NARUTO y sus personajes NO ME PERTENECEN. Solo hago esto por diversión y para su entretenimiento.


Lo primero que quiero hacer en este día, es agradecerles a ustedes por estar. FF fue la primera comunidad que me acogió mientras aceptaba mi amor por la escritura. 8 años, un libro publicado y otro en proceso después, seguimos aquí brindando cariño a estas tramas. Gracias de corazón, gracias de verdad.


– ¿Cómo está la pequeña Nara? – Temari levantó la vista hacia Ino. Se encontraban a media hora de Konohagakure y ella estaba ocupada amamantando a la pequeña Shikari. Su hijo había acompañado a su padre y tíos para terminar de gestionar cosas del protocolo y avisar de su llegada. Como era de esperarse, Ino les visitaría pronto para verificar tanto su mejoría como el estado de la recién nacida.

–Hambrienta y muy despierta. Al parecer, no le gusta mucho dormir.

–Eso es una característica muy atípica para describir a un Nara. – dice mientras comienza a revisar a la madre en lo que la niña termina de alimentarse. – ¿Y tú? ¿Cómo te sientes?

–Mucho mejor, pero aún me cuesta hacer ciertas cosas y odio la cantidad de tiempo que estoy invirtiendo en dormir. – Yamanaka sonríe ante el comentario.

–No te preocupes, cuando lleguemos a la aldea y con unos días en el hospital estarás como nueva. –resopló con notoria molestia.

– ¿En serio es necesario? Solo quiero llegar a casa…

–No te quejes, solo serán unos días, luego podrás seguir las atenciones desde casa mientras cuidas de Shikari. – ante lo último dicho, Temari asintió un poco más de acuerdo. – Lo importante es que estés bien para ella y Shikadai, ¿no? Shikamaru está sobrevalorado.

–Y eso, que eres su mejor amiga. – Ino se ríe ante el comentario. Siguió con su labor mientras Temari se acomodaba las ropas; la pequeña se encontraba satisfecha.

–Lo sé. En serio que se parece a ti.

–¿Eso es algo malo?

–Si sigue así, puede que en el futuro para Shikamaru lo sea. – ambas ríen. Despues de tanto tiempo, Ino aún se sorprendía de lo mucho que había cambiado Temari. Seguía teniendo el carácter de los mil demonios, pero se había convertido en una figura importante, incluso para el trio de Ino–Shika–Cho, monitoreando que Shikadai y guiando a los otros dos integrantes cuando lo necesitasen. Se había vuelto una de sus mejores amigas y le gustaba el hecho de que era tres años mayor que ella porque la sentía como la hermana mayor que siempre quiso. – No te lo exteriorizado bastante, pero me alegro de que sigas por aquí.

–Gracias a ti por salvarnos, especialmente a Shikari. Te juro que no sé cómo hubiese superado perderla a ella también.

–Entiendo. – dijo, sabiendo a lo que se refería. Cuando aquello pasó, no lo supo en su momento, pero con este embarazo, se dio cuenta de lo que había pasado y entendía su temor. –Lo bueno es que ella está sana, es igual de fuerte que la madre. Temari le sonríe en agradecimiento. – Por cierto, Shikamaru está irreconocible, totalmente derretido. Antes de salir esta mañana, me dijo que no quitara los ojos de sus reinas. ¿Quién lo diría? Es hasta extraño.

–El karma en su máxima expresión. – se burló la señora Nara. Ino no podía estar más de acuerdo. Shikamaru había cambiado de una manera que jamás se imaginó, y se acentuaba mucho más cuando se trataba de Temari.

No deberíamos estar aquí, Ino…

Silencio, Chouji…– reprendió su compañera de equipo. Tal vez, tenía razón y no debían estar espiando a Shikamaru, pero Ino tenía genuina curiosidad de observar a la supuesta pareja en acción. Decía supuesta porque aún no creía que esos dos estuvieran saliendo. No existía diferencia en el trato entre ambos, seguían siendo tan cordiales como siempre, no se tomaban de la mano, no se besaban. ¿Qué se supone que había evolucionado? Admitía que sospechó por años que algo había entre ellos, era y seguía siendo la única mujer por la que Shikamaru se había molestado en hacer cosas. Al principio pensó que era un instinto de supervivencia por lo peligrosa que podía resultar Temari, pero las ocasiones se iban multiplicando y notaba que al joven Nara no le incomodaba su presencia, aunque no lo admitiese y dijera que le parecía 'problemática'.

