The Lustful Demigod

No me pertenece Naruto, el universo de PJO ni ninguno de los personajes y elementos de otras fuentes.

Capítulo 2

[Una semana después]

El molesto click del cinturón de seguridad de su asiento encrespo los nervios de Naruto. El lugar en donde se encontraba era una de las trampas más mortíferas del mundo y el no podía escapar de ella.

Una de las cosas que el Namikaze consideraba molesto de tener nacionalidad japonesa era que tenía que sufrir de un largo viaje para ir a New York, lugar donde se encontraba la sede actual de los Olímpicos. Teletransportarse era demasiado caro para la visita de apenas unas horas que iba a hacer, por lo que debía tomar un avión a la ciudad americana si quería llegar a su destino.

Estar sentado en un mismo lugar por horas era una autentica pesadilla para un semidiós. A miles de metros sobre el suelo no había conque aliviar toda la tensión que causaba el THDA (Trastorno de Hiperactividad y Déficit de Atención) que venía junto a los sentidos aumentados que tenía el Namikaze por su ascendencia divina.

El único escape a tal sufrimiento era abrir la escotilla de la aeronave y lanzarse al vacío, pero aquello podía resultar fatal si no se era hijo de Zeus.

El Namikaze lamento que Tsuki tuviera que quedarse en Moonshine para atender los deberes que le habían dejado a ambos, aunque tuvo que reconocer que aquello no hubiera aliviado su estrés tanto como él deseaba.

-Buenos días, señores pasajeros-dijo una sobrecargo. –Soy Mirajanne Strauss y hoy seré su asistente vuelo-dijo la mujer albina de gentil sonrisa, que vestía el uniforme de la aerolínea. Una minifalda azul marina con una blusa igual con adornos blancos y rojos. –Este vuelo tendrá como destino la ciudad de New York y tendrá una duración aproximada de cinco horas gracias a la tecnología proporcionada por Empresas Capsula, nuestro principal benefactor. Yo seré la encargada de hacer grata su experiencia en el vuelo. No duden en pedirme lo que necesiten.

Naruto entonces tomo un largo respiro. Parecía que sus oraciones habían sido escuchadas y le había dado con una forma de salir de su martirio. Sin embargo, ese era uno de esos momentos en donde el sentido común hacia presencia y le decía que no debía hacer ninguna estupidez. El problema era que él no era un buen oyente.

[Horas después]

-Buenas tardes, señores pasajeros-dijo Mirajane ahora con una sonrisa boba y con su cabello algo despeinado. –Hemos llegado a nuestro destino. Espero que hayan disfrutado de nuestro viaje.

Todos los pasajeros vieron un poco extrañados a la aeromoza, pero pronto dejaron el asunto a un lado por las prisas que tenían por desembarcar el avión.

Naruto por su parte, prefirió ser el último en salir con el fin de poder despedirse adecuadamente de la peliblanca.

-Espero que seas un viajero frecuente, Naruto-kun-dijo Mirajane.

-Contigo vale la pena el viaje, Mirajane-chan-le respondió el rubio. -¿Partes inmediatamente en otro vuelo?

-No. Me quedare en la ciudad hasta que este vuelo vuelva a su ciudad origen.

-Perfecto. Me alegra ya tener un boleto reservado.

-No es necesario que esperemos tanto. Si quieres puedes llamarme-dijo la peliblanca extendiendo una servilleta con su número.

-De acuerdo. Nos vemos-dijo el chico guiñándole un ojo y luego retirándose. A pesar de que le había agradado mucho Mirajane, no podía ser tan evidente. Ella seguía en su trabajando.

No es como si Naruto fuera un firme seguidor de todas las normas morales de la sociedad, pero sabía que debía seguir algunas cosas para evitar dificultades a su persona o sus amantes.

Lo primero era la discreción. Como era un aspirante a Shinobi aquella cualidad no estaba fuera de su naturaleza, pero en un mundo donde el 30% de las personas son rastreadoras, las cosas eran más complicadas.

El siguiente asunto era un poco más delicado. Como hijo de Afrodita su energía sexual era mucho más alta que la de cualquier humano o semidiós y si bien su madre no era diosa de la maternidad ni los nacimientos, era un hecho que él tenia un índice de fertilidad bastante alto.

Para su suerte, la diosa le había regalado un brazalete que inhibía la fertilidad de su usuario. El adorno de placas de plata entrelazadas era ciertamente un regalo extraño de parte de la diosa del amor, pero tomando en cuenta que Afrodita no era la diosa de maternidad, los nacimientos, ni nada de esas cosas, a Naruto no le pareció tan raro que tal artefacto fuera concebido.

La última cuestión era que Naruto prefería que sus relaciones fueran con chicas algo mayores que él. De esa forma era menos probable que ellas quisieran una relación más seria.

Las excepciones a esta regla eran Tsuki y Hinata. Estas relaciones eran especiales y por eso evitaba que estuvieran basadas en solo sexo.

Hinata era una de las pocas que le veían más allá de su apariencia y se interesaba por el espíritu que tenia. Con Tsuki el asunto era un poco más complicado. Ella era su mejor amiga y una especie de hermana menor, una que a pesar de no compartir lazo sanguíneo alguno, resultaba mejor apoyo y compañía que la que daban sus hermanos.

En efecto. Naruto no era en lo absoluto hijo único.

Por parte de Minato tenía dos hermanos, Menma Uzumaki y Miina Uzumaki, quienes eran hijos de su madrasta, Kushina Uzumaki.

Como es de esperarse, la relación del rubio con ellos no era muy buena.

