Naruto y sus personajes NO ME PERTENECEN. Solo hago esto para mi diversión y su entretenimiento.


─El tren llegará pronto; preparen todo lo necesario. ─ la voz de su tío Gaara lo devolvió a la realidad. No sintió necesario responder, mejor dicho, no sentía que debía hacerlo.

Las imágenes que había presenciado seguían repitiéndose en su cabeza. Era ridículo ponerse así, teniendo en cuenta que él era un ninja y aspiraba a más, estaba más que claro que presenciaría escenas similares. Lo que realmente le impactaba era ver a su padre ante semejante despliegue de violencia. Jamás lo había visto así, la expresión en su rostro fue totalmente una sorpresa y sinceramente le intimidó.

─ ¿Por qué tan solito? ─ la silueta conocida de su madre se sentó a su lado.

─ No deberías estar moviéndote…─ reprochó el niño. Temari rodó los ojos.

─Estoy bien; ando con el cubito. ─ respondió rápidamente. Sí, no se sentía muy bien, pero los demás no debían enterarse. ─ ¿Estás bien?

─Sí, ¿por qué lo preguntas?

─ ¿Por qué me mientes? Habla. ─ tan directa como siempre. ─ ¿Es por tu padre?

─Él… ¿siempre ha sido así?

─ ¿Así como?

─ Así…─ bien, no estaban llegando a nada. Shikadai era más abierto que ellos en cuanto a sus sentimientos, pero sabía que, aun así, debía darle un empujón.

─ Sabes que tu padre es jounin, ¿cierto? ─ él asintió ─ ¿Sabes qué hace un jounin?

─ Mamá…no te burles. ─ la antigua Sabaku No le golpeó juguetonamente el hombro.

─ Solo me divierto un poco. En serio, cuéntame, ¿qué te pasa? ─ por primera vez en mucho tiempo, Temari vio el destello de inocencia que presenciaba durante sus años más tiernos. Shikadai, por más que fuese en su mayoría una réplica de su esposo, tenía esa parte empática que lo delataba. Conociéndolo como lo hacía, seguro no quería compartir lo que pensaba por temor a las repercusiones. ─ Sabes que puedes contarme lo que sea…

─ Solo…me tomó por sorpresa…esa faceta de papá…

─ ¿Tuviste miedo de tu padre? ─ Shikadai no respondió, avergonzado de tan siquiera sentirse de esa manera. ─ ¿Crees que sería capaz de lastimarte? ─De todos los escenarios que pasaron por la mente de Temari, definitivamente ese no era uno de los probables.

─Es solo que…lo de hoy, fue nuevo. Nunca lo había visto de esa manera; no parecía él.

─Un criminal estaba amenazando el bienestar de nuestra familia; claro que se pondría así; yo me sentía igual, pero no podía demostrarlo abiertamente. ─ respondió, observándolo de manera seria; el chico aun no parecía convencido. ─ Shikadai, tu vida peligraba; ¿tienes idea del pánico que nos invadió ante la posibilidad de verte morir frente a nosotros? Yo…─ la voz se le quebró. Al escuchar el sonido de la gran bocanada de aire que tomó su madre, el joven Nara dirigió su atención hacia ella. Tenía una expresión de dolor, como si estuviese reviviendo acontecimientos no muy agradables.

─ ¿Mamá? ─ Temari le observó.

─Creo que te hemos sobreprotegido un poco, Dai. ─ respondió con una sonrisa triste. ─ Tratamos de que tu infancia fuese la mejor que pudiésemos darte, pero la verdad es que el mundo no es un lugar idílico y muchas veces…tu padre y yo protagonizamos muchas escenas similares. Al menos, tu padre pudo disfrutar una infancia tranquila…─ Imaginarse una pequeña versión de su madree desamparada, triste, temerosa…le causaba pena. Su madre era amorosa con él, pendiente en todo momento para lo que pudiese necesitar. El hecho de que ella no contó con ese trato cuando era niña, le parecía injusto, más aun, al pensar que cuando creció, no todo pareció mejorar.

─Mamá, ¿ese hombre realmente quiso aprovecharse de ti? ─ Temari asintió, haciendo que el ceño de su hijo se frunciera a más no poder.

