Hola! Lamento mucho no subir en tanto tiempo. La verdad es que mi inspiración había decaído mucho, y ayer entre de curiosa, vi sus comentarios y me puse tan contenta! En verdad, muchas gracias! Me puse a escribir algo rápido para poder subir lo antes posible. Espero que les guste el capítulo. Lo escribí con mucho, mucho amor. En verdad gracias, realmente sus comentarios son lo que alimenta la inspiración de uno.

Bueno, no las molesto más. Ahora que suba este, comienzo a escribir el siguiente. Tengo un poco escrito, pero pensé en cortarlo hasta aquí, para poder subirlo en dos partes y no tardar más.

Que lo disfruten!


Capítulo IV

Saco de su bolso una toalla y se limpió el rostro con ella. Estaba cansada, pero educación física era una de sus materias favoritas.

Se escuchaba el balón rebotar por todo el gimnasio. No quería siquiera levantar la vista, ya que de hacerlo era obvio que lo vería a él.

-¿Agua?

Anne acababa de sentarse a su lado.

-Gracias.

-Te ves desanimada. ¡Vamos! Cambia esa cara, TK te aseguro que no diría nada. Ya deja de preocuparte. -Le decía la castaña.

-Mm…- Fue lo único que salió de la boca de Kari.

Flash back

-¿Quieres que hablemos con él? -Murmuro Juri a un lado de Kari.

El timbre que daba termino al primer bloque acababa de sonar. Durante las dos horas que duró el periodo, la de ojos rubí trato pensar que haría. Sus amigas solo la miraban preocupada.

-No, yo lo hare. Tú y Anne encárguense de Takato y Henry. -Respondió decidida mientras se levantaba.

-Ah… ¡claro!

Henry, Takaro y TK estaban muy animados conversando. Se estuvieron poniendo al tanto sobre lo que estaba haciendo cada uno durante la clase, ya que luego de las presentaciones y la organización que tendría el año escolar, los dejaron libres.

En cuanto vieron a las chicas acercarse, el rubio borro su sonrisa. Hikari le lanzaba una mirada más gélida que el hielo de la antártica.

-TK, podrías acompañarme. -Pregunto con una sonrisa la chica, aunque más bien parecía una mueca de terror. El rubio no dudo en aceptar.

-Claro, ahora los alcanzamos. -Informo TK.

-Ah, pero quedamos en mostrarte la escue… ¡Auch!

-Anda Takato, ya se la mostraran en el siguiente receso. Ahora tengo hambre. ¡Vamos! -Saco Juri rápidamente a su amigo de ahí, acompañada de Anne y Henry.

Kari encamino a TK hasta el final del pasillo, en donde entraron al salón de música ya que estaba vacío y nadie andaba por ahí.

-¿Y por qué vinimos hasta aquí? -Pregunto pícaro el muchacho.

Hikari enrojeció, sin saber si era por la vergüenza que le daba toda la situación, o de la rabia que le provocaba el rubio.

-¡Por favor! -Grito exasperada.

-Ya, ya, era solo una broma. No te enojes. -Río este.

-Escúchame bien. Lo de esa noche fue un accidente. Algo que no debió pasar. Yo… -buscaba las palabras. -Yo… nunca había hecho algo como eso. Es más, ni siquiera es que beba tanto…

-Oye, tranquila...

-¡No! ¡No puedo estar tranquila! Es que esto no puede estar pasando. ¿Cómo puedes estar tan tranquilo? Digo, tal vez tú estés acostumbrado a pasar la noche con cualquier chica y luego estar como si nada, pero yo no… -No pudo continuar, ya que fue interrumpida.

-Oye, oye, espera un momento. Tampoco me trates como un prostituto. ¿Quién te dijo que yo hacía eso? Para mi también fue la primera vez haciendo algo así. Así que no me ofendas. -Se defendió molesto.

-Bueno, pues, ¿qué imagen quieres que tenga de ti con todo lo que ha pasado?

-Lo mismo va para ti entonces. -Respondió. -Para que me dices todo esto si los hechos hablan más que las palabras. Y tú… -Apuntándola con el dedo- ya me has demostrado más que suficiente.

-¿Qué dem..? -No pudo atacar, ya que el muchacho tenía un punto. -Bueno, ya está bien. No me importa lo que pienses de mí. Vamos a actuar como si aquella noche nunca hubiera ocurrido. -Zanjo ya harta. -No se lo mencionaremos a nadie, ¿de acuerdo?

