Cuando Amy regreso, Sheldon estaba en la cama ya preparado para dormir. Lo notaba muy ansioso y emocionado.
-¿Sheldon pasa algo?- Pregunto inquisitivamente mientras se cambiaba a su pijama.
-¿Eh...?- Salio de su trance al escuchar a su esposa. -No, todo está bien sólo estoy un poco cansado es todo- Respondió con una sonrisa.
Amy lo miro confundida y entró a la cama. -¿Pudiste llamar a esa chica que te envío el e-mail?
-No...- Dijo, entonces se dió cuenta de que no sabia mentir, pero tenía un I.Q muy alto así que algo se le tenía que ocurrir. -Es decir, si. Pero sólo era una de las tontas estudiantes de postgrado pidiendo mi tutoría para su trabajo, absurdo no?
-No creo que lo sea- Dijo besandolo en los labios. -Buenas noches.
-Que descanses...- Entre pensamientos, Sheldon finalmente logro dormir.
Al día siguiente, el físico estaba en su oficina puliendo un poco su trabajo en su laptop. Su teléfono comenzó a sonar y pensó que era Amy pero el número no era el suyo.
-¿Libby?
-Emocionada por nuestra cena de hoy Sheldon. ¿Me confirmas que irás?
-Claro que iré, te lo confirmo- Respondió con tono decidido.
-Han pasado años, tengo curiosidad de ver como cambio ese niño texano que tenía horario para el baño.
-Aún lo tengo- Afirmó riéndose.
-Jajaja. Nos vemos en un par de horas, ponte un traje- Y sin más, corto la llamada.
-Bueno, al menos sé cómo tengo que ir vestido...
Cuando regresó a su departamento después de un largo día, Amy todavía no había llegado. Se desvistió rápidamente metiéndose a la ducha, luego se envolvió la cintura con una toalla y fue al armario. No sabía muy bien que ponerse; tomo una camisa celeste de botones, un blaiser gris y un pantalón negro. Peino su cabello ordenadamente y se puso los zapatos, pensó en ponerse una corbata pero al final desecho la idea.
Veinte minutos más tarde, Amy entró al departamento siendo sorprendida por la vista. Ahí estaba su esposo, luciendo verdaderamente guapo, lo observó unos minutos en silencio y luego lo llamó. Sheldon la miro y sus entrañas ardieron, pensó que se trataba de una cita sorpresa pero...
-Amy tengo que irme, no me esperes para la cena- Dijo acomodando su reloj.
-¿Adonde vas, por qué estás vestido así?- Pregunto decepcionada.
-Tengo... una reunión importante en la universidad y tengo que lucir... profesional- Excusó torpemente.
-¿Quieres que te lleve?
-¡No! Gracias, voy a conducir. ¿Me prestas el auto?
-Claro...
Bajo las escaleras rápidamente encontrándose con Penny en la puerta.
-Vaya señor Wackadoddle... adonde vas?
-¿Te importa?- Respondió molesto.
-En realidad, no- Dijo subiendo las escaleras. -Pero luces como un muñeco de pastel.
Sheldon sólo la miro enojado.
Finalmente llego al restaurante, obervo las mesas y utilizo su memoria eidetica para recordar a Libby. Una voz lo saco de sus pensamientos.
-¡Ey por aquí!- Le gritaron desde la izquierda.
Se dió la vuelta y simplemente se asombro, Libby ahora era una mujer alta, su cabello era muy largo y oscuro pero no tan rizado como antes, tenía un vestido color bordo ajustado que abrazaba sus anchas caderas y su definida cintura, su escote era no tan profundo dejando ver una línea de la división de sus senos con un elegante collar de perlas.
-Hol... hola- Saludo Sheldon titubeando.
-¡Hola!- Ella lo abrazo y él apoyo la mano en su espalda descubierta, pudiendo sentir su suave piel. -Siéntate, me dijeron que la comida aquí es deliciosa.
Libby tenía que admitir, que Sheldon no se veía nada mal, estaba claro que era un poco mayor que él pero se mantenía bien cuidada. Era un hombre muy atractivo, sus anchos hombros y su cuello, sus labios y sus manos cuidadas. Demás estaba decir que sus ojos azules la atrajeron.
Ordenaron la cena, entre risas y recuerdos la noche pasó rápidamente.
-¿Sabes algo de Tam?- Pregunto ella mientras Sheldon llenaba su copa de vino.
-Lo ví hace unos meses, vino a Caltech con su hijo y me contactó. Se lo veía muy bien.
-¿Y que me dices de ti?
-Estoy casado, tengo empleo...
-Ya veo.
Ambos se miraron a los ojos unos minutos.
-Realmente no creí que volvería a verte- Confesó Sheldon.
-¿Por qué no?
-Bueno, han pasado muchos años.
-Yo creí que nisiquiera me recordarías.
-Fuiste mi primer amor platónico, no te olvidaría.
-¿Enserio?
-Así es...
Cuando se quedaron un rato en silencio, Libby miro su reloj y se levantó de la silla.
-Mira la hora es muy tarde, mañana tengo trabajo- Dijo en tono de despedida.
-Claro, vamos...
Al salir, Sheldon la quedó mirando, se veía realmente admirable y... sensual.
-¿Qué haces?- Pregunto.
-Llamo a un taxi.
-Pense que viniste en auto.
-No tengo auto- Dijo distraida.
-Puedo llevarte si quieres...
