NARUTO y sus personajes NO ME PERTENECEN. Solo hago esto por diversión y para su entretenimiento.


─ ¿Shikadai? ¿Qué ocurre? ¿Tenemos una misión? ─ el chico negó rápidamente. El rubio, quien atendía el mostrador de la floristería Yamanaka en ese momento, lo miró extrañado

─ Inojin, ¿dónde está la tía Ino?

─ Está en el almacén buscando unas flores, ¿pasa algo?

─ El Hokage necesita su presencia; es de carácter urgente.

─ ¿Qué ha pasado? ─ preguntó una tercera voz, entrando al lugar.

─ Una emergencia; aún debo de buscar al tío Choji, por favor, diríjase a la torre del Hokage.

─ Muy bien; ve tranquilo ─ respondió mientras se quitaba el delantal.

No entendía bien qué estaba pasando, pero podía sentir la ansiedad del joven Nara, lo cual era extraño en él, así que debía darse prisa.

No podía ser nada bueno.


En el momento en que entró en su hogar, Shikamaru pensó por un momento en no hacerlo. Pasó casi una semana en la oficina del Hokage debido a todo el fiasco que pasó en los exámenes chunin. Temari, por más que fuese comprensiva con su trabajo, pues entendía más que nadie lo que implicaba ser la mano derecha de un Kage, tenía su límite y el hecho de que ni siquiera intentó ir a reprenderlo a la torre del Hokage, no era buena señal; solo dejó ropa limpia, utensilios higiénicos y un pastel (cosa que todavía seguía extrañándole) con uno de los guardias y no intentó tener algún otro contacto con él, clara señal de que estaba furiosa.

Él sabía que cuando su problemática estaba en silencio, él estaba en verdaderos problemas.

Tadaima…─ dijo, pero no obtuvo respuesta. Caminó hacia la sala de estar, donde encontró a Temari observándolo fijamente.

Sí, estaba furiosa.

Vaya...pensé que te habías olvidado del camino a casa

Mendokusai, mujer…─se quejó ─ Acabo de llegar…no quiero discutir ─ ella no respondió de inmediato

─ ¿Sabes qué día es hoy? ─ la pregunta lo descolocó un poco.

¿Es…jueves? ─ ella rodó los ojos

La fecha, genio…

Pues…─ comenzó a decir, pero no recordaba. Ella suspiró con algo de furia

24 de septiembre...bueno, 25 realmente, para lo que falta…─Shikamaru abrió los ojos en sorpresa. Había olvidado su cumpleaños y.…el de su hijo.

Yo…

Hasta Ino pasó por aquí, para celebrar sus cumpleaños en conjunto y tu...ni te dignaste a hacer una simple llamada o escribirle un correo a Shikadai…

Se me olvidó…

No me digas…─ el tono irónico que utilizó para responderle, le irritó. Era como si pensara que lo había hecho a propósito. ─ No me importa si te olvidas de los asuntos conmigo o de tu propio cumpleaños, pero con Shikadai...

Creo que estás exagerando…─ la rubia le dio un fuerte golpe a la mesa, haciéndole entender al Nara de que había tocado una tecla que no debía.

─ ¡¿Qué no era para tanto?! ─ preguntó con clara indignación en su voz ─ Shikadai ha tratado de tener algún tipo de momento familiar después de lo que pasó en los exámenes chunin. ─ explicó ─ pensó erróneamente que lo mejor era esperar y celebrar sus cumpleaños; la excusa perfecta.

Él nunca me dijo eso

¿Y cómo esperabas que te lo dijera? Es igual a ti; cerrado, aparentando que no le importa. en eso tenía razón.

─ ¿Por qué no me avisaste?

De verdad pensé que serías capaz de recordar el cumpleaños de tu propio hijo.

Decir que ese comentario le dolió, era quedarse corto.

─ ¿Me estas llamando mal padre?

Yo no he dicho eso…

No hace falta…─ respondió ─ ¿Crees que es fácil lo que hago?

No, sé que no; he estado en tu lugar y sé que es demandante, ─ expresó más calmada; estaba orgullosa de lo que hacía su marido. ─ pero…

─ ¿Pero qué? ¿No es tan importante cómo tus misiones, tus asuntos de doble embajadora o tus salidas con las chicas?

¡¿Que se supone que significa eso?!─ ¿De verdad intentaba voltearle la conversación? Ella solo pedía atención para su hijo y él sabía perfectamente que ella era la que más convivía con el niño y sabía de lo que estaba hablando. ─ Siempre estoy pendiente de las actividades de Shikadai

¡¿Y yo no?!

