Esta es una adaptación humanizada de la película "The Lion King" de 1994 al igual que de su guión y su puesta en escena en el musical de Broadway al igual que de su Live Action que se estrenara en Julio. Los personajes pertenecen a Masashi Kishimoto, pero su utilización corre absolutamente por mi cuenta.
Los años pasaban en un círculo eterno e inmutable, el rey Fugaku gobernaba junto a su hermosa esposa la reina Mikoto, ambos viendo crecer con adoración a su pequeño hijo y sobre cuyos delicados hombros un día recaería el peso de toda una dinastía que se remontaba a siglos, pero él podría superar todo lo esperado, no solo porque era un Uchiha sino porque ellos lo prepararían para ser un gran rey. Eran las cinco de la mañana, todo el palacio se encontraba sumergido en penumbras a esa hora de la mañana, y con razón ya que el alba aun no despuntaba y por ende los sirvientes aun no comenzaba a cumplir con sus obligaciones, instancia que el príncipe Sasuke de siete años supo aprovechar muy bien, casi sin hacer ruido, conduciéndose con total sigilo hasta la habitación de sus padres; este día en particular era muy especial y emocionante para él, su padre le había prometido llevarlo hasta el techo del palacio para contemplar toda la capital y enseñarle en qué consistía ser rey, antes de proceder a cumplir con sus funciones como rey. Sujeto la perilla y abrió la puerta, cerrándola velozmente tras de sí muy lentamente para no despertar a su madre que dormía serenamente sobre la cama junto a su padre, intentando orientarse aunque las puerta de la terraza y las cortinas permanecieran cerradas, sumergiendo la habitación en una oscuridad superior de la que se atestiguaba en el pasillo, pero eso desde luego que no lo amedrento sino más bien todo lo contrario.
-Papá, despierta- llamo Sasuke desde la puerta y tras nada más entrar, sin recibir respuesta alguna. -Papá, papá, papá...- se situó junto a la cama, zarandeándole el brazo a su padre con insistencia.
-Tu hijo está despierto- susurro Mikoto a modo de broma, pero sin abrir los ojos.
-En la madrugada, es tu hijo- contrario Fugaku de igual modo, con claras intenciones de seguir durmiendo.
No era ningún tonto, recordaba a la perfección la promesa que le había hecho a su hijo ya que ese día no tenía clases a las que asistir, pero eran las cinco de la mañana, por el amor de Dios...como rey que era se encontraba acostumbrado a despertarse antes de que saliera el sol, pero una cosa era despertar y otra muy diferente levantarse, además inevitablemente sentía que cuanto más pronto se levantase, más eterno se le haría este nuevo día. Como reina consorte desde la temprana edad de dieciocho años, Mikoto tenía múltiples deberes que cumplir a lo largo de cada día, su rol de reina era ser un ejemplo para todos, administrar la corte y recibir a emisarios, dignatarios o embajadores extranjeros, supliendo a su esposo en determinados asuntos públicos o políticos, pero como una buena esposa siempre se levantaba al mismo tiempo que su esposo para ayudarlo en todo cuanto le fuese posible, pero esta vez le resulto enternecedor y adorable a más no poder el simple hecho de tener una mañana normal como la de cualquier familia, un pequeño placer del que cotidianamente se veían privados por sus deberes. No aceptando un no por respuesta, Sasuke subió a la cama, situándose entre sus dos padres, zarandeándole los hombros a su padre con toda la fuerza que tenía en su mayor empeño por despertarlo, pero no importaba cuanto lo intentase, su padre continuaba durmiendo profundamente, aparentemente ajeno a la promesa que le había hecho.
-Papá, por favor- insistió Sasuke, golpeándole el pecho a su padre y haciéndole abrir los ojos, -lo prometiste- recordó con impaciencia.
-Está bien, ya voy, ya voy- bufo Fugaku, sin otra opción, sentándose sobre la cama.
-¡Sí!- chillo el pequeño Uchiha, bajando de la cama de un salto.
-Sasuke, ve a vestirte- mando Mikoto, apartando las sabanas para levantarse., - no saldrás a la terraza en pijama- obvio ante la confusa mirada de su hijo.
-Está bien- suspiro él, abandonando la habitación.
Entornando los ojos con inevitable diversión, Mikoto se levantó de inmediato de la cama, emprendiendo rumbo a su tocador y cuya luz encendió, sentándose delante del espejo para arreglarse para otro nuevo día, enfundada en un bello y holgado camisón de seda azul pastel estampado en hojas otoñales bordada en hilo de plata a lo largo de puntos específicos de la tela, resaltando su figura en un sugerente escote en V, y con su largo cabello azabache revuelto y ligeramente despeinado cayendo sobre sus hombros y que procedió a cepillar minuciosamente con el peine que siempre dejaba sobre el tocador. Con resignación ante el nuevo día que iniciaba, el Uchiha se levantó de la cama, cubriéndose los labios al bostezar, moviendo el cuello para destensarse, sintiendo hasta la última de sus vertebras crujir ante el más leve movimiento, vistiendo un cómodo pijama de lino y georgette gris claro; pantalón holgado y camisa juego de cuello en V hasta la mitad del pecho, se colocó una bata de terciopelo negro con el emblema de los Uchiha estampado en hilo cobrizo, peinándose el cabello con las manos, dirigiéndole una mirada a su esposa que comenzó a maquillarse, Fugaku se dirigió a la terraza, abriendo las puertas de par en par para que circulase el aire y entrara la tenue luz del sol que comenzaba a emerger del horizonte y que lo guió hacia su esposa cuya belleza se masificaba todavía más a la luz del sol.
-¿A quién se parece?- pregunto Fugaku inevitablemente, situando sus manos sobre los hombros de ella.
