Una suave llovizna había caído sobre la madriguera esa noche. A la mañana siguiente la tierra humedecida soltaba un delicioso aroma en combinación con el césped recién cortado. Amaba ese olor y caminar bajo la luz del sol aquella mañana de verano con el viento cálido agitando sus rulos le daba una paz inesperada. Hermione pensaba partir dentro de unos pocos días para poder ir en búsqueda de sus padres y por fin poder recuperar a su familia después de haberlos tenido que abandonar, pero... ¿cómo les explicaría todo lo que había hecho, lo que le había pasado? ¿Cómo se tomarían su atrevimiento al borrar a su única hija de su memoria y hacerlos creer que su sueño era irse a otro país? Había pasado tanto tiempo que no sabía qué esperar de ellos, no sabía cómo estarían... ni siquiera estaba segura de encontrarlos en donde ella creía. Un escalofrío le recorrió la espalda a pesar del calor que hacía.
Hermione miró hacia el cielo abrazándose a si misma preguntándose qué estarían haciendo sus padres en ese momento cuando escuchó que alguien se acercaba por detrás. No le hizo falta girarse para saber quién era.
-¿No es un poco temprano para que estés paseando por el jardín?
Hermione no se inmutó ante aquella voz ni se giró, simplemente se encogió de hombros.
-Te diría que es muy temprano para que tú estés despierto... pero últimamente te la pasas despierto y deambulando por la casa.
Harry si ubicó a su lado y miró hacia el cielo también, buscándole una forma a la nube blanca que se posaba sobre sus cabezas.
-Descubrí que hay una forma en que puedo dormir sin despertarme cada una hora... pero me es muy complicado poder acceder a ese método.
Hermione hizo un ademán con la cabeza y miró a su amigo sabiendo a qué hacía referencia.
-Convengamos que querer dormir con Ginny en una casa llena de su familia y hermanos sobreprotectores, no es una gran idea.
Un leve tono rojizo cubrió las mejillas de Harry y en un gesto de incomodidad pasó una mano por su pelo azabache desordenándolo un poco más como si aquello fuera posible.
-Sí, ya lo sé- Hermione sonrió, respondiendo la pregunta muda de su amigo-. Y antes de que me pidas que guarde el secreto, lo siento, pero Molly también lo sabe. Ya los vio varias veces.
-Si... la primera vez nos despertó. Pero... -tragó saliva con dificultad, temiendo la respuesta a la pregunta que hacía días le carcomía la cabeza- ¿Arthur... o alguien más...?
La castaña negó con la cabeza con una sonrisa burlona en su rostro.
-No, por ahora... y a Molly le parece tierno mientras estén vestidos y durmiendo de forma decente. Y a Ron no le comenté nada porque todavía quiero tener con vida a mi mejor amigo.
-Bueno... no me culpes... y deja de mirarme así. No... soy ningún pervertido ni nada por el estilo. Solo que... no entiendo por qué, pero puedo dormir en paz únicamente cando la tengo al lado.
-A mi no me tienes que explicar nada Harry -dijo con aire divertido-, lo único que te recomiendo es que no digas esto tan libremente cuando Ron esté cerca tuyo... o ninguno de los Weasley a decir verdad.
-Hermione... sobreviví a Voldemort prácticamente yendo a que me mate, te juro que no estoy tan loco para hacer que me maten una segunda vez. Al menos pretendo vivir un poco más -Hermione soltó una carcajada-. Pero es verdad lo que digo... no sé por qué, no sé qué efecto tiene Ginny en mí.
-Más allá de afirmar que estás completamente enamorado... ¿sabes? te contaré algo, pero por favor, que quede entre nosotros -retomó su caminar siendo seguida por un Harry muy interesado-. Hace semanas que Ginny viene practicando hacer tarta de melaza con Molly. Creo que en gran parte lo hace para que Molly no pueda pensar tanto en... -carraspeó sintiéndose un poco incómoda, sin poder siquiera mencionar su nombre-. La cuestión, Harry, es que Ginny también lo hizo por ti. Todas las noches se levanta a la madrugada, sale y se fija si te encuentra en el piso de abajo. Sabe que no puedes dormir y, a decir verdad, ella tampoco. Así que baja para ver si estás allí y poder hacerte compañía. En caso de encontrarte se queda contigo, sino vuelve y da mil vueltas en la cama intentando volver a dormir...
Harry la miró sorprendido, incapaz de creer lo que confesaba su amiga. Eran pocas las veces que se habían encontrado en el salón por la madrugada. De hecho había sido en la última semana y tres maravillosas noches que había podido dormir unas cuantas horas. Él pensaba que el hecho de que lo encontrara abajo era una mera casualidad.
