Soy una mentirosa... no haré más promesas jajaj pero intentare subir más seguido y no esperar meses como en el capítulo anterior xd
Espero que les guste 3 Luego me dicen que les pareció :)
¡Que lo disfruten!
P.d: Gracias por sus comentarios chicas! Me animan mucho :DDD!
Capítulo V
Caminaban tranquilos viendo los stand. Sora parecía más interesada, mientras que Tai no parecía muy entusiasmado.
-Me pregunto si Meiko encontró algo que le interese. -Pregunto la pelirroja observando en varias direcciones. -Debería haberla acompañado.
-No lo sé, pero imagino que sí. A ella le gustan este tipo de cosas. Lo que es yo, debería haberme ido con Ryo, esto es muy aburrido. -Le respondió el moreno, dando un sonoro bostezo.
-Tai, deberías estar más preocupado por tu futuro. -Le regaño. -No pienses que todo será futbol siempre. ¿O estás pensando en aplicar a algún club profesional?
-Claro que no. -Aclaró. -Aunque es algo que me gusta, no me veo como un jugador para siempre. Quiero hacer otras cosas… -Dijo más para sí mismo que para Sora.
-¿A sí? Y ¿se podría saber cuáles son esas cosas? -Para su mala suerte la chica lo había escuchado.
-No, no se puede. -La miro serio. Ésta hizo un mohín y decidieron dejar el tema hasta ahí.
Caminaron un rato más, hasta que Sora se detuvo de repente. Al ir distraído, Tai choco la espalda de ésta.
-¡Auch! Sora, no te detengas de la nada quieres. -Se quejaba el moreno sobando su nariz, aunque la pelirroja no pareció prestar atención.
Tai confundido guio sus ojos hacia donde miraban los de su acompañante, viendo así un stand con flores y mucha decoración.
-¿Ikebana…? ¡Es cierto! Tu mamá se dedica a los arreglos florales… -Comento el moreno pensando.
La pelirroja asintió, y ambos se acercaron al puesto. En una de las mesas había un montón de herramientas, palas pequeñas, decoraciones y flores. Ambos supusieron que era para que algún interesado lo intentara. Sora dudo un poco, pero al final tomo una maseta plana y comenzó a decorarla. Tai la observaba curioso. Se veía realmente delicada y serena al hacer aquello.
En cierto momento, el moreno dejo de observar lo que la chica hacía y paso a mirar su rostro. Se veía tan concentrada, tan sumergida… Ni siquiera notaron cuando ya no eran solo ellos dos.
-Tienes una técnica muy elegante. Te está quedando genial.
Cuando levantaron la vista se toparon con un chico alto y de cabellos azules. Llevaba el delantal con el logo de la escuela a la que pertenecía el stand. Sora se sorprendió un poco, ya que no era común que chicos jóvenes se interesaran por esta disciplina, pero al mismo tiempo se alegró, le gustaba que todos pudieran disfrutar de aquella arte tan bonita.
-Gracias. -Dijo algo apenada. -Mi madre se ha dedicado a esto desde su juventud. De niña me enseñaba algunas veces. Pero eso fue hace mucho. Dudo que mi técnica sea buena.
-Te equivocas. -Le rebatió este. -El trabajo que estás haciendo es de alguien que ha estudiado bastante el Ikebana.
-N-no es así… -Se avergonzaba más esta.
El peliazul sonrío ante la reacción de la chica.
-Bueno, si no lo has estudiado tanto, entonces tienes un talento nato para esto.
Sora se quedo prendada de la sonrisa que el muchacho le ofrecía. No pudo evitar sonrojarse un poco. Tenía una sonrisa hermosa.
-¿Estudias el Ikebane? -Salto de la nada Tai, a quien se habían dedicado a ignorar desde la aparición del nuevo chico.
-Sí, este ya es mi tercer semestre.
-Vaya… Pensaba que los arreglos florales eran cosa de las niñas. -Soltó arrogante el moreno.
El peliazul río un poco.