-Por mi esta bien. Ni que estuviera muy orgulloso. -Se encamino molesto hacia la puerta.

-¡Oye!

-¿Y ahora qué quieres? -Se volteo cansado.


-… ¿prometes no decirle a nadie?

Kari fuera de la postura agresiva que tenía hasta hace unos segundos atrás, al preguntar lo último se pudo ver lo asustada que estaba. TK suspiro y le miro más relajado.

-Lo prometo. No le diré a nadie.

Eso tranquilizo a la castaña. Al grado que una pequeña sonrisa se logro escapar de sus labios. Sonrisa que borro de inmediato, pero que alcanzo a ser percibida por el rubio.

-Esta bien. -Con una postura diferente.

-Actuaremos como si nada hubiera pasado. -Recordó TK.

-Bien. -Confirmo la castaña.

Fin del Flash back

El sonido del silbato la saco de sus pensamientos. La clase había acabado antes de lo normal y el profesor los estaba enviando a las regaderas. Se puso de pie junto a Anne y se encaminaron al camerino junto a Juri y Zoe, una compañera con quien se llevaban muy bien.

Antes de cruzar el umbral del gimnasio, desvió sutilmente su atención hacia los chicos topándose con la mirada de TK. Ambos desviaron la vista al instante.


La hora del almuerzo paso rápido. La mayoría de los alumnos estaban en sus respectivos salones, a excepción de los de ultimo grado, quienes estaban en el gimnasio, ya que luego de la clase de gimnasia en la mañana, algunos representantes de diferentes universidades habían ido a la escuela, para brindar información y orientación a quien ingresarían el próximo año.

Mimi llevaba a Matt y Koushiro del brazo mientras caminaban por los stand.

-¡Meiko! -Grito de repente, arrastrando a los dos chicos con ella como si de llaveros se trataran. -¿Estás viendo la escuela de música?

-Hola. -Saludo con una tímida sonrisa la chica. -Sí, pero me da un poco de pena preguntar.

-No sabía que te gustaba la música Mochizuki. -Hablo sorprendido Matt.

-Bueno… -Dijo esta sonrojada.

-¿Gustarle? ¡Pero si es un prodigio musical! Todo instrumento que exista, Meiko sabe tocarlo. O pregúntale sobre algún interprete de música clásica, ella los conoce todos. -Bociferaba orgullosa Mimi.

Meiko por su parte tenía la cabeza gacha, y podía jurar que salía vapor por sus iodos de la vergüenza que sentía en ese momento.

Matt parpadeo.

-¿Es enserio? -Pregunto a Meiko.

-Claro que no, Mimi exagera… no sé tocar todos los instrumentos, ni… -Fue interrumpida.

-Eso no es cierto. ¡Ella puede tocar muchos! Toca; la guitarra, el violín, el piano, la flauta, el clarinete, el arpa, la armónica, la trompeta, el saxo y… un montón de otros… ¡incluso ese violín gigante! Violonchote creo que se llama… -trataba de pensar Mimi.

Meiko no daba más de la vergüenza.

-¿De verdad? Eso es increíble. -Dijo uno de los chicos del stand. -Si haces todo eso, tu amiga no exagera. Debes ser todo un prodigio musical.

-¡No, no! -Aclaro ella avergonzada.

El chico río ante la timidez de la muchacha.

-¿Quieres que te hable un poco de la academia? -Pregunto, a lo que ella asintió aun muy avergonzada. Él solo sonrió. -¿A alguno de ustedes les interesa?

-A mí. -Se escucho decir. Meiko, Mimi y Koushiro observaron a Matt.

-Es cierto. A Matt también le gusta mucho la música. -Dijo Koushiro, quien se había mantenido en silencio hasta ahora.

-Eso es perfecto. Pasen por favor entonces. -El chico del stand les indico en donde sentarse y camino hacía dentro.

Meiko observo de reojo a Matt, quien al sentirse observado le devolvió la mirada. Ella lo esquivo de inmediato.

-Bueno, entonces los dejamos aquí. Koushiro y yo iremos a buscar nuestra vocación por ahí. ¡Luego nos cuentan!

Grito Mimi arrastrando de nuevo a Koushiro, quien no tuvo otra opción más que seguirla.

Matt observo a Meiko, quien no se movía de su lugar. No la conocía mucho aun, pero se notaba que era una chica muy tímida.

-¿Vamos? -Hablo el rubio.

La peli azul lo observo, encontrándose una sonrisa en el rostro de Matt. Eso la tranquilizo un poco.

