Capítulo 4: ¿Para qué te preocupas?

Lincoln Loud sería un mentiroso si dijera que las heridas que tenía producto de la pelea con Ben no le dolían, pero eso no importaba para él, ya que lo hizo para ayudar a Maggie y eso fue bien recompensado con una invitación para ir a cenar a la casa Pingrey en cuanto se recuperara por completo, cosa que no tomaría mucho ya que gracias a el reposo adecuado y una buena pomada, el joven Loud se recuperó en un santiamén.

Tanto que el doctor le dijo que mañana podría reincorporarse sin ningún problema a sus actividades cotidianas y aunque no le entusiasmaba mucho la idea de volver a la escuela, lo que si lo tenía emocionado era que finalmente podría llamar a su oscura nueva amiga para notificarle que podría ir a cenar mañana. Eso era perfecto para él, ya que esta noche de viernes podría pulir los últimos detalles de su plan para dar una buena impresión a la familia de Maggie y al mismo tiempo poder conocer más de aquella chica que por alguna extraña razón le llamaba tanto la atención.

Y es así como el joven Loud se encontraba en su casa un viernes por la noche, pensando sin cesar su plan para pasarlo bien en la visita a la casa de Maggie, sin embargo por alguna razón todo lo que anotaba o pensaba no tenía nada que ver con la cena, sino que todo era en relación de como lograría escabullirse sin que sus hermanas se dieran cuenta a donde iría.

-No puedo creer que sea tan difícil:

1: Llamar a Maggie para informarle que mañana finalmente podría ir a su casa… Listo.

2: Avisarle a papá y mamá que mañana seria la cena… Listo.

3: Ir a la cena sin que mis hermanas lo descubran…. Aún no está listo.

¡Rayos, porque es tan complicado salir de mi propia casa sin que alguna de mis hermanas me vea y pregunte a donde voy!- Pobre del hombre del plan, importaba que tan bueno fuera para hacer estrategias, ya que siempre la más grande traba que tenía que enfrentar era su propia sangre, 10 hermanas más entrometidas que aquellos chicos resuelve misterios entrometidos y su perro parlanchín.

Pero el joven Loud no era el único con muchas cosas que pensar durante esa noche, ya que en la residencia Pingrey se encontraba pensante en su cuarto la ya mencionada chica emo, y es la muchacha paso de estar jugando el juego de Ace Savvy a estar caminando en círculos en su propia habitación, el motivo era una simple llamada de un niño de primaria de cabello blanco.

A Maggie le alegro enormemente cuando Lincoln le dijo que ya mañana estaría totalmente recuperado de sus heridas, tanta fue su alegría que cuando el joven Loud le dijo que sí podría ir a cenar mañana a su casa, le contesto que sí sin vacilar, quería seguir conversando con su amigo pero este no podía ya que tenía que colgar porque aun tenia cosas que hacer, lo que Maggie no sabía es que Lincoln termino rápido con la llamada ya que temía a que sus hermanas lograran escucharlo debido a las delgadas paredes de la casa Loud.

Una vez que el joven colgó fue que Maggie se dio cuenta de que acababa de aceptar que su amigo viniera a cenar a su casa, sin ni siquiera consultarlo con sus padres, es por eso que se encontraba pensando en cómo darle la noticia a sus padres de que invito a un chico a cenar sin haberles pedido permiso antes.

Tan distraída con sus pensamientos se encontraba que no se percató cuando su hermana mayor entro en su cuarto.

-¿Te pasa algo Maggie, te ves intranquila?- Con esa pregunta fue como Carol trajo de vuelta de su trance a su hermanita.

-Ah, Carol… bueno veras lo que pasa es que…- La angustiada chica sombría comenzó a relatarle a su hermana mayor, acerca de su conversación telefónica y como termino invitando a Lincoln a cenar sin platicarlo con sus padres primero.

Carol comprendía la preocupación de su hermana, quizás sus padres no eran las personas más estrictas del mundo, pero si habia algo que no les gustaba para nada era que sus hijas hicieran algo sin conversarlo con ellos, también sentía que tenía que hacer algo para ayudarla ya que fue ella la que tuvo la idea de invitar al hermano menor de Lori a cenar con ellas.