─Por supuesto me defendí, pero tus tíos fueron los que me salvaron; tenía mucho tiempo que no los veía tan furiosos. ─respondió. Shikadai observó a su madre. La pregunta que tenía en la mente no sonaba apropiada debido a la situación, pero de verdad quería preguntar.

─ ¿A qué edad… te viste obligada a matar a alguien por primera vez?

─A los siete…; ─respondió sin titubeos─ mi infancia y la de tus tíos no fue un 'cuento de hadas'. ─ respondió. ─ Tu abuela murió dando luz a tu tío Gaara y tu abuelo no estaba muy presente en nuestras vidas; era muy estricto. La primera vez que obtuvimos amigos de verdad fue luego de nuestro fallido intento de invadir Konoha; tenía quince años, en ese entonces. Cuando me casé con tu padre, juré que no permitiría eso para ti o tu hermana; mis hijos serían felices, yo me encargaría de eso. ─ El joven Nara se conmovió más allá de lo que esperó.

─ Y… ¿eres feliz, mamá? ─ Temari le sonrió a su hijo.

─Más de lo que alguna vez pensé que sería…, gracias a tu padre, a mis hermanos, a mis amigos, a ti, a tu hermana…Por eso entiendo el por qué tu padre actuó así. ─ Al ver que el niño no sabía cómo proceder, Temari decidió hacerlo. ─ Shikadai, el hecho de que él sea un shinobi y tenga que hacer este tipo de cosas cuando sus seres queridos están en peligro, no tiene nada que ver con su faceta de padre, amigo, consejero…Shikamaru es más de lo que viste allí y lo sabes. Jamás infringiría daño sin justificación.

─ Es el mejor padre de todos. ─ admitió, sintiendo la culpa esparcirse por todo su cuerpo. Claro que su padre era el mejor, en cada aspecto que se le ocurriese. No podía creer lo fácil que resultó para él difuminar esa imagen por un momento inesperado. Claro que haría aquello por su familia, aquel individuo amenazó con destruirla, decepcionado debía estar si hubiese actuado de otra manera.

Temari sonrió de manera maternal mientras apretaba amistosamente su hombro.

─Bueno…no el mejor en todos los aspectos, sigue siendo un llorón, ¿sabes? ─ acotó ─Según un informante, tú también lo eres. ─ Y justo allí, un sonrojo se apropió del rostro del joven Nara. ─ Pareces un tomate. ─ se burló mientras pellizcaba su mejilla.

─ ¡Mamá!

Y cada vez que Dai decía 'mamá', Temari no podía evitar pensar lo que significó el nacimiento de este problemático en su vida.

Para Temari, la perfección estaba entre sus brazos en forma de bebé. El pequeño Shikadai le observaba con esos inocentes e hipnóticos ojitos. Aun no podía creer que estuviese entre sus brazos. Luego de nueve meses y un muy extenuante parto, su niño estaba allí con ella.

No sabía cómo explicarlo, pero en el momento que escuchó su primer llanto fue cuando entendió que realmente era madre. Esa perfecta combinación que representaba su hijo era el orgullo más genuino que había sentido nunca. Ningún halago, titulo o reconocimiento se asemejaba al que sentía de ser conocida como 'la madre de Shikadai'. Si su antigua versión le escuchara, pegaría el grito al cielo; por supuesto que jamás hubiese anticipado esto. Era bastante fácil pensar lo contrario cuando no lo creía posible.

¿Estás tan emocionado como yo, pequeño? ─ la respuesta obvia era que no, el pequeño no tenía consciencia para saber lo importante que era esta persona en su vida, más allá del instinto de conocer la presencia que le albergó durante su existencia. ─ Mamá te ama…─ susurró, cuidando de no despertar a su dormido esposo. Shikadai seguía observándola, sus ojitos totalmente concentrados en ella, solo perdiendo su foco cuando un bostezo sorprendió al infante; sus manitos abriéndose y cerrándose de manera instintiva ─ ¿Serás un vago como papá? ─Era sin dudar alguna, la imagen más sublime que Temari habría presenciado jamás. Se acercó y besó la mejilla del pequeño. ─ Te amo…─ susurró, procediendo a repetir la acción una y otra vez. El recién nacido seguía sin apartar la vista de su madre, notablemente más activo ante la atención que estaba recibiendo. ─ Mi pequeño Dai…─dijo mientras cambiaba la posición del bebé, acercándolo a su cuerpo para que la utilizase como cuna. Estaba agotada, como era natural luego del parto. El sol estaba a punto de despuntar, el primer amanecer de su chiquito y ella no se lo quería perder. Así que, se apoyó del espaldar, disfrutando del calor que emanaba el pequeño cuerpo, sintiéndose completa de una manera jamás experimentada. Escuchó el pequeño gorgojo de su bebé, mientras se acomodaba y aferraba a la presencia que le albergó desde su concepción; un momento madre e hijo.

