CAPITULO 22
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«Fue como verte entre los recuerdos del pasado, por un momento creí ver tus mejillas sonrojadas como en ese entonces, creí escuchar tu voz dulce, eras la muchachita que me juró amor eterno a pesar de estar en la oscuridad. Eras la misma, me seguías amando como antes, porque nunca dejaste de amarme ¿No, Lucy? Este silencio ¿significa que no tienes palabras para demostrar tu felicidad de volver a mis brazos, ¿no es así?»
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Ser acompañado por sus amigos durante el último mes fue lo más grandioso que le sucedió, era cierto que cuando evocaba sus recuerdos lloraba hasta quedarse dormido, sin embargo, a diferencia de las demás veces la verla en ocasiones mitigaba el dolor. Consiguió que los demás no intentaran reprocharle a la rubia y mucho menos a mostrarse antipáticos con ella, alegaba que el distanciamiento que estaban atravesando no debía ser algo que condenar y para su fortuna atenuaron las preguntas de Loke y la rabia de Lisanna.
La noche anterior al examen de ingreso recibió una fugaz llamada de Lucy, no se esperaba su atención luego de tantos días, pero escuchar su voz le proporcionó las sufrientes fuerzas para darlo todo al día siguiente.
—Sé que lo harás bien y aprobaras. Te deseo suerte.
—Gracias por tu confianza, Lucy—presumió que eso fue una especie de golpe bajo para ella porque Lucy contuvo la respiración y se conservó en silencio durante unos segundos.
—No, Natsu. Gracias a ti.
Durmió con tranquilidad y sin alguna pesadilla que mortificara su descanso, le agradeció a Lucy por evitarle otra noche con las mejillas mojadas y el sueño producto del cansancio del sufrimiento. Unas cortas palabras le brindaron la confianza que todo saldría bien. Se despertó temprano y comenzó su proceso de todos los días con familiaridad. Como Lisanna le había recomendado no debía ni siquiera tocar un libro para repasar, se suponía que eso lo había realizado las dos semanas pasadas y atreverse a tocar un libro lo sofocaría en la presión.
Alrededor de las siete y media el timbre de su departamento sonó y con la interrogante iluminando su rostro abrió la puerta y se topó con sus amigos.
—¡Felicidades por tu pronto examen!—prorrumpió Gray ingresando, sin previo aviso incluso se atrevió a tomar el abrigo de Natsu y colocárselo como si se tratara de un niño.
—Puedo…hacerlo—murmuró sonriendo nervioso.
—Solo vinimos a acompañarte a la sede de tu examen, así que piensa que mientras estas sentado resolviendo esas horribles consignas nosotros estaremos afuera comiendo y festejando en tu nombre—explicó la albina con completa libertad.
—¿Festejando?—murmuró Natsu tensionado, no se esperaba ni la presencia de Loke y Juvia.
—Vas a aprobar, estamos muy seguros—se aventuró a hablar Loke con una sutil sonrisa ladina, las suaves manos de Lisanna lo impulsaron en dirección a la salida.
—¡Vamos, Natsu!—expresó la peliazul sosteniendo su bolso para el largo día que le esperaba.
Natsu se sentía un muñeco de trapo en manos de sus cuatro efusivos amigos, pudo percibir las furtivas miradas de los peatones sobre ellos, pensó que era inevitable que tenerlos sobre él les parecía gracioso, si bien hace meses atrás hubiera mostrado un rostro de disgusto ahora le era imposible no sonreír enternecido por tenerlos allí, hace meses sollozaba solo en un baño, ahora ellos se ofrecían a llevarlo de la mano a cumplir su más grande sueño. A pesar que la distancia con Lucy cada día le producía un sabor amargo de padecimiento, percibir las voces de sus seres queridos le permitía vislumbrar más allá de lo que él antes podía ver.
—¡Da lo mejor, Natsu!—pronunciaron todos levantando sus manos, Natsu se mantuvo frente a ellos agradeciendo el apoyo que le brindaron durante todo ese tiempo, antes de ingresar al colegio donde realizarían el examen, los miró con gratitud. Solo eso basto para que Gray, Lisanna, Loke y Juvia concibieran que a partir de ese momento estarían juntos por un largo tiempo aunque sus caminos se separaran en busca del futuro.
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Jackal era como la versión desgastada de su anterior yo, fiel a sus palabras de años continuaba achicando sus ojos al verla como si buscará ver más allá de lo evidente. No obstante, en ese momento las cosas parecían muy incomparables, no dejaba de mirarla como un tesoro jamás visto y que nunca estaría dispuesto a ceder. En sus brazos su papel era simplemente cerrar sus ojos y dejarse llevar por la idea de ese era su destino. Tal vez así podía mermar la inexplicable tristeza que la estaba sumergiendo a lo más oscuro de su ser.
—Lucy, te veo rara—lo escuchó, dejó de doblar el pequeño papel entre sus manos y echó una mirada a Jackal.
—No pasa nada, tranquilo.
