Capítulo 3: El regreso a casa de un chico herido

En los libros, caricaturas, series de anime, películas y telenovelas, siempre que un caballero llegaba al rescate de una chica en apuros, la cosa resultaba en que el chico vencía al cretino que molestaba a la dama y esta le agradecería de todo corazón, pero ahora Lincoln Loud descubrió por las malas que en este raro y loco mundo real, ser el héroe y enfrentar a un hombre que te supera en tamaño y fuerza solo te garantiza una cosa.

Una paliza, putiza, que te rompan el orto, que te den ostiasos a diestra y siniestra, y que termines en el hospital, o en el caso de nuestro querido "héroe", en la enfermería de la escuela. Sin embargo el actuar de manera impulsiva era algo poco común en el hombre del plan, él procura analizar su entorno para crear un plan que lo ayude a lograr sus objetivos, quizás sí hubiera pensado las cosas con detenimiento, habría encontrado una forma de salvar a Maggie de ese imbécil, sin haber recibido la golpiza de su joven vida.

Es típico que después de tomar una mala decisión, rápidamente lleguen a tu mente un millón de formas mejores con las que pudiste haber lidiado de mejor forma, a todos nos pasa, es como discutir con alguien y que 1 hora después se te ocurra un insulto genial que pudiste haber usado en esa ocasión. Pensar antes de actuar, tonterías, si Lincoln no hubiese actuado de inmediato lo más probable es que Ben hubiese herido gravemente a Maggie, eso era algo que Lincoln no pensaba permitir, él la ayudaría y aunque de una manera muy desastrosa lo consiguió, el chico no se sentía como un héroe…. Sería un héroe si le hubiera dado una lección a ese bravucón, pero lo único que hizo fue aguantar unos buenos golpes y ser rescatado por un profesor.

Pero para el chico, todos los moretones que tenía en su cuerpo, valieron la pena, ya que prefería tenerlos él a que fuera Maggie la que los tuviera, y no solo tenía la satisfacción de evitar que su nueva amiga fuera golpeada, ahora tenía una invitación parar poder ir a su casa a cenar, eso era perfecto, él ir a su casa significaría conocer más de la chica, que por alguna extraña razón quería conocer más a fondo, para esto tenía que pensar un plan para poder conocerla más.

Justamente su mente estaba tan centrada en pensar en una manera de descubrir más cosas sobre su nueva amiga, que no se dio cuenta que su madre le estaba llamando por su nombre desde hace ya un minuto.

-¡Lincoln, cariño!- Su madre estaba perdiendo la paciencia con su hijo, ya conocen como se pone una madre cuando la ignoran, pero solamente alzo un poco la voz, no iba a gritarle a su hijo después de que el director la llamó, porque un vago golpeo a su hijo, tuvo que salir del trabajo y ahora mismo estaba manejando a Vanzilla rumbo a casa y a pesar de que quería preguntarle que habia pasado, parecía como si su pequeño estuviera tan concentrado en otra cosa, que lo hacía ignorarla, fue por esto que tuvo que hablar fuerte para sacar a su hijo de su trance.

-Perdón mamá, ¿Dijiste algo?- Contesto rápidamente el pequeño Loud, ante la llamada de atención de su madre.

-Cariño, sé que no eres una persona que suele meterse en problemas y mucho menos en peleas, y también sé que lo que acabas de pasar no es una experiencia agradable, pero como tu madre, tengo el derecho de que me cuentes la razón por la que terminaste peleando con un chico más grande y fuerte que tú.

Era verdad, el chico de los cabellos de hielo habia estado tan centrado en sus pensamientos, que se habia olvidado por completo de lo preocupada que se encontraba su madre, algo sumamente comprensible en una buena madre que ve a su hijo en un estado tan deplorable, pero ahora que el chico habia entrado en cuenta que tenía que decirle a su mamá lo que paso, no podía evitar sentirse un poco incómodo al tener que explicarle que sus heridas se debían a que se hizo el héroe para salvar a una chica que solamente conocía de hace un día atrás, pero no podía dejar a su madre con la incertidumbre por lo que procedió a contarle todo.

Sobre cómo conoció a Maggie, cómo fue que esa chica paso de robarle su juego a invitarlo a comer helados, también le conto que por alguna razón él quería volver a verla para poder entablar amistad, pero al momento de encontrarla la vio siendo maltratada por el tipo ese y por ese motivo fue que enfrento a aquel hombre y termino en la enfermería.