Por todo aquello, se encontraba espiándolos mientras se despedían en las puertas de Konoha. Ella 'presenció' la famosa cita días atrás, tuvieron bastante tiempo para perder muchas barreras y actuar 'normal'.

Ino, solo están hablando… – susurró Choji, en un intento por acabar.

Ese es el maldito problema. Ella se irá, estará a tres días de distancia luego de una cita que, a todas luces, fue perfecta.

La cual tampoco debimos espiar.

No te escuché quejándote aquella vez. – dijo la Yamanaka. – Esto es exactamente lo mismo. – respondió, sin apartar la vista de la escena. Podía escuchar parte de la conversación y para su disgusto, todo era sobre asuntos diplomáticos.

Problemática, cuídate mucho.

¿Por qué? ¿Te preocupa algo, bebé llorón? –Súper romántico todo. Esos dos se hablaban como si insultarse fuera un deporte. – Sé cuidarme sola, ya eso…– y para sorpresa de los dos espías y la misma Temari, el joven Nara le atrajo en un abrazo.

Quiero tener muchas más citas contigo, de aquí a la eternidad. – Ino y Chouji no podían creer lo que acababa de decir su compañero. – Cuídate, ¿bien? – Como era de esperarse, Temari tardó un tiempo en reaccionar y a pesar de que su rostro estaba rojo, logró sonreírle.

Lo mismo te digo, bebé llorón. – se besaron de manera rápida y poco pasional. A pesar de aquello, Ino vio más amor y pasión que en muchos de los dramas que ella acostumbraba a consumir. El brillo en la mirada de su mejor amigo cada vez que Temari estaba con ellos, era evidencia innegable de que ella era importante para él. En el pasado, le irritaba lo fácil que resultaba para la extranjera maniobrar con Shikamaru. Su opinión era muy importante para él, era la única que podía ponerlo en cintura. Fue ella quien logró sacarlo por completo del abismo en el que se había metido luego de la muerte de Asuma.

Y si, el hecho de que no conocía a la hermana de Kazekage como hasta ese momento era parte del problema, también se trataba de inseguridad ante lo que proyectaba. Temari, con todo y que no era muy femenina y la kunoichi mas aterradora de todas, era inteligente, fuerte, importante, y para colmo, bella porque eso no podía negarlo.

En aquellos momentos, Ino no podía pensar en otra persona más adecuada para el Nara, aunque no sabía cómo se las arreglarían con el asunto de la nacionalidad. Estaban en paz, pero siempre existirá la resistencia, especialmente, si se trata de una unión entre dos personas de vital importancia para sus respectivas aldeas.

Temari ya se está yendo, ¿podemos dejar de espiar? – escuchó como Chouji preguntaba a su lado. Asintió, se sentía satisfecha con lo que acababa de ver, definitivamente esos dos eran una pareja.

Ser parte de este desenlace feliz le llenaba de gozo. Cuando la pensó muerta, supo que jamás podría quitarse la culpa de encima por no haberla salvado, más aún por la pequeña que tenía minutos de haber nacido. Además, Temari se había convertido en una de sus mejores amigas, prácticamente, una hermana a esas alturas y su pérdida le hubiese impactado en cada nivel de su vida.

–Bien, ambas están en óptimas condiciones. – declaró. –Estaremos llegando a la aldea pronto. ¿Quieres que te ayude en algo?

–Gracias, solo necesito ordenar un poco los biberones y demás. Shikamaru y Dai estuvieron cuidando de ella y dejaron el lugar como una zona de guerra. He tratado de levantarme y comenzar a organizar, pero esta personita no quiere que la deje en su cuna.

–Puedo notarlo. – confirmó con una sonrisa. – Por supuesto que ayudaré. – Sin perder tiempo, puso manos a la obra mientras observaba por el rabillo de ojo la interacción entre madre e hija. Se sentía feliz de estar en ese momento y de que ambas estuvieran bien. La paz de la dulce espera previo a todo el fiasco, se había restaurado.


El tren finalmente se detuvo, Shikamaru y Gaara fueron los primeros en emerger, siendo la primera línea de 'defensa' de madre e hija; Shikadai y Kankuro completaban el cuadro. Toda la formación tenia a Temari de muy mal humor; aquel era un nivel astronómico de sobreprotección, pero se relajó al visualizar caras familiares, el sentimiento de estar en casa invadiéndola de inmediato.

