Naruto y sus personajes NO ME PERTENECEN. Solo hago esto para mi diversión y su entretenimiento.
El equipo de rescate seguía a base de las píldoras de alimentación hacia el destino especificado. Saber que los refuerzos de la aldea de la Arena se dirigían a su encuentro era de cierta forma alentador, pero seguía siendo insuficiente. Cada minuto que pasaba podía ser el último de su esposa y bebé y él estaba más que consciente de que Shikadai pensaba en lo mismo. Eran casi las cinco de la madrugada y por más que no fuese la mejor idea del mundo seguir el camino en la oscuridad total, auxiliados por unas simples linternas, era la única opción que tenían. Ese era el día que supuestamente pactaba la leyenda y debían llegar sí o sí.
El líder del clan Nara no podía concentrarse; los recuerdos comenzaban a invadirlo nuevamente, llenándolo de ansiedad y de miedo, los cuales, aumentaban a medida que se acercaban al lugar; cabía la posibilidad de que ya fuese tarde. Sacudió la cabeza violentamente, tratando de alejar ese escenario de su mente; su problemática siempre llegaba a su auxilio, no podría ser que él no pudiese hacer lo mismo por ella.
Fue un ataque directo.
Ino-Shika-Cho, Temari y dos ninjas de la Arena fueron asignados a una misión en conjunto. La misión consistía en la captura de un grupo de shinobis renegados que atemorizaban pequeñas aldeas cercanas. Habían capturado a la mayoría, cuando uno de ellos tomó como rehén a un pequeño niño que pasaba por allí. Todo pasó tan rápido que el equipo no tuvo tiempo de reaccionar apropiadamente. El hombre lanzó un ataque hacia los shinobis de la arena, siendo repelido por Temari y su abanico. El reflejo del ataque desestabilizó al ninja, cosa que aprovechó el niño para liberarse del agarre y correr; el ninja, al ver que su presa se escapaba, lanzó un ataque hacia el niño indefenso.
El joven Nara no encontró otra alternativa que proteger al pequeño con su propio cuerpo.
─ ¡Shikamaru! ─ llamó su equipo al unísono, captando la atención de Temari.
─Uno abajo, quedan…─ pero no pudo terminar la frase. La rubia, en un movimiento rápido, se posicionó frente a él, golpeó su estómago, haciendo que el hombre se retorciera, para luego propinarle un rodillazo en el rostro que lo dejó inconsciente.
─ ¡Captúrenlo, ahora! ─ ordenó a sus subordinados mientras corría hacia donde Ino y Chōji auxiliaban a Shikamaru ─ ¿Vago? ─ llamó, pero no obtuvo respuesta, por lo que, observó a Ino por algún tipo de explicación.
─ El daño es importante… ─ respondió la rubia notablemente preocupada mientras seguía aplicando el jutsu médico sobre su compañero. Temari, sin pensarlo mucho, se arrodilló frente a él y tomó el rostro de su novio entre sus manos.
─Shikamaru, sé que estas despierto, abre los ojos… ¡mírame, maldita sea! ─ le tomó unos segundos, pero finalmente, el Nara le devolvió la mirada. ─ No dejes de verme, ¿bien? Vas a estar bien.
─ Te-Tema…
─ Estoy aquí; tranquilo… ─ respondió mientras limpiaba un pequeño rastro de sangre de la comisura de sus labios.
─ No…me gusta…que te preocupes… Yo no moriré…me queda…nos queda mucho…por…vivir juntos…─ dijo con dificultad. Conmovida con lo que acababa de escuchar, Temari le sonrió y se acercó a él para besar su frente de manera tierna. No eran de las parejas que demostraban su amor en público, pero en momentos así, le importaba muy poco ser el centro de atención. Oficialmente, llevaban seis meses como novios, pero ellos y el mundo sabían que lo suyo venía muchos años atrás, desde que eran unos adolescentes aspirando a ser chunin.