Un momento que Temari no sabía que su adorado esposo inmortalizaba discretamente en video.

─ Siempre aquí para ti, mi Dai.


Todos se movían de un lado a otro, preparándose para lo que venía, pero Shikamaru decidió ignorar todo aquello y alejarse unos pasos del nuevo campamento. Necesitaba un respiro y recuperarse de lo que acababa de hacer, tenía un pico de ansiedad que lo estaba empujando hacia su viejo y nefasto hábito, el cual había prometido dejar de manera definitiva en el momento que supo de la existencia de su pequeña princesa.

Pero la mirada de terror y decepción en su muchacho lo afectó más de lo que esperó. Claro que no quería exponer a sus hijos al "Shikamaru vengativo", como Temari tiempo atrás lo había bautizado, pero no podía evitarlo si amenazaban lo más sagrado para él. La imagen de un kunai sobre el cuello de Shikadai lo perseguiría por siempre.

Su primer instinto fue el de hablar con su hijo y tratar de apaciguar las aguas, pero Temari le recomendó que esperara un poco, que lo dejara interiorizar lo que había pasado. Así que, sin poder hablar con él, con la ansiedad por las nubes, el coraje que le provocaba lo acontecido y el hecho de que juró no volver a fumar, Shikamaru optó por pasar tiempo a solas con su pequeña. No sabía cuánto tiempo había pasado, pero tener a su hija en brazos era realmente reconfortante. Esos inocentes y brillantes ojos lo observaban con curiosidad, como si entendiera quien era el hombre sosteniéndola.

─ Papá te ama, pequeña problemática. ─ susurró, besando su sonrojada mejilla, aferrando el pequeño cuerpo hacia el suyo. ─ Te protegeré siempre.

─Quedó bastante claro con lo de hace un rato. ─ la voz de su amiga lo trajo de nuevo a la realidad. Yamanaka, sin esperar confirmación, tomó asiento a su lado.

─ ¿Alguna novedad?

─ El tren llegará en unas cuatro horas. Como estamos cerca, saldremos en dos horas; Temari aún no está en condiciones para viajar por sí misma, así que…

─Yo llevaré a mi esposa en brazos; no es problema.

─Me lo imaginé; me encargaré de reforzar el porta-bebé para que soporte el viaje y llevar a esta preciosura a salvo hasta allá. ─ respondió, acariciando la cabeza de la pequeña, para luego volver su atención al Nara. ─ ¿Cómo estás? Ambos sabemos que sigues conmocionado.

─ Si ya lo sabes, ¿para qué me preguntas?

─ Quiero que lo admitas. ─respondió. Conocía a Shikamaru, no en vano era su mejor amigo y sabía que era terco en cuanto a sus sentimientos. ─Nadie te juzga por lo que hiciste allí. Tu familia estaba en peligro.

─Shikadai no está muy de acuerdo con tu argumento.

─Claro que lo está. Solo necesita procesar lo que acaba de presenciar. ─ justo lo que su esposa le había dicho. Ante el silencio de su amigo, Ino recordó la primera vez que lo vio perder el control de esa manera tan violenta…tan poco a su estilo. ─ Nosotros sabíamos que tenías ese lado en ti. ¿Recuerdas la misión del genjutsu fuera de control?

Pasó tan rápido que Ino y Chouji no supieron cómo reaccionar. Era obvio que habían atrapado a su amigo en un genjutsu y que lo que sea que estuviese viendo era algo realmente horrible y tenía que ver con Temari; no dejaba de mencionarla.

¡Ino, ayúdalo! ─ ordenó Chouji, cuando derribó al autor de la técnica, sacándola de su asombro. Corrió hacia el Nara y lo liberó de inmediato.