-¿Oye Maggie, que no me habías dicho que Lincoln te dijo que se recuperaría en 3 días y entonces vendría a cenar?-

La mente de Maggie hizo clic de inmediato, era verdad Lincoln le habia dicho que en hace tres días que hoy vendría a su casa y ella acepto, la llamada que hizo no fue para avisarle sino para confirmarle su asistencia a la cena, no lo podía creer se olvidó por completo de avisarle a sus padres sobre la cena, teniendo dos días para hacerlo.

-¡Rayos lo olvide por completo!-

Carol solo suspiro al ver el gran descuido de su hermana, pero eso no evitaría que ayudara a su amada y consentida hermanita Maggicita bebé.

-No te preocupes Maggie, yo me encargare de informar y convencer a nuestros padres sobre la cena de mañana- Dijo Carol para lograr calmar a su hermana, cosa que logro ya que se veía totalmente aliviada, ya que sabía que si era Carol la que lo pedía entonces sus padres no se negarían.

-¡Muchas gracias hermana, no sé cómo agradecértelo!- Maggie estaba contenta, hecho que contrastaba su apariencia de emo deprimida sin afecto a la vida.

-Oh, yo sé cómo me lo puedes agradecer- Carol le sonrió a su hermana e intuyo que ella rápidamente entendería a lo que se refería.

-Oh… No, no, no, no…. No lo hare- Maggie logro entender las intenciones de su hermana mayor y no le gustaban para nada.

-Vamos Maggicita bebé, solo serán unos segundos- Rogo la mayor de las Pingrey con ojos de cachorrito.

-¡No me digas así y no pienso hacerlo!-

Carol solamente seguía viéndola con esos ojos vidriosos, que serían capaces de compadecer a cualquier ser viviente en este mundo, bueno excepto a tu ex a esa cosa no la compadece nada.

-¡Aaaaaaah!- grito Maggie resignada, -Esta bien, pero solo serán 10 segundos como máximo- Finalizo Maggie al momento que abrió los brazos, acción que tanto estaba esperando Carol que rápidamente la envolvió en un fuerte y cálido abrazo, que su hermana devolvió rápidamente ya que no soportaba cuando Carol se ponía empalagosa.

Sin embargo para Carol significaba mucho, la razón era algo compleja, pero desde que tenía uso de razón siempre le dolía ver como sus padres, abuelos y tíos, le decían a Maggie que debía ser como ella. Carol era buena en los estudios, era sociable y muy hermosa, cualquiera diría que era una mujer perfecta, muchas desearían ser como ella, pero la verdad era que no le gustaba ser así, ya que debido a eso sentía que era su culpa que su hermana menor viviera bajo su sombra y si algo le destrozaba en mil pedazos su corazón era el saber que su pequeña Maggie sufría por su culpa.

Sabía perfectamente que sus padres las amaban a ambas con todo su corazón, pero era obvio que para ellos todo es amor era mucho más fácil de demostrar con ella que con su hija menor, muchas veces pensó que el hecho de que Maggie se volviera más retraída era por la falta de afecto de sus padres, no es que su madre y padre nunca le demostraran afecto, pero no lo hacían de la manera adecuada para Maggie, es por eso que Carol habia tomado una decisión y esa era de que no importaba que el mundo entero pensara que ella era la chica más en la faz de la tierra, para ella Maggie siempre sería la más especial de todas y ella sería su aliada incondicional, sería una hermana mayor con la que siempre podría contar.

-Te quiero hermanita, siempre estaré aquí para ti- Le susurro Carol a Maggie para después terminar con su abrazo.

-Ya veo, gracias- Dijo avergonzada la chica emo, a su hermana que solamente le sonrió y le hizo una seña para que la acompañara abajo para hablar con sus padres.

Ya bajando a la sala de estar se encontraban sentados en el sofá los señores Pingrey viendo juntos viendo la televisión, la señora Pingrey era una señora de unos 40 años, de piel bronceada y un afro de color rojo oscuro, tenía las mismas pecas que su hija menor, en tanto que vestía su bata para dormir debido a que ya estaban prontos a acostarse, en tanto el señor Pingrey era idéntico a su hija mayor, su color de piel y cabello, en tanto que el vestía una pijama de cuadros, cuando los dos adultos observaron a sus hijas entrar a la sala las invitaron a ver la televisión junto a ellos por un rato, cosa que Carol declino cortésmente diciéndoles que tenía algo importante que decirles, por lo que su padre apago la televisión y junto a su esposa pusieron atención a lo que su hija quería decirles.

