NARUTO y sus personajes NO ME PERTENECEN. Solo hago esto por diversión y para su entretenimiento.
─ ¡Sakura! ─ llamó en cuanto entró al hospital.
─ Gracias al cielo que llegaste…─ respondió con preocupación en su voz.
─ ¿Dónde está? ¿Qué pasó? ─ respondió frenético. Estaba lleno de polvo, con algunas hojas entre sus ropas. Había llegado junto a Naruto al lugar donde se llevaría a cabo la misión diplomática cuando recibió aquella llamada; no podía esperar por el transporte del Hokage cuando la frase: "Necesito que vengas; Temari está en estado crítico en el hospital" había paralizado cada fibra de su ser.
─ Shikadai la encontró ardiendo en fiebre, inconsciente y alrededor de unos pedazos de cristal…─él palideció.
─ ¿Ella trató de…?
─ ¡No! ─ respondió rápidamente ─ Ella no atentó contra su vida; ¿crees a Temari capaz de eso? ─ preguntó con reproche.
─ ¡Es que no entiendo qué pasó! La última vez que la vi estaba bien…
─ O aparentaba estar bien…─ el Nara quedó de piedra─ Shikamaru, ella tiene una septicemia originada por una neumonía. ─ explicó Sakura ─ Está al borde de un choque séptico: debe tener días enferma…─ la declaración le cayó como balde de agua fría. Sentía que parte de esto era su culpa; por su constante ausencia. Temari se encargaba de Shikadai, lo sustituía como su representante en asuntos de clan, iba a misiones, era representante de Suna en ciertos asuntos, se encargaba de la casa...ella lo hacía todo y conociéndola, debió de haber renegado su salud a segundo plano
─ Pero... ¿estará bien? ─ ella le observó con tristeza.
─ Si te dije que vinieras, es porque no lo sé, además…─ comenzó a decir ─ la situación es más complicada por el embarazo. Las medicinas…─ Shikamaru puso su mano sobre el hombre de la pelirrosa, atónito y con un nuevo sentimiento de desesperación en su ser ─ ¿Shikamaru?
─ Ella está…─ debía ser una pesadilla.
─ Así que tú tampoco lo sabías…
─ No solo la vida de su problemática estaba en riesgo, la de su pequeño también…
─ ¡Shikamaru! ─ chilló Ino, trayéndolo a la realidad ─ !Baja de las nubes!
─ Estoy aquí, mujer; solo pensaba.
─ ¿En qué?
─ En que avanzaremos hasta que el sol se oculte; descansaremos otro par de horas y seguiremos camino de noche ─ respondió ─ es arriesgado andar en la oscuridad, pero para llegar al amanecer, tendremos que hacerlo. ─ razonó. Si fuese por él, no haría ningún tipo de pausa e iría directo a su destino, pero sabía que eso sería contraproducente si llegaban a tener a algún tipo de enfrentamiento. ─ Sigamos…
─ ¡Hai! ─ respondió el equipo.
Por más que lo negara, sus recuerdos lo estaban envolviendo por completo
Shikamaru hizo algo que hace mucho tiempo no hacía: Fumar. La situación lo estaba superando con creces...Le dijo a Sakura que le diera un momento antes de permitirle entrar al lugar donde estaba su familia, porque sí, toda su familia estaba allí, ya que, Shikadai, no se había apartado de Temari. Por más que Sakura y los demás ninjas médicos trataron de persuadir al joven Nara, se negó a dejarla sola, cosa que lo enorgulleció profundamente, pero también le obligaba a calmarse antes de enfrentarlo, organizando sus ideas en el proceso.
Suspiró con tristeza.
¿Por qué Temari no le dijo que estaba embarazada? ¿En tan malos términos estaban para ese gigantesco error de comunicación? ¿Acaso pensaba que él no querría a ese bebé? Negó con la cabeza. Su problemática nunca hubiese puesto en riesgo la vida de su bebé así; estaba convencido de que ella tampoco sabía de su estado.