-¡Oh mi pequeño bebé, fuiste tan valiente, estoy tan orgullosa de ti!- Rita Loud estaba segura de que le dijo mil veces a su hijo que nunca se metiera en problemas en la escuela y mucho menos hasta llegar a la instancia de los golpes, pero al escuchar la razón por la que su Lincoln había decidido plantar cara a aquel matón, no pudo evitar que su pecho se le llenara de orgullo, que su pequeño hombrecito se hubiera convertido en tal caballero dispuesto a ayudar a una chica en apuros a pesar de estar en desventaja, era algo un poco tonto pero muy digno de admirar, de igual forma se sintió aliviada al tener que descartar la opción de darle un castigo a su hijo por pelear en la escuela, sólo tenía que darle la explicación a su marido para que este pensara igual que ella.

Se la hubiera pasado vanagloriando a su hijo en su mente, hasta que a su cabeza vino rápido la última cosa que Lincoln le conto sobre lo acontecido.

-¿Y entonces cariño, cuándo vas a ir a cenar a la casa de tu amiguita?- La pregunta de su madre, causo que Lincoln se diera cuenta de que en la emoción de narrarle los acontecimientos olvido dejar en secreto la invitación para ir a cenar a la casa Pingrey, eso es un gran problema, no por el hecho de que su mamá lo sepa, sino porque si esto lo llegaban a saber sus hermanas en especial Lori, no solo no podría ir a la cena, tampoco podría volver a relacionarse con Maggie o cualquier persona con el apellido Pingrey.

-Mamá, por favor, te lo ruego, pero por lo que más quieras, mantén lo que paso hoy en secreto de mis hermanas… La pelea, la invitación y a mi nueva amiga, si les dices algo estoy seguro de que se entrometerán y lo arruinaran todo- Lincoln le imploro a Rita con una angustia más grande que la tuya cuando le pides ayuda a Jesucristo en un examen final.

-Está bien hijo, no le diré nada a tus hermanas- Fue la seca respuesta de Rita ante el pedido de Lincoln.

-¿Qué, lo harás?-

Lincoln estaba sumamente sorprendido de que su madre accediera a guardar el secreto de manera tan sencilla, y es que en otro caso, Rita Loud hubiera dicho que eso era imposible ya que su familia tenía derecho a saber lo que le sucedía, pero esta situación era especial, su pequeño habia pasado por tantas dificultades para poder acercarse a esa niña, por motivos que aunque el chico desconocía su madre sabía perfectamente que su hijo estaba desarrollando una cierta atracción hacia esa niña, no mentiría al decir que le preocupaba un poco que el nuevo interés de su hijo fuera una chica dos años mayor que él, pero no era nadie para juzgarlo ya que Lynn es dos años mayor que ella y terminaron casándose, por lo que estaba dispuesta a darle el beneficio de la duda y dejaría que el mismo descubriera que clase de relación quería tener con aquella muchacha, por lo que mantener oculta la cena de sus hijas era importante ya que su hijo batallo tanto para poder acercarse a ella y ahora esa cena era un oportunidad de oro que no se podía dar el lujo de arruinarla y conociendo de primera mano lo entrometidas que podían llegar a ser sus hijas, comprendió la preocupación de Lincoln.

-Te dije, que no le diré nada a tus hermanas, por lo que deberás ingeniártelas para que no te descubran ya que aunque no les diga nada, dudo que no se percaten de esos moretones que tienes, pero eso sí, tienes que decirle todo lo que paso a tu padre, yo me encargare de que el guarde el secreto también-

Lincoln estaba sumamente feliz de que su madre aceptara guardarle su secreto, también tenía que preocuparse por excusar sus heridas y decirle a su padre lo que paso, pero con la garantía de que su mamá haría que él guardara el secreto lo ayudo a concentrarse únicamente en ocultar esto de sus hermanas.

-¡Muchas gracias mamá, eres la mejor, te quiero mucho!-

Tal adulación, ruborizo a su Rita, una madre siempre está de humor para que sus hijos le digan que es la mejor.

-Por cierto cariño, ¿Cómo se llama tu nueva amiguita?-

-Maggie Pingrey….. Ahhhhh-

Una vez mencionado el nombre de su amiga, su madre dio un brusco frenón que para fortuna de ellos no tuvo consecuencias ya que la calle se encontraba vacía, luego volvió a arrancar el auto para avanzar mientras Rita tenía una cara entre asombrada y preocupada.

