Hermione queda demente tras al Guerra como resultado de las Maldiciones

en su tortura por intentar salvar al fallecido Ron,

Draco es designado comosu Médico hacia la cordura,

¿Podrá sanarla antes de perder el la suya por ella?

A Harry Potter FanFic

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Previamente, en el Capitulo Anterior:

—¿Y que opinas Director? ¿Soy candidata a una vida normal...?—

— Necesitas medicamentos, pociones y terapia...tres meses de prueba serán necesarios...—

—Necesito a mi esposo, para que venga, me abrace y me reconforte, necesito sentir el calor que me fue negado...¿Estaras dispuesto a darmelo como parte de mi tratamiento director?—

—Tienes un atisbo de oscuridad en ti ahora, que podría considerarse peligroso, pero no es tu culpa, es por tu condición, tu locura desea corromperme para evitar que te cures, —

—¿Y no deseas ser corrompido? Una vez, vamos, nadie lo sabra...—

Y se lanzo a sus brazos devorando su boca, succionando y tomando entre sus labios el elixir maravilloso que contenían los labios de Draco Malfoy, absorbiendo, seduciendo.

A Draco le tomo todo su autocontrol parar. —¡He dicho que no!— Y salio a toda prisa, Ante una carcajada musical de Hermione.

Al cerrar la habitación se recargo contra la puerta con las emociones bulliendole como avispas aguijoneando.

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Capítulo Cuatro

Inferno Lex

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St. Higletton había sido construido como un magnífico lugar, la casa de un gran mago que fue convertida en lo que finalmente ahora era por su propia determinación. Jamás creyó que terminaría trabajando en el sitio, ni mucho menos ejerciendo el papel que ahora le tocaba como director de la curación de algunos, aislamiento de otros y tortura de la gran mayoría, sobre los cuales ejercía un poder casi tiránico, conferido de forma legal, desde el último episodio que vivió con la Paciente más importante de su centro había estado de pésimo humor, gritándole a todo el personal y visitando muggleland para satisfacer sus propias ansias destructivas, realmente en ello estaba decir drenaba la ira que tenía nombre y apellido.

Theodore no tardaría en llegar a verlo con la tarea de jugar ajedrez con la ex heroina, ya le había enviado un par de lechuzas, y sabía que tampoco podía evitar la situación por siempre. Intentaba relajarse y pasar de largo la habitación que tanto lo atormentaba.

Sin embargo era una mentira, ya que todos los días leía los reportes del enfermero en turno de Hermione, quien, estaba realmente seguro le tenía mucha simpatía y respeto a la heroina pues esos reportes estaban cargadisimos de elogios. Lo que lo irritaba y llenaba de ansiedad pues no le permitía del todo apartar la atención, tal vez, era la recriminación interna a la que siempre se sometía el mismo. Respecto a la forma inapropiada que sus pensamientos se tornaban respecto a su Paciente y respectivas debilidades.

Ella lo torturaba, y él también se torturaba a sí mismo.

Estaba en el tercer Whisky del día cuando fue informado de que el Carruaje que contenía a Theodore Nott había llegado. Sonrió sin mucho ánimo, pues no estaba familiarizado con contar todos sus sentimientos a su amigo, por mucho aprecio que le tuviere.

No tardaron más de algunos minutos en abrirse las puertas de su Despacho para dar la bienvenida al famoso mago especialista en leyes. El alto y elegante Slytherin entró cubierto de una túnica de seda negro y esmeralda. Su cabello negro contrastaba con el azul de sus pupilas, Y su marcado perfil de rasgos aristocráticos.

Theodore entró y al hacerlo sonrió un poco, - Realmente te vez jodido amigo.- le dijo con sorna.

-Vaya, me dices novedades hilarantes cada vez.- le respondió Draco con otra media sonrisa.

