-Parece que es importante que siempre tengas un plan- Dijo el doctor mirando a Sheldon.
-Bueno, si. Me gusta que las cosas estén organizadas para evitar el caos.
-¿Entonces, supones que de algún modo, planeas la convivencia en tu matrimonio para que esté a tu favor?
-¡No!
-¡Si! En nuestra luna de miel, quería que tuviéramos sexo con un horario- Amy se metió en la pequeña conversación.
-¿Y estuvo de acuerdo con eso?
-Algo, le dije que hiciera todos los horarios que quiera, pero que nunca me lo diga. Así teníamos lo que deseábamos; espontaneidad y organización.
-¿Que le hizo pensar en estar de acuerdo?
-No lo se...
-Bueno, eso fue un desastre- Después de veinte minutos en silencio, Sheldon fue el primero en hablar mientras conducía a casa.
-¿Por qué dices eso? No estuvo tan mal, sólo fue la primera sesión.
-No volveré ahí, Amy.
-¿Por qué no? Me prometiste que lo harías.
-Cambie de opinión, no me gusta la idea de discutir nuestros problemas maritales con un extraño.
-No es un extraño, es un doctor que estudió para ayudar a parejas como nosotros.
-¿Enserio? Hubiese buscado otra profesión, está es inútil.
-¿Entonces ya no quieres ir?
-No.
-¿Y... que haremos?
-¿Con respecto a que?
Amy hizo que detuviera el auto.
-Con nosotros Sheldon, nuestra relación.
-Estaremos bien- Dijo no tan convencido.
No quería seguir hablando de eso, usó la única cosa que sabía que distraeria a Amy. Se desabrochó el cinturón y se inclinó hacia ella, besándola con suavidad. Ella jadeó, perpleja, pero cerró los ojos y se dejó llevar; abrió un poco la boca sintiendo como la aterciopelada lengua de Sheldon entraba tentativamente. Sintió que algo estallaba en su pecho y un extraño hormigueo recorria todo su cuerpo, con algo de dificultad, desabrochó su cinturón y se subió al regazo de Sheldon.
Se besaron apasionadamente, como hace semanas no lo hacían. Amy no tenía idea de donde venía esto pero, buen Dios... no estaba dispuesta a dejarlo pasar. Sheldon ya estaba perdido acariciando sus curvas, bajando su mano y sorprendiendose por lo preparada que estaba ella tan rápidamente. Con su mano desabrochó el cierre de su pantalón seguido del cinturón, Amy subió un poco su falda y con algo de dificultad bajo su ropa interior.
Y lo hizo, sujetándose con su mano y de un solo movimiento, entró en ella. Su visión se nublo al sentirla; dejó que Amy tomará el control, sentada en su regazo y moviéndose como una medusa. Sus besos seguían el ritmo de sus movimientos y en poco tiempo, ambos alcanzaron esa familiar liberación máxima.
-¿Por que me haces esto?- Susurró Amy dejándose caer en su pecho, ambos estaban completamente vestidos, pero con sus partes expuestas. -Es tan injusto.
-El amor es injusto, todo es injusto...
No creía que estuvieran así, en medio de la carretera casi vacía, semidesnudos y jadeando dentro de su auto. Amy se separó de él con cuidado y volvió a sentarse, subiendose la ropa interior y bajando la falda. Su mirada se llenó de lágrimas y desvió la vista a un lado del camino ignorando a Sheldon, él hizo lo mismo, se abrochó el pantalón y su mirada se concentró totalmente en la carretera frente él.
Cuando llegaron al departamento Amy iba delante de él, al llegar se sentó en el sofá esperando que Sheldon aparezca. Tenía un nudo en la garganta y su respiración era superficial, sus manos temblaban ligeramente. El físico llegó igual de serio mirándola, se arrodilló a su lado dispuesto a tomar su mano pero ella no lo permitió.
-Creo que debes irte- Dijo sin mirarlo.
-No iré a ninguna parte, no tenemos que hablar... pero no te dejaré sola en este momento.
-Es que no creo que NO pueda decir algo, yo estoy... realmente furiosa- Sheldon pudo notar claramente una vena sobresaliente en su sien.
-Entiendo.
-Estoy furiosa contigo, Sheldon- Lo miró directamente. -Es como si no te interesará todo esto, crees que vas a distraerme con sexo y te equivocas. Que tonta fui al ceder, no tendría que haber hecho eso... Sólo pierdo mi tiempo, a ti no te interesa.
Sheldon la miró seriamente, se sentía culpable por todo esto.
-No vamos a hablar de esto ahora...
-¡Bien, dime cuando lo hablaremos entonces!
-Estas enojada, si quieres desquitarte conmigo está bien pero yo no voy a pelear. Acabamos de tener un momento raro hace rato y no quiero mencionarlo.
-Oh, así que ahora es raro?
-No es lo que quise...
-¿Ya no quieres hacerlo? ¡Oh, claro! ¿Quien quiere sexo con su esposa?- Dijo con ironía.
-No estás pensando claramente Amy, ahora me iré y cuando vuelva quiero verte en la cama... porque francamente no nesecito verte así- Tomó su chaqueta y abrió la puerta, quedando de espaldas ella. -Cuando te calmes, llámame y volveré.
-Bien... bien, si ve a caminar... ¡Ve a revolcarte con esa zorra y luego regresa!
Sheldon se quedó helado en su lugar, cerró los ojos tratando de calmarse, no quería que Leonard y Penny escucharan su discusión si hablaban tan fuerte.
-¿Qué dijiste?- Preguntó con voz ronca, cerró la puerta y se volteó para mirarla.
-¿Crees que soy idiota? Es obvio que algo sucede, dilo.
Silencio.
-Sheldon, dilo...
Volvió a voltearse.
-¡Pórtate como hombre y dímelo, admite tu error!
Él camino hacia el sofá, tomando su lugar al lado de Amy. Cruzó sus manos en sus rodillas y clavó su mirada al suelo, lo sabía, tenía que admitirselo; y con voz apenas audible, lo confesó.
-Solo nos besamos.
En ese momento todo se detuvo para Amy, sintió un dolor en el pecho y respiro hondo. Apretó sus labios pero luego se tranquilizó hasta el punto de parecerse a la Amy de antes, la que no tenía sentimientos.
-Bien- Se levantó y fue a su habitación cerrando la puerta muy despacio.
Sheldon se quedó quieto en el sofá por horas, cuando llegó el momento de dormir, entró a la habitación y vio a Amy recostada de lado cubierta con el edredon hasta el cuello. Se duchó, se puso su pijama y se metió en la cama. Ella seguía en la misma posición, Sheldon se apoyo en las almohadas en silencio.
-¿La conozco?- Amy Preguntó en medio del tenso silencio.
-No.
-¿Los chicos la conocen?
-No.
Amy uso su mano y apretó su boca, tratando de callar los sozollos pero su cuerpo temblaba inconscientemente. Sheldon se dió cuenta de eso, se acercó y la abrazo por detrás para finalmente llorar también, se sentía un idiota por todo lo que hizo. Amy lo amaba, él lo sabía y aún así besó a otra mujer.
-Lo siento... No quise hacerte daño Amy- Susurró con voz rota.
-¿Qué te hizo besarla? ¿Por que lo hiciste? Yo te di lo mejor de mí todos estos años y mira como me pagas...
-Amy...
-No es la primera vez que esto sucede, sé que Ramona te pillo desprevenido pero ahora... sé que lo hiciste por tu propia voluntad. Esperaba más de ti- Dijo con voz rota.
Continuará...