-¿Pingrey?- Lincoln asintió ante la pregunta de su madre. -¿De casualidad esa niña es pariente de Carol Pingrey?- Lincoln volvió a asentir. – ¿La misma Carol Pingrey a la que Lori odia con toda el alma y el solo mencionarla es un taboo en la casa?-

-Así es mamá, Maggie es la hermana menor de Carol-

Con tal afirmación, el temor de su hijo porque sus hermanas se enteraran del asunto estaba más que justificado, de ninguna manera podía permitir que sus hijas se enteraran de esto, pues no quería saber de lo que sería capaz de hacer Lori en cuanto se enterara de que Lincoln cenaría en la casa de los Pingrey.

-Descuida hijo, no diré nada y me asegurare que tu padre tampoco diga nada, solamente ten mucho cuidado de que no se enteren, no se de lo que tú hermana mayor sería capaz de hacerte si se entera que cenaras en casa de Carol Pingrey- Le dijo Rita preocupada por su hijo.

-Muchas gracias mamá, descuida pero me asegurare de que no se enteren- Finalizo Lincoln ya que finalmente habían llegado a casa y por ende tendría que escabullirse a su cuarto para poder pensar una excusa que decirle a sus hermanas en la comida y después contarle a su padre la verdad, de lo segundo no tenía preocupación ya que su mamá le dio sus garantía de que guardarían silencio

El problema era encontrar una mentira que no causara que el hermanaciclón alcanzara proporciones descomunales.

Al momento que Rita le dio la indicación de bajar de Vanzilla y entrar a la casa el muchacho comenzó a crear una serie de posibles escenarios en los que podría escabullirse a su habitación sin que fuera notado, pero cuando llego el momento de la verdad, de abrir la puerta y prepararse para esquivar a sus hermanas y subir las escaleras, se encontró con un escenario que no tenía previsto, toda la planta baja estaba vacía con excepción de su padre que se encontraba en la cocina preparando la comida, eso era extraño, a esa hora debería por lo menos estar abajo por lo menos 3 de sus hermanas viendo la televisión, pero lo que era mucho más extraño, tan extraño hasta el punto de dar miedo, era el silencio que imperaba en la casa, el único sonido que se oía era a su padre cantar mientras cocinaba.

Qué significaba el silencio en la casa Loud en la tarde… Que todas estaban tomando una siesta al mismo tiempo…. No.

Que todas estaban disfrutando de sus actividades en sus cuartos procurando no hacer ruido para no molestar a nadie… Tampoco.

El silencio en la casa Loud significa PE-LI-GRO.

Eso era, peligro, en lo más profundo de su ser el chico de los cabellos de nieve, sabía que en cuanto llegara a la planta alta, el caos que se mantenía oculto para pasar desapercibido de la alerta de sus padres, se desataría.

Retrasar lo inevitable era inútil, por lo que el chico subió las escaleras con un escalofrió recorriéndole tora la espina dorsal, no podía dejar de pensar que cada paso que daba era como ir directo al matadero.

-Vacío- El pasillo estaba vacío, otro mal augurio, para el joven Loud, sí dijera que no tenía miedo entonces podríamos tacharlo de ser un gran mentiroso, estaba aterrado, pero aun con el miedo debía llegar a su habitación, aun necesitaba orquestar su plan para la cena con los Pingrey, ah sí también tenía que formular la excusa que le daría a sus hermanas para justificar sus heridas, por lo que dejo el miedo de un lado y se apresuró a su habitación, giro el pomo de la puerta y al abrirla se encontró con una de las imágenes más horribles que jamás haya visto.

Ahí en su habitación se encontraban paradas con los brazos cruzados sus 10 hermanas, bueno a Lily la estaba cargando Leni, pero eso no evitaba que le diera una mirada a su hermano al igual que las otras chicas que estaban allí reunidas, el chico trago saliva, no esperaba tener que enfrentar a sus hermanas tan pronto.

-Bienvenido Lincoln, dime ¿Cómo te fue hoy en la escuela?- El silencio fue roto por la voz sumamente seria de su hermana la más grande.

-Hola Lori, hola chicas, pues no muy bien... Em…. Resulta que en la clase de gimnasia me golpearon con un balón varias veces en la clase y me dejaron lleno de moretones- La primera excusa que se le vino a la mente fue la primera que dijo, durante el camino habia pensado en mejores pero al estar en ese ambiente tan pesado, pareciera que sus brillantes ideas lo habían abandonado.

