I N F E R N O
L E X
Previamente,
Neville entonces se incorporó, se coloco su ropa propiamente y salió rápidamente.
Hermione sentía que las piernas le temblaban, logró recomponerse y colocarse la ropa que le faltaba. Hecho esto, quedó profundamente dormida.
Draco por otro lado, no podía dejar de pensar en el destino de la castaña. Su ira había sido reemplazada por preocupación, y no pudo más.
Se levanto y camino hacia la maldita selda inmunda, en sus costosas pijamas, maldiciendo. Ella debía estar bien, la había colocado en la zona más tranquila...
Pero su estupido corazón tenía un mal presentimiento.
Llego a la celda en cuestión y abrió la puerta, ella estaba hecha un ovillo en el piso. Como si se hubiera desmayado. Y tan pálida como un papel, el efecto de la poción había pasado y le partió el corazón verla ahí tirada, se acercó a ella y noto su labio roto y la hinchazón en su mejilla.
La ira que sintió era tal que comenzó a crepitar la ventana del lugar hasta que se estrelló en pedazos.
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CAPITULO
5
La ventana rota y el escándalo que provocó llamó la atención de los internos en las otras celdas aunque las sombras de la noche no les dejaban distinguir bien a los demas pacientes curiosos.
Draco salió rápidamente con Hermione en brazos y abrió la celda VIP a la que pertenecia con desespero, donde la depositó en la cama suave.
Mando traer un enfermero con pociones sanadoras y al recibir los materiales lo despacho a gritos.
Con las pociones y hechizos la mejilla de Hermione se desinflamó y su labio sano rápidamente, aunque ella un no despertaba. Había escuchado rumores sobre lo que los internos que ahí trabajaban hacían a los pacientes, se llevó la mano a la boca para contener un grito de furia. El y solo el era el cumlpable de semejante bajeza. Temía preguntarle, temía que ella retrocediera en sus avances. El la había llevado a que sufriera más, estaba actuando como un crío y no como él profesional que se supone era.
De pronto ella abrio los ojos.
Esos hermosos ojos castaños. Que eran su dicha y su perdicion. De un cafe profundo que lo consumia por entero.
Las gruesas pestañas no ocultaban la indignación de sus ojos.
Dolor, habia dolor en ellos y el sintio que le habian clavado un puñal.
-Tu me llevaste a ese sitio de dolor y miseria- lo acuso con rabia contenida.
El sintio que algo dentro suyo se rompia. El intento mantenerse impasible y calmado. -Yo lo hice, estaba molesto, muy molesto pero no calcule las consecuencias de mi arrebato.-
-Por supuesto, eres un Malfoy...siempre sin consecuencias.-
El paso saliva. -Dime quien fue...yo les hare pagar.- lo dijo casi en un susurro amenazador.
-No lo hare, ese sera parte de tu castigo, te quedaras con la duda... o ¿Deberia decir...quienes fueron?, ¿Quienes me golpearon y abusaron de mi?-
Draco palideció.
La verdad es que no sabía si lo que ella había dicho era del todo cierto. Pero era el momento correcto de decirle a los enfermeros la realidad de sus acciones, y las consecuencias a las que se enfrentarían y le importaría un comino si Dumbledore el fallecido o Potter estaban de acuerdo.
Draco se mantenía impasible pero por dentro las emociones bullían como una tormenta. Sin embargo no podía disfrazar la angustia que reflejaban sus ojos y el lo sabía, este había sido igual castigo y tortura para el como lo fue para ella. Si seguía a este paso terminaría también como un loco. No podía ir contracorriente, no contra ella, perdería estaba seguro.
-Por favor ...dime ¿Que puedo hacer para que te sientas mejor?, no puedo hacerte un hechizo para que olvides pues perderias tus avances...- suplicaba el.
-Hay algo que estoy segura me hará sentir mejor...-
Draco temió en su interior.
-Y que seria eso? -
-Un beso, un beso apasionado de mi loquero.-
Draco sabía que eso afectaría seriamente el tratamiento al que la estaba sometiendo, sin embargo esto que había hecho también lo había hecho. En su mente hería maldecir, gritar, arañar...pero haber evitado que ella tuviera el poder de chantajearlo de esta manera.
Sabía que si se negaba la guerra entre ellos estaría declarada. Aun más que ahora, que el cierlo caería sobre ellos y sobre todos los involucrados en el mundo mágico, el cielo estrellado que todos conocían les lloveria encima como dagas filosas, deseos prohibidos y sufrimientos añejos listos para cortar y matar.
-Esta bien- accedió casi en un murmullo.
-Dije: Bésame apasionadamente.- le dijo ella sin moverse de su sitio.
El entonces se acercó, juraría que comenzó a sudar frío. Había fantaseado con ello desde hacía mucho, ¡Tanto Salazar!
