¡Hola a todos! Bueno, se me volvió a extender más de lo que pretendía. Así que sin más los dejo leer y veré que sale para el final.



¡Muchas gracias por leer y dejar sus comentarios!

Era sábado por la mañana y cierta tensión se sentía en la mesa a la hora del desayuno. La Sra. Weasley los había levantado temprano con la intención de que desayunaran todos juntos ya que al otro día Ron, Harry, Hermione y Ginny partiría directo a Francia. De esa manera, la mesa estaba poblada por los Sres. Weasley; Charlie, quien no se había marchado todavía para guardar el duelo con su familia; Percy, apurado por irse al ministerio; George y los cuatro amigos.

El cuarteto había tomado la decisión de, en primera instancia, anunciar que les habían dado la autorización para viajar y que lo harían con un traslador que les había otorgado el ministerio. Incluso, para la tranquilidad de la señora Weasley, habían dicho que irían custodiados por algún auror. Su pequeña mentira había durado lo que la tarta de melaza enfrente de Harry y Ron. El señor Weasley había llegado esa misma noche con la información del rechazo de la solicitud y dispuesto a ofrecerle ayuda a Hermione para encontrar a sus padres de alguna manera.

No pasó mucho tiempo para que la Sra. Weasley pegara el grito en el cielo y que peligrara la vida de los cuatro.

-¡¡¡POR LAS BARBAS DE MERLÍN!!! ¿qué estaban pensando?- gritaba con los brazos en jarra- ¡¿Ustedes solos en Francia?! ¡¿Acaso la guerra les quemó el cerebro?! ¡¿Qué van q hacer si el ministerio francés se entera que están entrando al país sin permiso?!

Finalmente, y tras un largo día, el Sr. Weasley había logrado calmar a su esposa alegando que se trataba de los padres de Hermione y que, justamente, la guerra los había preparado para ser más que adultos responsables. También tenían a su favor el hecho de que ya todos eran mayores de edad, inclusive Ginny, con lo cual no podían prohibirles mucho más.

-Muy bien, Molly se calmó y evitaré que los encierre en la casa con tal de que no se muevan- había dicho el Sr. Weasley aquella noche con el ceño fruncido-. Ahora, díganme una cosa...¿cómo piensan ir? Digo... ya que traslador no tienen y aparecerse no pueden...

Harry, Ron y Ginny intercambiaron miradas nerviosas. No podían develar el hecho de que Hermione había incumplido una de las principales leyes del mundo mágico.

-De forma muggle Sr. Weasley -Hermione se apresuró a responder con un tono de voz firme- Mis padres tenían planificadas unas vacaciones a Francia para este año y tenían plata guardada que pude usar para los boletos. Es por eso que pienso que deben estar allí.

De inmediato los ojos del Sr. Weasley pasaron de la seriedad a la ilusión y emoción por el hecho de saber que irían en avión. Fue en ese momento el que Ron, Harry y Ginny aprovecharon para escaparse dejando a una nerviosa Hermione bajo la indagatoria de un fanático del mundo muggle.

El único joven de cabello negro azabache de esa mesa jugaba con los huevos revueltos de su plato perdido en sus pensamientos.

-Harry- dijo una voz en algún lado de su alrededor.

El tenedor giro los huevos a la derecha.

-Harry.

Los huevos se mezclaron con la salchicha.

-Harry...

Los huevos y la salchicha giraron a la izquierda.

-¡Potter! -gritó alguien haciendo que Harry pegara un salto en su lugar.

-¿¡Qué!? - Los huevos y la salchicha saltaron del plato y Harry miró a su novia, sentada al frente suyo, sorprendido y un poco preocupado-. ¿Qué hice?

En la mesa se había instalado el silencio y la familia Weasley incluida Hermione, miraban a Ginny con atención.

-Ya veo que nuestra hermanita te tiene cortito como mamá a papá, ¿eh, Potter?- comentó George con una sonrisa burlona en su rostro.

Bastó solo ese momento para que la pelirroja soltara una carcajada y que esta fuera seguida por el resto de la mesa a excepción de Harry, que no entendía nada, y el Sr. Weasley, quien le dirigió una mirada molesta a George.

-Nada Harry, solo que Hermione te está llamando hace media hora y no le estás haciendo caso.

-¿De verdad?- Harry miró a Hermione con sorpresa quien asintió con aire divertido- Lo siento Hermione. No te escuche.