Otro de los asuntos incómodos por lo que tenían que pasar los semidioses era que estos suelen ser hijos ilegítimos. Los dioses no suelen tener miramientos al momento de buscar pareja y se meten con cualquiera que consideren dignos de su atención. Para la suerte (e infortunio) de Naruto, Afrodita se fijo en Minato justo cuando este había contraído matrimonio con Kushina.

El Namikaze no era mujeriego ni nada por el estilo, pero si tenía una fuerte debilidad con el alcohol. Por esto no le fue difícil a la diosa del amor llevar al rubio a la cama en medio de una celebración social a la que asistió la pareja recién casada.

Kushina no se dio cuenta de inmediato, lo que hubiera sido ideal y más seguro, pues ella se entero del engaño en un muy peor momento. Justo cuando volvía a casa luego de dar a luz a Menma.

A Naruto le han dicho que no es así, pero él está 100% seguro de que la furia de una Uzumaki es equivalente a un ataque de celos de Hera. No es como si recordara el día cuando Afrodita le dejo en manos de su padre, pero aun tenia pesadillas con el amenazante cabello rojo de Kushina que pareció tomar vida como el cabello de Medusa.

La Uzumaki no le creo traumas a Naruto, pero si le dejo muy en claro que era alguien a quien no debía molestar…de nuevo. Kushina demostró la suficiente compresión como para permitir que el joven se quedara en el hogar del matrimonio hasta los diez años. Luego de ese tiempo, ella pidió a Minato que buscase un nuevo hogar. Aun cuando Kushina acepto medianamente a Naruto como su hijo, no iba permitir que el chico involucrara a sus retoños con todos los inconvenientes en los que se metían los semidioses, así como tampoco dejaría que el aprendiera las artes Uzumaki que enseñaría a sus hijos.

El rubio quedo un poco dolido con el asunto, pero dado que su relación con sus hermanos si era mala con M mayúscula, rápidamente entendió que era lo mejor. Su padre le compro un apartamento y creó un fondo que le mantendría hasta cuando se graduara de la academia Sword. Realmente no podía quejarse de su niñez porque sabía que otros semidioses se las veían más feas.

Ahora en cuanto a su familia materna, la cuestión era algo más neutral. No podía decir que sus hermanos por parte de Afrodita fueran malos, pero definitivamente no eran algo que celebrar.

La mayoría de ellos eran hijos de estrellas y modelos, por lo que se tomaban muy a pecho el hecho de que eran hijos de la diosa de la belleza. Eso les hacía demasiado narcisistas y pedantes. Ellos estaban demasiado preocupados con partirse una uña como para ser llamados compañeros de armas.

La atención que Naruto le ponía a su apariencia era la básica. El siempre cuidaba estar bien aseado y acicalado, pero jamás se molestaba en revisar la moda del momento y atarse a lo que imponía ella. Le molestaba que le consideraran un rubio cabeza hueca solo por ser hijo de Afrodita. Era un firme creyente de que sus hermanos debían poner más de sí.

En fin, todos esos pensamientos eran demasiado profundos como para abordarlos justo cuando estaba llegando a su destino. Ahora mismo Naruto tenía que encontrar un medio de transporte para ir al Empire State.

Fue grande su sorpresa cuando vio que en el lobby del aeropuerto vio una pancarta de papel con una versión mal dibujada de su cara. El desconcierto y curiosidad por el autor de tan peculiar letrero llevo a Naruto a buscar al portador del papel, el cual resulto ser una muy hermosa chica.

Esta era una joven un poco menor que él, de una tez mucho mas bronceada. Cabello color chocolate, de largo medio, el cual estaba adornado por unas trenzas tribales. Sus ojos de color cambiante automáticamente revelaron su identidad como hija de Afrodita, aunque ya su belleza lo había hecho.

Lo único que incomodo a Naruto fue el hecho de que ella potaba una camisa naranja bajo la blusa amarilla que vestía junto a una bermuda azul. Aquello revelaba que esa chica pertenecía al Campamento Mestizo, la academia americana a la que solían asistir la gran mayoría de los semidioses griegos. Eran muy pocos los que no iban a tal lugar, por lo que aquellos semidioses griegos que no asistían a ella por al menos un par de años eran vistos con cierto recelo.

Naruto no tenía nada personal contra esa institución, pero agradecía que su padre decidiera no enviarle a ese lugar. A pesar de sus quejas, apreciaba mucho su hogar y sus costumbres. El entrenaba para Shinobi y no se veía como otro tipo de guerrero.

-¿Tú eres, Naruto?-dijo la chica en muy fluido francés.

-Es correcto-le respondió el rubio con el mismo idioma. –Pero no te molestes en hablar de esta forma. Manejo perfectamente el ingles-dijo Naruto en la que sabía que era la lengua materna de la chica.

-Perfecto. No me gusta tener usar ese dialecto si no es necesario- dijo la castaña con fastidio.

-¿Por qué? ¿No aprecias la lengua del amor?-dijo Naruto riendo un poco.

-No seas payaso.

[Minutos después, en un taxi]

-Entonces tú eres…-pregunto Naruto.

-Piper. Piper McLean-dijo secamente la castaña.

-¿McLean? Me suena ese nombre de algún lado.

-No te molestes en recordarlo. No es algo que importe.

-Como gustes. En todo caso me gustaría saber a qué debo el honor de que me vinieras a recogerme.

-Me hicieron tu chaperón en New York.

-¿En serio? ¿Fueron los de tu campamento?

-Eso quisiera. Fue nuestra madre.

-Ya veo-dijo Naruto para entonces poner su atención en el recorrido del vehículo.

-Espera. ¡Acabo de decirte que nuestra madre me mando a que te buscara y tu no dices nada!-dijo la castaña confundida.

