Naruto y sus personajes NO ME PERTENECEN. Solo hago esto para tu entretenimiento y mi diversión.


Este es un borrador que dejé olvidado y que dejo por aquí. El próximo capítulo, será nuevamente con la línea temporal correspondiente.


Es temprano, muy temprano para mi gusto, pero lamentablemente, esta es una costumbre que desarrollé luego del suceso. No sé si fuese por el miedo de que algo pasase mientras duermo, pero estoy más pendiente, especialmente, porque sé que ella me necesita. Papá no ha sido el mismo desde entonces y quiero ser una ayuda, no una carga. No nos ha descuidado, ni me ha dado a entender que lo soy, pero no quiero sentirme mal. Sé que oculta su tristeza y se desahoga cuando piensa que no estamos viendo.

Verifico el reloj nueva vez: 5:37 a.m. Me levanto de la cama y me dirijo a la habitación donde el sol me encuentra de manera cotidiana. Paso por el baño, a desperezarme un poco y llego a la habitación donde, no me sorprende encontrar una pequeña figura, totalmente despierta, en el centro de su cuna.

– Buenos días; pensé que dormirías un poco más. Hoy es un día especial. – digo, mientras la tomo en brazos. No veo rastro de sueño en sus inocentes ojos, su pelo es un verdadero desastre. Me observa y sonríe, me recuerda tanto a ella que a veces es doloroso. No la culpo de nada, ella es un inocente más en esto. – ¿Estás bien? ¿Tienes hambre? – por supuesto que no me responde. Observa a su alrededor, con la curiosidad reflejada en sus orbes. En serio que me recuerda a mamá. Es energética, despierta y al parecer, con un temperamento fuerte en desarrollo. Estoy agradecido de que hoy sea su primer año de vida. – Feliz cumpleaños, eres una niña grande. – susurro. Ella vuelve a sonreír como si entendiese mi felicitación, sus regordetas manos atrapan mi rostro y aprieta lentamente. – Te amo, ¿lo sabes? – un chillido alegre fue mi respuesta.

–¡Dai! – exclama. Es una de las palabras que ya dice a la perfección. Sé que intenta decir mi nombre completo, pero que le salga el apodo es un inicio. –¡Dai! – repite, esta vez, llevando su pulgar a la boca y apoyando su cabeza en mi pecho. Aunque es notablemente más energética que yo a esa edad, según me comentan, no pierde la oportunidad de dormir como un tronco, siempre y cuando sea entre los brazos de un conocido. Sus favoritos son los míos y los de papá. Los primeros meses, era la única forma en la que podíamos ponerla a dormir.

Desde aquel día, cuando volvimos de aquella misión, recuerdo a mi padre mientras escribía el reporte de misión, le costó bastante y sé que lloró al colocar el '1' en el apartado de 'fatalidades'. Volver al hogar no se sentía igual. Esta habitación que tanto nos esmeramos en decorar, era admirada sin la mente maestra que la concibió. Sé que fue mi imaginación, pero la casa perdió iluminación y el ambiente se tornó apagado. Me sentía culpable porque sé que cuando yo nací, todo fue diferente y no me gustaba la negatividad que se estaba gestando ante la llegada de mi hermana.

La observo, está casi dormida del todo. Hace un año, tuvimos que ir a terapia pues ninguno de los dos estaba preparado para todo lo acontecido y sabíamos que nuestra actitud no beneficiaría a nuestra pequeña recién llegada. Ayudó, es cierto, pero aún seguía doliendo. La imagen y las expectativas de lo que sería este primer año se destruyeron; la persona que podía devolvernos a los cabales, era justamente la que se había ido.

–Vamos a prepararte la leche para cuando despiertes en unas horas. – susurro y me dirijo a la cocina con ella en brazos. Posiblemente, debí dejarla en su cuna, pero siempre me he sentido mejor cuando ando con mi hermana. Hoy lo necesitaré bastante. Camino en silencio y me doy cuenta que hay una luz encendida en la estancia y no me sorprende encontrar a papá, frente al memorial que hicimos para mamá. Creo que está dormido, pero no me atrevo a acercarme para confirmar. Sigo hacia mi destino, tratando de no desatar el inicio de este día antes de lo esperado. Preparo la formula, lo tomo, vuelvo a la habitación y lo dejo a un lado. Me dirijo a la mecedora y nos cubro con una manta. Aún es temprano, así que, podemos intentar dormir un poco más.


Una palmadita en el rostro, hace que abra mis ojos.

–¡Dai! – sonrío.

–Buenos días. – respondo con una sincera sonrisa. El lugar se encuentra iluminado y de acuerdo a lo que veo, estimo que es cercano a las 8 a.m.

–¡ías! –responde, tratando de devolverme el saludo. Se remueve entre mis brazos, exigiendo que la pusiese en el suelo. Obedezco y la dejo ser, mientras comienza a recorrer la habitación gateando con una energía nada característica de una Nara. Esa pequeña y problemática intrépida.

–Oh, están aquí... – levanto la vista y veo a papá en el marco de la puerta.

–¡Papa! –exclama al verlo. Se pone de pie de manera tambaleante y da unos siete pasos hasta llegar a él. Papá la recibe sonriéndole con ternura mientras se agacha para recibirla y posteriormente, tomarla en brazos.