-Me di cuenta... últimamente estás muy ensimismado en tus pensamientos.

-Yo... -Harry miró a su amiga con renovada atención mientras una idea se iba formando en su cabeza. Podría llegar a ser una opción-, lo siento Hermione, de verdad. ¿Qué necesitabas?

-Quería que me acompañes al Londres Muggle. Necesito recuperar mi documentación e imagino que tú también tienes los documentos perdidos. Además, necesitamos crearles documentos a Ron y Ginny... y Ron va a estar ayudando a George en Sortilegios Weasley... así que...

-Es verdad. Me había olvidado de ese detalle. Vamos entonces-. Con más energía de la que pretendía Harry se levantó de la mesa, más por cumplir con la idea que se había formado en su cabeza que por tener ganas de pasar esa mañana con Hermione.

Hermione, sorprendida por su entusiasmo, se levantó también con una disculpa hacia los señores Weasley.

-Cuanto más pronto, mejor- se excusó la castaña.

Harry miró con cierta intensidad a Ginny, quien había entablado una conversación con George respecto a un nuevo invento que estaba haciendo para Sortilegios Weasley con ayuda de Ron. Se acercó a la pelirroja y colocó una mano sobre su hombro el cual presionó suavemente.

-Vuelvo en un rato.

Ginny colocó su mano sobre la de Harry devolviéndole el gesto y sonriendo con dulzura.

-Tengan cuidado y vuelvan pronto.

-¡Cuñadito! - George saltó de su lugar y posó un brazo por sobre los hombros de Harry haciendo que este pegara un respingo. Lo sujetó fuerte de los hombros evitando que este retrocediera en su lugar- Te voy a dar un consejo totalmente gratis que te va a servir para toda la vida. ¡Me lo vas a agradecer!

-George...- Ginny le dirigió una mirada de advertencia a su hermano.

-No me interrumpas Ginny, estoy hablando con mi cuñadito- Harry miró a su novia en busca de ayuda pero George se interpuso entre los dos, sonriendo con travesura-. No te pongas nervioso Harry, es solo un consejo.

Harry tragó en seco temiendo lo que se venía y miro al resto de los integrantes de la mesa. La señora Weasley tenía los brazos en jarra y miraba con cautela a su hijo, poniendo casi la misma cara que Ginny. Ron, Percy y Charlie sonreían de manera casi cómplice, como riéndose de algún chiste que solo ellos entendían. Hermione miraba a su novio y a los hermanos Weasley con reprobación. Y, el señor Weasley, oculto detrás de El Profeta, ignoraba la situación, o al menos eso aparentaba.

-Mi consejo, querido Harry, y tómalo o déjalo, aunque yo te diría que lo tomes. De hecho, yo que tú me haría caso porque la verdad... es que... mi consejo, es que... huyas mientras puedas -dijo sonriendo al ver que Ginny le sacaba la lengua como niña pequeña-. Y si ya estas jugado, te diría que le empieces a hacer caso a mi hermanita, porque ahora te pone esa cara de santita y buena. Pero... espera un poco... ¡¡hasta Voldemort hubiese tenido miedo!! está superando ampliamente a mamá, de hecho...

-¡George!- Ginny miró fulminante a su hermano-, si no quieres hacerle compañía a Fred donde sea que esté, mejor cierra tu maldita boca.

De un momento a otro todos los hermanos Weasley dejaron de reír y el señor Weasley bajó lentamente el periódico mirando a su hija con asombro. El silencio se sentía pesado, parecía poder cortarse con un cuchillo.

-¡Ginevra Weasley! -gritó Molly escandalizada- ¡¿Cómo se re ocurre?!.

Harry cruzó una mirada incómoda con Hermione quien se sentía de igual forma. Percibía la tensión de George a su lado y Ginny no parecía dar muestras de arrepentimiento por lo dicho.

Entonces, para sorpresa de todos George rió a carcajadas, como hacía mucho tiempo no lo hacía. Era una risa triste, pero auténtica. Molly miró a su hijo con dolor y alivio en sus ojos.

