Holaaa! En primer lugar, Anaiza, GixKey, muchas gracias por apoyar el fic! Yo se que el comienzo es algo fuertongo xd pero es para poner el punto detonante desde el principio :)

Y segundo, un aviso. Le cambiare el nombre al fic. Desde ahora se llamara "Sentimientos complicados", ya que creo que le queda mejor a la temática en general.

Estaré subiendo las actualizaciones lo más rápido que pueda para no tenerlas intrigadas.

Bueno, no interrumpo más.

Que lo disfruten 3


Capítulo III

El sol en lo alto iluminaba el hermoso cielo despejado de esa mañana. La entrada del instituto estaba repleta de viejos y nuevos estudiantes. Algunos de ellos felices y ansioso, mientras que otros no estaban tan animados del inicio del nuevo año escolar que se les venía por delante.

Hikari en compañía de Sora y Meiko esperaban al resto de sus amigas junto a uno de los árboles cercanos a la escalera de ingreso. El calor era algo notable, pero se protegían con la sombra del frondoso árbol. Como aún estaban en épocas de verano el uniforme era muy ligero; una falda a tablas o pantalón oscuro, camisa blanca y corbata negra. Cada uno lo usaba como quería. La castaña de ojos rubi llevaba la camisa dentro de su falda. Tenía las mangas subidas y los primeros botones del cuello desabrochados a causa del calor. No llevaba la corbata. La peliroja iba de forma similar, solo que si llevaba la corbata. Meiko era la más ordenada. Su camisa era manga corta y la llevaba correctamente.

-¡Sora, Kari, Mei! ¡Por aquí! –Saludaba animada Juri, quien acababa de llegar en compañía de Rika y Anne. Juri llevaba parte del flequillo recogido hacia un lado, cabello suelto, y el uniforme de la misma forma que Meiko, solo que sus mangas eran largas y las traía levantadas. Anne usaba la camisa algo desordenada pero dentro de la falda. No traía corbata y su cabello castaño claro venía suelto. Rika por su parte venia perfectamente uniformada.

-¡Rika, tu cabello! –Dijeron las tres sorprendidas.

-Lo corte ayer por la tarde. Quería probar algo nuevo antes de entrar. –Decía la pelirroja tocando las puntas de su cabellera.

-Pues te queda muy bien. –Le halago Sora.

-Lo sé. –Respondió orgullosa con una sonrisa.

-Por cierto, Mi-onechan ha preparado bocadillos para todas. -Menciono Meiko de repente. -Dijo que eran para la buena suerte.

-¿Enserio? –Decía alegre Yolei acercándose en compañía de Mimi. Traía en su cabeza una diadema Morada a juego con su cabello, la blusa dentro de la falda y las mangas arriba, pero con todos sus botones y la corbata correctamente. –Los dulces de Mi-chan son deliciosos.

Mimi usaba el uniforme de la misma forma que Sora, con su pelo sujeto en una coleta alta.

-Buenas… -Soltó la frase junto a un bostezo. -La tortura ha comenzado…

Todas devolvieron el saludo divertidas.

Decidieron ingresar al gimnasio del instituto en donde se llevaría a cabo la ceremonia de bienvenida. El lugar estaba lleno de jóvenes, y lo único que se logra escuchar eran murmullos. Este año escolar sería muy especial, ya que para los mayores resultaba ser el último, y no solo eso, si no que la escuela había desechado la iniciativa de los años anteriores de separar a las chicas de los chicos, por lo que el instituto sería mixto.

-¿Tai no se ha venido contigo? -Pregunta Mimi a Kari, ya que no había visto al chico en toda la mañana.

-Estaba apurado y salió antes. Cuando le pregunte el por qué, dijo que era una sorpresa. -Respondió sincera.

Juri y Anne fueron al baño. Las demás se quedaron un rato más juntas, ya que aún no les pedían separarse por grupos. Se dedicaron a observar todos los rostros nuevos de su generación. Eran muchos. Si bien se habían encontrado con varias de sus antiguas compañeras, se dedicaron a prestar más atención en los nuevos candidatos. Sobre todo Mimi. Kari por su lado estaba algo distraída. A pesar de los casi dos meses que habían pasado desde su intenso encuentro veraniego con aquel chico de la playa, no había podido sacárselo de la cabeza. Ya creía estar llegando al grado de la locura. Y no bromeaba. De camino al gimnasio estuvo segura de ver su característica cabellera rubia revolotear a lo lejos. Se sobresalto en cuanto lo vio, pero luego de un pestañeo rápido, este desapareció. No les dijo a las chicas para evitar burlas. Ahora no lograba concentrarse en otra cosa que no fueran los recuerdos de esa noche.