-Así, yo conozco todos los horarios de la clase de gimnasia y se perfectamente que hoy no tenías esa clase- Contesto Lynn con un tono delator.

-Ah…. Eso es…. Pues verán…..-

-Oye hermanito, sabias que hoy en el salón escuche un chisme muy interesante- Esta vez fue Luan la que hablo aun cruzada de brazos.

-Un chisme, y ¿Era bueno?- Lincoln solo quería desviar el tema de sus heridas, por lo que agradeció que Luan cambiara el tema de la conversación, o al menos eso creyó.

-Sí de hecho era un rumor muy interesante, de como un niño pecoso de cabello blanco fue salvajemente golpeado por el capitán del equipo de futbol-

Todo sus esfuerzos en vano, fue descubierto rápidamente, sus hermanas ya sabían que un chico mayor lo habia golpeado sin piedad, pero lo que en verdad era el problema es que ahora se entrometerían para conocer los detalles del incidente y si lo hacían no tardarían mucho en llegar a Maggie y cuando descubrieran su relación sanguínea con Carol, entonces podría despedirse para siempre de ella, eso era algo que el chico no quería por ningún motivo.

-Lincky, dinos la verdad, ¿Un chico malo te pego?- Entre todas las miradas serias que recibía, la mirada que le dio su hermana Leni estaba llena de compasión y dolor, ya que odiaba en lo más profundo de su ser, ver a su querido hermano herido.

-Sí- Lincoln podía mentirle a sus hermanas, podía mentir aun si lo amenazaban, pero no podría jamás mentirle a Leni cuando ella lo miraba con esa cara tan llena de preocupación.

-¡Entonces es verdad, ese imbécil de Ben te golpeo!- Lynn estaba furiosa, algo que de verdad odiaba era que algún bravucón se metiera con su hermanito y al ver el estado en el que lo dejo, su ira incremento tanto, que lo único que quería hacer ahora era ir a la casa de Ben y darle la putiza de su vida.

-Ese cretino de Ben, ¿Cómo se atrevió a golpearte?- Luan estaba igual de molesta que Lynn, ella odiaba a Ben como la mayoría en la escuela, pero ahora que golpeo tan cruelmente a su hermanito, esta vez tomaría cartas en el asunto, le haría una broma tan grande que el chico se arrepentiría toda su vida de haberle puesto sus manos encima.

-¡Esta vez, ni la taza rota es un castigo adecuado para ese sujeto!- Lola parecía poseída por el mismísimo demonio.

-Comprendo su deseo por tomar acciones en contra del agresor de nuestro hermano, pero considero que en este momento es más prudente tratar los hematomas con hielo para poder reducir su hinchazón- Lisa estaba igual de molesta con el soquete que golpeo a Lincoln, pero la venganza vendría después, ahora lo más importante era tratar las heridas de Lincoln.

-Descuida Lisa, ya me atendieron en la enfermería y dijeron que no tenía nada grave-

Lincoln quería decir más escusas cuando de pronto sintió un abrazo, era su hermana Leni que hacia un gran esfuerzo por no llorar, mientras que Lily que estaba en los brazos de su hermana y por consecuencia estaba ahora pegada a Lincoln, paso a darle unos cuantos besos a su hermano para poder curarlo, era lo único que la bebé sabía, ya que su madre y hermano le daban un besito cada vez que ella se lastimaba.

-Descuida Lincky, ya paso todo, no dejare que ese chico malo te vuelva a lastimar- Decía Leni que logro que su preocupación se contagiara a sus hermanas deseosas de lastimar a Ben, pero gracias a Leni dejaron de pensar en eso ya que ahora su hermano las necesitaba, por lo que el abrazo no tardo nada en convertirse en uno grupal.

-Chicas, agradezco mucho que se preocupen por mí, pero no es necesario de que se entrometan, Ben ya recibió su merecido, el director lo expulso y fue sacado del equipo de futbol, ya no tengo que preocuparme de él-

-Eso no es suficiente hermano, ese cretino debe pagar con intereses lo que te hizo- A Luna no le bastaba solo con eso, ella quería tener al chico ese atado en una silla, rodeado de muchos amplificadores para tocar música hasta hacerle sangrar los odios y dejarlo sordo.

-Luna tiene razón, ese chico merece ser maldecido para que su alma se condenada a una gran y cruel agonía, en la que cada día el sonido de sus lamentos sean las notas que hagan bailar a los espíritus de la venganza- Lucy aunque pareciera que se encontraba tranquila, en el fondo estaba sumamente enojada, Lincoln era su hermano favorito y la única persona fuera de su amiga Haiku, que hacia un intento por entenderla y la apoyaba siempre.

