NARUTO y sus personajes NO ME PERTENECEN. Solo hago esto por diversión y para su entretenimiento.
Su equipo estaba en las enormes puertas de Konoha mientras él, Shikadai y Mirai permanecían en silencio a unos pasos de ella. La preocupación en el rostro de los dos últimos era evidente y por más que pensara en qué decir para animarles, no podía; tenía miedo de no ser capaz de controlar su propia preocupación.
─ Shika Onīsan─ llamó la Sarutobi con ese apodo que solo utilizaba cuando estaban solos ─ Traigan a Temari Onēsan de vuelta, por favor ─ Podía notar que le molestaba no haber sido asignada a dicha misión, teniendo en cuenta lo cercana que era ella a su familia. Para ella, Temari de verdad era una hermana mayor a la que le contaba de todo y con la que se aliaba para hacer todo tipo de cosas. Y tenía miedo, cosa muy rara en ella.
─ Eso haremos; mantente al pendiente junto a Naruto por si surge alguna novedad ─ ella asintió
─ Cuídense mucho, por favor…─ les dijo a los dos, pero observando al menor de ellos, haciendo que Shikadai frunciera el ceño y Shikamaru sonriera de medio lado. Temari y su bebé debían formar parte de ese cuadro.
Aunque no lo admitiese, Shikadai se sentía algo nervioso. Era la primera vez que iba a una misión de tan alto rango. Le calmaba un poco el estar entre conocidos, pero seguía siendo un primerizo.
─ Pendiente a la llamada, Shikadai ─ dijo Shikamaru de improvisto. Gaara y Kankuro acordaron llamarles cuando terminaran de revisar las antiguas instalaciones del clan Yagamu para avisar de la situación. Como Shikadai era el que más sabia gestionar el aparato tecnológico, Ino-Shika-Cho decidió enconmendarle esa responsabilidad.
─Si! ─ respondió
─ Vaya; Shikadai es más servicial que tú a esa edad, Shikamru ─ comentó la rubia.
─ Cállate, Ino… ─ el joven Nara sonrió ante la pequeña conversación que surgió entre el equipo que precedió al suyo. Aun podía sentir la preocupación en el ambiente, pero por lo menos, eso lo hacía más llevadero. Iba tan ensimismado en sus cavilaciones que se sobresaltó al sentir la vibración en su pantalón
─ ¡La llamada! ─ ante lo dicho por el chico, el equipo se detuvo de improviso y se giró hacia el joven Nara, quien recibió la llamada y la puso en alta voz. ─ ¿Tío Gaara?
─ ¿Shikadai? ¿Qué haces...?
─Eso no es importante─ intervino Shikamaru ─ ¿Han averiguado algo?
─ Puede ser...entre las ruinas del clan, encontramos unas coordenadas que creemos son de facilidades: una cerca de Suna y otra cercana al lugar de la leyenda; Kankuro ha partido a la que se encuentra en nuestras inmediaciones; sugiero que ustedes vayan a la restante.
─Danos las coordenadas ─ Shikamaru tomó el mapa y ubicó el lugar que le indicó su cuñado. ─ Nos dirigiremos allá de inmediato. ─ Gaara asintió.
─ Temari es fuerte; no dejará que nada le pase al bebé
─Lo sé…
Y con eso, dio por terminada la llamada.
Habían partido al atardecer. Tenían viajando horas sin descanso, hasta el punto de que el sol volvería a salir pronto.
─ Vamos a descansar unas horas ─ declaró Shikamaru, deteniendo su andar.
─ Pero…─ comenzó a decir Shikadai. Al ver que su padre lo decía en serio, decidió obedecer ─ está bien…
En un abrir y cerrar de ojos, tenían una improvisada fogata instalada. El lugar que Gaara había señalado, estaba a día y medio de distancia, por lo que, había un margen de tiempo en cuanto al día que la leyenda comentaba. El equipo tomaría descansos de dos horas para continuar el viaje.
─ No te preocupes, Shikadai; ya casi llegamos ─ animó Ino ─ unas pocas horas de descanso y llegaremos antes de que lo notes ─ él solo asintió. La rubia le sonrió dulcemente antes de alejarse para dejar a padre e hijo conversar con tranquilidad.