¡No lo sé! ¡Últimamente no sé nada! ─ explotó la rubia ─ ¡Demonios, Shikamaru! ¡No lo entiendes!

¡A ti no te entiendo! ¡Mendokusai! ¡A veces, no entiendo cómo es que seguimos con esto! ¡Nunca estas conforme! ¡Se nota que no sabes lo que conlleva estar en una familia! ─ en el momento en que no escuchó respuesta por parte de ella, supo que había dicho algo imperdonable. Él nunca le había hablado de esa forma, ni tampoco le había sacado en cara algo tan personal como era el hecho de que creció prácticamente sin padres y que no tuvo una infancia que podría considerar normal. Cuando vio el dolor en las facciones de su esposa, su semblante se suavizó; la furia se transformó en culpa y se sintió el hombre más desalmado de la historia. Como era de esperarse, en una pareja, se habían confiado intimidades, secretos, miedos y hasta episodios dolorosos en su vida. ¿Cómo pudo utilizar eso en su contra?

Sabía que debía disculparse, pero su orgullo fue más fuerte que él, por lo que, sin decir nada más, abandonó su hogar.

Con una sensación extraña al recordar ese episodio, Shikamaru Nara se colocó por primera vez en años, su chaleco táctico de jounin, mismo rango que obtuvo por petición de la problemática hace tanto tiempo atrás (exigencia con amenaza incluida).

Después de esa discusión, no volvió a casa. Shikadai pasó unos días después por la oficina del Hokage. En el momento, se sintió ofendido, pero luego se sintió orgulloso de ver como su hijo no titubeaba a la hora de defender a su madre.

Pase ─ dijo Shikamaru sin prestar mucha atención.

Su orgullo no le había permitido volver a casa y pedirle perdón a su esposa, por lo que, se había enterrado en trabajo y quedado en un hotel hasta nuevo aviso. Aquella tarde, partiría junto a Naruto a una misión diplomática y aun se debatía si ir y despedirse de su familia antes de partir, o tomar el viaje de manera reflexiva y enfrentarse a la situación que tenía con Temari al volver.

¿Shikadai? ¿Qué ocurre? ¿Ha pasado algo?

─ ¿Debe de pasar algo para que un hijo vea a su padre? ─ preguntó. El líder del clan Nara quedó estático ante su respuesta. Aquellos ojos idénticos a los de Temari reflejaban enojo.

─ ¿Qué te pasa? ─ dijo frunciendo el ceño

Escuché la discusión que tú y mama tuvieron hace días.

Shikadai, esto no te…─ el chico le interrumpió.

Eres mi padre y ya solo por eso te debo respeto, pero quiero que sepas que no apruebo lo que le dijiste a mamá, teniendo ella toda la razón ─ dijo. Shikamaru se quedó sorprendido. Su hijo no esperó por respuesta ─ Solo te digo que, si vuelves a hacer llorar a mamá, me convertiré en tu enemigo…─ El líder del clan Nara se paralizó por breves instantes; la idea de Temari llorando, le destrozó.

─ ¿Acaso ella te envió? ─ Shikadai lo miró serio.

No; ha pasado estos días encubriéndote, diciendo que hay que entenderte pues estás ocupado ─ dijo simplemente. ─ A pesar de que se ve claramente que sigue dolida por lo que le dijiste, algo muy cruel, en mi opinión...pero en fin…─ el joven Nara tomó la perilla de la puerta ─ que te vaya bien en tu misión, padre…

A veces, podía ser un verdadero idiota…

Aquella vez, fue cobarde y se fue de misión sin enfrentar a Temari. Esa vez, se enfrentaría a quien fuese para traer a su esposa e hijo de vuelta sanos y salvos. Se colocó su bolsa porta armas y entró sus confiables cuchillas de chakra en ella. Sus entrenamientos no eran tan frecuentes como en los tiempos de su juventud, pero, aun así, se mantenía en forma por si debía de proteger a su familia.

Nunca pensó que realmente necesitaría hacerlo en los tiempos de paz que vivían.


Encontrar a Choji fue una verdadera travesía y perdió mucho tiempo en la búsqueda, así que, mucho no le explicó antes de arrastrarlo a la torre del Hokage. Los antiguos compañeros de Shikamaru supieron que algo estaba realmente mal cuando llegaron y vieron la expresión en el rostro del Nara y, la vestimenta que llevaba puesto.