Shikamaru, ¿estás bien? ─ Shikamaru no respondía. Cuando empezaba a preocuparse seriamente, fue testigo de cómo el terror en los ojos del Nara se convertía en furia. Se levantó sin decir nada y se acercó al hombre que estaba siendo retenido por su mejor amigo. Grande fue la sorpresa cuando el pacifico y desmotivado estratega apartó al Akimichi de una manera no muy gentil y golpeó bestialmente al ninja.

¡Oi, espera! ─ llamó Chouji tratando de detener la ronda de puñetazos. El nivel de violencia mostrado por el Nara era atípico.

¡Shikamaru, basta! ─ llamó Ino, corriendo hasta ellos para ayudar a Chouji. ─ ¡Shikamaru, lo necesitamos vivos; el escuadrón de Temari lo espera! ─ La mención de la rubia pareció traerle el control sobre sí mismo. Aun con furia en los ojos, se alejó del hombre mal herido. Atónitos y sin saber bien cómo reaccionar, los miembros restantes de Ino-Shika-Cho tomaron al hombre. Podían ver la furia emanar de él y por más que quisiesen preguntarle, no lo creían prudente por los momentos. Algo sí estaba claro, o, mejor dicho, confirmado: Temari era un punto sensible para el Nara.

─ Ese maldito…─ susurró para sí mismo, recordando el episodio. El despreciable aquel le había mostrado una muy vívida imagen de cómo le atravesaba el corazón a Temari. La imagen de la vida abandonando los hermosos ojos de su esposa se agregó a la lista de pesadillas que ya tenía después de la guerra.

─ ¡Oye! Nada de insultos frente a la niña. ─ reprochó Ino. ─ Si serás…─dijo mientras negaba con la cabeza, pero Shikamaru no lo notó. Toda la atención del Nara había vuelto a la pequeña que se removía en sus brazos, al parecer, de manera hipnótica para el consejero que no perdía detalle de aquello. Ino sonrió ante la reacción de su amigo. ─ El gran Shikamaru Nara rendido ante otra problemática, ¿quién lo diría? ─La cara de pocos amigos que le dedicó valió oro, pero a la rubia no le importó; su misión estaba cumplida: pudo despejarle la mente, aunque fuese por un momento.


─ Pero mamá…se supone que tienes que descansar…─ Tanto Kankuro como Gaara observaron la escena; su hermana mayor, caminando hacia ellos.

─ ¿Está todo listo? ─ preguntó en su modo autoritario normal, como si ella fuese la líder de la operación.

─ ¿Qué haces de pie? Ino fue clara respecto al reposo total. ─ recriminó Kankuro, serio como pocas veces se le veía.

─ Estoy bien, no…

─ Moriste…─ fue la respuesta del Kazekage. ─ Parece que no lo entiendes; Shikadai y Shikari fueron huérfanos durante breves instantes ¿no te importa que puedan volver a serlo? ¿Acaso no te importa el sufrimiento de tus hijos? ─ La rubia frunció el ceño de inmediato, ante lo que percibió como insolencia por parte de Gaara. Decir que estaba indignada era quedarse corto.

─ Con todo respeto, Lord Kazekage, ─ escupió con veneno. ─ su comentario está fuera de lugar, mucho más, al mencionar de manera tan casual que mis hijos no son mi prioridad.

─ Al parecer, lo es tu estúpido orgullo de 'yo puedo hacerlo todo'. ─ intervino esta vez el marionetista. ─ ¿Qué demonios te pasa? ¿No entiendes la magnitud de lo que tu cuerpo acaba de pasar? ¿Puedes cooperar un poco más? ─ recriminó, alzando la voz un tono más del habitual. ─ ¿Ves a ese niño? ¿Ese que te dice 'mamá'? ─dijo señalando al joven Nara. ─ Fue desgarrador verlo derrumbarse cuando tu corazón dejó de latir, deberías pensar un poco más antes de actuar de manera egoísta. ─ Temari observó por un momento a Shikadai, quien se notaba notablemente avergonzado por el suceso, y al mismo tiempo, podía notar cierto ápice de dolor en su mirada. Por supuesto que sabía lo que Shikadai había pasado, se sentía extremadamente culpable al respecto, pero los reclamos de sus hermanos eran desproporcionados; ni que estuviera en plena batalla. Solo había dado unos pasos, ¡y llevaba el cubito!

