Esta es una adaptación humanizada de la película "The Lion King" de 1994 al igual que de su guión y su puesta en escena en el musical de Broadway al igual que de su Live Action que se estrenara en Julio. Los personajes pertenecen a Masashi Kishimoto, pero su utilización corre absolutamente por mi cuenta.
Tras una espera que había resultado eterna, recorriendo la capital hasta la frontera, el taxi por fin se detuvo en el área desértica que Sasuke había visto desde lo alto del palacio, abriendo la puerta del auto al momento de bajar junto a Sakura que cerró la puerta tras de sí, despidiéndole del conductor y dándole las gracias al conductor que había sido muy amable con ambos a lo largo de su desventura, primero mostrándoles la ciudad a bordo de su taxi hasta llevarlos a su destino, no sin antes sugerirles que tuvieran mucho cuidado. Dirigiéndole una última mirada al taxi que se alejó y desapareció como si jamás hubiera estado ahí, Sasuke observo a su alrededor, entre confundido y decepcionado del lugar al que habían llegado y que no se asemejaba en lo absoluto a unas ruinas, todo lo que veían era un terreno baldío ante el cual se alzaba una especie de muro de adobe y concreto ligeramente desarmado plagado de decenas de grafitis y cuyas secciones derrumbadas exponían tierra seca, incluso parecía quemada, no se veía interesante ni parecía ser nada de otro mundo, incluso Sakura debía reconocer que la aventura no parecía la gran cosa que había esperado que fuese, más se negó a emitir queja alguna, emitiendo una cantarina risa que sorprendiendo a Sasuke quien volvió su rostro hacia ella, intentando entender el motivo tras su divertimento. Tal vez fuese cruel de su parte pero en ese momento y posando su mano contra el mentón y sus labios en un gesto pensativo, Sakura intento contener su risa al recordar a Obito y lo desesperado que había estado por alcanzarlos y evitar perderlos de vista, pero de todas formas—ambos, dos niños—habían conseguido burlarlos.
-Resulto, lo dejamos— celebro Sakura, por fin capaz de hablar al contener su risa.
-Soy un genio— se jacto Sasuke, adjudicándose la hazaña para indignación de su amiga.
-Oye genio, fue mi idea— corrigió la pelirosa, para nada de acuerdo con su parecer y que la ninguneaba.
-Sí, pero yo hice todo— puntualizo el Uchiha sin ceder tan siquiera un ápice en su postura.
-Conmigo— espeto la Haruno con igual seguridad, dispuesta a pelear con él de ser necesario para defender su derecho.
-¿Ah, sí?— reto él, sosteniéndole la mirada de manera desafiante, aceptando el desafío.
Ninguno de los dos tenia demasiada experiencia previa en cuanto a peleas, sus vidas eran diferentes de la mayoría de los niños, mucho más centrados en estudiar, claro que tenían amigos en la corte pero usualmente no podían competir con ellos, todos formaban círculos diferentes pero aun así Sasuke se consideraba a sí mismo como alguien bastante capaz de sostener una pelea, envolviendo sus brazos alrededor de Sakura que se resistió afanosamente en un intento por liberarse, zafando uno de sus brazos y alzando el puño para golpear al Uchiha que intercepto su golpe antes de que pudiera concretarse, distrayéndose brevemente, oportunidad que Sakura no desperdicio en alzar el otro puño en un golpe gemelo pero que él freno de todas formas, empujándola levemente, dando por terminada la contienda, eso y porque nunca podría golpearla o pelear en serio con ella, era su mejor amiga después de todo. Aunque en el exterior Sakura pareciese una niña de lo más frágil e inocente, delicada con su aspecto tierno y largo cabello rosado que caía sobre sus hombros, la pelirosa no tuvo problema alguno en sostener el brazo izquierdo de su amigo entre sus manos y aprisionarlo tras su espalda, usando una de sus piernas para hacerlo perder el equilibrio y tumbarlo sobre el suelo pese a sus protestas, rodando colina abajo y entre risas sin darse cuenta, jugando y peleando entre si al mismo tiempo. Una vez su caída se detuvo y se encontraron con seguridad en el suelo, Sasuke alzo ligeramente la cabeza del suelo para verla a los ojos, sorprendido al verla sentada a horcajadas encima suyo y con una sonrisa triunfal.
-¿Demasiado fuerte para ser una chica?— cuestiono Sakura, divertida al vencerlo y disfrutando de la sensación del triunfo.
-Ya suéltame— protesto Sasuke, forcejeando tanto como le fue posible para quitársela de encima.
No quería ni iba a reconocerlo en voz alta en ese momento pero si, Sakura era más fuerte de lo que parecía bajo ese frágil exterior, esa era una de las razones por las que era su mejor amiga, porque no tenía que ser cuidadoso con ella, pero no iba a aceptar que ella lo venciera, tenía orgullo después de todo; victoriosa y sin hacer desaparecer la sonrisa de su rostro, Sakura acepto y se levantó con cuidado de encima de su mejor amigo, volviendo la mirada hacia su entorno, sorprendiéndose al darse cuenta de que habían rodado colina abajo en medio de su pelea, alzando la mirada hacia el destruido muro de adobe en lo alto de la colina, el Uchiha y la Haruno analizaron con incredulidad y cuidado la ciudad—muy antigua según se veía—a sus ojos, enorme, todo construido en materiales que a leguas se veían muy antiguos, como salidos de una historia de aventuras de la cual ellos deseaban formar parte. La decepción que antes habían sentido se transformó en curiosidad y sentido de aventura mientras se levantaban del suelo, sacudiéndose distraídamente el polvo de la ropa y comenzando a internarse en aquellos muros destruidos y que se alzaban y caían al mismo tiempo, todo parecía sacado de las historias que habían aprendido de sus tutores en el palacio, las ruinas de una etapa del pasado que ya no se recordaba, de viejos días en que los miembros de la dinastía habían peleado entre si para mantener el poder matándose entre sí, todo parecía enorme, ambicioso, poderoso, lo suficiente como para que ambos—dos niños curiosos—se internasen en ellas con cautela y curiosidad, anhelando ver más a cada momento, disfrutando de poner investigar por su cuenta.
-Se ve espantoso— suspiro Sakura sin dejar de sonreír, todo se veía ruinoso y antiguo…fabuloso, histórico.
-Lo sé, ¿no es genial?— obvio Sasuke encogiéndose de hombros distraídamente, palpando una de las paredes bajo su mano.
