NARUTO y sus personajes NO ME PERTENECEN. Solo hago esto por diversión y para su entretenimiento.


A pesar del malestar generalizado y el debilitante dolor que parecía estar partiéndola en dos, Temari suspiró con alivio cuando sintió la presencia de su hijo llegar hasta ellos.

─Maldición…─ susurró Temari, a través de un pequeño chillido.

─ Ya estamos lo suficiente lejos, Chouji; ese niño ya viene. ─ El Akimkchi colocó a la rubia delicadamente en el suelo mientras preparaban el lugar lo más rápido posible, sacando de los pergaminos todo lo que habían traído para el acontecimiento. Temari sintió como alguien se sentaba a su lado y colocaba suavemente su cabeza sobre su hombro. Aún con todo lo que estaba sintiendo en esos momentos, la hermana de Kankuro y Gaara sonrió sinceramente, en especial, al sentir una temblorosa mano tomar la suya.

─Estoy bien, Dai…─ se auto-felicitó de lo bien que su voz disimuló el dolor. ─ Estamos bien…─ corrigió colocando su otra mano en su vientre. Él asintió, no muy convencido.

─ ¡Listo! ─ exclamó la rubia. ─ Chouji, tráela por favor. ─ Shikadai observó cómo su tío tomaba a su madre en brazos y la dirigía a una manta, frente a un gran árbol, donde la rubia apoyó su espalda. El pequeño Nara observó a su alrededor: su madre se encontraba rodeada de varios utensilios médicos y, de lo que el intuía eran medicinas. Abrumado, solo atinó a sentarse a su lado mientras veía como su tía Ino colocaba una manta que cubría a Temari hasta las rodillas, dejando sus piernas flexionadas. El niño observó hacia otro lado, sonrojado al percatarse de que la Yamanaka revisaba 'esa zona' de su madre. ─ Ya estas coronando...

─ ¿Qué puedo hacer para ayudarte? ─ preguntó el Akimichi.

─Alcánzame las toallas y busca algo de agua…─ la rubia observó al joven Nara. ─ Shikadai, necesito que hagas algo de suma importancia. ─ era raro ver a Ino seria, por lo que, Shikadai, prestó atención. ─ ¿Recuerdas lo que platicamos hace un rato acerca del chakra? ─ el asintió ─ Bien; ¿recuerdas como concentrar tu chakra en alguna parte de tu cuerpo? ─ el volvió a asentir. ─ Necesito que transfieras algo del tuyo a Temari para mantener la red; como eres su hijo, eres perfectamente compatible con ella; yo te ayudaré a estimularla para que tu chakra fluya mejor…

─ ¿Eso le salvará la vida?

─ Esperemos que sí…Por ahora, ayuda a Chouji con las cosas─ dijo para alejar al chico un momento.

Era arriesgado.

Nunca lo había intentado fuera del hospital, mucho menos utilizando el chakra de un niño como base, pero no tenía otra opción. En el momento en el que el bebé naciera, la red de chakra de Temari fallaría y debía restaurarla antes de que su corazón se detuviese por el múltiple daño interno que tenía. Trataba de no mostrar su preocupación frente a Shikadai; era mucha presión para el Nara, pero la situación era delicada y por más que intentase ocultarlo, el ambiente la traicionaba. Observó a la rubia por unos instantes. Si fuera un extraño, las cosas serían muy diferentes, pero lamentablemente, se trataba de una de sus mejores amigas y eso le agregaba un peso extra sobre sus hombros.

─Confío en ti, Ino…─ dijo la Nara, adivinando sus pensamientos.

─No es cuestión de confiar, Tema…─ respondió. ─ Si te soy honesta, no sé si pueda salvarlos a ambos...

─Lo...sé…, ─ respondió en medio de una contracción ─ por eso, te pido que todos tus esfuerzos estén en preservar la vida de mi bebé…

─ Mi intención es salvarlos a ambos…

─ Y te lo agradezco, pero si debes elegir, ya sabes que hacer… ─ una contracción más monstruosa que las anteriores se hizo presente y ambas supieron que era la definitiva.


─ Mendokusai…─ susurró el Nara; estaba perdiendo mucho tiempo.

Necesitaba llegar con Temari.

─ ¿Eso es todo lo que tienes? ─ preguntó con sorna el hombre. ─ ¿No esperabas que fuera tan fuerte por mi apariencia?