Los brazos del muchacho la rodearon y ella se dedicó a descansar su cabeza contra el pecho de él, luego de tantas huidas las cosas se dirigían a donde debían dirigirse, cada vez que sus sentimientos tomaban la palabra se concebía como una persona distinta, era como si ella misma se reprochará cosas que penosamente aún no comprendía.
—Solías hablar mucho, linda—avistó aquellos carnosos labios contra la piel de su mejilla y el aroma a jabón barato que hace tiempo fue incapaz de detectar.
—Solo estoy cansada por los exámenes. Falta poco para el final de clases—su voz sonó cansada y tan monótona que recordarse como una muchacha alegre no era por el momento su gran prioridad.
—Sobre ese tema ¿tiene punto final?—se apartó de ella con el ceño fruncido, no lucia muy alegre y su expresión se arrugó con énfasis al verla negar con un gesto— ¿Cuándo piensas cortar definitivamente con ese idiota?
Lucy devolvió la mirada con dureza, hace unos días descubrió que detestaba que Jackal se refiera a Natsu con esos calificativos y el joven lo divisaba cuando ella rizaba sus facciones en un notable disgusto.
—No hables de Natsu de esa forma—le advirtió, su intención era que él comprendiera definitivamente esa exigencia—ya hablamos lo suficiente sobre ese tema, y si vas a continuar faltándole el respeto yo…
Un conjunto de besos mojaron sus labios, Jackal había logrado atrapar su rostro con sus manos y comenzó a repartir unos cuantos besos cortos, Lucy cerró sus ojos con ímpetu y su cuerpo se impulsó en la dirección contraria con tal de alejarlo, pero poco podía ella hacer con la fuerza de Jackal.
—Perdón, perdón cariño, no volveré a hablar así de él—los ojos suplicantes se enfocaron en los achocolatados de ella—no entiendes como me siento sabiendo que sigues teniendo comunicación con él, pero lo aceptaré, es lo menos que puedo hacer, Lu.
Un resoplido llegó al oído de ambos, Lucy logró respirar por fin al ser liberada de la intensidad de Jackal, la mujer la miró con suficiencia y se enfocó en sonreírle a Jackal.
—Mard Geer dice que tiene importantes noticias. Así que me pidió que te avisará que vayas—señalo Seliah en dirección al pasillo que conducía a la oficina de Mard Geer.
—¿Qué quiere ahora?—suspiró cansado Jackal, antes de caminar a la oficina besó los labios de Lucy una vez más y miró con jactancia a Seliah al pasar a su lado.
Seliah permaneció en ese lugar de brazos cruzados y pequeña sonrisa traviesa.
—Y decías que querías cambiar—habló en son de burla. Lucy no bajó la mirada ni se manifestó débil ante ese comentario.
—Alégrate, tenías razón, el amor de Jackal nunca me dejaría ir, mucho menos cuando sabemos que esto siempre fue mi destino.
Seliah no se burló, ni sonrió, ni siquiera sus ojos brillaban de gozo, solo la miró como si fuera un ente sin vida y se marchó con la idea de que Lucy acababa de cerrar su propia jaula.
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Macao le avisó que los resultados del examen se darían dentro de dos días, los nervios lo carcomían cada vez que ingresaba a la página oficial de la universidad a verificar si habían subido los resultados y la lista de los puestos.
«Solo veinte puestos…»
Su optimismo le indicaba que estaría ocupando uno de esos puestos hasta que él alejaba esos pensamientos y comenzaba a decirse que lamentablemente no era posible que estuviera ocupando alguno de esos cupos. Atravesó las puertas de su salón y saludó a Gray y Lisanna con un notable cansancio, era una mañana bastante normal y aún faltaban veinte minutos para iniciar las clases y ello era grandioso para sentirse en paz.
—Te dije que no estés mirando la página—le regañó suavemente Lisanna, sus manos se dirigieron a la cabeza del pelirrosa y acomodó su cabello revuelto.
—Así es, solo te estas presionando—comentó Gray con preocupación—hoy llegaran los resultados y es mejor que estés tranquilo.
—Lo sé, lo se…—murmuró Natsu desganado.
Esa pequeña tranquilidad de esfumó cuando el profesor Macao ingresó al aula con efusividad, Lisanna se apartó de Natsu del susto y el pelirrosa abrió sus fatigosos ojos al tener en su panorama al profesor Macao.
—¡Lo hiciste, Dragneel! ¡En primer puesto! ¡Fuiste el mejor!
Lisanna cubrió su boca y ahogó un grito de júbilo.
—¡Natsu!—exclamó Gray con una gran sonrisa, su silla cayó sobre el suelo, sin embargo, poco le importo tomarse la molestia de levantarla—¡lo hiciste!
Natsu por fin reaccionó, pestañeó una par de veces y aceptó el abrazo de Gray, sin lograr controlarlo sus lágrimas nublaron su vista.
Con felicidad consideró que su futuro lo estaba saludando.
