NARUTO y sus personajes NO ME PERTENECEN. Solo hago esto por diversión y para su entretenimiento.
Como hicieron la vez anterior, el equipo InoShikaCho más Shikadai, se detuvo ante la llamada entrante de Gaara.
─ ¿Alguna novedad? ─ preguntó Shikamaru en el momento en que se inició la conversación.
─Kankuro encontró a uno de los hombres del clan Yagamu; lo interrogamos y nos proporcionó información valiosa.
─ Temari está en la ubicación a la que se dirigen ─ explicó Kankuro ─ Por su avanzado estado de embarazo, no quisieron arriesgarse a llevarla muy lejos.
─ Como, al parecer, ellos no confían en la ubicación que interpretaron de la leyenda, han creado una especie de altar a base de ninjutsus para llevarlo a cabo. ─ respondió.
─ ¿Cómo lograron infiltrarse en Konoha?
─ Como les había comentado, este clan era conocido por sus avanzadas técnicas de espionaje. Aprovecharon todo el fiasco de los exámenes chunin para infiltrarse en puestos que se requerían como carpinteros, constructores, y demás empleos relacionados, con el propósito obtener información de Konoha, pero al enterarse del embarazo de Temari, tomaron otro enfoque ─ respondió.
─ El líder quiso matar dos pájaros de un tiro: llevar a cabo la leyenda y vengarse de Temari…; según lo que nos dijo el shinobi que capturamos, esto último estaba siendo planeado, pero el embarazo adelantó todo el proceso.
Shikamaru respiró sonoramente, en un intento en vano de controlarse.
─ En fin, ─ intervino Gaara ─decidimos ir personalmente a su ubicación. Usaré mi arena como medio de transporte para reducir el tiempo de viaje; cualquier novedad, llámenos a este número.
Y sin más, terminó la llamada.
─ Sigamos ─ fue la simple orden del líder. Su equipo obedeció.
Mientras salían por las enormes puertas de Sunagakure, Gaara parecía estar en una especie de trance.
─ Gaara… ─ llamó Kankuro, sacándolo de sus pensamientos ─ Tranquilízate…─ y solo allí, el kazekage fue consciente de su entorno y de cómo, a cada movimiento que hacía, la arena a su alrededor reaccionaba. Era extraño para él, perder cierto control sobre su chakra.
─ Me disculpo…
─ No deberías…
Pues estaba igual o peor que él.
Desde que se enteraron del secuestro, ambos vivían con el constante pánico de no saber que podrían estar haciéndole a su adorada hermana. Ellos de antemano sabían de lo que eran capaz esos individuos y les aterraba la idea de que no pudiesen llegar a tiempo. Perderla a ella y a su sobrinito por nacer, sería algo con lo que dudaban podrían vivir, especialmente, el Kazekage, quien no podía controlar los recuerdos del pasado. Cuando aún era un niño sediento de sangre, de sus dos hermanos, Temari, de alguna forma que no entendía hasta la fecha, fue la única que demostró tener esperanzas en él.
Gaara no entendía la razón detrás de celebrar un cumpleaños. Celebrar el día donde llegaste a un mundo lleno de odio y rencor, no era nada que él catalogase como importante. Baki, Kankuro y Temari, estaban en la sala de estar, compartiendo una torta en honor al cumpleaños de esa última. Platicaban y deseaban buenos deseos a la chica que acababa de cumplir catorce años y él, siendo sincero, le daba igual. Para él, tanto Temari como Kankuro sentían que no tenían otra opción que lidiar con 'su hermanito', por lo que, él tomaba la misma actitud. Pasó de largo por la 'celebración' y se dirigió hacia su alcoba, sin pronunciar palabra alguna.
No pasó media hora antes de que escuchara un toque en su puerta. Como era costumbre, no respondió, pensando que eso sería suficiente para que la persona detrás de la puerta se fuese, pero no, la puerta se abrió después del segundo toque.
─ ¿Gaara?