Le dio una última bocanada al cigarro, para luego apagarlo. Caminó nuevamente por las instalaciones del hospital y se dirigió a la habitación donde Sakura le dijo estaría su familia.
─ Tranquilízate, Shikamaru…─ se dijo a sí mismo. No podía permitirse derrumbarse frente a su hijo. Giró la perilla y, como esperó, su corazón se estrujó al verla así, más aun, al ver como su hijo se aferraba a ella como si temiera que fuese a desaparecer. La imagen que veía de su fuerte y aguerrida kunoichi fue un golpe directo: las vendas en sus brazos y rostro, donde los vidrios de la jarra rota sobre la que se desplomó, le habían herido, los cables se incrustaban en sus brazos, la máscara le brindaba el oxígeno que le hacía falta…Estaba aterrado, pero quería mantener la fe, tenía que confiar en su esposa.
Después de todo, Temari era luchadora por naturaleza.
─ Me sorprende verte aquí…y oliendo a cigarro…─ Shikadai ni siquiera volteó a verlo. Su comentario inicial le hirió bastante.
─ Claro que vendría y…lo siento… ─ el niño se mantuvo en silencio por unos segundos.
─ Tenía mis dudas al ver cómo te fuiste de viaje con la clara intención de no despedirte de nosotros; si no es por Boruto, no me entero
─ Lo siento…─él solo negó.
─ Ya no importa…─ Shikamaru tomó una silla cercana y se sentó en el lado opuesto a su primogénito y lo imitó, tomando la mano libre de su problemática. Se sentía tan culpable de pensar que se desplomó, totalmente sola en su hogar, pensando que él era infeliz con ella. Como quisiera poder retractarse de sus crueles palabras. ─ ¿Sabes? Yo tampoco soy muy inocente en ese aspecto.
─ ¿A qué te refieres?
─ A veces...no soy el mejor de los hijos…─ dijo con culpa ─ Soy muy desconsiderado con ella y hasta a veces mal agradecido ─ admitió y Shikamaru no pudo contradecirle. Shikadai era igual a él a su edad, por lo que, podría llegar a ser bastante grosero y hasta odioso cuando se trataba de recibir afecto y, lamentablemente, Temari era una madre cariñosa y afectuosa. Por más que ella no lo demostrara, los rechazos del niño le dolían. ─ Mamá es problemática, pero se preocupa por nosotros y siempre hace todo para que estemos bien…
Como odiaba ver a su muchacho triste.
No mentía cuando decía que Temari y Shikadai eran su debilidad.
─ Estará bien, Dai; tu madre es extremadamente fuerte…
─ ¿Y el bebé, papá? ¿También lo es?
─ Shikamaru ─ el Nara observó a su mejor amigo. Había acelerado el paso para colocarse a su lado ─ Sé que es difícil en esta situación, pero debes concentrarte
─ Lo estoy
─ Tu y yo sabemos que no. ─ respondió ─ No puedo decir que entiendo que pasa por tu cabeza en estos momentos, pero sé cómo eres cuando tus emociones te controlan; debes pensar que Shikadai está aquí y te necesita al cien por ciento ─ Shikamaru suspiró.
─ Chōji, sabes todo lo que Temari y yo hemos pasado…
─ Lo sé, pero…
─ Cuando perdimos aquel embarazo, la tristeza y la culpa que Temari sintió fue tan devastadora que de verdad pensé que no valía la pena volver a intentarlo, pero… ─ un nudo se le instaló en la garganta─; hemos luchado por este bebé, como familia, incluso cuando estuvimos a punto de perderlos a ambos meses atrás, no dejó de luchar. ─ explicó. Sentía el ardor en sus ojos ─ Necesito recuperarla; la necesito...a ella y a mi bebé. ─ no sabe cómo lo hizo, pero aguantó las lágrimas.