-¿Hace cuanto... lo hace?
-Digamos que un mes y medio. Solo que al principio prefería dejarte tu espacio y únicamente mirarte. Luego decidió que habías tenido mucho tiempo de soledad después de la batalla, viendo y considerando que se acerca la fecha de volver a Hogwarts...
-Yo... pensé que... pensé que ella quería un tiempo para hacer el duelo sola con su familia y...
-Harry -Hermione lo interrumpió exasperada y se giró para verlo con seriedad. Estaba cansada de ver a su amigo culparse por las muertes de todos en la guerra y alejarse de quienes querían estar a su lado-, es tiempo que entiendas que a pesar de que todos sufrimos y ninguno puede dormir, la vida sigue. Todos seguimos caminando y viviendo. El dolor no pasa, nos acostumbramos a vivir con él y el hecho de que intentes alejarte de todos por la absurda actitud que tienes de culparte a ti mismo por todo lo que ha pasado, hace que todos se sientan mal porque nadie sabe cómo ayudarte. ¿Por qué crees que Molly no te permitió mudarte todavía a Grimmauld Place? ¿Por qué crees que todo el tiempo hay movimiento en la casa? ¡Todos intentamos distraerte y a la vez distraernos! A todos nos pesa la guerra. Todos lloramos a nuestros seres queridos antes de quedarnos dormidos entre lágrimas o gracias a una poción. Tienes que perdonarte y empezar a vivir un poco sin culpa, a disfrutar un poco de la vida y de las personas que te rodean.
El silencio se posó entre ambos. Harry miraba un árbol a lo lejos con el ceño fruncido, pensativo. Sabía en gran parte que su amiga tenía razón en lo que decía, se había pasado tanto tiempo pensando que él era el culpable de la muerte de Fred, Tonks, Lupin... se había pasado tanto tiempo culpándose por ello y lamentándose en no poder dormir que se había olvidado de lo que ocurría a su alrededor. Ginny intentaba consolarlo y acompañarlo y él se había olvidado por completo de estar a su lado, de preocuparse por si dormía o si simplemente quería estar acompañada. Únicamentemente había concebido la posibilidad de que ella querría estar sola con su familia para hacer el duelo.
-La vida es una, Harry, y tienes la oportunidad de poder vivirla a plenitud ahora que eres libre. No la desperdicies, no la desaproveches lamentándote por lo que no fue. Tienes que empezar a pensar en lo que podrá ser. Tu vida y tu futuro ahora te pertenecen.
Harry miró a su amiga con un renovado cariño y en un repentino impulso Hermione se encontró envuelta en un fuerte abrazo.
-Lo siento. Tienes razón en todo lo que dices. Estuve tan encimismado en mi mismo que me olvidé de prestar atención a todo lo que hacen por mí. Pero, sobre todo, me olvidé de ver qué podía hacer yo por los demás. Estoy siendo un mal amigo al no haberte ayudado a tí todos estos días para encontrar a tus padres -. Se separó de ella y la miró con pena y culpa -. Lo siento mucho Hermione.
La castaña le devolvió la sonrisa con los ojos llenos de lágrimas. Estaba emocionada de volver a contar con el apoyo de su amigo. Si bien Ron siempre estaba a su lado, tenerlo a Harry también le era necesario, al menos hasta que volviera a atacarlo el bichito de la culpa.
- Ahora que ya dejaste de ser un idiota, ¿vendrás con nosotros a París? - preguntó frotándose los ojos para eliminar cualquier rastro de lágrimas.
- ¿En verdad quieren que Ginny y yo los acompañemos? Seme sincera, ¿no prefieres ir sola con Ron?
- Siendo honesta, yo no tengo ningún problema con que vengan. El apoyo moral de Ginny y tú me vendría bien... pero, Harry -sonrió con diversión-, realmente... ¿por qué crees que Ron los invito?
- Porque es un idiota celoso que cree que si tu y yo vamos con ellos nos va a poder tener bajo su vigilancia -. La voz de Ginny los tomó por sorpresa ya que no la habían oído llegar. Ginny se acercó a ellos sonriente llevando un plato abundante de galletitas -. Se piensa que así va a evitar que me metas mano.
Hermione ante aquella respuesta soltó una carcajada mientras las mejillas de Harry tomaban una fuerte tonalidad roja. Lo que decía Ginny era completamente cierto. Ron le había confesado que únicamente había invitado a Ginny porque sabía que Harry no iba a querer dejarla sola en la madriguera, más aún sabiendo que faltaba poco para que ella volviera a cursar su último año en Hogwarts.
- y-yo n-no...