-Sería bueno...
Se subieron al auto y siguiendo las indicaciones de Libby, llegaron al edificio, Sheldon apagó el auto y nuevamente llegó el silencio.
-Gracias por traerme- Agradecía ella.
-De nada...
Libby se acercó y lo rodeo por el cuello abrazándolo, ahora Sheldon podía sentir el aroma de su dulce perfume. Sintió las manos de ella acariciar el cabello de su nuca y tuvo escalofríos, una loca idea se cruzó por su mente.
-¿No vas a besarme?- Pregunto mirándolo atentamente.
-Tengo la impresión que muchos hombres te han besado.
-¿Enserio piensas eso de mí? ¿Por que...?
-Eres atractiva... y si te beso, creo que sólo seré uno más del montón.
-Vaya- Para ser sincera, no esperaba esa respuesta.
Él podría besarla...
Pero le ganaron, Libby unió sus labios en un suave beso; casi un roce. Se alejó y lo miro a los ojos, le acarició la mejilla y él se inclinó ante su tacto para sentir más.
-Estoy casado- Dijo él en un susurro.
-Lo quiero y sé que tú también... no creas que no me di cuenta.
-¿De qué?- Pregunto alejandose un poco.
-No podías quitar los ojos de mi escote.
-Y tu no podías dejar de mirar mi boca.
Ella se río ante eso. -Ya la probé y me gustaría un poco más.
-Pero...
-Sheldon- Interrumpió. -Nadie lo sabrá...- Murmuró tomándolo del cuello y empujandolo hacia ella.
El beso comenzo suave, sus labios se rozaban delicadamente, Sheldon tenía sus manos en la cintura de ella y rascó la fina tela de su vestido. Ella se aventuró y trazó caricias con su lengua en los labios de Sheldon pidiendo permiso, el físico abrió un poco más la boca dándole acceso a su lengua. La mano de Sheldon recorrió lentamente su espalda desnuda, virtiendo una sensualidad casi desconocida para él.
Sus bocas jugaron y sus lenguas se masajearon lentamente, Libby pasó sus uñas por las venas del cuello del físico y este gimió ruidosamente.
Sheldon reaccionó y se alejó de ella rompiendo su beso bruscamente.
-¿Qué...?- Dijo asustado y pálido.
-Sheldon que pasa...
-Estoy está mal, muy mal- Ventilo nervioso.
-Calmate.
-Tienes que irte Libby tengo que irme esto no debió haber pasado, tengo... -debo... Yo no puedo, quiero pero no... Sólo yo...- No podía hablar, estaba súper nervioso.
-Sheldon- Libby tomo su rostro y beso sus labios rápidamente. -Llamame.
-No, no puedo. Yo no soy así, tengo esposa y ella... no, está mal.
Libby lo abrazo y volvió a besarlo, Sheldon dudo por un momento pero fue dominado por la suave fragancia que toda ella emanaba. Pronto se separaron agitados, ella le dió un último rápido pero apasionado beso y se bajó del auto.
-Nos vemos mañana en el trabajo, Shelly.
Sheldon quedó sentado mirando a la nada, apretó el volante con fuerza; respiraba agitadamente y estaba nervioso. Se miro en el espejo retrovisor y se sorprendió de su propia imagen, tenía los labios teñidos con lápiz labial rojo desparramado desprolijamente sobre su mentón y boca, el cuello un poco enrojecido por las marcas de sus uñas y el cabello despeinado.
Su corazón le dolió al pensar en Amy. Ella había esperado tanto para un beso real y él, le había dado un caliente beso francés a una chica que apenas conocía.
Lo que más le dolió, fue que era el primer beso más intenso que recibió en su vida. Nisiquiera tuvo un beso como ese las veces que tuvo coito con Amy, se besaban con intromisión de la lengua claro está, pero nunca fue tan apasionado como este momento.
Y lo peor de todo, era que esto pasó en el auto de su propia esposa.
Condujo hasta la estación de servicio más cercana, compro un poco de carne seca para poder usar el baño. Se miro al espejo y se pasó una toalla húmeda tratando de limpiar las manchas de lápiz labial que adornaban su cara. Se peino el cabello y se cómodo la camisa tratando inútilmente de cubrir los leves rasguños de su cuello.
Simplemente no podía creerlo, se había lanzado a esa mujer como un depravado. Si su madre se enterara de esto, se avergonzaría por su comportamiento: además tenía esposa. Era lo peor, se sentía raro y con un dolor en el pecho, culpa, sólo eso... ¿Como disimular lo que había hecho ahora? Se cruzaria con Libby en la universidad ya que empezó a trabajar ahí, no podía contarle a nadie o eso creía...
Condució hasta llegar al 23-11 de los robles, subió las interminables escaleras hasta su departamento 4B. Estaba todo oscuro, entró a la habitación y vio a Amy dormida... la culpa volvió, todo se puso difícil para el.
Sin pensarlo, se quitó la chaqueta y los pantalones acostandose al lado de su esposa. Se giró y la abrazo por la espalda, acarició suavemente su hombro dándole un suave beso.
-¿Sheldon...?- Dijo Amy despertando.
-Shhh, vuelve a dormir.
-¿Acabas de llegar? Iba a esperarte pero estoy muy cansada.
-Si, llegué hace unos minutos- Respondió, Amy se dió la vuelta y le dió un beso rápido en los labios.
Continuara...