-A ti, pero con mi encanto- respondió ella, observando el reflejo de ambos en el espejo.
-¿Podría ser de otra forma?- contesto él, besándole el costado del cuello.
Mikoto le contesto con una limosa sonrisa, entrelazando una de sus manos con la de él...minutos después, y debidamente vestidos, los tres transitaron los pasillos hacia el techo del palacio mientras todos los sirvientes abrían las cortinas del pasillo, bañando todo el palacio con su luz. Intercambiando una mirada con Fugaku, deteniéndose en medio del pasillo para que ellos pudieran pasar tiempo juntos como padre e hijo, abrazando amorosamente a su hijo por la espalda, en el camino y besándole la mejilla. La hermosa reina lucía un sencillo vestido de seda caoba, calzado a su figura, de escote corazón con seis botones de diamante ambarino desde el escote hasta la altura del vientre, mangas ajustadas hasta los codos que continuaban en holgadas mangas de gasa que llegaban a cubrir las manos, por sobre el vestido una chaqueta de igual color, de mangas ajustadas hasta los codos y abierta en el frente, escasamente unida por sobre el escote y a la altura del vientre por obra del encaje malva que se encontraba engarzado en los costados de la chaqueta, en los bordes de las mangas y en secciones inespecíficas de la tela, emulando ondas y pétalos de flores. Su largo cabello azabache azulado se encontraba peinado de tal modo que sus cadenciosos rizos cayeran totalmente sobre su hombro derecho, adornando por una corona de oro en forma de ondas y flores de jazmín, decorada por diamantes y cristales, a juego con un par de pendientes de oro y cristal en forma de lágrima. Mikoto los observo enternecida, siguiéndolos con la mirada hasta perderlos de vista por completo.
Ellos eran su mayor alegría de su vida, su mundo entero.
Konoha era por lejos una de las ciudades más hermosas del mundo, eso no dudarlo, era la representación misma de la paz y la unidad, manteniendo una estrecha comunicación entre el plano urbano y la naturaleza en cada calle, y eso podía observarse con toda claridad desde el techo del palacio y con el sol emergiendo del horizonte para iluminarlo todo; colinas, edificios, caminos, árboles y a las personas que transitaban las callas hacia sus trabajos, con el rey Fugaku y el príncipe Sasuke observando cada detalle con suma atención. El joven príncipe se había vestido apresuradamente producto de la emoción, pero la experiencia que iba a vivir bien merecía el esfuerzo, vestía una camisa blanca y pantalones marrón claro bajo una larga y holgada túnica de seda marrón claro estampada en hilo de oro, con el centro de la tela desde los hombros al pecho y el fin de la tela de color marrón rojizo, cerrado por un sinfín de pequeños botones de igual color que la tela, de mangas holgadas pero ceñidas hasta la altura de las muñecas, botas color negro y su rebelde cabello azabache azulado ligeramente revuelto como siempre, escuchando atentamente las enseñanzas de su padre cuya reluciente presencia y tan infinito amor por su país eran de la entera admiración de Sasuke que anhelaba la posibilidad de ser algún día no por el poder ni la gloria sino con el propósito de hacer que su padre estuviera orgulloso, porque prestaba atención a sus palabras todo el tiempo.
-Mira, Sasuke, todo lo que toca la luz es nuestro reino- declaro Fugaku sin apartar la mirada de las calles. -El tiempo de un soberano asciende y desciende como el sol- reflexiono tanto para su hijo como para sí mismo, -algún día, Sasuke, el sol se pondrá en mi reinado y saldrá contigo siendo el nuevo rey- aludió volviendo el rostro hacia su hijo que parecía fascinado por completo.
-¿Y todo esto será mío?- más bien afirmo el pequeño Uchiha, obnubilado.
-Todo, hijo- confirmo su padre sin problema alguno.
-Todo lo que toca la luz- repitió Sasuke, recorriendo todo cuanto veía, pero había un lugar que no era tocado por la luz, la frontera, -¿pero y ese lugar de sombras?- pregunto en espera de una explicación.
-Ese es el límite norte, nunca debes ir allá- advirtió Fugaku, ese lugar en la frontera que era objeto de tantos problemas para la gente de Konoha, era lo que perturbaba la paz.
-Creí que un rey podía hacer lo que quería- contrario él, confundido.
-Ser rey es mucho más que hacer lo que quieres- rió el Uchiha, emprendiendo rumbo hacia las escaleras.
-¿Hay más?- inquirió Sasuke siguiendo a su padre, aun más curioso de lo que significaba ser rey.
-Sasuke…- suspiro el rey, divertido por la ingenuidad de su hijo. -Todo lo que ves coexiste en un delicado equilibrio, como rey tendrás que entender eso, respetando a todas las criaturas, ya sean humanos o animales- profundizo descendiendo los escalones, volviendo de vez en vez el rostro hacia su hijo que caminaba a su lado.
-Pero papá, comemos animales- objeto él, como humanos eran omnívoros después de todo.
-Sí, hijo- asintió Fugaku, felicitándolo por su atención. -Te lo voy a explicar; al morir nuestros cuerpos alimentan el pasto, algunos animales comen pasto, y otros animales a estos animales- su hijo asintió como prueba de que comprendía lo que él le estaba diciendo. -Así todos estamos conectados en el gran ciclo de la vida- concluyo volviendo el rostro hacia los ventanales de cristal del pasillo y que comenzaron a transitar.