No podía concebir la idea de que Shikamaru muriese…
─ Está bien…no lo harás; no te desharás de mi tan fácilmente…─ él sonrió débilmente.
─ Espero que sea cierto porque…he…trabajado mucho para…llamar tu atención…desde que era…un niño…desde que me cautivaste en…los exámenes chunin ─ respondió, sorprendiendo a los presentes, incluyendo a la rubia. ─ Aun me cuesta… creer que una…hermosa princesa…me eligiera a mi… ─ La amaba y quería que quedara claro, especialmente, dada la situación.
─ Tonto…─ fue lo único que pudo decir. Shikamaru extendió como pudo su brazo para acariciar la mejilla de la rubia.
─ Princesa…no llores…─ y solo allí, Temari sintió la humedad en sus mejillas. ─ No me iré; no pienso dejarte…─ Temari colocó su mano sobre la de él y trató de sonreírle entre lágrimas.
El tiempo pareció detenerse.
─ Bien; logré estabilizarlo, ─ anunció Ino, quitándole un tremendo peso de encima a Temari. ─ pero necesitamos llevarlo al hospital para terminar el tratamiento.
─ Temari… ─ llamó él, inquieto por no tener su atención.
─ Está bien, bebé llorón; descansa. ─ le dijo ─ Estaré a tu lado cuando despiertes…
─ ¿Me lo prometes?
─ Sí ─ volvió a acercarse a él, pero esta vez, le besó en los labios. El beso le transmitió tal grado de paz que Shikamaru sintió como su cuerpo se relajaba al instante; el dolor desapareció y lo último que vio, antes de sucumbir a la necesidad de descanso de su cuerpo, fue aquella bella sonrisa que amaba con locura.
Cuando despertó, se encontraba en el hospital de Konoha.
Sentía cierta molestia en su abdomen, por lo que, no se sorprendió de ver vendas en ese lugar, pero eso pasó a segundo plano cuando se percató de cierta calidez aferrada a él. Sonrió al ver a su adorada rubia plácidamente dormida a su lado. Cuidando de no despertarla, besó su frente tiernamente, para luego, admirar el angelical rostro de la mujer que él sabía era la única para él. Por ella no se dejó envolver por la oscuridad que significaba la muerte; quería vivir, para ver aquel mundo ideal junto a ella.
El sonido de una cuerda tensándose, lo sacó de sus pensamientos.
─ ¡Cuidado! ─ gritó de improviso, a sus compañeros quienes al igual que él, habían escuchado como una especie de cuerda se tensaba.
Habían accionado una lluvia de kunais.
─Maldición…─ Su instinto paternal se activó automáticamente.
─Dai, ¿estás bien? ─ preguntó llegando hasta su hijo, donde Chōji e Ino ya se encontraban.
─Sí...solo fue un rasguño…─ había esquivado la mayoría, pero uno logró pasar muy cerca de su brazo izquierdo.
─Yo juzgaré eso. ─ declaró la rubia. Shikadai observó a los adultos: Chōji alumbró con su linterna y la de Ino hacia el chico para permitirle ver mejor mientras su padre se mantenía expectante, arrodillado frente a él, con clara expresión de preocupación; la misma expresión que vio cuando su madre enfermó y la misma que ponía cada vez que por sus facciones pasaba alguna señal de dolor.
─ ¡Oigan, par de vagos! ¡La cena esta lista! ─ llamó Temari con una sonrisa en el rostro. No esperó a que su esposo e hijo llegaran a la mesa para tomar asiento. Estaba cansada y su vientre de siete meses ya era difícil de llevar.
─Se ve delicioso ─ comentó su hijo al llegar, seguido por su padre de cerca.