─ Pero, ¿qué les pasa? Están exagerando…

─ ¡Moriste! ─ Temari se sobresaltó un poco, Shikadai abrió los ojos sorprendido ante el acontecimiento que presenciaba: Gaara había elevado su tono de voz. ─ ¡¿Por qué no lo entiendes?! ─ El silencio que se instauró estaba cargado de tensión y Temari, que siempre estaba lista para responder ante cualquier situación, se quedó de piedra al visualizar esa rebelde lagrima deslizar por el ya no tan serio rostro del menor de los tres. Giró hacia Kankuro y al encontrarlo en condiciones similares, se sintió la peor persona de todas. Habían crecido, adquirido diferentes responsabilidades, pero en el inicio, fueron ellos contra el mundo y a pesar de que ella había echado raíces en otra aldea, siempre serían sus hermanos, a los que ella prácticamente crio y verlos de ese modo tan frágil, era desgarrador.

─ Eso fue…brutal…─ fue el único comentario que pudo profesar el marionetista, antes de mirar a otro lado, tratando de disimular.

─ Esperen, no, ¿qué…? ─ De las pocas debilidades que Temari reclamaba como suyas, dos estaban batallando contra las lágrimas frente a ella y como la hermana mayor, no podía permitirlo. Suspiró; la señora Nara no lo pensó mucho. ─Vengan aquí, par de sobreprotectores. ─ dijo mientras atraía a sus hermanos, abrazándolos a la vez. ─ Estoy viva; seguiré molestando como de costumbre. ─ Palabras que parecieron ser el final del autocontrol de ambos, se aferraron como si la rubia fuese a desaparecerse en cualquier momento. ─ No es gracioso estar del otro lado de la moneda, ¿verdad? Cuando pasó lo de Akatsuki, ambos dijeron que no fue para tanto, que ambos estaban bien, que me preocupé por nada…─ aprovechó para bromear, en un intento de aligerar el ambiente.

─ ¿Por qué eres así? ─ preguntó Kankuro, sin romper el abrazo. Ella dejó salir una pequeña sonrisa. Concentró su atención en el kazekage. ─ Estoy bien, Gaara; no iré a ninguna parte.

─ Oneechan…─ Era surrealista tener a Gaara Sabaku No, Lord Kazekage, en semejante condición. Era como sostener al Gaara asustadizo que no confiaba. Y lo entendía, situaciones como estas le recordaban la fragilidad de la vida.

─ Estoy bien; lo prometo. ─ Para Temari era como volver años atrás, poco después del primer encuentro de Gaara con Naruto.

─ Moriste…

─Pero estoy viva. ─ rebatió.

─ Pues coopera para que te mantengas así, por favor; no aguanto otra escena como esa. ─ interviene el marionetista.

─ ¿Puedes cooperar? ¿Por tus hijos?

─ ¿Por nuestra salud mental? ─ agregó Kankuro. Eran dos contra uno, así que, no tenía más opción.

─ De acuerdo, manipuladores; me tranquilizaré. ─ cedió sin más alternativa, pensando que todo acabaría allí, pero para su sorpresa, ninguno parecía tener intención de soltarla.

─Dai, ven aquí, también eres necesario en el abrazo grupal. ─ El joven, quien había quedado sorprendido con todo lo acontecido frente a él, observó a su tío con sorpresa. Ninguno de los presentes era abiertamente afectivo, jamás había presenciado el llanto de sus tíos y el hecho de que su madre tuviera que consolarlos, era novedoso. Más allá de ser madre, Temari también era hermana y fue la figura materna para sus tíos; se sentía extremadamente orgulloso de ella.

─ Mendōkusei ─Al final, decidió obedecer, escabulléndose a un lado de su madre.

─ ¿Me traicionas? ─ Shikadai levantó la vista y le sonrió con ese tinte de maldad que ella sabía que había heredado de su persona. ─ 'Mendōkusei' para ti también, pequeño pillo…


─ No intentes nada sospechoso…

─ Te das cuenta de que soy tu esposo y tenemos dos hijos, ¿verdad?

─ Te das cuenta de que me recuperaré y podré enviarte a volar con mi abanico, ¿verdad? ─ Aunque frunciera el ceño, Shikamaru se sentía aliviado de escucharla en su conocido ser. Se veía mejor, más animada y eso le llenaba de tranquilidad.