A través de los ventanales del pasillo, la dorada luz solar parecía reflejarse sobre el mármol que componía ese piso dando la sensación de que todo estaba hecho de oro, incluida la seda y georgette de las cortinas, y haciendo que de forma inconsciente su padre pareciera aún más imponente vistiendo un camisa blanca y pantalones negros bajo una portentosa chaqueta de seda y tafetán negro hasta el suelo, de cuello alto y cerrado, decorado por cinco botones de oro decorados a cada lado por el emblema de los Uchiha hecho en oro, a juego con un dije decorativo sobre el fajín que ceñía la túnica alrededor de su cuerpo, por sobre la túnica un abrigo de terciopelo gris oscuro ribeteado en chiffon negro en el borde interior del cuello hasta el suelo, en los hombros y las muñecas, con el emblema de los Uchiha en hilo gris claro estampado a cada lado del pecho, botas negras bajo la túnica, y su cabello castaño oscuro enmarcando su rostro; era la imagen perfecta de lo que debía ser un rey, fuerza, sabiduría, bondad y corazón, no era un rey tan solo por ser una figura de poder y autoridad como muchos podían pensar, era un rey porque velaba por su pueblo por encima de cualquier otra cosa, eso significaba ser rey. Temprano como siempre, Obito transito los pasillos hasta el último piso del palacio para encontrar al rey e informarlo de todo lo que había acontecido tras el último reporte emitido la noche anterior, encontrando al rey junto al príncipe Sasuke tal y como esperaba hacer.
-Buenos días, Majestad- saludo Obito con una respetuosa reverencia.
-Buenos días, Obito- contesto Fugaku con una ligera sonrisa.
-Me presento con el reporte matutino- informo él satisfactoriamente, carpeta y documentos en mano.
-Te escucho- permitió el rey, dividiendo su atención entre él y su hijo que parecía planear una estrategia de pie ante los ventanales de cristal. -¿Qué haces hijo?- pregunto muy al pendiente de lo que hacía.
-Juego- contesto Sasuke, volteando a ver a su padre, pensando en que hacer para distraer a Obito.
-Deja que un experto te enseñe- sugirió, previendo lo que tramaba. -Obito, ¿quieres darte la vuelta?- solicito con tranquilidad.
-Claro- se volvió para darle la espalda al rey y al príncipe antes de recordar que aquello era un desacato. -¿Qué sucede?- pregunto confundido, volteando a ver al rey.
-Salto sorpresivo- contesto Fugaku con total naturalidad.
-Oh, salto sorpresivo…- asintió él, más tranquilo con esa respuesta antes de procesar lo que implicaba, -no, majestad, no habla en serio, es tan humillante- sin otro remedio, se resignó, dándole la espalda al rey y al príncipe.
-No hagas ni un sonido…- indico el Uchiha en un susurro a su hijo que retrocedió un par de pasos para tomar impulso.
-¿Qué dice?, ¿rey Fugaku?- pregunto Obito, no alcanzando a oír la conversación.
Aunque Obito hubiera tenido siquiera una fracción de segundo para prepararse, nada le impidió encontrarse de bruces contra el suelo una vez sintió al príncipe Sasuke saltarle en la espalda, aterrizando sobre sus manos por pura suerte ante semejante sorpresa, escuchando la risa del rey y sintiendo al joven príncipe descender de su espalda antes de levantarse lentamente del suelo, sorprendiéndose al no haber desperdigado los documentos sobre el suelo producto de la caída; pura suerte desde luego. Claro que ser un juguete no entraba en la categoría de responsabilidades que Obito tenía que cumplir diariamente como servidor de la familia real, pero en días así en que el joven príncipe no asistía a clases todos tendían a tomarse aquellas libertades, y de hecho a Obito no le molestaría de no ser que así como el joven príncipe estaba creciendo, él mismo se estaba volviendo viejo y se cansaba ante esos juegos aunque no quisiera admitirlo. Veloz, Genma Shiranui, capitán de la guardia real transito los pasillos en busca tanto del rey como de Obito a quien debía informar de un reciente ataque armado perpetrado por una pandilla en la frontera, lo que desde luego requería la intervención del rey; suspirando para sí, el Shiranui se sintió mucho más tranquilo al llegar al último piso y encontrar al rey Fugaku junto al príncipe Sasuke, y mucho más importante a Obito que se sacudió estoicamente el polvo para no perder las apariencias.
-Obito- saludo Genma estoicamente, inclinando la cabeza. -Noticias urgentes- tendió el documento que traía y que él leyó de inmediato.
-Ahora, esta vez…- planteo Fugaku a su hijo que asintió entusiasmado.
-Majestad, ha ocurrido un atentado- interrumpió Obito, llamando la atención del rey que le solicito el documento de inmediato. -Se solicita su presencia urgentemente- añadió aguardando su reacción.
-Obito, llévate a Sasuke- determino el Uchiha, recibiendo un inmediato asentimiento en respuesta.
-Papá, quiero ir- pidió Sasuke, queriendo pasar más tiempo con él.
-No, hijo- negó Fugaku, revolviéndole ligeramente el cabello antes de marcharse junto al capitán Shiranui.
-Nunca puedo hacer nada- bufa el príncipe, disgustado por ser tratado como un niño.
-Joven príncipe, un día tú serás rey y podrás perseguir a esos rufianes roñosos y torpes desde el alba hasta el anochecer- sosegó Obito, intentando animarlo.
Sereno, Obito escolto al joven príncipe de regreso a su habitación, admirando interiormente su coraje, pero siendo cauteloso al respecto ya que los Uchiha eran como los leones; nadie podía controlarlos, eran seres libres. Sasuke anhelaba la idea de ser rey, quería que su padre se sintiera orgulloso, pero más que nada lo que quería hacer era demostrarle que era valiente, como él, ¿pero cómo demostrarle eso tras los muros del palacio?, ¿Cómo demostrar quién era en verdad?