─ ¿Quién te dio permiso para entrar? ─ preguntó aun de espaldas.
─ Perdón...es que toqué y…
─ Debiste irte…
Se creó un pequeño silencio.
─ Yo solo…─ pero no pudo terminar de hablar al sentir de improvisto, una tormenta de agujas de arena sobre ella. Se mordió el labio para no emitir ningún quejido de molestia, a pesar de que el ataque le había provocado muchas heridas.
─ ¿Tu solo que…? ─ dijo volteándose para encararla con su típico semblante y listo para atacarla nuevamente.
Pero no pudo.
¿Y cómo hacerlo? Su hermana, ahora con la ropa rasgada y ensangrentada, sostenía contra sí, una rebanada de pastel…para él.
─ Yo...te guardé esto…─ respondió mientras le extendía la porción de pastel ─ Sé que te incomodan las reuniones, así que…─ Gaara se mantenía en silencio, incapaz de interpretar todo lo que observaba ─ Te lo dejaré aquí, por si te apetece después. ─ El siguió sin contestar, por lo que, ella dejó el pastel sobre la cama y se dispuso a irse. Algunas de sus heridas eran profundas, lo que, le dificultó un poco el caminar, pero, aun así, no se quejó, confundiendo más aun a su hermano menor.
─ ¿Por qué? ─ preguntó en ese tono monótono que tanto miedo infundía en los demás, pero al cual Temari no reaccionaba como se supone debería.
─ Pensé que te agradaría…
─ No hablo del pastel…
Temari se giró como pudo, y le sonrió a su hermano.
─ Porque eres mi hermanito, y te quiero…
─ Soy un monstruo
─ Claro que no, eres...Gaara ─ olvidando su intención de irse, pensando que de alguna manera había logrado un avance con su hermano, Temari trató de acercarse a él, pero Gaara, por instinto, lanzó un violento ataque hacia ella, golpeándola en el vientre y enviándola duramente contra la puerta.
─ Vete…─ dijo simplemente
─ Pero…
─ Ahora…
La mirada triste que le dedicó la chica desde el suelo, causó que algo dentro de él, se retorciera: la que supuestamente era su hermana, desde pequeños, nunca le había rechazado como tal; se mantenía neutral, más por órdenes que por voluntad propia, según lo que había podido observar, por lo que, su actitud le confundía.
Con dificultad, Temari se puso de pie y salió de la habitación.
─ ¡Temari! ─ escuchó a su otro hermano llamarle─ ¡Te dije que era una mala idea! ─ regañó, ayudando a su hermana a mantenerse de pie. ─ ¡Mira cómo te dejó! ─ella no respondió. ─Ese pequeño monstruo... ¡Ouch! ¡¿Por qué me pegas?!
─ ¡No lo llames así!
─ Encima de que te ayudo, lo defiendes a él...si serás…
─ Vámonos ya…
Gaara, quien había escuchado la conversación a través de la puerta, observó la rebanada de pastel, totalmente confundido por la actitud que profesaba la que se suponía, era su hermana mayor.
En esa ocasión, comenzó a sentir que lo que hacía estaba mal, pero no fue hasta los exámenes chunin y su posterior encuentro con Naruto que terminó por cambiar su perspectiva. Todos eran unos niños en ese entonces y ninguno era culpable de la situación en la que los adultos responsables, los habían colocado.
─ Voy a matarlo…─ dijo Kankuro sin detener su andar.
─Lo mataremos juntos…
El silencio los envolvió por varios minutos.
─ No merece esto; no es justo…─ comentó el marionetista ─ Estaba tan feliz por su embarazo, ¿por qué…?
─ No te martirices, Kankuro…
─ ¡¿Y que quieres que haga?! ─ exclamó ─ Es nuestra hermana; nuestro deber es protegerla, ¿por qué siempre…? ─ Gaara se detuvo en seco, interrumpiendo las palabras de su hermano mayor.
