NARUTO y sus personajes NO ME PERTENECEN. Solo hago esto por diversión y para su entretenimiento.


Con cierta pesadez, la kunoichi abrió los ojos. Temari no tenía idea de dónde estaba; solo recordaba que un par de ninjas, habían irrumpido en su hogar, demandando que fuera con ellos. Naturalmente, ella se negó y se defendió como pudo, pero en su estado actual, solo pudo vencer al primer hombre antes de que su chakra se debilitara de manera importante. Lo último que recordaba es que el segundo hombre la había tomado por el cuello y la estranguló hasta que perdió el conocimiento. Totalmente despierta ante ese último recuerdo, llevó una de sus manos a su vientre, aliviada de no sentir ningún tipo dolor o molestia. Si no siguió luchando, fue para proteger a su hijo; si su nivel de chakra hubiese disminuido más, podría haberle dañado.

─ Al fin despierta, princesa ─ Temari levantó la vista hacia una figura que se acercaba. ─ ¿Cómo está? Tiempo sin vernos…─ aún no podía ubicar a la persona que le hablaba, pero la voz se le hacía terriblemente familiar ─ Lamento no haber venido antes a recibirla, pero comprenderá que, como líder de mi clan, tengo muchas responsabilidades. Por cierto, te queda genial el pelo suelto, Temari─ La esposa de Shikamaru sintió un escalofrío al, por fin, reconocer aquella voz.

─ Shozuke...pero tu...estabas…

─ ¿Muerto? Sé que eso les hubiera encantado a ti y a tus estúpidos hermanos. ─ respondió con notorio odio en su voz ─ pero no, sobreviví para restaurar el clan que ustedes creían haber exterminado.

─ ¿Qué quieres, maldito? ─ preguntó con el mismo tono que él había usado con ella anteriormente. Ese hombre le hizo vivir una de las situaciones más…desagradables de su existencia y no quería nada que ver con ese psicópata.

─Oh, veo que no has cambiado nada ─ se burló la figura con sorna. A medida que pasaba el tiempo, la kunoichi vislumbraba su alrededor con más claridad. Estaba en una especie de celda, apoyada de la pared, sentada en una especie de colchón y con muy pocas opciones de escape, según lo que podía vislumbrar con la poca luz del lugar. Observándolo desafiante, Temari analizó al hombre frente a ella. Estaba igual como lo recordaba: alto, delgado, de piel bronceada, ojos negros, nariz alargada y pelo rubio con destellos blancos, peinado en puntas, solo que sus facciones habían envejecido; su rostro y parte de sus brazos se encontraban llenos de cicatrices. Su chakra era considerable y dudaba que pudiera hacerle frente en su estado actual. ─ Por el bien del bebé, no deberías estresarte…

─ ¿En serio? Si serás cínico…

─Ese debería ser nuestro hijo…no un bastardo hijo del Consejero del Hokage

─Imbécil…─ él sonrió. ─ ¿Aun te molesta que no pudiste lograr tu enfermizo plan? ─ el hombre borró su sonrisa y le miró serio

─El asunto no es contigo, aunque ganas no me faltan de hacerte sufrir lo que yo sufrí; tus hermanos por añadidura. ─ respondió. ─ Te necesito sana para que el bebé lo esté ─ ella cubrió su vientre con ambos brazos de manera instintiva. Recordó para qué en específico la quería en el pasado.

─ ¡Enfermo! ¡No vas a sacrificar a mi hijo por una leyenda! ─ él sonrió.

─Mondo-sama es real y necesito a tu hijo, ya que, al parecer, el Kazekage no piensa tener descendencia biológica, usted es lo más cercano que podemos conseguir

─Cobarde...no le pondrás un dedo encima a mi bebé…─ el hombre se carcajeó levemente.

─ Como te dije años atrás, ésta no es tu decisión…


─Son el clan Yagamu…─ respondió Gaara a través de la pantalla. ─ Me atrevo a decir que se trata de Shozuke Yagamu

─ ¿Qué quieren con Temari? ─ intervino Shikamaru. Kankuro, detrás de Gaara, suspiró, notablemente furioso.

─ Tuvimos un muy desafortunado encuentro en el pasado.

Es evidente que ustedes le temen al poder. ─ expresó el líder del clan Yagamu. El hombre de unos setenta años, observaba a los hermanos de la Arena con indignación.