-Olvida eso de la magia, lo que ese chico necesita es una amistosa charla con la buena Susana- Decía Lana mientras balanceaba una llave inglesa.

-Eso no es suficiente, lo que debemos hacer es arruinar su vida social- Dijo Lori con una sonrisa macabra.

Lincoln sabía que las cosas no saldrían bien, sus hermanas se entrometerían de nuevo, pero esta vez habia un peligro muy grande en esto y era el hecho de que al hacerlo, sería cuestión de tiempo para que descubrieran el motivo de su pelea con Ben y solo bastaría con ver el apellido Pingrey para desatar la furia de Lori.

-¡Alto, Lincky dijo que todo estaba bien, que no es necesario que nos metamos y eso haremos!- Todos quedaron sorprendidos al ver que Leni les habia prohibido inmiscuirse en los asuntos de su hermano.

-Pero Leni, no podemos dejar que…- Lynn quiso refutar pero Leni no la dejaría hacerlo.

-Acaso olvidan la última vez que nos metimos en los asuntos de Lincky, pues muy fácil, por nuestra culpa fue golpeado y le quedo un ojo morado por 4 días todo porque pensamos que sabíamos lo que hacíamos era lo mejor para él, pero esta vez, sí él dice que no es necesario que nos metamos entonces todas debemos hacerle caso-

El argumento de Leni era válido, algo muy extraño viniendo de ella, pero sus hermanas sabían que decía la verdad, a Lincoln le fue muy mal la última vez que se metieron en sus asuntos, por lo que parecieron comprender las palabras de Leni.

-Está bien, si Lincoln cree que no es necesaria nuestra intromisión, entonces su decisión será respetad… Chicas les prohíbo rotundamente meterse en este asunto de Lincoln, cualquiera que lo haga se las verá conmigo-

Lori ya habia decretado la prohibición a sus hermanas de meterse en este asunto de Lincoln, esto trajo pequeños reclamos de sus hermanas, pero una sola mirada amenazante de Lori las hizo desistir y procedieron a abandonar la habitación de su hermano.

-Lincky, no me meteré en tus asuntos y por eso también les dije a las demás que no deberían hacerlo, pero sí quieres hablar con alguien, quiero que sepas que siempre estaré para ti- Leni era la única hermana que quedaba en su habitación y fue en la puerta, que le dijo eso.

-Muchas gracias Leni, te prometo que si necesito hablar tú serás la primera a la que le contare lo que me pasa-

Leni solo le sonrió a su hermano y salió, no sin antes decirle que bajara a la cocina ya que papá quería hablar con él.

El chico obedeció y bajo rápidamente a la cocina en donde su padre lo esperaba sentado en la mesa de los grandes, sin embargo lo raro fue su madre, que se encontraba cerca de la entrada a la cocina, la razón era obvia, haría guardia para que sus hermanas no escucharan la conversación, al llegar con su padre este le indico que se sentara.

-Bueno hijo, creo que hay algo que tienes que contarme- Fueron las crudas palabras del señor Lynn.

Lincoln solo tomo una bocanada de aire y prosiguió a contar el mismo relato que le habia dicho a su madre, le dijo exactamente lo mismo, lo que paso en la tienda de videojuegos, en la heladería, en su rencuentro trágico y en la pelea, perdón en la putiza que le acomodaron por defender a Maggie y finalmente en la invitación a cenar en la casa Pingrey, al finalizar el relato y alzar un poco la vista para poder observar la reacción de su padre, se encontró con una gran mirada llena de orgullo de su padre hacia él.

-¡Ese es mi muchacho, todo un caballero como su padre!- A diferencia de Rita que no pudo hacerlo ya que ella estaba manejando cuando Lincoln le conto la historia, el Señor Loud se levantó y abrazo a su hijo.

-Gracias papá, aunque la verdad, creo que no fui ningún héroe, todo lo que hice fue ser golpeado y salvado por un profesor-

-Oh hijo, no se trata de si ganaste la pelea o no, lo importante es que arriésgate tu salud para ayudar a tu amiga que estaba en problemas, si eso no es de héroes por lo menos te diere que eso es de hombres y estoy orgulloso de que lo hayas hecho, ahora que lo se ya no tendré que castigarte jajajaja- La risa de su padre no tardo en contagiársele al chico Loud.