-¿Qué es eso tan importante que quieres decirnos cariño?- Cuestiono un poco preocupada la señora Pingrey, temiendo que fuera una mala noticia.

El señor Pingrey rápidamente se percató de la preocupación de su esposa, por lo que decidió sujetarle la mano y darle una sonrisa para que adquiriera confianza.

-Bueno verán, recuerdan el incidente de Maggie hace de hace unos días- Carol estaba un poco nerviosa, sin embargo la sola mención de aquel percance causo que el señor Pingrey se levantara molesto del sillón.

-¡No me digas que ese desgraciado volvió para amenazar a Maggie, porque sí es así entonces yo personalmente me encargare de él- El señor Pingrey estaba furioso, el solo recordar como un infeliz se atrevió a poner las manos encima en una de sus amadas hijas.

-¡No, no, no, no es eso papá!- Se apresuró Carol a calmar a su padre, lo que causo que este volviera a sentarse en el sillón para escuchar a su hija.

Entonces fue como Carol explico a sus padres, lo que pasó cuando fue a la enfermería por Maggie y de cómo se enteró de que Lincoln Loud la protegió de Ben y finalmente toco el tema tan importante que era la invitación para que el hermano menor de Lori viniera a cenar mañana a la casa.

-Ya veo, entonces ¿Quieren pedirnos permiso para que ese muchacho pueda venir a cenar mañana a casa, es así?- La señora Pingrey sabía perfectamente que esa petición venía a destiempo teniendo en cuenta que según lo que le contó su hija, tuvieron al menos dos días para preguntárselos, pero no iba a negar esa petición y al ver la cara de su marido, sabía que él tampoco lo haría.

-Caroline, Margaret, saben perfectamente que a su madre y a mí, no nos gusta en lo más mínimo que planeen traer visitas a la casa sin nuestra autorización previa- El señor Pingrey de verdad estaba usando un tono muy severo, podría ser un padre muy cariño al mismo nivel que su hija mayor, pero también sabia como ser un padre duro para evitar que las cosas en torno a su familia se salieran de control.

-Lo siento mucho papá, es mi culpa yo lo invite sin decirles nada- Esta vez fue Maggie la que hablo sumamente avergonzada, sabía que cuando su padre las llamaba por su nombre real significaba que no estaba para nada contento, ella estaba consciente de que hizo mal y si la regañaban tendría que aguantarlo, pero no dejaría que también le echaran la culpa a Carol, que lo único que hizo fue ayudarla.

En lo que correspondía a Carol, al ver como su hermana menor estaba asumiendo la culpa de forma que quedara como única culpable, estaba dispuesta a interceder por ella ya que no quería que su padre fuera tan duro con Maggie en la reprimenda, pero antes que pudiera hablar, su padre tomo la palabra.

-Descuida Maggie, tu madre y yo no vamos a regañarte, es más solo por esta vez haremos como si nada hubiera pasado y en cuanto a lo de tu amigo, por supuesto que puede venir a cenar mañana, como podríamos negarle una cena al salvador de nuestra preciosa hija- El tono severo que tenía desapareció siendo remplazado por uno muy dulce y comprensivo, entonces se levantó del sillón para poder acercarse a su hija menor y acariciarle el cabello, ya que quería hacerle saber a Maggie que todo estaba bien, que ellos no estaban molestos con ella, ya que la chica emo estaba preparada para un regaño pero al sentir el cariño con el que su padre le acariciaba la cabellera, se relajó.

-¿De verdad, está bien papá, mamá?- Maggie aún no se la creía por lo que quería confirmar una vez más, que no habia oído mal y que sus padres de verdad le dieron el visto bueno para que Lincoln viniera a cenar.

-Claro que sí cielo, a tu padre y a mí nos encantaría mucho que ese chico nos acompañara mañana a cenar, personalmente quiero agradecerle por haberte protegido de ese rufián- La señor Pingrey de verdad tenía muchas ganas de conocer al chico que ayudo a su Maggie, por ella cualquier persona que se arriesgara para proteger a alguna de sus hijas siempre será bienvenida en la casa Pingrey.