─ Temari ha sido secuestrada ─ fue la simple contestación del rubio ante las miradas interrogantes de sus colegas, quienes no hicieron nada por ocultar su sorpresa

─ ¿Por quién? ─preguntó el Akimichi

─ Por el clan Yagamu; un clan que había estado interesado en desposar a Temari tiempo atrás, con el fin de engendrar un hijo como sacrificio.

─ ¿Sacrificio? ─ esta vez fue Ino la que cuestionó.

─ Según la leyenda, un hijo con descendencia del Kazekage, debe ser sacrificado para invocar a Mondo-sama, y quien lo haga, tendrá poderes inimaginables...Claro está que solo es una leyenda…─ aclaró ─Debido a la complejidad de la situación, he decidido que esta misión de rescate será llevada a cabo por el antiguo equipo 10 ─ declaró Naruto ─ Choji, al ser enemigos de cuidado y sin saber exactamente cuántos son, necesitaremos tus habilidades para controlar a más de un individuo a la vez. Ino, por el estado avanzado de embarazo de Temari, necesito que estés a disposición si surge algún tipo de complicación; puedes llevarte cualquier medicina, herramienta u otro material de la bodega del hospital que creas necesitar. Shikamaru…─ dijo el Hokage, el estratega asintió lentamente como señal de atención ─ eres el líder de esta misión; no dejes que lo personal afecte tu juicio, ¿entendido? Es una misión del rango más alto ─ él solo asintió.

No había tiempo de avisar, ni de preparar más que lo indispensable.

─ ¡Esperen un momento! ─Shikadai, quien había estado esperando en el pasillo, entró al lugar. Observaba la escena con reproche. Estaba en riesgo la integridad de su familia y a él, ¿lo dejaban de lado? ─ Séptimo, ─dijo con determinación en su voz ─ asígneme a esta misión también.

─ Dai, esto no es un juego…─ reprendió Shikamaru. Ya era lo suficientemente mala la situación, como para arriesgar también a su primogénito.

─ Ya lo sé, ─ dijo el menor ─ pero mamá y el bebé están en peligro y no pienso quedarme de brazos cruzados.

─ Shikadai…─ advirtió nuevamente el líder del clan Nara.

─ Prometo no estorbar, séptimo… ─ volvió a decir hacia Naruto, ignorando el reclamo de su padre.

Naruto, Choji e Ino observaron a Shikamaru, expectantes. Su hijo era muy maduro para su edad, y confiaba en que se comportaría a la altura de la situación, pero seguía siendo un niño y no quería exponerlo a algo que podría afectarlo después.

Mendokusai

─ ¿Que se le va a hacer? Es hijo de Temari; incluso si le digo que no, va a encontrar la forma de ir. ─ Shikadai sonrió ─ Irás con la condición de que acatarás todas mis órdenes y te mantendrás al margen, ¿entendido? ─ él asintió.

─ No se diga más ─ declaró Naruto ─ Equipo Ino-Shika-Cho y Shikadai, su misión comienza de inmediato.


Mientras se preparaba para la misión más importante de su joven vida, Shikadai no podía evitar pensar en cómo sería su vida si su madre no volvía a casa. El primogénito del matrimonio Nara quería verla nuevamente y conocer a su hermano, especialmente, después de todo lo que tuvieron que pasar para llegar a donde estaban.

Un fuerte golpe le había despertado.

Alarmado, el niño acudió al lugar donde sus padres parecían estar discutiendo y desde las sombras, presenció todo el espectáculo. Shikadai nunca había sentido tanto rechazo hacia su padre en su corta vida. Él, al igual que su madre, esperaron el día de su cumpleaños con ansias, para al final, irse a la cama con un sentimiento de decepción que no había sentido antes. Sabía que el trabajo de su padre era uno de los más importantes, pero maldición…solo pidió su atención por un día. Luego de lo que pasó en los exámenes chunin, se dio cuenta de que no podía dar por sentado las cosas. Cuando no lograba localizar a sus padres entre el caos, sintió verdadero terror de haberlos perdido y por eso, cuando se reencontró con ambos en la comodidad de su hogar, los abrazó ante la extrañada mirada de ambos, pero no le importaba; estaba realmente feliz de que estuviesen los tres sanos y salvos. Por eso, esperó su cumpleaños con ansias, pensando que una cena familiar no sería tan difícil de complacer, pero su padre le probó lo contrario. Llegaba a casa y lo primero que hacía, era desviar culpas y encima, herir a su madre con sus palabras. Esperaba que se disculpara, de rodillas si era necesario, porque si no lo hacía por voluntad propia, él lo obligaría a hacerlo.