-Por cierto hijo, porque no le dices a tu viejo ¿Cómo se llama tu "amiga"?- En cuanto dijo la palabra amiga le dio unos pequeños golpes con el codo en el pecho de su hijo.

-Maggie Pingrey-

-Es un nombre muy bonito, de seguro es una chica fantas….- No pudo concluir su frase ya que cayó en cuenta del apellido de la chica.

-¿Pingrey?, ¿Cómo Carol Pingrey?- Tanto su hijo como su esposa que entro a la cocina ya que habían terminado con la historia, asintieron a la pregunta del cocinero de la familia. -¿La misma Carol Pingrey, que venció a Lori en el concurso reina del baile?, ¿Me dices que esa chica Maggie es pariente de esa Carol Pingrey?- Solo asintieron para validar las suposiciones del señor Loud.

Para Lincoln el impacto que tenía Carol sobre su familia y su amigo Clyde era muy grande, digo cada vez que se mencionaba su apellido, la gente solía mencionar su nombre completo en varias preguntas, como si existiera más de una Carol Pingrey.

-Por esa razón querida, es muy importante de que las chicas no lo sepan-

-¡Por supuesto que no podemos permitir que lo sepan, cielo!, no quiero tener que tratar con una Lori enojada, descuida hijo tu secreto está a salvo conmigo-

Lincoln ahora podía estar un poco más tranquilo, Leni habia conseguido que sus hermanas no se metieran en este asunto y sus padres guardarían el secreto de sus hermanas.

-Por cierto hijo, ¿Cuándo iras a cenar a su casa?-

La pregunta de su padre lo saco de su estado de alivio, aún tenía una preocupación mucho mayor y era la de planificar la ida a la casa de Maggie.

-Bueno, no lo sé, me dijeron que en cuanto me recuperara le avisara para poder ir, pero no sé cuánto tiempo tardare en sanar-

-No te preocupes hijo, no será mucho tiempo, cuando fui por ti a la enfermería de la escuela, la enfermera me dijo que con una buena cantidad de hielo, durante esta tarde y un descanso, podrías estar recuperado en 3 días- dijo su madre, 3 días, solamente tenía ese pequeño periodo de tiempo para poder planear un plan tan grande como nunca antes habia hecho.

-Entonces hijo, porque no les llamas para decirles que puedes ir en tres días, recuerda que cuando vas a casa ajena siempre tienes que avisar con anticipación- Dijo su padre muy recto.

-Tienes razón papá, llamare a Maggie para decirle que iré a su casa en 3 días- Se retiró a su habitación para poder hablar con su amiga dejando solos a sus padres.

-Mi pequeño Lincoln, conquistando mujeres mayores, sin duda me ha superado, yo a esa edad dibujaba penes en mi libreta- Pensaba el señor Loud.

-Mi pequeño, espero que puedas pasarla bien, y también espero que esa chica Maggie sea la indicada para ayudarte a superar todo el dolor que te causo la partida de la hermana de Bobby- Los pensamientos de Rita eran obviamente más maduros que los de su esposo.

Ya en el cuarto de Lincoln, este habia finalizado la llamada, en la que Maggie le dijo lo contenta que estaba porque sus heridas no fueran serias y que ya ansiaba poder verlo en la cena dentro de tres días.

Lincoln tomo su woki-toki, para llamar a Clyde para contarle sobre la cena que tendría dentro de tres días probablemente el también estaría en cama recuperándose de la madriza conjunta que recibieron a manos de Ben.

-Hola, hombre madreado, aquí cara morada, me copias cambio-

-Hola, cara morada, aquí hombre madreado, ¿Cómo te fue con tu familia? Cambio-

Lincoln le contó a Clyde todo lo que paso desde que se fue de la enfermería, su amigo a pesar de que le dolían todos los huesos del cuerpo, le expreso su felicidad y apoyo.

-Y ahora ¿Qué harás Lincoln?-

-En este momento estoy afinando los detalles de la operación: Visita a la casa de los Pingrey, para conocer mejor a Maggie y poder ser grandes amigos, y hay que pensar en un nombre más corto para la operación.

Bueno amigos lamento mucho haberme tardado tanto en actualizar este fic, solo que le he dado más prioridad a mi otro fic, pero eso no significa que dejare inconcluso este, ninguna de mis historias se quedaran inconclusas por lo que tratare de actualizarlas más seguido, espero que disfruten el capítulo y les doy las gracias por seguir esta historia.

Sin más por escribir, nos leemos luego.