Eligiendo permanecer en la soledad de sus apartamentos como de costumbre, el príncipe Madara leyó serenamente un nuevo libro, para distraerse y mantenerse al margen del poco animado y aburrido ambiente que la corte tenía que ofrecer...todo podría ser tan diferente si él fuera rey, pero no lo era y por culpa de su maldito sobrino de siete años tenía menos posibilidades que nunca de ser rey algún día, pero para no amargar su mente inútilmente, eligió pensar y adquirir conocimiento de un libro en lugar de perder el tiempo con trivialidades. Sentado sobre uno de los elegantes divanes junto a la ventana, el Uchiha vestía una camisa blanca y pantalones marrón rojizo bajo una larga túnica rojo borgoña hasta las rodillas, de mangas ceñidas hasta las muñecas, cuello alto y cerrado por pequeños botones de oro hasta la caída de la tela, sobre la túnica una elegante chaqueta marrón rojiza con el emblema de los Uchiha estampado en brillante hilo rojo a lo largo de la tela, de profundo escote en V que formaba un elegante pliegue tras la espalda, de mangas cortas hasta los codos, y cerrada desde el pecho hasta la rodilla por once botones de oro a juego con un cinturón que ceñía la tela a su cuerpo, botas de cuero negro y su largo cabello azabache azulado hasta los hombros ligeramente despeinado. Curioso como siempre, Sasuke ingreso en los apartamentos de su tío en espera de poder pasar un poco de tiempo con él...
-Tío Madara, adivina- animo Sasuke nada más entrar.
-Aborrezco las adivinanzas- el Uchiha bufo y entorno los ojos ante la presencia de su sobrino.
Los niños no eran de su agrado en general, tal vez porque su ambición por obtener el trono era lo que realmente movía su vida y no sus sentimientos, sumado a que su pequeño sobrino de siete años no era precisamente de su agrado, no porque fuera un mal niño sino por el simple hecho de nacer lo había desplazado de su lugar de honor como el único y directo contendiente al trono, sumado a que como todo Uchiha, el pequeño era indudablemente arrogante y pensaba que todo estaba listo y dispuesto para que él fuera rey en paz cuando alcanzara la mayoría de edad, pero la vida y los seres humanos no eran tan simples, y aunque le tomara tiempo Madara no iba a perder su lugar sin importar lo que pasara, cuando su hermano Fugaku muriera, él sería rey por derecho, no ese niño cuyo nombre seria olvidado por la historia, no ganaba aquel que tuviera las mejores intenciones sino aquel que estuviera dispuesto a todo con tal de lograr sus objetivos. Con total confianza, Sasuke merodeo por la habitación en un intento por llamar la atención de su tío que se centró en continuar con su lectura en lugar de jugar con él, pero siendo honesto esa era una conducta a la que Sasuke ya estaba sobradamente acostumbrado, su tío era muy frió, estoico, callado y distante, nunca se podía saber lo que realmente pensaba pero era un príncipe de la dinastía y su tío, parte de su familia, y lo amaba y respetaba por ello.
-Voy a convertirme en rey- declaro él con total seguridad, esperando una felicitación de parte de su tío.
-Oh, grandioso- comento el Uchiha con evidente sarcasmo, aunque su sobrino no se percató de eso.
-Papá me enseño el reino, y voy a ser soberano de todo- continuo Sasuke, confiando estar a la altura de la responsabilidad que todos le decían que sería convertirse en rey.
-Perdón si no salto de gusto, me duele la espalda- comento Madara, sintiendo como se esfumaba su buen humor.
En honor a sus palabras, Madara cerro el libro que había estado leyendo, lo dejo sobre la pequeña mesita de cristal recubierta por oro y apoyo su espalda contra el diván, arqueando el rostro hacia atrás y cerrando los ojos, intentando pensar o creer por al menos un minuto que su sobrino estaba ahí, pero deshacerse de un niño no era algo tan trivial ni fácil de hacer y como miembro de la dinastía que era no quería mancharse las manos de sangre innecesariamente...aunque pensándolo bien, ¿por qué esperar a su hermano muriera para ser el centro de atención?, ¿Por qué no sacar primero del camino a su insoportable sobrino? No sería el primer miembro de la dinastía en hacer algo así, muchos de sus ancestros ya lo habían hecho antes para obtener el trono, era una acción legitima, en parte, pero nadie tenía porque saber que él orquestaba todo eso, ¿cierto? ajeno a las oscuras maquinaciones que su tío tenía en mente, Sasuke ocupo el lugar vacante sobre el diván, sentándose a su lado, observándolo muy atentamente, intentando entenderlo y preguntándose ¿qué haría su tío cuando él fuera rey? la verdad no soportaba las clases sobre política y diplomacia que estaba obligado a recibir como el futuro rey, pero hasta donde él tenía claro gracias a estas clases, toda la línea de sucesión se alteraría cuando él ascendiera al trono ya que sus herederos lo sucederían en el futuro, pero entonces, ¿Qué ocurriría con su tío?, ¿Cuál sería su rol dentro de la casa real?
-Tío Madara, cuando yo sea rey, ¿qué vas a ser tú?- pregunto Sasuke con gran curiosidad.
-Tío de tonto- contesto él sin dudarlo, intentando ignorarlo inútilmente.
-Eres tan raro- rió el Uchiha, divertido porque su tío tuviera sentido del humor.
-No tienes idea- contesto Madara con aquella idea rondándole la mente con mayor intensidad a cada segundo que pasaba. -Así que tu padre te enseño el reino, ¿no?- afirmo usando las mismas palabras que su sobrino había empleado antes que él.
-Todo- reafirmo él, asintiendo en consonancia.