Escuchó como la puerta de entrada se cerraba.

Incrédulo, pues no podía creer que su padre había tenido el descaro de irse, Shikadai se asomó a través del pasillo y confirmó que, efectivamente, su padre no estaba. El joven Nara observó cómo su madre, luego de lo que le pareció una eternidad, tomaba asiento y bajaba la cabeza mientras apretaba fuertemente los puños

Lo que pasó después, era de los sucesos que más odiaba presenciar: su madre estaba llorando.

Se paralizó. No sabía qué hacer. Era una situación totalmente desgarradora para él y aunque sentía el incesante impulso de acercarse a ella y, por lo menos, abrazarle, algo lo retenía y era el miedo a empeorar las cosas. Su pequeño debate mental duró más de lo que estimaba, pues se sobresaltó al escuchar como su madre se ponía de pie. Se apresuró a llegar a su habitación y fingió que dormía. Momentos después, escuchó como la puerta de su habitación se abría y el dulce aroma de su madre inundaba el lugar. La escuchó acercarse hacia él, y como siempre hacia, revisó las ventanas y se aseguró de que estuviese bien cobijado, pero esa noche, la sintió sentarse a un lado de su cama y acariciar su cabello. Usualmente, le deseaba 'buenas noches' y le regalaba un beso en la frente o en la mejilla, dependiendo de la posición en que estaba; él sabía que tenía que ver con la discusión que acababa de presenciar.

Mi pequeño Dai…─ susurró. Su voz no se escuchaba como siempre y eso solo hizo que el niño maldijera mentalmente a su padre. ─ Lo siento…

¿Había creído las palabras de su padre? ¿Cómo podía hacerlo? Por más problemática que fuese, su madre, para él, era la mejor del mundo y nunca la cambiaría.

Temari depositó un suave beso en la mejilla de su hijo, para luego salir de la habitación, sin saber que, al igual que ella, Shikadai pasaría la noche sin dormir. Al día siguiente, parecía que nada había pasado, pero el pequeño Nara sabía que tras la sonrisa amable que le dedicó su madre en el desayuno, seguían ocultas las palabras hirientes de su padre. Esperaba que se disculpara rápido o tendría que hacerle una visita a la torre del Hokage.

Su padre no fue la persona más inteligente en ese entonces, pero le demostró que había aprendido de sus errores y que su familia era su prioridad más importante. Él pensaba lo mismo y juraba que le ayudaría y traerían a los miembros restantes de su familia con bien a casa; los cuatro debían estar juntos.


─ Oye, tú…─ llamó Shozuke a uno de los guardias del lugar. Contándolo a él, el clan solo contaba con unos quince miembros y necesitaba a Mondo-sama para seguir con él mismo; todo debía salir perfecto ─ ¿cuándo vuelven los mensajeros con el…recurso?

─Se calcula que, en unas seis horas, mi señor ─ ese niño debía nacer lo más pronto posible. ─ el líder giró hacia Temari quien se encontraba combatiendo el cansancio lo mejor que podía.

─ Hubiese sido más fácil, si hubiese aceptado ser mi esposa y tener al niño como ofrenda voluntaria; tenía que irse a casar con otro…─ Por más que fuesen planes ligados a su clan, Shozuke no podía negar que parte del plan era movida por cierto deseo de venganza. Los hermanos de la Arena, especialmente, la hermana mayor, debían pagar; habían exterminado casi por completo a su clan y dejado su cuerpo seriamente lastimado, sin mencionar, que la rubia había destruido cierta parte de su orgullo y ego...

─ ¿Qué pasa si no funciona? ─ el hombre se encogió de hombros.

─ Si no funciona, tendremos que sacarle al niño a la fuerza…─ dijo con notorio rencor.

Si tenía que recurrir a ese método, se aseguraría que fuese una verdadera tortura para la rubia; pagaría todas las que le hizo de una vez.


Hola! Reportándome con un nuevo capítulo. Me ha tomado más tiempo de lo normal en subirlo debido a que había cosas que no decidía si debían ir en este capítulo o dejarlo para el próximo, por lo que, el proceso hizo bastante largo. Pero, en fin, espero que el capítulo haya sido de su agrado. Gracias a: Coeli Nara y Shirae y por sus reviews y también a los que se han unido a través de los favs y follows; significa muchísimo.

Como siempre, espero leerlos.

Sin más que decir,

Cuídense,

Bye!