NARUTO y sus personajes NO ME PERTENECEN. Solo hago esto por diversión y para su entretenimiento.


Temari no se estaba muriendo, tampoco era como que no la volverían a ver, pero demonios, tanto Kankuro como Gaara no podían evitar la punzada que sentían en el pecho, ya que, la mayor de los tres se iría definitivamente a Konoha con su esposo.

Nos volveremos a ver; no hay necesidad de poner esas caras…

Te vamos a extrañar ─ respondió el Kazekage.

A la primera que te haga el Nara, haz el favor de volver…─ Temari le sonrió al marionetista. Se acercó a ellos y les abrazó, siendo correspondida por ambos de inmediato. ─ Se feliz, ¿bien? Solo así, esto valdrá la pena.

Era duro pues, literalmente, ella había estado con ellos desde el inicio de sus días. Saber que, al volver a casa, ella no estaría allí para sonreírles, preguntarles por su día o simplemente para ayudarlos, era duro, pero la querían demasiado y querían que fuera feliz.

Incluso si esa felicidad no estaba a su lado.

Los hermanos se separaron. Temari se limpió rápidamente unas rebeldes lágrimas que se escaparon de sus ojos. El kazekage y el marionetista se observaron y, como si lo hubiesen planeado, cada uno depositó un tierno beso en la mejilla de la rubia: Gaara en la izquierda y Kankuro en la derecha.

Sé feliz, one-san ─ respondió el pelirrojo sonriéndole.

Ahora ve; tu esposo te espera ─ sonrió Kankuro.

Devolviéndoles la sonrisa, Temari asintió, para luego dar media vuelta y caminar hacia Shikamaru. El Nara les sonrió amablemente mientras entrelazaba sus dedos con los de la rubia. Ellos sabían que cuidaría perfectamente de su adorada hermana.

─ ¡Kankuro! ─ el llamado de su hermano lo sacó de sus pensamientos. Se detuvo en seco y antes de que pudiese reaccionar, se encontraba siendo protegido por un escudo de arena.

─ ¿Qué…?

─ Es una técnica de Temari ─ respondió Gaara cuando la tempestad pasó, observando la destrucción a su lado

─ ¡Vamos! ─ apremió el marionetista. Si su hermana había optado por usar una técnica tan abrasadora en su estado, las cosas definitivamente no estaban bien.


Si algo le había enseñado todos los años de convivencia con Temari, era que, si una ráfaga inusual de viento aparecía de repente, debía protegerse de inmediato.

─ ¡Al suelo! ─ ordenó. El equipo acató la orden y junto a Shikamaru, observaron cómo, literalmente, el bosque sobre ellos desaparecía.

─ ¡Papá! ¡Mira! ─ gritó Shikadai mientras señalaba algo a través de la tempestad. Shikamaru, dirigió su vista, y como pudo, logró deslumbrar a una comadreja, vestida y con una guadaña.

─ Kamatari…─ susurró.

─ ¡Es la invocación de Temari! ─ exclamó Ino.

─ ¡Escuchen! Me adelantaré al lugar; ustedes aseguren el perímetro; Shikadai ve con Ino ─ él asintió

─Papá…

─ Tranquilo...ella está mejor de lo que pensé…


Temari levantó la vista con dificultad. Jadeaba, en una mezcla de cansancio y dolor. Su pecho ardió y supo que estaba en graves problemas cuando sintió aquel liquido caliente brotar de su boca.

Aun así, se puso de pie.

Estaba llena de rasguños por las astillas que volaron como consecuencia de su ataque, sin contar el hilillo de sangre que brotaba de su boca luego del debilitante dolor que le atacó tras el uso de su jutsu de invocación. No quería admitirlo, pero su cuerpo estaba a punto de colapsar; lo único que la motivaba a seguir, era su bebé.

─Como disfrutaré matarte…─ escuchó a Shozuke decir. A penas logró protegerse cuando notó las intenciones de la rubia. La mayoría de los miembros restantes de su clan yacían muertos ante el brutal ataque de la kunoichi. La furia que sentía el hombre hacia la rubia parecía no tener límites; desde sus escasos dieciocho años, la joven princesa de Suna venía frustrando sus planes.

Destruyendo todo lo que era importante para él.

