal está riendo como un loco—musitó Gray a Juvia, la muchacha asintió asentir frenéticamente.

— ¡Vamos a reír más, Jefe Jellal!

Lucy parpadeó apresada por la actitud que adquirió Natsu, sin importarle pisar una rebanada y manchar más el suelo se orientó para quedar al lado de Jellal y abrazarlo por el hombro. Ambos continuaron riendo sin poder mantener una coordinación decente.

—Jellal...

Con el rostro ruborizado por el bochorno de la risueña emoción de su esposo sonrió suavemente. Jellal había dejado de reír tan descaradamente frente a tanta gente.

Pasaron unos treinta minutos arrojándose la responsabilidad entre todos por el estado de la cafetería. Sabían que probablemente perderían clientes esa tarde, sin embargo, estaban ganando mucho más de lo pudieron especular.

— ¿Alguien desea café?—inquirió Fernandez luego de acabar de limpiar la mesa.

— ¡Yo, por favor!—emitió Natsu levantando su mano efusivamente—Juvia, no pidas mucho o engordaras.

— ¡Natsu! ¡Te voy a matar!—bramó con el ceño fruncido la muchacha.

—Tranquila, tranquila, Juvia—con una voz suave Gray rozó la cabeza de Juvia antes de dirigirle una dulce mirada a Natsu— ¿qué pasa, cariño? Esa no es forma de tratar a una bella dama.

— ¡Admites que es bella!—apuntó Natsu sobresaltado, se asomó hacía Gray y con una mirada pícara se animó a hablar—ella te gusta.

— ¡Idiota!—exclamó alarmado Fullbuster.

— ¡Basta por favor!—rio Lucy entusiasmada con la situación. Luego de disfrutar unos segundos más aquel espectáculo giró para ver a su primo con tranquilidad—me gustaría café también.

— ¿Con cuatro cucharas de azúcar?—preguntó con el corazón palpitando desenfrenado por la evocación de esos dulces recuerdos. Como ocurría en ese entonces, Lucy permitió que sus ojos chispearan y levantó sus manos con alegría.

— ¿¡Qué pregunta es esa!? ¡Por supuesto! Sabes que esa era mi forma de endulzar la vida.

—También la mía.

Jellal volteó cerrando sus ojos para evitar llorar con aquel regodeo ahogando su pecho. Se metió a la cocina y abrazó a Erza, quien segundos después le permitió llorar de felicidad contra su pecho.

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Natsu se aferró a Lucy para evitar que la taza lanzada por Juvia le llegará de lleno. La rubia dejó escapar un pequeño grito de estupor ante el ruido de la taza siendo destrozada contra el suelo.

— ¡Dios, Dios! ¿¡Que acabo de hacer!?

Gray se quedó estático en su lugar pensado en el buen brazo que ostentaba Juvia como para lanzar la taza con tal fuerza.

Natsu estaba por reír nuevamente por el ataque de ira de Juvia hasta que la puerta de la cafetería se abrió con fuerza.

—Señorita, disculpe. Hoy no hay atención—inmediatamente Gray le indicó el cartel, no obstante, la mirada ida de aquella muchacha le preocupó— ¿está bien? Oiga...

Lucy se tensó en su lugar, aquella incomodidad fue detectada por Natsu. Ante la sorpresa de Gray y Juvia aquella muchacha pasó de largo y se acercó a Lucy al verla parada. Su cuerpo se sacudió con tal violencia que Natsu abrazó a Lucy con protección.

—Así que aquí estas, pequeña perra.

Lucy no concibió que Seliah aparecería frente a ella con una facha desenfrenada y rodillas sangradas. Por un momento pretendió cerrar sus ojos y evadir la iracunda figura de esa mujer.

—Oye. No sé quién eres, pero no te permitiré que le hables así a Lucy—se avecinó Gray furibundo.

—Por favor. Permíteme reunirme con mi hermana—habló Seliah acomodando su cabello con una obligada sonrisa—porque somos hermanas ¿no, Lucy? ¿Acaso olvidaste como nos acostábamos con hombres mientras el amor de nuestra vida lo disfrutaba?

—Seliah...—la voz de Lucy se quebrantó por la súbita timidez.

Seliah contenta con la repentina actitud cohibida de Lucy se cruzó de brazos frente a ella sabiendo que recordaría sus días pasados.

—Te voy a pedir que te marches—sentenció Natsu interponiéndose entre Seliah y Lucy. La mujer inmediatamente lo observó levantando una ceja en señal de burla.

—Bien, Lucy ya tienes a todos ¡cuéntales cómo te acostabas con los que Jackal te pedía! ¡Pequeña zorra no te hagas la digna ahora!