-Puede haber problemas— esclareció ella, recobrando el sentido y donde estaban, eso no era un juego, podía ser algo muy peligroso.
-Lo sé— desestimo él, aceptando que ella tenía razón pero sabiendo que eso no los atemorizaba para renunciar a la aventura.
-¿Crees que hayan tesoros escondidos?— curioseo la Haruno, acercándose a palpar un lienzo apoyado contra una de las paredes y que parecía haber sido un tapiz.
-Eso vamos a averiguarlo, ven— alentó el Uchiha, muy a gusto con su sentido aventurero, encontrando aceptación al instante.
-No— detuvo Obito para sorpresa de ambos, apareciendo tras ellos, —lo único que van a averiguar es la salida de aquí, estamos muy lejos del palacio— recrimino con inevitable temor.
-El gallina tiene miedo— se mofo Sasuke, intercambiando una mirada de Sakura que rio por lo bajo.
-Para ti soy señor gallina— corrigió él, ofendido ante semejante apelativo, —y por ahora todos corremos un grave peligro— acepto, dispuesto a salir huyendo junto a ellos en cualquier momento.
-¿Peligro?— repitió el Uchiha haciendo alarde de su orgullo, —ja, siempre he sido muy valiente, yo me rió del peligro— declaro con una carcajada sarcástica como prueba de su valor.
A la sarcástica carcajada de Sasuke pronto se unieron un coro de risas arrogantes que en el acto hicieron temblar de miedo a ambos a quienes Obito protegió situándose delante de ellos como si de un escudo humano se tratase al momento en que en medio de las ruinas, en medio de los destruidos pasillos que una vez habían conformado una ciudad o tal vez un palacio, un pequeño grupo emergió con lentitud hasta hacerse presentes, dirigidos por una mujer que sonreía burlonamente; Toka de largo cabello negro que mantenía recogido en lo alto de su cabeza y que dejaba caer un mechón que cubría el lado izquierdo de su rostro, a su derecha Izuna se encontraba Izuna, de largo cabello oscuro que caía tras su espalda y peinado en una cola de caballo que le llegaba hasta la espalda, y por ultimo nada a la izquierda, de liso cabello castaño medianamente largo hasta la altura del mentón, los tres vestían la misma variante de un uniforme militar muy sencillo compuesto por una camiseta negra, chaqueta de cuero a juego, pantalones verde oscuro adaptado al camuflaje y pesadas botas color negro, ni ese era un uniforme con el que Sasuke y Sakura estuvieran familiarizados en lo absoluto—era muy diferente del uniforme de los soldados que ellos conocían—ni mucho menos con sus caras, jamás lo habían visto. Con una sonrisa cargada de arrogancia, Toka recorrió con su mirada al indefenso par de niños que tenía delante y acompañados por un individuo que no resultaba para nada intimidante…siempre era bueno tener entretenimiento, especialmente ya que no recibían muchos visitantes a diario.
-Vaya, vaya, vaya, Izuna, ¿qué tenemos aquí?— pregunto ella de un modo burlón, volteando a ver a su amigo.
-Pues no lo sé, Toka, ¿tú que crees, Naka?— volvió la mirada hacia su compañero que simplemente intercambio una mirada se cinismo con él. —Eso mismo pienso yo; un trío de traspasantes— acuso rompiendo con la calma y viendo a los "visitantes" como los intrusos.
-Por un accidente, se los aseguró, un error de navegación— se defendió Obito, desviando sutilmente la mirada a los niños a su espalda.
-Un momento, te conozco, eres el bufón de Fugaku, ¿no?— infirió la pelinegra, deteniéndose delante de Obito a quien sostuvo del mentón para analizarlo bien.
-Yo, Madame, soy el mayordomo del rey— corrigió él, zafándose del agarre de aquella mujer.
-Entonces tú debes ser…— inicio Izuna centrando su atención en los dos niños pequeños, el primer le sostuvo la mirada y la niña por otro lado se encogió aterrorizada a su lado.
-El futuro rey— completo Sasuke, infundiéndose valor y haciendo a un lado el miedo.
-¿Sabes lo que hacemos con los reyes que se salen de su reino?— pregunto Toka a modo de broma para aterrar a esos niños aún más.
-No pueden hacerme nada a mí— desestimo el Uchiha, envolviendo uno de sus brazos alrededor de Sakura quien se encontraba sin habla a causa del miedo.
-Técnicamente sí, estamos en sus tierras— susurro Obito para que solo el pequeño Uchiha lo escuchara.
-Pero Obito, tú me dijiste que eran rufianes roñosos y torpes— recordó el pelinegro, igualmente en un susurro y no viéndole razón al miedo.
-Nofo tofontofo— regaño él en código para que nadie los entendiese, o eso intento.
-¿A quién le dices tofontofo?— cuestiono Izuna, para nada divertido ante la idea de ser pasado por tonto.
-Válgame el cielo, miren el sol, es muy tarde— se disculpó Obito apresuradamente, sosteniendo las manos de los niños entre las suyas y retrocediendo con cuidado.
-No se vayan, ¿por qué no se quedan a la cena?— sugirió Toka con una falsa sonrisa, rodeando a los tres como si fuesen presas.
-Si, vamos a cenar…príncipe en escabeche— respaldo el pelinegro, siguiéndole la corriente.
-Yo quiero noble a la plancha, ¿qué tal?— planteo ella sin poder evitar reír ante la irrisoria situación, eso hasta que Naka se aclaró la garganta, observándolos seriamente, —¿Qué quieres?, ¿Qué pasa?— pregunto ya que les había cortado la diversión.
-¿Pedimos cena para llevar?— inquirió él a semejanza de las bromas que ambos acababan de hacer, solo que con sarcasmo.
-No, ¿por qué?— Toka frunció el ceño ligeramente confundida e intercambiando una mirada con Izuna
-Porque allá va— obvio Naka a modo de recriminación señalando a los niños y ese sujeto y que habían desaparecido delante de sus narices.