-Habló con la verdad amigo mío, soy abogado después de todo. Me deberás un enorme favor por venir por una simple partida de Ajedrez-

-Si, si pero créeme nada en ella es simple, apostaré a que te dará una paliza.- le dijo Draco mientras le servía Whisky.

Theo levantó una ceja. - Si, bueno después de todo es una heroina de guerra, apuesto a que si estuviera cuerda sería mejor primera dama que la patética de Ginny Wesley, todo es un desorden, creo que Potter ya tiene canas.- le dijo al tiempo que se bebía su whisky de un trago.

Draco arrugó la nariz. - Potter jamás terminará con Hermione como su esposa, la pelirroja nunca lo dejará ir, ademas, no merece más que a esa pobretona venida a más.-

Theo sonrió. - Tienes razón, ademas Granger está aquí, pasará un largo tiempo para que se reincorpore a la sociedad.-

Draco le arrojó su tintero. - Imbecil ella se curará rápidamente, olvidas que yo estoy a cargo de ello. De lo contrario diré que fue culpa de su compañero de Ajedrez.-

Theo río con sorna. Limpiandose con magia la mancha de tinta - Si claro, como si esto fuera a pasar muy seguido...-

-Te llevarán con ella, yo iré más tarde y te daré un paseo por las instalaciones,- Draco aun evitaba verla.

Draco convocó a un empleado y Neville acudió para que el platinado le diera instrucciones de llevar a Theo a con Hermione. Draco sabia que Neville era un espia de Potter, pero no le interesaba en lo mas mínimo.

Lo irritante que resultaba siempre estar pensando en ella era algo que lo torturaba, pensaba en ella para curarla, lo asaltaban sus pensamientos de ella como mujer, recordaba el salvaje beso que le arrebato, sus suaves labios, sus pechos contra su torso, En cómo se había duchado frente a el, y se imaginaba a si mismo deslizando sus dedos por la espalda femenina y mojada, trazando un camino hasta su trasero. Hermione lo había marcado, lo había reclamado como suyo despues de ese beso, mientras le recordaba vívidamente lo que significaba ser un hombre... y tambien pensaba en ella como un pequeño bogart que lo cazaba...¡Maldicion! como la odiaba.

Era dificil suprimir sus sentimientos de el mismo, ya llevaba muchos años haciendolo y estaba exhausto, debia por lo menos reconocerlo una vez... tenia el futuro por delante, una insipida relacion con Pansy Parkinson basada en sexo ocasional, ya de eso hacia mucho, pero que el sabia que si daba el paso ella diria si en 3 segundos... la oportunidad de una vida...normal, Pero se enamoró de esa bruja Gryffindor que tanto había sufrido y que no estaba preparada para corresponderle. Maldijo su destino de nuevo.

Iritado tomo otra copa de whisky, fijó la mirada en la lluvia que caía a cántaros sobre St. Higgleton que seguramente disimulaba los gritos de algunos pacientes.

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X

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Neville pareció sorprendido pero no dijo nada. Y así lo hizo.

Theodore pasó la celda de Toks como cualquier cosa, sin siquiera verla, y Neville con su varita abrió la puerta con lo que se pudo ver un hechizo elaborado.

La puerta se abrió y dio paso a una más que celda, suite. A la altura de cualquiera de Inglaterra, y enseguida captó su atención la pequeña mesa que tenía un ajedrez mágico sobre ella, de pronto salió a su encuentro la silueta femenina.

Theodore no pudo evitar que su mirada recorriera la silueta delatada pero estupendamente definida de Hermione Jean Granger. Su salvaje y sedoso cabello le daba un aire de amazona muy sexy. No era común en los Slytherin controlar su libido. Aunque le extraño sentir eso por ...alguien como ella.

Hermione no era estúpida, después de todo es la bruja más brillante de su generación. En sus momentos de cordura analizo su situación y cuáles eran las oportunidades reales que tenía de sobrevivir al Infierno.