-Ya ella había hablado conmigo, así que ya tenía presente que estaba interesada en mi. Claro que no significa que no estoy agradecido con tu presencia. Esta ciudad es de locos.

-No te hagas muchas ilusiones. Yo no soy precisamente una citadina-contesto Piper, para luego suspirar. –Nuestro llamado al Olimpo no es por una buena razón, ¿verdad?

-Depende de en qué lado estés. Solo puedo decirte que estamos en un buen meollo.

-¿De qué tipo? ¿Una Titanomaquia o una Gigantomaquia?

-Peor. Atenea y Afrodita tienen una rencilla.

-Oh Hades-dijo la chica hundiéndose en su asiento al imaginarse todos las razones por las que esas dos tendrían una pelea. -¿Sabes la razón?

-Sí, pero me parece que no debo quitarle importancia a la reunión a la que asistiremos. Allí conocerás todos los detalles.

[Más tarde]

Naruto no hablo más con Piper durante su largo recorrido al piso 600 del Empire State. Si bien el chico se sintió mal por no poder mantener una conversación con su recién conocida hermana, agradeció que ella fuera más reservada y no tan latosa como su otra hermana Drew Tanaka.

Ella del tipo de personas que le sacaban de quicio. No solo era creída, sino que se valía de su Charmspeak para manipular a la personas y obtener cosas de ellas. Aquel poder era una habilidad mágica que tenían algunos hijos de Afrodita. Naruto no la poseía, pero él prefería que fuera así. Controlar a los demás a través de la voz no le parecía algo muy honorable.

El Olimpo como siempre era un lugar impresionante. Era uno de los pocos lugares sagrados que podían visitar los mortales. Obviamente tenía sus restricciones, pero no eran tan fuertes como las que tenían otros sitios como el Cielo o el Valhala.

No se sorprendió mucho al ver que ya había otros semidioses presentes en el lugar. Eran al menos veinte los jóvenes los que asistieron al lugar y dado que todos vestían con camisas naranja del Campamento Mestizo no fue difícil pensar que todos ellos vinieron junto con Piper.

Como era natural, Zeus y Hera se encontraban sentados en el medio del semicírculo de tronos del templo principal. Luego de que Naruto y Piper llegaran al lugar y realizaran el molesto, pero necesario saludo a los patrones del recinto, fue que los demás Olímpicos hicieron presencia en sus respectivos tronos.

Fue algo curioso, pues incluso Hades y Hestia estaban en sus tronos. Hestia siempre estaba en el Olimpo vigilando la hoguera de la sala, pero jamás tomaba asiento en las reuniones, de hecho había cedido este a Dionisio. Hades por otro lado no solía hacer presencia. Aunque hace tiempo un hijo de Poseidón le había conseguido un asiento, el dios del Inframundo prefería evitar los barullos que se presentaban en el palacio de su hermano mayor.

-Sean bienvenidos, valientes semidioses-dijo Zeus con su retumbante voz. –Me complace ver que todos han atendido a nuestro llamado.

-Es un honor que nos hayan llamado a este lugar, su deidad-dijo una rubia californiana de ojos grises que respondió en nombre todos los presentes. –Creo que hablo en nombre de todos mis compañeros semidioses cuando manifiesto mi curiosidad del porque nos han convocado-por su apariencia y forma de hablar Naruto pudo suponer que era hija de Atenea. Era una lástima que técnicamente fuera la enemiga, pues le encontró bastante hermosa.

-Y tu curiosidad será respondida, Annabeth Chase. Ya saben que su condición como semidioses no resulta un asunto secreto como lo fue hace un par de siglos. Ahora tienen la misma libertad que tenían los semidioses en la Grecia antigua. Sin embargo, sus talentos no causan la misma repercusión que provocaban en ese entonces. Es por eso que he ideado una forma para hacer que ustedes (y por lo tanto nosotros) ganen la fama que antes ostentaban.

Naruto no puedo evitar notar cuando Afrodita giro los ojos ante esa declaración. El chico supo que a ella molestaba no recibir el crédito por la idea, pero tomando en cuenta que ella seria la que se saldría con la suya, no podía quejarse mucho.

-Hoy en día los Rating Game han ganado una gran popularidad entre los humanos-dijo el dios provocando que todos, excepto Naruto se impresionaran. -Es por eso que he decidido permitir que todos ustedes participen en dicho evento. Es cierto que antes podían hacerlo gracias a la flexibilidad que han extendido sus creadores, pero ahora se les permitiría participar con el consentimiento y apoyo de los Olímpicos.

-Ahora, Hefesto. Por favor explica cómo será el apoyo que le daremos gracias a mi idea-dijo el dios de los cielos.

-Como guste, su majestad-dijo el dios de la forja, sin evitar un suspiro de fastidio por la exagerada atribución de Zeus. –Deben saber que los Rating Game fueron diseñados por los demonios. Específicamente por el Maou Ajuka Beelzebub, el cual creó las Devil Pieces con el fin de fortalecer a la Nobleza que establece los demonios de alto nivel. Tal es el poder que tienen estos artefactos que incluso pueden volver demonios a los mortales-dijo Hefesto mientras mostraba un tablero de ajedrez y sus piezas con proyecto holográfico. –Desgraciadamente no hay forma de volver a un mortal un semidiós. Estos solo pueden nacer si…. Bueno, ustedes ya lo saben muy bien-dijo provocando que la mayoría de los dioses presentes rieran nerviosamente por sus canallerías. -Sin embargo he gestado un sistema que permite que cualquier mortal obtenga de forma breve un aumento de poder relacionado con el dios que esté representado en sus Fichas Olímpicas-dijo el dios para entonces sacar de sus bolsillos una bolsa de piel.