-Veo bastante chico guapo. Creo que este no será para nada un año aburrido. –Soltó Mimi de repente, logrando distraer a la castaña.

-Es cierto. Puede que este año encuentre el amor. –Dijo Yolei juntando ambas manos y con corazones en sus ojos. Meiko a su lado rio por la actitud de su amiga.

Las chicas tenían razón. Era normal que durante las vacaciones, con más tiempo libre de lo normal, tuviera su cabeza ocupada con los recuerdos del verano. Ahora, entre tanto y tanto, de seguro se fijaba en algún muchacho y fin a su problema.

Sonrío. Ahora estaba más tranquila.

-En donde estarán los muchachos. Ahora que por fin seremos compañeros como en la primaria. -Pregunto Sora buscando a sus amigos.

-Es cierto, no los he visto desde que llegue a Japón la semana pasada. -Recordó Mimi.

Y como si los hubieran invocado, observaron como un grupo de muchachas se arrepollaron a unos cuantos metros de ellas haciendo más boche que el normal.

-¿Y eso? – Alego Rika.

Un par de muchas cruzaron corriendo entre ellas haciendo que su curiosidad fuera mayor. Cuando intentaron ver más allá que la pared femenina que se había formado, lograron divisar una cabellera castaña y otra azulada.

-Nee ¡Chicas! –Salto una pelirosa de repente. – ¡Escuche que llego un grupo de chicos que están para comeeeerselos!

-¡Sherry! –Saludaron sorprendidas.

-Ahora entiendo… -Decía Sora observando como la muchacha corrió hacia el tumulto.

Kari no pareció prestar mayor atención, hasta que algo le alarmo. Por un instante creyó ver la misma cabellera rubia que en el pasillo. Se movió un poco intentando volver a encontrarla, y así fue. Sudo frio. Esto no podía estarle pasando. De seguro era una casualidad. Alguien más. Pero fuera como fuera, necesitaba cerciorarse.

A paso torpe comenzó a acercarse al grupo que estaba llamando la atención. Las demás la siguieron extrañadas. La chica esquivaba y empujaba todo lo que podía. Cada vez se acercaba más, y mientras esto sucedía, sentía su sudor cada vez más frio. En un momento se vio demasiado aplastada, al grado de no ver por dónde iba.

Intento levantar la cabeza y enderezarse, pero una de las chicas se corrió bruscamente, empujándola hacia delante de manera abrupta por lo que, aun encorvada, dio unos saltitos hacia el frente, logrando al fin salir de la multitud.

Se extraño de no sentir a nadie a su lado. Abrió los ojos y observo hacia el frente. A la altura que tenía su cabeza, lo único que veía eran varios pantalones oscuros frente a ella. Levanto aún más la cabeza, comenzando a recordar la situación.

Sintió miedo.

Terror.

Y es que cuando estuvo erguida casi en su totalidad, su pesadilla no hizo más que comenzar.

Frente a ella, en el mismo estado de shock, encontró esos ojos azules con los que había estado soñando durante todas las noches de ese verano.

¿El problema? No era el hecho de que apareciera el único testigo de una de sus mayores locuras en una escuela en donde la mayoría la conocían. No, que va… ¿El drama? Era que el rubio de ojos azules estaba siendo acompañado de todos sus amigos. Incluido su hermano mayor.

De un solo golpe, comenzaron a aparecer todas las imágenes de esa noche en su cabeza. No sabía que pensar. Había deseado tanto volver a verlo, pero jamás imagino que pasaría. Y menos de esta manera.

-¿Kari? -Le llamo su hermano de repente.

-Chicos… -Decía ahora Meiko al ver a sus amigos frente a ellas.

-¡Matt! –Grito de repente Sora, corriendo a abrazar a su amigo, al cual no veía desde hace muchos años.

Fue ahí cuando todos reaccionaron. El grupo entero de chicas, a excepción de Meiko y Kari, saludaron al rubio alto. Y es que este había estado con ellas en la escuela primaria, pero se había tenido que ir con su familia a vivir al extranjero durante los siguientes años.

-¿Cuándo llegaste? -Preguntaba Mimi emocionada.

-Hace unos meses. Pero habíamos estado de vacaciones en la costa durante este tiempo. -Decía el rubio alegre. -Volvimos para terminar la prepa aquí.

-Matt y TK estuvieron hospedándose con su familia en la misma playa que nosotros. -Explicaba Tai.

-¡Mimi! ¿Qué haces aquí? -Pregunto repentinamente Joe, quien estrecho alegre a la muchacha en sus brazos.

-Yo también he vuelto para terminar el año escolar aquí con ustedes.