Aunque estuvieran en total desventaja en ese momento, en un territorio que no conocían en lo absoluto y valiéndose de la distracción que había tenido lugar, Sasuke corrió tan rápido como le fue posible sin soltar en ningún momento la mano de Sakura para no permitir que se quedase atrás, sintiéndola temblar a causa del miedo más tranquilo al ver que eso no era motivo suficiente para hacer que se paralizase. Ninguno de los dos tenía ni la más remota idea de a dónde iban ene se momento, tan solo corriendo en medio de pasillos destruidos y lo en el pasado parecía haber sido una estructura, pensando en huir y escapar, ¿pero a dónde? en ese momento ambos solo podían pensar en ocultarse lo mejor posible en un lugar inhóspito y aguardar porque la concurrencia pasara para por fin poder regresar a casa, pero por ahora seguían sin poder hacer nada. Ocultándose tras la esquina de uno de los pasillos que aún se mantenían en pie, ambos se arrodillaron en el suelo para recuperar el aliento por un momento, los dos se observaron entre sí, Sasuke reconociendo que tal vez esa aventura no había sido buena idea porque ene se momento estaba poniendo en peligro a su amiga, mas Sakura simplemente negó ante su silente disculpa, no la había obligado a seguirlo en ningún momento, ella había hecho su propia elección así que no tenia de que preocuparse, pero si era cierto que si iban a salir de ese lugar—y lo harían—tenían que hacerlo juntos...precisamente pensando en salir de juntos es que ambos se observaron entre sí, advirtiendo la ausencia de Obito quien creían los había estado siguiendo, yendo tras de ellos todo el tiempo, pero al parecer había desaparecido por completo.
-¿Los perdimos?— pregunto Sakura, aun temblando de miedo más esforzándose por no quedarse congelada por ello.
-Creo que sí— tranquilizo Sasuke antes de formular la pregunta que ambos tenían en la mente, —¿Y Obito?— pregunto en un suspiro y sin esperar respuesta alguna.
Incapaz de contestar a su propia pregunta, ambos solo pudieron contemplar el silencio imperante en esas ruinas, levantándose del suelo al reponer las energías gastadas en su frenética carrera, pegados uno al lado del otro para no separarse y convertirse en presa fácil, pero no dejándose aterrar por ello, si iban a salir de ese lugar primero necesitaban encontrar a Obito.
-El Señorito mayordomo llego saltando hasta la olla de presión— relato Izuna burlonamente, haciéndolo dar un paso al frente.
-No, no a la olla de presión— pidió Obito a modo de clemencia, aunque dudaba que eso fuera a salvarlo.
Capturar a Obito no había sido difícil en lo absoluto para Toka, Izuna y Naka, no solo en el exterior eran soldados consumados sino que también en el exterior, capturándolo como si de una presa se tratara, atándole las manos tras la espalda y conduciéndolo lentamente a una zanja, bromeando todo el tiempo y disfrutando de la oportunidad de pareces hienas rodeando a un ser por demás insignificante, cuando llegaron al borde de la zanja y descuidadamente dejaron caer al pelinegro a ella, sin contemplar si había rodado por la ladera o bien muerto en el proceso, tan solo riendo entre sí. Al momento de ser arrojado a la zanja, Obito cerro fuertemente los ojos y oro en silencio porque tantos años de formación militar y su propia resistencia le permitiesen salir ileso de la caída, plegando los brazos hacia su pecho y cubriendo su cabeza mientras rondaba por la ladera y apegando las piernas hacia su pecho como escudo hasta sentir solo tierra bajo su cuerpo y frenando su caída, sentándose contra el suelo y alzando la cabeza a lo alto de la zanja, imposibilitado de visibilizar que pasaba ante la espesa niebla, mas sabía bien que hacer, busco su teléfono dentro de uno de los bolsillos internos de su chaqueta y envió un mensaje a toda prisa, porque no tenía tiempo para llamar a nadie. A varios metros de distancia, ocultos tras una de las destruidas paredes que aún permanecían en pie, Sasuke y Sakura atestiguaron todo lo sucedido completamente atónitos y se observaron entre sí con terror, descendiendo la mirada al fondo de la zanja, intentando dar con Obito pero sin poder ver nada salvo una espesa niebla…ojala y su amigo estuviese bien, porque no había sido intención de ninguno de los dos hacerlo correr un peligro innecesario.
-¡Oigan!— llamo Sasuke, volviéndose el centro de atención. —Pónganse con alguien de su tamaño— sugirió reprobatoriamente.
-¿Cómo tú?— cuestiono Toka sarcásticamente y sin dejarse intimidar.
¿Cómo olvidar que la diversión no había terminado aún? El bufón del rey ya no estaba pero si esos dos niños, la pelirosa les resultaba completamente insignificante pero el niño, el futuro rey…iban a disfrutando matándolo en símbolo de represalia a Fugaku. Callando ante lo obvia que era la respuesta y sin otra opción tras haber delatado su posición, Sasuke y Sakura no dudaron en volver a correr para alejarse de esos buitres, no pudiendo regresar y revisar si Obito estaba bien o no, tan solo pudiendo esperar que si lo estuviera mientras corrían hasta llegar a otro pasillo desprovisto en su mayoría de muros que ahora yacían derrumbados contra el suelo, inundándolo todo de un agua de tono verde grisáceo que obstaculizaba el camino salvo por pronunciadas rocas que afortunadamente formaba un puente, pero todas ellas separadas por un par de centímetros entre sí, señalando en silencio que no sería fácil cruzar. Aun así y teniendo cuidado de no tropezar ante las rocas resbaladizas en su camino, Sasuke soltó la mano de Sakura para no hacerla caer un descuido de su parte, más en medio del trayecto y un par de pasos por detrás de él teniendo cuidado de no tropezar, Sakura no pudo evitar resbalar, logrando mantener arriba de la roca pero lastimándose el tobillo, haciendo sumamente doloroso el cruzar a las otras rocas y quedándose atrás, volviendo el rostro a su espalda al escuchar pasos veloces y viendo a la distancia a Toka, Izuna y Naka, no quería gritar pero en ese momento no tuvo otra opción más que pedir ayuda a su mejor amigo que se encontraba varios pasos por delante de ella.
-¡Sasuke!— grito Sakura desesperadamente y a todo pulmón, intentando alcanzarlo lo mejor posible.