Luego el dios volvió a hacer uso de proyector y mostro un círculo que mostraba dieseis dracmas de oros, la moneda oficial del Olimpo. Todas tenían el símbolo de Omega en el reverso. Ocho de ellas tenían una espada en el frente, mientras que el resto mostraba símbolos más específicos.

-Estas son las Fichas Olímpicas. Estos artefactos están medianamente basados en el ajedrez y en las Devil Pieces, por lo que su distribución es más o menos similar. Hay una ficha Rey y una ficha Reina-dijo Hefesto, poniendo un tono de desagrado al mencionar la ultima. –Estas fichas están representadas por Zeus y Hera respectivamente-dijo mostrando una ficha con un rayo y otra con pavo real. -La primera es la más poderosa de todo el juego, por lo que su uso es restringido. Las demás pueden ser otorgadas a cualquier mortal, pero esta solo puede ser usada por un semidiós griego. Esta pieza permite que su usuario aumente las habilidades naturales hasta por 10 veces. Las mortales tengo que aclarar, no aquellas habilidades que fuesen conferidas por sus padres divinos.

Los semidioses no pudieron evitar bufar con fastidio. Era obvio que los dioses no permitirían que aquellos poderes fueran aumentados de forma tan abrupta. De lo contrario, su posición se vería comprometida.

-La pieza Hera aumenta magia y ya. Ahora respecto las piezas…..-entonces Hefesto recibió un aviso carrasposo de Zeus para que hiciera lo propio y explicara adecuadamente la pieza de la reina del Olimpo, quien no se veía contenta. –Ok. La pieza Hera aumentara la fuerza mágica de su usuario. Esta si afectara sus habilidades divinas, pero no con la misma intensidad en que lo hace la pieza Zeus con otras habilidades. Puede que no resulte muy impresionante, pero tómense en cuenta que esta pieza funciona con cualquiera por lo que incluso puede afectar a semidioses de otro panteones. Elijan bien al que tendrán como segundo al mando.

Luego el dios de la forja destaco una par de monedas con un tridente y una calavera.

-Estas son las fichas Poseidón y Hades. Sus equivalentes en el ajedrez son las Torres y tienen esa posición por ser piezas fundamentales en la infraestructura del mundo. Al ser parte de los Tres Grandes ellos también son los bastiones de Olimpo y por eso son las que dan mayor defensa y ataque al usuario. Dejare a ustedes descubrir las otras habilidades latentes en estas piezas.

Las siguientes en brillar fueron unas fichas con un búho y un jabalí.

-Son pocos los semidioses que manipulan la magia, por lo que las piezas representantes del Alfil debían ser sustituidas por algo más adecuado. Las piezas de Atenea y Ares deben ser vistas como los generales de un ejército, pues son ellos son nuestros principales representantes en la guerra. La primera potenciara la agudeza de usuario al punto de darle la capacidad detectar los puntos débiles de un enemigo que pudiese pensarse que es invencible. La ficha Ares permite a sus usuarios tomar las cualidades de un berseker por tiempo limitado, haciéndoles un gran elemento en el campo de batalla.

Unas fichas con un sol y una luna fueron las últimas fichas especiales en pasar, pero no por ello se vieron como las menos valiosas.

-Apolo y Artemisa son los dioses que son representados por estas fichas. Mientras que la primera afinara las habilidades de cualquier tirador que dispare bajo la bendición de Apolo, la segunda permitirá el acecho más certero, pues permitirá a su usuario ser el más letal de los cazadores-luego Hefesto recibió un carrasposo de Artemisa, que hizo que él se corrigiera. –Pequeña aclaratoria. La ficha Artemisa permitirá a su usuaria ser la más letal de las cazadoras. Esta ficha solo puede ser usada por mujeres. Tomen en cuenta ese detalle.

Para terminar su explicación, el dios de la forja hizo destacar los últimos ocho dracmas.

-Estas son las piezas mortales. Su usuario no recibe ningún tipo de bonificación de ellas en primera instancia, pero tal como los peones, ellos pueden ascender de posición. Si un usuario de ficha mortal llega a la base del territorio enemigo o cumple con una petición del usuario de la ficha Zeus, podrá adquirir la bendición de cualquiera de los otros dioses que no tengan una ficha propia-dijo Hefesto con algo de alegría, ya que solo de esa forma tendría algo de presencia en un evento tan importante. Aun siendo el creador, los otros dioses consideraron que era mejor que los dioses más poderosos fueran los personajes insignes del recién creado sistema. –Esto los incluye a todos los Olímpicos. A su servidor Hefesto, a Afrodita, a Dementer, a Hermes, a Dionisio y todos los demás. Dependiendo de la decisión del usuario de la ficha Zeus, también puede que el usuario de la ficha mortal tome el valor de varias de estas y tengan la posibilidad de asumir la posición de las fichas antes explicadas.

Con toda la explicación dada la mente de los semidioses se hizo todo un embrollo. Pensar en cómo aprovechar el sistema era un asunto bastante confuso

Naruto por su parte rápidamente puso sus engranajes a funcionar. Ya tenía una idea de cómo usar el sistema de Fichas Olímpicas a su favor. Le alegro no estar errado con sus intenciones de hacer a Tsuki la "Reina" de su equipo, pero se preocupo al no poder pensar en una buena posición para Hinata. Ella hubiera sido una genial Torre, pero dado que ninguna las fichas brindaba un elemento afín al Katon y Raiton que la Hyuga portaba, Naruto dudo en si era una buena idea darle dicha posición.