–¡Hija! – apartando incluso a su único hijo de su paso, Yoshino llegó hasta Temari. Observó a la pequeña en sus brazos. No importaba si la había visto a través de la pantalla, verla en vivo y en directo era algo totalmente diferente. Las emociones la embargaron de inmediato, no pudo evitar abrazarla, cuidando de no perturbar a Shikari. – Estoy tan feliz de que estén bien, estoy tan aliviada de que estén en casa.

–Estamos felices de volver. – respondió en medio del abrazo. Cuando se separaron, Temari no preguntó, simplemente le hizo una señal con la cabeza para que tomara a su nieta. –Amor, esta es tu abuelita, Yoshi. – dijo con una dulce voz para no perturbar a la pequeña. La madre de Shikamaru quedó en trance, respirando de manera verdaderamente tranquila al tener a su nieta con bien entre sus brazos. Su hijo no pudo evitar sonreír ante la escena. Su madre siempre había querido más nietos, específicamente, una nieta. Con Temari, había encontrado la hija que alguna vez ansió, con Shikari, tenía la nieta con la que quería tener un vínculo duradero como el de Shikadai.

–Me alegro que hayan podido completar la misión. – Shikamaru dirigió su atención hacia Naruto quien se acerca junto a Sakura.

–Sí, no fue del todo perfecto, pero estamos a salvo que es lo importante. – respondió.

–Aun así, necesitamos que Shikari y Temari pasen algunos días en el hospital. – intervino Yamanaka al llegar ante ellos, junto a Chouji. – Shikadai también debería ser revisado, tiene heridas en las manos.

–Entiendo. – respondió Sakura. – Lo mejor es llevarlos de inmediato, así vuelven más pronto a casa. – Shikamaru asintió, le dio espacio a Sakura para que, junto a Ino se dirigieran hacia su familia.

–Yo iré con ellos para que puedan discutir lo referente a la misión. – anunció Chouji. Los hermanos de la Arena y el Consejero asintieron.

–Gracias, te los encargamos. – Shikamaru le informó la situación a su familia y le prometió que estaría con ellos en el hospital a la brevedad posible. Ante la afirmativa de su mujer, el Nara mayor le entregó un beso corto en los labios como confirmación de todo, sorprendiendo a todos los presentes, incluyendo a Temari que no se lo esperaba. –Los veré pronto. – dijo esta vez hacia sus hijos. Besó la mejilla de la pequeña suavemente y despeinó el pelo de su hijo. – Cuídalos, madre.

–Por supuesto, ve tranquilo. –Eso fue todo, los vio partir con la promesa de verlos más tarde; Naruto esperaba por él.

–Y… ¿qué tal?

–¿Qué cosa?

–Ser padre de una niña, ¿qué se siente? ¿Tenía razón? – preguntó el Hokage sonriendo de antemano, sabiendo la respuesta. Shikmaru sonrió.

–Totalmente diferente…tenías razón.


Mientras Shikari dormía, nuera y suegra se ponían al día en los acontecimientos. Yoshino se horrorizó ante lo que había desatado todo el fiasco y más aún, al enterarse de lo acontecido años atrás cuando Temari era apenas una adolescente. Pero el hecho más impactante para ella fue el hecho de que Shikadai presenció su muerte. Solo de pensar lo desecho que debió estar, le llenaba de tristeza.

–Juro que pensé que no lo lograría; me despedí de todos.

–Gracias al cielo, no fue así y estas aquí.

–Estoy agradecida por todo; conseguimos ampliar la familia. Honestamente, no ees como si lo estuviésemos intentando, pero cuando se dio, fue un gran alivio, fue como si lo esperaramos, sin darnos cuenta. No sé si me he explicado correctamente.

–Te entiendo, querida, te entiendo… – Recordaba aquel episodio años atrás. Ella fue una de las únicas y las ultimas que se enteró de lo acontecido, a pesar de que fue una de las primeras en el lugar de los hechos. Shikamaru no sabía qué hacer para ayudar a su esposa, así que, acudió a su madre, para que, de mujer a mujer, tuvieran alguna charla que le ayudara a sobrellevar lo que había pasado.

Yoshino observaba a su nuera mientras desempacaba las compras que acababa de traer. Habían pasado unas semanas desde la pérdida y Temari no le había comentado nada al respecto. Sinceramente, eso le hería de cierta manera. Se había esforzado por crear un vínculo con ella como si se tratase de su hija, para ella lo era. Shikamaru le había comentado que no lo estaba llevando bien y que buscarían ayuda profesional, pero que, aun así, creía que sería de ayuda que ella hablara con su esposa. Temari la estimaba como una madre y su intervención sería valiosa.