-Pero no te enseño que hay en el límite norte- supuso el Uchiha, aprovechándose de este hecho al azar, ¿o no lo era?
-No, dijo que no fuera allá- contesto Sasuke, bajando la mirada, desconcertado porque su padre no le explicara porque no podía ir ahí.
-Y tuvo mucha razón, es muy peligroso- Madara de inmediato le dio la razón a su hermano, pero no del todo, -solo los valientes se atreven- añadió con claras intenciones de tentar a su sobrino a ir en busca de aventura.
-Soy valiente- refuto el Uchiha sin dudarlo, -¿Qué hay allá?- inquirió con mayor curiosidad.
-Lo siento, Sasuke, no puedo decírtelo- negó él a fin de volverá más tentador el desafío.
-¿Por qué?- insistió el pequeño Uchiha aferrándose a uno de los brazos de su tío.
-Sasuke, estoy cuidando el bienestar de mi sobrino consentido- contrario Madara con fingido afecto, revolviéndole el cabello.
-Sí, pero soy tu único sobrino- obvio Sasuke, divertido por su comportamiento.
-Con más razón debo protegerte- contesto el Uchiha con fingida inocencia, -unas ruinas no son lugar para un jovencito- menciono adrede pero empleando un tono que lo hizo parecer despistado. -Ups…- se cubrió los labios para hacer parecer que no era su intención revelar esa información.
-¿Ruinas?- repitió él, sorprendido y fascinado a más no poder ante lo que representaba aquello.
-Oh, cielos, se me salió- sobreactuó, cubriéndose el rostro con el dorso del brazo para mayor dramatismo. -Bueno, supongo que lo ibas a saber algún día, ya que eres tan inteligente- adulo para aumentar el ego de su sobrino, envolviendo uno de sus brazos alrededor de él. -Pero hazme un favor, prométeme que nunca, nunca, iras a ese horrible lugar- rogó mordiéndose la lengua para sí.
-Lo prometo- contesto Sasuke, cruzando dos dedos tras su espalda.
-Así me gusta, ahora vete a jugar- animo Madara, despidiendo a su sobrino que de inmediato dispuso marcharse, -y recuerda, será nuestro secreto- menciono a modo de un breve llamado de atención para confirmar su plan.
Sin siquiera dudarlo, Sasuke asintió repetidamente antes de abandonar los apartamentos de su tío que sonrió ladinamente para sí al saber que su sobrino no cumpliría su promesa; ya era tiempo de que él fuera el único futuro rey, y para lograrlo tenía que sacar del camino a la competencia.
Los jardines del palacio eran uno de los lugares más hermoso a contemplar, kilómetros y kilómetros de vida silvestre rebosantes de flores de todos los colores, árboles, arbustos y enredaderas entre las que figuraban múltiples fuentes cuya agua cristalina parecía reflejar la luz del sol, pero no fue sino en el centro del jardín y ante la fuente de mayor tamaño que Sasuke pudo encontrar a su mejor amiga y compañera de aventuras. Sentada sobre una pequeña banca de roca se encontraba lady Tsunade peinando los cabellos de su hija a la par que vigilaba a su hijo que se entretenía jugando con su caballo de juguete a un par de pasos de ella que portaba un halagador vestido de escote corazón con siete botones rojo oscuro en caída vertical hasta la altura del vientre, mangas ajustadas hasta los codos y que se abrían frontalmente a la altura de los codos en lienzos de gasa para exponer los brazos, por sobre el vestido o más bien pegada a él se hallaba una chaqueta sin mangas granate oscuro que enmarcada en los costados del corpiño, se apegaba al vestido por obra de un margen de hilo de oro que igualmente formaba el borde del escote, su largo cabello rubio que caía tras su espalda exponiendo par de pendientes de cuna de oro en forma de lagrima con un rubí homólogo en su centro, a imagen del dije de la cadena de oro alrededor de su cuello. A un par de pasos y sobre la banca contigua se encontraba la reina Mikoto que contemplaba embelesada a la pequeña pelirosa sentada sobre el regazo de su mejor amiga, ajena del deber que un día se le exigiría que cumpliera.
-Hola, Sakura, hola Houki- saludo Sasuke, ingresando en el jardín.
-Hola, Sasuke- contesto Sakura con una luminosa sonrisa.
-Hola- el pequeño Houki sonrió de inmediato a su amigo.
-Ven, me hablaron de un gran lugar- susurro el Uchiha de forma cómplice, inclinándose hacia Sakura para que solo ella lo escuchase.
-Sasuke, me están arreglando- refunfuño la pelirosa, anteponiendo su vanidad.
Usualmente Sakura no dudaba, seguía a su mejor amigo a donde él quisiera ir, sabiendo que siempre había diversión y aventuras implicadas, pero esta vez ella no tenía mucho entusiasmo, él se había pasado la mañana disfrutando de la vagancia mientras ella estaba en clases, y luego de una larga jornada de historia, matemáticas y filosofía todo cuando podía pedir era tener tiempo para relajarse junto a su madre y su hermanito de cinco años, Houki. Ignorando a su mejor amigo, la Haruno se reclino sobre el regazo de su madre para que continuaran peinándole el cabello, enfundada en un inocente vestido rosa pastel a juego con su cabello, de escote cuadrado, mangas ceñidas que se abrían como lienzos de gasa para exponer la piel de los brazos y caída holgada de la tela de la falda desde el pecho, distorsionando su figura, por sobre el vestido una chaqueta a juego bordada en hilo de oro para replicar flores de cerezo a lo largo de la tela, sin mangas y de escote en V, cerrado escasamente por dos botones de perla hasta la mitad de vientre, y su ondas rosadas caían tras su espalda para exponer su rostro mientras era peinada por su madre le coloco sobre la coronilla un cintillo dorado decorado por cristales rosa claro. Sasuke bufo por lo bajo al oír aquella respuesta, no quería revelar más información de la necesaria delante de sus madres porque de hacerlo no podrían abandonar el palacio y lo que ambos se merecían era una incursión en solitario, pacífica y sin problemas.