— ¡Lárgate!—como si fuera un remolino de furor Erza apareció en la escena para plantarse con potencia ante la mujer que tuvo la oportunidad de ver más una vez en toda su vida—Seliah te prometo que si no te marchas de una vez soy capaz de llamar a la policía.

Seliah se paralizó y entró en razón, no podía exponerse de esa forma, de lo contrario todo lo que su novio estaba planeando se derrumbaría incluso sin intentar algo, con la cabeza palpitando dio media vuelta y se marchó petulantemente, su orgullo estaba pisoteado y le ardía pensar que estaba actuando sin precauciones. La satisfacción de ver a Lucy amedrentada por destapar una pequeña mancha en su vida la hizo sonreír.

— ¡Espera, Seliah!—la palabra de Lucy interrumpió su intención de cruzar la calle. La rubia se detuvo frente a ella con el aire abandonado su ser a través de sus labios.

—Oh ¿Qué quieres?

—Por favor, entiendo que hace años nos lastimamos mucho. Pero estoy intentando mejorar en mi vida. Te aseguro que lo último que quiero es otra vez estar involucrada con ustedes. No volveré a molestarte como hace años—antes de continuar Lucy suspiró entrecortadamente para mirarla con solidez—Ganaste. Solo quiero seguir adelante...

Seliah dominó sus ganas de reír a carcajadas por la expresión angustiada que destilaba Lucy, años atrás la recordaba tan altiva y sonriente, siempre lista para responderle con algún comentario hiriente y hasta para besar a Jackal frente a ella.

—Definitivamente no eres la misma, Lucy—respondió con voz pausada—entiendo porque Jackal está desesperado por encontrarte otra vez ¿De verdad crees que cambiaste, Lu? Déjame reírme ¿estas insinuando que la Lucy que incuso se acostó conmigo para complacer a Jackal murió?

El corazón de Lucy se estrujó y la obligó mirar inquieta a Seliah, sus piernas que yacían firmes sobre el pavimento comenzaron a temblar ante las palabras de Seliah, no necesitaba herirla físicamente, solo le bastaba con narrar sus acciones del pasado para presionar la huella de su cínica sonrisa esbozada años atrás.

— ¡Seliah! ¡Detente por favor! Dejen de buscarnos, es mejor separar nuestros caminos definitivamente.

La muchacha inmediatamente retomó su seriedad y la observó con la intensidad de su odio, tomó a Lucy de sus hombros y la agitó buscando despertarla de ese ensueño de una posible felicidad. Porque Seliah estaba segura que si ella no era feliz, no se lo permitiría bajo ninguna circunstancia a Lucy.

—Te odio, Lucy. Mientras este odio me esté quemando nunca podre dejar de pensar en ti, nunca dejaré de desearte el mal, nunca dejaré de sonreír ante la idea de verte destruida. Te odio, entiéndelo de una puta vez. Mientras estés respirando nunca te dejaré en paz. Ni Jackal, porque para tu desgracia él te ama, y ese amor nunca te dejará descansar, perra.

Heartifilia se quedó sin palabras, era cierto, aunque le doliera admitirlo, el odio de Seliah la estaba torturando. Cerró sus ojos forzudamente y las fuerzas para escapar del agarre de Seliah se esfumaron ante su figura prepotente, distinguía entre la ilusión de su dolor a una Lucy de cabellera corta y sonrisa lasciva al lado de Seliah acariciando su propio rostro, como si fuera tan común y aterrador.

—Seliah...aléjate de ellos...—intentó luchar con un sutil susurro.

—Cállate, Lucy, deja de intentar ser diferente. Es suficiente—masculló iracunda.

— ¡Lucy!

Loke apareció en el panorama complicando su estado de turbación, el joven se percató inmediatamente que esa mujer sostenía a Lucy y sus ojos brillantes de ira no le daban para nada buena fe. Por ello apenas pudo llegar hasta ellas la apartó de Lucy de un ágil movimiento, su gritó alarmado invocó a los demás que en menos de unos cuantos segundos salieron de la cafetería sabiendo que el tiempo que Lucy les había pedido para hablar con Seliah culminó de una forma poco favorable.

—Vete con tus caballeros protectores—anunció Seliah, caminando a pesar de que sus rodilla le ardían—pero, seguirás siendo una basura viviendo una vida que no te pertenece—una sutil sonrisilla se asomó en sus labios al ver a Natsu abrazando a Lucy e interrumpiendo el contacto visual entre ambas, en su lugar Natsu la observó con ferocidad, como si le declarará una guerra silenciosa—veamos cuanto te dura todo esta farsa—murmuró para ella misma.