Mi padre tiene razón ─ habló. Shozuke, el heredero del clan. ─ ¿No entiende lo beneficioso que sería un matrimonio entre la señorita Temari y yo? Nuestro hijo sería el encargado de traer a Mondo-sama a la vida. Seríamos invencibles.

Mi hermana no es un pedazo de carne, idiota…

Kankuro…─ advirtió Gaara. Él tampoco estaba de acuerdo, pero debía mantener la compostura. El marionetista solo bufó en respuesta al reclamo.

No me malinterprete; nuestro matrimonio no sería solo con fines de poder; pienso que la señorita Temari es hermosa, una gran kunoichi, difícil de domar; realmente me halagaría ser su esposo. ─ la rubia se preparaba para responder, pero fue interrumpida

¿Por qué querría casarse con alguien que tiene la edad para ser su padre? ─ el hombre frunció el ceño. Temari esperó su respuesta. Había una brecha de treinta años entre ambos.

Para el amor no hay edad…─ tanto Kankuro como Temari rodaron los ojos. ─ Además, no es ilegal; la señorita acaba de cumplir los dieciocho hace poco, según tengo entendido.

No me voy a casar con usted...fin de la discusión…

Por favor, princesa, hágalo para traer a Mondo-sama; hágalo por Sunagakure.

No creo que una leyenda sea razón de peso para celebrar un matrimonio. Además, mi hermana ha sido clara en cuanto a su posición al respecto, así que, el asunto acaba aquí.

Shikamaru escuchaba con atención el relato; no tenía conocimiento alguno sobre ese suceso y adivinaba que lo que seguiría en la historia no sería de su agrado.

─ ¿Quién es Mondo-sama?

─Es una leyenda acerca de una deidad con ese nombre. La leyenda dice que el que lo despierte, tendrá poderes ilimitados, más allá de la imaginación.

─Como se desató una tormenta de arena de improviso, decidimos dejarlos pasar la noche en nuestro hogar.

─ Error que casi nos cuesta caro.

No sabía bien que pasaba a su alrededor. Al principio, pensó que eran simples señales de cansancio, y por eso se excusó con sus hermanos, para luego retirarse, pero a medida que caminaba y llegaba a su habitación, fue más que evidente que lo que fuese que estuviese pasándole, era más complejo que un dolor de cabeza.

Demonios…─ dijo abriendo la puerta de su habitación. Su visión estaba comprometiéndose de manera importante, por lo que, quería encerrarse en la tranquilidad de sus aposentos hasta nuevo aviso. Esperaba que lo que sea que fuese que le pasaba, pasase con una buena noche de sueño.

¿Por qué tan solita? ─ Aquella voz a sus espaldas la sobresaltó. Al saber perfectamente de quién se trataba, usó lo que le quedaba de coordinación para girarse y tratar de cerrar la puerta, pero el hombre fue más rápido que ella, impidiendo que esta se cerrara con su pie. De un fuerte empujón, abrió la puerta completamente, empujando a Temari en el proceso. Puso pestillo y se acercó a la rubia que apenas podía estar de pie.

No.…te acerques…─ logró decir con dificultad, pero el hombre no obedeció. En un movimiento rápido para los afectados sentidos de la kunoichi, el hombre la tomó con brusquedad, y la arrojó sobre la cama. Antes de que pudiese terminar de resentir el impacto, el heredero del clan Yagamu, se colocó sobre ella, aprisionando las piernas de la chica entre las suyas mientras tomaba bruscamente su rostro con una de sus manos.

─ ¿De verdad pensaste que sería tan sencillo como decirme que no? No te equivoques, princesita. ─ Temari, con las pocas fuerzas que tenía, forcejeó sin éxito.

Tu eres el culpable de lo que me está pasando… ─ afirmó con total convicción

Eso es correcto; debo decir que me sorprende que estés consciente después de la gran dosis que te tomaste ─ respondió orgulloso – esta droga es exclusiva de mi clan y, en teoría, es instantánea…─ con descaro, el hombre sonrió mientras observaba a la kunoichi bajo él ─ Usted es muy hermosa, señorita Temari…

¡Déjame ir! ─ forcejeó nuevamente, lo que hizo que afianzara su agarre sobre ella, inmovilizándola aún más.