─ Hablas como si Temari fuese una chica débil…
─ No es eso; está embarazada…
─ Déjame recordarte que, aun esperando a Shikadai, su abanico era muy certero.
─ Sé que tratas de animarme, pero esto no funciona así….
─ No lo hagas, Temari…no quiere que lo molesten…─trató de detener Kankuro a la rubia. Desde que habían llegado de la nefasta invasión a Konoha, Gaara se había encerrado en su habitación. Entre la muerte de su padre, la tensa situación que tenían con Konoha y la sorpresiva disculpa del más pequeño, Temari y Kankuro no sabían bien cómo proceder o, por lo menos, qué esperar.
─ No puedo ignorarlo; es nuestro hermano…Necesito saber si está bien…
─No, Temari…─ pero era tarde. La rubia volvió a tocar.
─ Gaara, ¿todo en orden? ─ no obtuvo respuesta ─ ¿Gaara?
─ ¿Ves? No quiere hablar, mejor…
Otro toque en la puerta.
─ Gaara, por favor…sal…─ al escuchar lo quebrada que se escuchó la voz de su hermana, Kankuro se paralizó por unos instantes: estaba llorando.
─ Temari…no llores, yo…─trató de decir Kankuro, pero se detuvo pues no sabía que decir o qué hacer. Odiaba que Temari llorara, era débil ante las lágrimas de su hermana mayor. ─ Tal vez, después, Gaara…
─ ¡No! ─ exclamó, asustando al marionetista ─ ¡Siempre decimos lo mismo! Han pasado años…no quiero seguir viviendo así ─ respondió ─ Gaara es nuestro hermano y no debe vivir en soledad, debe estar con nosotros…y más ahora que…─ apretó los ojos, tratando de contener las lágrimas. La muerte de su padre le había dolido, pues a pesar de que no había sido el mejor en los últimos años, seguía siendo su padre, el hombre que le dio la vida y, de cierta manera lo extrañaría, pero, sobre todo, significaba que estaban ellos tres contra el mundo. ─ ¡Gaara, por favor, sal…! ─ Kankuro observó impotente como Temari caía de rodillas mientras se cubría el rostro con las manos.
─Temari…
─ Ustedes…son muy importantes para mi…son lo único que me queda…─ no podía verla así
─ Demonios…─ susurró el marionetista. Se acercó a la puerta y tocó dos veces. ─ Gaara, si no sales, te sacaré a la fuerza.
─ Kankuro…─ Temari levantó la vista.
─ Temari ha esperado por mucho tiempo y merece que al menos, le abras la maldita puerta ─ respondió ─ Además… a mí también me gustaría que salieras…para hablar
Pasó lo que pareció una eternidad, pero por fin, la puerta fue abierta. Ante ellos, estaba el menor de los tres, observándolos con tristeza. Se arrodilló frente a su hermana y para su sorpresa, comenzó a llorar. ─ Lo siento, onēsan, onīsan …lo siento… ─ escucharlo llamarlos de esa manera, causó un remolino de emociones en ellos. El Gaara que jamás los reconoció como hermanos, los había aceptado.
Entre lágrimas, Temari sonrió, mientras lo envolvía en un abrazo que Kankuro secundó de inmediato.
─ No te preocupes, enano: borrón y cuenta nueva…─ no pudo evitar llorar junto a ellos; el futuro se veía menos aterrador si estaban los tres juntos.
─ Está embarazada ─ volvió a repetir ─ ¿Acaso no recuerdas lo ocurrido meses atrás? Si algo le llega a pasar al bebé, ella…
─Lo recuerdo perfectamente…
En el momento que recibieron la llamada de Shikadai, los hermanos Sabaku No dejaron a Baki a cargo y partieron a Konoha. Incluso con lo avanzada que se encontraba la tecnología, el viaje tomo día y medio, tiempo que pareció eterno para ambos hermanos. El mismo tiempo que, al llegar al hospital, pareció detenerse. Ver a Temari en semejante condición, fue un verdadero balde de agua fría para ellos, pero fue aún peor, cuando se enteraron de que la vida de un segundo ser también peligraba: la de su nuevo sobrino o sobrina. Usando toda su fuerza de voluntad y el entrenamiento psicológico, mantuvieron la calma para poyar a los hombres Nara.