En medio de saludos y bienvenidas inesperadas, un par de muchachos parecían estar en otra galaxia. Eso, o estaban hablando telepáticamente mientras se miraban a los ojos.

-¿Recuerdan a mi hermano menor, TK? -Presento Matt colgando su brazo por los hombros de este, quien parecía congelado. -El no pudo ir a la escuela con nosotros, pero compartimos en algunas ocasiones.

-¿TK? -Pregunto confundida Sora. -Lo recuero, pero creí que tu hermano se llamaba Takeru…

-Así le decimos de cariño. Takeru es su nombre. Takeru Takaishi. -Sentencio Matt.

Kari sintió su mundo desmoronarse. Recordaba a Takeru… ¡Claro que lo recordaba! Pero demonios que estaba cambiado… si Matt no se lo presenta, aun estaría sin relacionarlo al chico de la playa. Quien se había presentado como TK…

Esto se estaba transformando de una pesadilla a un infierno.

-¿Qué pasa Kari? ¿Te encuentras bien? -Le pregunto asustado Tai.

-¿Ka…ri…? –TK pareció reaccionar ante esto. En la playa ella se había presentado como Hikari.

La chica cayó en cuenta en ese momento. Takeru había sido un amigo de la infancia. Le recordaba con cariño y había deseado por mucho tiempo volver a verle. Y el destino no podía ser más irónico de volver a juntarlos de esta manera.

Salió disparada del gimnasio a todo lo que sus piernas le dieron. Nadie entendió nada. Su extraño actuar en todo ese momento los dejo a todos desconcertados. Pero la confusión fue aún mayor cuando, inmediatamente detrás de ella, TK salió corriendo.

¿Qué demonios ocurría aquí?

Sora entendió la situación. Y más que sorprendida por la increíble casualidad que acaba de presenciar, estaba preocupada.

Observo a sus amigos frente a ella igual de absortos. En primer lugar, estaba Matt, el recién llegado. Ella, Tai y Matt se habían hecho mejores amigos desde pequeños. Y aunque las cosas no eran como antes, el cariño seguía intacto para los tres. Este era alto, rubio y de unos hermosos ojos azules. A su lado estaba Tai. Le había costado mucho volver a hablar de manera normal con él. Su cabello castaño todo alborotado era su mayor característica.

A la izquierda de Tai estaba Koushiro, sin duda el más inteligente del grupo. Era muy cercano a Tai y Joe, este último situado delante del genio. Siguiendo con el recorrido estaban Davis y Ryo. Davis era un atolondrado pelirrojo, pero buen amigo, mientras que Ryo se había hecho amigo de Tai y Matt un año antes de que el rubio se fuera. Le encantaba molestar a Rika. Sora creía firmemente que era una forma infantil de demostrar su interés por ella. Al terminar el recorrido se sorprendió. Cabello azul oscuro y piel pálida. Inmediatamente dirigió su vista hacia su amiga pelilila.

Yolei tenía el semblante serio. Muy serio. Pero, aun así, se lograba ver una suerte de tristeza en su mirada. Ken la observaba fijamente. A diferencia de ella, este mostraba una clara sorpresa en su mirada. Aun así, su rostro serio era casi inmutable.

Yolei decidió mirar hacia otro lado.

-¿Qué paso aquí? –El castaño fue el primero en romper el silencio.

-Kari llego con nauseas a la escuela. –Soltó rápidamente Sora. -De seguro corrió al baño.

-TK debe haberse preocupado por ella. Es mucho tiempo que no se ven, dejémoslos tranquilos, ¿no? -Acompaño Mimi, quien se hacía una idea de lo que estaba pasando.

Los chicos asintieron poco convencidos.


No. ¡No! ¡NO! Esto no podía ser verdad. ¡Estas cosas no pasaban en la vida real! Si los demás se enteraban de su fugaz aventurilla de verano con el rubio, su mundo estaría acabado. No la volverían a ver de la misma manera. Y es que ni ella se explicaba cómo había llegado a aquello.

-¡Puedes detenerte por favor!

Su carrera se vio bruscamente detenida por una firme mano que jalo de su brazo. Cuando volteo se encontró cara a cara con el causante de todas sus angustias. Este respiraba agitado, pero no le quitaba los ojos de encima.

En ese momento se dio cuenta de cuanto le faltaba el aire.

Tardaron unos segundos en acomodar sus respiraciones. TK no la soltó en ningún momento, y cuando sintió que ya respiraba con normalidad, se decidió a hablar.

-No…

-¡¿Se puede saber qué clase de broma es esta?! -Grito de repente Kari soltándose bruscamente de la mano del chico.