-¿Ves lo que te digo, Harry? ¡Escapa mientras puedas! -riendo miró a su hermana llevándose una mano al corazón, como si cubriera una zona lastimada- Eres diabólica, Ginny. ¿Dónde quedaron los valores que con tanto esfuerzo te enseñamos con Fred? Además... ¡Cómo si Fred me perdonara por desperdiciar tiempo de hacerle la vida imposible a Harry por ser oficialmente tu novio! ¡Encima le doy un consejo que le va a salvar la vida! ¿Ves que soy bueno? Fred seguro le hubiera jugado alguna broma pesada... -George sonrió con suficiencia y se dirigió nuevamente a Harry, pasando la mano por el cuello de su remera-. No es que me caigas mal Harry, para nada. Pero ya sabes. Política de hermanos mayores - dijo sonriendo y palmeandole la espalda.

Harry se encogió de hombros resignado, a sabiendas de que si eso era lo único que tenía que sufrir por haber querido estar con Ginny, era nada comparado con el rechazo que muchas veces se había imaginado.

-Así que, querida hermanita, esto lo hago en nombre de Fred y para que Harry piense bien las cosas antes de meterse donde no haya vuelta atrás.

George sonrió tan ampliamente que Ginny se tuvo que debatir es su fuero interno si debía abrazarlo o matarlo lenta y dolorosamente.

-¡Ni se te ocurra decir otra palabra, Ginevra! -gritó de nuevo la Sra. Weasley viendo a si hija abrir la boca para replicar. Miró a cada uno de sus hijos severa, como invitándolos a que se atrevieran a hablar sin su permiso.

Harry y Hermione, viendo su oportunidad, aprovecharon para escabullirse lo más rápido posible de La Madriguera.


No faltaba mucho para llegar al punto donde desaparecerían para volver a La Madriguera y Hermione no había logrado que Harry confesara lo que le pasaba. Había desistido de su intención de hablar con su amigo cuando este realentizo el paso con aire dubitativo.

-Hermione...

Sintiendo que un pequeño rayo de luz había revivido su propósito, frenó sus pasos y le sonrió a su amigo.

-¿Me vas a decir por fin qué te pasa?

Harry dejó de caminar y alzó su cabeza hacía el cielo, sintiendo la cálida brisa sobre su piel como una suave caricia que lo invitaba a compartir sus pensamientos.

-¿Qué piensas hacer cuando termines Hogwarts?

-¿Perdón? -Hermione frunció el ceño desconcertada por su pregunta.

-Eso, si pensaste en lo que harás después de Hogwarts.

-Bueno... -Hermione contempló la calle que los rodeaba durante un momento, pensativa.

La gente caminaba de un lado a otro sin prestar mayor atención a su entorno. Parecían ser empujados por la fuerza de un reloj que a cada tic les recordaba que el tiempo se les terminaba con un toc. Todos corrían al tiempo, desesperados por obtener más a sabiendas de que el tiempo no les daba tregua y no se detendría.

-Siempre tuve algo en mente... trabajar en el ministerio... pero, si te soy sincera, después de los últimos años y todo lo que vivimos, no estuve pensando mucho en el futuro. Ahora solo quiero encontrar a mis padres y después vere. Pero no creo que sea eso lo que querías escuchar o preguntar...

Harry se mantuvo en silencio un momento, pensando en las palabras de su amiga. Se sentía un poco egoísta al pensar solo en lo que él quería y olvidarse de lo que le pasaba a los que lo rodeaban y sin embargo, no podía evitarlo.

-¿Te arrepientes de la academia de aurors?

Harry negó con la cabeza sopesando sus próximas palabras.

-No. Hermione, ¿pensaste en qué pasará con tu relación con Ron? -preguntó moviendo los dedos dr su mano con algo de nerviosismo.

-¿A qué te refieres?

-Digo, Ron irá conmigo a la academia, tú irás a Hogwarts, y... ¿luego? ¿qué harán? -Harry comenzó a caminar de un lado a otro seguido por los atentos ojos de su amiga.

Hermione sonrió ante la pregunta. Así que de eso se trataba. Harry estaba nervioso por su propia relación.

-¿Qué es lo que te da tantos nervios Harry? Ginny te ama, prácticamente desde que te conoció.

-No estoy poniendo en duda mi relación con Ginny, Hermione. Solo me pregunto si... solo quiero saber si...

-¿Qué cosa?

-¿Te irías a vivir con Ron? -preguntó de repente, parándose en seco.

Hermione frunció los labios pensativa, no era algo que se hubiese preguntado tan puntualmente y tampoco era algo a lo que le estuviera prestando aún atención ya que su relación con Ron había empezado relativamente hacía poco.