─ Ciertamente…─ admitió. Según el relato de los hermanos de su esposa, el hombre, en resumidas cuentas, era un cobarde sin micha gloria. Le sorprendió ver su dominio de jutsus y de su agilidad para el ataque cercano, especialmente, tomando en cuenta su edad. ─ Así como tu pensaste que no podría contigo en un combate cuerpo a cuerpo… ─ respondió. Él mismo se sorprendió de ese hecho teniendo en cuenta que hace tiempo no entrenaba como tal. Como esperaba, el hombre se lanzó nuevamente al ataque, utilizando una especie de kunai hecho de dura roca, las cuales chocaron con las cuchillas de chakra del Nara. ─ Al parecer, estas furioso; eso sí es una ironía. ─ respondió. Estaba en cólera, sí, pero su expresión no lo denotaba de la misma manera que el hombre que le atacaba.

Había que ver el descaro…

─Ustedes...solo vinieron a arruinar mis planes. ¡¿Cómo quieres que esté?! ─ lanzó un ataque directamente al cuello, el cual Shikamaru esquivó, agachándose, propinándole una fuerte patada en el estómago haciéndolo retroceder; trató de acercarse para propinar una certera estocada con la cuchilla en el cuello, pero este la esquivó a último momento.

─ Déjame ver si entiendo: trataste de violar a mi esposa años atrás, atacaste su aldea, vuelves años después, a secuestrarla, maltratarla, porque créeme que los golpes, moretones y cortadas no pasaron desapercibidas por mí; ─ aclaró, perdiendo momentáneamente su semblante sereno ─ no contento, utilizas un jutsu prohibido para inducir el parto, para que ella muriese cuando diera a luz y encima, querías sacrificar a nuestro bebé…─ solo de mencionarlo, el Nara sentía su sangre arder ─ ¿y el ofendido eres tu?

─ Ella debió aceptar mi propuesta hace años; todo hubiese sido más fácil…

─Tu definición de fácil es bastante diferente a la mía…

─ ¿Y tú qué sabes?

─ Mucho, a decir verdad, me consideran un genio. ─ respondió. No estaba haciendo plática porque sí; había notado algo y estaba ganando algo de tiempo. ─ Busco la lógica en todo y, realmente, lo que dices no la tiene. A ver: ¿cómo hubiese sido mejor si ella aceptara tu propuesta? ─ Shozuke se incorporó. Él sabía que el susodicho de cierta manera se estaba burlando de él. ─ Empezando porque la diferencia de edad es abismal.

─ Ella tenía dieciocho; era legal

─ Pero no correcto según tus medios…

─ El primer hijo hubiese sido el sacrificio; después tendríamos todos los hijos que ella quisiera, viviendo bajo la gloria que nos otorgaría Mondo-sama; hubiésemos sido muy felices…─ al escuchar ese deje de tristeza en su voz, Shikamaru entendió todo.

─ ¿Te enamoraste de ella? No. El término correcto aquí es obsesión.

─ Por favor…

─ Porque si la amaras, no hubieses hecho todo esto.

─ Todos aman de formas diferentes…

─ No dañas las cosas que amas; ─ respondió ─ Nunca la he forzado a quererme, ni le he faltado al respeto. Temari es muy preciada para mí como para tan siquiera pensar en eso ─ respondió ─ La amo demasiado como para tan siquiera pensar en lastimarla. Tú, en cambio, has sido un factor de sufrimiento en su vida; intentaste violarla, atentando contra su integridad y ahora, atentaste contra su vida y la de nuestro hijo...créeme que como ella no podrá defenderse, nosotros la defenderemos de ti…─ el hombre ardió en cólera, observándose de repente con la expulsión de su chakra en forma de esfera a su alrededor.

─ ¡Como si la merecieses, iluso!

─ Es cierto, no la merezco; creo que nadie en este mundo podría comenzar a merecerla, pero ella me eligió a mí y yo no soy quien para contradecirla…─ respondió con una sonrisa victoriosa al ver como el chakra alrededor del hombre se descontrolaba.

─ Yo...voy a revivir a Modo-sama y.… ¡todos pagaran por lo que me han hecho!

─Si fuera tú, me calmaría; cuento con una gran cantidad de paciencia, pero los her-

─ ¡Me importa un demonio! ─ expresó iracundo ─ Que se pudra esa put-

Y como espero Shikamaru, el hombre no tendría la oportunidad de terminar esa palabra; tuvo que detenerse para escapar de un ataque que a último momento notó.

─ Lamentablemente para ti, mis cuñados son mil veces más celosos con su única hermana. ─ Cuando la humareda desapareció, Shozuke vio a dos figuras que hace años no veía y que, si era sincero, no quería volver a ver.