-La verdad es que en un principio, el Ikebana era solo cosa de hombres. Actualmente es un arte predominado por mujeres, pero aun así hay muchos hombres que lo practicamos.
-Mm… -Murmuro. -Bueno, sí. Actualmente hay muchos hombres con gustos "diferentes…"
-¡Tai! -Regaño Sora.
-Esta bien, no te preocupes. Hay mucha gente que piensa así. -Calmo el chico.
-¡Kyon! Me ayudas por aquí un poco, por favor. -Grito una chica desde dentro del stand.
-¡Claro! Espérenme un momento, ¿sí?
Kyon (Al parecer era su nombre) se apresuro a entrar y ayudar a su compañera. Tai subió sus brazos hasta detrás de su cabeza y comenzó a retroceder del stand perezosamente.
-¿Se puede saber que fue eso? -Alego Sora molesta mientras lo empujaba para que la viera.
-¿Qué? Solo dije lo que pienso.
-¿Y esa inmadurez es la que piensas? Realmente eres…
-¡Chicos!
No pudo continuar ya que fue interrumpida por Yoley, quien caminaba hacia ellos junto a Rika desde el fondo del gimnasio.
-¿Qué tal la feria? -Pregunto alegre la peli-lila.
-¿No deberían estar ustedes en clase? -Cuestión el moreno.
-A esta hora nos toca gimnasia, pero ya que están ocupando el gimnasio con la feria universitaria, nos han dejado libres por lo que queda de periodo hasta la siguiente clase. -Explico Rika de manera calmada.
-¿Y? ¿Hay algún puesto que haya llamado su atención?
-La verdad es que sí. -Respondió Sora a la pregunta de Yolei. -Al menos yo estoy interesada en uno de Ikebana.
Tai contrajo el rostro ante el comentario de Sora. Esta le miro indiferente.
-¿Ikebana? -Soltó Rika.
-Así es. ¿Quieres verlo conmigo?
La menor asintió.
-¡Genial! Yolei, ¿tú quieres?
-Mm… la verdad, aprovechando que estamos aquí, quiero dar una vuelta por las universidades y las carreras de informática.
-Bien. -Sonrío a su amiga.
Cuando las tres decidieron que hacer, observaron a Tai curiosas.
Este chasque la lengua y volteo para el lado contrario del gimnasio.
-Ya que verán cosas de chicas, me iré a buscar a Ryo. Debí irme con el desde el principio después de todo.
El castaño se alejó ante la confundida mirada de las dos menores, mientras que Sora solo resoplo y camino al stand junto a Rika.
La campana de salida sonó estruendosamente, dando termino a la jornada escolar.
TK se apresuró en salir disculpándose con los demás, pero había quedado en ir de compras con Matt, así que debía apresurarse.
Kari simplemente lo observo salir de la sala y soltó un suspiro aliviada. No tendría que verlo por lo que quedaba de tarde.
Se encaminaron a la salida mientras hablaban de trivialidades. Los mayores habían salido antes de lo normal, ya que después de la feria habían quedado libres. Davis y Ken tenían practica de futbol, mientras que se encontrarían con Rika y Yolei en la entrada.
Una vez juntos, Juri y Takato fueron los primeros en despedirse.
-¡Es cierto! Hoy comienzan tus clases de Violín. -Recordo Yolei.
-Así es. -Sonrío la pelirroja. -Estoy algo nerviosa, pero Takato me acompañara hasta la academia, así que estaré bien.
-Oww… Takato es un gran chico, ¿no? -Molesto Anne.
-Es cierto. Siempre taaan preocupado por Juri. -Agrego Yolei. -Tienes mucha suerte chica.
Juri solo río, mientras que Takato parecía tomate de la vergüenza que esos comentarios provocaban.
-¡Ya basta! -Se defendió. -¡Dejen de decir tonterías!
-Pero si no son tonterías.
-¡Rika! -Se exaspero. Incluso su amiga más seria y madura lo molestaba.