─ Shikamaru, esto no fue tu culpa… ─ dijo Gaara
Estaban en el jardín del hospital, donde los hermanos arrastraron a su cuñado por algo de aire fresco. Sentados en una de las bancas, los Sabaku No trataban de animar al Consejero de Konoha. Era obvio que el Nara se sentía responsable de toda la situación y como Shikadai pasaba gran parte de su tiempo junto a Temari, Shikamaru tenía pocas oportunidades de expresar como se sentía ante la situación.
─ Por lo menos no completamente…─ Gaara asesinó con la mirada a su hermano. Este solo suspiró ─ Todos se equivocan alguna vez…
─ Lamento haberles fallado; no la cuidé como prometí…─ Los hermanos se observaron entre sí. Su cuñado, quien estaba entre ellos, apoyó sus codos en sus piernas, escondiendo su rostro entre las manos. El Kazekage le hizo una seña a Kankuro para que interviniera.
El marionetista suspiró nuevamente.
─ Eso no es cierto; la has cuidado bien…a ella y a Shikadai.
─ O… ¿es verdad todo lo que le dijiste? ─ preguntó el Kazekage.
─ Claro que no, la amo; nunca pensaría en terminar lo que tenemos…
─ Nosotros no te culpamos; sabemos cómo puede llegar a ser Temari, le he dicho de todo a través de los años…─ trató de bromear Kankuro, logrando sacarle una pequeña sonrisa a su cuñado. Shikamaru fue muy honesto respecto a lo que había pasado días antes de que Temari colapsara y por más que no sea algo que los hermanos aceptaron con buena disposición, entendían que era algo que podría pasar entre las parejas, por lo que, no consideraban que su cuñado fuera responsable de la enfermedad de su hermana. Shikamaru había cumplido su promesa de amarla y respetarla a través de los años, de hacerla cada día más feliz y, por más que sus palabras en la pelea fueron crueles, no podían crucificarlo por un error ─ Ella estará bien; es de Temari que estamos hablando…
─ Sé que no es débil, pero…verla así…me aterra y más…
─ Por el bebé…─ terminó de decir Kankuro. Mentirían si dijeran que no estaban preocupados también. Ellos sabían cuánto sufrieron su hermana y cuñado cuando perdieron aquel embarazo años atrás.
─ Por ahora, solo resta esperar, pero tengo fe en ella y siento que se va a recuperar ─ dijo Gaara, colocando una de sus manos sobre el hombro de Shikamaru.
─ Somos familia; saldremos de esto…mientras tanto, estaremos para lo que tú o Shikadai necesiten─ respondió el marionetista, repitiendo la acción de su hermano. Shikamaru levantó la vista y les sonrió amablemente a sus cuñados. Kannkuro tenía razón, desde el día que se enamoró de Temari, ellos se convirtieron en parte de su familia, creando un vínculo de hermandad
─ Por ahora, tenemos que llegar lo antes posible y ayudar a Ino-Shika-Cho y Shikadai…
Kankuro solo asintió. Él sabía que su mente seguiría divagando durante todo el trayecto, preso del miedo y la desesperación que le causaba la posibilidad de no volver a ver a Temari.
Temari llevaba una semana luchando por su vida y por la del bebé. Los hombres Nara parecían no tener rumbo. Vivían, prácticamente en el hospital y no existió poder humano que los persuadiera de pasar, aunque fuese una noche sin la rubia. Los hermanos Sabaku No, estaban en la aldea, colaborando con lo que pudiesen a su cuñado.
Desde el principio, Sakura dejó en claro que necesitaba darle un tratamiento intensivo, por lo que, realizó una especie de sello médico para proteger al bebé de los fuertes ninjutsus médicos y medicamentos.