La tomo de la cintura con candidez pero de forma apresurada, si se lo pensaba demasiado no lo lo haría, estaba seguro. Acaricio su rostro, y comenzó a besarla lenta pero apasionadamente. Hermione lo dejo capturar su boca en sus labios mientras los devoraba con avidez. Para haberse negado durante tanto tiempo lo había hecho de forma excelente.
Ella entonces no lo dejo escapar, le correspondió el beso de forma demandante y dominante, sintió como entre ellos fluyó la electricidad pura, como un lazo que unía un abismo de pasión entre ellos al estar juntos.
Draco se separó apenas, respirando despacio pero agitadamente. -Bien hecho- le dijo ella.
El la arropo en la mullida cama, y dio la vuelta sin decir palabra.
Sabía que la vida como la conocia no volvería a ser la misma después de ese beso. Se sujeto con fuerza del marco de la puerta, como si este le impidiera caer de alguna manera ese abismo. Que lo consumiría, a él, y a todos.
Penso que los medicamentos introducidos vía mágica, de forma tan invasiva como lo sería una intravenosa eran dolorosos pero necesarios, tenia en su oficina un montón de botellas y ahora le duplicaria la dosis de placebos tambien, la medicaria mas para acelerar su avance hacia la recuperacion.
De inmediato convocó a una reunión extraordinaria en el comedor del Siquiátrico.
Todos se reunieron, el personal de custodia, elfos domésticos y personal de seguridad. Formados cual personal militar, esperaron las instrucciones del molesto director.
- El personal de cocinas puede retirarse, no asi el de Aseo.-
Los elfos cocineros rápidamente desparecieron a sus labores. Y los Elfos dedicados al aseo permanecieron temerosos.
-Los dias oscuros terminaron en este sitio. Ningun maltrato mas a las internas sera tolerado. El personal del aseo tendrá un supervisor, que sea el mas anciano, quien reportara si encontrase rastros de sangre o de otro tipo en lavandería.-
El Elfo mas viejo asintió energicamente.
- El personal de seguridad patrullara cada 3 horas en horarios intermitentes e intercalados por codigos secretos que coordinaran en mi oficina todos los dias.- y el personal vestido de negro asintió.
-Los que me han escuchado ya pueden marcharse, que se queden los custodios.-
Los 15 custodios que se quedaron, lo hicieron permaneciendo quietos y silenciosos, sin embargo estaban nervisosos.
-Se,- comenzo Draco.- que aqui todos ustedes desahogan su pasado tomentoso, toman venganza por sus amigos o familiares caidos, y dan rienda suelta a su depravacion miserable, porque escuchenme, si buscan venganza de ese modo no son mejores que aquellos a quienes lastiman, por ustedes este sitio es apodado El infierno, y todos estan sometidos a su ley. Mucho he permitido y estoy seguro de que entre ustedes se cuentan sus asquerosas hazañas, pues bien, esta misma noche alguien asalto una celda, la 345, en ella Lilian Gibson fue asaltada fisicamente. Me diran quien de vosotros lo hizo, o pagaran las consecuencias todos.-
Los custodios se quedaron mudos. Lividos y palidos.
Sin embargo a pesar del miedo todos se quedaron callados, Neville se sentia indignado y contrariado por las acusaciones de malfoy, si bien lo que hacían no era moralmente lo mejor, la culpa recaia en el Ministerio y los derechos de los magos, que protegían a esos *malnacidos*, no dandoles su merecido y permitiendoles refugiarse en ese sitio. Que solo debía contener a inocentes dañados, como su amiga Hermione.
Su amigo, el enfermero Dicory Wilkinson, le habia asegurado que ella estaba cada dia mas recuperada.
Draco se irrito al ser ignorado por los custodios. -Tomense de las manos.- les instruyo.
Ellos desconcertados lo hicieron. -El dia que me vaya de aqui, o que alguno de ustedes hable de lo que aqui pasa, sera personalmente acechado por mi y mis detalladas declaraciones sobre lo que se dedican a hacer en este sitio, y adiós reputación y buen nombre. Serán señalados por todos.-
Neville sintio su cuerpo ponerse rígido de temor, y asi sus compañeros. draco entonces levanto su varita y les conjuro un "Electro"
La cadena humana comenzó a vibrar y retorcerse de dolor insoportable y quemante. Incapaces de gritar, sintieron su sangre hervir de dolor, hasta que despues de lo que parecía una eternidad el dolor termino.
Draco sonrio de medio lado y dio media vuelta. -Como vuelvan a hacer alguna estupidez, todos van a pagarlo.-
Era muy tarde ya.
Draco entró en su baño con aire acondicionado, pero descubrió que le costaba refrescarse con la imagen de Hermione aún vívida en su mente. Como siempre, Maldición, a pesar de estas infames circunstancias ¡Qué preciosidad! Cabello castaño ondulado, un toque bronceado en esa piel blanca y levemente mojada por la transpiración, ojos como pozas de misterio. Y un cuerpo demoledor. Lo fascinaba ese tentador estómago plano, hacia que tuviera ganas de lamer la piel expuesta hasta que temblara y jadeara de placer. La imagen primaria despertó su propio cuerpo.