Hasta entonces concentrado tan solo en cruzar el resto de las piedras delante de él, Sasuke se sobresaltó y volteo a ver a Sakura que cojeando ligeramente intentaba alcanzarlo a la par que esos tres sujetos se les acercaban más y más a cada momento; entre la espada la espada y la pared más sin dejarse controlar por el miedo, Sasuke retrocedió sus pasos tan rápido como le fue posible y empujando a Toka que cayó al agua arrastrando consigo a Izuna y Naka, ganando algo de tiempo y cargando a Sakura en brazos para ayudarla a caminar, corriendo frenéticamente por el pasillo delante de ellos hasta llegar a un callejón sin salida que parecía ser una sala de almacenamiento y donde reposaban montañas y montañas de armas apiladas o almacenadas en rústicas cajas de madera u otras de cartón. Para no resultar una carga mayor de lo que ya había sido hasta entonces, Sakura se zafo del agarre de Sasuke, arrodillándose sobre el sueño para revisar su tobillo, alzando la mirada hacia Sasuke quien se situó delante de ella como un escudo, haciéndola alzar la mirada hacia Toka, Izuna y Naka que avanzaban como si nada hacia ellos, ¿es que esos sujetos no se daban por vencidos con nada? Temblando a causa del miedo, no tanto por lo que pudiera sucederle a él sino a Sakura, el Uchiha actuó por impulso y tomo una de las pistolas de las cajas, apuntándola en dirección hacia esos tres sujetos antes de presionar el gatillo, pero para su horror y el de Sakura no sucedió absolutamente nada, lo que hizo reír de satisfacción, acercándose lo más posible al niño, inclinándose hasta tener el cañón del arma delante de los ojos; ese niño tenía agallas, pero se necesitaba más que eso para sobrevivir.
-Otra vez, más cerca, vamos— alentó ella, concediéndole una última oportunidad de ser aún más valiente.
Ya fuera que supiera que ese desafío tenía sentido o no, Sasuke se preparó para volver a apretar el gatillo de todas formas, más el momento de que la pistola sonase atascada no llego, siendo reemplazado por el eco de un sonoro disparo contra el aire y que los sobresalto a todos los presentes que voltearon a la espalda de Toka, Izuna y Naka donde se encontraba el rey Fugaku vestido sencillamente se civil; camiseta negra chaqueta de cuero, pantalones oscuro y botines, bajando el brazo derecho donde alzaba su arma en una muda señala para que su escolta conformada por ocho guardias del palacio igualmente vestidos de civil y que en un solo movimientos rodearon a los tres individuos, inmovilizándolos con una llave por la espalda hasta que estuvieran de rodillas delante de su rey que si bien se mantenía estoico y aparentemente sereno, por dentro era un volcán a punto de estallar por causa de su ira, ira hacia la desobediencia de su hijo y el peligro en que se había involucrado pese a sus advertencias, e ira hacia aquellos que perturbaban el orden de la democracia y libertad del pueblo, y que intentaban lastimar a su hijo, ¿quienes creían que eran para hacer eso? En silencio y rodeando a los individuos que ahora se encontraban apresados por los soldados que acompañaban al rey, Obito se arrodillo delante de Sasuke y Sakura, examinándolos con la mirada para asegurar que estuviesen bien, más lejos del polvo que manchaba sus ropas parecían estar completamente a salvo, lo que sereno a Fugaku quien pudo suspirar tranquilo ante el asentimiento que Obito emitió volviendo el rostro hacia él.
-Es mi hijo, no vuelvan a acercarse a él— declaro Fugaku a modo de amenaza, sosteniéndoles la mirada a esos traidores.
-¿Es tu hijo? No teníamos ni idea— aseguro Toka, fingiendo desconocimiento de forma muy convincente, —además no fue nuestra culpa, él vino aquí por su cuenta— se defendió ya que no iba a aceptar algo de lo que no era culpable, desde su perspectiva.
-Silencio— acallo el Uchiha y ante lo que los tres bajaron la cabeza. —Si amenazan a mi hijo otra vez…— advirtió, incapaz de saber de qué era capaz en esa situación.
-Jamás lo haríamos, majestad— interrumpió ella de manera desafiante, prometiendo algo que le provoco repulsión al dirigirse a él con respeto, cosa que detestaba.
-Dejen que se vayan— acepto el rey finalmente, no viendo sentido alguno en retenerlos de cualquier forma.
Puede que no estuviera de acuerdo con ser clemente y misericordioso en ese momento, pero según dictaba la ley y en tanto nadie resultase herido, todos eran inocentes hasta que se probase lo contrario, además Toka tenía razón al fin y al cabo; Sasuke había decidido desobedecer sus advertencias y presentarse en los territorios de los exiliados, las ruinas, sin pedir autorización, era él quien había desafiado e invadido el espacio de quienes estaban fuera de su jurisdicción de su poder, por lo que Fugaku no tuvo otra opción más que creer en las palabras de la mujer que encabezaba a los rebeldes que siempre desafiaban su autoridad, y confiar pese a su propia renuencia en que otra situación de esta guisa no volvería a tener lugar, o al menos eso esperaba. Obedeciendo a su rey, los soldados hicieron que los tres individuos se separasen y sin más los dejaron ir sin importar que ellos no estuvieran de acuerdo, viéndolos alejarse lentamente como si nada hubiera pasado y siguiéndolos con la mirada hasta perderlos de vista, consiguiendo bajar la guardia. Mucho más tranquilo ante la partida de esos sujetos, Sasuke dejó caer al suelo el arma que hasta entonces había estado sosteniendo, apretando nerviosamente uno de sus brazos mientras con cuidado se acercaba a su padre, el pequeño Uchiha alzo la mirada hacia su padre que en todo momento se mantuvo estoico y serio, distante, claramente estaba enojado y Sasuke lamentaba haber llegado a involucrarse en esa situación y arriesgando a Sakura, estaba dispuesto a asumir las consecuencias, pero antes que nada no deseaba estar enemistado con su padre.
-Papá, yo…— intento disculparse Sasuke, esperando alguna reacción de parte de su padre.
-Me desobedeciste deliberadamente— increpo Fugaku estoicamente, haciéndolo callar al instante.
-Perdóname, papá…— pidió el pequeño Uchiha de todas formas, no queriendo pelear con su padre en ese momento sino que todo lo contrario.
-Vamos a casa— dicto él simplemente y sin esperar protesta, dándole la espalda y dirigiéndose hacia la salida junto al resto de su escolta.