Van a pasar una de dos cosas y en las dos opciones, te conviene cooperar: la primera es que concibamos al niño que traerá a Mondo-sama a la vida, por mutuo consentimiento. La otra es que, aunque no se conciba el niño esta noche, esto pasará y me encargaré personalmente de que todo el mundo sepa que fuiste mía y no habrá más remedio que casarnos para proteger la reputación de Sunagakure y me encargaré de que, eventualmente, el niño sea concebido...En cualquier caso, salgo ganando…

Bastardo...Eres tan patético que necesitas forzar a una mujer para que esté contigo…─ y es que por más drogada que estuviese, ella no se rendiría tan fácilmente sin dar pelea. Como respuesta, el Yagamu lamió la mejilla de la rubia. ─ Nunca dejaría que sacrificaran a un bebé inocente por una estupidez… y mis hermanos tampoco…

Puede ser…pero yo seré el padre de ese niño y tendré voz en el futuro del mismo. Además, los ancianos del consejo no se harán de oídos sordos si se enteran de que la adorada princesa engatusó al heredero del clan Yagamu como aventura de una noche.

Si algo pasa, que no pasará, sería sin mi consentimiento…

Será tu palabra contra la mía Temari se removió furiosa. El bastardo tenía razón; si su enfermizo plan se llevaba a cabo, ella llevaba todas las de perder, pues por más que Gaara fuese el kazekage, no podía pasarles por encima a los ancianos del consejo, especialmente, con lo tradicionista que eran ─Me encanta cuando sacas las garras…pero...esta no es tu decisión─ y con la sonrisa más lasciva que Temari vio alguna vez, el hombre se acercó, besándola, en los labios para luego pasar a su cuello.

¡No! ¡Quítate!

Asqueada, la kunoichi se removió violentamente de su agarre. Con droga o no, no se lo pondría fácil. Su adrenalina se disparó de manera astronómica por su cuerpo, pero por más que forcejeaba, no lograba zafarse. Shozuke no daba tregua y ya había roto parte del traje de la kunoichi, a la altura de su clavícula.

Con fuerza que no pensaba que tenía en esos momentos, levantó una de sus piernas y le propinó un rodillazo en su parte más sensible, haciendo que el hombre se retorciera en dolor, pero no la soltó. En ese momento, la rubia forcejeó a tal punto de que sintió que algo se desgarró en su hombro.

¡Maldito! ─ el hombre estaba furioso, y a la vez sorprendido de la resistencia que estaba oponiendo. La dosis que le dio debió dejarla inconsciente al instante; no en vano era una de las kunoichi más fuertes de su generación.

¡Niñata del…! ─ levantó el puño con clara intención de golpearla.

Una explosión detuvo todo intento del hombre.

Temari no estaba segura de que estaba pasando, pero sintió alivio de, por fin, haberse quitado de encima a aquel enfermo. Veía un par de figuras borrosas emerger de la humareda de polvo que venía de dónde minutos atrás estaba la puerta de su habitación.

¡Mal nacido! ¡¿Qué crees que le haces a mi hermana?! ─ para sorpresa de la rubia, la voz de Gaara fue la que pronunció ese furioso grito. No lo escuchaba hablar así desde que tomaron los exámenes chunin.

Kankuro, que había entrado a la habitación ni bien la puerta había explotado por el papel bomba de pequeño alcance, tomó al hombre por el cuello y le propinó un puñetazo que lo envió contra la pared más cercana y le hizo escupir sangre. Había visto cómo la figura del hombre se encontraba sobre Temari, con la clara intención de violentarla.

Nadie, absolutamente nadie, podía tocar a su hermana y salir ileso.

Cuando vieron que Temari se retiró a su habitación, fue raro, pues la rubia era muy cortés y correcta en cuanto a las relaciones diplomáticas; se tomaba muy en serio su trabajo. Se preocuparon, pero lo dejaron pasar, ya que, el líder del clan Yagamu les entretenía con algo de plática, junto a su hijo. Cuando Kankuro notó que el hombre faltaba, tanto él como Gaara sintieron un muy mal presentimiento. Corrieron hacia la habitación de su hermana, a pesar de que el padre del desaparecido hombre tratase de llamar su atención en vano; tocaron y tocaron, pero Temari no respondía, a pesar de que escuchaban movimientos dentro de la misma. Sabían de sobra que su hermana era capaz de defenderse sin ayuda, pero estaba indispuesta y si sus conclusiones eran correctas, necesitaría algún tipo de ayuda.