-Tú mamá tiene razón, ese tal Lincoln Loud será nuestro invitado de honor, por lo que mañana cenaremos mi famosa crema de champiñones-

Esto convenció a Maggie, su padre solamente preparaba su exquisita crema de champiñones en ocasiones sumamente especiales, como lo es cada que Carol gana un concurso, algún logro en el trabajo de su mamá y cuando ella sacaba buenas notas o era su cumpleaños, si algo odiaba de su cumpleaños eran las fiestas infantiles que su mamá le hacía, pero la cena con aquella deliciosa crema era lo mejor de su cumpleaños.

-No dejare que me robes el protagonismo de la cena, querido, yo preparare mi delicioso atún agridulce- La señora Pingrey nunca permitiría que alguien opacara sus maravillosas habilidades culinarias y más cuando un invitado vendría a la casa, la crema de su marido era buena, pero su atún agridulce era celestial.

A Maggie se le hizo agua la boca, ambos eran sus platillos favoritos en todo el mundo, bueno existía otro pero ese solo podría ser preparado por cierta persona a la que volteo a ver. Carol al percatarse de que su hermana la miraba, como por arte de magia adivino lo que pensaba, le dio una sonrisa a Maggie.

-Bueno, entonces como será una ocasión especial, yo preparare como postre, un pastel de chocolate de tres leches- Carol sabía que ese era el postre preferido de su hermana, desde la ocasión que una vez probaron uno en una cafetería en unas vacaciones en Nueva York, al ver como aquel postre fascino a su hermana, Carol reviso más de 50 tutoriales de YouTube para aprender a prepararlo, fue difícil pero una vez que domino la técnica pudo pasar a darle su toque especial, teniendo como resultado el pastel de chocolate de tres leches que Maggie más adoraba en el universo.

-Oye hija, que tal si compro un bote de helado de vainilla y ginger ale, para que prepares el refresco de helado a la Boston Cooler, que te queda de maravilla-

Todos los Pingrey eran unos genios en la cocina, incluso Maggie, pero cada uno sobresalía en una cosa, el señor Pingrey era un experto en cremas y sopas, la señora Pingrey en platillos fuertes, Carol en los postres y Maggie en las bebidas, desde frappes con oreo hasta sodas italianas bienvenido a Doc Tops. Amm perdón por eso, bueno continuando con las habilidades de Maggie con las bebidas, no habia duda que el Boston Cooler era su especialidad, siempre le gustaba prepararlo para su familia, cuando se encontraba de buenas y como eso era pocas veces, esa bebida no se consumía tan seguido en la casa Pingrey, una verdadera lástima para los miembros de la familia, ya que tanto sus padres como su hermana, amaban esa bebida.

-Bueno, ya que es una cena especial, supongo que podría preparar unos cuantos vasos- Dijo Maggie tratando de sonar desinteresada, pero en el fondo se moría de ganas de hacer la bebida, para que Lincoln también se fascinara con ella como su familia lo hacía.

-Perfecto, está decidido, como mañana es sábado en cuanto tu madre y yo regresemos de trabajar como a las 2 de la tarde, todos iremos al supermercado a comprar todo lo necesario para la cena, pero ahora deben ir a la cama, ya es tarde y mañana tenemos muchas cosas que preparar- Dijo el señor Pingrey.

Ambas hermana sonrieron y asintieron a su padre, pero cuando se disponían a subir a sus habitaciones para dormir, sus padres las detuvieron alegando que aún faltaba algo, las chicas entendieron de que se trataba y se acercaron a sus padres, fue entonces que los señores Pingrey les dieron un beso en la frente a cada una de sus hijas, para después desearles buenas noches y decirles que las amaban mucho a ambas, ellas solamente les regalaron una sonrisa y les dijeron que también los amaban, fue entonces que después de desearse buenas noches, todos los Pingrey se fueron a acostar para estar listos para el gran día de mañana.

Las horas transcurrieron y el nuevo día llego, pero en la casa Loud un pequeño muchacho no podía estar tranquilo ni por un segundo, las horas pasaron y Lincoln solo aguardaba la hora en que sus padres lo llevaran a la casa Pingrey para la cena, la excusa ya estaba planeada, una visita nocturna al dentista para una revisión dental, no era la mejor excusa del mundo pero solo bastaba con que su madre le dijera a sus hermanas que el doctor con el que trabaja le habia estado posponiendo una cita a Lincoln para un chequeo, que hasta ahora harían en la noche, al ponerse de acuerdo con sus padres, acordaron que eso era lo que le dirían a sus hermanas, cosa que creerían y no se molestarían por preguntarle cómo le fue una vez que volviera a casa.