La irritaba que el mundo hubiera seguido su curso sin ella, cuando dio todo por los demás, y pocos habían puesto su vida en pausa por ella, divaga para entender qué papel jugo y juega en la lucha entre el Bien y el Mal, en sus sueños casi podria jurar que viaja al pasado y revive todos sus encuentros con Ron, su muerte, sus besos, sus padres, cuando se desato la guerra magica, decidida a entender qué papel juega ahora, piensa que solo encontrara su propio equilibrio, pasandose al otro lado de la balanza. Negada a resignarse con lo que seria un destino gris y lastimero, encuentra paz en sueños despiertos de venganza.

Su lista era larga… y tenia una meta…que cumpliría a cualquier costo. Saldría de ese sitio y brillaría en el esplendor que en realidad tenia y pocos reconocían.

Analizo la mirada de deseo que le puso encima Nott, el amigo de Malfoy, casi se le escapa una sonrisa. Hizo una nota mental de felicitar a su loquero por tan buena elección, en los pasillos de Hogwarts siempre habían dicho que Nott era lo mas brillante que Slytherin tenia en notas y grados. Taciturno y seguramente malvado como todas las serpientes… debía de ser…útil de algún modo.

Hermione tomo asiento en el sillón frente a la pequeña mesa que contenia el ajedrez mágico. Neville indico a Theo que tomara asiento, al parecer Hermione no lo reconocio, ya que lo ignoro olímpicamente. Asi que no se molestó en hacer ninguna presentación aunque le agrado verla físicamente saludable, Se fue dejándolos solos.

-Hola,- le dijo Nott, como quien le habla a un niño.- Soy Theodore Nott, vine a jugar ajedrez contigo.-

Hermione clavo sus ojos en el, y Theo sintió que una corriente eléctrica le recorrio la espina.

Salazar, esa es una mujer sexy. Es una lastima que este chiflada. Pensó para si mismo.

-Hola. Soy Hermione, gracias por venir supongo.-

A Theo le gusto el tono de su voz, y encontró su compañía agradable.

-No hay de que.- le respondio el pelinegro mientras dio inicio a la partida, el ajedrez era de cristal traslucido y obsidiana negra. –Supongo que quieres las piezas blancas.-

-No.- Se apresuro a decir ella. –Quiero las negras.-

El no se inmuto, y la invito a comenzar, de forma dubitativa, ella lo hizo. Estrategas como eran, llego un momento en que su juego se volvió apretado y las jugadas eran arriesgadas pero necesarias. Sonreian ocasionalmente cuando ganaban algún sitio matando a la ficha que estorbaba. Theo no tena problema haciendo sacrificios y se dio cuenta que ella tampoco, a decir verdad había destrozado mas fichas de las necesarias, solo por el puro placer de hacerlo. Lo que le sorprendio como agrado.

Granger era fuego contenido. El se relamio los labios.

-¿Tienes sed?- le dijo ella.

-Eh? Ejm, a decir verdad, un poco, acostumbro beber Whisky cuando juego ajedrez.- le dijo de forma distraida.

-Debe ser agradable.- le dijo ella con mirada soñadora.

Theo puso mirada traviesa. –¿Te gustaría?.-

Ella le sonrio ampliamente. –Muchisimo.-

Theo saco de su saco un pequeñísimo frasco, era plateado y parecía mas en si mismo un llavero.

-No tengo vasos.- Le dijo ella.

-No son necesarios.- le replico el. -¿Me tienes asco?-

-No.- le dijo ella con una sonrisa ansiosa.

El bebio del minúsculo frasco, y se lo extendió, ella sonriendo bebio también, esa cosa debía contener estaba segura algunos litros, y el con un encantamiento habia reducido el frasco a ese ridículo tamaño para llevarlo a cualquier sitio. Encontró el hechizo fascinante.

Ella saboreo el sabor del licor en su boca, y casi gimio, le sonrio agradecida a Nott.

Este suprimio una sonrisa.