Para Fugaku decir que estaba decepcionado de su hijo era un eufemismo, estaba furioso con él ante la descabellada idea de ir a ese lugar tan peligroso y arrastrar consigo a Sakura, pero se abstuvo de emitir cualquier comentario, alejándose en silencio y sabiendo, confiando o queriendo creer que su hijo lo seguiría, y volviendo a verlos por el rabillo del ojo es que suspiro más tranquilo al darse cuenta de que en efecto lo seguían. Obedeciendo sin discutir, Sasuke siguió en silencio a su padre y con la mirada baja...había sido una locura ir a ese lugar, había puesto en peligro la vida de Sakura a quien en ese momento ni siquiera se atrevió a voltear a ver, más de todas formas y esbozando una ligera sonrisa, Sakura inclino su rostro hacia el suyo dándole un pequeño beso en la mejilla que claramente lo sorprendió y desconcertó, haciéndola sonreír aún mas de ser posible a causa de la vergüenza. Esbozando una ligera sonrisa sin saber porque, por primera vez desde que conocía a su amiga, Sasuke se atrevió a mirar a Sakura con otros ojos, siempre veía en ella a un alma afina la suya, alguien junto a quien se sentía bien y tranquilo, pero en ese momento y contemplando sus mejillas sonrisas en un tono muy similar a su largo cabello rosado y esos brillantes ojos como un estuche de esmeraldas, se dio cuenta de que más que una niña divertida, alegre, bromista, espontánea y desprejuiciada, Sakura era una niña bonita y él nunca se había dado cuenta de eso, hasta el día de hoy. Recobrando la razón al ver a Sasuke sonreír ligeramente, el inmediato impulso de Sakura fue pensar que él iba a reírse de ella por sonrojarse en un momento así, por lo que se aferró a uno de los brazos de él mientras caminaban, manteniéndose tan cerca de él como le fue posible.
-Creo que fuiste muy valiente— opino Sakura tanto sinceramente como para hacerlo sentir mejor, intercambiando una sonrisa con él.
No podía negar que había sentido miedo y mucho, pero más que miedo por si misma había sentido miedo de que algo pudiera pasarle a Sasuke quien incluso se había arriesgado para mantenerla a salvo, ¿cómo no estar agradecida con él? Podía ser un idiota a veces, pero la mayor parte del tiempo era el niño más valiente, inteligente y guapo que conociera, y era su mejor amigo por lo que siempre confiaría en él. Caminando a su lado y en idéntico silencio, siendo acompañados por Obito que no se separó de ambos en ningún momento, ambos se alejaron de ese lugar, dejando todo atrás como si jamás hubiese sucedido, casi. Oculto tras una de las paredes que parecían estar a punto de colapsar debido a su antigüedad, Madara frunció el ceño con desprecio, siguiendo con la mirada a su hermano y luego a su sobrino, apretando fuertemente las manos a cada lado de su cuerpo, todo debería haber salido a pedir de boca, perfecto, sin embargo de alguna forma Fugaku había llegado a tiempo para intervenir, mas eso daba igual, él llegaría al trono cuanto antes, y sabía muy bien que hacer para lograrlo.
El viaje de regreso al palacio pareció eterno para Sasuke y Sakura, el Uchiha por su parte se sentía confundido y a la vez asustado por el silencio de su padre, esperando una discusión o pelea cuando estuvieran a solas, cosa que él quería evitar y seguramente su padre también, pero del mismo modo reconocía que había cometido un error y que debía tomarle peso a ello a través de un sermón como mínimo, Sakura por otro lado ya se imaginaba la desesperación con que su padre iba a abrazarla y el monumental regaño que su madre iba a darle por correr semejante riesgo, sabía que se merecía eso y más por no haberse opuesto a correr tanto peligro, y estaba dispuesta a aceptar cualquier castigo. Tan pronto como el auto entro y se detuvo en el patio trasero del palacio y que daba con los hermosos jardines, los primeros en descender obviamente fueron el rey, su hijo el príncipe Sasuke, Sakura y Obito antes de que el resto de los soldados lo hiciera y procediera a retirarse en silencio tras ejecutar una reverencia a su rey, su turno ya había terminado y todo lo que ahora deseaban hacer era regresar a sus hogares y dormir antes de retomar sus labores al día siguiente. El silencio no hizo sino aumentar y tornarse todavía más tenso cuando los miembros restantes de la comitiva condujeron el auto al garaje, dejando a solas a los miembros de la familia real y a su servidor, quienes ni siquiera podían observarse entre sí, salvo Sakura quien desvió su mirada hacia Sasuke que se mantenía con la mirada permanentemente baja, avergonzado por el peligro que habían corrido, mas ella no lo culpaba por eso.
-¡Obito!— llamo Fugaku con voz clara y fuerte a su amigo que se acercó inmediatamente pese a su sobresalto.
-Si, majestad— el pelinegro reverencio a su rey en respuesta, esperando por conocer sus órdenes.
-Lleva a Sakura con su madre— indico sencillamente pero sin voltear a ver a los niños a su espalda, —tengo que darle a mi hijo una lección— añadió provocando que Sasuke temblara de miedo.
¿Hipócrita de su parte? Tal vez lo fuese, Fugaku recordaba que en una época que hoy consideraba lejana también había sido rebelde, aventurero y desafiante con su propio padre, pero no quería que Sasuke fuera como él, quería que fuese mejor, por ello era necesario recordarle el orden de las cosas, incluso con un sermón. Asintiendo en silencio ante las palabras de su rey, Obito se dirigió en silencio a la entrada del palacio, sabiendo que Sakura lo seguiría en silencio, susurrando un sutil "buena suerte" para que solo Sasuke lo escuchase. Deteniéndose brevemente en el umbral de la entrada del palacio, Sakura volvió el rostro para dirigirle una última mirada a Sasuke que hizo igual, por un lado agradeciéndole nuevamente el haberla protegido arriesgando incluso su vida y por otro lado diciéndole que no era culpable, sonriendo ligeramente antes de seguir a Obito y desaparecer dentro del palacio, preparándose mentalmente para la reprimenda que recibiría de sus padres. Siguiéndola con la mirada a Sakura hasta perderla de vista, Sasuke sintió un nudo en el centro del pecho producto de la culpa de haber hecho peligrar a una de las personas más importantes en su vida, mas intentando dejar eso atrás al saber que mañana podría volver a verla, que no había perdido a su mejor amiga, que podía respirar tranquilo...bueno, eso hasta que pensando en su padre a varios pasos de él y que dándole la espalda era un permanente recordatorio de lo que había hecho en su ingenuidad de infante pero que no le quitaba culpa de haber desafiado las advertencias de su padre corriendo un riesgo estúpido e innecesario.
-¡Sasuke!— el silencio fue roto por la voz de Fugaku, sobresaltando al pequeño Uchiha que con lentitud se acercó hasta situarse de pie a su lado, tropezando ligeramente. Descendió la mirada y comprendió la razón; debajo de su pie yacía la huella de las botas de su padre, imponentes a comparación con la suya, esa diferencia hizo que comprendiera lo presuntuoso que había sido al hacer alarde de un valor que no tenía. —Sasuke, estoy decepcionado de ti— suspiro más calmado, por fin volviendo la mirada hacia su hijo a su lado.