Shikamaru observaba el sello plasmado en el aun plano vientre de su esposa. El personal médico verificaba la integridad del mismo cada hora para asegurarse de que el bebé estuviese en óptimas condiciones.
─ Temari, por favor…─ susurró, colocando una de sus manos sobre el vientre de su esposa. Levantó la vista y vio a su hijo con su mano aferrada a una de Temari. Su cabeza apoyada en la cama, observando a la rubia como si esperase que ella le regañase por estar holgazaneando. Imitó a su hijo y tomó su mano libre.
Grande fue la sorpresa de los hombres Nara cuando sintieron un pequeño apretón en sus manos.
─ ¡Mamá! ─ Shikadai fue el primero en reaccionar, acercándose a ella, con una sonrisa de alivio en su rostro, abrazándola. Temari le devolvió el abrazo como pudo. Shikamaru quedó estático por unos momentos al ver como su hijo trataba de secarse las rebeldes lágrimas de sus ojos.
─ Dai, ─ dijo cuando logró reaccionar ─ ve por Sakura…─ el pequeño Nara asintió, saliendo de la habitación. Sintió la mirada de su mujer en él; aunque seguían apagados por la enfermedad, Shikamaru seguía viéndolos hermosos; se sentía afortunado de poder verlos de nuevo. La rubia trató de incorporarse, la confusión plasmada en su rostro; su esposa no podía estar quieta ─ Tranquila; todo está bien…─ dijo para luego besar su frente tiernamente.
─Todo estará bien…─ susurró al cielo. Estuvo a punto de perderlos meses atrás y no estaba dispuesto a perderlos ahora. La extrañaba y su mal presentimiento no hacía otra cosa más que aumentar.
Trataba de no hacer ruido ni de demostrar en sus expresiones lo que pasaba, pero estaba en pura agonía. Las contracciones eran monstruosas y el muy cínico de Shozuke pasaba cada cierto tiempo a burlarse de ella. Si estuviera en óptimas condiciones, el hombre estaría muerto o gravemente herido.
─ Se acaba el tiempo ─ susurró para sí misma. Su fuente no se había roto, pero sabía que el parto se avecinaba y lo último que quería era traer a su bebé al mundo frente a ese enfermo. ─ sé que el vago vendrá.
"Temari, por favor…" por increíble que pareciese, esa débil súplica, la sacó de la oscuridad.
Cuando despertó, solo pudo registrar el malestar generalizado al que su cuerpo estaba sometido. Observó a su alrededor, tratando de descifrar dónde estaba y vio a dos de los hombres más importantes de su vida, firmemente aferrados a cada una de sus manos. Por instinto, se aferró fuertemente a ellos, captando la atención de ambos al instante. Su hijo le abrazó, su esposo besó su frente tiernamente, pero, aun así, sintió que algo seguía estando mal.
Recordaba que había colapsado gravemente enferma, que días antes había tenido una fuerte discusión con Shikamaru y que este se había ido de viaje sin discutir el asunto como tal, pero nada de eso era lo que parecía ser lo que le inquietaba. Todos le miraban con preocupación, por lo que, comenzó a preocuparse también, especialmente, después de que vio el sello sobre su vientre.
"Temari, debes permanecer aquí; la vida tuya y…la del bebé peligran" fueron las palabras exactas de Sakura. Le tomó un par de minutos procesar lo que acababa de escuchar. La discípula de Tsunade abandonó el lugar, intuyendo que el matrimonio Nara necesitaba un momento a solas, llevándose a Shikadai con ella.
─ ¿Cómo te sientes? ─ preguntó el Nara a su esposa, quien le observaba desde su posición sentada en la cama, rompiendo el silencio
─ No lo sé ─ Shikamaru le observó contrariado. No le gustaba la tensión que sentía entre ellos. Temari acababa de despertar de su experiencia cercana a la muerte y lo último que necesitaba era hostilidad.