-Ahora debo decirles una mala noticia-dijo Zeus sacando a Naruto de sus pensamientos. –El sistema de Fichas Olímpicas aun está en fase de pruebas por lo que solo he autorizado la creación de dos juegos de fichas. Solo podrán existir por el momento dos Escuadras, el cual que será el nombre que llenara nuestra versión de la Nobleza demoniaca. Me gustaría ser uno de los primeros en elegir a un campeón, pero…-dijo Zeus para recibir una mala mirada de Hera. -Debido a que los dioses de la guerra son los mejores para probar el sistema, permitiré que Atenea y Ares sean los que escojan a los primeros usuarios.

-Con mucho gusto aceptare ese honor-dijo Atenea.

-De hecho yo prescindiré de mi elección-dijo Ares haciendo que una chica de cabello desordenado rubio/castaño se mostrara sorprendida. El Namikaze presente supuso que ella era hija de ese dios.

-¿Disculpa?-dijo la diosa de la sabiduría sorprendida por la acción de su hermano.

-Cederé mi privilegio a alguien más-dijo el dios de la guerra provocando que todos quedaran a la expectativa. –Sera Afrodita quien haga la elección.

Los dioses tuvieron la suficiente compostura para no hacer un alarido de sorpresa, pero igual no pudieron evitar verse impactados.

-Y agradecía tomo ese derecho-dijo la diosa del amor.

-No lo entiendo. ¿Por qué cederías tu privilegio ante ella?-pregunto Atenea a Ares.

-Porque yo tengo asuntos más importantes que resolver contigo-respondió Afrodita.

-¿En serio? No creo que haya nada que discutir.

-Por supuesto que lo hay. Tengo que recordarte princesita que tu posición es inferior a la mía y por eso no puedo permitir que me insultes cada vez que te da la gana.

-¿Es por ese comentario que hice sobre que tus hijos son unos cabezas huecas buenos para nada? Discúlpame querida. Tienes que admitir que tengo razón sobre ello.

-No puedo hacer tal cosa-dijo Afrodita levantándose de su trono. -Es por eso que propongo una apuesta, Atenea. Hoy el Olimpo ha decidido introducirse en los Rating Game y no hay mejor ocasión para hacerla.

-Entiendo. ¿Quieres que enfrentemos a nuestros campeones en un Rating Game? No puedo decir que no sería interesante, pero debes entender que aquello seria una pérdida de tiempo para los míos. No puedo aceptar tal propuesta a menos que ofrezcas algo que llame mi atención.

-Lo tengo presente. Si tú ganas el Rating Game, no solo admitiré que tienes razón, sino que también hare un voto de castidad eterna.

En ese momento, a pesar de la altura, el aire del Olimpo se puso increíblemente pesado. Todos supieron que la diosa de la lujuria iba muy en serio si se arriesgaba de esa forma.

-Ya veo. ¿En serio ofrecerías tal cosa solo por una disculpa?-pregunto Atenea bastante interesada.

-En lo absoluto. Para hacer justa la apuesta tú tendrás que dar algo de igual valor-dijo Afrodita con una sonrisa maliciosa.

-¿De qué se trata?

-Tendrás que renunciar a tu posición de diosa virgen.

En aquel momento el Empire State tembló producto de que las quijadas de casi todos cayeran al suelo. Naruto se mantuvo silencioso debido a que su madre ya le había platicado sobre su idea, pero igual no pudo hacer una mueca de burla por el rostro que puso Atenea.

La actual visión de la diosa era la de una mujer de mediana edad, cabello largo color castaño oscuro, con una mirada afilada y analítica que venía de unos ojos gris tormenta. Ella vestía con un vestido blanco que era adornado por una armadura dorada y una capa roja, conjunto que le hacía ver como una mujer bastante fuerte.

La mayoría de los semidioses calificaban su apariencia como la mejor que podía tener una profesora de preparatoria con la se quería tener un amorío. Naruto sabia del asunto y coincidía con esa idea. Era por eso que el chico sentía que no podía perder la oportunidad que le ofrecía su madre. Moralmente era un asunto despreciable, pero con los dioses esas cosas no aplicaban.

-No tienes que ser tan dramática, Atenea-dijo Afrodita en tono burlón. -Ya has sido madre de muchos semidioses y eso es particularmente sorprendente y lamentable, si se toma en cuenta que los has tenido sin nada de la diversión que implica concebirlos.

Atenea entonces salió de su estupor. No porque le molesto el último comentario de diosa del amor, sino porque su mente empezó a trabajar. Con la misma sagacidad con la que dirigía una batalla, maquino un plan que haría infalible su éxito en aquella apuesta.

Solo fue necesario que la diosa de la sabiduría intercambiara miradas con sus compañeras Olímpicas para que ellas accedieran a participar en un plan que hundiría a Afrodita.

-De acuerdo. Aceptare tu apuesta, Afrodita. Sin embargo, tengo que imponer algunas condiciones-dijo Atenea.

-Es aceptable-respondió la otra diosa.

-En primer lugar, es más que justo solo el hijo del dios a representar sea el que puede portar la ficha de Zeus.

-No planeo que sea de otra forma.

-Segundo, cada una puede solicitar la ayuda de otros miembros del Olimpo. Estoy segura que Hefesto ha blindado su sistema para evitar que impidamos o abusemos de las bendiciones que reciben los dioses por el sistema de Fichas Olímpicas. Sin embargo no creo que haya problema alguno si los equipos reciben ayuda en su preparación para el Rating Game.

-Se ve que sabes cómo ponerle emoción a una competencia. También estoy de acuerdo con esa condición.

-Bien. Ese caso solo tengo una última observación. Como tu drecho para escoger a un usuario de la ficha Zeus fue entregada por Ares, me parece propio que yo haga lo mismo y ceda mi derecho a otra persona.

-¿Qué?