-Si me iría a vivir con Ron- repitió con lentitud-. Harry, ¿en qué estás pensando? No... es algo que haya considerado sinceramente... supongo que se verá según cómo se desarrolle la relación. Por el momento yo solo quiero encontrar a mis padres y volver a tener una vida relativamente normal.

-Si, lo siento Hermione... es solo que... no puedo dejar de... estoy un poco inquieto. Es todo.

-¿Esto es por tus pesadillas constantes y el hecho de que solo puedes dormir con Ginny a tu lado?

Harry, visiblemente incómodo, asintió con la cabeza.

-Harry, antes que nada... tienes que ponerle un freno a la culpa. Las pesadillas son porque no dejas de culparte por todo. ¿Qué vas a hacer cuando Ginny esté en Hogwarts? ¿No dormir?

-Pienso en eso todos los días, Hermione- respondió molesto-. Ya descarté entrar a Hogwarts a urtadillas. No me mires así, lo pensé seriamente.

-¡Por Merlín! -miró a su amigo exasperada- Déjate de tonterías y deja de culparte. Y empieza a disfrutar de los momentos y de la relación que tienes con Ginny. Vean cómo avanza la relación y decidan sobre la marcha. Ya nadie te apura ni te pone un límite en tu vida.

-Si, ya se... pero me preguntaba si era demasiado rápido... pedirle que se mude conmigo después de Hogwarts.

-Mira, eso lo decidirá ella. Que Ron y los demás te querrán matar, de eso no tengo dudas...

-Gracias por tu consideración, ¡qué amiga!

-Yo solo digo la verdad -dijo levantando las manos a modo de defensa-. Así como te digo eso, también te digo que Ginny tendrá la única palabra que valga porque al fin y al cabo, hará lo que quiera hacer... yo solo te aconsejo que no te apures, que lo disfrutes y que lo tomes con calma.

Harry suspiró y asintió con la cabeza resignado. Una parte de él sabía que Hermione tenía razón. Pero, otra gran parte de él esperaba recuperar el tiempo que la guerra les había robado y esa parte peleaba fuertemente con su sentido de culpa. Ofuscado por la mezcla de sentimientos, Harry retomó el camino de vuelta, con un poco más de ansiedad por ver a Ginny.


Ni bien pisaron el terreno de La Madriguera, Harry y Hermione se lanzaron a correr al interior de la casa con preocupación. Desde el jardín se escuchaban gritos y ruidos provenientes del interior de la casa. La voz de Ginny era una de las que más se escuchaba y el corazón de Harry dió un vuelco de desesperación.

-¡NO ME IMPORTA!

Harry fue el primero en abrir la puerta de un golpe seco lanzando el hechizo Depulso. Estaba listo para enviar un Desmaius a quien fuera que se interceptara en su camino pero se quedó paralizado y con las palabras en la punta de la lengua. La escena que tenía en frente no era nada de lo que se esperaba.

-¡NO SE VAN A MORIR POR NO ABRIR LA TIENDA UN DÍA!

Ron y George se encontraban en el medio de la cocina sentados espalda contra espalda, amordazados, atados de manos y pies con una soga y rodeados de mocomurciélagos. Ambos hermanos suplicaban piedad, o eso creían, a una furiosa Ginny que los apuntaba con la varita y les gritaba.

Percy, se encontraba paralizado en una esquina del sueldo. Tenía el ceño fruncido, la boca abierta y la mano levantada señalando con un dedo a la nada.

Charlie, sentado en una de las sillas de la cocina se mantenía en silencio y miraba a su hermana con cierto orgullo contenido y un poco de miedo a la vez. De vez en cuando levantaba las manos en símbolo de rendimiento.

-Pero... ¡¿qué pasó?! -preguntó Hermione cubriéndose la boca al ver a su novio siendo atacado por mocomurciélagos.

-Tu novio, es un IDIOTA. ¡Eso pasó! -gritó amenazando a Ron y George una vez más con su varita, quienes la miraron suplicantes entre toses.

-Cuentanos algo que no sepamos Ginny... En serio, ¿por qué los tienes amordazados? -Harry se acercó a su novia con cierta cautela y le bajó el brazo que sostenía su varita con suavidad.

Ginny miró a su novio con los labios fruncidos. Ofreció un poco de resistencia ante el intento de Harry de desarmarla pero finalmente soltó la varita y se dejó abrazar.