Ambos tenían muchos asuntos que discutir.
─Temari…háblame...
─ ¿Para qué? De todas maneras, no podrías entenderme…
─ Mendokusai…
El Nara frunció el ceño con notoria molestia. Después de todo lo que había pasado, del riesgo que aún corría de perder al bebé (que hace poco ambos se enteraron esperaban), ¿ella le sacaba en cara lo último que dijo durante su pelea? Por Dios, ni siquiera estaba fuera de peligro...Sakura fue muy clara en que el hecho de que estuviese despierta, era un avance, pero que su condición no habida mejorado tanto en comparación a su condición inicial; la fiebre seguía por las nubes y, aunque la rubia tratara de disimularlo, el malestar generalizado seguía presente.
─Sí que eres problemática, mujer…
─ ¿Eso crees? ─ respondió con clara amenaza en su voz. No importaba que siguiera conectada a todos esos cables, al oxígeno y que su semblante aún se viese demacrado y notablemente enfermo: Temari podría atemorizar a cualquiera.
─ Si… y muy rencorosa…─ respondió. Ante la mirada de pocos amigos que le dedicó la hermana del Kazekage, el consejero suspiró. ─ Lo pregunto en serio; estoy preocupado. ─ ella no respondió de inmediato.
─ Pensé que estarías fuera por un tiempo…
─Y así era, pero regresé cuando me enteré de tu situación…
─Lamento haberle importunado, señor Consejero…
─ Temari…─ su esposa estaba decidida a crear una guerra. ─ Por favor, solo quiero charlar.
─ ¿En serio? ¿Y por eso te fuiste de misión luego de nuestra pelea? Me encanta tu método de comunicación, cariño…
─ Ya dije que lo siento…
─Y yo te dije que te escuché. ─ la pareja se mantuvo en silencio por unos instantes. Los dos eran orgullosos, pero Shikamaru reconocía que él, comparado con ella, era un principiante en ese aspecto.
Ambos quedaron en silencio por unos segundos.
─Shikadai fue quien te encontró…─ dijo de repente, captando la atención de la rubia. ─ Se comportó como todo un hombre; te auxilió mientras llegaba la ayuda y se rehusó a apartarse de ti en todo este tiempo ─ Aunque no entendía bien a que quería llegar, Temari mostró una pequeña sonrisa. ─ Si no supieras como es tener una familia, nuestro hijo no sería tan asombroso… ─ No mentía; su hijo se había ido hace poco y solo para ir junto a Mirai por algo de ropa para Temari. ─ Sabes que soy un idiota cuando me enojo; nada de lo que dije era en serio. Si te comprendo y aprecio todo lo que haces por nosotros porque para Dai y para mí, eres lo más importante. ─ pudo ver como su semblante se suavizó un poco. ─ Sé que por mis deberes no estoy tan presente en tu vida y en la de Dai como quisiera, pero nunca duden que los amo y que son mi principal prioridad; acepté ser el Consejero del Hokage porque quería asegurarme de su bienestar, de ayudar a mantener la aldea lo mas segura posible para ustedes, para que nada les falte y nuestro hijo pueda crecer en tiempos de paz que nosotros no tuvimos ─ podía ver como los ojos de Temari se comenzaban a cristalizar, presa de la emoción. ─ Jamás, escúchame bien, jamás he sentido ni pensado en terminar lo nuestro porque simplemente no puedo; eres mi vida y si te pierdo, yo…
─Demonios, Shikamaru…─se quejó la rubia mientras se secaba las lágrimas que comenzaban a brotar de sus hermosos ojos. ─ Cuando te fuiste esa noche, yo…─ hizo una pausa para tranquilizarse. ─Me sentí derrotada, al pensar que fallé en hacerte feliz…sentí que era la peor mujer en la faz de la tierra…sentí que fallé como madre y como esposa…
Decir que se sentía culpable, era quedarse corto.