─Hola, malnacido; cuanto tiempo…espero que no pienses en terminar ese calificativo hacia mi hermana; las cosas podrían ponerse más feas si lo haces ─ respondió el marionetista con notoria furia en su voz

─ Esta vez, no escaparás…─ respondió el pelirrojo con su tono de voz, teñido sutilmente con enfado, al lado de su hermano mayor. Kankuro colocó al cuervo nuevamente en posición de batalla y atacó al Yagamu. Shikamaru aprovechó para acercarse al kazekage.

─ ¿Dónde está Temari?

─La envié con mi equipo y Shikadai; el imbécil usó una especie de jutsu médico para inducirle el parto; su vida peligra…─explicó ─ además de que sufrió maltratos físicos por parte de...aquel─ informó con preocupación en su voz, a pesar de que su rostro permanecía sereno. Gaara asintió.

─ Ve con ellos; nosotros nos encargaremos. ─ al ver la expresión del Nara, el pelirrojo prosiguió ─ Sé que quieres ajustar cuentas con este individuo, pero no vale la pena que no estés en el nacimiento de tu hijo por una escoria. Además, la vida de Temari y el bebé están en peligro; necesitas estar allí para tu familia. ─ él asintió.

─ De acuerdo, pero prométanme que su castigo será ejemplar ─ Gaara se mantuvo en silencio por un instante.

─Ten por seguro que será mortal ─ respondió ─ No estoy aquí como Kazekage; estoy como el hermano de Temari y créeme: quiero ver su sangre correr…


─ ¿Listo, Shikadai? ─ preguntó Ino. El niño asintió, colocando ambas manos sobre el aún hinchado vientre de su madre. En el momento que el bebé naciera, él debía aplicar su chakra en esa área para que la red no colapsara por la desconexión. Estaba sumamente nervioso; si fallaba, su madre moriría. ─ Chouji, debes estar atento; debemos hacerlo rápido. ─ el asintió. ─ Temari, cuando cuente tres, puja…─ la rubia no respondió como tal. Le quedaba muy poca energía y la concentraría en dar a luz a su bebé. ─ Uno...dos... ¡tres! ─ La Nara obedeció, sintiendo de inmediato como el bebé comenzaba abandonar su cuerpo, al igual que sus fuerzas; debía nacer rápido; sabía que no le quedaba mucho.

─ ¡Sigue así, Temari! ─ animó el Akimichi. Se encontraba frente al joven Nara. Debido a la manta que cubría todo el suceso, no podía ver qué realmente estaba pasando, pero era un momento intenso. La rubia, desde el principio, se notaba que no estaba en la mejor condición y, aun así, allí estaba, usando lo poco de fuerza que le quedaba, aun sabiendo que después de esto podría morir. No pudo evitar sentir el orgullo en su pecho al reafirmar por enésima vez la guerrera que tenía como madre. Los jadeos de la estratega se hicieron más frecuentes mientras tomaba aire para seguir con su tarea; podía sentir como faltaba poco para que el infante abandonara su cuerpo.

─ Temari, una más, la última, con fuerza…

─ Es fácil decirlo…─ respondió la princesa de Suna en un suspiro. A penas se mantenía consciente y su cuerpo comenzaba a no responderle.

Pero ella era Temari, antes Sabaku No, en la actualidad Nara y nunca se rendía. Así que, sacando fuerza de donde no tenía, acató la orden de la Yamanaka, sintiendo un momento después como el huésped que habitó por nueve meses en su interior, ya no estaba. Y para su alivio, anunció su llegada con un potente llanto. Solo allí, se permitió relajarse y ver a través de su borrosa vista, como su amiga sostenía un pequeño cuerpecito, tintado de sangre entre sus brazos.

─ ¡Es una niña! ─ escuchó al mejor amigo de su esposo anunciar y no pudo evitar derramar lágrimas de alivio ante la confirmación de que su hija vivía…

A pesar de que sentía como su propia vida se estaba extinguiendo.

─ ¡Shikadai, ahora! ─ ordenó la Yamanaka sacando al niño de su ensoñación. No lo iba a negar, se desconcentró en el momento que su hermana anunció su llegada al mundo. La pequeña rubia le pareció preciosa, especialmente, al ver como su hermanita le entregaba un reflejo de sus verdes ojos. Fue como ver una versión en miniatura de su madre. ─ Chouji, sostén a la bebé. ─ Shikadai había iniciado hace unos segundos y ella debía dar apoyo…

─ Por favor...yo…─ trataba de decir Temari ─ quiero...verla…─ suplicó. Por más que Shikadai e Ino lo estuviesen intentando, ella sentía que no había caso.