─ Kami-sama...por favor, no me importa que me pase, protege a mi hijo…te lo suplico...─ rogó en un suspiro, al ver como el hombre se acercaba a ella. No era la mujer más religiosa de todas, pero estaba desesperada; lo único que quería era que su hijo sobreviviera…

─ Podrías haber tenido una vida lujosa, llena de poder, sirviendo a Mondo-sama…─ decía el hombre mientras se acercaba junto a los hombres de su clan que aún quedaban de pie. Temari apretó los dientes mientras observaba al hombre con desprecio. ─ pero tú, querías que todo fuese difícil…─ Temari hacía lo imposible por mantenerse de pie, pero sabía que era cuestión de tiempo para que sus piernas fallaran. El cuerpo entero le pesaba, estaba mareada y francamente, estaba viendo doble. ─ No me importa para nada tu vida; ¡te sacaré a ese niño de la peor manera posible! ¡Saiko Zettai Hogeki! ─ Temari observó como una lanza de arena aparecía en la mano del individuo y, antes de que se diera cuenta, sintió el impacto de su espalda contra el suelo y el agarre fuerte del hombre sobre su cuello ─ Prolongaré tu vida lo suficiente para que veas, en total agonía, como la sangre de tu hijo traerá un nuevo futuro para el clan que intentaste destruir mientras…─ incluso con su afectada visión, podía ver la expresión de odio y perversidad que le profesaba el hombre ─ tu vida se extingue lentamente; pasarás al otro mundo, junto a tu bebé ─ Todo pareció pasar en cámara lenta desde el momento que vio como levantó la lanza en el aire. No podía moverse; el impacto era inevitable y ella sabía que este hombre sería capaz de todo con tal de obtener al bebé, sin importar el daño que pudiese causarle al infante.

Cerró los ojos, tratando de contener las lágrimas que amenazaban con salir, pero un sollozo traicionero escapó de su boca; no sería capaz de salvar a su hijo. No podría cumplir su promesa.

Hola, bebé, patea un poco para papá, ¿sí? ─ La hermana del Kazekage sonreía con ternura mientras acariciaba el cabello de su marido. El contraste entre el Shikamaru que Konoha conocía como el ejemplar Consejero y el que tenía aferrado a su enorme vientre, era abismal.

Oye, no lo inquietes…─ respondió con la intención de que sonara amenazante, pero no lo logró. Tenía la perfecta vista de su esposo, acostado frente a ella, con ambas manos en su vientre mientras le hablaba al pequeño aún no nacido.

Solo quiero que me responda…─ dijo mientras depositaba un tierno beso sobre el vientre. No pasó mucho para que recibiera su respuesta. La rubia lo sintió sonreír contra su vientre. ─Hola a ti también, pequeño… ─ Levantó la vista y le sonrió a su esposa. Se incorporó lo suficiente como para quedar a su altura y la besó tiernamente. ─ La sexy mamá también lleva beso…

Idiota…─respondió divertida. Él sonrió.

¿Sabes? He estado pensando en pedir algunos días libres para ayudarte en la casa.

No es necesario; Yoshi y Shikadai están muy al pendiente de nosotros…

Lo sé, pero en estos últimos días, no he podido concentrarme, pensando en que podrías entrar en labor de parto en cualquier momento. ─ su rostro seguía oculto en su vientre, pero podía imaginar la expresión de preocupación en él.

Pienso que lo mejor es esperar ─ él levantó la vista hacia ella ─ Prefiero que estés completamente presente en los primeros días de su vida, tal como hiciste con Shikadai. ─ respondió ─ Además, soy capaz de valerme por mi misma y por nuestro bebé mientras el gran día llega…─ él le sonrió.

Créeme, que no lo dudo…

De repente, sintió como el peso que la aprisionaba desaparecía.

─ Vuelves a ponerle una mano encima a mi esposa y te juro que la perderás…─ escuchó una inconfundible voz decir. Por primera vez en días, sintió que podía relajarse; su adorado vago había llegado por ellos ─ Amor…─ sintió como la incorporó lentamente del suelo para rodearla con su cuerpo ─ Princesa, ¿estás bien? ─ esta vez, sintió como colocaba una de sus manos sobre su mejilla, tratando de llamar su atención.

─Shikamaru…─ susurró con una pequeña sonrisa en sus labios, aun sin abrir los ojos. Su esposo, aunque estaba aliviado, tenía una expresión de total furia al ver el estado de su amada.

─ Problemática… ─ susurró. Su corazón se quebró al ver claros signos de maltrato en ella─ Mal nacidos…─ No había logrado atrapar al que suponía era el tal Shozuke con su sombra, pero al menos, tenía a los demás restantes bajo su jutsu, por lo que, rápidamente, hizo los sellos correspondientes ─ ¡Kage-Kubishibari no Jutsu! ─ la sombra tomó forma de mano, trepando sobre ellos, para luego, acabar con la vida de los miembros restantes del clan. Shikamaru dirigió la vista hacia el último hombre de pie ─ Sigues tú, maldito…

─Veo que ambos son igual de expresivos…─ el hombre les sonreía con malicia ─ ¡Lamento que su reunión familiar dure tan poco! ─ exclamó. Shikamaru observó como el hombre movía sus manos, listo para atacar.