-Lo sé— asintió Sasuke con la mirada baja, demasiado avergonzado para levantar la cabeza.
-Te iban a matar, me desobedeciste, pudieron matarte y lo peor es que arriesgaste la vida de Sakura— enumero el rey no a modo de recriminación sino para hacerle entender las desastrosas consecuencias que eso habría traído si él no hubiera llegado a tiempo.
-Solo trataba de ser valiente como tú— sollozo el pequeño Uchiha, pensando en cómo había arriesgado las vidas de Sakura y Obito, todo por su tozudez.
-Yo soy valiente cuando debo serlo— corrigió Fugaku haciendo que por fin su hijo alzara la mirada, sorprendido por sus palabras. —Sasuke, ser valiente no quiere decir que busques problemas— diferencio con un tono calmo y soberbiamente sereno.
-Pero tú no le tienes miedo a nada— protesto él, abrumado a mas no poder ante esta confesión.
-Hoy si lo tuve, creí que te perdería— confeso el pelinegro, apartando la mirada ante la poca costumbre que tenia de mostrar sus debilidades.
-Hasta los reyes sienten miedo, ¿no?— afirmo Sasuke en voz alta, sorprendido ante tal descubrimiento, —Pero sabes una cosa— menciono de manera cómplice.
-¿Qué?— curioseo Fugaku, arrodillándose delante de su hijo para estar a su altura.
-Apuesto a que esos sujetos se asustaron más— aseguro el pequeño Uchiha con una sonrisa ladina.
-Porque nadie se puede meter con tu padre— obvio él con arrogancia una sonrisa ladina, cara a cara con su hijo. —Ven acá— envolvió sus brazos a su alrededor, revolviéndole el cabello.
-No, papi, no…— protesto Sasuke entre risas, resistiéndose en vano y sin mucho afán.
Pese a sus protestas que de insistentes no tenían nada, Sasuke se vio siendo levantado del suelo sin esfuerzo alguno por su padre que lo cargo en brazos, pero sin darse por vencido, forcejando en medio de ese juego hasta hacer que su padre perdiese el equilibrio y ambos cayeran sobre el suelo entre risas. Puede que fuese una locura jugar entre si a esa hora de la noche y en medio del jardín húmedo de roció, luchando entre sí a modo de broma y permanente desafío bajo la luz de la luna y con las estrellas del firmamento como únicas testigos, pero de todas formas y despreocupándose de las apariencias es que ambos rodaron por el suelo hasta cansarse y erguirse sobre el suelo mientras recuperaban el aliento, Fugaku sentado sobre el césped y Sasuke en su regazo, sintiéndose a gusto por poder tener esos momentos junto a su padre que a menudo estaba ocupado en su despacho o con los ministros haciéndose cargo de asuntos de estado, imposibilitado de pasar el tiempo jugando junto a él o por lo menos no tanto como si hacia su madre, e incluso hasta ella tenía responsabilidades que atender dejando un vacío que solo Sakura podía llenar. Ahí, sentados uno junto al otro en silencio, recuperando el aliento y teniendo la ocasión de ser un padre e hijo completamente normales en toda regla aunque fuese por un momento, Sasuke suspiro mucho más tranquilo, claro que le había tomado peso a sus actos y comprendía que no debía volver a hacer algo así otra vez, pero en ese momento se despreocupo de todo, disfrutando del silencio y de estar a solas junto a su padre.
-Papá, somos amigos, ¿no?— pregunto Sasuke pese a conocer la respuesta sin necesidad de preguntar.
-Sí— confirmo Fugaku pese a lo obvio que era, revolviéndole el cabello y haciéndolo reír una vez más.
-Y siempre estaremos juntos, ¿no?— afirmo esta vez pero con un tinte de duda, esperando que su padre le diese la respuesta.
Lo que Fugaku deseo contestar al instante fue "si", porque aún era joven y esperaba que a Mikoto y a él les quedasen muchos años para amarse, para contemplar a su inocente hijo convertirse en un hombre digno de sucederlo y continuar con el nombre de los Uchiha, pero ni siquiera él podía estar seguro del futuro, su padre Fujitama había muerto cuando Mikoto y ella apenas y habían llevado menos de un año casados dejando que el poder cayera pesadamente sobre ambos, su intención era vivir muchos años y entregar el torno a Sasuke cuando estuviera preparado y tuviera la experiencia suficiente, pero puede que el destino tuviera preparada otra cosa y de ser así ya era tiempo de que hiciese entender a Sasuke que un día ambos ya no podrían hablar cara a cara como en ese momento, pero de todas formas siempre estarían juntos. Al margen de lo que la mayoría de la gente solía creer, ser rey no significaba solo hacer su voluntad y ser egoísta, ciertamente existían quienes vivían para sí mismos y para satisfacer sus ambiciones, quitándoles todo a otros; un verdadero rey vivía de forma desinteresada, tal vez podía encontrar el amor y ser feliz en el camino pero incluso eso estaba sujeto al azar porque su primer y más importante deber era proteger a otros y vivir por la causa de hacer felices a quienes, ¿Qué clase de rey seria Sasuke en el futuro? Aún era imposible saberlo, no dejaba de ser un niño y con defectos como la arrogancia y el orgullo consumado pero que podían consolidarse en dignidad y temple, dos elementos admirables en un rey, pero para eso aún faltaba mucho tiempo.
-Sasuke, te voy a contar algo que me dijo mi padre— inicio Fugaku, sosteniéndole la mirada a su hijo que si bien se confundió por su respuesta, asintió en silencio. —Mira las estrellas, los grandes reyes del pasado nos observan desde las estrellas— enseño alzando la mirada hacia el hermoso firmamento nocturno y siendo imitado por su hijo.
-¿De veras?— inquirió Sasuke, sin apartar la mirada del cielo con el impulso de intentar contar las estrellas.
-Si, así que cuando te sientas solo, recuerda que esas estrellas estarán ahí para guiarte— inculco, reposando su mentón contra la coronilla de su hijo. —Y yo también— añadió en un suspiro sabiendo que Sasuke lo escucharía.