En ese momento, otro empleado toco a la puerta, llevando el almuerzo de Hermione en una bandeja así como una carga de medicación.

-Supongo que debo irme- le dijo el consultando su reloj de bolsillo. ¡Habian pasado 3 horas! Lo sintió como si fuera nada.

-¿Esta partida se terminara?- pregunto ella.

-Cuenta con ello.- Le dijo el cortésmente y salió, y en realidad pretendía hacerlo.

De reojo pudo ver como el chico que había entrado cargaba la varita con un viscoso liquido ambar y con un hechizo se lo suministraba en el antebrazo. Ella hizo una mueca pero lo acepto.

Theo camino hacia la oficina del director, quien estaba firmando la recepción de los medicamentos. Una lechuza entro por el ventanal, empapada con comunicación oficial del Ministerio.

Draco abrió el costoso pergamino y leyo:

¨Quiero las memorias de los tratamientos de Hermione, y las quiero HOY¨

¨¿Qué diablos hace Theodore Nott visitándola?¨

Harry James Potter Evans

Ministro de Magia de Inglaterra.

Draco rodo los ojos.

-¿Potter?-pregunto Theo levantando una ceja. La cara de Draco no había cambiado con los años cuando de Harry Potter se trataba.

-Potty. -Replico Mordaz Draco.- Estaba a punto de ir a buscarte, ¿Como fue?- Draco jugueteo con su pluma.

-Fue...encantadora. Estoy seguro de que va a recuperarse.-

Draco se sorprendió. -Vaya que te causo una impresión favorable.-

-Lo hizo. Regresare a terminar la partida que comenzamos.-

-Me alegra. Te lo agradezco.-

-No tienes porque, fue casi un placer, por mas bizarra que sea la situación.-

-Supongo que entre Nerds se entienden.-

Theo sonrió sin humor. -Entre genios.-

Draco soltó una carcajada a su manera, poco escandalosa y cínica. -Es loco que me agrade que congratulen.-

-Soy parte de su terapia, ¿No es asi?- dijo Theo engreido. Si su amigo supiera que rompieron alguna regla...

-En cierta forma.-

-¿Cuanto tiempo se tardara?-

-Arght ya te pareces a Potter, no lo se, espero que sea pronto...es todo lo que puedo decir.-

-Bueno, me prometiste un tour, ¿No es asi?-

-Vamos, solo otro desquiciado quisiera conocer este lugar.-

-Bueno, tu vives aqui amigo...-

-Calla estúpido.- le decía el rubio al tiempo que lo llevaba hacia abajo.

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X

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La chimenea de Hermione comenzo a crepitar y el rostro de Harry aparecio en las llamas.

-Herms.-

-Hola Harry.- le dijo ella.

-¿Cómo estas?- Ella noto el dejo de compasión en su voz, y le irrito pero decidio seguir con sus planes.

- Me gustaría que me visitaras. –

El le sonrio. –A mi también. Pero mira, que estamos en contacto por aquí.-

-¿Puedo enviarte lechuzas?-

-¡Claro! Eso seria fantástico.-

-Harry ¿Puedes pedir que me envíen el diario? Y nose algunas revistas? Aquí el tiempo es mucho. Supongo que mi cuenta en Gringotts esta congelada pero…-

-No digas mas, por favor Hermione, que alegría me da escucharte asi-

Lo prometes?

Lo prometo.

- Supongo que ayuda el tener contacto con el mundo real, y los medicamentos que me dan…-

-¿Contacto con el mundo real?-

-Si, me visito alguien normal, jugo ajedrez conmigo, fue maravilloso…después de tanto tiempo.-

-A ti no te gustaba el Ajedrez Mágico.-

-Ahora si.-

-Yo podría jugar contigo.-

-Me encantaría ...Sr Ministro.-

Harry trago saliva ante el intercambio de palabras. ¿Habían flirteado? ¿Qué eran imbéciles? El no tenia escusa, ella si…¡Estaba internada por Morgana y Merlin!