-¿Qué dices, Hera? ¿Podrías escoger a alguien por mi?-dijo Atenea viendo a la reina del Olimpo.

-No sé si pueda hacerlo. No tengo a semidiós al que nominar-dijo Hera haciéndose la afectada. –Me parece que mi marido debe ser el que tenga la última palabra. ¿Qué opinas, Zeus?

-Sí, sí. Por supuesto….Espera, ¿qué?-dijo Zeus desconcertado. Aun no salía de la impresión que le causo el escuchar la apuesta de las diosas.

-Entonces está decidido. Zeus escogerá al campeón que me representara en la apuesta.

-¿Disculpa?-dijo Afrodita.

-Dije que solo el hijo del dios a representar podía portar la ficha de Zeus, pero jamás dije que tenía que ser uno de nuestros hijos.

-¿Tan poca confianza tienes en los tuyos?

-Solo estoy haciendo lo necesario para asegurar mi victoria. Ahora por favor su majestad-dijo Atenea a Zeus. –Escoja al campeón.

-Eso estará difícil. Tengo tantas opciones-rio el dios para recibir otra mirada mortal de Hera. –Mmmm. Supongo que lo más sensato es escoger a Thalia. Ella es amiga de una de tus hijas, ¿no?

-En efecto.

Entonces Thalia Grace dio un paso al frente. Como los demás vestía una camisa naranja, pero esta estaba oculta bajo una chaqueta roquera de color negra y unos pantalones de igual características. La chica de piel clara, ojos azul eléctrico y cabello desordenado negro gritaba punk con cada centímetro de su ser. Naruto vio en ella una fuerte oponente, que no se dejaría engatusar por cualquier tontería.

-Muy bien. No me interesa su apuesta en lo absoluto, pero si aceptar significa que tendré en mi poder una de esas fichas Zeus, cuenten con mi participación-declaro Thalia.

-Entonces espero que des lo mejor de ti-dijo Zeus, quien recibió una bolsa de fichas de Hefesto, para luego entregársela a su hija.

-Yo si tengo confianza en mis hijos y por eso escogeré a Naruto Namikaze como representante-dijo Afrodita.

-Al menos te hubieras molestado en traer a alguien de nuestros dominios, Afrodita. Pareciera que ni siquiera lo estas intentado-se burlo Atenea.

-Ya verás-dijo la diosa del amor entregando el otro saco de monedas al rubio.

-Me parece que deberíamos dejar en claro de una vez quienes serán nuestros aliados en esta contienda. Yo por supuesto estaré con la elegida de Zeus. Una de mis hija le prestara apoyo-dijo la diosa viendo a Annabeth.

-Igual yo-dijo Hera. –Me encargare de que Jason Grace asista a este equipo.

-Thalia Grace también tendrá el apoyo de mis cazadoras-dijo Artemisa, quien para tener la apariencia una joven de 12 años, podía poner una muy siniestra sonrisa.

-Yo también patrocinare el equipo. Poniéndolos en una caja de cereal por supuesto-dijo Dementer.

-Mi apoyo esta con mi esposa-dijo Hefesto. -Les aseguro que el apoyo técnico que proporcionare a Naruto no tendrá nada que ver con el sistema de Fichas Olímpicas.

-Dije que no elegiría a un representante, pero nada evita que otorgue un ayudante al campeón de Afrodita. Clarisse te encargaras de ello-dijo Ares viendo a su hija.

-Ni siquiera tienen que preguntármelo. Por supuesto que apoyare al elegido de Afrodita-dijo Poseidón.

-Lo mismo va por mí. Un habitante proveniente de la tierra donde nacieron los gloriosos haiku tiene todo mi apoyo-dijo Apolo.

-Me abstengo. No participare en esta ridiculez-dijo Dioniso.

-No puedo apoyar este conflicto. Me niego a prestar mi apoyo-dijo Hestia.

-Supongo que lo justo es que me mantenga neutral-dijo Hades haciéndose el desinteresado. –Porque ya saben. El dios de la muerte y el Inframundo no debería intervenir en un asunto en donde él tiene particular relevancia. Porque ya saben. Por mi reino tienden a pasar muchos demonios y seres de ese tipo. No se preocupen. Me mantendré completamente imparcial.

Hades podía ser un dios con tendencias emo, pero en verdad sabía cómo crear discordia en una reunión. Sin duda los hijos de Hades podrían explotar al máximo el sistema de Fichas Olímpicas, especialmente porque era para equiparse a otros seres que estaban muy cerca de la muerte, pero como era natural los demás Olímpicos le obviaron y le dejaron a un lado.

Tanto Atenea como Afrodita sabían que tendrían que buscar apoyo en Hades, pero prefirieron dejarlo para otro momento. Cuando pudieran hacer sus ofertas en privado.

Poco después las diosas dieron por sentado su apuesta repitiendo las condiciones de esta y jurando por el rio Estigio que las cumplirían.

Todo el asunto quedo muy en claro y hubiera sido una buen forma de culminar aquella importante reunión, pero entonces Afrodita decidió agitar un poco las cosas.

-Por cierto, Atenea. Creo que deberías saber que cuando pierdas, será Naruto el encargado de hacer los honores y hacerte cumplir tu parte de la apuesta-dijo Afrodita.

-¿¡QUE!?-expreso la diosa de sabiduría con gran estupor. -¿¡Pretendes que pierda mi virginidad con un mortal!?

-¿No creerás que dejare sin recompensa a mi campeón luego de tantas molestia?-respondió Afrodita. –Me parece que tal cosa es más que justa por el esfuerzo que ejercerá.

-E-entonces….yo…

-Puedes decirme tu petición luego. Ahora mismo tengo cosas que hacer-dijo la diosa del amor para dejar a la otra helada en el sitio.