Sin saber bien cómo interpretar las palabras de su padre, Sasuke intercalo su mirada entre las decenas de miles de millones de estrellas que había en el cielo y que centellaban como si fueran diamantes, intentando poder ver en esas estrellas a los reyes que su padre aludía en sus palabras, intentando imaginar tal vez a su padre entre esos reyes del pasado algún día, pero prefiriendo no pensar ene so es que Sasuke se abrazó a su padre en silencio, de todas formas pasarían muchos años antes de que llegara el momento que se convirtiera en rey, no había prisa, por ahora todo lo que quería hacer era vivir su vida junto a sus padres, su mejor amiga y disfrutando de la paz, tiempo había de sobra...
Fuera de la capital y sin poder acceder a cualquier de las demás ciudades a lo largo del país, relegados a aquellas ruinas que se habían convertido en su hogar ante la imposibilidad de recibir el perdón real por sus actos pasados y presentes, ¿Cómo es que los opositores al régimen del rey Fugaku y enemigos de los Uchiha conseguían vivir y no desfallecer en el intento, solo en esas ruinas? Era una pregunta verdaderamente curiosa pero que tenía una respuesta por demás sencilla; todo rebelde o enemigo de la dinastía o de cada Uchiha en los dominios del País del Fuego no dudaba en colaborar con quienes simpatizaran con la causa estableciendo una especie de—y era la palabra más apropiada—canal de comunicación para sobrevivir y hacer perdurar su enemistad e ideales, pero sobrevivir no era la mejor palabra con la que definir su estilo de vida al tener que alimentarse únicamente de las sobras al desafiar la ley. No era una vida sencilla en lo absoluto pero era al único estilo de vida al que podían optar en consecuencia de las decisiones que habían tomado en el pasado y las que con seguridad seguirían tomando. Bufando para sí, paseándose de brazos cruzados y en círculos como un animalillo enjaulado, imposibilitada de escapar y ser libre como anhelaba, Toka entorno los ojo al incesante ruido de discusión que siguió hasta encontrar a Naka e Izuna enfrascado en una nueva pelea, rodando por el suelo e intentando golpearse, teniendo tantos enemigos, ¿hacía falta que pelearan entre ellos mismos? No era de extrañar que esos malditos Uchiha continuasen en la cúspide del poder en tanto ellos no tenían nada.
-¿Quieren calmarse?— dicto Toka, cansada a mas no poder de verlos pelear, aburriéndose en el proceso.
-Él empezó— justifico Izuna, tumbado sobre el suelo y con Naka encima de él sosteniéndolo del cuello, cortándole la respiración.
-Qué barbaridad, con razón estamos en lo más bajo del estrato social— negó ella, apoyando su hombro contra la pared a su espalda.
-Me chocan los estratos— bufo el pelinegro, empujando a Naka y pudiendo respirar gratamente al quitárselo de encima.
-De no ser por esos Uchihas, seríamos los dueños de todo— menciono Toka en voz alta, llevándose una mano a la gente para masajearse las sienas, —cuando tenga a Fugaku delante otra vez, no dudare en lastimarlo como no se lo imagina— se prometió como si de un juramento solmene se tratase, una promesa consigo mismo.
-Tienes suerte, ahí viene— jadeo Naka, peleando con Izuna que situó encima suyo intentando asfixiarlo tal y como él había hecho antes.
Zafándose del agarre de Izuna e igualmente sorprendido por lo que acababa a de oír, Naka alzo la mirada hacia el umbral del destruido pasillo, avistando una figura humana en medio de la oscuridad y que se mostraba orgullosa mientras se acercaba, soberbia, intimidante. Apenas y creyendo lo que oía, Toka volteo a ver a aquel cuyos pasos se encontraban a su espalda, por un lado sorprendida porque se tratara del rey que había regresado tras infundirles miedo, o bien furiosa por tener que volver a bajar la cabeza nuevamente si de sobrevivir se trataba, más para sosiego de Toka, Izuna y Naka, no fue Fugaku quien se presentó en el umbral y delante de la pelinegra, serio y tranquilo, con las manos en los bolsillos del pantalón y vistiendo de civil; playera negra, chaqueta de cuero de igual color, pantalones gris oscuro y botas negras, con su largo cabello azabache oscuro cayendo sobre sus hombros y cubriendo la mitad de su rostro, era un individuo intimidante con su altura y su temple superior más nada de eso le daba la prepotencia del rey Fugaku ya que tan solo era su hermano. Observando despreocupadamente a sus "colaboradores", Madara suspiro en silencio para sí, debería haberse encargado personalmente de matar a esos dos niños, debería haber supuesto que algo detendría a esos tres de cumplir con su orden, pero ya daba igual, este era tan solo un pequeño revés en su camino al trono porque no iba a darse por vencido sin importar lo que pasara, el fuerte tenía el derecho de tomar lo que consideraba suyo y eso es lo que él iba a hacer.
-Madara, eres tú— suspiro Izuna en nombre de todos, mucho más tranquilo al saber que se trataba de él.
-Les envolví como regalo a esos niños y no pudieron eliminarlos— regaño el Uchiha con su característica actitud soberbia y desafiante, haciéndolos callar en el acto. —Síganme, debemos prepararnos— indico simplemente y sin tolerar oposición alguna de su parte.
Dándoles la espalda a los tres, Madara desapareció por el mismo pasillo a través del cual se había hecho presente, conociendo las ruinas como si se trataran de la palma de su mano hasta llegar al pasillo correspondiente al almacenamiento de armas y donde hizo a un lado uno de las pilas de cajas in mayor esfuerzo dejando en exposición una entrada secreta, extrayendo una pequeña linterna de su bolsillo el Uchiha ilumino su camino mientras descendía con cuidado para no tropezar y siendo seguido en todo momento por sus subordinados o por lo menos tres de los más fieles de ellos. Bajo las ruinas existía todo un mundo rebeldes que se ocultaban del régimen democrático y constitucional del rey Fugaku, aquellos que robaban y desafiaban su poder, todos ellos reunidos y ocultos bajo la tierra por la noche para prepararse y salir a actuar durante el día, haciendo de su reinado un estado tormentoso y entreteniendo a los soldados que se esforzaban por atraparlos. Fácilmente en ese instante debían encontrarse presentes decenas de decenas de personas bajo la tierra y que alzaron sus miradas ante el brillo de la linterna que Madara apago al ingresar en la cama que servía de refugios para todos aquellos a quienes hasta el día de hoy había ayudado en secreto para perturbar el reinado de su hermano, todos ellos le sostuvieron la mirada como hacían ante cada nuevo encuentro, siempre exigiendo que les diera algo para actuar, porque no se habría presentado en ese momento y ante ellos si no tuviera en mente pedirles que hicieran algo.