Pero parece que el destino le tenía preparado otra cosa al joven Loud, una desafortunada caída causo que la Tía Ruth se fracturara la pierna y por ende Rita tendría que ir a cuidarla, obviamente se llevaría a Vanzilla, por lo que no podría llevar a Lincoln a su cena, su padre que se quedó en la casa, le dijo que no habia problema que él le daría para un taxi de ida y de regreso para que no se perdiera su compromiso, pero ese no era el conflicto, si se iba y volvía a casa solo en taxi sus metiches hermanas seguro lo iban a notar, y le sacarían la información a la fuerza.

Y ahora el pobre enano solo le quedaba una hora antes de la cena para idear una forma para poder ir a la casa Pingrey y volver a casa sin ser descubierto, por lo que se encontraba dando vueltas en la sala mientras pensaba.

-¿Qué voy a hacer ahora, tengo tan poco tiempo para pensar en otro plan?-

-Solamente sal por la puerta y avísame cuando regreses, te cubriré- Esas palabras venían de la pequeña Lucy Loud que fiel a su costumbre apareció de la nada, casi matando de un infarto a Lincoln, pero esta vez no del susto de sus súbita aparición, sino porque al parecer sabía algo sobre su cena.

-Ah, hola Lucy…. ¿Cubrirme de que?... Jejeje no necesito que me cubras, no es como si pensara hacer algo- decía Lincoln torpemente.

-Es inútil que quieras ocultármelo Lincoln, ya se todo acerca de tu cena con la familia de Carol, lo escuche por accidente cuando paseaba por los ductos de ventilación, pero no te preocupes no le diré nada a Lori, guardare el secreto y te daré una mano-

El pecoso no lo podía creer, a pesar de que descubrió su secreto no solo no lo contaría a nadie sino que también lo ayudaría a asistir a la cena, estaba a punto de agradecerle a Lucy por todo pero de pronto se vio interrumpido.

-Nosotras también te ayudaremos bro- Esta vez la que habia entrado a la sala y hablado era su hermana Luna, pero no estaba sola detrás de ella estaban el resto de sus hermanas menos Lori, que lo miraban con una sonrisa.

-Chicas, ¿Pero ustedes también, como se enteraron?-

-Bueno no fue difícil Linc, recuerda que yo soy compañera de Maggie, por lo que rápidamente me entere de que fue a ella a quien protegiste de Ben- Dijo Luan.

-En cuanto a entéranos sobre la cena, tienes que recordar que en esta casa las paredes son súper delgadas- La deportista de la familia tenía un buen argumento, por más bajo que intento hablar Lincoln, aun así se alcanzó a escuchar en los cuartos de Lisa y Lily y en el de Lynn y Lucy, el resto de sus hermanas se enteró por accidente, cuando escucharon sus conversaciones con Clyde, cuando estas iban al cuarto de su hermano para ver cómo estaba.

-Rayos, sabía que no tenía que andarle contando y contando a Clyde, sobre mi plan de la cena- Se lamentaba Lincoln, ya que pensaba que el hermanaciclón se desataría pronto, pero no fue así.

-Bueno bro, sabes en verdad, queríamos intervenir de inmediato en cuanto nos enteramos que tendrías una cena en la casa de esa chica, pero Leni nos convenció de no hacerlo, es solo que eres nuestro hermano y queremos ayudarte eso es todo, es por esa razón que solamente nos limitaremos a ayudarte a ir allá sin que Lori se entere- Finalizo Luna mientras el resto de sus hermanas asentían en señal de apoyo a su hermano.

Lincoln en verdad no lo podía creer, sus hermanas las reinas de las metiches estaban dispuestas a no meterse en sus asuntos esta vez, y no solo eso, lo ayudarían a burlar a Lori, esto ni en sus más locos sueños se lo pudo haber imaginado, unas cuantas lagrimitas por lo conmovido que estaba salieron de sus ojos.

-Entonces, iras a una cena en la casa de Carol eh- Esa voz sembró el terror en todos los presentes y los paralizo, lo único que podían mover era sus cabezas, y ese movimiento les basto para ver que la persona que dijo eso era ni nada más ni nada menos que Lori Loud, que estaba recargada en el entrada de la sala mientras le mensajeaba a Bobby.