─ Mendokusai…─ aferró a Temari contra sí y esquivó la lluvia de cuchillas de arena que se abalanzó sobre ellos. ─ Tengo que ponerlos a salvo…─ Lo que quería hacerle al imbécil que se había atrevido a dejar a su rubia en semejante condición, era algo que no quería que ella presenciara.

─Shikamaru…─ susurró; podía ver el dolor en sus facciones. ─ Ellos me indujeron…─ trató de decir, pero un gemido agónico y una sensación cálida entre sus piernas, la hizo callar y probar su punto sin necesidad de palabras.

─ ¡No escaparán! ¡Ese bebé se quedará aquí! ¡Mondo-sama lo espera con ansias! ─ Las variables de la situación eran tan complejas que no sabía por dónde empezar; tenía a su esposa, literalmente a minutos de dar a luz, con un psicópata a metros de ellos, atacándolos con el fin de llevarse al bebé. Por más que quisiese luchar, no podía dejar a Temari a su suerte.

Shozuke lanzó una nueva ronda de ataques hacia el matrimonio Nara, siendo esquivados y reflejados por el domador de sombras.

─No puedo seguir así; debo ponerte a salvo, Temari…─ Menos mal que su equipo pensaba lo mismo.

─ ¡Konoha-Ryū Taijutsu: Nikudan Sensha! ─ totalmente sorprendido por el ataque, el Yagamu esquivó, a penas, la enorme bola humana que se dirigió a él.

─ ¡La encontraste, papá! ─ al escuchar aquella voz. Temari se obligó a abrir los ojos, viendo a Ino y Shikadai acercarse a ellos.

─ ¿Dai? ¿Qué...haces aquí? ¿Qué le pasó… a tu brazo? ─ preguntó, su instinto maternal saliendo a flote de inmediato.

─Luego te explico ─ interrumpió Shikamaru ─ Ino, Temari acaba de romper fuente. ─ Ante esa declaración, el joven Nara observó a su madre, preocupado. No se veía nada bien y temía que el nacimiento del bebé fuese demasiado para ella dadas las circunstancias. Su tía Ino, quien se encontraba examinándola rápidamente, era una de las mejores ninjas médicos, pero aun así, no podía evitar sentir ansiedad de saber que no había ningún hospital cerca para respaldarle.

─ ¿Qué pasa? ─ preguntó Shikadai. Al ver como el semblante de la Yamanaka se endurecía.

─Alteraron su red de chakra; ─respondió ─ Temari, ¿has estado redirigiendo algo de tu chakra al bebé? ─ ella asintió débilmente. ─ Esto es malo.

─ ¿Qué ocurre? ─ preguntó esta vez Shikamaru.

─Utilizaron un jutsu prohibido en ella. ─ comenzó a decir ─ Supongo que, como son ninjas, conocían la técnica que utilizamos las kunoichis para resguardar el bienestar de nuestros bebes cuando estamos en misión y lo utilizaron en su contra: cuando Temari transfirió por primera vez su chakra al bebé, el jutsu convirtió al bebé en la fuente principal de energía. ─ Shikamaru dirigió su vista hacia su esposa, notablemente preocupado. ─ Al Temari realizar cualquier tipo de actividad que requiriera el empleo de su chakra, causaba daño interno en ella, ya que, la mayoría de su chakra era retenido por el del niño y su cuerpo se sobre-exigía… el jutsu de invocación, fue devastador para ella…

─ Ino… ¿qué significa eso?

─Cuando nazca el bebé, se llevará con él todo el chakra de Temari y la dejará en el cero absoluto o cerca del mismo…─ explicó ─ El daño interno es considerable y no sé si pueda restaurar su red y curarla sin el equipamiento médico necesario…─ el líder del clan Nara observó a su esposa en pánico.

─Ella podría…

─ ¿Ella podría morir? ─ terminó la pregunta Shikadai.

─ Haré todo lo posible para que no pase…─ fue su simple respuesta─ pero con su estado en general…─ el estrés que tenía el cuerpo de la rubia producto del embarazo, el jutsu prohibido y el de invocación, sumando los golpes, heridas y el poco descanso que suponía tuvo, no eran alentadores. El cuerpo de la antigua Sabaku No estaba a punto de colapsar.─ Por los momentos,tenemos que buscar un lugar más tranquilo; este bebé no esperará mucho más. ─Shikamaru apoyó su frente en la de su esposa. Ella había resistido todo aquello por el bien del bebe, él debía calmarse y pensar en el mejor escenario para todos, pero lo dicho por Ino, lo había aterrado.