-¿Por qué una sola comida hoy y no comer como reyes el resto de sus vidas?— cuestiono el Uchiha con voz clara y fuerte, haciendo que todos guardasen silencio y lo escucharan solo a él. —Les ofrezco un mundo completamente nuevo— reitero a reminiscencia de lo que ya les había prometido en el pasado.
-Linda idea, pero lo que sugieres no es fácil de hacer, no con Fugaku controlándolo todo— recordó Toka al escuchar el debate de coros que estaban o no estaban de acuerdo con el Uchiha.
-Y por eso vamos a matarlo, y a Sasuke también— decidió Madara, centrando su mirada en sus tres infalibles aliados a quienes ya había hecho participes de sus planes. —Fugaku siempre ha sido demasiado blando con el pueblo sin beneficiarse del poder ni a los suyos; cuando yo sea rey todos quienes estén de mi lado tomaran lo que deseen— prometió exponiendo sus ideales sin temor alguno sino que con ambición.
-Fugaku es demasiado fuerte para retarlo— protesto Naka representando lo que todos estaban pensando.
-Es historia pasada— corrigió él con indiferencia, sorprendiendo a los presentes por su sangre fría, —urge un cambio, desplazar al rey— determino recorriendo con la mirada a todos los presentes a su alrededor.
Puede que Fugaku fuera alabado por toda la gente como un gran rey debido a su sentido de la justicia, su compasión y su entrega para con su pueblo, siendo un trabajador infatigable que inclusive perdía el sueño, revisando y creando documentos que aseguraban la libertad y protección de todos los habitantes del país del fuego, pero lo que para otros era fortaleza para Madara era una soterrada debilidad que tardo o temprano lo conduciría a la muerte por su excesiva bondad para con los demás. Al margen de la imagen de la monarquía constitucional y fiel representante de la democracia que todos creían que era la dinastía Uchiha, la familia Uchiha no siempre había sido la representación misma de la piedad, justicia y benevolencia, su pasado era tormentoso, por generaciones padres, hijos y hermanos habían peleado entre sí por el trono, incluso llegando a matarse entre sí en el proceso, obsesionados con él poder y con demostrar que eran los más fuertes, cosa que Madara no consideraba en lo absoluto un error, ¿por qué no demostrar que podía enfrentarse al mundo entero con su poder?, ¿Por qué desperdiciar su autoridad siendo benevolente y compasivo cuando podía ser temido y respetado a través del miedo? El veía la muerte de su hermano como su oportunidad para vivir de verdad, para ser el centro de atención e imponer su dominio, pero primero debía sacar del camino a su hermano a como diera lugar, primero había creído que solo bastaría con matar a Sasuke pero ese plan no había resultado, era mejor matarlos a ambos y llegar al trono cuanto antes.
-Buena idea, ¿quién necesita rey?— aprobó Izuna, completamente de acuerdo con esa protesta al igual que todos.
-Tontos, si habrá un rey, ¡Yo seré el rey!— proclamo Madara haciendo que todos guardaran silencio y lo escucharan. —Síganme y tendrán todo cuanto deseen— garantizo como infranqueable juramento.
-¡Qué viva el rey!— reverencio Toka como prueba de lealtad y siendo inmediatamente imitada por todos.
Esbozando una sonrisa cargada de arrogancia, Madara recorrió con su mirada a todos los presentes y que se deshicieron en incesantes vítores de "¡Viva el Rey!", anunciando la nueva época que él quería traer a la par que se proclamaban como sus aliados en la ardua labor de ascender al trono. En el futuro todo habría de ser diferente, seria respetado, amado, alabado por fin tendría la oportunidad de probar de que estaba hecho y se sentaría en el trono callando a todos quienes en el pasado lo habían sometido, partiendo por su engreído hermano mayor a quien asesinaría personalmente de ser preciso…no solo era preciso, lo haría, tenía que matar a Fugaku y también a Sasuke para quedarse con el trono, y lo haría.
PD: Saludos, mis amores, deseo que todos hayan tenido una buena semana hasta ahora y que puedan disfrutar de su fin de semana, actualizando otra de mis historias para mantenerlos entretenidos, esperando que este nuevo capitulo sea de su agrado :3 las siguientes actualizaciones serán "El Velo del Amor" este fin de semana, "Mas Que Nada En El Mundo" de aquí al miércoles y "Queen: The Show Must Go On" a mas tardar el viernes :3 esta historia esta dedicada a mi querida amiga y lectora DULCECITO311 (a quien dedico y dedicare todas mis historias, agradeciendo sus atentos comentarios), Arella96 (dedicándole la historia agradeciendo que se tome la molestia de comentar lo que escribe este despreciable intento de escritora), Cinth Cat (agradeciendo sus palabras y dedicándole la historia, este fic condensara las películas el rey león y la serio "La Guardia del León", por lo que no tendrá secuela, pero Sarada si será Kiara), NagatoYuki-Chan (dedicándole el capitulo y agradeciendo sus palabras, este fic también engloba parte del Live Action, en cuanto a quienes serán Timón y Pumba…aun faltan dos capítulos para saberlo),y a todos los que siguen, leen o comentan todas mis historias :3 Como siempre, besitos, abrazos y hasta la próxima.
Personajes:
-Sasuke Uchiha como Simba
-Sakura Haruno como Nala
-Fugaku Uchiha como Mufasa (padre de Simba)
-Madara Uchiha como Scar
-Toka Senju como Shenzi
-Izuna Uchiha como Benzai
-Naka Uchiha Ed
También les recuerdo que además de los fics ya iniciados tengo otros más en mente para iniciar más adelante en el futuro: "Avatar: Guerra de Bandos" (una adaptación de la película "Avatar" de James Cameron y que pretendo iniciar pronto), "La Bella & La Bestia: Indra & Sanavber" (precuela de "La Bella & La Bestia"), "Sasuke: El Indomable" (una adaptación de la película "Spirit" como había prometido hacer), "El Siglo Magnifico; Indra & El Imperio Uchiha" (narrando la formación del Imperio a manos de Indra Otsutsuki en una adaptación de la serie "Diriliş Ertuğrul") :3 Para los fans del universo de "El Conjuro" ya tengo el reparto de personajes para iniciar la historia "Sasori: La Marioneta", por lo que solo es cuestión de tiempo antes de que publique el prologo de esta historia. También iniciare una nueva saga llamada "El Imperio de Cristal"-por muy infantil que suene-basada en los personajes de la Princesa Cadence y Shining Armor, como adaptación :3 cariños, besos, abrazos y hasta la próxima :3