-Y tú también deberías- Mikoto sentó a su hijo sobre su regazo al verlo distraído.
-Mamá…- protesto Sasuke, sintiendo a su madre intentar alisar su rebelde cabello y ante lo que él lucho por liberarse, -mamá me estás despeinando- protesto, intentando zafarse inútilmente de los brazos de su madre que le sonrió victoriosa. -Ya me veo lindo, ¿nos podemos ir?- se levantó del regazo de su madre, revolviéndose el cabello para mantener su imagen de siempre.
-¿A dónde vamos?- cuestiono Sakura, dejándose mimar por su madre. -Espero que sea algo interesante- comento para sí, esperando que tanto entusiasmo de parte de Sasuke valiera la pena.
-Claro, es un lugar genial- asevero él, muy seguro de ello.
-¿Y dónde está ese lugar tan genial?- inquirió Mikoto con suma curiosidad, volviéndose parte de la conversación.
-En el centro comercial- contesto el Uchiha, intentando crear una pantalla.
-¿En el centro comercial?, ¿Qué hay de interesante ahí?- discrepo la pelirosa, aburriéndose de solo pensarlo.
-Te enseñare cuando lleguemos- susurro Sasuke para que solo ella lo escuchara.
-¿Yo también puedo ir?- pregunto Houki como un inocente angelito.
-No, Houki, aun eres muy pequeño- protesto Sakura sin dudarlo, presintiendo que esta incursión podía no ser muy segura para su hermanito.
-La próxima vez- intento animar el Uchiha.
Houki era un amigo muy querido para Sasuke, inevitablemente debía serlo ya que pasaba todo el tiempo junto a Sakura al igual que él, de hecho ya lo habían hecho participe de sus travesuras muchas veces con anterioridad, por lo que estaba comprobado que Sakura y él no era una buena influencia, pero esta vez Houki no podía acompañarlos, su tío Madara ya se lo había dicho, unas ruinas eran demasiado peligrosas para un niño, Sakura y él eran muy valientes y no dudaban que Houki también, pero era demasiado peligroso y no querían hacerlo correr ningún peligro. Resignado como de costumbre, el pequeño Houki asintió con una pequeña sonrisa desde su lugar junto a la fuente y con su caballo de juguete, disfrutaba de toda buena aventura al igual que Sasuke y su hermana, lo apasionaba, pero ciertamente sabía que era muy pequeño para algunas cosas, solo tenía que ser paciente, pronto crecería. Sakura consideraba a la palabra desafío como su segundo nombre, mientras otras niñas de su edad se sentaban a jugar con muñecas y maquillarse, ella prefería estudiar y pasar tiempo junto a su familia y junto a Sasuke, teniendo aventuras nuevas cada día, no quería ser como el resto de las niñas, quería ser completamente diferente, y tener un camino propio...pero eso no significaba que siempre pudiera hacer lo que quisiera, era una niña de siete años que en ese momento requería del permiso de su madre para dejar el palacio.
-Mamá, ¿puedo ir con Sasuke?- pregunto Sakura, volviendo el rostro hacia su madre.
-¿Tú que dices, Mikoto?- consulto Tsunade, confiando en el criterio de su amiga como siempre.
-Bueno…- dudo la reina, llevándose una mano al mentón con una expresión pensativa.
-¿Siiiiiii? - ambos infantes expresaron la máxima ternura e inocencia que les fue posible para resultar convincentes.
-Está bien, vayan- accedió Mikoto con una risa cándida al ver a los hijos de ambos celebrar de forma anticipada. -Pero Obito ira con ustedes- advirtió al verlos con claras intenciones de abandonar el jardín.
-No, Obito no...- suspiro Sasuke, intercambiando una mirada de decepción con Sakura.
Con Obito la diversión en definitiva estaba cancelada...
-Deprisa, entre más pronto lleguemos, más pronto regresaremos- apremio Obito deseando volver al palacio cuanto antes.
Los miembros de la realeza ciertamente llevaban vidas muy ilustres y cosmopolitas, acudiendo ceremonias cargadas de pompa, día sí y día también, pero por unos momentos preciados tenían la oportunidad de olvidar que formaban parte de una sociedad extremadamente elitista y pasar por civiles recorriendo las calles con tranquilidad como en ese momento hacían Sasuke y Sakura que eran vigilados en todo momento por Obito que caminaba un paso delante de ellos dos que planeaban como deshacerse de él. Era extraño no ser el centro de atención, era extraño poder caminar por la calle como dos niños normales sin que nadie se les quedara viéndolos, Sasuke vistiendo una simple camiseta gris claro de mangas largas con el logo Good Start en un cuadrado color blanco que abarcaba el centro del pecho, jeans negros y zapatillas converse gris claro con su rebelde cabello azabache azulado ligeramente despeinado como siempre, a su lado Sakura vestía una camiseta negra de cuello alto y redondo con mangas ceñidas hasta las muñecas bajo una sudadera gris oscuro de mangas cortas hasta los codos con el borde de color gris claro y el emblema de Queen estampado en el frente, jeans negros, zapatillas converse blanca y su cabello rosado cayendo sobre sus hombros. Caminando junto a Sasuke, no pudiendo más con la curiosidad que sentía por no saber a dónde iban, Sakura se inclinó ligeramente hacia el Uchiha, teniendo cuidado de que Obito no se diera cuenta.
-¿A dónde vamos de verás?- pregunto ella en apenas un susurro.