Perder a Temari no era una opción.

─ Princesa…─ llamó suavemente, recibiendo la atención de su esposa de inmediato.

─ Estaremos...bien…─ respondió en un intento de tranquilizar a sus dos hombres. Ella no tenía miedo de morir si eso significaba que su bebé sobreviviría. ─ pero, si algo sale mal…

─ No lo digas, problemática…

─ Si algo sale mal…─ volvió a repetir. Esta vez tomando la mano de Shikadai─ Sé que los dos podrán seguir adelante y llenaran de amor al nuevo…─ se vio interrumpida por una contracción ─Nara... ─ Ambos tenían sentimientos encontrados, pero su hijo estaba allí y tenían que comportarse a la altura, aunque supiesen que esa podría ser la última vez que se viesen.

─ Todo saldrá bien; Shikadai te cuidará.

─ ¿Y tú, papá? ─ preguntó el niño.

─ Tengo asuntos que resolver aquí…─ expresó observando como Chouji trataba por todos los medios de alejar al causante de sus problemas. ─ Shikadai, ven conmigo…─ ordenó Shikamaru mientras dejaba a Temari a cargo de Ino. El líder del clan Nara se acercó a su hijo y le explicó lo que tenía pensado. La prioridad inmediata era permitir que Ino escapara con Temari de la manera más segura posible. ─ ¿Entendido?

─ ¡Sí! ─ respondió Shikadai. Shikamaru corrió hacia Chouji mientras su hijo quedó alerta, esperando la señal de su padre.

─ ¿Cuál es la situación? ─ preguntó el Nara al llegar con su mejor amigo.

─ Que no te engañe; el anciano es fuerte…─dijo notablemente agitado ─ Puede combatir en todas las distancias y utiliza jutsus de tierra, incluyendo algunos de arena. ─ Shikamaru asintió.

─Chouji...necesito que escoltes a Temari a un lugar seguro; yo me encargaré de él…

─ ¿Seguro? Deberías estar con ella durante el parto

─ Necesito encargarme de la persona que se atrevió acercarse a mi familia…─ respondió observando al hombre que los observaba a pocos metros ─ Ve; es una orden…─ aún no muy convencido, el Akimichi obedeció y se apresuró hasta donde Temari e Ino le esperaban.

─ ¡¿A dónde crees que vas?! ─ exclamó, realizando los sellos para un nuevo ataque.

─ ¡Fūton: Kiryū Ranbu! ─ A pesar de que Shozuke logró crear una especie de muro de piedra para protegerse, el ataque lo envió varios metros hacia atrás.

─ Maldito mocoso…─ Shikamaru vio como Chouji tomaba a Temari de brazos de Ino y la cargaba alejándose del lugar, seguidos por el pequeño Nara.

─ ¡Tú puedes, papá! ─ Shikamaru solo levantó su mano como respuesta.

─ Así que ese mocoso es vuestro hijo…─ Shikamaru giró hacia el hombre. ─ Debí suponerlo; tiene los ojos de la princesa…

─No tienes el derecho de tan siquiera llamarle de esa forma…

─ ¿Esposo celoso? Pero si tenemos historia…

─ No creo que el querer violar a una joven, se considere historia...especialmente, si tenías la edad para ser su padre ─ El Nara no intentó disimular su rencor; este individuo tenía años siendo una sombra en la vida de su esposa. Agradecía a Kami el hecho de que Temari fuera tan luchadora e impetuosa como para sobrellevar ese momento de vulnerabilidad y hasta de miedo que debió experimentar en manos de ese imbécil.

─Detalles, detalles…

─ Vuelves a su vida, la secuestras, la maltratas y pones en peligro tanto su vida como la de nuestro bebé. Matarte es lo más amable que puedo hacerte...

─ Esperaba más diplomacia del Consejero del Hokage…, ─ respondió con sorna ─ pero, en fin: que hayas creado una distracción no te servirá de nada; ese bebé estará en mi poder…

─Eso lo veremos…

Él debía hacer pagar al bastardo que puso en peligro a su familia.


Hola! Volví... por un breve momento. Se me hizo bastante difícil escribir este capitulo, debido a que el siguiente tiene muchas emociones y quería terminar este como una antesala de lo que viene. En fin, gracias por los nuevos favs/follows y a: MikiLoveShikaTema, winnys, Agrotera.69 y Abril Elena por los reviews; significan un mundo a la hora de escribir.

Como siempre, siéntanse libres de comentar; espero leerlos.

Cuídense,

Bye!