Solo por Shikadai
─Ino y yo estamos aquí y sabes que daremos todo para traer a Temari y al bebé con bien, pero por favor, no tomes toda la responsabilidad para ti solo; somos un equipo. ─ el simplemente asintió.
─Trataré… ─ respondió.
Nadie podía entenderlo si no había estado en su situación.
A base de puro instinto, había logrado salir de la cama. No entendía como un simple resfriado evolucionó para ser algo tan debilitante. ─ Maldición…─ susurró mientras se apoyaba de las paredes. La cabeza parecía querer estallarle, su cuerpo completo dolía en agonía, estaba mareada, sentía que su corazón se saldría de su pecho y a duras penas podía respirar; sabía que algo grave le ocurría.
Habían pasado cinco días desde aquella pelea y no tenía noticias de él. Había aparentado que todo iba bien para que Shikadai no se preocupase, además de atender los asuntos del clan y los suyos propios de kunoichi. No había estado ni comiendo ni durmiendo bien, por lo que, intuía que eso debía haberle dado fuerza a lo que ella sabía había evolucionado más allá de un simple resfriado ─ ¿Shikadai? ─ llamó en un susurro con la esperanza de que estuviese aun en casa, pero fue en vano. Deambuló prácticamente a ciegas, tratando de llegar al teléfono para pedir ayuda; por más orgullosa que fuera, debía admitir que no podía sola con lo que sea que tenía.
No llegó lejos.
El sonido de vidrio romperse cerca de ella, le hizo perder la concentración, haciendo que su apoyo fallara y cayera sobre el objeto no identificado que, al parecer, ella había roto. Gimió al sentir los pequeños cristales abriéndose paso a través de su piel. Intento levantarse, pero no pudo; su cuerpo no le respondía y por más que lo intentó, no pudo evitar que la oscuridad comenzara a envolverla.
─ Shika…maru…─ fue su último suspiro antes de perder a la conciencia.
Se sentía exactamente igual de indefensa como aquella vez.
Una ligera contracción trajo a Temari a la realidad. Las leves molestias del principio se transformaron en pequeñas contracciones que se hacían notar. Rogaba para poder escapar antes de que entrara realmente en labor de parto; no podía permitir que se llevaran a su hijo.
─ Hola, princesa…
─ Imbécil…─ respondió a la figura de pie en la entrada de la celda
─ Tan aguerrida como siempre…─ Shozuke entró al lugar y se agachó frente a ella, tomando su rostro fuertemente ─ Hubieses sido la mujer perfecta para mí; te hubiese domesticado...todo un reto…─ la rubia observó cómo el rostro del hombre se acercaba peligrosamente al suyo, por lo que, por instinto, le propinó un fuerte puñetazo en la mejilla derecha. El hombre enfureció, por lo que, sin pensarlo demasiado, le devolvió el golpe, provocando un chillido de dolor en la mujer. Volvió a tomar su rostro con más salvajismo. ─ Te he dicho que no te equivoques; no me hagas perder la paciencia ─ Temari le devolvió la mirada, desafiante y sin una pizca de miedo; no se mostraría débil ante ese patán. ─ Vas a hacer que se me olvidé tu estado…─ se alejó de ella y desapareció a través del pasillo.
La kunoichi podía saborear la sangre en su boca. No dudaba que tuviese varios moretones en su mejilla, en brazos y piernas pues el hombre se había encargado de usarla como bolsa de boxeo, cuidando de nunca golpearla en o cerca del vientre. Ella sabía que seguía resentido por lo que había pasado tiempo atrás y más aún porque, a pesar del poder que tenía ante ella en esos momentos, Temari no había demostrado en ningún tipo de intención de dar su brazo a torcer; no había rogado, ni suplicado...nada y eso no le agradaba al líder del clan.
─ Maldito idiota…─ susurró la rubia. Respiró hondo y procuró tranquilizarse; su bebé no debía sentir ningún tipo de estrés por ese indeseable.