-A unas ruinas- contesto Sasuke, cubriéndole la boca en tanto la vio a punto de jadear por la impresión. -Shhhh, Obito- recordó señalando con la cabeza a su guardián antes de descubrirle la boca.
-Claro- sonrió Sakura a modo de disculpa, -¿pero cómo nos deshacemos de él?- se interesó ya que escapar de Obito no sería fácil.
-Es muy fácil, primero…- el Uchiha inclino más su rostro hacia el de ella y viceversa para no ser oídos.
-Oh, que tierna pareja, semillas de romance floreciendo tan pronto- celebro Obito, deteniendo su andar al ver tan cómplices a ambos niños, -sus padres estarán felices cuando los dos queden comprometidos- predijo con satisfacción, desconcertando a ambos niños.
-¿Prome qué?- repitió Sasuke, confundido.
-Prometidos, novios, futuros- especifico él con tranquilidad.
-¿O sea…?- intento entender la Haruno, esperando equivocarse.
-Algún día los dos se van a casar- confirmo Obito con una sonrisa de júbilo.
El compromiso entre esos dos tiernos infantes se había pactado desde la cuna pero ellos desconocían que sus vidas se habían unido de ese modo, alguien debía decírselos y Obito no tenía problema alguno con ser ese alguien; un día Sasuke seria rey y Sakura su reina, esa era una tradición establecida hacia siglos y que no tenía por qué cambiarse, ellos debían estar al tanto. La primera reacción de Sakura fue sentirse confundida, ¿matrimonio?, ¿no era demasiado joven para pensar en eso? sus amigas y conocidas de su edad aun jugaban con muñecas, y ella en lo personal solo quería pasar tiempo junto a sus padres y su hermano pequeño, divirtiéndose como toda niña, Sasuke era su mejor amigo y un gran chico que la hacía sentir especial y segura con una sola mirada, habían pasado toda su vida juntos y ella deseaba que siguiera siendo así, pero no lo veía como otra cosa que su amigo, menos podía verlo como su futuro esposo. Tradiciones y más tradiciones, ¿existía algo más ridículo? La idea del matrimonio era una tontería, Sasuke consideraba a Sakura su mejor amiga, era divertida, ingeniosa, valiente e indispensable, lo entendía como nadie más en el mundo y Sasuke no podía imaginar no tenerla en su vida en el futuro, si, era la niña más linda que hubiera tenido la suerte de conocer, pero de ahí a casarse con ella...menos por obligación, él creía que las tradiciones estaban hechas para romperse, y esta vez no era diferente.
-Eso no se puede, es mi amiga- se opuso Sasuke de inmediato.
-Si, sería muy raro- secundo Sakura, completamente de acuerdo con él.
-Lamento ser aguafiestas, pero ustedes dos tortolos no tienen opción- advirtió él ante su oposición a las tradiciones, -es la tradición que se remonta a generaciones- todo se constituía de un delicado equilibrio que debía mantenerse.
-Cuando sea rey, será lo primero que cancele- determino el Uchiha intercambiando una mirada con Sakura que sonrió divertida.
-No en tanto este yo- se jacto Obito, orgulloso de su posición.
-Entonces te despido- contesto Sasuke, sin ningún problema.
-Lo siento, solo el rey puede hacerlo- sonrió él, divertido por la situación.
-Bueno, él es el futuro rey- obvio la Haruno, no entiendo la diferencia.
-Si, y has de obedecerme en todo- recordó el Uchiha, con orgullo.
-Todavía no- desestimo Obito para nada divertido con la arrogancia del príncipe, -y con una actitud así vas a ser un rey bastante patético- vaticino, retomando su andar.
-Yo no lo creo así- contrario Sasuke confiado en sí mismo.
No estaba para nada de acuerdo en cuanto a esta retrograda idea de un matrimonio arreglado, pero Sasuke no dudaba que al pensar sobre el futuro que se esperaba de él como rey, lo primero que imaginaba es que Sakura estuviera a su lado incondicionalmente, por supuesto que no como esposa pero tal vez si como embajadora o asesora por lo inteligente que era, ningún otro título menor era digno para ella que siempre tenía y tendría una voz en todas sus decisiones, eso siempre era así desde que ambos tenían memoria. Pero en cuanto a quien sería como rey, Sasuke tenía muy claro de que deseaba ser como su padre, benévolo, justo y ecuánime, alguien que dejara su huella como un buen gobernante, y afortunadamente le quedaba toda la vida para prepararse para cumplir apropiadamente con lo que se esperaba de él. Contando con la ventaja de que serían difíciles de seguir al ser dos, ambos infantes intercambiaron miradas cómplices antes de alejarse de Obito a pleno trote, sin voltear en ningún momento, entrando en la primera tienda departamental en su camino, mimetizándose con la gente y su camino al igual que con la ropa y el inmobiliario que los rodeaba, ocultándose de la vista de Obito que ingreso presuroso para encontrarlos, intentando pasar inadvertido en su propósito, haciéndolos reír por lo bajo mientras se movían ágilmente por los pasillos tanto para confundirlo como para no ser encontrados.
-Nadie que me diga…- murmuro Sasuke para llamar la atención de Obito que volvió la mirada en su dirección.
-Lo que debo hacer- canturreo Sakura, indicándole la pasillo contiguo.
-Nadie que me diga…- repitió el Uchiha sin dejar de cruzar los pasillos para no ser encontrados.
-Como debo ser- secundo la Haruno pisándole los talones para escapar de Obito.