Shikamaru nunca tenía dificultad para iniciar una conversación con su hijo, pero en esos momentos, no encontraba como abordarlo.
─ Tengo miedo…─ Shikamaru observó a su hijo un tanto sorprendido. Era muy extraño escucharlo hablar abiertamente de sus sentimientos, después de todo ni él ni Temari eran expertos en eso.
─ Te dije que la misión…
─ No me refiero a la misión…─ dijo─ Papá... ¿y si no llegamos a tiempo? ¿Cómo haremos si perdemos a mamá... o al bebé? ¿O.…a ambos?
Shikamaru quedó mudo por unos instantes. ¿Cuantas veces desde que supo de su embarazo había pensado en aquello? Pánico lo invadía al pensar en la mínima posibilidad de perder a su problemática y en esos momentos más, ante la posibilidad de perder a su hijo no nacido también, pero tenía que ser fuerte por Shikadai.
─ No los perderemos…
─ Papá…
─ Es de tu madre que estamos hablando; hasta cierto punto me preocupa más el bienestar de sus secuestradores. ─ una pequeña sonrisa surcó los labios del chico. Shikamaru se acercó a su primogénito y se sentó a su lado, abrazándolo con camaradería ─ vamos a traerla a casa, Dai ─ por más que intentase ocultarlo, la debilidad de su hijo era su madre y mucho más, después del incidente de meses atrás.
─ A veces ella es...problemática, pero...así la quiero…─ respondió sinceramente ─ Sé que todo lo que hace, lo hace por nuestro bien, aunque a veces tu y yo no sepamos apreciarlo.
─ De verdad que eres maduro para tu edad…─ respondió orgulloso ─ Trata de descansar un poco, partiremos pronto ─ dijo, levantándose y alejándose unos pasos para acostarse sobre una manta.
Él sabía que Shikadai, al igual que él no dormiría, aunque se lo ordenase; por lo menos no hasta que Temari estuviese con ellos.
─ ¿De verdad crees que voy a ingerir algo que tú me ofrezcas? ─ el hombre la miró enojado
─ Tu y yo sabemos que, si no comes dañaras al bebé… ─ respondió ─ Necesito al niño, así que, por más que quiero hacerte daño, deberé esperar…─ Shozuke colocó la bandeja a su lado y abandonó el lugar. Temari observó cómo su centinela cerraba la celda; dirigió su mirada hacia los alimentos que le había traído. Se trataba de un simple caldo de lo que parecía ser pollo con un zumo que intuía era de naranja. Estaba hambrienta, pero desconfiaba de lo que podría contener; ya una vez la había emboscado con algún tipo de droga, pero siguiendo su lógica, debería ser seguro, después de todo, no podía arriesgar la integridad de su bebé porque lo necesitaba.
Además, necesitaba energía; como no contaba con su abanico, tendría que hacer los ninjutsus sin él. Con el tiempo que tenía allí, había estudiado sus alrededores y como la estratega que era, ya tenía un plan en proceso. Por lo que había visto, escapar por la única puerta de la habitación estaba totalmente descartado; los pasos de las personas que salían, tardaban un minuto para desaparecer, lo que le daba a entender que el pasillo era inmenso y que, posiblemente, existiesen diferentes caminos; su movilidad estaba muy comprometida, además de que corría el riesgo de perderse. Su escapatoria más factible era el muro que sostenía su espalda en esos momentos. Al estar apoyada en él, podía sentir los sonidos y las vibraciones del exterior, además de que supo que no era especialmente, grueso, por lo que, un ninjutsu, incluso con poco chakra, podría derrumbarlo, pero aun no tenía suficiente como para eso. No le quedaba de otra que esperar. Mientras lo hacía, utilizaba una técnica que Sakura le había enseñado años atrás cuando esperaba a Shikadai y que le había recordado cuando anunció su segundo embarazo, y consistía en transmitirle parte de su chakra al pequeño en su vientre para agregar una especie de barrera que le protegiera de impactos fuertes; toda kunoochi, por su estilo de vida, debía aprenderlo por si acaso. Y aunque Temari sabía que esto atrasaba sus planes, era un retraso necesario.