Disfrutaría repitiendo el beso...Maldición, era una tentación y un lujo que no podia Merlin, seria escandaloso, depravado, ¡Ella era su Paciente!
Paso la noche a penas, gracias a 4 tragos de Whisky de Fuego.
Por la mañana recibió la lechuza con el sello "Nott" era Theodore preguntando por la siguiente reunión con Hermione para el ajedrez. Draco enseguida replico que podía venir cuando quisiera, pues estaba en el plan de dar a Hermione cuando quisiera, la culpabilidad era enorme.
Pero lo mas sorprendente de ese dia fue la visita del mismísimo Ministro de Magia. Sin previo aviso por supuesto.
Irritado Draco vio llegar el carruaje con el sello del Ministerio.
¡Maldito Potter inoportuno! ¿Y si ella lo delataba? Las manos comenzaron a sudarle. Espero y espero en su oficina pero el Ministro no subió, y después de algunas horas irritado salio a recibirlo. Al pasar no pudo evitar visitar a Hermione y su enorme sorpresa fue encontrar la habitacion vacia.
Todavia mas contrariado bajo y como enfebrecido busco por todos sitios sin pista alguna. Pronto vio la alborotada cabellera del enfermero Dicory Wilkinson y pregunto por ella.
-Esta en en Invernadero con el Ministro, me dijo que quería aire fresco y al salir nos topamos con el Señor Potter.-
Draco do la vuelta y lo ignoro, caminando con furia al maldito sitio.
Con ojos entrecerrados, los observó salir del ridiculo Jardín, del Invernadero para ser exactos. Demasiado absortos el uno en el otro, con los cuerpos casi vibrando por la intensidad, Intentó leer su lenguaje corporal, trató de captar qué sucedía entre los dos.
¿Furia? No, no era furia. ¿Atracción? ¿Una combinación de ambas cosas?
Durante un momento, la ira lo quemó.
-Después de todo lo que había hecho por ella… ¡Cómo se atrevía Potter a llegar asi de la nada!-
¨No, no, sé razonable¨, pidió una voz débil en su cabeza. ¨Esto no es nada. No significa nada. No importa¨
Respiró de forma entrecortada y se enfrentó a los hechos. Hermione era Gryffindor, después de todo, tambien Potty y hasta que el no figurara en su vida personal para siempre, como mujer curada, ahora no eran realmente nada y ella estaba loca asi que debería esperar algunos detalles asi...
Mientras seguía el avance de ellos, se aseguró que eso no era otra cosa.
No tenía que preocuparse de Potty Imbecil Cara Rajada. Los hombres de Hermione jamás duraban en su vida, no eran como el. Llevaba con ella en el alma desde que comenzó en Hogwarts prácticamente. Ademas el estupido estaba casado.
Antes.
Ahora.
Su motivacion.
Todo se lo deberia a el. Su curacion, sus comodidades y mas adelante.
Todo.
En cuanto ella entendiera eso, todo encajaría y su vida sería perfecta.
Momentos antes...
Dentro del Invernadero...
Hermione inclinó la cabeza para probar su boca. Sólo su boca, nada más. Algo la impulsó a ir despacio con el.
Y mientras lo besaba, algo pareció palpitar en la noche, pero de inmediato comprobó que era el latir de su propio corazón.
El beso concluyó con un jadeo masculino. La tensión era tan espesa…
-He estado pensando -dijo él, tratando de distraerse,- ¿Has avanzado lo suficiente como para salir de aqui pronto? Quiero que conozcas a Teddy.-
-Me encanta que me visites -dijo ella evadiendolo, abriendo la puerta de metal del Invernadero.
Él permaneció allí como un niño sin dinero y con la cara pegada al escaparate de una tienda de caramelos. Tan cerca y al mismo tiempo, tan lejos…
Pero si había dado por hecho que la presencia de ella era lo que lo había excitado, se había equivocado. Hermione había invadido su mente su corazón, provocándolo, haciendo que la deseara.
Las emociones de Harry eran intensas. El sabia dentro de su corazon que no había ido a observarla en la lejanía...el la extrañaba, casi no se reconocía al tener esos sentimientos por ella...
Hermione ahora de adelanto para recibir los medicamentos de su enfermero y el busco refugio observando el cielo. Imaginó mil maneras en las que podria hacerla suya, Como no hiciera algo, terminaría por irse con una erección. Y aunque eyaculara masturbandose, supuso que de todos modos iba a ser un dia húmedo.
Pero al menos eso le daría un respiro momentáneo, pero Hermione había abierto la caja de Pandora, y el mismo temía no ser capaz de volver a cerrarla.
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Doristarazona,
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