Habían sido unos meses intensos para la familia Nara. Temari permaneció en el hospital por dos semanas más hasta que Sakura consideró que estaba fuera de peligro. El bebé, gracias al sello protector, el tratamiento y la mejoría de la rubia, pudo tomar la fuerza suficiente como para descartar la posibilidad de aborto. Toda la familia Nara, incluyendo a Yoshino, se turnaban para hacerle la guardia a la mujer que no pudo hacer mucho al respecto. Shikamaru se esforzaba por llegar a una hora decente a la casa, Shikadai trataba de que sus momentos de ocio (algunos que incluían a sus compañeros de la academia) fueran en su hogar para estar pendiente de su madre y Temari, se resignó a recibir las atenciones de su familia mientras disfrutaba de la sensación de estar gestando una nueva vida en su interior.
─ ¿Ocurre algo, mamá? ─ Temari salió de sus pensamientos ─ No has probado bocado y te llevaste la mano al vientre ─ la rubia confirmó lo dicho.
─ Eso último lo hice de manera inconsciente; se está moviendo ─ Los hombres Nara dejaron lo que estaban haciendo y se quedaron expectantes ante las próximas palabras de la rubia, quien rodó los ojos ante la actitud. ─ ¡Ya les he dicho que no deben de pedir permiso! Vengan y sientan antes de que pare…─ en un abrir y cerrar de ojos, padre e hijo se acercaron a ella y apoyaron la cabeza en el enorme vientre, Shikadai a la derecha y Shikamaru a la izquierda. La rubia acarició el pelo de los dos hombres con una sonrisa. Amaba ver como sus expresiones cambiaban a medida que el pequeño dentro de ella decía presente. Y es que, los tres estaban emocionados por la llegada, de lo que ella intuía, sería una niña.
─ No es nada grave ─ anunció Ino trayendo al niño a la realidad. A pesar de la cantidad de sangre, es superficial y no detecto veneno en su sistema ─ Hizo el ademán de curar la herida, pero Shikadai la detuvo.
─ Solo véndala, no desperdicie chakra en mí.
─Pero…
─ Quiero que lo use para el bien de mi madre y mi hermana…─ dijo con una pequeña sonrisa. Los adultos le sonrieron al niño. La rubia obedeció y comenzó a desinfectar la herida.
─ ¿Por qué dijiste hermana? ─ el chico solo sonrió. ─ ¿Averiguaste el sexo del bebé?
─ No, ─ respondió sin borrar la sonrisa ─ pero ha sobrevivido tantas cosas y es tan fuerte que pienso que será una problemática más.
Ese comentario de su hijo, hizo que recordara cierta conversación que tuvo con Naruto.
─ ¿Qué harás si es una niña? ─ Shikamaru levantó la vista de la montaña de papeles y observó al Hokage.
─ No entiendo la pregunta.
─ Oh vamos, Shikamaru; sabes a lo que me refiero…
─No, realmente no sé…
─Me refiero a que tener una niña, es muy diferente a tener un niño…
─Si, la biología es clara al respecto ─ el rubio observó a Shikamaru achicando los ojos ─ Está bien… explícate… ─ preguntó el Consejero, dirigiendo toda su atención hacia su amigo.
─Las niñas son más delicadas que los niños y a veces, no sabes bien como interactuar con ellas, a medida que van creciendo.
─No veo que tengas problemas con Himawari.
─ No siempre; ella lo hace más sencillo porque es muy dulce, pero…
─ ¿Pero…?
─ Temo sus años de adolescencia; es igual a Hinata y siento que mientras más crezca, dejará de ser la princesita de papá y tendré que vivir en la paranoia de que un chico quiera…estar con ella. ─ la expresión de horror que cruzó el rostro de su amigo fue alucinante.
─ Si es una niña, será igual de fuerte y dominante que Temari; me preocupa más el bienestar de los chicos a su alrededor ─ Naruto rio con ganas.
─ Probablemente…─ respondió ─, pero espero que puedas vivir la experiencia de ser padre de una princesa; son nuestra debilidad.