Todo termino, ella ya lo sabe, lo va a matar, Lincoln se habia codeado con una Pingrey y eso haría que Lori lo convirtiera en un pretzel humano.

-¡Lori, por favor no me lastimes, te juro que solamente será una cena amistosa, por favor no me conviertas en un pretzel humano!- rogaba Lincoln por clemencia ya que Lori caminaba hacia a él, al verlo Leni y Luna se pusieron frente a Lincoln para evitar que Lori le hiciera algo.

-Solamente procura comportarte Lincoln, recuerda que iras a una casa ajena por lo que debes de dar una buena impresión- Palabras que dejaron perplejos a todos, pero al parecer Lori las dijo honestamente.

-En verdad creíste que podrías mantener en secreto todo esto Lincoln, no me iba a quedar de brazos cruzados después de que mi hermanito fue golpeado por un bravucón sin conocer la razón de todo, solo tuve que preguntarle a la hermana menor de una amiga que va en tú escuela para averiguar que todo esto paso porque defendiste a la hermana menor de Carol Pingrey, en cuanto a lo de la cena, me entere de la misma manera que se enteraron todas, para la próxima deberías hablar más bajo cuando uses tus woki tokis-

-¿Pero entonces no te molesta que vaya a la casa de Carol Pingrey, la misma Carol Pingrey que tanto odias?- Lincoln no podía creer esto, era simplemente irreal.

-Admito que no me agrada Carol, pero no tengo el derecho para decirte con quine puedes juntarte y con quien no, ya tienes la edad para decidir eso por ti mismo, además ni que fuera una especie de ogro violento que te rompería las piernas solo porque te juntas con la hermana de alguien que me cae mal- Todos comenzaron a silbar y evitaron ver a Lori, cuando ella dijo eso, ya que era exactamente lo que todos creían de ella, cosa que hizo enojar un poco a Lori, pero se le paso rápido.

-¡Tú pequeño gusano, como puedes pensar así de mí, mejor vete de una vez a tú cena que ya se te está haciendo tarde!- Lincoln miro el reloj y en efecto, ya faltaba media hora para la cena, por lo que tenía que subir a su cuarto a cambiarse y después tomar el taxi.

-Apúrate a cambiarte, yo llamare a un taxi por ti- Le dijo Lori

-Entendido- Subió rápidamente Lincoln a cambiarse pero antes se volteó – Lori, gracias… Chicas muchas gracias a todas- agradeció Lincoln y ahora sí se metió a cambiar a su cuarto, en tanto sus hermanas solamente sonrieron ya que sabían que en esta ocasión habían hecho lo correcto en no entrometerse en los asuntos de su hermano.

Después de unos diez minutos Lincoln finalmente termino de arreglarse, tenía puesto su pantalón caqui, unos zapatos negros bien boleados y una camisa azul marino con rallas verticales y botones blancos, sus hermanas al verlo lo alagaron por lo bien que se veía y le desearon suerte, a lo que Lincoln les dio las gracias una vez más y se marchó en el taxi que Lori le habia pedido. No le tomo mucho tiempo llegar a la residencia Pingrey, todo justo a tiempo para su compromiso.

Lincoln se arregló la camisa antes de tocar el timbre de la casa, sabía que hoy sería una gran velada ya que habia hecho un plan infalible, esperan un momento el chico Loud se aterrorizo al ver que su plan solamente se basaba en esquivar a sus hermanas para llegar sin ser descubierto, pero habia olvidado por completo planear lo que haría una vez estando en la casa de Maggie, el miedo lo invadió, ya que no habia vuelta atrás, ya habia tocado el timbre, estaba sumamente nervioso, tanto que tenía ganas de salir corriendo de ahí, pero era muy tarde, la puesta de la casa se abrió.

-Hola Lincoln, me alegra que hayas venido, por favor entra-

Hola amigos, lamento mucho haber tardado tanto en actualizar, pero le he estado dando prioridad a mi fic principal, espero que disfrutaran de este capítulo, al parecer las hermanas entrometidas aprendieron su lección y esta vez fueron más comprensivas con Lincoln, en tanto Lori al parecer se mantuvo madura ante esta situación veamos cuanto tiempo podrá seguir actuando así, en el próximo capítulo veremos cómo le ira a Lincoln en la cena ahora que no tiene ningún plan.

Lamento haber pospuesto la cena para el siguiente capítulo, pero no contaba con que este se alargaría un poco.