Todos estallaron en carcajadas ante la reacción del castaño. Hasta Rika sonrío.
-Bueno, bueno. Ya nos vamos. -La pelirroja salió en ayuda de su mejor amigo. -¡Nos vemos mañana!
-Buena suerte Juri. -Dijeron a coro, despidiendo a la pareja que se alejaba.
Una vez lejos, Kari no tardo en hablar.
-A Takato le gusta Yuri.
-Sin duda alguna… -Fue la respuesta general.
-Bien, nosotras nos vamos al café. -Anuncio Yolei.
-¡Ah! es cierto. -Recordó Anne. -Tengo que pasar a dejar unas cosas al trabajo de mamá. Las olvido esta mañana y tiene una reunión más tarde. ¿Podrían avisar que llegare algo tarde?
-Claro, no hay problema. Ve con cuidado. -Hablo Rika.
-Sí. -Contesto alegre.
-Nos vemos en el café entonces. -Menciono Kari. -Hasta mañana Henry.
-Hasta mañana chicas. -Sonrío el chino, y cada grupo se encamino por su lado.
-¿Queda muy lejos el trabajo de tu mamá?
-Mm… no. El bus me deja a unos 5 minutos del centro, así que no es tanto. -Respondió con su dedo en el mentón.
-¿No quieres que te acompañe? -Ofreció cortés el peliazul.
-¿De verdad? No te quiero molestar…
-Esta bien. No me molesta. -Le sonrío.
Anne observo dudosa a Henry unos segundos, pero luego, sonrió de la misma forma que él.
-¡Entonces sí! Gracias.
Se dedicaron a conversar en lo que llegaban a la parada del bus. Henry y Anne se conocían desde hace varios años, pero nunca habían sido de la clase de amigos inseparable ni nada por el estilo. Su relación se basaba principalmente en qué; pertenecían al mismo grupo de amigos, y se agradaban mutuamente. Aunque desde que habían comenzado las clases mixtas en el instituto este año, mas el hecho de que entraron a la misma clase, les había permitido conversar más y conocerse mejor. A Henry se le hacía divertido escuchar o pasar el rato con la castaña, mientras que, a ésta, se le hacía fácil hablar con el chico, ya que era muy bueno escuchando todas las rarezas que solía decir.
El bus no debía tardar mucho en llegar. Anne abrió su morral para buscar un coletero cuando vio su celular brillar. Noto que era un mensaje y se dispuso a leerlo, pero en cuanto termino el contenido de éste, su cuerpo completo se tensó.
-¿Paso algo? -Pregunto preocupado Henry al ver el rostro de la chica.
-¿Eh…? ¡No, no!… es que… -se podía notar el nerviosismo en sus manos. -¡Soy muy torpe! Olvide la carpeta de mamá en la escuela… Realmente traigo la cabeza en cualquier lado… jajaja… -Soltó lo primero que se le ocurrió.
No le gustaba tener que mentirle a Henry, en especial después de lo amable que había sido, pero no tenía otra opción.
-Bueno, no te preocupes. No estamos tan lejos de la escuela, podemos volver por ella antes de…
-¡No, no! ¿Cómo crees? -Se apresuro. - No quiero molestarte más. Ya te quité bastante de tu tiempo.
-Esta bien. -Río el chico. -Ya te dije que no me molesta. Te dije que te acompañaría, ¿no?
Anne se sintió horrible. En verdad detestaba todo esto.
-Es que ya se me hizo tarde, así pediré un auto desde la escuela. En verdad gracias, pero no es necesario. -Insistía, forzando una sonrisa en su cara.
Henry cambio su expresión sonriente por una neutra. Anne supuso que se había enfadado.
-Lo siento, te he estado molestando todo este tiempo.
-Esta bien. -Hablo al fin. -Entiendo, no te preocupes. Sera para la otra.
-¡Sí! -Asintió la castaña. -Bueno, ya me voy. En verdad lo siento mucho…Otro día nos vamos juntos. ¡Te prometo compensarlo! -Gritaba mientras se alejaba.