─Venga ya. ─respondió, cargándola sin previo aviso. ─ No quiero quejas, órdenes del doctor. ─ El sonrojo en el rostro de su mujer podría ser por furia o por vergüenza, poco le importaba: su deber en ese momento era llevar a su familia sana y salva a su hogar.

─ ¿Todos listos? ─ preguntó el Kazekage. Ante la afirmación del equipo, comenzaron el trayecto hacia el punto de encuentro, a un ritmo considerablemente lento teniendo en cuenta el calibre de los shinobis, pero el hecho de tener a un niño, una bebé y una persona en vías de recuperación, les obligaba a hacerlo. El patriarca de la familia observaba a cada miembro de la misma, pendiente ante cada movimiento. Su modo protector seguía vigente, el último encuentro con aquel hombre aun lo tenía inquieto.

─ ¿Pudiste a hablar con Dai? ─ fue la ansiosa pregunta de Shikamaru a su esposa. Temari asintió levemente. ─ ¿Cómo está?

─Un poco conmocionado, como era de esperar. Nunca nos había visto en acción de manera tan brutal. ─ El Consejero del Hokage asintió, para nada tranquilo. ─ Shika, él no te teme; no podría hacerlo ni, aunque quisiese. Será shinobi, verá cosas peores, aunque no me guste admitirlo. ─ respondió de manera sincera. ¿Qué madre quiere ver a su hijo sufrir? Era una de las cosas que más temía, solo superado por el pánico que suponía perderlo en batalla. Y pensar que en los tiempos de Shukaku ni siquiera le importaba su propia vida…No podía imaginar cómo sería perder a uno de sus hijos. La kunoichi más cruel del mundo no sabía si podría recuperarse de algo así.

─ Pero lo vio de mi…

─ Vio a su padre defender a su familia; es diferente. ─ razonó. ─ Además, Shikadai sabe perfectamente que sobrevivimos tiempos más violentos, incluyendo una guerra; tiene una idea de las cosas que hemos hecho.

─ Lo sé, es solo que no me gustó ver esa expresión en su rostro.

─ Que sensible eres; siempre me observa así cuando lo regaño y no me ves teniendo una crisis existencial a cada rato. ─ dijo, tratando de apaciguar el ambiente, lográndolo, al ver como una sonrisa tímida aparecía en el rostro de su esposo.

─Eres terrible, mujer.

─Y eso, que no estoy a máxima capacidad. ─ dijo. ─ En serio, Shikamaru, Dai no te odia, ni te tema. Solo se sorprendió; cuando lleguemos al tren, trata de hablar con él. Ya está tranquilo.

El Nara asintió, concentrando su atención en la figura a unos pasos de él. Shikadai caminaba a la par de Ino como si fuese la escolta personal de su hermana. Sonrió. Estaba orgulloso de su hijo, aun mas después de cómo se comportó durante toda la crisis que acababan de superar. Él fue una pieza clave para el éxito de la misión. Su primogénito era maduro y gracias a Kami, tomó varios atributos de Temari que, podían jugar en su contra algunas veces, pero que consideraba que esta vez, eran los que conducirían la conversación que tendrían.

El sol se estaba poniendo cuando llegaron a la estación donde el tren les esperaba. El líder del clan Nara comenzó los preparativos para instalar a cada quien, sin dejar de pensar en Dai. Esa conversación tenía que ocurrir pronto.


¡Hola, gente bella! No creía que había pasado tanto tiempo desde la última actualización, ¡perdón! Espero que el capítulo lo compense. Estimo que le quedan unos tres capítulos a la historia antes de iniciar la nueva historia que ganó la encuesta de IG/PM y reviews. Gracias por los reviews: Abril Elena, Yi Jie-san, LuizaMartins, Anya0087, SweetCandy, MeKna y kaoru-sakura por los reviews y a todos los que le han dado favs y follows. ¡Significa un montón!

Rewievs sin cuenta:

SweetCandy: ¡Hola! Me alegro un montón de que te haya gustado y, sobre todo, que te animaras a decir presente. Muchísimas gracias de verdad. He tardado bastante en actualizar, pero espero que el capítulo lo compense. ¡Un abrazo!

Espero leerlos pronto, como siempre, siéntanse libres de comentar,

Cuídense,

Bye!