¿Quiere que te ayude, querida? –

No es necesario, Yoshi. Me gustaría prepararte algo rico como agradecimiento por todo lo que has hecho en estas últimas semanas.

Tonterías; ¿cómo me vas a agradecer por amar a mi familia? – dijo poniéndose de pie y llegando a su lado. – Te ayudaré a preparar algo rico.

No es necesario.

Insisto. – Temari supo que no existía forma de convencerla de lo contrario. Yoshino tomó unos vegetales y comenzó a lavarlos, observó de reojo a su nuera, quien se perdió en sus pensamientos. Era el mejor momento para atacar. – ¿Cómo has estado? – la pregunta le sorprendió. Sintió la vista de la menor sobre ella.

Bien, mejorando de a poco.

¿Quieres hablar al respecto? – se quedó en silencio, Yoshino supo que tendría que ser más directa. – ¿Cómo llevas lo del aborto?

Yoshi, no quiero hablar de eso…

Pero necesitas hacerlo.

Iré a terapia, es suficiente.

Creo que desahogarte conmigo, también te ayudará. – La sintió respirar de manera profunda, posiblemente, tratando de mantenerse tranquila. La madre de Shikamaru supo que debía romper la coraza de otra forma. – ¿Alguna vez te conté por qué Shikamaru es hijo único? – eso pareció sorprender a la hermana del Kazekage. Yoshino giró hacia ella; Temari solo negó con la cabeza.

Pues verás, tuve una complicación importante durante el parto de Shikamaru, luego de aquello, se me hizo imposible mantener un embarazo. Aun así, decidimos seguir intentándolo, pero no funcionó. Tuve tres perdidas antes de decidir que no valía la pena.

Yo…lo siento, no…– Yoshino sonrió con ternura ante el predicamento de su nuera por no saber que responder.

No tienes por qué, hija. Te lo cuento para que veas que entiendo por lo que estás pasando y que solo quiero ayudar. Sé lo doloroso que resulta pasar de la ilusión de agrandar la familia a la decepción de perderlo. El dolor está alli y sé perfectamente que todo hubiese sido más fácil si lo hubiese hablado con alguien en el momento. Cuando Shikaku murió, me arrepentí de no haberlo hecho, tal vez hubiese encontrado el consuelo para hacer las paces con el pasado, tal vez hubiese encontrado la esperanza de seguir intentándolo. No siempre las posibilidades están escritas en piedra, tal vez, si hubiésemos seguido intentando, habría sido posible, pero por el miedo, nunca lo hice. – dejó las verduras que tenía en mano y giró completamente hacia su nuera. – Sabes que te considero una hija, ¿verdad? – ella asintió. – Como tu madre, no puedo verte sufrir, sin que yo pueda hacer algo al respecto. Te amo, hija y de ninguna manera, esto hace que piense menos de ti. – Logró romper la barrera, cada intento que hacía para disimular lo que estaba pasando solo le delataba aún más. Yoshino le abrazó

Lo siento... – dijo con voz entrecortada. – Es solo que…

No debes sentirte culpable por sentir dolor.

Me siento culpable por ser tan egoísta con Shikamaru. Él también está sufriendo con todo esto y yo no soy capaz de componerme lo suficiente como para consolarlo, no es justo. –Yoshino podía sentir las lágrimas mojar su ropa.

Él no está enojado, solo quiere que estés bien. Fíjate que enviarme a mí, pedirme ayuda a mí, debió ser difícil para él. – Temari asintió mientras dejaba salir un pequeño sonido de diversión en medio de las lágrimas. Solo su suegra podía causar una reacción de esa forma en ella. – Sé que duele, Temari, sé que sí…

Sé que algo hice mal…

No es así, querida. Sé que se siente de esa manera, pero no fue tu culpa. Te tomará un tiempo aceptarlo, pero no había nada que pudieras haber hecho, pasaría, sin importar que hicieras.

Sigue doliendo de todas formas; esperamos tanto para que ocurriera…

Lo sé…– dijo mientras acariciaba su espalda para tranquilizarla. – Lo sé…– También sabía que esto no le quitaría el sufrimiento, que era un proceso con etapas, pero al menos, se sentía más tranquilo de tenerla entre sus brazos, en busca de consuelo. Por supuesto que ella no la dejaría sola.