El peliazul levanto su mano para despedirla, observando a la muchacha correr, pero en cuanto se perdió de vista, cambio expresión.
Algo no le cuadraba. Además de que estaba muy extrañado por el actuar repentino de su amiga.
No pudo evitar preocuparse.
-Bienveni-… ¿Ah? ¡Matt, Tk! Que sorpresa. -Sonrío alegre Sora al ver quienes eran los clientes que acababan de entrar. -Que bueno que vinieron, pasen. Les buscare una buena mesa.
Los rubios siguieron a su amiga, la cual los guió hasta una mesa al final del gran salón.
-¿Aun están con uniforme? -Pregunto extrañada.
-Así es. -Respondió Tk. -Después de la escuela fuimos de compras al centro, así que no hemos llegado a casa aún.
-Ah… ¿Y que compraron?
-Matt buscaba CDs de música clásica.
-¿En serio? No sabía que te gustaba lo clásico. -Dirigiéndose al mayor.
-Solo me entro curiosidad. Además, quiero conocer distintos estilos de música después de todo. -Hablo.
-Eso es genial. -Elogio la chica. -Bueno, ¿qué pedirán?
-Yo solo quiero un americano. -Pidió el músico.
-¿Qué? ¿Estás a dieta? Agregare un emparedado de huevo a tu orden. -Escribió la muchacha, ignorando la meuca de su amigo. -¿Tk?
-Ahm, un pastel de queso y soda de cola.
-Excelente. En seguida se los traigo.
El café no estaba muy lleno, por lo que la mayoría de las chicas se estaban dedicando al orden y aseo. Tk corría su vista por el lugar cuando sus ojos vieron a la menor de los Yagamis subir las escaleras con una enorme caja en sus manos. Inmediatamente se apresuro a ir tras ella.
-Me disculpas un momento hermano.
Ni siquiera le dio tiempo a Matt de asentir cuando ya iba escaleras arriba. El chico simplemente suspiro, pero levanto la vista cuando escucho su nombre.
-¿Ishida-san? -Sonó una voz suave y tímida. Era Meiko.
-Mochizuki. ¿Qué tal? -Saludo el chico.
-Bien, gracias. ¿Vienes solo? -Pregunto al no ver a nadie más con él.
-No, la verdad es que ando con Tk, pero este acaba de irse a no sé dónde. -Refunfuño por lo bajo.
La chica mantuvo silencio, pero algo junto al rubio llamo su atención.
-Esa bolsa… ¿es de la tienda de música que esta en el centro comercial?
Matt la observo, para luego desviar su vista hacía la bolsa de la que hablaba. La tomo y dejo sobre la mesa.
-Sí, fui esta tarde a comprar allí. -Saco su contenido, estirándolo en su mano para que la chica lo tomara. -Es la única sucursal de esa tienda, así que…
Meiko tomo el pequeño paquete que le ofrecía el chico y leyó bien su contenido. En su rostro se podía notar su sorpresa.
-¡Wow! Este compilado lo he estado esperando desde hace semanas. No puedo creer que ya haya llegado.
La chica se había emocionado tanto, que por un momento había olvidado con quien estaba hablando. Su rostro se sonrojo ferozmente y comenzó a tartamudear.
-Lo-lo siento… es que… me sorprendí… -Hablaba bajo la Mochizuki.
Matt no pudo evitar soltar una pequeña carcajada con la actitud de la chica. Eran muy divertidas sus expresiones.
-Esta bien. -Le tranquilizo. -El chico de la tienda dijo que era una edición limitada. Acaba de llegar hace unos días.
-Que bien… -Dijo despacio pero feliz la muchacha.
-Aun así, si la quieres, deberías apresurarte. Me dijeron que quedaban pocas copias.
-¿Qué? Eso no es bueno… iré lo antes posible. -Afirmo la chica.
Matt solo asintió.
-Así que a Ishida-san también le gusta la música clásica. -Decía algo sorprendida.