"¡No! ¡Quítate!"

Eso fue suficiente.

Kankuro sacó un papel bomba de pequeño alcance del bolsillo e hizo volar la puerta. Rabia recorrió a los hermanos Sabaku No, al ver el estado de su hermana mayor: su ropa tironeada, varios rasguños, moretones...estaba claro lo que el hombre quería hacer.

¡Paren! ¡Cometerán un asesinato! ─ exclamaba el anciano al ver como el mediano de los hermanos propinaba puñetazo tras puñetazo a su hijo.

¡Esa es la idea! ─ respondió Kankuro, preso de la ira. Pausó su ataque momentáneamente para tomarlo del cuello y levantar su ensangrentado rostro ─ Vas a desear no haber nacido… ─ susurró y se alejó de él. De inmediato, la arena comenzó a rodearlo.

No, no.…espera…─ imploraba el hombre, pero fue en vano. En cuestión de segundos, su hijo se encontraba cubierto totalmente por esta.

Ataúd de…!

¡No! ─ el grito de la rubia detuvo el ataque. Ambos hermanos quedaron estáticos en su puesto. Ambos hermanos quedaron estáticos ante el pedido de su hermana. ¿Cómo se le ocurría pedir semejante cosa? Era lo mínimo que aquel hombre merecía, pero como siempre, ellos obedecían a su hermana.

La arena dejó de cubrir al nefasto hombre mientras ambos hermanos trataban de inspeccionar más profundamente los daños hacia su hermana. Shozuke aprovechó la oportunidad para escapar junto a su padre. Kankuro fue el primero en notarlo.

─ ¡¿A dónde creen que van?! Hijos de…

Kankuro…─ fue el débil susurro que provino de Temari. Gaara, al ver que no tenía fuerzas, se acercó a ella y la contuvo en sus brazos. Kankuro se acercó rápidamente, notoriamente preocupado.

Temari, ¿estás bien? ─ preguntó el marionetista, pero ella no respondió. La adrenalina ante el peligro había desaparecido y los efectos de la droga, se hacían presentes con más fuerza. No pudo responder y se desplomó ante la mirada atónita de sus hermanos.

Kankuro, ve por ayuda. ¡Rápido! ─ordenó el menor de los hermanos, siendo obedecido por el marionetista de inmediato. El Kazekage muy pocas veces mostraba sus emociones, pero en ese momento, no podía ocultarlas. Estuvieron a punto de dañar a una de las personas más importantes de su vida y temía que toda la situación pasará a más que un susto. No la colocó en la cama ni trató de moverse; se mantuvo abrazándola, protegiéndola, hasta que la ayuda llegó.

─ Temari salió de aquel incidente con lesiones menores, exceptuando un desgarre en su brazo izquierdo. Tardó medio día inconsciente por la droga y dos días en eliminar los síntomas y malestares de la misma

─ ¿Qué pasó con esos tipos?

─En venganza por el rechazo y la paliza que le propinamos, trataron de atacar Suna, pero…─ respondió con una sonrisa por demás orgullosa─ ya saben, nosotros tenemos a Gaara. ─Realmente, pensamos que el clan quedó extinto

─ Temari nunca me contó nada de esto ─ dijo Shikamaru con algo de molestia en su voz, más preocupado que antes ante esta nueva información. Ellos se mantuvieron en silencio por unos instantes.

─ Ella no quería que nadie se enterase. ─ respondió.

─ Entonces... ¿el hombre quiere terminar el trabajo y abusar de ella? ─ preguntó Naruto, haciendo que el Nara apretara los dientes ante esa posibilidad.

─No creo que sea eso…─ razonó Gaara.

Todos se mantuvieron silencio.

─Entonces, ¿para qué? ─ Se atrevió a preguntar, finalmente Shikamaru

─Por la leyenda

─ ¿De verdad existe? ─ preguntó Naruto

─ ¡Claro que no! ─ exclamó Kankuro con notable desespero en su voz ─ ¡Es una estúpida leyenda!

Shikamaru escuchaba atento. Conocía lo suficiente a los hermanos Sabaku No como para saber cuándo algo les preocupaba y, en esos momentos, hasta Gaara parecía no poder ocultar su preocupación.