La miró desaparecer entre la multitud de peatones, su cabello se mecía a la par de sus descoordinados y pesados movimientos, aunque intentaba escuchar a su primo comentarle que no tenía caso pensar en ello sus pensamientos viajaban a su pasado, a las miradas de satisfacción de Jackal al verla en brazos de otros, sus murmullos de amor le entregaban la suficiente satisfacción para continuar dándole el gusto.

«Te amo, nena. No sabes cómo te amo»

Comprobó con horror que el recuerdo de esas palabras estaba quemando su pecho como un recordatorio de su parte olvidada.

—Lucy...mírame. Lucy, Lucy—las manos de Natsu acunaron su rostro y su contemplación la devolvió al presente—estamos contigo, mira bien, estamos todos aquí.

Le hizo caso, Lucy escapó de su ensoñación y se percató de la presencia de Gray, Juvia, Jellal, Erza y Loke, sus mirada se suavizo, ellos la ayudaron a pesar de lo abrumada que se concebía en aquel instante. Sus miradas de preocupación la inquietaron.

« ¿Me veo tan mal?»

—Por favor, Lucy no te quedes con lo que ella dijo, tú puedes. Mírame, sé que puedes.

—Natsu...—susurró pestañeando, sin perder más tiempo el pelirrosa la envolvió intentando aliviar el sufrimiento que la estaba deteriorando reiteradamente. Las lágrimas de Lucy mojaron su pecho y su gimoteo no fue difícil de escuchar. Natsu estaba rogado porque Lucy no volviera a sentirse débil ante su pasado, cerró con fuerza sus ojos con el temor recóndito.

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—Solo nos queda un par de meses antes de ejecutar la próxima misión, esta vez debemos ser más precavidos ¿entendido?—el hombre cruzó sus piernas y lo observó, si bien pretendió intimidarlo el joven solo asintió como si sus pensamientos estuvieran dispersos en un mundo distante—Jackal...—suspiró con cansancio.

—Sí, escuché Mard—contestó pesadamente.

El hombre puso los ojos en blanco y se recostó contra el respaldo de su asiento. Con las manos entendidas en sus apoyabrazos alzó ambas cejas y abrió sus labios dispuesto a aclarar la situación que personalmente le parecía divertida.

— ¿Por qué no simplemente eres directo, Jackal?—examinó, al obtener la atención de Jackal asintió como si estuviera dispuesto a escuchar con atención—no te preocupes por lo de Seliah, sabes que es un punto y aparte. Entiendo perfectamente que estés así por Lucy, pero siento que estas siendo muy blando.

— ¿Blando?—murmuró él frunciendo el ceño—solo intente ser una persona razonable con Lucy, pero ese imbécil...

—La tiene dominada. La dulcificó con un cuento de hadas, es cierto, y tú Jackal eres el responsable de traerla a la realidad—decretó Mard Geer al aproximarse a su escritorio para obsérvalo de cerca— ¿o no?

Jackal asintió mansamente, sus ojos inspeccionaban con cautela el semblante de Mard Geer, no era extraño que de vez en cuando ese hombre se diera la libertad de guiarlo como lo venía haciendo desde que lo encontró durmiendo en la calle hace años.

— ¿Por qué me dices esto?—increpó ciertamente desconfiado.

—No debes mirarlo de esa forma Jackal. Para mí, Lucy es la primera mujer que te tiene así, pensando y pensando—explicó claramente, fijó sus ojos en la reacción del joven antes de continuar—además, con lo ocurrido con tu madre, no pensé que serias capaz de amar a alguien más.

Jackal no quiso mostrar la debilidad de su mirada al recordar a su madre, así que sin meditarlo demasiado desvió su mirada durante su aceptación silenciosa. Aunque le tomó estabilizarse unos segundos agradeció volver a pensar con la cabeza fría, Lucy se estaba alejando cada vez más de él y debía impedirlo inmediatamente.

«Fui demasiado amable, querida Lucy», pensó al cerrar la puerta de la oficina de Mard Geer.

Nunca fue capaz de explicarle a Lucy lo importante que era para él, la fortuita aventura que años atrás pensó que sería su romance con ella se convirtió en algo más profundo e imposible de borrar. Porque Jackal tenía que admirar la tenacidad de Natsu por sacar a relucir el lado más puro de Lucy. Él también creía en el destino y estaba totalmente seguro que el verdadero destino de Lucy yacía a su lado.

Sonrió con confianza, Lucy no era su madre, Lucy no era como las que conoció a lo largo de su vida. Lucy no lo vio por su apariencia, Lucy lo reconoció a través de sus interpretaciones musicales, Lucy lo amo con su disfraz y en su lado más oscuro.

Lucy era la mujer de su vida. Y la recuperaría.

Se prometió que pronto la tendría entre sus brazos.