Desde pequeños, los hermanos Sabaku No aprendieron a controlar sus emociones para que el enemigo no tuviera ningún tipo de oportunidad de utilizarlos en su contra y funcionaba… la mayoría de las veces. Mantenían un silencio tenso, como siempre pasaba cuando el bienestar de Temari se encontraba en peligro. Odiaban cada momento de la situación y es que, aunque la rubia era la mayor de los tres, era la más sobreprotegida. Era la princesa de su Reino, una flor que debían de cuidar...Por eso, al ver aquella insignia, el pánico se apoderó de ellos, al recordar aquella fatídica noche donde casi la dañan de la peor manera bajo sus narices.
─ ¿Que ha pasado? ─ preguntó Baki llegando a la habitación, guiado por el estruendo escuchado hace minutos ─ ¡Temari! ─ dijo arrodillándose frente a los hermanos ─ Gaara, ¿qué le pasó? ─ pero el kazekage no respondía. Baki, trató de tomar a la alumna que consideraba su hija en brazos, pero Gaara no le dejó. ─ No le haré daño…─ él le observó por unos instantes, pero no la soltó.
─ Kankuro fue por ayuda…─ fue su simple respuesta. El sensei podía contar con una mano las veces que vio a Gaara con esa expresión perdida en el rostro; el miedo plasmado en su mirada. Temari no solo era su hermana mayor, era una de las únicas personas en la vida del kazekage que jamás se atrevió a tratarle como un monstruo. Él la amaba y Baki sabía que no había forma, por lo menos, de momento, de que dejara que alguien más la tuviese, así que, tuvo que revisar los signos vitales de la rubia ante la atenta mirada del joven.
─ Partiré de inmediato, Gaara ─ el pelirrojo solo asintió, viendo como su hermano se alejaba del lugar. Tal vez no lo demostrara, Kankuro tampoco lo hacía, pero estaban aterrados ante la posibilidad de perder a Temari y al pequeño que esperaba: su segundo sobrino o sobrina.
Ver a Teamri inconsciente e indefensa en una cama, era una vista extraña. A ambos lados de la cama, ambos hermanos observaban a la rubia como pidiendo que despertara. Ya había pasado un día y seguía igual. Por más que los ninjas médicos dijeran que solo era cuestión de tiempo para que su organismo expulsara la droga, Kankuro estaba a punto de maldecir a todo el maldito mundo que le dijese que eso era normal.
─ Deberías decir algo...es extraño verte tan callado…─ intervino el kazekage.
─ No creo que sea un momento de celebrar…
─ Estoy de acuerdo, pero tal vez, si dices algo estúpido o riñes con ella, se despierte...no le gusta perder un argumento contigo…
Por más que Gaara fuese la máxima autoridad de Sunagakure, momentos y comentarios así le recordaba que seguía siendo su hermano menor y como es natural, esperaba que los mayores resolvieran la situación de cierta manera.
─ Hay que escuchar cosas, eh… ─ respondió. ─ Créeme, que, si eso influyera, estaría despierta entregando abanicazos a diestra y siniestra por estar de quejicas a su alrededor ─ ambos sonrieron débilmente, pero al final, no fue suficiente para aminorar la carga de la situación.
─ Me siento culpable; debí ver sus intenciones y no dejar que se quedara… ─ Kankuro sabía que eso no era verdad. Gaara solía culparse por todo lo que pasaba a su alrededor y eso no era algo que agradase al Sabaku No
─No es tu culpa…
Esa respuesta vino como un susurro, pero para los hermanos Sabaku No fue como si un peso se quitara de encima
─Onēsan…─ dijo Gaara. Eran contadas las ocasiones en la que la llamaba así.
─Hola… ─ Tanto Kankuro como Gaara se acercaron para quedar frente a ella. ─ No me miren así; ni que me estuviera muriendo…
Esperó algún comentario mal sonante de Kankuro y un simple asentimiento de Gaara, pero para su sorpresa, sus hermanos se abalanzaron sobre ella en un abrazo. Decir que estaba sorprendida era quedarse corto; los dos se aferraban a ella como si su vida dependiese de aquello mientras temblaban levemente.