-La verdad no conozco mucho, pero mientras te escuchaba hoy hablar de música con los chicos de la universidad, me entro la curiosidad. Personalmente soy de estilos un poco más fuertes, pero… me gustaría conocer todo lo posible.
Meiko escucho atenta lo que Matt decía. No podía creer que a raíz de lo que había pasado esa mañana, a él le comenzaran a interesar los clásicos. Eso la alegraba, pero también le provocaba un poco de pena.
-Ah, y otra cosa… -Agrego el chico. -No me llames más Ishida-san por favor…
La peliazul lo miro sorprendida.
-Me haces sentir como si fuera un hombre mayor.
El comentario de Matt la hizo sonrojar y sentirse mal.
-¡Lo siento! No quería…
-Esta bien, esta bien. -La calmo. -Solo dime Matt. Después de todo tenemos la misma edad y pertenecemos al mismo grupo. Es extraño que me digas "Ishida-san" todo el tiempo.
Meiko se lo pensó un poco. Le costaba tomar confianza con las personas tan rápido, pero el rubio le estaba pidiendo directamente que fuera menos formal con él, así que supuso que estaría bien.
-Bu-bueno…
El rubio sonrío.
-Y con Tk también, eh... Nada de "Takaishi-san". -Zanjo. -Solo Tk o Takeru.
-E-esta bien, pero…
Matt la observo atento.
-Ustedes también… Solo llámenme Meiko…
El chico sonrió mientras que ella se sonrojaba.
-Bien.
Apenas podía mantener el equilibrio al caminar. Si bien la caja no estaba muy pesada, el tamaño era lo complicado. Ahora era cuando se lamentaba no haber pedido ayuda.
Ya iba por su tercer intento de agarrar la manilla de la bodega.
-Te ayudo.
Escucho aquello, e inmediatamente una mano apareció por su lado abriendo la puerta. Cuando volteo, su sorpresa no pudo ser mayor.
-¿Qué haces aquí? -Pregunto confundida, pero de apoco comenzó a contraer su rostro en una mueca.
-Vine con mi hermano a comer algo y pues, bueno… te vi subir. -Respondió sencillo.
-No puedes estar aquí. Esta área esta permitida solo para el personal.
-No me dejaste otra opción. Necesito hablar contigo. -Insistió mientras la seguía al interior del oscuro y estrecho cuarto que usaban como bodega.
-¿Qué no te deje otra opción? ¿De qué estas hablando? -Le esquivaba la mirada.
-De que quedamos en actuar como si nada hubiera pasado, pero tú te has dedicado a ignorarme durante todos estos días. Eso no es actuar naturalmente.
-No veo el problema. Sí, quedamos en eso, pero jamás dije que seriamos amigos o que tendría que llevarme bien contigo.
-¿Y eso es normal? Si nosotros nunca hubiéramos hecho aquello, ahora no te comportarías de eso modo conmigo. De niños éramos muy amigos, no entiendo porque ahora no puede ser igual.
-¿Qué no entiendes? ¡Uno no duerme con sus amigos! -Le espeto molesta, tratando de no levantar mucho la voz.
-Lo sé, pero… No puedes fingir que aquello fue solo una calentura del momento…
Kari lo ignoro y le dio la espalda, tratando de subir la enorme caja hasta la parte superior de un estante. Tarea que se le estaba dificultando mucho.
-Solo vete quieres… -Decía apenas. Estaba de puntitas y estirándose lo que más podía.
De repente sintió un calor familiar en su espalda, y noto los brazos de Tk estirándose por los lados de los suyos, empujando la caja hasta el rincón del estante.
Kari no pudo evitar sentir escalofríos cuando la piel del brazo del chico rozo la suya a causa de la cercanía. Se volteo para enfrentarlo nuevamente, creyendo que el chico se habría alejado, pero no. El estaba apenas a unos centímetros de distancia.