-Claro. -Respondió finalmente, a lo que ambos entraron.

Koushiro caminaba en silencio. Observo su mano unida a la de Mimi, ya que ésta la había tomado al salir del stand de música. Suspiro. No le gustaba ponerse tan nervioso cuando estaba con Mimi. Siempre habían sido buenos amigos y jamás le había pasado esto.

Si bien es cierto que solía ser tímido con las chicas, sus amigas jamás fueron un problema. Menos Mimi, quien hasta cierto punto le parecía algo odiosa de niños. Quien diría que se encontraría en esta situación con la chica.

Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando noto el rostro de la castaña a solo centímetros del suyo. Los colores no tardaron en subir a su cabeza.

-¡Mi-Mimi! -Se asusto y dio un par de pasos hacia atrás. -¿Qué estás haciendo?

-¿Cómo que qué hago? Te estoy hablando desde hace rato y tu no me prestas atención. ¿Se puede saber en que estas pensando? -Pregunto, pero Koushiro no dio respuesta alguna.

Mimi hizo una mueca.

-Además, ¿qué clase de reacción es esa? Ni que fuera un monstro para que te asustes de ese modo. -Puso sus brazos en forma de jarra. -O puede ser… -su expresión cambio a una picara. -¿Es que soy tan bella que te has quedado mudo al tenerme tan cerca?

A cada palabra de Mimi, Koushiro se sonrojaba más y más. La castaña al ver la reacción de su amigo estallo en carcajadas.

-Ay Koushiro, tú no cambias. Eres un manojo de nervios cuando de chicas se trata. Así jamás conseguirás novia. Hasta Joe-senpai tiene una, ¡y estamos hablando de Joe-senpai!

El pelirrojo agito su cabeza y hablo de una vez.

-Bueno, bueno… que era lo que me decías.

Mimi río un poco.

-Te mostraba aquello.

Koushiro giro su rostro hacia donde la chica apuntaba, encontrándose con un muestrario de insectos en el mesón de uno de los stands.

-¿Insectos…? -Dijo sin entender mucho.

-Así es. Se que eres muy bueno con las computadoras y todo eso tecnológico, pero recuerdo que siempre buscabas bichos raros de niños. Incluso una vez dijiste que te gustaría estudiarlos de grande. ¡Pues aquí estamos!

Era cierto. Le encantaban los insectos, y había pensado en estudiarlos, pero como había formado parte del club de informática desde hace años, todo el mundo deducía que eso era a lo que se quería dedicar. Le sorprendió que Mimi se acordara de algo así.

La observo, y vio que ésta le sonreía sencilla. Volvió a desviar su vista al puesto de insectos. Sus mejillas levemente sonrojadas. Iba a decir algo, pero la chica le interrumpió antes.

-Y mira, la chica que está atendiendo es linda. Deberías coquetearle. Tienen algo muuuuuy extraño en común. Puede que le gustes. -Le decía cerca del oído, causando que Koushiro se pusiera más rojo.

-¡Mimi! -Grito rojo.

-¡Ajá! ¡Te gustó! Lo sabía, tengo talento para esto. -Decía orgullosa, cuando una idea cruzo su cabeza. -¡Eso es!

El chico solo la observo.

-Sabía que este año debería cumplir con una misión especial. Y esa misión… ¡Eres tú! Debo ayudarte a conseguir una linda novia antes de terminar el año.

Koushiro tardo en procesar lo que la peli-miel le decía. Cuando cayo en la cuenta, Mimi ya estaba planeando como hacerlo.

-¡Ey, detente!. ¿Cómo que conseguir novia? No, no. ¡No hagas nada…!

-¿Cómo que no haga nada? ¡Vamos! ¡Sera divertido! Además, no creo que sea muy difícil. Digo, eres un chico inteligente y muy dulce. Además de atento y guapo. Solo tenemos que trabajar en tu timidez.

-Mimi… -Decía todo rojo.

-Ya lo decidí. Y no te molestes en agradecerme, que para eso están las amigas. -Le aseguro guiñándole el ojo. El pelirrojo ya no podía más. Sentía que su cabeza iba a explotar -Bien, ¿quieres entrar? Si quieres, me quedare contigo, pero no me hagas acercarme mucho a esos bichos raros, sabes que no me gustan…

Sin siquiera esperar una respuesta, Mimi comenzó a caminar con cara de desagrado al puesto, mientras que el pobre Koushiro pensaba que tan difícil sería mudarse al extranjero y no volver nunca más.