Naruto no pudo evitarse algo avergonzado por la indiscreción de su madre, pero no fue un sentimiento que pudiera solapar el escalofrió que sufrió por todas las miradas que le dedicaron.

La mayoría de las damas, incluida Piper, querían lincharlo. Los hombres también, pero se veían que ellos se mordían los labios por la envidia que sentían por la suerte del rubio.

-No sé porque de repente me siento como el villano del cuento-pensó Naruto.

-No te preocupes, joven semidiós-dijo Poseidón. –Es cierto que muchos queremos ahorcarte por esa oportunidad que tienes, pero si tienes éxito, todos salimos ganando.

-¿En serio?

-Por supuesto. Si mi archirrival deja de ser una diosa virgen, no hay que me impida ligármela.

Lo dicho por Poseidón estaba mal en muchos sentidos, pero Naruto no era nadie para juzgar. Por ello decidió que lo mejor era irse del Olimpo antes de que alguien le dijera algo más incomodo.

-¿A dónde vas?-le dijo Piper a Naruto antes de que este llegara al elevador.

-Yo… voy a donde voy a pasar la noche. Mi vuelo sale a primera hora, así que quiero irme a…..descansar.

-De acuerdo. Te acompaño.

-¿Disculpa?

-Esto es incomodo, pero nuestra madre me ha dejado una carta diciéndome que quiere que te acompañe a Japón. Incluso aquí tengo el boleto de avión.

-¿¡Bromeas!?

-Por desgracia no.

-¿Pero no tienes clases a que atender en tu campamento?

-Pues no. Es un campamento. Puede que allí aprendamos algunas cosas, pero no es una institución educativa en toda regla. Parece que iré a clases contigo.

-Entiendo, pero yo voy a la academia Sword. No creo te dejen entrar así como así.

-Pues parece que sí. Afrodita ha logrado que me dieran una carta de admisión-dijo la chica enseñando el papel en cuestión. -No puedo decir que estoy muy emocionada por la idea, pero no tengo buenas experiencias con las escuelas de este lado del pacifico, así que espero que allá todo sea distinto.

-Ok. Supongo que entonces no hay otra opción. ¡Pero no puedes quedarte conmigo esta noche?

-¿Por qué?

-Cancele mi reservación de hotel.

-¿Por qué haría eso?

-Encontré otro lugar y no vi porque debía conservarla. Créeme que no tendría problemas en dejar que me acompañaras, pero sé que es un lugar que no te gustara.

-Soy una Cherokee que disfruta dormir al aire libre y he estado en todo tipo infernales internados. No creas que no estoy preparada para cual sea el lugar al que vayas.

[Más tarde]

-¡Oh Naruto! ¡Puedo sentir como haces retumbar mi interior! ¡Por favor dame mas fuerte!-escucho Piper por enésima vez esa noche. Actualmente estaba acostaba en un sofá de la habitación de hotel de Mirajane y lamentaba con toda sus fuerzas no haberle hecho caso a la advertencia de Naruto.

No había podido pegar una pestaña por todo el ruido que venía de la cama a un par de metros de su posición. Cualquier persona juiciosa hubiera abandonado el lugar apenas hubiera entendido las intenciones de los amantes, pero todo ocurrió tan rápido que Piper solo pudo ser reaccionar para ubicarse en el mueble que le daba la espalda a la pareja.

Bien podía cerrar los ojos y desplazarse a un lugar menos embarazoso, pero la chica no podía hacerlo por varias razones. Como hija de Afrodita ella compartía rasgos con su hermano. Aunque ella no fuera tan pervertida, no podía evitar tener algo de curiosidad por acto a sus espaldas, sobre todo porque ya estaba en esa edad.

En el momento en que se moviera de su escondite, ella sabía que pondría su mirada sobre Naruto y su compañera.

Dos horas pasaron y los orgasmos de esos dos no habían cesado ni un poco. Era clarísimo que esos dos no eran humanos, pero igual era increíble que tuvieran tanta energía.

Piper tuvo cuestionar seriamente la cordura de su madre al momento de escoger a semejante campeón. Entendía que se necesitaba una gran resistencia para ser un gran guerrero, pero podía creer que Afrodita esperara ganarle al equipo de Zeus y Atenea con el encanto y hombría de Naruto.

¿Encanto y hombría? Cuando esas palabras pasaron por la mente de Piper, ella supo que la falta de sueño le estaba afectando seriamente. La semidiosa sabía que algunos jóvenes de Japón resultaban muy encantadores, pero no era excusa para que aquella mujer se acostara de forma tan repentina. Sus instintos femeninos le decían que esos dos apenas si se conocían y solo estaban allí por el sexo.

Le pareció que esa peliblanca debía ser alguien de bajo ver como para aceptar acostarse con alguien como Naruto.

Aquel pensamiento fue refutado cuando la caída de un jarrón le jugo sucio a Piper. Por la somnolencia que le atacaba o olvido que no debía ver tras el mueble y encontró que Mirajane fue la causante del accidente.

Ella había desplegado sus alas y había golpeado una mesa de noche cercana a la cama. Piper se restregó los ojos para cerciorarse de que estaban viendo bien. No estaba segura de que como era que la peliblanca de cara angelical de hacer un rato, ahora tenía una par de alas de dragón, garras, una cola de lagarto y orejas puntiagudas.

-Ya veo. Entonces por esto eres tan traviesa, Mirajane-chan. Eres una demonio-dijo Naruto, quien estaba bajo la peliblanca.

-No soy del tipo que crees-le respondió la chica en un tono un poco más agresivo. –Espero que no te moleste que tome esta forma para poder seguirte el ritmo.