– Sabes que abuela Yoshi estará siempre disponible para cuidar de esta preciosura. Después de todo, sus padres siguen siendo figuras importantes para las aldeas.

–Así es; aunque creo que solo estaré haciendo actividades que sean en la aldea. Sakura me dijo que estaré totalmente recuperada en unos meses para volver al trabajo de campo; solo me tiene permitido ejercicios para no perder la forma. – se quejó. Yoshino solo rio ante el ceño fruncido de la Sabaku No. – Lo positivo es que estaré en casa.

–Así es, y estaré alli ayudándote. Por lo que he podido notar, esta personita no es una Nara cualquiera; es muy despierta. Me sorprende que aún está dormida. Será muy divertido verla interactuar con mi hijo. – Temari sonrió.

–Eres terrible, Yoshi.

–Por supuesto que lo soy; los Nara necesitan mujeres como nosotras.


Kankuro y Shikamaru fueron junto a Shikadai al hogar de los Nara. Gaara se dirigió al hospital. Estaba anocheciendo, todos estaban cansados del ajetreo. El día se resumió en llamadas, reuniones e informes finales sobre todo lo acontecido durante la misión. La verdad es que tanto el cómo su hermano y cuñado solo querían estar con la familia, especialmente, después de todo aquello. Cuando llegó a la habitación donde si hermana estaba ingresada, Temari estaba dormida, pero Shikari no. Aquello le pareció extraño, especialmente, porque la niña no había hecho sonido de molestia, por lo menos no hasta que lo vio. Cuando su tío entró en su radar, de inmediato su ceño se frunció en clara señal de que iniciaría a llorar.

–Tranquila, no despertemos a mamá, está cansada. – susurró tomándola en brazos con cierta incertidumbre. Su sobrina era tan frágil que le preocupaba lastimarla de alguna forma. Sí, lo había hecho anteriormente, pero con Kankuro presente, alguien le 'supervisaba' y eso le daba cierta sensación de seguridad. Su único consuelo es que la niña pareció calmarse mientras le observaba directamente a los ojos. Gaara se sintió atrapado de inmediato, una sonrisa llena de ternura surcó su rostro.

Observó a Temari dormida plácidamente a unos metros de él. Tal vez para el mundo, Temari no era material de madre, pero para él, siempre estuvo claro que sería una excelente madre. Las circunstancias la obligaron a ser una persona de exterior férreo, pero para los que la conocían, la bondad y benevolencia eran parte predominante de ella. La paciencia no lo era, pero podría trabajarse. El punto era que la veía como madre, lo confirmó cuando Shikadai nació.

Gaara aún no se acostumbraba a la pequeña criatura que le llamaría tío en un futuro no tan lejano. Lo había visto en persona cuando nació tres meses atrás. En esos momentos, había crecido, tenía más cabello y sus ojos no tenían ningún tipo de error al momento de identificar de quien los había heredado. Eso sí, sacando aquello, el niño era una copia del padre. Momentos atrás, se encontraban tomando el té con su hermana antes de que el pequeño clamara por atención.

¿Qué pasa, Dai? – preguntó hacia el niño. Gaara solo se mantuvo en silencio viendo la interacción entre ambos. Shikadai había cesado cualquier sonido de molestia en el momento que sintió los brazos de su madre rodearlo. El kazekage no pudo encontrar aquello fascinante, especialmente, cuando vio la mirada que le dedicaba Temari al bebé. Esa devoción, el amor, la felicidad de solo mirarlo, le hizo cuestionar acerca de su propia madre y como habría sido la interacción entre ellos los pocos minutos en que la tuvo. No había duda de que su hermana adoraba a su hijo y aunque le llenara de nostalgia la escena, también le llenaba de satisfacción. – ¿Todo en orden, Gaara? – él asintió.

Eres una gran madre. – ella pareció sorprenderse por el comentario.

Gracias; creo que lo seré hasta que aprenda a decir 'problemática'. – bromeó. Gaara asintió.

Te amará de todas formas. Tus hijos se sentirán afortunados de tenerte como madre.

¿Hijos?

Siempre he pensado que tendrán más de un hijo.

¿Por qué?

No lo sé; se siente lo más lógico, lo más natural. –Temari observó al pequeño en sus brazos. La miraba directamente a los ojos, devolviéndole la atención a su madre y adornándola al final con una sonrisa sin dientes, que la derritió por completo.

