Nadie:

Había perdido la noción de cuánto tiempo llevaba allí sentada llorando después de que se fué.

"No pudiste proteger a Kou y no vas a hacerlo conmigo"..." Van a matarme en cuanto puedan y tú no vas a poder evitarlo" .

Ahora que lo pensaba con un poco mas de frialdad, decir eso fue un golpe muy bajo, pero era cierto. No había podido protegerlos, a ninguno.

Recordó a Kou y se abrazó las piernas.

― Necesito un trago― Susurró en voz baja.

Levantó la mirada y miró las luces de los edificios más allá de los barrotes de la pequeña ventana. De morir esa noche eso sería todo; nadie la recordaría con afecto o amor. En los diarios solo hablaban de su desgracia, de todo lo malo que había hecho, e inclusive eso se olvidaría en algunos años.

Pensó en Risako, su única amiga, y aunque hubiese sido algo falso; la extrañó.

― Debe odiarme tanto en este momento― susurró en una voz triste, mucho mas triste de lo que esperaba―. Me iré como llegué... siendo nadie.

Se levantó del suelo y caminó lo poco que le permitió la estrecha celda. Tocó una de las paredes con la palma de la mano y se sintió fría.

― ¿En que cambiaría las cosas disculparme?― se preguntó. Quizás era caer en cuenta de su muerte inminente, pero comenzó a preguntarse muchas cosas, se sentía triste y confundida. Abandonada y sola― ¿Habrá algo para mi allá afuera?

¿Y de ser así? ¿Qué pasaría después? ¿Si confiaba en Nowaki y aceptaba colaborar qué? ¿Cuál era el siguiente paso?

― ¿Me puedo enmendar, Kou?― preguntó mirando al techo.

¿Pero que ganaría con enmendarse? ¿Que ganaría diciendo la verdad a todos? Si hundía al Señor Usami, a su único benefactor ¿Quién le daría una oportunidad?

Pensó en Nowaki de nuevo, en ese futuro que le ofreció a Kou y que el creyó inclusive costándole la vida. Incluso Takano y Asahina se arriesgaron. Algo había que tener de bueno que valiera el riesgo.

De repente pensó en que quizás, solo quizás, disculpándose y tratando de enmendar las cosas podría estar cerca de quienes la quisieran en verdad; de quienes la valorasen por quien era realmente y no esa charada de mujer de sociedad que la llenaba de resentimiento porque... sabía que cuando se enterasen de la verdad estaría sola de nuevo.

― Tu lo sabías...― susurró― por eso lo odiabas tanto, Ryuiichirou.

Miró hacia el oscuro pasillo a través de los barrotes y sintió el deseo incontenible de llamarlos, de hacer su soberbia a un lado. De creer. Ya no tenia nada que perder, y quería abrazarlo...tanto.

Quería estar allí, quería recuperar algo.

Se sentó en el catre y volvió a suspirar, sintiendo algunas lágrimas bajar por sus mejillas.

― Ya no quiero estar sola, Kou― sollozó en voz baja―. Así sea mirándolo de lejos, quiero estar donde esté.

Escuchó una chispa cerca de ella y levantó la mirada.

― Misaki― expresó asustada.

― Adiós, Yui― se despidió con una mano mientras arrojó algo hacia ella con la otra. No logró ver donde cayó, tampoco tuvo demasiado tiempo antes de que una fuerza violenta la sacudiera hacia el inodoro de la celda estrellándola contra la pared.

Sintió algo atravesarle el vientre causándole un dolor indescriptible que la debilitó rápidamente.

― maldita sea― masculló mientras sentía que la boca se le llenaba de sangre―. Me voy a morir. Me voy a morir sin disculparme, Kou.

Intentó arrastrarse fuera de la celda mientras escuchaba explosiones en las celdas junto a la suya, pero con cada movimiento que hacia, el dolor empeoraba, subiendo hacia su pecho, llevándose el aire.

― Quiero verlo― jadeó―. Quiero decirle que... lo siento.

Reunió toda la fuerza que le quedaba para quitarse lo que le atravesaba el abdomen, pero eso solo empeoró todo. Llevándose el resto de sus fuerzas no logró siquiera llegar al pasillo.

― Me duele― jadeó―. Nowaki... me duele...

Se hizo un ovillo en el suelo esperando que el dolor pasara pronto.