El era lo suficientemente imbécil como para flirtear con ella. La verdad…ese cosquilleo que sentía al verla era…

-Espero que vengas pronto. Y cumplas tu promesa, me voy, Ire a ducharme. Fue un placer hablar contigo.-

-¡Hey! Estaba teniendo una conversación con mi mejor amiga, te extrañaba…una absurda ducha puede esperar…-

-No puede cuando es un baño de tina y solo hay agua caliente en el dia, esta lloviendo…y seria maravilloso y relajante.-

-Repito, me encanta oírte asi. Ve a darte el maldito baño. Espera, ¿De donde salio la tina?-

-Cortesía de mi Director.- dijo ella casual.

¿Pero que demonios? Harry sintió que alguien le pico las costillas con algo filoso.

-Bien debo irme…espero el diario y tu visita.- le dijo ella, Y se levanto, se quitó zapatos y calcetines y comenzó a jugar con sus pantalones hasta que se perdió de vista de Harry.

Harry se había quedado estático por el jugueteo de ella. Y mil preguntas arrasaron su mente.

Preguntas que al parecer Malfoy se negaba a responder y ya era hora de hacerlo.

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Hermione realmente luchaba por no regresar a sus lapsus de demencia, la medicina era dolorosa pero inhibia sus lagunas mentales, cuando estás querían regresar su cuerpo comenzaba a temblar. Era un alivio y una maldición medicarse. No quería volverse adicta pero necesitaba poder gobernarse a si misma…solo un poco mas.

Sabia qaue Draco estaba huyendo de ella. ¿Tanto le temia? Darse cuenta de ello la hizo sentirse poderosa.

Algo le decía que su siquiatra solo necesitaba un empujon.

Y quería dárselo, maldición que si quería dárselo. Queria volverlo loco, quería que todos se volvieran locos.

La mejor amiga que tenia, desde que fue liberada de sus captores no la visito ni una vez, la había dejado en el abandono, a ella, la viuda de su hermano, solo vio la oportunidad de casarse con Harry y ahora…ahora ella lo tenia todo y sin embargo cuando Hermione contemplaba a su aldededor ella en cambio no tenia nada.

Draco despidió a Theo y se encamino a la supervisión ocasional que hacia de las celdas, se pregunto porque de pronto el avance de Hermione era tan significativo, su mas grande temor era que le diera algúna laguna mental mientras estaba con Theo asi que había estado suministrando de forma oculta cúrcuma y especias árabes curativas a su café. Y como tomaba mucho, cambiaban las capsulas cada 2 dias, a el le duraban 2 semanas...estaba notando como el impacto en ella era positivo. La medicina alternativa no era política de St. Higgleton, solo el tratamiento de shock. Asi que era su pequeño secreto.

Armandose de valor subio al tercer nivel a la habitación VIP de Hermione.

Ella lo olio desde las escaleras…ese perfume suyo…masculino y costoso… decidio divertirse un poco.

El no toco a la puerta, solo entro. Para su sorpresa ella no se veía cerca.

Todo estaba muy silencioso.

Tal vez porque estaba en el baño, sumergida en la tina, por completo. Draco sintió que su corazón se había paralizado y corrió hacia el sitio solo para que ella saliera cual animal marino a escupirle en la cara un monton de agua jabonosa. Y soltar carcajadas.

El agua aunque tibia le resultó desagradable, lo había empapado por completo, sin duda había sido una travesura magnífica. Pero en este momento estaba cabreado, Maldita Hermione Granger, se dijo a sí mismo que la enviaría al Aquarium como castigo, alguna voz interna y débil suya, le dijo que no, que jamás lo haría.

De cualquier forma iba a reñirle a gritos cuando se apartó el agua de los ojos, solo se ruborizó y no daba crédito a lo poco pudorosa que resultó ser la Gryffindor, estaba desnuda, ¡Desnuda! Frente a el, los pechos turgentes y altivos alzaban sus cimas rebeldes apenas en los bordes del agua. Su saliva se atoró en su garganta, y los gritos que había planeado darle no llegaron.