- Pero está claro que encontraremos la manera y lo haremos internacional- continuó bromeando al tiempo que guiñaba un ojo mientras su novio se moría de la vergüenza y de de los nervios.
Ginny reía con diversión y a Hermione se le volvieron a llenar los ojos de lágrimas, pero esta vez por la risa. La carcajada de las dos muchachas aumentó considerablemente en cuanto vieron aparecer a Ron, mientras Harry solo deseaba salir corriendo o que la tierra se lo tragara.
- ¿Qué tanto se ríen? ¿Y por qué estás tan rojo Harry?
- ¡R-Ron! ¡N-nada! ¡Se ríen por nada! -Harry pasó sus manos por su rostro, en un intento de limpiar las gotas de transpiración que empezaban a caerle por un lado de la cabeza. En ese movimiento de nerviosismo tiró sus lentes al suelo. La realidad era que no tenía por qué preocuparse, al menos por el momento, pero el hecho de que Ron llegara a pensar algo así le ponía los pelos de punta.
Las dos mujeres lloraban de la risa y el plato con galletitas también fue a parar al piso ya que Ginny se agachó tomándose el estómago.
-¡Ya, chicas! No entiendo nada, ¡díganme qué pasa! -exigió Ron con el ceño fruncido por la confusión. Tomó los lentes del suelo y se los tendió a un transpirado Harry.
-Nada Ron. Solo me gusta poner un poco nervioso a mi novio -dijo Ginny recalcando la última palabra. Con un movimiento rápido le sacó los lentes de la mano a su hermano y se paró frente a Harry.
-¿Ginny? -Harry atinó a dar un paso hacia atrás al sentir tan cerca a Ginny. Estaba casi seguro de lo que pasaría a continuación ya que la sonrisa de ella se ampliaba más y sus ojos chispeaban como quien está por cometer una travesura.
-Se te cayeron los lentes amor -mordiéndose los labios de una manera provocadora, Ginny le colocó los lentes sobre el puente de la nariz. Tomó el rostro de Harry entre sus manos y luego de un rápido vistazo al rostro fruncido de Ron, depositó un largo beso sobre los labios de su novio.
-¡Oh, vamos! ¿En serio?
-¡Ron! ¡Déjalos! -Hermione tomó el brazo de su novio todavía con los ojos llorosos -No seas celoso.
-¡No soy celoso! ¡Solo pido un poco de respeto! -Con los brazos cruzados y los labios fruncidos, no apartaba los ojos de su hermana y su amigo, quien intentaba separarse con los nervios recorriéndole la columna.
-¡JA! Claro que lo eres Ronald -Hermione tiró del brazo, en un intento de separar sus brazos entrecruzados-. Déjate de tonterías Ron. Ginny no te hace escándalo cuando te ve besándome.
-Y no tiene por qué. Yo soy mayor.
-Ron, no seas imbécil, por el amor de Merlín.
Ginny, molesta, le sacó la lengua en un gesto infantil. Harry, en cambio negaba con la cabeza meditando sus posibilidades para salir corriendo.
-¿Mayor? El mayor idiota querrás decir.
-¡No empiecen a discutir ahora! ¡Por Merlín! Ni un día de paz en que puedan estar ustedes sin discutir por diez minutos.
-Dale, Hermione... ¡Mira quien lo dice! Si se pasaban todo el tiempo discutiendo.
-En esta le tengo que dar la razón a Ginny, la única diferencia radica en que ahora se la pasan todo el tiempo causándome diabetes.
-Los dos están exagerando -Ron soltó un bufido-, además tú te la pasas todo el día durmiendo y sino con MI hermana.
-Sí Ron, te juro que tengo clarísimo que es TU hermana y la de muchos más. Pero también es MI novia, te recuerdo. -dijo abrazando a Ginny por la cintura, en un acto desafiante hacia su amigo -. Además Hermione también es como mi hermana y no te digo nada.
-No es lo mismo.
-No es lo mismo cuando te conviene.
-Bueno, basta... -Hermione levantó las manos en un gesto conciliador al ver que el rostro de Ron se empezaba a poner colorado- ¿podemos sentarnos un rato y comer las galletas que están esparcidas hermosamente por el pasto? ¿Podemos disfrutar del día en paz?
-Por mi está bien, pero si estos no se besuquean más.
-Muy bien, pero tú no tienes que besarte con Hermione, y eso seguro no dura más de diez minutos.
-Ginny, realmente eres insoportable. No voy a apostar tonterías.
-Gracias Hermanito, yo también te quiero. Y sabes que tengo razón. Yo siempre la tengo.
-Que tu novio sea igual de cariñoso que una serpiente no es mi culpa.
- ¡Eh, que todavía estoy acá!