TK quedo pasmado. Habían llegado a uno de los pasillos de la escuela.

-¿Broma? -Fue lo que atino a preguntar.

-¡¿Por qué no me dijiste que eras el hermano de Matt?! -Seguís exasperada la muchacha.

Y no era para menos.

-Como si yo hubiera sabido que eras la hermanita de Tai. -Respondió. -Llevaba casi diez años sin verte, y te presentaste como Hikari. Jamás te relacionaría con la Kari que conocí de niño.

La chica no supo que decir. Aún tenía la esperanza de escuchar su despertador y saber que esto era una pesadilla.

-Escucha… lo que paso… -Trataba de explicar. -Yo estaba muy ebria… ¡No creas que me acuesto con cada chico que veo cuando tomo! ¡Ni siquiera es que beba tanto!

-Oye, oye… cálmate. No he dicho nada.

Ambos detuvieron su discusión al escuchar unas voces acercarse. Resultaron ser Anne y Juri quienes venían del baño.

-¿Kari? ¿Qué sucede? Te ves agitada. -Pregunto asustada Juri a su amiga.

-No… ¡no es nada! Vámonos, la ceremonia está por comenzar.

Tomo del brazo a sus dos amigas y desaparecieron lo más rápido de ahí. En ese momento lo único que deseaba era que la tierra se la tragase.

TK observo como la chica desaparecía de allí.

-¿Ese de ahí no era Takeru? -Pregunto de repente Anne.

-¿Cómo lo sabes? -Se exalto Kari.

-Porque reconocí su rostro. -Respondió como si fuera lo más obvio.

-¡Mooooo…! -¿Acaso ella era la única que no le había reconocido?


El pelirojo llevaba observándola desde que se había presentado frente a ellos. Siempre pensó que era una niña linda, malcriada pero linda. ¿Y ahora? Se sentía un estúpido al no poder quitarle la vista de encima. La última vez que la vio había sido hace unos 9 meses.

9 meses… como cambiaba la gente en nueve meses.

-Nee, Koushiro. ¿Qué tengo que me miras tanto?

Sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando se vio descubierto por la muchacha que ocupaba sus pensamientos.

-¡Na-na… nada! -Tartamudeo.

-¿Heee..? ¿Acaso no puedes quitarme la vista de encima, ya que me he vuelto toda una belleza? -Pregunto picara para molestar a su amigo.

-No… ¡No es eso Mimi-san! -Excuso de inmediato. Esta última río descaradamente.

-Eres muy divertido Kou-chan. No has cambiado nada. -Le sonrió finalmente. El chico se sonrojo.

-Por cierto, creo que no los hemos presentado. -Obvio Sora. -Ella es Meiko Mochizuki. Llego a Japón dos años después de que te fueras. -Le decía al rubio. -Meiko, él es Matt Ishida. Como debes haber notado, un amigo de la infancia.

-Había oído hablar mucho de usted Matt-san. Es un gusto. -Se presento tímida y con una gran reverencia.

-No tienes que ser tan formal conmigo. Solo dime Matt. -Le dijo este incomodo con la actitud de la chica. -El gusto es mío. -Le sonrío.

Meiko se sonrojo ante esto, por lo que solo atino a asentir mecánicamente.

El ambiente más que ser ameno y alegre, estaba volviéndose algo incómodo. La actitud de los dos menores no había pasado desapercibida por ninguno, y notar los cambios que habían experimentado sus compañeras en el verano no ayudaba a los chicos en lo absoluto.

Gracias al cielo Takato y Henry llegaron para avisar que debían separarse por grupos.

Sora, Meiko, Tai y Ryo habían quedado en el mismo grupo, mientras que en el otro estaban Matt, Joe, Koushiro y Mimi.

Los más pequeños habían quedado así: Davis, Ken, Yolei y Rika en el primer grupo, mientras que en el otro estaban Kari, Anne, Henry, Juri y Takato.

Cada uno se fue por donde debía. Una vez en las aulas, Kari comenzaba a maquinar como evitar al rubio durante lo que le quedaba de vida escolar. Un viaje a Tombuctú no le parecía tan mala idea.

Había quedado de explicarles todo a las demás en el receso. Aunque la verdad no había mucho que explicar. Para ellas ya era todo obvio.

Sus pensamientos y los de toda la clase se vieron interrumpidos cuando unos golpes se escucharon en la puerta del salón.

-Lo siento profesora, me perdí durante el ingreso a las aulas.

Esa voz…

-No se preocupe. Pase por favor. -Respondió esta pasiva.

En el momento que TK ingreso, y cruzo su mirada con la de Kari, supieron que se les venía un laaaaaaaargo año escolar.