-Haz lo que gustes. De hecho estas más ardiente en esa forma.

-Te creeré cuando logres hacer gritar de placer.

En ese momento la pareja abandono la cama, principalmente para evitar los inconvenientes que causaba la nueva envergadura de la albina. Fue allí cuando Piper tuvo completa imagen de Naruto.

A su parecer Naruto tenía potencial para hacer que la mitad de las estrellas de Hollywood perdieran su trabajo. La McLean tenía conocimientos del medio y estaba segura que nadie tenía un cuerpo también torneado como el que tenía en frente. Así mismo, aunque le diera vergüenza admitirlo, Naruto tenía una virilidad que haría que muchos hombres perdieran su autoestima.

Inmediatamente la castaña se oculto para evitar ser descubierta, pero como el daño ya estaba hecho, ella saco su daga Katoptris. Esta arma tenía una superficie impecable que le hacía ver como un espejo, cosa que permitió a Piper tener una discreta visión de lo que pasaba tras ella.

Comprendía que era necesario que los campeones de los dioses aprendieran sobre los principales usuarios del Rating Game, los demonios, pero ella estaba bastante segura que tal forma de conseguir información estaba fuera de lo legal.

Pensó que tuvo que pedir fuerzas a los dioses para no sucumbir a la tentación que le provocaba ver como la vara de carne de Naruto era introducida en el culo de Mirajane.

Tras castigar a la Strauss por un buen rato, Naruto cambio la posición de su verga a la intimidad de la albina. Luego le tomo por la espalda y sujeto sus senos con el fin de poder acercarse al impecable cuello de la peliblanca. Esa posición no solo permitió a Naruto besar el cuello de Mirajane, sino también tener un máximo acercamiento al interior de esta.

A pesar de la superioridad que incito la demonio cuando cambio de forma, ella no pudo evitar poner una cara guarra cuando Naruto golpeo el interior de su útero con toda la extensión de su verga.

Tras toda una noche de sexo desenfrenado, era inevitable que el interior de la peliblanca no se viera algo abultado por todo el semen en su interior. Sin embargo, aquel lugar todavía tuvo espacio para recibir una nueva descarga que hizo ver a la peliblanca con una barriga de mujer embarazada. Piper imagino que aquello no era poco realista, pues era un hecho que eso ocurriría tarde que temprano luego semejante faena.

La hija de Afrodita sintió una mezcla de emociones cuando oyó el sonido de un despertador. Por un lado sintió alivio por haber logrado ser lo suficientemente fuerte como para no cometer una locura, pero por otro lado no pudo evitar estupor a darse cuenta que aquellos dos habían estado de conejos toda la noche.

-Esto es una pena, Naruto-kun. Parece que tendremos que parar nuestra diversión-dijo Mirajane lamentándose.

-Sí. Me fastidia mucho que tengamos que prepararnos para nuestro vuelo- le respondió Naruto.

-No te preocupes. Le pediré a mi compañera que me cubra en mi puesto. Podemos seguir con la acción en el avión. No creas que no note como te gusta mi uniforme de aeromoza.

Piper no pudo evitar caerse del sofa tras esa declaración. ¡Esa mujer era la azafata de su vuelo a Japón!

La Cherokee tuvo que dar un gran facepalm ante las expectativas que tenia de su viaje al otro lado del Pacifico.


Hecho gracioso. Esta historia terminara siendo un poco más desarrollada de lo que esperaba. Se supone que debería tener un corte más ligero, pero no me gusta dejar las cosas tan al azar. Es por eso que este capítulo término siendo tan explicativo. Prometo que el siguiente si cumpliré con la dosis de lemon que tendrá la historia. Allí tendrán el flashback de lo que paso en el avión.

Por otro lado. ¿Qué opinan del sistema de Fichas Olímpicas? No pensé que lograría crear algo tan definido. Como no conozco ningún juego de mesa propios de la Grecia antigua, fue difícil concebir algo adecuado.

Ya tengo varias de las candidatas para la Escuadra de Naruto, pero igual escucho peticiones. De todas formas ya tengo presente a varias que se que gustaran a todos.

xirons20: Que bien que lo encuentres de esa forma.

Zero1734: Tranquilo. Todas tendrán su actualización. Es solo que más inspiración para seguir con esta.

Bladetri: Gracias.

carlos29: Me guio por lo escrito en Percy Jackson Greek Heroes. Eros no era adecuado para el papel de padre divino de Naruto, el resulta menos irresponsable de lo que es Afrodita. Me alegra que estés interesado.

edward kizaru: Basándome en algunos fic en del fandom ingles de la pagina, puedo decir que este será de la categoría "Smut with Plot". Como habrá visto vigile que hubiera una trama con la que pudiera avanzar la historia. No todos los personajes estarán desarrollados, pero al menos las Escuadra de Naruto si lo hará.

Alex-Flyppy: Me alegra que te gusten las premisas de la historia. Lastimosamente es difícil que las protagonistas de HS DxD porque ellas ya están en una nobleza, pero igual hay personajes que pueden participar de esa serie.

No mencione el apellido de Tsuki porque ella prefiere no usarlo. Ninguno de los dos. Sin embargo no me molesta reverla que ella es un FemSasuke, esperaba que alguien hiciera su relación. Otros detalles de su historia se verán más adelante. (A menos que alguien la descifre en base a su nombre).

Silber D. Wolf: Gracias.

Guest: Aquí lo tienes. Gracias por el interés.

Guest: Thanks

Elchabon: Gracias.

Sanguine: Me alegra que te guste. Este capítulo estuvo cargado, pero el siguiente no lo será tanto.

Hasta pronto.