Ella ahora volvió a entrar al agua y asomo solo la mitad de su rostro cual depredador marino, por supuesto que el era la maldita presa. No recordaba que la tina fuera tan amplía.

- ¿Quieres acompañarme?-

Ahí estaba de nuevo. Draco se masajeo las cienes. - No, no, y no, compréndelo, tú eres mi paciente. No debo ducharme contigo, ni debo besarte...ni tampoco...-

- ¿Porque no?-

- ¿Que diablos te ocurre Granger? Tu más que Nadie sabe de reglas y el deber ser y hacer.-

- Se que debes conocer a tu paciente, y yo quiero que me conozcas mejor...-

- Este juego tuyo no va a prosperar, estoy cansado de tus juegos imbeciles. No soy tu títere, tú eres mi paciente. Tal vez debes recordarlo, voy a castigarte por lo que hiciste-

- ¿Ah si? ¿Como?-

- Hoy dormirás en el piso inferior. Para que aprendas cual es tu lugar. Y no olvides que el que manda aquí soy yo.-

- Si claro.- le dijo ella.

Draco entonces fue a toda prisa aún húmedo a su oficina y ahí saco de su bóveda de pociones, una multijugos, era extraño pero también guardaba cabellos de algunos pacientes, para este tipo de emergencias, pensó que jamás les daría uso pero ahí estaba la heroina de guerra, le había dado un motivo para experimentar.

Regresó con la poción en mano y ella continuaba en la ducha enjabonándose. La tomo del cuello con fuerza y le acercó la poción, ella intentó luchar pero el era más fuerte, así que le vació la poción en la boca e introdujo un dedo por su garganta para que ella al intentar expulsarlo terminara tragándolo.

Si, había aprendido algunas cosas como Director de ese sitio.

Ella trago la poción y al terminar en un descuido de el, lo abofeteó con rudeza.

Draco hirvió en Ira y le lanzó un hechizo que vacío la tina y le conjuro ropa, la que usaban todos los internos.

Posterior a ello, casi la arrastró al piso inferior. Sabía de pasadizos donde no serían vistos, le había enredado una burbuja plástica en el rostro de tal forma que ella luchaba por respirar y no tenía tiempo de gritar.

Finalmente abrió la puerta del final del primer piso, las celdas mejor cuidadas pero no por ello menos tristes, ahí el busco la que estaba vacía y la arrojó al interior. Removiendo la bolsa que le impedía respirar.

- Si yo así lo deseo, este será para ti, el infierno que es para todos, así que deja de jugar conmigo, mañana te buscaré para preguntarte si aprendiste la lección.-

Y cerró la puerta de un portazo violento.

Hermione tragó el aire que le faltaba e intentó recuperarse, el lugar era frío y muy sencillo, el colchón de la cama era delgadisimo y no había mantas.

Maldito Malfoy, ella le haría pagar sus humillaciones.

Habían pasado un par de horas, mientras ella contemplaba la luna y temblaba de frío, se sentía entumecida. Se había dado cuenta de que tenía el cabello liso y negro, y su piel se había hecho tan morena como la de Viktor Krum, ese imbecil le había dado Multijugos. Cuando escucho pasos en el pasillo, tal vez eran los enfermeros...

De pronto le sorprendió que su puerta se abriera. Y le sorprendió más que quien la abría era Neville. Sin embargo no había nada amistoso en la mirada de su amigo.

El sentimiento de realización la inundó, ella no era ella. Neville no sabia que era ella, solo veía la imagen de la chica morena. Ella no podía verse al espejo asi que no se reconocía.

- Quería ver a la nueva...memorice los nombres de los asquerosos mortifagos internos. Lilian Gibson, ¿mataste a muchas personas no es así?, ¿crees que fingiendo tu locura te librarás de los dementores? Pequeña ramera de Voldemort.-

Hermione tragó saliva duro. - No, espera por favor,no es lo que...- su voz no era su voz.