No había reunido el suficiente chakra como para escapar, por lo que, no le quedaba de otra que esperar, a pesar de que sabía que sería peor. Esos lunáticos habían iniciado el trabajo de parto y el dolor incrementaría gradualmente con el tiempo.
No le quedaba otra alternativa que seguir aferrándose a la esperanza de que debían estar buscándola. Su vago debía estar moviendo cielo y tierra para encontrarlos, así que, ella también pondría de su parte. Después de todo lo que había pasado con Shikamaru en la búsqueda del segundo hijo, ella no podía permitir que algo le pasara a su bebé.
Al escuchar el sonido de la puerta, Temari despertó. Con cierta pereza, la cual juraba había adquirido de su esposo, se sentó en la cama. Realmente, se sorprendió de escuchar a su marido llegar, pues con todo lo acontecido en los últimos meses con la reconstrucción de todo el desastre que fueron los exámenes chunin, vivía prácticamente en la Torre del Hokage.
Sintió el peso de Shikamaru en su lado del colchón, seguido de un tierno beso en su cuello.
─ ¿Shikamaru? ─ pero él la silenció.
─ Solo un minuto…─ respondió. Podía ver su sonrisa a través de la oscuridad. ─ Ahora sí ─ se acercó a la mesita de noche y le extendió algo que al principio no supo identificar ─ Feliz casi cumpleaños, problemática. ─ Temari parpadeó, incrédula ante lo que escuchaba.
─ ¿Tu…?
─ Tardé más en llegar porque no encontraba tus castañas favoritas; tu verdadero regalo te lo daré mañana ─ respondió, extendiéndole el pequeño paquete. La rubia se sentó en la cama, aun anonadada. Simplemente no podía creer que lo recordó. Sonrió. Acarició el rosto del Consejero con ternura y sin poder evitarlo, lo besó en los labios. No era el más romántico de todos (ella tampoco lo era), pero se encargaba de demostrarle cuanto significaba para él, a su manera ─ Problemática, vas a tener que detenerte si quieres dormir esta noche…─ ella sonrió con ganas. Por más que fuese un genio, Temari tenía la capacidad de ponerlo en jaque con tan solo un beso.
─Una noche que no durmamos no hará daño…─ respondió pícaramente. Hacía tiempo que no tenían intimidad y ella no pensaba desperdiciar la ocasión. Lo tomó del cuello y sin dejarlo reaccionar del todo, lo arrastró hacia el abismo de la lujuria y el deseo.
No se preocuparon por lo que el día después podría traer; había pasado tanto tiempo desde que compartieron cierta intimidad como pareja sin las prisas. Ambos sintieron algo diferente en aquella ocasión, como si fuese la primera vez que se encontraban luego de años de no verse, hambrientos por amar al otro y demostrarle que nada había cambiado con el tiempo. Shikamaru se tomó su tiempo, haciéndole recordar por qué no podría amar a otro hombre en su vida; Temari lo consintió, validando el por qué él había caído rendido a sus pies tantos años atrás.
Ambos sabían que algo cambiaría después de aquella noche.
A la mañana siguiente, aun con los ojos cerrados, Temari sonrió al sentir una sutil caricia en su rostro.
─ Vaga…─escuchó que le dijo, haciendo que abriera el par de orbes aquamarina: un sonriente Shikamaru le recibió.
─ Eres realmente apuesto con el pelo suelto.
─Tu eres ardiente de todas las maneras…─ rebatió. Se acercó a ella y le besó tiernamente ─ Feliz cumpleaños, princesa. ─ tomó algo entre las sábanas y lo colocó entre ellos para que Temari pudiese verlo.