Una vez que Obito logro localizarlos con la mirada, tan ágilmente como habían ingresado en la tienda y tomados de la mano para no separarse, ambos infantes abandonaron la tienda par que Obito no los alcanzara, viendo muy bien por donde iban para no tropezar ni chocar con nadie en su camino, doblando en la esquina de la calle, tomando ventaja de la agilidad que poseían por ser pequeños sumado al rítmico sonido de una banda de música callejera cuyo melódico sonido cubrir tanto sus pasos como sus risas hasta llegar al cruce entre una calle y otra que se convertía en un verdadero mar de personas que tenían la intención de cruzar y que resultaba atemorizante de observar, como si pudieran perderse en él, pero sin siquiera dudarlo y únicamente guiados por su instinto aventurero, Sasuke y Sakura se lanzaron a la multitud, confundiéndose entre la gente que transitaba el cruce de la calle una vez que la luz cambio de roja a verde, tomados de la mano para no separarse, dejando muy atrás a Obito que intento alcanzarlos con gran dificultad, siendo constantemente empujado por la gente de la multitud que lo rodeaba mientras ambos infantes se detuvieron brevemente para detener a un taxi que los alejo de ahí mientras que su guardián se veía forzado a esperar a que la luz cambiara, teniendo además obstruido el paso por una mujer corpulenta y voluptuosa que parecía ajena a su presencia y su intención de cruzar la calle.
-Disculpe que la moleste, Madame, pero hágase a un lado- solicito Obito, irritado a más no poder. -¡Sasuke!, ¡Sakura!- grito con la esperanza de encontrarlos.
Genial, simplemente genial, había perdido a esos dos traviesos niños, ¿Dónde podían estar?
PD: Saludos, mis amores, prometí actualizar esta semana y lo cumplo así que por favor guarden las piedras, la verdad quería actualizar antes pero no me surgía la inspiración porque primero me imagino todo en mi cabeza loquita antes de comenzar a escribir, de ahí a que me tarde en actualizar, pero no se preocupen que por ahora lo que tengo de sobra para ustedes es tiempo, queridos :3 les recuerdo que esta no es una versión 100% exacta de la pelicula "El Rey León", es mi versión inspirada en la película, en parte de su guión original, en su Live Actión y en las escenas eliminadas de la película original así como personajes que se omitieron o eliminaron.
Para todos mis queridos lectores que sientan inquietud o temor por mi demora en actualizar, no teman, no dejare inconclusa ninguna de mis historias y si me tardo en actualizar es porque estoy creando guiones y borradores para próximos capítulos :3 como siempre la actualización está dedicada a DULCECITO311(a quien dedico y dedicare todas y cada una de mis historias, enviándole todo mi afecto desde la distancia, hermosa :3) y a todos aquellos que sigan cualquier otro de mis fics :3
Personajes:
-Sasuke Uchiha como Simba
-Sakura Haruno como Nala
-Fugaku Uchiha como Mufasa (padre de Simba)
-Mikoto Uchiha como Sarabi (madre de Simba)
-Madara Uchiha como Scar
-Obito Uchiha como Zazú (mayordomo del rey)
-Tsunade Senju como Sarafina (madre de Nala)
-Houki como Mheetu (hermano menor de Nala)
Houki-Mheetu: en la película de "El Rey León" Mufasa, Simba y Scar eran los únicos leones dentro de la manada y eso se mantuvo hasta la aparición de Nuka y Kovu en "El Rey León 2" y Kion en "La Guardia del León" mientras que en la historia original están presentes tanto el padre de Nala como su hermano menor Mheetu y que en este caso yo quiero hacer participes de esta historia, tanto para dar coherencia para darle mayor dramatismo a la historia.
Sarabi-Mikoto: en la canción "La Locura del Rey Scar" (que fue eliminada de la película pero no del musical de Broadway), Zazú alaba a Sarabi como una reina devota y hermosa, cualidades en que yo quería profundizar ya que Nala y Sarabi son mis personajes favoritos de "El Rey León", por lo que quiero ahondar en su majestuosidad y su rol de reina, reflejando en Mikoto y Sakura lo que yo creo que debería ser una reina consorte en la actualidad, no solo una cara bonita sino que verdaderas lideres femeninas. Si tienen una sugerencia no duden en darla, me serviría muchísimo.
También les recuerdo que además de los fics ya iniciados tengo otros más en mente para iniciar más adelante en el futuro: "Avatar: Guerra de Bandos" (una adaptación de la película "Avatar" de James Cameron y que pretendo iniciar pronto), "La Bella & La Bestia: Indra & Sanavber" (precuela de "La Bella & La Bestia"), "Sasuke: El Indomable" (una adaptación de la película "Spirit" como había prometido hacer), "El Siglo Magnifico; Indra & El Imperio Uchiha" (narrando la formación del Imperio a manos de Indra Otsutsuki en una adaptación de la serie "Diriliş Ertuğrul"), como algunas ya habrán notado por mis historias "El Sentir de un Uchiha" y "El Clan Uchiha", también tengo la intención de explicar el porque de determinados acontecimientos, explicando sus motivaciones y auténticos sentimientos, como yo creo o siento que sucedieron, por lo mismo tengo la idea—si ustedes lo aprueban—de iniciar un fic llamado "El Origen del Clan Uchiha" centrado en el padre de todos los Uchiha; Indra Otsutsuki, porque considero que también merece su propia historia, si ustedes están de acuerdo, claro :3 Para los fans del universo de "El Conjuro" ya tengo el reparto de personajes para iniciar la historia "Sasori: La Marioneta", por lo que solo es cuestión de tiempo antes de que publique el prologo de esta historia. También iniciare una nueva saga llamada "El Imperio de Cristal"-por muy infantil que suene-basada en los personajes de la Princesa Cadence y Shining Armor, como adaptación :3 cariños, besos, abrazos y hasta la próxima :3