─ ¿Qué quiere con Temari? ─ repitió el Nara. Los hermanos se miraron por unos instantes.

─ La leyenda dice que Mondo-sama despertará cuando el sol salga a través de las aguas cristalinas cercanas al bosque, donde se derramará la sangre de un inocente que contiene la descendencia del Kazekage.

─ Ellos quieren…─ Gaara solo asintió.

─ Como yo no tengo descendencia biológica, el bebé que espera Temari sería el sacrificio.

─ ¿Por qué no buscaron a Shikadai cuando nació? ─ preguntó Shikamaru con el ceño fruncido.

─ Tal vez, tenían la esperanza que Gaara tuviera un descendiente…─ respondió Kankuro ─ Lo que sé, es que tenemos que encontrarlos. Temari no está en condiciones de luchar; ellos podrían matarlos a ambos en su intento por obtener al bebé.

─Malditos…─ susurró Shikamaru. Estaba hecho una furia ante la situación. Estaba frustrado por no poder anticipar los movimientos del enemigo. Hasta hace poco, no sabía de la existencia del tal Shozuke ni de lo que había tratado de hacerle a Temari y, teniendo en cuenta que tenía muy poco con lo que trabajar y que su mente solo registraba el hecho de que su esposa e hijo estaban en peligro de muerte, el líder del clan Nara se sentía impotente.

─Les enviaré la ubicación del lugar que se cree es el de la leyenda, Kankuro y yo iremos personalmente; a la antigua ubicación del clan…

─Lo que no entiendo es como pudieron entrar tan fácilmente a la aldea…─ comentó Naruto pensativo.

─Ese clan se caracterizaba por ser expertos en espionaje e infiltraciones en aldeas vecinas, al punto de que lograban entrar a los sistemas de dichas aldeas para robar y modificar información a voluntad; no dudo que, desde que se enteraron del embarazo de Temari, enviaran a alguien para preparar el secuestro y para vigilar la dinámica diaria de ella en Konoha. ─ explicó Gaara. ─ Por los momentos, lo importante no es como lograron entrar y salir sin ser detectados; hay que comenzar con la búsqueda de Temari ─ Kankuro asintió a través de la pantalla ─ Iniciaremos de inmediato

─Haremos lo mismo, Gaara…─ respondió Naruto, cortando la comunicación. ─ ¡Shikadai! ─ El joven Nara entró a la habitación de inmediato ─ Ve y trae a Choji e Ino, con carácter de urgencia

─ ¡Sí! ─ el joven Nara salió disparado del lugar.

─ ¿Qué pretendes, Naruto? ─ le daba igual si era el Hokage, él no acataría ninguna orden de sentarse sin hacer nada ─ ¡No hay forma de que me quede aquí sabiendo que mi esposa e hijo están en peligro de muerte!

─ Ya lo sé; no comas ansias…


No sabía cuánto tiempo había pasado, pero después de descubrir quién era la mente maestra detrás de su secuestro, vivía en alerta constante. No podía creer que aquel psicópata creyera en esa estúpida leyenda, y mucho menos que sería realmente capaz de sacrificar un bebé inocente por aquello.

Sintió una leve patada en su vientre.

─Tranquilo, bebé; mamá no dejará que te hagan daño ─ respondió acariciando su vientre. Habían sobrevivido tantas cosas juntos… Se negaba a tan siquiera a pensar que había una posibilidad de que la separaran de su pequeño por nacer. Tenía que encontrar una forma de escapar, pero se sentía tan débil que el simple hecho de ponerse de pie le parecía imposible. Por más que no le gustase, era una damisela en apuros. Debía ser honesta, temía por su bebé; ella, de mano propia, sabía lo desalmado que podía ser Shozuke ─ Papá vendrá por nosotros ─ susurró al viento. Shikamaru nunca la había defraudado y confiaba plenamente en que esa no sería la primera vez.


Hola! Justamente una semana para actualizar, esperemos que se mantenga el ritmo hasta el final de la historia. Gracias a Coeli Nara por tu review y también a todos ustedes que han dado su respectivo fav and follow; si supieran lo mucho que significa para mi que dicen presente en la historia. Espero que este capítulo les haya agradado y espero, de verdad saber, que les ha parecido.

Sin más que decir, hasta una próxima actualización.

Cuídense,

Bye!