Shikamaru no pudo argumentar contra esa lógica.
No sabía hacia dónde la llevaban. Los guardias que la estaban escoltando, eran la definición perfecta de brutalidad: le apresuraban el paso y no les importaba la clara expresión de dolor en su rostro. En esos momentos, le gustaría que alguien la llevase en brazos; el dolor de las contracciones era tan fuerte que sentía sus piernas débiles; le fallarían en cualquier momento.
─Apresura el paso, mujer; el señor Shozuke espera ─ respondió uno de ellos con molestia, apretando su brazo de una manera más brusca, pero su intervención no sirvió de nada y como anticipó, sus piernas fallaron. Los hombres la soltaron de manera maliciosa, para que cayera de rodillas al suelo.
─Maldita, mujer... ─ escuchó al otro guardia murmurar. La levantaron del suelo y siguieron empujándola hacia el lugar donde se encontraba su líder; unos tenues rayos de sol le hicieron enfocar la mirada.
─Bienvenida, mi adorada princesa de Suna. ─ Temari observó a su alrededor: estaban en una especie de prado con algún motivo ceremonial, con cinco columnas, todas con una especie de inscripción de invocación; podía escuchar un sonido de agua corriendo mientras la humedad en el aire golpeaba contra su piel.
Con esos pocos detalles, el cerebro kunoichi de la rubia comenzó a trabajar.
─Una cascada…─susurró; de cierta manera; el ambiente podría favorecerle.
─ ¿No es grandioso, princesa Temari?; Su hijo verá el inicio de un nuevo día…─ la rubia respiró con furia ante las palabras del susodicho. Los guardias la dirigieron hacia una especie de trono frente a las columnas y la sentaron allí. ─ Veo por tu expresión que estoy en lo correcto…
No…no podía dejar que estos hombres le pusieran un dedo encima a su bebé. Su esposo e hijo confiaban en ella para proteger al nuevo integrante de la familia; no podía fallar.
─ ¿Estas satisfecha, mamá? ─ Temari levantó la vista. Su hijo, al lado de ella, y su suegra, quien la observaba desde la cocina, esperaban por su respuesta. Hace tan solo un día que había salido del hospital y su familia la estaba cuidando más de lo que le gustaría. Entendía la situación, y agradecía las atenciones, pero por su forma de ser independiente, se sentía…incomoda.
─ Sí, Dai, todo estuvo delicioso; gracias Yoshi
─ Cuando quieras, hija─ respondió. La madre de Shikamaru regresó con su nuera y nieto, trayendo un vaso de agua y una pastilla con ella. La rubia no pudo ocultar su descontento, pero debía obedecer; era parte del tratamiento y debía acatarlo por el bien de su bebé. ─ Iré a descansar un poco; estas pastillas me provocan sueño.
─ Ve tranquila, querida
─ Si necesitas que te ayude en algo Yoshi, yo…
─ Yo le ayudo, mamá; tú tienes que descansar
─Shikadai tiene razón; estas bajo órdenes estrictas de reposo; nosotros nos encargamos ─ respondió con una sonrisa. Ella solo asintió. Shikadai se levantó de su asiento y se acercó a ella y, ante la curiosa mirada de su madre, le brindó un pequeño y tímido beso en la mejilla.
─ Cualquier cosa que necesites, estaremos al pendiente ─ respondió sonriéndole. Temari sintió su corazón explotar de emoción ante el gesto de su niño. Desde que había despertado en el hospital, Shikadai se mostraba más afectuoso con ella, cosa que no le desagradaba en lo más mínimo, pues traía muchos recuerdos de los años más tiernos de su bebé.
─Eso haré, Dai…─ respondió, acariciando tiernamente la mejilla de su hijo, quien aún le sonreía, para luego, dirigirse a su habitación.