Sus miradas chocaron, e inmediatamente los recuerdos de aquella noche se agolparon en la cabeza de ambos. Tk solo quería encararla, pero no podía desprender sus ojos de los de ella. Era lo mismo que esa vez. Fue cosa de tenerla cerca para desconectar todos sus sentidos y apagar la voz de su razón.
Kari trago pesado. El rubio parecía querer comérsela con la mirada. Y rezaba porque él no notara que ella hacía lo mismo con la suya.
-Ve-… vete o… gritare… -Se escucho apenas como un susurro.
-Pues… -Tk no dudo. -Grita… A ver si eres capaz…
Kari se enfadó. ¡La estaba desafiando el muy confiado! Pero… ¿A quién quería engañar? Lo único que deseaba en ese momento era que el chico dejara de torturarla y acabara con la distancia que los separaba. Aunque intentara gritar, nada saldría de su boca.
Tk poso sus brazos a los costados de la castaña, quien, en lugar de sentirse acorralada, se acomodó contra la pared.
Se quedaron viendo por un par de segundos más, como dando la aprobación mutua. O al menos así fue como ambos lo vieron, ya que sin tardar ni un minuto más, el rubio acabo con la distancia que los separaba, degustando de manera desesperada los labios de la castaña, quien no tardo en cargar sus brazos alrededor del cuello del chico.
¿Realmente eso estaba ocurriendo? Hikari no podía asegurarlo. Temía que fuera una más de las mil y un fantasías que había imaginado con él desde que se habían separado esa noche en el baño del club.
Movió sus manos desde la nuca del chico hasta su rostro, separándose solo un poco para poder verlo a la cara una vez más. Sus mejillas estaban rojas, y sus ojos azules parecían desorbitados.
Esto no era producto de su imaginación. Era real. Tan real como aquella noche.
Tk la tomo por la cintura, acomodándola sobre uno de los muebles. Dudo un poco, pero, aun así, acaricio parte de las piernas de la castaña. Ese uniforme dejaba mucho de ellas a la vista, además de ceñirse maliciosamente a su figura.
Ella por su lado no perdía el tiempo. Deslizo sus manos por debajo de la camisa del chico, acariciando sin temor aquel abdomen que recordaba tan bien.
Le estaba besando el cuello delicadamente a comparación de la vez anterior. Pero había pasado tanto tiempo deseándolo, que quería saborear cada parte que pudiera de la piel de la chica. Estaba siendo cuidadoso de no dejar ninguna marca, de lo contrario Kari lo mataría.
Cuando volvió a su boca, apegaron sus cuerpos aún más. Ella rodeo nuevamente su cuello, mientras que él lo hizo con su cintura.
Era peligroso, si seguían así no podrían detenerse.
Pero vamos… ninguno quería hacerlo.
-¡Kari!
Se separaron de golpe. ¡Maldita sea!
-¡Kari! ¿Estás por aquí?
Se bajo de un brinco del mueble en el que estaba sentada y acomodo su ropa.
-S-sí… estoy ordenando unas cosas ¿Qué ocurre Mimi? -Hablaba a través de la puerta.
-Ahm… ¿podrías cubrirme en la zona especial? Es que Mina-chan me pidió ayuda en la cocina.
-¡Bien! ¡Termino aquí y bajo enseguida!
-Ok, ¡gracias!
Guardaron un silencio religioso hasta que escucharon los pasos de la chica bajar por la escalera.
Kari observo al rubio, quien estaba igual de estupefacto que ella.
-Escúchame bien… -Le apunto con el dedo. -Iré primero y esperaras un rato antes de salir. Si alguien te ve, estabas buscando el baño ¡¿me oíste?!
El chico trago saliva.
-Cla-claro…
Se lanzaron una ultima mirada antes de que la chica saliera. Era lo mismo que aquella vez.
Aun no podía normalizar su respiración, así que paso al baño por un poco de agua. Se observo en el espejo.
¿Qué fue eso…? ¡Estuvo a punto de volver a hacerlo con Tk!
Y aún más importante…
¡¿Por qué demonios Mimi no tardo un poco más en aparecer?!
¡CHAN CHAN!