─ Mi princesa…─ respondió arrodillándose al lado de la cama y tomando sus manos entre las suyas ─ Perdóname; no quise hacerte sentir así…─ Odiaba verla llorar, especialmente, si él era el causante de esas lágrimas.
─ Sé lo importante que es tu trabajo y por eso te apoyo, sin reclamar, pero cuando se trata de Dai...yo crecí sin mis padres y esa noche, cuando no llegaste, me vi a mi misma años atrás, cuando mi padre ni siquiera se dignaba a felicitarme ─ explicó ─ Me dolió verlo así...
─ Tenías toda la razón; fui un patán; no debí decirte esas cosas; sé cómo te hiere…
─Me hiere más quién me lo dice…─ Cuando pensaba que no podía sentirse más culpable… A Temari podían lastimarla de esta manera solo las personas que eran importante para ella. Él era uno de los pocos que podía ver su lado sensible, incluso comenzaba a pensar que ni siquiera sus hermanos tenían el privilegio de conocer sus más profundas inseguridades ni de presenciar como la mujer más fuerte de todas podía llegar a derrumbarse entre lágrimas. Y él, de muy imbécil, a veces se olvidaba de lo afortunado que era de tener el privilegio de ser su todo.
─ Soy un tonto…
─No, no lo eres…, ─dijo tratando de tranquilizarse ─ eres un idiota…─ él no pudo evitar sonreír.
─ Mendokusai …─ ahora fue ella quien sonrió. ─ Lo que pasó, ya no importa; tenemos que enfocarnos en tu recuperación y la de nuestro bebé…─ respondió depositando un tierno beso en su frente y posando su mano tiernamente sobre su vientre, aun sellado.
─ No puedo creer que no me di cuenta…
─ Tenías muchas cosas en la cabeza…─ la excusó él ─ Ahora lo importante es que ambos estén bien…─ la besó una, dos, tres...tantas veces que perdió la cuenta; el miedo que había sentido de perderla, solo había reafirmado cuanto significaba ella para él.
Era su vida.
─Veo que ya se reconciliaron…─ ambos se separaron como si fuego surgiera entre ellos.
─ ¡Shikadai! ─ regañó Temari. El chico no borró su sonrisa y sin dialogar mucho, se sentó en el lado disponible de la cama.
─ Me gusta verlos así…─ respondió. Antes de que se diera cuenta, la kunoichi se encontró abrazada por los dos hombres de su vida.
─ No importa donde estés o cómo estés; siempre te encontraré, Temari; siempre estaré para ti.
─Kami…─ susurró al sentir una monstruosa contracción asaltarle sin piedad. No tenía forma de estar segura de cuánto tiempo de separación existía entre cada una, pero sabía que el tiempo se le acababa: ni bien se recuperaba de una, la siguiente contracción aparecía. Su hijo o hija nacería pronto y ella no podía hacer nada al respecto.
Escuchó como la puerta se abría.
Su concentración se había esfumado en el momento en el que las contracciones se hicieron más fuertes, por lo que, no podía estimar el tiempo que había pasado. No veía ninguna bandeja con comida, por lo que, pensó que venían por la ronda de rutina, pero no, los dos guardias se acercaron a la celda y la abrieron, colocándose frente a ella, con expresiones no muy amistosas. Temari observó a los hombres mientras se llevaba inconscientemente la mano a su vientre; la situación no pintaba nada bien.
Hola a todos! Se me ha hecho realmente tarde para actualizar, ya que mañana hay trabajo temprano y no he preparado nada, pero en fin… El capítulo me ha salido algo largo debido a todo lo que necesitaba abarcar para el próximo (uno de los más intensos, a mi parecer). Me agradó ver que estuvieron más presentes en el feedback; fue muy útil a la hora de actualizar. Gracias a todos los nuevos favs y follows y a: draconisglow01, MikiLovesShikaTema, Louchette, Coeli Nara, Diana Nara y Abril Elena por los reviews en el capítulo anterior.
Como siempre, siéntanse libres de comentar,
Cuídense,
Bye!