-¿Qué pasó? -preguntó Hermione nuevamente con la intención de deshacer los hechizos de Ginny.

-Yo que tú no lo haría, Hermione- advirtió Charlie-. No si no quieres sufrir la furia Weasley tú también.

Hermione titubeó mirando con pena a su novio, pero finalmente desistió formando un lo siento silencioso con los labios.

-¡Lo que pasó es que a este par de idiotas se les ocurrió probar su nuevo experimento con ustedes! -rugió Ginny. -¡Los descubrí de casualidad!

-¿Qué?

Harry y Hermione intercambiaron miradas de asombro. Ninguno había notado nada raro.

-¡Lo que escuchan!

-Fred y George estaban trabajando en un prototipo de largo alcance de la oreja extensible -intervino Charlie evitando que Ginny volviera a estallar de furia-. La idea es que funcionara sin la soga y tuviera un alcance tan amplio que pudiera abarcar el país entero. Es decir que si logran ponerte uno de los pares de orejas, por más que te vayas a la otra punta del país o te metieras en el ministerio, te escucharían. La idea era que estuviera listo para que fuera utilizado por el a Orden, pero no lograron hacerlo funcionar a tiempo.

-¡Hasta ahora! -exclamó Ginny con indignación. Levantó su mano y la pasó por el cuello de Harry y su remera, extrayendo una pequeña oreja del tamaño de un dedo pulgar-. ¡Y a este par de idiotas no se les ocurrió otra mejor idea que probarlo en ustedes!

-Quieres decir -Hermione miró sorprendida la oreja y luego a su novio. Frunció el ceño comenzando a pensar que Ron tenía bien merecido encontrarse en esa posición-, ¿escucharon todo lo que hablamos con Harry?

Harry, por su parte, tragó en seco al darse cuenta de lo que eso podría implicar. Si realmente habían escuchado su conversación con Hermione, no solo sabrían que dormía junto a ella a escondidas, sino que además tenía la intención de llevársela a vivir con él en cuanto terminara su educación. Lo matarían.

-¡JA! Bien le hubiese encantado a Ron -Ginny dirigió una mirada fulminante a sus hermanos y tuvo la tentativa de volverles a lanzar la maldición de los mocomurciélagos, la cual estaba terminando-. Bajé las escaleras para buscar un vaso de agua y los vi pasarse por toda la casa con algo que Ron tenía en la mano. Me di cuenta que algo pasaba y me quedé escuchando. Aparentemente discutían por algo que no funcionaba bien porque no podía ser que hablaran tan poco. No entendía a qué se referían hasta que escuché la voz de Harry hablándote, Hermione. Estaban conversando de algo... de qué era lo que ibas a hacer una vez terminado Hogwarts. Al principio no entendía qué estaba pasando, hasta que escuché que Harry preguntaba algo sobre tu relación con Ron y el muy tonto se puso tan nervioso que aplastó la oreja por la que se escuchaban sus voces y se dejó de escuchar. Ron y George empezaron a discutir y ahí comprendí que los estaban espiando. Me moleste tanto que así terminaron.

Harry sintió que el alma le volvía al cuerpo. Aliviado volvió a envolver a Ginny entre sus brazos usando de excusa el intentar controlar su furia.

-¿Y Percy? -preguntó Harry mirándolo de solayo.

-El muy imbécil me quiso dar clases de moral.

Harry estuvo a punto de soltar un "se lo tenía merecido", pero se contuvo ya que no consideraba correcto mostrar que todavía seguía algo resentido con él.

-Uf... -Charlie hizo un ademán con la cabeza mirando a Hermione, quien tenía la mandíbula fuertemente apretada y las manos en puño-. Si no les bastaba la furia de Ginny, prepárense para la de Hermione. Fue un placer haberlos conocido queridos hermanos. Tuvieron una corta pero increíble vida.

Ron, miró con pánico a Hermione, en una posición incómoda comenzó a murmurar contra la soga en algo que se interpretaba como un "lo siento, lo siento".

-Mejor acostumbrense porque se van a quedar así el resto del día y hasta que vuelvan sus padres -murmuró entre dientes la castaña.

Ron y George cerraron los ojos con fuerza lamentándose por lo que vendría. No obstante, en su fuero interno, George estaba orgulloso de que el prototipo funcionara. Ese logro se lo dedicaba en secreto a su hermano.