Puede que más de uno no sea tan malo. – Lo que Gaara interpretó como una admisión de que tenía razón.

Y aquí estaba él, sosteniendo a Shikari. La nueva integrante de la familia, el segundo bebé de su hermana y cuñado.

–¿Se ha quejado? – la voz de Temari lo devolvió a la realidad.

–No, solo que estuvo a punto de hacerlo.

–Al parecer solo quería la atención de su tío Gaara. – el sonrió. –Posiblemente ya seas su favorito.

–Kankuro estallará en furia. – ambos hermanos rieron. – Él y Shikamaru vendrán pronto con algo de ropa y posiblemente comida, dijo que odias la comida de hospital.

–Y tiene toda la razón del mundo. – comentó. – ¿Shikadai?

–Está bien, sus heridas siguen mejorando como se esperaba. Le recetaron un ungüento para acelerar el proceso de sanación, está en casa, la madre de Shikamaru le cuidará.

–Qué alivio; menos mal. – A eso se refería el Sabaku No cuando decía que nació para ser madre, todo estaría bien si sus hijos lo estaban, ella quedaba a segundo plano y aunque a veces le irritaba esa actitud, entendía que era parte de su esencia; debía tratar de entender ese equilibrio. Observó nueva vez a Shikari y le sonrió. Agradeciendo a todo lo bueno por permitir que su hermana pudiera traerla al mundo como debía ser. Estaba agradecido por ser tío de ese pequeño ángel en brazos.


Por fin, el matrimonio Nara estaba solo, sin ocupantes, a salvo y con la nueva integrante plácidamente dormida en su cuna. Shikamaru abrazaba a su esposa, repartiendo pequeños besos en su pelo de vez en cuando; Temari acariciaba su pecho lentamente, disfrutando de la compañía del otro. Y puede que lo hayan hecho anteriormente en la aventura, pero el estar en Konoha era diferente, se sentían verdaderamente a salvo.

–Estoy bien, Shikamaru. – dijo, sintiendo la necesidad de reafirmárselo. – Todos estamos bien.

–Lo sé, es solo que, aun me cuesta creerlo. – respondió con total sinceridad. – No creo que nunca supere el momento de tu muerte o el momento donde la vida de los tres estuvo en peligro. No sé qué habría hecho si algo llegase a pasarles.

–Lo importante es que no pasó de un susto. – le respondió. Shikamaru acarició su rostro y con delicadeza, hizo que le mirase. Por un par de minutos, solo se quedó observándola, repasando cada detalle conocido por él. Luego de redactar el informe de misión, el Nara revivió cada detalle de lo sucedido y fue como si momento por momento cayera sobre sus hombros. Sintió pánico y lo único que quería, era llegar a ella.

–Te amo. – soltó de repente Shikamaru. No lo pensaba, ni tampoco le importaba quien pudiera ver. Su esposa, su Temari había muerto, ¿Qué hubiese pasado si hubiese sido permanente? Nadie tiene asegurado el mañana, y él quería vivir el presente con ella y su familia. Sin dejarla reaccionar del todo, le regaló un beso que ella correspondió. – Prometo mejorar…– No sabía exactamente a que se refería, pero sonrió.

–Mejoraremos los dos, por los niños. – declaró. – Por cierto, yo también te amo. – fue su turno de sonreír. Esto era lo que realmente importaba, por eso se esforzaba tanto por la villa y para ser la mejor versión de su mismo. Su problemática, sus hijos contaban con él y haría todo lo que estuviese en su poder para hacerlos feliz, para que fueran la familia que tanto ansiaban. Tal vez con algunos cambios puntuales, pero llena de amor y felicidad. Él se encargaría de aquello.


La tradición cumpleañera ha vuelto como todos los 7 de julio. Estaré actualizando múltiples historias en el transcurso del día. Lamentablemente no todas, porque tuve unos problemitas con algunos de los archivos y no me alcanzó el tiempo para re-escribir. Estaré respondiendo los mensajes privados en el fin de semana. Todo se me complicó a último minuto; solo pude revisar los capítulos una sola vez después de escribirlos; no es lo ideal, pero así es la vida, debo aceptarlo.

Gracias a Tsukihime Princess, Abril Elena, kaoru-sakura y SweetCandy por sus reviews en el capítulo pasado, así como a los que han comenzado a seguir la historia. Significa un montón para mí. Como siempre, siéntanse libres de comentar; cuídense un montón; ¡un fuerte abrazo virtual!

Bye!