Tenía que conocer a su hija antes de morir.

─ Chouji, acércale a la niña. ─ ordenó Ino. Se colocó a su lado y comenzó a aplicar su jutsu sobre el corazón de la Nara. El Akimichi se acercó al lado libre de Temari y se arrodilló para que ella pudiera ver a la recién nacida. Con extrema dificultad, la Nara alzó su mano para acariciar la sonrosada mejilla de su hija.

─ Hola, preciosa…─ sonrió. Una sonrisa notablemente cansada, pero llena de gozo. Todo había valido la pena. Al final, su familia había crecido...su niña estaba sana y de cierta manera, pensaba que su misión en la vida estaba completa. El inicio de su vida no fue el mejor, pero pudo recuperarse y unir a la familia que le quedaba, logrando que sus hermanos fueran más felices y, por ende, ella también. Creó nuevos y genuinos lazos de amistad tanto en Sunagakure como en Konoha, pero, sobre todo, conoció el amor y formó una hermosa familia a la que amó más de lo que pensó que sería capaz de amar en su vida. Daría su vida por ellos; ese momento era la prueba ─ Bienvenida…─ susurró. Quería sostenerla, aunque fuese posiblemente, la primera y única vez. ─ Chouji, por favor…─ dijo haciendo el ademán para que se la entregara. El Akimichi, sin perder tiempo ante la situación, le entregó a la niña, acomodándola de tal forma que su pequeña cabeza reposaba entre el cuello y el hombro de su madre; Temari sostuvo el pequeño cuerpo con su brazo libre, dedicándole una mirada a Chouji de que estuviese pendiente por si su fuerza le fallaba.

Al sentir la respiración de su recién nacida, Temari no pudo evitar sonreír. Se sentía plena, feliz y, aunque no quería morir y dejar a su familia (especialmente porque quería ver a su niña crecer), aceptaría su destino. Observó a Ino a su lado, con el ninjutsu activo sobre su corazón, al igual que a su primogénito quien le miraba con una mezcla de estrés y miedo. Estrés de estar brindándole parte de su chakra sin ser un experto y miedo de saber que no estaba funcionando; podía ver sus lágrimas descender por su rostro.

Como odiaba verlo triste.

─ Dai…─ llamó ─ No hay necesidad de llorar…

─ Mamá…─ respondió con la voz entrecortada ─ no te rindas; tu nunca lo haces, no lo hagas ahora… ─ Temari sonrió débilmente.

─ No me estoy rindiendo, amor; pero a veces, pierdes incluso sin renunciar. ─ respondió ─ Has ganado a tu hermana…─ dijo observando a la pequeña que le miraba con sus tiernos ojos, para luego devolver su atención a su primogénito ─ aunque me pierdas a mi…─ él negó fuertemente con la cabeza

─ Las quiero a ambas con nosotros; ¡perderte no es una opción!

─ En la vida no siempre se puede tener todo…─ Sentía literalmente, como su vida se le escapaba y no quería que lo último que viera fuese el llanto de su primogénito. Estaba tan orgullosa de él, del joven en que se había convertido y que sabía seguiría siendo porque, por más que la vagancia lo dominara a veces, era igual a Shikamaru tanto en inteligencia como en lo bondadoso de corazón. Desde que supo que lo esperaba, le amó y tuvo la convicción de que sería especial; el niño que le enseñó a ser madre.

Chouji notó como Temari comenzaba a jadear ante cada palabra, por lo que tomó a la niña de sus brazos. La pequeña, al perder el familiar calor que la albergó durante toda su existencia, comenzó a llorar.

─Cálmala, Chouji; dale un paseo…─ ordenó la Yamanaka; el llanto de la niña parecía ser un mal presagio.

Sentía como el corazón de Temari se estaba rindiendo.


¡Hola! ¡Espero hayan tenido una Feliz Pascua! Lamento la tardanza, pero por asuntos de salud, no pude actualizar antes. Gracias a: MikiLovesShikatema, Shirae, Abril Elena, Yi Jie-san, SangoNube87 y Agrotera.69 por los reviews en el capítulo pasado y a todos los nuevos favs y follows; significan mucho para mí. Espero que les haya gustado u como siempre, siéntanse libres de comentar.

Cuídense,

Bye!

POSDATA-Alarzam: Hola! Te cuento que ya tengo iniciado el próximo capítulo de esa y tres historias mas, por lo que, espero no me tome mucho actualizar.