─ Eso es…
─ Lo mandé a hacer después de los exámenes chunin; todo lo ocurrido me hizo reflexionar ─ Temari observó la pulsera que contenía dos dijes: las insignias de Konoha y Suna ─ Recordé cómo eran las cosas hace tiempo atrás. Konoha y Suna se unieron de una manera insospechada en tiempos tensos y nosotros somos la prueba de aquello ─ dijo ─ Nuestra familia no pertenece solamente al clan Nara y a Konoha, también lo hace a Sunagakure y a los Sabaku No; nuestro hijo es ciudadano de dos naciones a las que ama. Sé que tú también recordaste los tiempos de guerra y tu papel en la misma; supuse que te sentirías nostálgica, así que, pensé que un pequeño presente que representara la alianza, te animaría
─ Nunca te comenté al respecto
─Eventualmente lo harías, solo que te tomas un poco más de tiempo que yo. ─ respondió ─ Aunque no soy buen punto de comparación; con solo mirarme, me haces confesar
Ella solo atinó a reír.
¿Qué se supone que debía responder? Estaba conmovida y solo podía pensar en que amaba a este hombre con su vida. Tomó la pulsera y se la colocó. Se le enseñó al Nara y para su sorpresa, él le enseñó una idéntica que estaba usando.
─ Gracias, Shika ─ respondió mientras se acurrucaba a él. Shikamaru la envolvió entre sus brazos.
Y pensar que en esa noche concibieron a su segundo bebé…
Si miraba en retrospectiva, debía darle crédito a su marido por sacar el tiempo para su cumpleaños y no debió sacarle en cara lo de Shikadai, pero es que no soportó que lo dejase plantado, especialmente, al ver cuanta ilusión tenía su hijo al respecto.
─ No te preocupes, lo más seguro es que venga de camino…─ trató Ino de animar al muchacho ─ Ya debo irme; Sai e Inojin me tienen preparada una fiesta sorpresa.
─ ¿Cómo lo sabes si es sorpresa? ─ preguntó Temari. Ella se encogió de hombros
─ Son un libro abierto para mí. ─ respondió ─ Nos vemos luego; Felicidades de nuevo, Shikadai
─ A ti también, tía Ino…─ respondió con cierto tono de decepción que Temari identificó de inmediato. Eran casi las nueve de la noche y la fe que había puesto en que Shikamaru, aunque fuese se dignara a llamar a su hijo, se había esfumado. ¡Por Dios, su propio cumpleaños fue el día anterior! Fue a la torre del Hokage personalmente para felicitarlo y dejarle el pastel que había horneado para él, pero no lo encontró. No tuvo otra opción que dejárselo con uno de los jounin; él muy cínico ni siquiera se dignó a llamarle para agradecerle...pero lo dejó pasar. Sabía que estaba ocupado, ¡pero demonios! De verdad pensó que no se olvidaría de Shikadai…─ Me voy a dormir; gracias por la cena, mamá…
─ Pero...espera un poco más, de seguro…
─ No va a venir…─ escuchar el grado de decepción en su voz, hizo que una furia asesina corriera por sus venas y Shikamaru sería su destinatario.
Una contracción la atacó de repente, más fuerte y duradera que la última. Algo en su pecho se retorció, provocándole una tos seca que trató de contener con una de sus manos. Cuando el episodio terminó, la rubia observó con horror el líquido rojo en la palma de su mano.
Se aterró.
"Como hay algo de tiempo, le dije que te diera solo impulso para verte pasar por un parto largo, doloroso y posiblemente mortal para ti"
¿Qué le habían hecho esos sujetos?
Hola! Se me hizo un poco tarde; el trabajo me lo complicó bastante, pero por lo menos, pude mantener mas o menos el ritmo. Gracias a todos por los nuevos favs y follows y a: MikiLovesShikaTema, Shirae, Guest y Abril Elena por los reviews en el capitulo anterior; un muy buen impulso para seguir con el siguiente capitulo.
Espero de corazón que les haya gustad y espero que no sean tímidos y me dejen saber que les ha parecido.
Sin mas nada que agregar,
Cuidense,
Bye!