Como anticipó, no pasó mucho tiempo para que su cuerpo reclamara una buena siesta. Estaba al borde de llegar con Morfeo, cuando escuchó la puerta principal abrirse, pero por mal que sonase, le causaba bastante flojera levantarse de la cama para verificar de quien se trataba, por lo que, ignorando su curiosidad, quedó profundamente dormida.
Un tierno beso la trajo de vuelta del mundo de los sueños.
─ Sabía que los años de convivencia conmigo se manifestarían tarde o temprano en ti. ─ ella rio, aun sin abrir los ojos; conocía el aroma que le rodeaba, al igual que la calidez de la persona que la envolvía entre sus brazos.
─ ¿Qué hora es?
─ Veinte minutos después de que subiste a dormir según me dijo mi madre.
─ Entonces, ¿aún es mediodía? ─ él asintió ─ ¿Qué haces aquí?
─ Vine a ver en qué estaban ─ respondió simplemente. Al ver la expresión de confusión en su esposa, Shikamaru sonrió ─ Lo que dije en el hospital, no era un discurso vacío; realmente me voy a esforzar por estar más al pendiente.
─ Pero…la torre del Hokage no está tan cerca; ¿no es problemático para ti ir y venir, especialmente a esta hora?
─ Nada que tenga que ver con ustedes representa un problema o carga para mi ─ respondió, tomando su mano entre la suya. ─ Posiblemente, no pueda venir a diario, pero te prometo que haré el esfuerzo para que podamos estar de esta manera más a menudo. ─ Sin palabras, Temari solo atinó a besarle, siendo correspondida por el Consejero de inmediato. ─ Ok…ese fue un ataque sorpresa…, ─ ella sonrió ─ pero amo ese tipo de ataques…─ dijo, para volver a tomar posesión de sus labios.
Mientras se besaban, Temari no pudo evitar pensar en lo mucho que sus dos hombres y suegra se estaban esforzando. Si ellos podían ajustar su vida para atenderla, lo mínimo que podía hacer era recibir de buena manera sus atenciones, esforzarse para mejorar su salud y asegurarse del bienestar del nuevo integrante de su familia.
─Demonios…─ susurró. Los rayos del sol eran tenues, pero podía ver como aquel nefasto ninja médico se acercaba a la distancia junto a los dos guardias que la habían sujetado cuando este se dedicaba a "examinarla". ─ Es ahora o nunca…─ susurró para sí misma. No le importaba que sintiera como si se estuviese partiendo en dos o que su cuerpo se sintiera agotado, aprovechó ese momento para ponerse de rodillas frente al asiento para intentar su última carta.
─ ¿Le duele, princesa? No se preocupe; todo acabará pronto… ─No necesitaba levantar la mirada para saber que Shozuke disfrutaba de su agonía.
─Eso te lo...puedo asegurar…─ respondió ella entre jadeos
La expresión del líder del clan Yagamu denotó confusión.
─ ¿De qué…? ─ pero al ver la aparición de unos sellos alrededor de la mano que había colocado en el suelo, lo entendió de inmediato ─ ¡Maldita…!
─Kuchiyose no Jutsu: ¡Kirikiri Mai!
¡Hola! Aquí, reportándome con un nuevo capítulo, que espero les haya gustado.
IMPORTANTE: puede que no tenga actualización para la próxima semana, debido a que me han surgido múltiples compromisos para el próximo fin de semana, por lo que, no sé si me permitirán actualizar; no es algo seguro, pero por si acaso no me ven por aquí, estén al tanto. Además, de que estoy trabajando en otras historias y no podré intentar adelantar en la semana.
En fin, muchísimas gracias a todos ustedes que se han unido a la historia a través de los favs y follows y a: Tadashi sam, MikiLovesShikaTema, Abril Elena, Shirae y Louchette por los reviews en el capítulo anterior; ayudan un montón como motivación a la hora de escribir.
Como siempre, no sean tímidos y siéntanse libres de comentar; nos vemos en una próxima actualización.
Cuídense,
Bye!