No termino la frase pues Neville volteo su rostro con una bofetada.

Joder, su amigo tenía una mano muy pesada.

Pudo saborear el sabor salado de su propia sangre. Neville la levanto sin ningún esfuerzo y la colocó sobre la cama. Hermione no sabia que hacer. Sentía que mejilla le estallaría- ¡No, No porfavor!-

- Calla!, escoria como tu debieron terminar muertos, o con el beso del dementor, no puedo matarte, pero te enseñaré que la vida aquí no será agradable.-

Neville jalo los pantalones y la dejo descubierta para el, al tiempo ataba sus manos en la cabecera de metal de la vieja cama.

Hermione estaba asustada, sabia lo que venía, eran muy contadas las ocasiones en las que había tenido sexo con alguien, pero lo peor no era eso, sino la anticipación que sentía al momento, a pesar de todo.

Neville lanzó un silenciador a la celda, "Merlín Piensa hacerme gritar mucho" pensó Hermione. Su temor escalaba en ella y tenía pánico de volver a recaer.

Neville azoto el trasero de la chica morena varias veces y se introdujo en ella de un golpe, no quería lubricarla, quería que ella lo pasara terrible.

Hermione sintió ardor invadir su entrepierna y después sintió el miembro de Neville llenarla por completo. -¡Aarght! -Grito.

Pero estaba decidida a dejar de sufrir, ella ya no sufriría, aunque el mundo quisiera que así fuera.

Neville comenzó a embestir en ella, y ella levantó las caderas para recibirlo cada vez. Concentrándose en intentar disfrutar lo que pretendía fuera una tortura. Tal vez Draco sabia que esto le pasaría y por eso lo hizo, apretó los dientes con rabia y se juró hacerle pagar.

- Eso es, compórtate como la ramera que eres.- le dijo él lleno de odio, entonces embistió en ella con más fuerza. Y extendió su brazo a los pechos para masajearlos con crudeza.

Ella gimió escandalosamente.

- Eso es, pequeña puta. Gime más fuerte.- abrió sus piernas descaradamente y pellizcó su clitoris. Hermione entonces se dejó ir, y grito.

Se entregaba con tanta pasión, que Neville terminó cediendo en su ritmo y buscando complacerla inconscientemente.

Gemían tan fuerte y su fiebre era tan desbordante que Hermione estaba segura de que la pequeña cama se rompería.

Neville entonces se incorporó, se coloco su ropa propiamente y salió rápidamente.

Hermione sentía que las piernas le temblaban, logró recomponerse y colocarse la ropa que le faltaba. Hecho esto, quedó profundamente dormida.

Draco por otro lado, no podía dejar de pensar en el destino de la castaña. Su ira había sido reemplazada por preocupación, y no pudo más.

Se levanto y camino hacia la maldita selda inmunda, en sus costosas pijamas, maldiciendo. Ella debía estar bien, la había colocado en la zona más tranquila...

Pero su estupido corazón tenía un mal presentimiento.

Llego a la celda en cuestión y abrió la puerta, ella estaba hecha un ovillo en el piso. Como si se hubiera desmayado. Y tan pálida como un papel, el efecto de la poción había pasado y le partió el corazón verla ahí tirada, se acercó a ella y noto su labio roto y la hinchazón en su mejilla.

La ira que sintió era tal que comenzó a crepitar la ventana del lugar hasta que se estrelló en pedazos.


Atencion

Principes y Princesas

del Nilo:

Nota de la Autora:

Vamos a aclarar ya mismo que este es un Dramione, pero vosotros saben que tengo debilidad por dejar a Hermione divertirse, asi que no se lo tomen personal de acuerdo? Solo difruten.

Gracias por su enorme apoyo a este fic, por favor continuad!

Por favor dadme su opinion!