–Feliz cumpleaños, mi princesa. – dice mientras le besa la mejilla. – ¿Lista para tu fiesta? – se ve cansado, apuesto a que no ha dormido nada, pero me gusta ver que al menos lo está intentando como yo. Es su primer año de vida y debemos celebrarlo de alguna forma.


Decidimos hacer la fiesta estilo almuerzo familiar. Aunque es un día para celebrar, también es para recordar. Papá y yo decidimos que el final de día tendría ese propósito, por eso, nuestros amigos y tíos vendrían a almorzar con nosotros y cortar un pastel a mediodía. Todos aportarían al almuerzo y nosotros aportaríamos la torta. Tío Kankuro y tío Gaara llegaron puntuales y de inmediato, tomaron posesión de mi hermana. Creo que tenerla cerca les recuerda mucho a mamá y, como no visitan muy a menudo por lo ocupado que están, es un momento preciado para ellos. Inojin y Boruto llegan con sus respectivas familias, hasta el séptimo vino a la fiesta. La abuela es la encargada de ser la anfitriona, pues sabe que ni papá ni yo somos muy buenos en esto. Los demás también tratan en concentrarse en lo feliz de este día.

–Shikadai; –llama tía Ino –colócate con ellos; una foto familiar. – camino en automático y me coloco en el lado libre de papá; me rodea con su brazo, mi hermanita sonríe feliz de ver tantas caras conocidas sonriendo y repitiendo su nombre una y otra vez. Ambos sonreímos ante la cámara, pero sabemos que alguien falta y solo de pensarlo hace que un nudo se me instaure en la garganta. Quiero llorar.


–Te extraño, mamá...– es lo primero que sale de mis labios en el momento que nos sentamos frente a la tumba que reza 'Nara Temari'. Mis tíos estuvieron de acuerdo en que, aunque ella provenía de Sunagakure, sus restos debían estar donde había dado vida. En Suna, tienen un monumento en su honor, como su forma de rendir su propia muestra de respeto. Noto que mis tíos tienen dolor en su rostro, creo identificar lágrimas en los ojos de tío Kankuro. Papá acomoda a mi hermana para que quede sentada en sus piernas mientras observa la lápida. No tengo duda de que está llorando, yo también lo estoy. Hemos aguantado hasta ahora, lo merecemos.

–¿Papa? ¿Dai? –la voz infantil inunda el ambiente. En vano, y presa de su inocencia, se remueve en su regazo hasta ponerse de pie. Intenta limpiar sus lágrimas como si eso pudiese solucionarlo. Papá ríe enternecido, acercándola a él y rodeándome a mí con su brazo libre.

–Ha sido el año más largo de mi vida, pero no me rendí, pues eso no es lo que quisieras que hiciera, no es el hombre en el que me convertiste, así que, he hecho re-ajustes. Amo a nuestros hijos, y los cuidaré con mi vida; los llenaré de amor y los convertiré en los individuos de bien que tanto ansiabas. – observa a mi hermana. – Mira que grande está nuestra niña; es curiosa, energética, inteligente...se parece tanto a ti en todos los aspectos que es un recordatorio de la asombrosa mujer que fue su madre y que sacrificó su vida por ella. – dice y yo no puedo dejar de llorar. La extraño tanto, y me arrepiento de las veces que no aproveché para simplemente apreciarla, siento que fue muy poco tiempo, siento que me robaron el tiempo con ella. – Nuestro Dai ha sido el mejor hermano mayor, mi gran mano derecha; nuestra hija lo adora. Me encantaría que fuésemos cuatro en estos momentos, no entiendo por qué el destino no lo permitió, pero te prometo, en este primer aniversario de tu partida, que seguiré amándote hasta mi último aliento y que nuestros hijos serán mi prioridad. Gracias, Temari; gracias por ellos; gracias por ser mi problemática alma gemela, gracias por todo.

Y aunque piense que es mi imaginación, siento una ligera caricia en mi mejilla y me permito pensar que es mi madre la que quiere hacerse notar pues parte de lo que me mantiene optimista casi todo el tiempo es que sé que ella nos cuida, incluso más allá de la muerte.

Es la mujer más problemática de todas, según mi padre. No dudo de que encontraría una forma de quedarse de alguna forma con nosotros. Sonrió entre lágrimas.

–Gracias, mi problemática madre.


En realidad, este es un borrador que hice a principios de la historia y que ya publiqué en otra plataforma. Estaba esperando hasta el final de la historia para compartirlo por aquí, pero como no he podido actualizar, iré colocándolo para que sea un bonus de año nuevo, mientras tanto.

Lamento la demora, pero me he concentrado en otros proyectos, como tratar de hacer realidad una novela que tengo mucho tiempo pensando, pero que se me complica con las diferentes responsabilidades. Estoy equilibrando ambas cosas para poder seguir actualizando.

Muchas gracias a Abril Elena, , TsukihimePrincess, MissBrownie666, GhienaG . na y Coeli Nara por los reviews en el capítulo anterior. Muchas gracias también a los nuevos favs y follows.


GhienaG . na : Thank you for the support. I hope you like this one too.

Feliz navidad y feliz 2022. Gracias por leer. Cuídense,

Bye!