─Sé que te gustan las bromas pesadas, pero te has pasado…─ dijo Kankuro. Temari solo pudo abrazarlos mientras sonreía tiernamente ante lo antes dicho.
No podían darse el lujo de perderla; no sabían que harían si Temari no volvía a casa.
Temari se sobresaltó al sentir pasos acercarse en la oscuridad. Tomando como referencia la cena que le habían traído, calculaba que apenas estaba amaneciendo, o por lo menos eso intuía pues al haberse quedado dormida, perdió la noción del tiempo.
─ ¿Esta despierta, princesa? ─ como odiaba que la llamara así…
─ ¿Qué quieres, imbécil? ─ él sonrió, lo que causó un escalofrío en la rubia.
─ Pues…─comenzó a decir. La princesa del viento observó cómo dos guardias se acercaron a la celda junto a un anciano con bata blanca. No lo demostró, pero estaba aterrada y más al ver como todos los presentes ingresaban al lugar; la rubia tocó su vientre de manera inconsciente. ─ vinimos a hacer un chequeo de rutina…─ su intento por levantarse fue en vano. Los guardias se arrodillaron a cada lado y tomaron a la rubia de los brazos.
─ ¡Suéltenme! ─ expresó forcejando.
─ Le recomiendo que no haga movimientos bruscos; en su estado avanzado de embarazo, el bebé se podría ver afectado…─ respondió el anciano. Sin pedir permiso, el anciano comenzó a inspeccionar su abultado vientre.
─ ¡Quíteme las manos de encima! ─ chilló furiosa.
─ Tranquila, soy un ninja medico
─ ¡Eso no me tranquiliza en lo más mínimo! ─ respondió. Los guardias que la mantenían prisionera, afianzaron su agarre sobre ella, imposibilitándole cualquier movimiento
─ Tranquila...están en buenas manos…─ se burló Shozuke ante la furiosa kunoichi. Temari no pudo hacer mucho mientras el medico parecía comprobar la integridad de su embarazo; se acercó a su vientre y pegó su oreja al mismo, en un intento de escuchar los latidos del bebé. La Nara supo que este médico era de los locales que aparecían en aldeas pequeñas y que no tenían ni la mitad de los conocimientos que los de Konoha.
─ Todo se escucha en orden; podemos proseguir...
─ ¿Proseguir? ¿De qué…? ─ pero Temari no pudo terminar la oración. El anciano reunió una especie de chakra en su mano y lo presionó sobre el vientre de la rubia, quien chilló con sorpresa y cierta carga de incomodidad. ─ ¡¿Qué hizo?!
─ Di un estímulo para que entraras en labor de parto. ─ Temari abrió los ojos en pánico.
El médico y los guardias se alejaron de ella, para luego salir de la celda. Shozuke se mantuvo allí, mirándola con burla y con claro sentido de superioridad sobre la mujer, quien ahora se encontraba con sus dos manos sobre su vientre. Al final, el hombre se acercó a ella, arrodillándose y tomando su rostro bruscamente con una mano
─ Como hay algo de tiempo, le dije que te diera solo impulso para verte pasar por un parto largo, doloroso y posiblemente mortal para ti ─ respondió ante la mirada de odio que le profesaba la rubia. Temari sintió una molestia en su bajo vientre y no pudo disimular la irritación en su rostro ─ Me encanta esa expresión de dolor; esto será divertido ─ y, sin previo aviso, le propinó una bestial bofetada a la rubia. Satisfecho consigo mismo, se incorporó y se alejó de ella, dejando a la señora Nara con un notorio moretón en su mejilla y un trabajo de parto iniciado.
─ Shikamaru, apúrate….
Hola! Reportándome con un nuevo capítulo. Espero que el capítulo haya sido de su agrado. Gracias a: Shirae por el review y también a los que se han unido a través de los favs y follows; significa muchísimo.
Como siempre, no sean tímidos; ¡espero leerlos! Ayuda mucho a la hora de preparar el siguiente capitulo.
Sin más que decir,
Cuídense,
Bye!
